domingo, 30 de noviembre de 2014

Wings of Destiny-Cap.17: War Eternal

Sabía que me quedaban cosas por comprar, pero después de lo que acabba de oír nop quería seguir en aquel lugar. Más bien no quería estra e ningún lugar, pues no hallaría ninguno en el que estar a salvo, no había un sitio seguro en el que estar hasta que todo lo malo pasase, si es que pasaba. Ya me estab marchando del mescado cuando noté que alguien me daba en el hombro:

-¿Tú quieres unirte a la causa? -me preguntó el mismo chico que había participado en la conversación anterior, queriendo defender su feudo-.

-¿Qué? -dije, muy sobresaltada-.

-Oh, lo siento, he sido demasiado directo. Me llamo David Ellefson, y estoy buscando a gente con la que formar un ejército para defender lo que es nuestro. No permitiremos que todo esto se hunda del día  al noche.

-Me parece un acto muy valiente por tu parte, eh...David, pero van a venir ejércitos de todas partes del mundo sólo para machacarnos. ¿No ves que este territorio es muy valioso?

-Ya me he planteado todos los riesgos que conlleva lo que estoy haciendo. No es que quiera morir y ser recordado como un héroe, pero me gustaría poder proteger aquello que me ha permitido estar aqui ahora. No fui capaz de hacerlo con mi familia, no puedo fallar esta vez o será una deshonra imperdonable ante los ojos del señor Dio.

-Me apuntaría, de verdad, pero yo ya fofrmo parte de un ejército.

-¿En serio? -respondió el chico sorprendido-. Me sorprende que dejen a una mujer entrar en un ejército, pero bueno, me alegro de que aún así vayas a participar. Espero que nos volvamos a ver en este mismo sitio, y que nada haya cambiado.

-Ojalá que eso se cumpliese, pero por desgracia en las guerras siempre cae alguien. Las cosas no volverán a ser igual que antes...

-Ya lo sé, pero si no mantenemos una actitud medianamente positiva nos irá mucho peor ya que paarte de ser conscientes de la realidad, nos afectará mucho más que si la dejamos de lado y seguimos adelante. Yo he pasado de hornear hogazas de pan a guerrillero, escalo puestos a lo tonto -nos reímos-. Bueno, pase lo que pase, suerte.

-Igualmente.

Me dio algo de pena que la conversación hubiese acabado, la verdad es que aquel chico era admirable, pues su entusiasmo era envidiable. Me recordó en cierto modo a mi hermano Per, ya que los dos parecían mantener su actitus positiva hasta el final. Per siempre me decía "No importa el resultado que dé, pero si haces lago de lo que te sientes orgulloso, nunca dejes de pensar que te irá bien, aunque sea todo se esté derrumbando". Seguí mi camino hacia el castillo. Me quedé sorprendida al ver que había una gran masa de ciudadanos justo delante, esperando algún tipo de explicación sobre algo que había ocurrido. Me abrí paso entre la multitud y conseguí acceder al interior del castillo, aunque casi se me cae la compra varias veces. Coloqué las cosas y me fui a buscar a Eddie y a Gund, hacía tiempo que no hablaba con ellos y quería  contarles todo lo que había pasado. La gente estaba muy alterada, claro, estaban ocurriendo muchas cisas en muy poco tiempo.

Me encontré con Joan, que estaba hablando con algunas personas que trabajaban en el castillo a su servicio, pero no era con ella con aquien me interesaba hablaer en aquellos momentos. Necesitaba contar a los que consideraba mis amigos lo que iba a ocurrir dentro de poco, si es que no se habían dado cuenta ya. Por suerte me encontré con Gund y Eddie justo fuera del castillo, en el campo de entrenamiento, ¿cómo no había caído antes? Me apresuré en ir a hablar con ellos antes de que se presentase la reina, pues parecía sospechar que estaba tramando algo sobre ella:

-¡Hey chicos! -les dije aún a lo lejos, pero considerablemente cerca como para que me oyesen-.

-Hola Kayle, ¿qué pasa? -dijo Eddie, que estaba aparentemente cansado por su entrenamiento-.

-Tengo que contaros una cosa, o bueno, al menos hablar sobre lo que está ocurriendo desde que, bueno...Desde la boda.

-Sí, cierto, la gente está muy revolucionada con todo eso -dijo Gund, uniéndose así a la conversación-. Algo he oído de que se aproxima una guerra, pero no creo que llegue a darse el casol, pues esta no es la primera vez que ocurre algo así en un reino y nadie ha muerto innecesariamente por ello. ¿Me equivoco?

-Yo creo que no, pero bueno, ayuda que yo no supiese nada de la situación en la que se encontraba Inglaterra hasta ahora... -comentó Eddie-.

-Pues yo sí creo que estás muy equivocado, Gund -le respondí-. Esta dinastía es muy vulnerable en estos momentos, y si no aprovechan para hundirla ahora, puede que a la larga les perjudique, quiero decir, que  los reinos que estén interesadosen ampliar su territorio ahora lo pueden hacer sin siquiera esforzarse demasiado. Hasta yo me doy cuenta de que sería de tontos no aprovechar una oportunidad como esta, aunque ahora que tengo un trabajo al que me acostumbrado no me gustaría que se acabase.

-La verdad, visto de ese modo sí que tienes reazón, pero poco vamos a poder hacr el ejército de este territorio, la reina ni siquiera se ha molestado en evaluarnos para ver si estamos en condiciones para combatir. No obstante, creo que no tiene la culpa, entiendo que tenga mucho que hacer ahora...

-Ya, Gund, "podrecita", ¿eh?

-Creo que me he perdido de la conversación -comentó Eddie, que parecía estar totalomente de la conversación-.

-¿A qué viene ese tono?

-¿Qué tono? Yo sólo me compadezco de la grandeza de la reina. Ella es tan buena y delicada que no se merece ningún insulto... Aunque eso está por ver...

-Ahora yo también estoy como Eddie. ¿Qué pasa con la reina?

-No, no pasa nada. Lo quería deciros es que voy a formar parte de un ejército de mujeres, y si hay una guerra pues...no sé si nos volveremos a ver. Y también quería desearos suerte.

-Eh... ¿gracias e igualmente? -dijo Eddie-. Bueno, al parecer si que vas ascendiendo puestos...A este paso serás la nueva reina.

-No seas idiota, anda, que esto es serio -añadió Gund-. Ten mucho ciudado, no llevas mucho tiempo preparándote con el manejo de las armas, te recomiendo que le des tiempo, porque si vas directamente a una guerra, que no es un juego ni un entrenamiento, te vana  dejar en el sitio. Ni el poder de Dio te podría salvar de una de esas...

-Comprendo...Bueno, al menos podré morir de una manera digna. No seré recordadad ni los juglares cantarán sobre mis hazañas, pero al menos me sentiré satisfecha por el modo mediante el cual di fin a una vida de infelicidad.

-Madre mía, que exagerada -exclamó Eddie-. No hagas ninguna tontería, por favor, que te veo capaz. Es mejor que te olvides de ser una gran soldado ahora mismo y te esfuerces por mejorar, o isno ninguna progresarás.

-Tengo fe en poder conseguir al menos mejorar un poco antes de la guerra...

-Un momento, chicos, ¿por qué damos por sentado que va a haber una guerra? Porque de momento ni hay indicios de ello. Puede que la gente esté revolucionada y algo alterada, quiero decir, más de lo normal, pero eso no nos asegura nada, pues el futuro es incierto y está lleno de misterior que hasta que pasen no podremos deducir.

-Muy profundo, no lo niego, pero es demasiado obvio que las cosas van a cambiar. Yo, por si acaso, voy a empezar a preparar algunas cosas, porque dudo que la guerra sea lo único que se aproxima.

"Nos están engañando", quise deci, pero no habría resultado creíble decirlo sin pruebas. Aún no veía muy claras las razones por las que Simone estaba actuando de ese modo, no podía sacar conclusiones, pero lo que si sabía es que este territorio dejó de ser Inglaterra desde que Dave y Simone se casaron. Aquella mujer tenía algún plan para acabar con los pocos fieles del reino y convertirlos en esclavos para aquello que ella tenía en mente.

Mi próximo objetivo era buscar a Joan y hablar con ella tranquilamente. Teníamos que aclarar lo del ejército, y además la quería contar la verdad acerca de Simone. Sabía que era la única persona que podría hacer algo frente a ella, o al menos pararla los pies antes de que fuese tarde. Pero, como suele pasar, cuando buscas a alguien nunca lo encuentras, es más, te encuentras justo a la persona a la que no deseas ver, en mi caso, a la reina. Iba de un lado a otro, siempre me la cruzaba, y llego un momento en el que dejé de buscar a Joan, porque no habría servido de nada, pues necesitaba hablar con ellas a solas y lo más alejada de aquela despiadadad mujer que ocupaba el trono.  No sabía que hacer, no tenía nada de trabajo asignado, así que me limité  a dar vueltas, y cuando me casné fui a mi habitación. Eché un vistazo a mi libro y a mis cuchillas... Gund tenía razón cuando dijo que no estaba preparada para participar en una guerra... Me levanté y tomé una decisión drástica, me fui a hacer algo fuera del castillo. Era lo correcto.

Volví a altas horas de las noche. Estaba satisfecha con lo que acababa de hacer, pero aún era pronto para decirlo no sabía qué iba a pasar finalmete. Me metí en la cama y dormí todo lo que pude...
Hasta que un ruido me despertó. No una simple perturbación sonora producida por algún agente geológico o algún animal que andaba por allí, eran pisadas, y a ello se le sumaba el sonido de la puerta crujiendo. Noté que al fin cedió, lo que parecía ser el objetivo del individuo que se encontrase detrás de todo aquello. Ni siquiera me molesté en alzar la vista, podía suponer mi condena. Relajé mi respiración para lo levantar sospechas ya agudicé mi oído. Pero pronto me percaté de que aquel no era el único ruido que predominaba en el castillo. Muchos más. Cada vez eran más. No podía quedarme parada, me levanté de golpe, con mi arma en mano. Tenía suerte de siempre dormir con ella, al menos mi inseguridad me había salvado por una vez, y no condenado, como solía pasar. Había un individuo totalmente desconocido inetntando saquear mi habitación. Me puse en pie y adopté una posición amenazante. aunque a aquel hombre ni siquiera le intimidó, es más, le hizo gracia y se quedó mirándome como esperando a ver si hacía otra payasada. Por descuidarse, me apresuré a lanzarle un ataque con una de las dos cuchillas directamente al corazón, mientras que con la otra me protegía mi propio curepo, o al menos la parte más importante. Ni siquiera lo había visto venir, y el extraño cayó al primer toque. Si todos mis enemigos fuesen tan fáciles de vencer no tendría ningún problema, pero sabía que aquello fue pura suerte. Me guardé mi arma y salí de la habitación. Más extraños por allí rondando, pero al verlos no me resultaron tan extraños, sino algo familiares, aunque no lograba recordar por qué. De hecho, uno de los hombres se parecía a un soldado...¿italiano? Un momento...si eran el ejército italiano, ¿qué hacían atacándonos?

Tardé en caer en la cuenta. Estaba en lo cierto cuando pensé que Simone quería desharecrse de los fieles del reino y convertirnos en esclavos. Todo, hasta la boda, había sido una farsa por parte de el reino de Italia y su dinastía. Habían usado a Simone como cebo, y ahora no había marcha atrás. Pensé fríamente a dónde ir. Iba a buscar a Simone.

Busqué su habitación, pero como era obvio, no estaba allí. A medida que avanzaba me encontraba con más gente conocida, gente que había trabajado conmigo anteriormente, sirviendo al príncipe y a los reyes. Estaban despistados, y más de uno moría por ello. Suspiré y analicé la situación para poder sacar alguna conclusión que me ayudase a encontrar a aquella mujer y acabar con su vida. Vi a un grupo de soldados italianos vigilando una puerta, y supuse que allí era dónde tenía que ir.

No lo pensé dos veces. Corrí, ni siquier miré atrás, y atravesé la puerta, rompiéndola por el impacto. En un corto período de tiempo pasaron demasiadas cosas: noté que los soldados venían a por mí; oí el grito de una persona a la que alcancé con una de mis cuchillas; noté una punzada en el pecho que me quemaba al respirar, hasta que el dolor cesó. Ms aseguré de que aquello que quería que leyese la persona que iría a por mi cadáver estuviese en su sitio. Entonces, mi dolor se esfumó junto a mi último aliento.





Espero que os haya gustado el capítulo. Sé que hace mucho que no subía nada de Wings, y me ha costado un poco retomarla, pero bueno, espero mantener el ritmo y poder subir con más frecuencia incluso. Gracias por haber leído, nos vemos en el próximo capítulo y...¡DRACARYS!

domingo, 16 de noviembre de 2014

Risk-Cap.23: The Sentence

Penúltimo día de trabajo. Había ido al recinto antes juntos a Alice in Chains para conocer mejor la zona y no perderme. Además, así estaría un rato más con Jerry, que ya le empezaba a coger cariño y todo. Layne había pasado todo el camino mofándose de Sean, que al parecer le había hecho alguna jugarreta a éste anteriormente.Y mientras Jerry y yo habíamos estado hablando. Aún seguía preocupada por él, sabía que había algo que le preocupaba, y lo que me ponía enferma era no saber cuál era la razón. Se lo quise volver a preguntar, pero me lo pensé dos veces, no tenía muchas ganas de que se enfadase conmigo por pesada. Miré el reloj, se me había pasado el tiempo muy rápido. Ya era el momento de que empezase yo con mi trabajo, al fin y al cabo ya sólo me quedaban dos días de trabajo, y luego descansaría (en cierto modo, pues tenía el examen pendiente). Me despedí de los chicos de Alice in Chains y fui a la sala en la que Megadeth estaría. Me sorprendí al comprobar que no me había equivocado, que había llegado a la primera, y allí estaban los chicos, hablando entre ellos, como siempre. Me alivié al ver que no estaba Julie allí, no me apetecía discutir con ella, y menos volver a golpearla. Yo no era una persona agresiva aunque lo aparentase, pero si me tocaban la moral ya podían prepararse:

-¿En qué piensa usted, señorita Hasselberry? -dijo Marty, que estaba a mi lado-.

-Nada, señor Friedman, admiraba su sensual melena -nos reímos-. ¿Preparado para el último asalto?

-Siempre lo estoy, es lo bueno del oficio. Cuando lo disfrutas se hace solo. Oye. y tú, ¿qué tal has estado trabajando como roadie de Megadeth?

-Muy bien, no me puedo quejar. He viajado, he conocido gente nueva y encantadora, he disfrutado de la vida, me he reído... Se puede decir que me ha ayudado a vivir la vida.

-No sabía que un trabajo pudiese hacer tanto -Marty se rió-.

-Referente a lo de "gente encantadora", me imagino a quién te refieres -intervino Dave, que parecía mantener su buen humor-.

-No, esa persona no es Julie -dije seriamente-.

-Me refería a tu novio, no a esa... -Dave miró hacia el asiento de Junior y siguió- mujer.

-No es sólo a Jerry, sino a todos vosotros. Nunca pensé que conocería a una de mis bandas favoritas y me haría amiga de ellos. De verdad, un placer haberos conocido -nos dimos todos un abrazo-.

-Eh, creo que alguien me ha tocado el culo -dijo Nick con su cara de guasón-.

-Eso no te lo crees ni tú -comentó Junior-.

-Ah, pero si he sido yo -todos nos reímos-.

-Estoy segura de que echaré de menos todo... ¿Quién no lo extrañaría? A cualquiera le gustaría trabajar en un ambiente semejante.

-Ay, que maja eres -añadió Nick-. Todos lo echaremos de menos, pero en cuanto nos queramos dar cuenta ya estaremos otra en en la carretera, y yo enjuagaré mis guantes en refresco -nos reímos-. ¿Te gustaría ser nuestra roadie otra vez?

-No sé qué pasará en un futuro, ni sé dónde estaré. En un principio voy a estudiar una carrera, pero si pudiese lo haría encantada, te lo prometo.

-Entiendo, lo primero es tu futuro. Espero que te vaya muy bien, y que llegues a ser aquello que desees ser.

-Qué bonitas palabras, Nick. Nunca pensé que tendía una conversación así contigo. Yo espero que te siga yendo tan bien o mejor en Megadeth, y que también te vaya bien con tu pareja.

-Te digo lo mismo. Que os caséis y tengáis muchos hijos -se rió, sabía que no me agradaba la idea-.

-Sabes que no quiero ni casarme ni tener hijos -nos reímos-. De verdad, echaré de menos este trabajo -nos abrazamos-. Bueno, voy a ponerme manos a la obra, voy a afinar los instrumentos.


Fui a la sala de los instrumentos, como ya era costumbre, y me puse a afinar. Aquel día no estaba especialmente inspirada, la conversación que había tenido con Nick me había dado muchas cosas en las que pensar. La principal era mi examen, era algo a lo que temía con todo mi corazón, y sabía que cuando el día llegase estaría con un pie en la tumba de puros nervios. Estaba tocando mientras pensaba, y sin querer rompí una cuerda, lo cual no interpretaba precisamente como suerte. Aquel examen acabaría conmigo pasase lo que pasase, y era consciente de ello. Y a medida que se acercase la fecha iría enloqueciendo...Paradójicamente las drogas no habían acabado conmigo y una inofensiva prueba escrita lo iba a hacer... Terminé mi trabajo con la afinación y fui a ayudar a los pipas a cargar con algunas cosas, pues estaba demasiado irascible como para ir a charlar con cualquier persona que en encontrase (y no digamos ya Julie, a la cual no sabía si considerar persona o no).  Me apresuré a llegar al camión donde estaban todo el material musical que Megadeth necesitaba y me ofrecí para ayudar. No lo negaron, por lo que me alegré, al menos estaría un rato ocupada pensando lo que pesaban los amplificadores. Me reí para mis adentros, al menos descansaría mentalmente un rato, y luego, en la cena, desconectaría de todo. Puede que no estuviese demasiado acostumbrada a hacer cosas importantes en mi vida y por eso estaba tan inquieta, pero realmente no quería estropear nada. Debía de disfrutar ahora que las cosas me iban bastante bien, pero no podía descuidarme hora, no, no podía descuidarme nunca. El peligro acecha por cada esquina, por eso no debía de dormirme y descuidar aquello que está por llegar.

Estuve un rato yendo de un lado a otro ayudando a los pipas, y cuando por fin acabé, me di cuenta que aquello cansaba bastante, al menos más de lo que yo estaba acostumbrada. Fui a la sala de Megadeth, al menos ya estaba más calmada, lo suficiente como para poder entablar una conversación civilizada. Para mi sorpresa, cuanod entré no había nadie. Los chicos se habrían ido a hacer algo, no me preocupaba, ya que era muy raro que a todos les hubiese pasado algo malo, estarían todos juntos. Salí a tomar un rato el aire y de paso a fumar, pero antes de poder hacer nada me encontré fuera con Layne:

-¿Qué haces aquí? -me preguntó Layne-.

-Nada, Stooley, quería tomar un poco el aire. ¿Y tú? Dentro de poco sales a escena.

-Yo también quería tomar un poco el aire... -dijo Layne, un poco serio-.

-¿Ocurre algo?

-No, nada. Pero que sepas que no me engañas, que tú venías a fumar, como yo.

-Pues... -me reí-. Vale, em has pillado, pero no se lo digas a Jerry. No le gusta que fume.

-No te puede decir lo que hacer y lo que no hacer, no deberías de hacerlo en secreto o así será como le moleste.

-No me dice lo que tengo que hacer, me respeta mucho en ese sentido, simplemente me dijo que no le gustaba que fumase, y lo hago a ecsondidas para que no piense que no tengo su opinión en cuenta, aunque creo que estás en lo cierto y no debería de ocultarme como si fuese una criminal.

-A no ser que hayas robado los cigarros, no hace falta que te escondas -nos reímos-. Creo que yo voy a ir yendo para allá, que faltan 15 minutos para que salgamos y luego me culpan a mí por ser el último en estar listo...

-¿Por qué será que no me sorprende? Bueno, te acompaño y así od deseo suerte a todos.

-¿Tiene algo que ver que esté tu novio entre "todos"?

-Un poco, aunque quería socializar un poco igualmente -sonreí-.


Layne y yo volvimos dentro. Le seguí hasta la habitación de Alice in Chains, y allí estaban los chicos tranquilamente hablando. Jerry se acercó y vino a mi lado y me abrazó:


-¿Tanto me echabas de menos?-dijo, sonriendo-.

-¿Qué te die que venía a hablar contigo? Yo estaba hablando con mi amigo Layne... -me reí-.

-Es que realmente está enamorada de mí, y ha estado saliendo sólo contigo para darme celos -cuando Layne dijo eso le miré con ojos de odio, pues Jerry podía creerse aquella historia perfectamente-. Oye, era broma.

-No te preocupes, no me la había creído -Jerry se rió, y me besó-. Venga Layne, prepárate, que hoy podemos ser puntuales y todo.

-Pero sin estrés, que no me sale la voz, ¿eh? -Layne se fue al baño a cambiarse-.

-¿Qué tal estás? -me preguntó Jerry-.

-Bien, ya sabes, un poco inquieta con lo del examen, pero nada más. Ah, y he estado fumando, te lo digo para que no te enfades si me ves fumar. Sé que no te gusta pero es que a mí sí -sonreí procurando no parecer tan directa-. ¿Tú qué tal?

-Me alegro de que me lo hayas dicho, aunque hueles a tabaco, se te pilla fácil -se rió-. No me importa que fumes, pero no quiero que tengas problemas pulmonares ni nada del estilo. ¿Yo? Estoy bien ahora que estoy contigo.

-A veces puedes ser de cursi... -nos reímos-.

-No lo sabes tú bien, a mí es que me mata -dijo Mick-. A ver, no me dice nada ñoño a mí, sino le reviento la cabeza, sino que dice cosas de ese tipo sobre ti.

-Eso es mentira... -Jerry se puso colorado-.

-No es nada malo, no tienes de qué avergonzarte, pequeño -dijo Sean-.

-¿Tú también quieres pillar?

-Jerry, anda, no te pongas agresivo -le miré seriamente aunque no podía aguantarme la risa-. No es nada malo, es bonito. Ya, no me gustan ese tipo de cosas, pero igualmente -me empecé a reír-.

-Anda que, vaya panda. Hasta mi novia se ríe de mí.

-No seas arenoso, que era broma, es que es gracioso. No te enfades y venga, suerte con el concierto, que este es el penúltimo, y ya después a descansar. Recuerda que hoy tengo la cena, así que no me esperes.

-Vale -me dio otro beso-. No bebas mucho, que luego haces cosas raras de las que no te acuerdas.

-Sí, papá Cantrell. Es cierto, la última vez que bebí demasiado acabé acostándome contigo, eso si que fue raro -me reí-.

-Pásalo bien.

-Igualmente.

Cuando salí de la habitación de AiC Me fui a la sala de Megadeth, quería ver si habían llegado ya los chicos o aún estaban perdidos por alguna parte del recinto. Me sentí un poco mejor al comprobar que los chicos estaban bien, al parecer habían ido a hablar con el mánager sobre el final de la gira. Charlé un rato con ellos sobre el lugar al que iríamos a cenar, y perdimos la noción del tiempo. Cuando me quise dar cuenta ya era el momento de que Megadeth saliese a tocar. Estuve leyendo un rato, técnicamente aquel era mi descanso, ya que antes de que los chicos acabasen habría que tener algunas cosas recogidas antes de irnos. Después de unas cuantas páginas me cansé y empecé a organizar todo para luego recoger con más calma.

Megadeth acabó el concierto, y empezamos a recogerlo todo. Sólo me faltaba un día más y tendría unas largas vacaciones. Cuando ya estábamos todos listos nos fuimos al restarurante acordado.
Todo fue bastante bien, nos reímos mucho, lo pasé genial y logré liberar mi mente de sus preocupaciones. En una agradable compañía pasamos una buena velada, yo quizás demasiado:

-Oye, Skylar, ¿no crees que estás bebiendo demasiado? -me advirtió Dave-.

-No, estoy bien. Suelo beber, ya por costumbre me cuesta emborracharme.



Esas fueron las últimas palabras que recordaba hasta despertar.


Espero que os haya gustado el capítulo, me ha costado retomar el blog después de mis "vacaciones". Gracias por haber leído, la semana que viene Wings of Destiny.