jueves, 15 de octubre de 2015

Tornado of Souls-Cap.55: The Haunting







Al oír el despertador sonar violentamente me desperté, tirando a este contra el suelo.  El corazón me latía a una velocidad considerable por el susto que me había llevado, me calmé un poco y empecé a prepararme para irme; tenía que vestirme, coger el equipaje y llevar a Alison con Dave antes de salir del edificio, y quería ser puntual, por lo que no tenía tiempo para entretenerme.
Sin hacer demasiado ruido me vestí, cogí la mochila y a la niña, y salí de casa. Subí al siguiente piso y llamé a la puerta del apartamento de Dave, y, tras esperar cinco minutos, se dignó a abrir la puerta:

-¿Qué pasa? -dijo, rascándose los ojos-.

-Tienes que quedarte con Alison.

-El hecho de que ya no estemos juntos no significa que tenga que cuidar yo de ella todo el tiempo, quedamos en que iba a ser algo proporcional.

-Ya lo sé, echaremos cuentas más tarde, pero es que me tengo que ir a hacer una expedición fuera, y no me la puedo llevar. Por favor, no me olvidaré de ello, ya hablaremos cuando vuelva de los días que cuidaré yo de ella en compensación, tengo prisa.

-Podías haberme avisado -rechistó-.

-Lo sé, pero no he tenido tiempo, me enteré ayer de que íbamos a salir, y desde entonces estuve organizándolo todo para no olvidar nada. ¿Puedes o no?

-Sí, pero me debes unas cuantas ya.

-No hablemos de cuánto le debe el uno al otro -Dave cogió a Alison y me cerró la puerta en las narices-.


No quería irme de mal humor, así que mientras bajaba las escaleras pensé en que todo iba a salir bien y no me martirizaría con lo cretino que era Dave, aún estando bajo terapia. Cuando fui a abrir la puerta, esta se abrió sola, y me eché hacia atrás de un brinco, no sabía qué estaba pasando. Vi que había alguien detrás de la puerta, y antes de ver quién era saqué mi cuchillo:

-¡Atrás o estás muerto! -dije, cuando la puerta se abrió del todo y vi a Tommy partiéndose de risa-.

-Jajajaja, lo siento, no te quería asustar.

-¡Idiota! -le golpee en el brazo-. ¿Qué haces aquí?

-Quería acompañarte y así nos despedimos -sonrió-.

-Has conseguido que ahora me arrepienta de haberte intentado matar y llamarte idiota...Y bueno, por pegarte.

-Te perdono porque sé que lo has hecho en defensa propia, y te he asustado -me acerqué a él y le abracé-.

-Gracias por haber venido, la verdad es que me alegro, no estoy muy segura de que la expedición vaya a salir bien.

-No hay de qué, me encanta estar contigo, me da igual tener que madrugar, merece la pena.

-Estás haciendo que me sea muy difícil hacerme a la idea de que me voy a ir.

-¿Por qué? -me preguntó, extrañado-.

-Porque te voy a echar de menos -sonrió al oír aquello-. No, era broma -me reí-.

-Vaya, pensé que lo decías en serio...

-Lo decía en serio, pero es gracioso tomarte el pelo. Ha sido mi venganza por haberme asustado antes, está totalmente justificado mi acto.

-Entonces, de manera indirecta, me has dicho que me vas a echar de menos, ¿no? -asentí-.

-Muy bien, Tommy, lo has entendido, ¿quieres que te dé una chuche?

-No seas tonta, anda -nos reímos-. Yo también te voy a echar de menos, espero que no se demore la cosa demasiado.

-Sabes que eso no depende de mí. Voy para cumplir con mi trabajo, y tengo ganas de ganarme el sitio aquí y demostrar lo que valgo, no me hace "especial ilusión" irme y dejaros a la niña y a ti aquí. No es que quiera que vengáis a jugaros la vida por mí, sino que me gustaría quedarme.

-Sé que lo haces por cuestión de trabajo, pero si puedes, disfruta del ambiente y aprovecha para refrescar tu puntería. Cuidaré de Alison mientras no estés, no tienes de qué preocuparte.

-Oh, Tommy, ya te dije que no hace falta. No es tu responsabilidad, es hija mía y de Dave, es nuestra obligación cuidarla.

-Bueno, pero ahora yo soy la pareja de su madre, así que de algún modo me convierto en el "padrastro" y debería de poder cuidarla, ¿no?

-Tú ganas -sonreí para que no pensase que me había molestado-. Ya sabes que no es por no fiarme de ti, sino por los malentendidos que se puedan generar entre Dave y tú.

-¿Te refieres a que se crea que quiero algo con él? -me reí-.

-No, que crea que le estás intentando "arrebatar" a su hija. A pesar de que le han tratado y le han vigilado constantemente, estoy segura que en ese sentido no ha cambiado nada. Ten cuidado.

-Se supone que debería de ser yo el que te diga que tengas cuidado, ya que eres la que va a salir a pelear contra caníbales, me siento estúpido -respondió, riéndose-.

- Te lo estoy diciendo en serio, ten cuidado, no me fío de Dave.

-Vale, mamá -se apartó por si le golpeaba-.


Llegamos, y los coches ya estaban allí. Había gente metiendo cosas en ellos, reconocí a algunos de mis compañeros y me acerqué a hablar con ellos. Vi que a Tommy le daba algo de vergüenza, por lo que le animé a que viniese conmigo:


-Hola chicos, ¿puedo ayudar con algo? -pregunté-.

-No hace falta, ya casi hemos acabado, pero gracias por ofrecerte -respondió un chico moreno-. ¿Cómo te llamabas? Recuerdo que eras una de las que el soldado nombró líder, y prefiero estar seguro de cómo se llaman todos los compañeros.

-Me llamo Tacii, ¿cómo te llamas tú?

-Yo me llamo Kent. Bueno, aún Pears no ha llegado, tenemos tiempo para despedirnos de la ciudad. Oye, ¿tú también vienes? -le preguntó a Tommy-.

-¿Yo? -preguntó Tommy a Kent, inseguro-. No, venía a acompañarla a ella, yo soy médico.

-Nos vendría bien un médico por si hay algún problema o alguna baja.

-Ya, pero él tiene que trabajar en el hospital ahora. Tal vez en otra ocasión se quiera unir al equipo.

-Se lo diré al jefe, seguro que lo implantará para la próxima excursión -a lo lejos vi a Pears-. Vaya, hablando del rey de Roma...

-Buenos días chicos, me alegro de ver que habéis madrugado todos -al decir aquello Pears me miró, se pensaba que llegaría tarde-. Bueno, señoritos y señoritas, si tenéis algo que decirme, aprovechad mientras reviso que todo esté listo. Luego será tarde.

-Yo tengo algo que decirte, Pears -le comenté-.

-Bien, dime.

-Eres imbécil -sonreí-.

-Muchas gracias, me ha llegado al corazón, me has hecho el hombre más feliz del mundo. Por favor Tommy, aléjala de mí, que bastante presiento que la voy a tener que aguantar -me empecé a reír-. Para haber madrugado tanto qué graciosa estamos, ¿eh?

-No te enfades, "jefe", que no pretendía ofenderte, Es que estás de un sensible...Antes te llamaba cosas peores y ni te inmutabas, se te ha subido el poder a la cabeza.

-¿Y tú que sabes si yo estaba enfadado o te seguía el juego? Parece que no me conoces -sonrió, e interpreté que me había seguido el juego-. Si necesitáis algo de verdad, no dudéis en darme un toque.


Pears se alejó y empezó a revisar los coches por dentro. Tommy se había quedado hablando con Kent, parecía que habían hecho migas, y yo mientras me quedé mirando al cielo, temiendo que algo malo se avecinase con nuestra salida, ya fuese para la gente de la ciudad como nosotros mismos. Noté que alguien me daba en el hombro, y me giré, era Ruben:



-Qué bien verte, Tacii. Eres la primera persona que veo que está resplandeciente habiendo madrugado.

-Ah...gracias, yo también me alegro de verte. Me has pillado un poco descolocada, estaba pensando.

-Me figuro que estarás nerviosa, pero no te abrumes, eso es normal, tú simplemente relájate y haz tu trabajo, después de lo que he oído sobre ti no creo que tengas que temer a nada de lo que hay fuera, ya sean zombies, humanos o mutantes -las palabras de Ruben consiguieron calmarme un poco, aunque no lo suficiente-.

-Oh, te agradezco de corazón que me digas eso. A pesar de que tengo buena puntería y agilidad, no sabemos qué es lo que nos vamos a encontrar ahí fuera esta vez.

-Ya sabes, los chicos de la torre y yo os estaremos dando información constante de lo que haya en el perímetro. Dependiendo de al lugar al que vayáis os podremos dar información más clara o no, pero no dejaremos de estar ahí para ayudaros en lo que haga falta. Créeme, estamos preparados para afrontar muchas amenazas, no sería la primera vez que algo raro para por aquí, y no sale normalmente la gente mal parada.

-¿Qué otras cosas han pasado aquí?

-Son historias bastante largas, te tengo que poner en situación, no creo que me dé tiempo a terminar -pequé un  respingo cuando noté que había alguien detrás de mí, y me giré en defensa para comprobar quién era se trataba de Tommy-.

-¿No hay tiempo para que cuentes al menos una? -miré a Ruben, que parecía haberse quedado en  blanco-.

-Siento haber aparecido repentinamente, sólo quería asustar a Tacii -dijo Tommy, intentando disculparse por algo que no había hecho-.

-No, no te preocupes, no has molestado, es que estaba pensando si sería capaz de resumir una de nuestras trepidantes historias. Por cierto, he sido muy descortés, mi nombre es Ruben Hook, y soy el jefe de vigilancia de la torre, encantado.

-Yo soy Tommy Karevik, médico, y encantado también de conocerte. ¿Cómo es estar en la torre?

-A veces puede ser tedioso y muy duro, no podemos descuidarnos ni un momento, pero ofrecemos seguridad a los nuestros, por lo que reconfortante. ¿Eres familia de Tacii?

-Es mi hermano gemelo -dije, en broma-. Te dejo que respondas a ti, creo que ya he hablado demasiado hoy.

-No somos hermanos, no te creas lo que dice, creo que se ha tomado algo antes de venir.

-Qué chica tan divertida -respondió Ruben-.

-Somos novios -añadió Tommy-. Y, créeme, se ha tenido que tomar algo.

-Ah, claro, puede ser -el vigilante se puso serio-. Voy a volver a mi puesto de trabajo, hay que preparar muchas cosas y ya me he entretenido demasiado, me alegro de haber mantenido una conversación tan amena con vosotros, espero que se repita -se marchó-.

-Parece majo -dijo Tommy-.

-Sí, aunque no sé, se comporta de un modo un poco extraño. Confío en que nos sepa guiar y cumpla su palabra, a medida que se va acercando el momento de salir tengo más inseguridades. Lo que tenía ganas de hacer a pasado a ser algo que me aterra -se acercó y me abrazó-.

-Es comprensible, cuando nos acercamos a un suceso relativamente importante tendemos a centrarnos en lo malo, nuestro cuerpo nos quiere preparar para cualquier situación peligrosa que se pueda encontrar, por ello son tus nervios. Tú piensa en algo que te relaje, algo que te dé paz, como por ejemplo la sonrisa de Alison -asentí-. Cuando sientas que te va a explotar el corazón, sea donde sea, piensa en eso, ¿vale? Te ayudará, aunque parezca una tontería que me acabo de inventar.

-¿No lo es? -se quedó mirándome serio-. Jajajaja, estaba bromeando, esto también me ayuda a tranquilizarme.

-¡Chicos, todos a por las armas, en breve efectuaremos la salida del recinto! -gritó Pears-.

-Parece que ha llegado el momento de la despedida -le dije, con voz lastimera-. No hace falta que lo repita, ¿no?

-¿El qué? -Tommy sonrió, sabía a qué me refería-.

-Oh, quieres que lo diga otra vez...Vale, te voy a echar de menos.

-Igualmente -nos besamos-.

-¡Tortolitos, eso para la vuelta! -dijo Pears-.

-Toma -Tommy sacó un papel de su bolsillo, parecía una carta-. Es para que lo leas cuando te sientas mal o nerviosa -sonrió-. No es nada malo, no te asustes. Ten cuidado.


Finalmente nos despedimos. Fui a por la ballesta, al parecer nadie tenía interés en llevarla. Tras varios recuentos fallidos, ya estábamos listos para partir, nos organizamos y nos subimos en los coches. Con una puntualidad impecable, salimos de la ciudad a las seis de la mañana.

Parecía que todos estábamos inquietos y ansiosos, se palpaba la tensión ene le ambiente, todavía nos quedaba mucho por delante. Iba en el mismo coche que Pears, por lo que me sentía algo más segura, pero no lo suficiente:


-¿Se sabe algo de los sujetos que vieron los de la torre? -le pregunté, por curiosidad-.

-No pudieron determinar ningún rasgo físico que nos pudiese ayudar a localizarles, por desgracia nuestra instrumentaria no es tan precisa como debería para desempeñar la función de vigilancia, una pena...

-Entonces, si no se sabe cómo son físicamente, ¿cómo sabemos que son personas y no muertos?

-La forma de andar, y los zombies no tienen la inteligencia necesaria como para regresar al mismo sitio en el que estuvo recientemente, no son capaces de pensar.

-Eso suena lógico, pero quién sabe, estos bichos están mutando, no me resultaría extraño verlos resolviendo logaritmos neperianos -los compañeros del coche se rieron-.

-Ahí coincido, comandante -dijo otra chica, llamada Emily-. A lo mejor eran unos simples caminantes.

-Sí es así, al menos nos habremos quedado tranquilos al comprobarlo. Tal y como están las cosas hoy en día no nos la podemos jugar, hacemos las cosas bien y ya está.

-Es extraño que todo esto esté tan desierto, no hay caminantes cerca... Normalmente hay una oleada al menos por día -dijo un hombre moreno que parecía un armario-.

-Ya, estoy seguro de que tiene algo que ver con las personas que vimos, si es que lo son. Es todo muy raro, pero creo que podremos desvelar el misterio y salir vivos del mismo -respondió Pears, con cierto aire de preocupación-.

-Aquí White, cambio -sonó el walkie, hablaba White, que se encontraba en el otro coche, el cual iba delante, guiándonos-.

-Te recibimos, aquí Pears, ¿alguna incidencia? Cambio.

-Por el momento todo va bien, pero hemos visto como una especie de fogata de hace unos pocos días muy cerca. Sería interesante que nos parásemos para ver si podemos encontrar pruebas de que ha habido alguien aquí, cambio.

-Vamos bien de tiempo, sería una buena idea parar. Si surge algo, no dudéis en decirlo, cambio y corto.


Tras aquella conversación todo quedó en silencio, pensábamos en qué nos encontraríamos al ir a ver aquella fogata. Al cabo de unos pocos minutos el coche se detuvo y nos bajamos a investigar.
A simple vista no llamaba nada la atención, si hubiese sido por mí ni siquiera habría sabido de la existencia de aquello, estaba muy bien camuflado. Habían unos papeles amontonados que habían servido como hoguera, y restos de cenizas de hojas que ya se quemaron. Por lo demás, era lo único que pudimos encontrar:


-¿Alguna conclusión? -le preguntó un tipo a Pears-.

-No hay pruebas para saber a qué nos estamos enfrentando, aunque lo que está claro es que son humanos -se detuvo y parecía que pensaba en algo-. Tenemos vigilancia las 24 horas del día, por lo que si hubiesen hecho una fogata relativamente larga les habríamos visto por el humo. Para no llamar la atención la debieron haber hecho una mañana, pero si siguen las cenizas aquí no debió de ser hace mucho, tal vez de ayer. No hay nada más que me proporcione información sobre el tema. ¿Alguien ha encontrado algún detalle que merezca la pena destacar?

-Yo, señor -respondió White-. Primero de todo, creo que usted está en lo cierto, por esta zona hay bastante aire, así que puede que las cenizas sean incluso de hoy mismo, de ayer como muy tarde. En segundo lugar, no hay rastro de marcas en el suelo, probablemente hayan venido andando, y para que hayan podido venir andando debían de estar seguros previamente de que no iban a haber caminantes que les impidiesen pasearse por la zona. Parece que esos tipos controlan el territorio, pero desconozco si pertenecen a un grupo numeroso o van solos. Esto, lo único que puedo decir, es que no es obra de una sola persona.

-Muy bien, White, se nota que antes eras criminólogo, genial. Bien, vamos a seguir con el viaje.


Volvimos al coche, aún nos quedaban muchas cosas por hacer. Parecía que el ambiente se había relajado, al menos ya sabíamos algo de las personas a las que seguíamos. Después de unas cuantas horas dando vueltas por la zona cercana a la ciudad nos fuimos alejando, y llegamos a un lugar por el que no podíamos pasar, por lo cual nos tocó bajar:


-Y bien, ¿por dónde vamos a seguir ahora? -preguntó Pears a White, que parecía saber la respuesta-.

-Continuaremos por la carretera, no tenemos muchas más opciones por esta zona, si nos vamos a los lados nos vamos a encontrar bosques y montañas, y si volvemos atrás no vamos a hacer nada útil, por lo que recomiendo que sigamos por donde teníamos planeado ir antaño.

-Nos fiamos de tu palabra. ¡Escuchad, chicos! En caso de que veamos varios caminos, nos separaremos, y nos matendremos en contacto al menos una vez cada hora. Y si vemos peligro, lo primero es cubrirnos, no sabes a qué nos vamos a tener que enfrentar, y probablemente, si encontramos algo sospechoso, tenemos que reaccionar al instante, antes de ver siquiera de lo que se trata, ¿entendido? Nada de envalentonarnos, queda bien, pero puede costar muy caro -al decir aquello Pears me miró fijamente-.

-Oye, eso va con segundas, ¿no? -le respondí-.

-No, no va con segundas, te lo digo directamente. No vayas a lo loco, sé que eres muy valiente e impulsiva, intenta reprimir tus instintos primarios y piensa, que eres capaz de ello.

-Vale, me queda claro... Pero no prometo nada -reanudamos la marcha-.

-De ahora en adelante hablaremos en voz baja por si acaso hay alguien cerca que pueda usar nuestra información en nuestra contra -todos asentimos en voz baja, siguiendo las instrucciones de nuestro jefe Pears-.


Seguimos andando, y sorprendentemente a penas nos topábamos con caminantes, alguno que iba solo, sin su horda, lo cual no era habitual de ver. No veíamos nada que nos diese alguna señal de que alguien había pasado por aquella zona, lo cual era preocupante. Estuvimos andando unas 3 horas, y después nos paramos para descansar, comer algo y seguir. Rodeamos la zona, y seguimos por otro camino diferente, esta vez alejándonos de la ciudad más, de tal modo que no la veíamos ya claramente, lo cual podía supone un gran inconveniente . De repente, una transmisión de la torre de vigilancia nos llegó:

-Aquí Ruben Hook en la torre de vigilancia. Todo va normal, no hemos visto movimiento humano por el perímetro, pero estamos perdiendo visión, intentad no alejaros demasiado, cambio.

-Aquí comandante Pears, hemos recibido la transmisión. En una hora aproximadamente haremos otra, en caso de que no sea así vigilad la zona lo mejor que podáis, aún no sabemos qué es lo que nos vamos a encontrar. Buen trabajo, torre, cambio y corto.


Reanudamos la marcha, sin muchas esperanzas de encontrar algo. Había empezado a pensar que lo que habían visto los chicos en la ciudad eran simples efectos ópticos o algunos zombies. Veía en la cara de mis compañeros las ganas de dejarlo y volver. resultaría un fracaso. Pears paró, parecía que iba a decir lo que todos estábamos pensando, pero de repente se escuchó un grito, y o era muy lejos. Miramos en todas las direcciones, ya sabíamos que no estábamos solos.





He tardado muchísimo en subir nuevo capítulo, pero no he tenido a penas tiempo, y pido disculpas. Gracias por haber leído, espero que os haya gustado, intentaré escribir más, puede que incluso mañana suba algo si estoy inspirada.




1 comentario:

  1. Ohhhhhhhhhhhh tengo ganas de saber qué pasa, sigue, sube algo ya o me enfado XD Venga, ánimo!!!

    ResponderEliminar