domingo, 20 de septiembre de 2015

Tornado of Souls-Cap.53: Death or Glory






Cuando me desperté me sentí como si no hubiese pegado ojo en toda la noche. Había invitado a quedarse a dormir a Tommy y a Pears, que se quedó en el sofá, y cada poco me levantaba para comprobar que seguía dormido y no se había marchado a hacer alguna locura.
Por la mañana, cuando Tommy y yo fuimos al salón vimos que Pears seguía durmiendo, y para asegurarme de que estaba bien empecé a zarandearle hasta que, sobresaltado, reaccionó y se levantó de golpe:


-¿Qué pasa? -preguntó, despistado-.

-Nada -le respondí-. ¿Cómo te encuentras?

-Ahora mismo un poco en shock, casi me matas del susto.

-Como te he visto tan dormido creí que podía haberte pasado algo... Por si las moscas esta noche te he estado vigilando, aunque tal vez se me pasó algo por alto.

-Eso es un poco siniestro -dijo Pears, riéndose-. No te preocupes, no pensaba volver a intentar suicidarme, si vuelvo a sentirme con "ganas" te avisaré. Y gracias por haberme cuidado.

-De nada -respondí, conmovida-. Para eso está la familia, ¿no? -asintió sonriendo-.



Nos preparamos y salimos, cada uno a su respectivo trabajo. Yo aún mantenía la rehabilitación por la mañana, pero por la tarde empezaba el trabajo, y estaba impaciente, no veía el momento de empezar, aunque me quedaba toda la mañana por delante. Tommy y yo íbamos juntos al hospital, como todas las mañanas, y sabía que estaba inquieta:


-Estás muy callada, y eso no es normal -sonrió-. ¿Pasa algo?

-Oh, no, nada, estaba pensando en esta tarde...

-¿Quién nos habría dicho antes del apocalipsis que estaríamos felices de trabajar?

-Jajaja, tienes razón. Me hace ilusión tener algo que hacer que no sea luchar contra zombies por vivir un día más. Tal vez ya no tengamos que volver a pasar por ello, ¿te imaginas?

-No sé, eso ya me parece más improbable, pero bueno, no es imposible -me sonrió-. Me encanta verte tan alegre, parece mentira que cuando entramos aquí pensabas que esto era un fiasco y nos intentarían matar.

-No me fiaba con mis razones, no es que nos hayamos encontrado a demasiadas personas agradables a lo largo de nuestra travesía, y menos que nos hayan ofrecido cobijo. La gente se ha vuelto loca con todo esto, y por una parte lo entiendo, pero lo que no logro comprender es por qué tratar de matarnos a nosotros, si la verdadera amenaza son los zombies. Si nos matamos los unos a los otros para conseguir recursos a la larga salimos perdiendo. Habremos conseguido comida para unos días, pero nuestra supervivencia se hace mucho más complicada. Me extraña que no nos demos todos cuenta de esto... Bien, he vuelto a la normalidad -Tommy se rió-. Creo que si alguna vez me caigo al agua me ahogo al instante.

-Espero que eso no pase nunca entonces. Por cierto, ¿cómo te encuentras? Me refiero a la pierna, parece que ya no cojeas, al final no te van a quedar secuelas.

-Eso fue gracias a ti, sino ya no estaría aquí -suspiré-. Algún día te compensaré, lo prometo.

-No tienes que darme nada, lo hice encantado, como ya te dije en su momento. Soy médico, salvo vidas, las máximas que puedo, y me gusta mi trabajo, y toda la compensación que quiero es que estés conmigo.

-Oh, no, eso ya es cursilería llevada a un nivel extremo -le dije, entre risas, y él me miró con cara de pena-. No hice el comentario con mala intención, pero sabes que me cuesta encajar esas cosas y no sé cómo responder.

-Vale, la próxima vez me callo -dijo, intentando no incomodarme, aunque en realidad no lo había hecho-.

-Tommy, no seas bobo, puedes decir esas cosas tan bonitas siempre que quieras, me gusta oírlas, y quiero acostumbrarme a oírlas y decir alguna -se rió, y le besé-. Bueno, ya llegamos, nos vemos luego.


-Tienes que trabajar, ¿no te acordabas? Pero qué irresponsable que eres -se rió-. ¿A qué hora terminas?

-A las doce de la noche. Es un poco tarde, lo sé... Mañana por la mañana, para venir al hospital nos vemos entonces, ¿no?

-Claro -nos despedimos, y cada uno nos fuimos a nuestras respectivas tareas-.





Gladis parecía muy alegre de mis radiografías, y me dijo que en muy poco me daría el alta permanente y ya podría disfrutar. A lo largo de todo el tiempo que había pasado con ella descubrí que era una mujer encantadora y entrañable, y que la gustaba su trabajo porque así conocía a mucha gente interesante. La echaría de menos cuando dejase la rehabilitación, pero la vida seguía, y estaba segura que iría a visitarla. La sesión acabó, se me hizo un poco más larga de lo normal, y cuando acabé salía disparada hacia mi lugar de trabajo, me sentía como si fuese a empezar un nuevo curso en el colegio cuando era pequeña.


Llegué al muro donde estaba Pears, y parecía que se alegraba al verme. Se acercó a saludarme:


-¡Qué bien verte aquí! Trabajaremos juntos de nuevo, y soy tu jefe, ¿te hace ilusión?

-Claro que sí, sabes que tenía ganas de empezar. Bueno, ¿tengo alguna tarea en especial, o esto es simplemente vigilar desde la torre.

-No, la torre es para los que son sólo vigilantes, nosotros ejercemos más como limpiadores, y eso consiste en salir con frecuencia por el perímetro del muro para limpiarlo de zombies para que no atraigan a más de los suyos, ya que como sabes, los zombies van en grupos, y si ven a un grupo que sabe dónde hay comida se unen a ellos. No es peligroso, pero hay que ser astuto y buen tirador, y bueno, al menos la última cualidad la tienes -se rió-. Era broma, tienes las cualidades necesarias para hacerlo bien. Ven, en la torre tenemos armas, elige la que quieras -me condujo hasta el cobertizo de las armas que había dentro de la torre, y después de estar un rato mirando elegí la ballesta-. Buena elección, pero ya sabes que las saetas, una vez disparadas, puedes volverlas a usar, y lo mejor es eso para ahorrar, no es que tengamos flechas excesivas, las justas. Y hay que limpiarlas antes de devolver el arma a su sitio para evitar "sorpresas".

-Muy bien, creo que lo he entendido todo. Y, ¿qué haremos ahora?

-Subimos por una escalerilla que hay aquí para ver por encima del muro. Desde aquí vemos si hay zombies cerca, y si son pocos los matamos desde aquí, pero debido a la gran cantidad de gente que aquí hay  me temo que  nos toca salir con más frecuencia de la que nos gustaría. Ven, sígueme, que vamos a ver cómo están las cosas -le seguí, subimos las escaleras con cuidado-. Aquí suele haber gente que está siempre con prismáticos para asegurar la zona, los vigilantes de la torre. No suelo venir aquí mucho, pero tengo que supervisar la seguridad de la zona en general. Tú no tendrás que hacerlo, por cierto -me fijé en que había un hombre con gafas observando los alrededores desde la torre, junto a otros tipos que llevaban prismáticos-.

-Tengo ganas de empezar a hacer algo. ¿Hay zombies por aquí? -pregunté, entusiasmada-.

-Por el momento no hay ningún intruso por la zona -respondió el muchacho de gafas-. Muy buenas, siento haber sido tan descortés con usted, señorita, me llamo Ruben Hook, pero aquí me conocen por Hook a secas.

-Encantada, yo me llamo Tacii Hale, Tacii para los amigos.

-Un gusto haberla conocido. Es extraño ver a mujeres aquí -se hizo una pausa incómoda-. No pretendía hacer un comentario de carácter machista, me disculpo si la he ofendido.

-Oh, no, es que es mi primer día y estoy algo ansiosa por hacer algo. por cierto, puedes tutearme, supongo que siendo compañeros de trabajo nos veremos a menudo.

-Qué bien, me pareces una chica muy maja, y tengo curiosidad por verte en acción. Los novatos no suelen ser muy hábiles en esto.

-Confía en ella, Hook, es muy buena tiradora, y valiente como ella sola, no es precisamente una novata.

-Increíble, pareces una mujer interesante -me miró sonriente-. Si te aburres puedes venir a hablar conmigo, creo que nos llevaremos bien.

-Recuerda que esto no es un lugar de flirteo, Hook, si quieres buscar novia mejor ve a un bar.

-Pido disculpas, superior, no pretendía ser tan lanzado. Seguiré con mi trabajo, si encontramos algo nuevo mis hombres y yo os avisaremos de inmediato.

-Muy bien, hasta luego -Pears salió de la cabina y le seguí-.



Bajamos y me empezó a explicar algunas cosas que él consideraba oportunas que todos los que trabajábamos en la seguridad supiésemos. Me enseñó los distintos tipos de alarmas que hay, y lo que indicaba cada una. Me dio un mapa de la ciudad, y me señaló todas las zonas en las que había más gente de vigilancia, y puntos clave por si había una invasión.

Parecía un trabajo fácil, pero al acabar el día estaba cansada, tal vez era por los nervios que había tenido, porque ni siquiera hizo falta que fuésemos a limpiar los alrededores de el muro, los merodeadores se habían alejado de nuestro hogar. Me apetecía empezar fuerte el trabajo y practicar un poco de tiro, pero que no se acercasen caminantes era mucho mejor señal, así estaríamos más tranquilos. Me despedí de Pears, que se tenía que quedar un poco más, y me fui a casa directamente, tenía mucho sueño. Cuando llegué todas la luces estaban apagadas, supuse que Doro estaría durmiendo, y me preparé para dormir también, pero cuando me metí en la cama no podía conciliar el sueño. Me levanté y fui al sillón, esperando dormirme tarde o temprano, pues tenía que madrugar al día siguiente y necesitaba estar descansada, pero pasaba el tiempo y seguía mirando fijamente la pared.


Me desperté por los golpes de la puerta. Me levanté corriendo, al parecer había conseguido quedarme dormida, pero a juzgar por el sueño que tenía, mi descanso debía de ser mínimo. Abrí, era Tommy, que parecía preocupado:


-¿Pasa algo? -me preguntó-.

-No -respondí, mientras me rascaba los ojos para poder ver algo-.

-Ah, menos mal, tardabas mucho en abrir y pensé que te habría ocurrido algo, me alegro de que no haya sido así. Te iba a preguntar si estás lista para salir, pero viendo que estás en pijama y medio dormida, creo que lo mejor es que espere.

-Dame 5 minutos, no tardo nada. Pasa si quieres, no te voy a comer ni nada -se rió y entró-.



Salí corriendo hacia mi habitación, no me había preparado nada, así que me puse lo primero que encontré, y para no demorarme demasiado con el peinado me hice una coleta. Al fin acabé:


-Siento haberme dormido, es que no he pegado ojo en toda la noche... -sentía que los ojos se me cerraban-.

-No pasa nada, no tienes que disculparte. ¿Quieres que hable con Gladis para que hoy te puedas quedar descansando?

-Ni hablar, ya se me pasará rápido -se puso en pie-. Bien, vamos allá.





Fui a rehabilitación, como todas las mañanas, pero la diferencia era que aquella era mi última sesión. Según Gladis, mi pierna ya estaba del todo recuperada y ya no necesitaba seguir yendo. Sentí pena, echaría de menos a aquella mujer, y también estar por las mañanas un poco con Tommy.
Me hizo varias pruebas, y me mostró la evolución de mi pierna desde que llegué hasta la actualidad, e incluso yo me sorprendí, se acabó todo el drama.

Salí cuando llegó la hora, y me despedí de Gladis, no sabía cuándo sería la siguiente vez que la vería, aunque esperaba que fuese en breve. Al llegar a el muro no vi a Pears, y me preocupé. Le pregunté a sus compañeros si sabían algo, pero me dijeron que no le habían visto hacía tiempo por allí. Empecé a sentir un miedo muy intenso cuando pasado un rato no le vi, pero entonces oí una voz familiar:

-¡Heeeeeeeey! -sonaba por arriba, alcé la cabeza y sentí un alivio enorme al ver a Pears en la torre de vigilancia-. Sube si quieres, tengo que hablar contigo -le hice caso y subí-.

-¿Qué pasa? Pensaba que te habías marchado o algo por el estilo, no te veía, y llevo un rato buscándote.

-Estaba aquí, vigilando las afueras. Los chicos han visto movimientos, no de zombies, por lo cual puede que no estemos solos, lo que me preocupa. No creo que nos vayan a atacar, aquí somos muchos, pero pueden ser una amenaza a pequeña escala.

-¿Vamos a matarlos?

-No, simplemente les vamos a seguir controlando hoy y mañana, para ver su "modus operandi".

-¿Y si son más? Puede que nos estén intentando engañar para tendernos una trampa.

-Pero hay muy pocas probabilidades de que lo que tú dices sea verdad, en todas las expediciones que hemos hecho no hemos encontrado a ningún grupo grande, bueno, ni pequeño. Si son tantos deberían de desplazarse, y entonces los veríamos. Puede que se trate de un par de supervivientes y ya está.

-Por si acaso no te confíes.

-No he llegado a obtener este puesto de trabajo por ser un incauto, pero gracias por el aviso, bien visto. Mañana nos reuniremos todos los de esta zona para ir a hacer una expedición de reconocimiento próximamente y ver cómo están las cosas ahí fuera, últimamente los zombies no pasan por aquí, y eso es muy raro.

-Genial, a mí me viene de perlas, porque ya no tengo rehabilitación, la he acabado hoy.

-Qué bien, así ya podrás elegir el turno que quieras para trabajar, pero independientemente de lo que escojas tendrás que venir a las expediciones, no voy a desaprovechar uno de mis mejores tiradores.

-Jajajaja, espero que eso no sea sarcasmo, sabes que me gusta sentirme útil, y si con eso además salvo vidas, mejor todavía. Entonces, ¿a qué hora será la reunión mañana?

-Hablaré con los más preparados para que asistan, así que estaría bien hacerla por la mañana, para poder ir preparando cosas, y poder salir en caso de que sea necesario pasado mañana.

-Vaya, sigues ejerciendo bien como responsable, pensé que esa faceta tuya había desaparecido cuando llegamos -se rió-. Me parece muy buena idea, seré puntual, lo prometo.

-Bueno, con respecto a la última que tuvimos que hacer, no sé si fiarme o no -nos reímos-. Lo haré, pero porque eres mi "hermana".

-No te defraudaré, "hermano".


Salvo cargarnos a unos pocos caminantes que pasaban por la zona, no hubo nada nuevo con respecto al día anterior. Tenía ganas de hacer una salida y ver cómo iban las cosas. Sentí que algo no iba a salir bien, pero ignoré aquel sentimiento y continué con mis cosas, no te puedes fiar siempre de una corazonada.




Sé que he tardado en subir capítulo, pero he estado muy liada últimamente (siempre digo eso, pero es que es verdad xD). Gracias por haber leído, espero que os haya gustado, próximamente subiré algo (aún sin determinar el qué, jejeje).







viernes, 11 de septiembre de 2015

Superhuman-Cap.44: For the Fight







Reaccioné tan rápido como pude. Salí corriendo sin rumbo fijo, había metido la pata y si me quedaba acabaría siendo asesinada brutalmente por aquellos cretinos, no podía quedarme y matarlos, sería tirarme piedras a mí misma.

Después de un rato de carrera continua miré hacia atrás para comprobar si alguien me seguía, pero parecía que ya se había rendido. Había perdido de vista a Nikki también, lo cual me preocupaba, aunque no era mi mayor problema, pues desconocía el lugar en el que me hallaba.

Estaba rodeada por ruinas de lo que debían haber sido viviendas anteriormente. Tal vez habían sido destruidas por la guerra, pero no había indicios de que allí hubiese tenido lugar nada semejante; sin embargo, al seguir avanzando encontré edificios medio derruidos y pintadas en ellos en los que decía "Ser diferente no es malo" o "Dónde está el rey mientras morimos". Algún grupo de rebeldes habría sido el artista de aquellos mensajes provocativos contra la monarquía y los "radicales".
Seguí avanzando, esperaba encontrar tarde o temprano algo que me permitiese orientarme y volver a la cueva, era el lugar más seguro al que podía ir en aquel momento.

Tras varias horas caminando y haciendo paradas para revisar el entorno seguí sin encontrar un punto de referencia, era muy raro y poco probable que me hubiese alejado tanto, Avantasia no era tan grande. No había gente por los alrededores, era todo demasiado extraño, ¿y si me habían tendido una trampa? Había revisado todo lo posible por ver y me había cerciorado de que nadie me siguiese, pero no estaba segura del todo, podía seguirme alguien invisible, era algo disparatado, pero tal y como estaban las cosas no era imposible.

Sonó una ramita romperse justo detrás mía, y sin tener tiempo siquiera para ver de qué o quién se trataba prendí mis manos, pero sólo era un ciervo. ¿Cómo había ido a parar aquel animal a Avantasia? Dejé atrás al animal y seguí andando, aunque me estaba dando poco a poco por vencida y abandonaba la idea de seguir buscando. No sabía cómo volvería a casa, ni mucho menos cuándo volvería a ver a mi familia y amigos, si es que los volvía a ver.

Calles desoladas era lo único que veía, nada me resultaba familiar, y lo único con vida que veía eran las plantas y perros y gatos callejeros que se paseaban por allí en busca de comida, la cual parecía hacer mucho que había desaparecido. Suspiré, me senté en un banco lleno de periódicos y cogí uno, tenía curiosidad por saber de cuándo. Miré la fecha, era de hace dos años, cuando se hizo el proyecto de "Avantasia" y todo el mundo había abandonado sus hogares...
Entonces me di cuenta de lo que había pasado.





***********************Narra Nikki****************************




Quise seguir a Kim para ayudarla, pero algunos de los tipos del grupo se habían quedado conmigo para preguntarme quién era yo y qué hacía con aquella chica. Me hice el loco y les dije que no la conocía de nada y debíamos de estar yendo al mismo sitio por pura coincidencia. El hombre que verificó mi historia no pareció muy convencido de lo que le había contado, pero no se rompió mucho la cabeza y me ignoró. Lo único que esperaba era que Kim pudiese escaparse y no se los cargase, sería un gran error y avivaría el odio que la tienen los ciudadanos.

A lo lejos vi a la otra parte del grupo que había ido a por mi compañera volver sin ella, y suspiré aliviado con disimulo. Me dejaron marcharme, e intenté pensar en Kim para saber a dónde había ido, pero las visiones era borrosas. No sabía qué hacer, si buscarla o ir a por el resto del grupo, estaba muy perdido.

Me guié por mis instintos y me dirigí hacia la antigua casa de Randy, el lugar en el que se reunía todo el grupo, probablemente era un buen sitio para que estuviesen escondidos sin llamar la atención, peor cabía la posibilidad de que alguien los hubiese seguido e interceptado, pues es muy obvio que se intentarían reunir en algún lugar clave. Lo seguía teniendo muy crudo, pero tenía que hacer algo ya, así que decidí volver a la cueva para comprobar su Chris había vuelto ya y me podía echar una mano, al fin y al cabo él también estaba en el ajo aunque no hubiese sido descubierto.

Llegué a la cueva, y me sentí aliviado al ver a mi compañero allí. Cuando le vi fui corriendo para hablar con él  y actuar con la mayor brevedad posible:


-¿Qué te pasa Nikki? ¿Te sigue alguien? -me preguntó, preocupado-.

-No, pero tenemos un problema bastante gordo.

-Ya, sé lo que ha pasado con Till y el grupo. ¿Has encontrado a alguien?

-Sí, he estado con Kim, pero la han descubierto por un error suyo y ha tenido que huir. No supe que hacer, por eso he venido a buscarte, aunque no estaba seguro de que te encontraría. Primero pensé en ir a buscar al resto al lugar en el que se reunían, pero seguramente alguien ya estaría pendiente para capturarles, y tampoco sé dónde está Kim, no soy capaz de visualizar nada en mi mente.

-¿Nada de nada? -lo negué-. ¿Ni siquiera algo que no conoces?

-¿Qué crees que significa "nada"? No sé si es por el pánico, me gustaría creer que sí. El hecho es que no se me ocurre qué hacer.

-Vale, vale, ya lo pillo. Tú sabes más o menos por dónde se ha ido Kim, deberías irla a buscar y mientras yo me encargo de dar con el resto del grupo. No estoy seguro de que lo logremos, es bastante difícil, pero vamos a intentarlo. Si conseguimos algo quedamos en la cueva.

-¿No hay un plazo máximo de espera? Porque imagina que uno no vuelve y el otro se queda esperando .

-Una semana es suficiente, ¿qué te parece? -asentí, no se me ocurría nada mejor-. Bien, vamos a prepararnos bien y vamos allá.


Nos preparamos rápidamente y salimos. Mientras nos alejábamos miraba hacia atrás, no sabía si aquella vez sería la última que vería mi hogar. Las cosas se habían complicado demasiado, ya nada era seguro, así que me giré y seguí mi camino, suspirando por poder al menos regresar con vida.
Chris parecía muy seguro de lo que íbamos a hacer, no se le veía nervioso, como si ya supiese lo que le esperaba:


-Oye, ¿a ti no te asusta esto? -le pregunté, si tenía algún secreto era el momento de compartirlo-.

-Claro que tengo miedo, no sé cómo van a salir las cosas, pero intento ir tranquilo para engañar a mi mente. Muchas veces me sirve, como cuando tuvo lugar la batalla en el castillo de Dave.

-Tomaré tu consejo -me frené en seco, una visión me vino a la cabeza-.


Vi a una chica de pelo blanco de espaldas, y un hombre armado se acercaba a ella por detrás para atacarla.

Al volver de la visión me sentía más nervioso que nunca la chica de pelo blanco era Kim, pero no logré identificar a su atacante. Le advertí a Chris de lo que había visto, y tan pronto como llegamos al parque en el que se había iniciado todo el caos de Kim salí corriendo en la misma dirección que ella lo hizo, con la esperanza de que cuando la avistase no fuese tarde.



*******************Narra David*********************




Con el máximo disimulo posible fui a dejar a los pequeños con mi madre, y me despedí de todos, no sabía cuándo les volvería a ver, si es que ocurría. Cuando terminé no tenía muy claro dónde ir, ni dónde habría ido Kim. Mi primera idea fue ir a la vieja casa de Randy, y así lo hice, no me gustaba estar en la calle, expuesto directamente al peligro, prefería ser un cobarde vivo que un valiente muerto. Eran muchos los carteles pegados en las paredes de "Se busca" con nuestras caras, lo cual me recordó a las viejas películas del oeste. Más que algo real todo esto parecía una película, era una lástima no tener a nadie con quien comentarlo. Estaba totalmente solo, y por el camino no vi a nadie familiar ni que siquiera me pudiese ayudar, así hasta que llegué a mi destino. Intenté abrir la puerta con la llave que tenía, pero no daba resultado. Temí que se tratase de una encerrona por parte de algún listillo, así que me aparté, y la puerta sorprendentemente se abrió. Mi primer impulso fui entrar, pero quise asegurarme de qué o quién la había abierto. Se asomó una figura familiar, era mi hermana Cande:



-¿Cómo has conseguido llegar hasta aquí? -me preguntó, tirándome literalmente dentro de la casa y cerrando a toda prisa-.

-No he tenido ningún problema, ¿por qué lo dices?

-Esta mañana, cuando yo llegué había una gran cantidad de guardias ansiosos por encontrarnos rondando por esta zona, supongo que ya se habrán marchado.

-Lo cierto es que no me he fijado demasiado, venía pensando en mis cosas. Espero que al menos respeten a mamá y a los niños.

-Irán a interrogarles...

-No la van a sacar nada, ni siquiera sabe que estoy aquí, lo único que la dije fue que trataría de esconderme por un tiempo, y no sabía cuánto sería.

-Espero que si llegan a interrogarla se contenten con eso... La deseo buena suerte, va a pasarlo mal por sus hijos.

-No me deprimas más, por favor... Por cierto, ¿sabes algo del resto?

-Llevo toda la mañana sola, y no he podido llamar a nadie. He estado pensando en salir a buscarlos, necesitamos reunirnos todos por si intentan hacernos algo.

-Juntos somos fuertes, tienes razón. ¿Cómo nos las vamos a apañar hasta que nos den por "desaparecidos" o muertos?

-No lo sé, pero ya tenemos una gran parte hecha, que ha sido llegar hasta aquí. Randy me habló de una pequeña despensa para emergencias, y la he buscado. No es muy grande nos servirá para unos días, el resto tendremos que improvisar o salir de aquí y buscar otro lugar en el que estemos seguros que encontraremos comida. Mientras tanto podemos salir y buscar a nuestros amigos o quedarnos aquí lo máximo posible, sin salir.

-Tenemos que salir, y no solo por el hecho de que nos volveríamos locos aquí encerrados todo el tiempo que vamos a tener que escondernos. Suena arriesgado, pero tenemos que salir y darlo todo para que no nos pillen ni a nosotros ni al resto -me acordé de Kim e intenté usar la telepatía, pero no parecía funcionar-.

-¿Pasa algo? -me preguntó mi hermana, preocupada-.

-No, es todo esto, lo normal. No sé a ti, pero a mi me sobrepasa, ¿quién nos iba a decir hace 4 años que todo iba a cambiar tanto? De ser simples alumnos de instituto a "justicieros".

-Jajajja, me has recordado los cómics que solíamos comprar cuando éramos pequeños. Bueno, si lo piensas bien nosotros siempre quisimos ser como ellos, y ahora que tenemos la oportunidad no deberíamos de quejarnos. Paradójico, pero cierto.

-¿Cómo no nos vamos a quejar? Si la gente cree que somos criminales, traidores, y por eso nos quieren matar. No me molesta el hecho de luchar por un montón de gente a la que ni siquiera le importamos, sino que encima nos tomen por lo contrario.

-¿Quieres decir que te vas a rendir? ¿Vas a dejar de luchar?

-No lo sé, pero me gustaría conocer la razón por la cual estamos luchando...Si no lo conseguimos habremos tirado todo nuestro trabajo por la borda, y si ganamos la gente nos querrá ver muertos igualmente...

-Al menos lo intentaremos, ¿no? -dudé, no supe qué responder-.





Y este es el nuevo capítulo (doña obvia, jajaja). Gracias por haber leído, espero que os haya gustado, próximamente subiré algo más de Tornado y después Risk.






martes, 8 de septiembre de 2015

Tornado of Souls-Cap.52: Brilliant Disguise








-...serás carnada para zombies.



-¿Cómo? -le pregunté, asustada-.



-Era broma, supuse que ya te imaginarías cuál sería tu nuevo empleo.



-Todavía no lo tengo muy claro, apreciaría saberlo con toda seguridad.



-Después del "incidente" que tuvimos con los zombies hace unos pocos días nos hemos quedado escasos de vigilantes de la barrera, y ya que me han hablado tan bien de ti y tus habilidades para luchar contra los caminantes pensé que sería un buen trabajo para ti, además, estarías con tu compañero, me dijo que hacíais buen equipo.



-Y no se equivocaba -dije, alegre-. No le defraudaremos, mantendremos el perímetro asegurado. ¿Cuándo empezaría?



-Cuando te veas capacitada para empezar, como muy tarde cuando acabes del todo la rehabilitación, pero no con eso quiero decir que si aún no estás del todo bien te comprometas, tienes tiempo para descansar y recuperarte al completo, no te voy a decir nada por ello.



-La verdad es que tengo ganas de trabajar otra vez, me veo bien para empezar.



-Bien, si es así creo que podrías iniciarte mañana por la tarde, ya que por la mañana tienes que ir a la sesión de rehabilitación. Cuando acabes puedes elegir cuándo venir. Tendrás un sueldo base, pero se te retirará la ayuda que te proporcionaba recursos mínimos como comida o medicación, excepto la recuperación. ¿Te parece bien?



-Sí, porque imagino que el sueldo será suficiente para poder vivir, ¿no?



-Por supuesto, más que de sobra, podrás comprar ropa, música, comida, etc. Como funcionaban las cosas antes.



-Entiendo. Entonces, lo que usted hizo fue implantar una economía basada en la anterior que teníamos para "recordar" cómo eran las cosas antes, ¿no?



-Sí, se podría decir de ese modo. Bueno, no os entretengo más, tenéis cosas que hacer, y yo también, así que me despido, ya nos veremos.



Salimos de aquel lugar, ambos felices por tener la oportunidad de volver a trabajar juntos. Las cosas parecían volver a la normalidad, aunque nunca lo harían del todo:



-Bueno, pues parece que el dúo calavera vuelve, ¿no? -dijo Pears con entusiasmo-.



-Sí, y para variar tú eres el encargado aquí también -nos reímos-. Es increíble como las cosas parecen volver a su sitio. No soy supersticiosa, pero no parece una casualidad, ¿no crees?



-Coincido contigo, aunque no podemos negar que hasta llegar aquí muchas cosas han ocurrido... Ya sabes, hemos perdido a mucha gente por el camino, y encontrado a otra nueva...



-Pero seguimos juntos, ¿por qué? Porque somos hermanos. No de sangre, pero sí de espíritu, estamos unidos por un lazo muy fuerte. Obviamente muchas cosas han cambiado, pero otras cuantas han vuelto a ser como antes de la pandemia. Entiendo a qué te refieres al decir eso, y de verdad que lo siento. Ah, eso me recuerda a que tenemos que hablar.



-Oh, mierda, por qué habré abierto la boca... Tacii, ¿tiene que ser ahora? Es que no tengo demasiadas ganas.



-No, cuando tú estés predispuesto, no te puedo obligar a hacer esto si de lo que se trata es de que lo hagas por voluntad propia, no porque te lo exijo. Cuando tengas ánimos lo hablaremos, pero que sepas que no se me va a olvidar, ¿eh? -Pears sonrió-.



-Sé que bromeo mucho últimamente  y que tú te enfadas conmigo, pero quiero que sepas que aprecio mucho tu ayuda, y que sigamos unidos.



-Lo mismo digo. ¿Quién me iba a decir que iba a encontrar buena gente cuando llegue a Los Ángeles? -nos reímos-. Pues nada, mañana nos veremos en el trabajo, ¿no, "jefe"?



-Jajajaja, por supuesto, y quiero verte trabajar, que sino te mando a limpiar la barrera con la lengua.



-Eh, sin pasarse, que eso ya es esclavitud -nos volvimos a reír-. Hasta mañana -nos despedimos y me fui hacia mi apartamento-.


Me sentía muy bien, ojalá que aquella sensación siguiese por mucho tiempo. Pears tenía razón, las cosas habían cambiado, pero en cierto modo algunas se habían mantenido.
Volví al piso, Doro seguía allí, sentada, leyendo algo. No quise molestarla, fui a buscar a Alison y me entretuve jugando con ella, se había vuelto una pequeña muy curiosa. Adoraba su modo de mirar las cosas, parecía concentrarse en ellas como si no hubiese nada más en el mundo, como si intentase ver lo que había dentro de cada objeto que la rodeaba. La daba algunas cosas que hacían ruido, y ella, con una sonrisa en la cara las tocaba y las intentaba coger, y después me miraba, esperando a que la mostrase más.

Después de haber estado un rato jugando con ella pensé en ir a buscar a Tommy, así le podía contar lo que Ralph me había dicho, además, no tenía nada que hacer. Cogí la mochila porta-bebés y metí a Alison, y fuimos hacia el hospital.

Se acercaba el invierno, y se notaba que el temporal era cada vez más frío, deseaba empezar a trabajar para poder comprar una prenda de abrigo antes de que se me helasen los huesos. Una vez llegamos al hospital nos metimos dentro, al menos así me quitaría algo de frío, ya me había preocupado de que la pequeña fuese abrigada. Esperamos un largo rato, no tuve en cuenta que había veces que salía bastante más tarde, pero aún así nos quedamos allí. Un hombre que vestía traje de  guardia se acercó a mí posición, no tenía ni idea del motivo:


-Buenas, ¿ha sido atendida? -me preguntó el tipo, totalmente serio-.

-No he venido aquí para que me atiendan, estoy, bueno, estamos bien.

-Entonces, ¿qué hace usted aquí?

-Esperar a alguien.

-Debería de saber usted que este no es sitio para esperar a la gente, este es un lugar en el que se trata a gente enferma.

-No pone en ningún sitio que esté prohibido esperar a alguien aquí dentro.

-Porque no es necesario, esto no es una cafetería, así que la pido que abandone este sitio.

-¡No puede pedirme que me vaya! He venido a esperar a alguien que trabaja aquí, no a tomarme un café ni a contar mis batallitas contra zombies a nadie, no he molestado a ningún momento, y mi hija tampoco, dudo que le haya dado razones para echarme de este sitio. No hemos armado escándalo, que es lo único que está prohibido.

-Se lo volveré a repetir, porque parece que no lo entiende: No puede estar aquí, este es un lugar en el que se trata a la gente, no se espera a nadie, eso lo puede hacer perfectamente fuera.

-¿Podría decirme algún motivo de peso por el que debería salir?

-Sí, que estorban, motivo suficiente. Si no abandona el edificio inmediatamente llamaré a mis refuerzos.

-¡No pien -Alison empezó a llorar y salí-.




Me senté en una esquina, en el frío suelo mientras acurrucaba a la pequeña. A pesar de lo bien que nos encontrábamos en aquel lugar, la gran mayoría de la gente era muy arisca, y excesivamente estricta. Pears tenía razón cuando decía que las cosas habían cambiado, y por mucho que lo intentásemos no volverían a ser como antes.

Me sobresalté cuando alguien me dio en el hombro, me había quedado tan pensativa que había perdido la noción del tiempo. Al fin había salido Tommy, se me había hecho ciertamente larga la espera, ojalá me hubiese quedado encerrada en mis pensamientos antes de congelarme:


-¿Qué haces aquí? -me preguntó sorprendido-.

-Veníamos a buscarte -me ayudó a levantarme-. ¡Tengo algo muy bueno que contarte! Por cierto, has tardado muchísimo en salir, ya es de noche.

-Lo sé, nos han mandado hacer recuento de lo que tenemos, y anotar lo que necesitamos para la próxima expedición. Lo bueno es que no necesitamos nada urgentemente -me dio un abrazo-. ¿Cómo estás?

-Bien -me dio un escalofrío-. Creo que deberíamos de movernos, hace un poco de frío.

-Estamos en Canadá entrando en invierno, decir que hace un "poco" de frío es como decir que un corte en la yugular duele "un poco". ¿No tienes frío? Ir con una camiseta de manga corta no creo que abrigue mucho...

-Estoy bien, tengo la sangre helada -se rió y me tocó el brazo-.

-Pareces un cubito de hielo, espera un momento -se quitó su chaqueta-.

-No, no y no, esta es la típica escena de película ñoña de mierda que hace quedar a la chica como una debilucha. Gracias, pero no -me miró, extrañado-.

-Eso es lo que tú crees, no te hará parecer una "debilucha" porque no lo eres. Además, todo el mundo siente el frío, independientemente de si son fuertes como rocas o débiles como una hoja de papel. Y estás helada, recuerda que ayer estabas enferma y esto no te va a ayudar.

-Ya, pero si tu te quedas sin chaqueta eres el que pasa frío, y te puedes poner malo.

-No creo que en tan poco tiempo me va a poner malo, y bueno, si es así, espero que me cuides -sonrió-.

-¿Si te digo que "no" seguirás insistiendo?

-Hasta que me dejes ponerte la chaqueta. Ya sé que no te puedo obligar a hacer algo que tú no quieres, y sé que esto suena mal, pero en este caso deberías de hacerme caso. No estamos en las mismas condiciones en cuanto a ponernos malos porque tú tienes las defensas más bajas por haber estado enferma recientemente -resignada, acepté-.

-Muchas gracias, pero si tienes frío te la devuelvo.

-No hace falta -sonrió-. Por cierto, ¿por qué no estabas esperando dentro del hospital? Al menos habrías estado calentita un rato.

-Fue lo primero que hice, pero el hombre de seguridad nos echó porque "no era una cafetería". Me quedé todo lo que pude, pero Alison empezó a llorar, y no quise darles motivos para echarme a la fuerza.

-Espera, ¿de verdad te dijo eso? -asentí-. Hablaré mañana con él, no sé cuál es su problema.

-Yo puedo partirle las piernas cuando salga -se rió-. No lo decía en broma, pero vale...

-Y bien, ¿qué era lo que tenías tantas ganas de contarme?

-Ah, sí. Esta mañana, al salir de rehabilitación fui con Pears a hablar con Ralph, y me dijo que trabajaría de vigilante del muro con él, Pears, no con el encargado. No es que sea la noticia del año, pero me ha hecho ilusión. ¿Qué te parece?

-Me alegro mucho por ti, sabía que acabarían dándote ese trabajo.

-¿Cómo lo sabías? ¿Eres vidente? Espero que no sea así, porque me da mal rollo saber qué va a pasar en el futuro.

-No seas boba -se rió-. Pears y yo hablamos con el encargado de la comunidad sobre cómo eres y lo que hiciste cuando salimos. Creíamos que sería buena idea, y sabíamos que te gustaría.

-Aw, le debo una disculpa a Pears, y bueno, muchas gracias, estabais en lo cierto. Voy a admitir que estaba un poco asustada cuando me dijo que quería hablar conmigo, no sabía si me iba a tocar un trabajo demasiado difícil, no es que sea una persona precisamente hábil y con facilidad para adaptarse.

-Permíteme que cuestione lo de ser hábil. No eres una negada, se te dan muchas cosas bien, y has llegado muy lejos después de todo por lo que has tenido que pasar.

-La mayoría de los que estamos aquí lo hemos pasado mal anteriormente, lo sabes mejor que yo, lo que yo he hecho no tiene más mérito que el mero hecho de haber sobrevivido.

-Eso no es verdad. Muchos han tenido suerte y no han tenido que luchar para llegar aquí, sí tiene mérito lo que has hecho. Que yo sepa nunca te has rendido, has traído a tu hija al mundo sana y salva, la estás criando perfectamente y has superado tu accidente. Mucha gente se habría dado por vencida, pero tú has seguido adelante, y eso es admirable, al menos desde mi punto de vista.

-Cuando dices este tipo de cosas no sé qué responder, así que espero que con un simple "gracias" sirva -se rió-. Bueno, retomando el tema anterior, mañana empiezo a trabajar por la tarde, y Ralph me ofreció cambiar de turno cuando mejorase del todo y ya no tuviese que ir a rehabilitación, pero no sé qué haré.

-Jajajaja, de nada. Yo si fuese tú esperaría a ver qué tal va por la tarde, y si no te gusta cuando estés del todo recuperada puedes cambiar.

-Seguiré tu consejo, me parece una gran idea -entramos al bloque de pisos en el que vivíamos-. Oye, ¿tienes algo que hacer ahora?

-No, ¿por?

-Puedes quedarte a cenar si quieres. No es que haya gran cosa de comer, pero si quieres ver un espectáculo de pirotecnia te va a gustar quedarte -nos reímos-.

-Mientras no quemes a nadie acepto -sonrió-.


Cuando fuimos llegamos a mi rellano reconocí a una figura al lado de la puerta de mi piso: era Pears, y tenía muy mal aspecto. Tenía los ojos llorosos y una venda en la muñeca. Nos acercamos a toda prisa, sabíamos que algo no iba bien:


-¿Pears? -se sorprendió al verme-. ¿Qué ocurre?

-Siento haber tenido que venir así, de verdad que lo siento, no quiero molestar.

-No molestas, eso ni dudarlo -dijo Tommy-. ¿Qué pasa?

-Espera, vamos a entrar, hablar aquí es algo incómodo -dije, pensé que sería una buena idea, ayudamos a Pears a levantarse y entramos-. Ahora ya puedes contarnos lo que ha pasado.

-Veréis... -dijo, con la voz entrecortada-. No puedo, mejor me voy. Pensaréis que soy idiota -trató de levantarse, pero Tommy se lo impidió-. Por favor...

-Ni hablar. Somos tú familia, ¿recuerdas? Puedes confiar en nosotros y decir qué ha pasado -le respondí, molesta por su actitud-.

-Cuando te fuiste estuve hablando con unos compañeros sobre una nueva expedición que haríamos, y uno de ellos empezó a hablar de una chica muerta que se encontraron encerrada en un coche, era rubia y se llamaba Anne... Vaya casualidad.

-Oh... -no sabía qué decir, pero entendía por lo que estaba pasando-. Continúa, por favor.

-Recordé que hace casi un año que se murió... No tiene sentido que siga luchando, si al final todos vamos a acabar igual. Me alejé del grupo y traté de cortarme las venas con un cuchillo. Me desmayé, y cuando recuperé el conocimiento un compañero me contó lo que había pasado: me encontraron y me curaron, "por suerte" no había llegado a cortarme las venas del todo, me cosieron allí mismo y me vendaron.

-Oh, Pears... -sentí una impotencia tremenda al no poder decirle nada que le calmase-. Lo que intentaste hacer fue una tontería. Comprendo que sientas que estás solo, perdiste a Anne -miré a Tommy, él le podía aconsejar mejor sobre el tema-.

-Amigo, Tacii tiene razón, no puedes hacer algo así. Para empezar, no estás solo, tienes a tu "hermana", a tu sobrina, me tienes a mí, que soy tu amigo, y el resto del grupo. Como ella ha dicho antes, somos tu familia, no estás solo. Sé que echas de menos a Anne, yo pasé por lo mismo que tú, Jolee murió, y la eché mucho de menos, tanto que me planteé por qué seguía luchando, como tú. Nunca llegué a tener la clave para resolver el misterio, pero mientras lo intentaba averiguar seguí adelante, hasta que un día encontré a Tacii. No he olvidado a Jolee, conservo buenos recuerdos, y haber salido con otra persona después de su muerte no supone que la haya olvidado. No te sientas mal si te gusta alguien y quieres rehacer tu vida o simplemente quieres pasar página, tienes que superar lo de Anne. Recuerda esto: No la estás olvidado, estás superando su pérdida.

-Suena fácil, y creerme que lo he intentado, pero es como intentar subir de un pozo  y caer más hondo...

-Pears, nosotros te queremos y te vamos a ayudar a salir de eso hipotético pozo en el que estás atrapado. Puedes contar siempre que quieras con nosotros -le di un abrazo-. Siempre que lo necesites, acuérdate. Y también recuerda que no estás solo. ¿Qué haríamos sin ti? ¿Quién cuidaría a Alison cuando la loca de su madre se lesionase? -Pears sonrió-. ¿Ves? Poco a poco vamos tirando de la cuerda.

-Muchas gracias chicos, me alegro de teneros como familia. Y siento haberos molestado, ya estoy mejor, me voy -se levantó, pero esta vez yo le detuve-.

-Espera, ¿quieres quedarte a cenar con nosotros?

-No hace falta, ya estoy bien. Muchas gracias chicos -se levantó-.

-No seas tonto, no nos molestas -insistí-. Y cocinas bien, eso también da puntos -se rió-.

-Está bien -dijo con entusiasmo-. Hoy seré el cocinero, he perdido un poco la práctica, pero no os defraudaré.

-Sé dónde guarda Tacii su arma, creo que es peligrosa -se rieron-.




La noche transcurrió tranquila, Pears parecía haber recuperado el ánimo, aunque estaba preocupada por los momentos en los que estuviese solo. Quería creer que no le pasaría nada, pero nunca se sabe...





He tardado la vida en subir este capítulo, pero ya he recuperado el ritmo de escritura. Gracias por haber leído, espero que os haya gustado. Saludos metaleros!!!!