lunes, 11 de noviembre de 2019

Do you know who you are?

Estoy en ese momento de la vida.

En ese momento en el que necesito quererme, cuidarme y respetarme, y trabajar duro en ello, porque es algo que jamás había hecho antes, esforzarme, pero sobre todo dejar que las cosas fluyan mientras. Por otra parte, también necesito explorar nuevos horizontes, conocer, explorar, salir de mi locus amoenus y ver de lo que soy capaz, de lo que los demás son capaces, y de qué ocurrirá en un futuro.

Tengo ganas de evolucionar como persona, crecer, y de hacerme todo tipo preguntas, explorar sus límites y alcanzar un mayor grado de conocimiento al respecto, ser más sabia sin dejar de ser la persona que soy.

Y una de las preguntas que, según el momento de nuestra vida en el que nos encontremos nos formulamos es, ¿sé quién soy? o ¿quién soy? Puede que hasta determinado momento lo tuviéramos muy claro, pero el "ciclo", por así decirlo, creo que no se comienza hasta que nos lo preguntamos, es decir, nuestro verdadero viaje vital empieza cuando empezamos a conocernos a nosotros mismos.

Uno de los puntos que me hizo plantearme esta reflexión fue mi conducta respecto a "ser querida". Estaba muy equivocada cuando pensaba que el problema a esa "infelicidad" que yo en parte tenía era debido a que no poseía ningún ¿romance? (realmente no sé cómo encuadrarlo), el error fue no querer escuchar lo que los demás me decían, hasta que yo misma lo sentí que, aunque fue tarde, supongo que no lo suficiente como para poder hacer algo al respecto. Frases que mis amigos y familiares me decían como "tu felicidad no puede depender de una persona que no seas tú" o "hasta que tú no te quieras nadie lo va a hacer" han cobrado sentido para mí, y no puede ser más cierto, ni yo haber estado tan ciega como para no haberme dado cuenta antes, pero tampoco me voy a culpabilizar por ello porque cada persona es un mundo y cada uno tenemos nuestros demonios, contra los cuales hemos de luchar de manera constante. 

Pasamos mucho tiempo intentando conocer lo que nos rodea, a los que nos rodean, e intentamos con toda esa información determinar correlaciones y conclusiones para tener una vida que se pueda regir por una serie de patrones, de hechos impepinables. Ello nos confiere seguridad, como es lógico, pero hasta que no rompemos la cadena de esa seguridad y nos introducimos en el mundo de lo desconocido, de las interrogantes, no comenzamos a conocer el mundo y a evolucionar.

¿A qué viene todo esto? Puede sonar egocéntrico, individualista, ridículo, o incluso egoísta, pero yo soy la persona más importante que tengo, y en realidad esto es así para todo el mundo, la existencia consiste principalmente en la supervivencia del ser, y ya después vienen el resto de acontecimientos; es decir, aunque lo sepamos todo de lo que nos rodea, si no nos conocemos a nosotros mismos tenemos un grave problema. 

Y es que el hecho de conocernos, de saber quiénes somos, constituye la base de lo que luego será la edificación de nuestra vida. Como es lógico, se pueden poner algunos esbozos sobre papel, pero hasta que no fijamos dicho punto de partida que constituye nuestra identidad (y todo lo relacionado con la misma), no hay un comienzo como tal. No se puede llegar a ser realmente feliz sin tener una idea de quiénes somos. 

Y, partiendo de lo anterior, igual que es importante conocernos, también lo es respetarnos, cuidarnos y querernos, y por ello intento esforzarme en conseguir instaurarlo como un hábito, porque si tenemos buena base, lo que venga después se podrá cambiar si es necesario, será estable, y nos proporcionará una gran satisfacción personal. Podemos querer cambiar algo, porque nadie nace siendo perfecto, y ni intentándolo eternamente llegaríamos a serlo, pero partiendo siempre de la base de quién somos, de no querer cambiarnos al completo, de aceptarnos, de no negarnos quiénes somos.

Y bien, querido lector, ¿sabes quién eres?

Tenlo siempre presente, y jamás lo olvides, ni dejes que nadie lo cambie. Tal vez suene demasiado místico, pero no puedes escapar del destino, y si hay algo que realmente está determinado desde el mismo momento de tu nacimiento es tu propio ser, no podemos renegar de quiénes somos, ni avergonzarnos de ello. 

No te arrepientas de quién eres.