Sabía que me quedaban cosas por comprar, pero después de lo que acabba de oír nop quería seguir en aquel lugar. Más bien no quería estra e ningún lugar, pues no hallaría ninguno en el que estar a salvo, no había un sitio seguro en el que estar hasta que todo lo malo pasase, si es que pasaba. Ya me estab marchando del mescado cuando noté que alguien me daba en el hombro:
-¿Tú quieres unirte a la causa? -me preguntó el mismo chico que había participado en la conversación anterior, queriendo defender su feudo-.
-¿Qué? -dije, muy sobresaltada-.
-Oh, lo siento, he sido demasiado directo. Me llamo David Ellefson, y estoy buscando a gente con la que formar un ejército para defender lo que es nuestro. No permitiremos que todo esto se hunda del día al noche.
-Me parece un acto muy valiente por tu parte, eh...David, pero van a venir ejércitos de todas partes del mundo sólo para machacarnos. ¿No ves que este territorio es muy valioso?
-Ya me he planteado todos los riesgos que conlleva lo que estoy haciendo. No es que quiera morir y ser recordado como un héroe, pero me gustaría poder proteger aquello que me ha permitido estar aqui ahora. No fui capaz de hacerlo con mi familia, no puedo fallar esta vez o será una deshonra imperdonable ante los ojos del señor Dio.
-Me apuntaría, de verdad, pero yo ya fofrmo parte de un ejército.
-¿En serio? -respondió el chico sorprendido-. Me sorprende que dejen a una mujer entrar en un ejército, pero bueno, me alegro de que aún así vayas a participar. Espero que nos volvamos a ver en este mismo sitio, y que nada haya cambiado.
-Ojalá que eso se cumpliese, pero por desgracia en las guerras siempre cae alguien. Las cosas no volverán a ser igual que antes...
-Ya lo sé, pero si no mantenemos una actitud medianamente positiva nos irá mucho peor ya que paarte de ser conscientes de la realidad, nos afectará mucho más que si la dejamos de lado y seguimos adelante. Yo he pasado de hornear hogazas de pan a guerrillero, escalo puestos a lo tonto -nos reímos-. Bueno, pase lo que pase, suerte.
-Igualmente.
Me dio algo de pena que la conversación hubiese acabado, la verdad es que aquel chico era admirable, pues su entusiasmo era envidiable. Me recordó en cierto modo a mi hermano Per, ya que los dos parecían mantener su actitus positiva hasta el final. Per siempre me decía "No importa el resultado que dé, pero si haces lago de lo que te sientes orgulloso, nunca dejes de pensar que te irá bien, aunque sea todo se esté derrumbando". Seguí mi camino hacia el castillo. Me quedé sorprendida al ver que había una gran masa de ciudadanos justo delante, esperando algún tipo de explicación sobre algo que había ocurrido. Me abrí paso entre la multitud y conseguí acceder al interior del castillo, aunque casi se me cae la compra varias veces. Coloqué las cosas y me fui a buscar a Eddie y a Gund, hacía tiempo que no hablaba con ellos y quería contarles todo lo que había pasado. La gente estaba muy alterada, claro, estaban ocurriendo muchas cisas en muy poco tiempo.
Me encontré con Joan, que estaba hablando con algunas personas que trabajaban en el castillo a su servicio, pero no era con ella con aquien me interesaba hablaer en aquellos momentos. Necesitaba contar a los que consideraba mis amigos lo que iba a ocurrir dentro de poco, si es que no se habían dado cuenta ya. Por suerte me encontré con Gund y Eddie justo fuera del castillo, en el campo de entrenamiento, ¿cómo no había caído antes? Me apresuré en ir a hablar con ellos antes de que se presentase la reina, pues parecía sospechar que estaba tramando algo sobre ella:
-¡Hey chicos! -les dije aún a lo lejos, pero considerablemente cerca como para que me oyesen-.
-Hola Kayle, ¿qué pasa? -dijo Eddie, que estaba aparentemente cansado por su entrenamiento-.
-Tengo que contaros una cosa, o bueno, al menos hablar sobre lo que está ocurriendo desde que, bueno...Desde la boda.
-Sí, cierto, la gente está muy revolucionada con todo eso -dijo Gund, uniéndose así a la conversación-. Algo he oído de que se aproxima una guerra, pero no creo que llegue a darse el casol, pues esta no es la primera vez que ocurre algo así en un reino y nadie ha muerto innecesariamente por ello. ¿Me equivoco?
-Yo creo que no, pero bueno, ayuda que yo no supiese nada de la situación en la que se encontraba Inglaterra hasta ahora... -comentó Eddie-.
-Pues yo sí creo que estás muy equivocado, Gund -le respondí-. Esta dinastía es muy vulnerable en estos momentos, y si no aprovechan para hundirla ahora, puede que a la larga les perjudique, quiero decir, que los reinos que estén interesadosen ampliar su territorio ahora lo pueden hacer sin siquiera esforzarse demasiado. Hasta yo me doy cuenta de que sería de tontos no aprovechar una oportunidad como esta, aunque ahora que tengo un trabajo al que me acostumbrado no me gustaría que se acabase.
-La verdad, visto de ese modo sí que tienes reazón, pero poco vamos a poder hacr el ejército de este territorio, la reina ni siquiera se ha molestado en evaluarnos para ver si estamos en condiciones para combatir. No obstante, creo que no tiene la culpa, entiendo que tenga mucho que hacer ahora...
-Ya, Gund, "podrecita", ¿eh?
-Creo que me he perdido de la conversación -comentó Eddie, que parecía estar totalomente de la conversación-.
-¿A qué viene ese tono?
-¿Qué tono? Yo sólo me compadezco de la grandeza de la reina. Ella es tan buena y delicada que no se merece ningún insulto... Aunque eso está por ver...
-Ahora yo también estoy como Eddie. ¿Qué pasa con la reina?
-No, no pasa nada. Lo quería deciros es que voy a formar parte de un ejército de mujeres, y si hay una guerra pues...no sé si nos volveremos a ver. Y también quería desearos suerte.
-Eh... ¿gracias e igualmente? -dijo Eddie-. Bueno, al parecer si que vas ascendiendo puestos...A este paso serás la nueva reina.
-No seas idiota, anda, que esto es serio -añadió Gund-. Ten mucho ciudado, no llevas mucho tiempo preparándote con el manejo de las armas, te recomiendo que le des tiempo, porque si vas directamente a una guerra, que no es un juego ni un entrenamiento, te vana dejar en el sitio. Ni el poder de Dio te podría salvar de una de esas...
-Comprendo...Bueno, al menos podré morir de una manera digna. No seré recordadad ni los juglares cantarán sobre mis hazañas, pero al menos me sentiré satisfecha por el modo mediante el cual di fin a una vida de infelicidad.
-Madre mía, que exagerada -exclamó Eddie-. No hagas ninguna tontería, por favor, que te veo capaz. Es mejor que te olvides de ser una gran soldado ahora mismo y te esfuerces por mejorar, o isno ninguna progresarás.
-Tengo fe en poder conseguir al menos mejorar un poco antes de la guerra...
-Un momento, chicos, ¿por qué damos por sentado que va a haber una guerra? Porque de momento ni hay indicios de ello. Puede que la gente esté revolucionada y algo alterada, quiero decir, más de lo normal, pero eso no nos asegura nada, pues el futuro es incierto y está lleno de misterior que hasta que pasen no podremos deducir.
-Muy profundo, no lo niego, pero es demasiado obvio que las cosas van a cambiar. Yo, por si acaso, voy a empezar a preparar algunas cosas, porque dudo que la guerra sea lo único que se aproxima.
"Nos están engañando", quise deci, pero no habría resultado creíble decirlo sin pruebas. Aún no veía muy claras las razones por las que Simone estaba actuando de ese modo, no podía sacar conclusiones, pero lo que si sabía es que este territorio dejó de ser Inglaterra desde que Dave y Simone se casaron. Aquella mujer tenía algún plan para acabar con los pocos fieles del reino y convertirlos en esclavos para aquello que ella tenía en mente.
Mi próximo objetivo era buscar a Joan y hablar con ella tranquilamente. Teníamos que aclarar lo del ejército, y además la quería contar la verdad acerca de Simone. Sabía que era la única persona que podría hacer algo frente a ella, o al menos pararla los pies antes de que fuese tarde. Pero, como suele pasar, cuando buscas a alguien nunca lo encuentras, es más, te encuentras justo a la persona a la que no deseas ver, en mi caso, a la reina. Iba de un lado a otro, siempre me la cruzaba, y llego un momento en el que dejé de buscar a Joan, porque no habría servido de nada, pues necesitaba hablar con ellas a solas y lo más alejada de aquela despiadadad mujer que ocupaba el trono. No sabía que hacer, no tenía nada de trabajo asignado, así que me limité a dar vueltas, y cuando me casné fui a mi habitación. Eché un vistazo a mi libro y a mis cuchillas... Gund tenía razón cuando dijo que no estaba preparada para participar en una guerra... Me levanté y tomé una decisión drástica, me fui a hacer algo fuera del castillo. Era lo correcto.
Volví a altas horas de las noche. Estaba satisfecha con lo que acababa de hacer, pero aún era pronto para decirlo no sabía qué iba a pasar finalmete. Me metí en la cama y dormí todo lo que pude...
Hasta que un ruido me despertó. No una simple perturbación sonora producida por algún agente geológico o algún animal que andaba por allí, eran pisadas, y a ello se le sumaba el sonido de la puerta crujiendo. Noté que al fin cedió, lo que parecía ser el objetivo del individuo que se encontrase detrás de todo aquello. Ni siquiera me molesté en alzar la vista, podía suponer mi condena. Relajé mi respiración para lo levantar sospechas ya agudicé mi oído. Pero pronto me percaté de que aquel no era el único ruido que predominaba en el castillo. Muchos más. Cada vez eran más. No podía quedarme parada, me levanté de golpe, con mi arma en mano. Tenía suerte de siempre dormir con ella, al menos mi inseguridad me había salvado por una vez, y no condenado, como solía pasar. Había un individuo totalmente desconocido inetntando saquear mi habitación. Me puse en pie y adopté una posición amenazante. aunque a aquel hombre ni siquiera le intimidó, es más, le hizo gracia y se quedó mirándome como esperando a ver si hacía otra payasada. Por descuidarse, me apresuré a lanzarle un ataque con una de las dos cuchillas directamente al corazón, mientras que con la otra me protegía mi propio curepo, o al menos la parte más importante. Ni siquiera lo había visto venir, y el extraño cayó al primer toque. Si todos mis enemigos fuesen tan fáciles de vencer no tendría ningún problema, pero sabía que aquello fue pura suerte. Me guardé mi arma y salí de la habitación. Más extraños por allí rondando, pero al verlos no me resultaron tan extraños, sino algo familiares, aunque no lograba recordar por qué. De hecho, uno de los hombres se parecía a un soldado...¿italiano? Un momento...si eran el ejército italiano, ¿qué hacían atacándonos?
Tardé en caer en la cuenta. Estaba en lo cierto cuando pensé que Simone quería desharecrse de los fieles del reino y convertirnos en esclavos. Todo, hasta la boda, había sido una farsa por parte de el reino de Italia y su dinastía. Habían usado a Simone como cebo, y ahora no había marcha atrás. Pensé fríamente a dónde ir. Iba a buscar a Simone.
Busqué su habitación, pero como era obvio, no estaba allí. A medida que avanzaba me encontraba con más gente conocida, gente que había trabajado conmigo anteriormente, sirviendo al príncipe y a los reyes. Estaban despistados, y más de uno moría por ello. Suspiré y analicé la situación para poder sacar alguna conclusión que me ayudase a encontrar a aquella mujer y acabar con su vida. Vi a un grupo de soldados italianos vigilando una puerta, y supuse que allí era dónde tenía que ir.
No lo pensé dos veces. Corrí, ni siquier miré atrás, y atravesé la puerta, rompiéndola por el impacto. En un corto período de tiempo pasaron demasiadas cosas: noté que los soldados venían a por mí; oí el grito de una persona a la que alcancé con una de mis cuchillas; noté una punzada en el pecho que me quemaba al respirar, hasta que el dolor cesó. Ms aseguré de que aquello que quería que leyese la persona que iría a por mi cadáver estuviese en su sitio. Entonces, mi dolor se esfumó junto a mi último aliento.
Espero que os haya gustado el capítulo. Sé que hace mucho que no subía nada de Wings, y me ha costado un poco retomarla, pero bueno, espero mantener el ritmo y poder subir con más frecuencia incluso. Gracias por haber leído, nos vemos en el próximo capítulo y...¡DRACARYS!