viernes, 24 de junio de 2016

Tornado of Souls-Cap.61: Before the Fall




Al principio no noté nada diferente de lo habitual, era una simple azotea, pero al fijarme en la disposición, había algo que me resultaba familiar. Me giré, y vi a Tommy esperando a que dijese algo, pero era incapaz de saber qué era lo que pretendía:

-¿Qué pasa? -me preguntó, frunciendo el ceño-.

-No quiero que te ofendas, pero no entiendo nada de esto...

-Lo siento, no quería hacerte sentir mal...

-El caso es que hay algo en esto que me resulta familiar.

-Tal vez quieras revisarlo con mayor detenimiento -me sonrió-. Al fin y al cabo, si te suena vamos bien.

Me alejé de la puerta, y me centré en los detalles de la azotea, no estaba como siempre. Había un par de sillas plegables colocadas una al lado de otra, y lo que me hizo darme cuenta de qué representaba aquello fue un palo rígido que simulaba una muleta. Me reí justo en el momento en el que lo reconocí, se trataba del barco en el que habíamos llegado a Canadá:


-Vale, creo que ya lo pillo. Es el barco, ¿verdad? -sonrió y asintió-.

-Me alegro que al final hayas podido reconocerlo, no sabía si sería suficiente, lo de recrear el mar ya era imposible -se rió-. ¿Quiere tomar asiento la señorita?

-Claro, "no puedo andar" -me senté-. Oye, ¿a qué se debe esto? Imagino que has organizado todo esto para celebrar algo, pero el caso es que no recuerdo exactamente el qué.

-Es comprensible, no te preocupes -sonrió-. Llevamos dos meses juntos. Tal vez exagere, pero no sé, después de toda esta locura de los muertos que vuelven a la vida y de haber estado solo durante casi un año, este tipo de cosas se me hacen difícil de olvidar.

-Vaya, siento no haberme acordado, no sé si te lo he dicho ya, pero soy pésima para recordar fechas. No es porque no importe, nada más lejos de la realidad, es que nunca he tenido esa capacidad.

-No pasa nada, lo importante es que no hayan más impedimentos para que estemos juntos -sonrió, y le devolví la sonrisa-. ¿Cómo estás?

-Muy bien, gracias por haber preparado esto, eres un encanto -suspiré-. Vaya, parece mentira que haya pasado tanto tiempo, parece que fue ayer cuando todo este caos empezó.

-Es cierto, han pasado muchísimas desde entonces, aunque si me diesen la oportunidad de volver atrás, no lo haría. Es cierto que lo hemos pasado muy mal, pero míranos ahora, es probable que lo logremos -se acercó a mí-.

-De pequeña siempre creía que las cosas pasaban por algo, y puedes llamarme loca, de hecho, te invito a hacerlo, pero he vuelto a retomar ese pensamiento. Han pasado muchísimas cosas, y las que quedan, pero todo parece que ocurre por una razón. Las circunstancias en las que nos conocimos, por ejemplo. Fue una locura, y hoy en día me cuesta creerlo, pero nuestras vidas cambiaron al conocernos, y probablemente las de muchos otros también.

-¿Estás desvariando? -se rió-. Es broma, puede que tengas razón, te -paró de hablar en el mismo instante en el que escuchamos un sonido que a aquellas alturas nos resultaba más que familiar-.

Como si se tratase de un código establecido entre Tommy y yo, nos miramos y fuimos corriendo hacia el borde de la azotea, mirando hacia el foco del sonido. Eran balas, y estaba relativamente cerca de donde nos encontrábamos, aunque si no sonasen varios disparos al unísono es probable que ni siquiera nos hubiésemos percatado de lo que estaba sucediendo. Decidimos bajar de inmediato, algo estaba pasando, la gente de la ciudad no era tan inconsciente como para ponerse a disparar sin razón alguna. El problema era que no contábamos con armas para defendernos en caso de que fuese necesario, así que cogimos lo primero que se puso en nuestro campo visual: una vara metálica y una pata de una silla (que previamente habíamos roto).
Una señal de que algo grave estaba pasando fue ver a Pears salir de su casa a toda prisa, con un arma en la mano, no nos dio tiempo a preguntar qué estaba ocurriendo, así que le seguimos hasta que le perdimos de vista, y después nos guiamos por el sonido de los numerosos disparos. 7
Nos habíamos alejado de la zona en la que vivíamos, nos habíamos movido hacia el oeste, y al reparar en el motivo de semejante escándalo nos quedamos atónitos: había una brecha en la barrera, y esta había permitido la entrada de varias docenas de caminantes ansiosos por un bocado. Pears ya se había puesto en marcha para defender el perímetro, y al vernos, se aproximó, sin dejar de disparar:

-¿Qué hacéis aquí? -preguntó, centrado en acertar el mayor número posible de disparos en la cabeza al enemigo-.

-Hemos oído los disparos, y pensamos que había ocurrido algo malo. Por desgracia no nos habíamos equivocado -respondí, visualizando el campo de batalla, y al resto de soldados, muchos de ellos en estado de shock por el repentino suceso-.

-Deberíais iros, esto es peligroso. No contáis con las armas necesarias para hacerlos frente. Está oscuro, algo que resulta favorable para esas criaturas, si os acercáis demasiado os acabarán pegando un tiro u os devorarán.

-No hay suficientes zombies como para derribarnos -contestó Tommy, adelantándose-. Nos encargaremos de los que se hayan desorientado, imagino que no se han contenido en esta zona.

-¿Ir por los extremos? -Pears dudó mientras cargaba en arma-. Pero id con cuidado, por favor, deberíamos poder hacer frente a la amenaza, estamos más que preparados, pero ya sabéis de lo que son capaces esas cosas -nos dedicó una rápida mirada-. Id con cuidado, por favor.

-Eso haremos -dije, concluyendo nuestro breve diálogo-. Cuídate tú también.


Nos pusimos en marcha en aquel mismo instante. Los soldados no daban a basto, disparaba en todas direcciones, y los caminantes no dejaban de llegar. Muchos de sus disparos no eran certeros, lo cual les pasaba factura para continuar hacerles frente. Fuimos testigos de como iban retrocediendo poco a poco, vaciando cargadores sin cesar, y nos pusimos manos a la obra. Nuestro objetivo eran los zombies que se estaban separando de los suyos y se estaban aislando, ciegos por el hambre. Tommy se fue a por los que estaban dirigiéndose hacia la derecha, y yo me quedé con los de la izquierda.
A pesar de que nos superaban en número estaba más que segura de que podríamos ganarlos. Empecé a golpear con la barra metálica, y aunque al principio me costó acertar, rápidamente le cogí el tranquillo. Mientras continuaba con la limpieza, vi cómo le iba a Tommy, y me fijé en que parecía que se le estaba complicando, tener un palo de madera como arma no debía ayudar demasiado. A pesar de que aún me quedaban enemigos por derribar, podía ponerse la cosa muy complicada si no hacía nada por ayudarle, así que fui, abriéndome paso entre casquillos, cadáveres, y muertos aún en pie:

-¿Por qué estás aquí? ¿Pasa algo? -me preguntó-.

-He visto que las cosas por aquí se estaban poniendo feas, he venido a ayudar.

-Oh, gracias Tacii, la verdad es que me viene bien, no sé de dónde han salido tantos muertos, cuando llegamos no se habían extendido tanto por esta zona.

-Debería de haber alguien ocupándose de que no entren más, sino nuestro trabajo aquí no va a acabar nunca, y lo más sencillo es que por agotamiento nos acaben venciendo.

-Tienes razón, pero no creo que nosotros podamos intervenir. Esperemos y retrocedamos lo que haga falta, es lo mejor que se me ocurre.

Continuamos con nuestra labor, la cual se complicaba por momentos, a pesar de que estábamos haciendo grandes esfuerzos por evitarlo: habían acudido más soldados de otros sectores para reducir a los zombies, y algunos de ellos emplearon granadas para optimizar la tarea.
Pero nunca acababa, era un enfrentamiento constante, matábamos uno y aparecían tres, pero al fin alguien tomó la iniciativa de cerrarles el paso con una placa metálica que parecía bastante pesada. Me distraje mirando la escena, viendo a dos hombres cargar con la plancha y colocarla en la grieta por la que se estaban colando los muertos, y al darme la vuelta vi que Tommy volvía a estar en problemas: un grupo de caminantes lo tenían rodeado. Me acerqué a toda prisa a su posición, y rápidamente logramos reducirlos, al menos antes de que estuviesen demasiado cerca de nosotros.
Esta vez caían, y ya no aparecían más. Hasta que a penas había enemigos no me había percatado de lo cansada que estaba, y me tomé unos segundos de descanso, dejando que la helada ventisca invernal canadiense me revolviese el pelo. Volví a comprobar el escenario de la batalla contra los muertos: la amenaza había sido neutralizada. Al acercarme a hablar con Tommy, me fijé en que detrás suya se había alzado un zombie, y estaba listo para hincarle el diente. Pegué una gran zancada y me abalancé contra él, evitando que el muerto lo alcanzase. Tommy me miró extrañado, pero en seguida comprendió la razón por la que lo hice. De inmediato me levanté y se asesté un golpe mortal al ser.
Detrás nuestra se habían congregado todos los que habían participado en la defensa de la zona, y decidimos reunirnos con ellos:

-Al fin, parecía que no iba a acabar nunca -dijo un hombre uniformado-.

-Debimos haber reaccionado más rápido,se supone que estábamos preparados para esto -respondió Pears-.

-Lo sé, pero mis hombres no saben ni siquiera cómo apareció la grieta, y no se dieron cuenta de lo que estaba pasando hasta que había una cantidad significante de muertos dentro, no tuvimos tiempo para más. En cuanto detectamos la amenaza nos preparamos para defender, éramos demasiado pocos como para hacer algo más -comentó el que parecía el encargado de la zona-.

-Entiendo -contestó Pears-. De todas formas, voy de urgencia a hablar con el alcalde, y saldremos por la zona para ver cuál ha podido ser el motivo por el cual se ha formado la grieta. Mientras tanto, ¿podéis reforzar la placa metálica para que aguante?

-Ahora mismo nos encargamos, capitán Pears -le respondió uno de los soldados más jóvenes-.

-Humm, está bien. Bueno, hemos hecho un buen trabajo, nadie ha salido herido, y hemos podido solucionar el problema. Nos merecemos un descanso, así mañana estaremos todos frescos como rosas.

-Sí, estoy de acuerdo con usted -le comentó el líder de la zona-. Descansen, lo tienen más que merecido.

Pears, Tommy y yo regresamos a nuestras casas, y por el camino no intercambiamos ni una sola palabra, reinaba el silencio sepulcral, supuse que sería por el cansancio y las ganas de acabar el día.
Era extraño, pero me empecé a sentir muy mal, y más débil por cada paso que daba. Quise decírselo a los chicos, pero no quería romper el silencio, pensé que podría aguantar hasta llegar a casa.
Me equivocaba.


2 comentarios:

  1. ¡Al fin hay ToS! Lo echaba de menos, he pasado noches en vela llorando, y he hecho sacrificios todos los días para satisfacer a lucifer XD Bromi, me ha encantado <3333333333333333333

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya, claro, broma, anda que no he oído eso veces xD He estado bastante ocupada estos días, pero creo que voy a volver a la normalidad y dar algo de calidad (relativamente, siendo mi talento nulo para esto). Gracias por haberte pasado morenaza :3

      Eliminar