sábado, 26 de mayo de 2018

Tornado of Souls - Cap.64: Kingdom



El viaje de vuelta fue normal, no tuvimos ningún contratiempo, y además, estábamos muy cerca de la entrada, por lo que era más que improbable que algo sucediese. Tenía ganas de llegar y ver cómo estaban Alison y Tommy, había pasado sólo un día, pero el hecho de alejarse de quien quieres, por muy poco que sea, se nota. Al llegar estuvimos organizando el cargamento. Pears fue con Thomas a hablar con Ralph, y el resto colocamos las cosas para que otro grupo se encargase de revisar y hacer inventario de lo que habíamos traído.

Hasta que no terminase la jornada de trabajo no podía irme del puesto, y lo estaba deseando, pero al no ser una exploración demasiado larga no teníamos el día de descanso, ni siquiera Pears, que lo había coordinado todo y había hecho un gran esfuerzo, como siempre.

Subí a la torre a comprobar si todo estaba bien, y me topé con Ruben, que muy amablemente me saludó con la mano:

- Buenas Tacii, ¿cómo os fue la expedición?

- Bien, encontramos todo lo que buscábamos, y también a un superviviente.

- Oh, vaya, magnífico, no me esperaba menos de un grupo en el que estuvieses tú -me sonrió, y le devolví la sonrisa-. ¿Y qué sabéis de ese superviviente?

- Poca cosa, no hemos hablado mucho. Me dijo que se llamaba Thomas, no sé su edad, pero giraría entorno a los 40. No sé nada de lo que hacía antes, pero parece que todo esto lo pilló en el trabajo, y nos topamos con él mientras el huía de una horda de zombis.

- ¿Tanto tiempo?

- No, a ver, es que él estuvo en el edificio en el que trabajaba con otra gente atrincherado, hasta hace poco...

- Ah, vale, creo que ya lo comprendo. Bueno, en ese caso, ¿se sabe qué va a pasar con él?

- Aún no, hace poco Pears y él han ido a hablar con Ralph al respecto. Yo creo que sí le van a aceptar, además, con lo que pasó del muro imagino que el encargado querrá más protección para el perímetro.

- Claro, no es que estemos escasos de gente, pero aumentar el número sería proporcional a aumentar la seguridad, al menos en principio. Si no le acepta, podrías ir tú y rebatir sus argumentos con este tuyo.

- Cuanto menos hable con él mejor...

- ¿Por qué? ¿Ha sucedido algo?

- Veo que Ralph es una persona muy manipuladora y sabe aprovecharse de los demás. Que sí, está coordinándolo todo y ha conseguido mantener esto en pie y manejarlo, pero a la hora de tratar con la gente presenta un gran aplanamiento y ambivalencia emocional.

- Parece que estás describiendo a un psicópata...

- ¡A eso me refiero! -puse especial énfasis cuando Ruben encontró el término que estaba buscando-. Tiene encanto, se sabe manejar con la gente, y resulta muy convincente cuando habla, y eso se debe a que realmente el mundo que le rodea le es indiferente, y lo usará cuando quiera y para lo que quiera. ¿Quién te dice que el día de mañana no van a volver a entrar caminantes y él sacrifique nuestras vidas para salvar la suya y la de sus familiares?

- No hay suficientes datos como para determinarlo, pero es posible que algo así pudiese ocurrir, eso sí, en un hipotético caso.

- Tampoco quiero comprobarlo, al menos no estar aquí para ello -me reí-. Bueno, voy a bajar, a ver si alguien por ahí necesita ayuda. La verdad es que hoy está todo muy tranquilo.

- Es cierto, hoy casi no hemos tenido nada de trabajo, lo habitual, mirar por los alrededores en busca de caminantes o seres humanos, y apuntar en el registro todo aquello que veamos que sea diferente de lo normal. Por no hablar del inventario, es la parte que nos toca por no haber salido.

- Un día podrías salir, así veo cómo te manejas fuera.

- Oh, no, yo no soy apto para esos trabajos, mi cabeza no puede estar a dos cosas a la vez, pero se agradece la invitación. Aunque ahora no, quién sabe, igual en un futuro podría probar a salir, sé que estaría seguro teniendo a una luchadora nata como tú.

- Gracias, pero no estaría tan segura de eso -me reí-. En fin, voy abajo, si necesitáis algo por aquí avisad, que estamos de campo.

- Os merecéis estar descansando después de todo. Adiós Tacii, que tengas buen día.

- Igualmente.

Ruben me parecía un tipo majo, me gustaba hablar con él, pero a veces me sentía incómoda porque me halagaba demasiado sin tener motivos para ello. Bajé a ver cómo andaban las cosas en mi puesto, y busqué a ver si Pears había regresado, pero al parecer se estaba entreteniendo, cosa que entendía conociéndole, es tan responsable como charlatán.

Sin incidencias llegó el fin de mi turno, y lo primero que hice fue ir a por Alison. Dave me la dio sin problemas, incluso me preguntó qué tal me había ido, no sabía si fiarme o no de su amabilidad, pero qué demonios, tal vez había cambiado e iba por el camino correcto.

Lo siguiente que tenía pensado era ir a ver a Tommy, así que una vez tuve a mi pequeña, me dispuse a ir al hospital. Alison parecía muy animada, cada vez que le hacía algún gorgorito se reía y sonreía, era una niña estupenda, y me alegraba mucho de que tuviese un hogar más o menos seguro para crecer y ser feliz, lucharía por mantenerlo, pondría mi vida por delante si fuese necesario con tal de que ella no se vea afectada por todo lo que ha pasado y de hecho sigue pasando.

Me entretuve en llegar porque fui a paso lento, pero no estaba preocupada, sabía que Tommy aún no había salido del trabajo. Pregunté en recepción, y me dijeron la sala en la que estaba él pasando consulta. La mujer de recepción me dijo que ahora estaba reunido con un paciente, así que fui a buscar la sala, y cuando la encontré esperé sentada a que saliese el paciente para poder entrar.

Al cabo de veinte minutos me empecé a impacientar y me levanté, y a lo lejos me pareció ver una figura familiar, y a medida que se acercaba pude comprobar que se trataba de Thomas:

- Vaya, nos volvemos a ver -dijo, sonriendo-.

- Sí -le devolví la sonrisa-. ¿Qué haces tú por aquí?

- Después de hablar largo y tendido con Ralph me ha destinado a trabajar aquí. Le conté que yo ejercía como psicólogo, y me dijo que aquí no había ninguna unidad de psicología, pero que es algo que no se había planteado, y que iba a venir muy bien aquí, tanto para tratar a gente que lo necesite como para mejorar nuestras condiciones. Como de momento no tengo ningún paciente, tengo que evaluar al personal médico del centro, y buscar técnicas de motivación para los trabajadores, no sólo de aquí, sino en general.

- Vaya, pues no sabes cuánto me alegro. ¿Ves?

- Tenías razón en tu pronóstico -se rió-. ¿Y tú que haces aquí?

- Pues venía a ver a mi pareja, ahora está trabajando, y bueno, estoy esperando a que salga. Que, por cierto, como él trabaja aquí, os vais a conocer bien.

- Qué casualidad, pues bueno, le comentaré que su novia me salvó.

- A ver, yo en realidad no hice nada...

- No seas tan humilde, sí que lo hiciste. Bueno, pero si tienes una niña la mar de mona -dijo mientras se acercaba a Alison y le hacía gestos graciosos con la cara-. Que igual me he precipitado y no es tu hija...

- Sí, sí, es mi hija, pero no la de mi pareja actual, es de mi anterior relación... Que a ver, el padre está bien, de hecho, el también vive aquí, lo que pasa es que las cosas entre nosotros no fueron bien, y apareció Tommy y...

- No hace falta que des explicaciones, son cosas que pasan, y tienes una hija y una pareja que te hacen feliz, que es lo importante.

- Desde luego -sonreí-.

Seguimos hablando poco más, hasta que el paciente salió. Unos pocos segundos después Tommy se asomó por la puerta, vestido con su uniforme, y cuando le vi asomarse, fui corriendo a por él:

- ¡Tommy! -me tiré a sus brazos y le di un beso-.

- Hola cielo -dijo mientras me rodeaba con sus brazos, no quería que terminase nunca aquel momento, pero cuando se dio cuenta de que había alguien más allí se apartó elegantemente-.

- Disculpad, no quería interrumpir, ya me voy -dijo Thomas riéndose-.

- No molestas -le repliqué-. Así os conocéis. Tommy, este es Thomas -señalé a Thomas-, le encontramos cerca del muro cuando huía de una horda, es psicólogo y va a trabajar aquí, -hice una breve pausa- y mira, Thomas, ese es Tommy -señalé a Tommy-, es una persona encantadora, cuídamelo mucho cuando estés aquí.

- Encantado -Tommy le tendió la mando y se saludaron-.

- Fue tu novia la que me salvó, así que el mérito lo tiene especialmente ella.

- Si es que lo que no pueda hacer ella... -me miró y me sonrió, y le devolví la sonrisa-. Pues es genial tenerte aquí, ¿necesitas que te eche una mano con algo? Me conozco bien el edificio, porque cada vez me destinan a una sala diferente -se rió-.

- No hace falta, yo te lo agradezco.

- No es molestia, dame un segundo -se apartó y me invitó a ir con él-. Oye amor, ¿nos vemos luego? Que no es por no querer estar contigo, todo lo contrario, estoy deseando achucharte, pero no quiero discutir con ninguno de estos imbéciles si nos ven juntos.

- Mientras no faltes a tu palabra, me parece bien.

- Se me ocurre que podemos ir a tomar algo por la noche, y si quieres podemos cenar también. ¿Te apetece?

- Me encantaría -le sonreí-. Entonces, ¿cuándo nos vemos?

- Salgo de trabajar, voy a casa a ducharme y después voy a recogerte, ¿vale?

- Me parece bien. Entonces nos vemos luego -me besó, y volvió a hablar con Thomas-.

- Hasta luego -se fue despidiendo mientras se acrecaba a Thomas-.

Me sentía un poco decepcionada porque quería estar más tiempo con él, pero es el problema cuando eres impaciente y quieres mucho a una persona. Me volví a casa con Alison, era hora de comer, me ducharía después y tal vez me echaría a dormir un rato, el día anterior no había dormido prácticamente nada, estaba más pendiente de ver qué era lo que pasaba fuera que de descansar en condiciones.

Llegué a casa y me encontré a Doro, que se estaba preparando para ir a trabajar:

- ¡Hola Tacii! ¿Qué tal os ha ido?

- Bien, he venido de una pieza. Hemos encontrado todo lo que buscábamos y también a un superviviente, así que mejor que de costumbre se podría decir. ¿Qué tal las cosas por aquí?

- Como siempre, si tampoco hace tanto que te fuiste -se rió-. ¿Nos has echado de menos?

- Unos más que a otras -remarqué el otras en broma-.

- Yo me tengo que ir a trabajar dentro de muy poco, pero ha sobrado algo de comida, he hecho pasta, por si quieres.

- Cualquier cosa que vea será buena, no como desde ayer por la noche, y a eso que comí no se le puede llamar cena -nos reímos-.

- Voy a recoger un poco mi cuarto y en seguida me voy. Si necesitas algo antes de que me vaya dímelo.

- Gracias, lo mismo te digo.

Parecía mentira cómo había cambiado nuestra situación de amistad, antes de venir aquí Doro y yo nos llevábamos fatal, pero tras compartir piso y sincerarnos la una con la otra, nuestra relación de amistad ha progresado mucho. Agradecía haber solucionado nuestros problemas, no sé por qué yo ya tenía enfilada a Doro cuando fue Dave el que me puso los cuernos, ella no podía pagar por un plato que no había roto.

Preparé el biberón a la pequeña, y automáticamente cuando se lo di se quedó dormida. Antes de comer me quedé un rato contemplándola, maravillada, era mi pequeñina, y ya se estaba haciendo grande, el tiempo había pasado muy rápido, y otra señal de ello fue cuando me miré al espejo. Me vi mucho más mayor de lo que recordaba, o era simplemente que había olvidado cómo era mi rostro antes de lo que ocurrió.

Comí, me duché y me uní a Alison a echarme una siesta. Fueron sus llantos los que me levantaron, le cambié el pañal y le di el biberón, y al parecer ya Doro se había ido, lo cual no me sorprendió cuando miré la hora que era, había estado durmiendo casi tres horas, eran las siete de la tarde. Recordé que Tommy me tenía que venir a buscar, y me preparé la ropa para cuando viniese vestirme, mientras tanto hice tiempo y me puse a colocar la casa y a limpiar.

Alguien llamó a la puerta, y como me imaginaba era Tommy. Le dije que esperase cinco minutos, y me dispuse a vestirme tan rápido como pude, cogí la bolsa del bebé, metí a Alison y cerré la puerta:

- Si te digo que yendo normal estás preciosa, no puedes imaginarte como estás ahora -me quedé muy cortada con su comentario y me di cuenta de que los calores me estaban subiendo a la cara, podía notar cómo me estaba poniendo roja-. ¿Qué pasa?

- Nada, que no me esperaba algo para saludar tan adulador -sonreí tímidamente, y Tommy me cogió de la mano, devolviéndome la sonrisa-. Tú también estás preciosa -se rió-.

- Muchas gracias, no sabía que mis atributos llegaban a ese punto -nos reímos, y Tommy se acercó y me besó-. Bueno, mi damisela, ¿quiere que la lleve? -miró a Alison-, ¿y usted, pequeña princesa?

- La pequeña princesa lleva la cena en la mochila que llevo.

- Madre mía Tacii, pero si pareces un burro de carga. ¿Por qué no la llevas en el cochecito?

- Porque es un mamotreto, y además, así parece que está más cómoda.

- Bueno, no me voy a meter en esa decisión, yo te podía ayudar a bajar y subir el carro todas las veces que sean necesarias.

- Vale, para la próxima lo tendré en cuenta.

- ¿Quieres que lleve a Alison?

- No hace falta, gracias.

- Venga, no seas cabezona. a mí no me importa llevarla, y además, tienes que estar cansada.

- Qué va, si me he echado una siesta con Alison esta tarde -nos reímos-. Pero si quieres llevarla, te la cedo, que ya no es un peso pluma.

- No te he tenido que insistir mucho -se rió, y acto seguido se acercó para que le diese la bolsa en la que llevaba a Alison y llevarla él-. Bueno, tenía muchas ganas de hablar contigo.

- Lo mismo digo -le sonreí-. ¿Qué tal?

- Bien, ayer el día fue tranquilo, tuve poco trabajo, y cuando salí fui a comprar. Luego le dije a Dave si me podía llevar a Alison a dar un paseo, y sorprendentemente me dejó. Y bueno, luego llegué a casa, la bañé, y la di el biberón, y que quedó dormida al poco. Luego cené yo, limpié un poco la casa y me fui a dormir. Y casi lo mismo hoy. Que bueno, he tardado un poco más en llegar porque le he estado enseñando la planta a Thomas, y también hemos hablado un rato, es un tío bastante majo -hizo una pausa-. ¿Y tú? Supongo que habrás hecho algo más interesante que yo -se rió-.

- Hubiera preferido estar en tu situación que fuera, tengo confianza en mí misma, pero no sé, cada vez me fío menos de la gente... En fin, pues nada, fui a limpiar el perímetro que nos asignaron con un nuevo que parecía majo, se llamaba Jacob, y bueno, nos fue bien, no tuvimos ninguna complicación, y eso, nos encontramos por el camino con Thomas. El resto ya fue regresar, acampar, dormir, y por la mañana revisamos la zona, y después nos fuimos, nada nuevo -hice una breve pausa para coger aire-. Y eso es lo que hemos hecho en un día, la verdad es que nos cundió bastante, pero claro, tampoco nos alejamos demasiado.

- Desde luego suena mejor que lo que hice.

Continuamos caminando y hablando hasta llegar a un pequeño bar-restaurante, que era de los pocos sitios disponibles que proporcionaban ese servicio a estas alturas, lo cual era normal por otra parte.
Terminamos de cenar y nos volvimos a casa, ya que Tommy tenía que madrugar. Le invité a quedarse a dormir, desde lo que ocurrió hace unos días con los zombis, me provocaba más ansiedad de la normal que le pasase algo, y no sabía si Dave en algún momento atacaría, porque aunque parecía inofensivo ahora, sabía bien que para conseguir lo que quería era capaz de hacerse pasar por un ángel.

Llegamos a casa, y acosté a Alison, y Tommy y yo estuvimos hablando otro rato más en el sillón:

- ¿Quieres algo? -le pregunté, tratando de hacer bien mi papel de "anfitriona"-.

- A parte de a ti, nada más -noté que me sonrojé, y él se rió-.

- Oye, ¿tú cómo ves a Dave?

- ¿A qué te refieres?

- Que si le ves como antes o parece que esté recuperándose. Es que cuando he ido a por Alison después del trabajo me ha preguntado qué tal, y bueno, no nos vemos mucho, así que aunque me parezca que está bien no puedo determinar nada.

- A ver, yo diría que por mucho tratamiento que tenga a mí no me va a tragar nunca, pero bueno, yo su comportamiento lo veo normal, no somos amigos, pero tampoco parece que quiera hacerme nada, él va por su lado y yo por el mío, y si tenemos que hablar vamos al grano y ya, no es que nos relacionemos mucho más allá de eso.

- ¿Pero él te ha dicho algo sobre lo que piensa de ti o te lo deja ver?

- Pues no sé, yo creo que simplemente no quiere tratar conmigo, pero vamos, que no tengo ningún problema con ello. Siempre está callado, al principio yo intentaba hablar con él, pero al ver que se mostraba reacio y cada vez que costaba más romper el hielo lo dejé por imposible -se quedó pensativo un rato y me senté a su lado-. ¿Por qué me has preguntado eso? ¿Es porque te preocupas por mí?

- Para empezar te lo pregunto por el peligro que supone Dave para cualquiera, y obviamente, a tu segunda pregunta, sí. ¿Cómo no me iba a preguntar por ti? Que yo no sea tan afectiva como tú no quiere decir que no sienta lo mismo que tú sientes por mí, es simplemente que me cuesta decirlo.

- Oh, qué mona, si es que simplemente decir eso ya te saca los colores.

- Ay, sabes que si me dices eso me pongo más roja aún -se rió-. Es que entiéndeme Tommy, es falta de costumbre, aunque de verdad que siento esas cosas, y a veces las digo camufladas porque me da vergüenza, pero lo digo.

- Lo sé, y en realidad eso me encanta de ti, aunque también me gusta que me digas esas cosas camufladas -nos besamos-. Pero oye, pero no todo lo que sientes se tiene que decir, hay otras formas de demostrar lo que sientes por una persona...

Y nos fuimos a la cama.

Me desperté aturdida, había dormido mucho, y aún así Alison no se había despertado, parecía que estaba muy a gusto. Tommy supuse que se había ido a trabajar por la hora que era, aunque me hubiese gustado que me hubiese avisado para acompañarle ya que yo hoy no tenía trabajo.

No sabía qué hacer a parte de lo que solía hacer por las mañanas que no trabajaba, me sentía rara, estaba especialmente descolocada por la situación, y no entendía por qué, todo estaba bien, no tenía nada de qué preocuparme...

Pensé en ir a visitar a Pears, pero él estaba trabajando, y no le debía molestar, menos cuando su tarea es algo complejo de la que dependíamos todos, y lo mismo pasaba con Tommy, sé que a él le gustaría que le fuese a visitar, pero le acabarían echando la bronca, y además, le vería por la tarde, no había motivo para asaltarle aún.

Me quedé un rato en el sillón, pensativa, con Alison en brazos, tratando de llegar a alguna conclusión, me sentía ciertamente agobiada, y precisamente no tenía nada que me provocase ese sentimiento. Tampoco quería perder el tiempo en ese modo, así que me levante y me decidí a salir a la calle.

Di un paseo con la niña en la mochila, hasta que ya era hora de comer, al menos había mantenido mi mente ocupada durante un tiempo. Tras este periodo de reflexión me di cuenta de que realmente si había algo que me preocupaba y no me dejaba disfrutar de la situación: la grieta.

Mi preocupación no radicaba en su surgimiento, sino en quién la creó, eso no pudo ser obra ni de la naturaleza ni de ningún no muerto, no tienen esa capacidad, estaba claro que había sido un ser humano, y todas mis sospechas iban dirigidas hacia Ralph. Parecía ilógico decir eso, era "su ciudad" y su deber era protegerla, no destruirla, pero creía conocer a aquella persona a pesar del breve contacto que hemos tenido. Sabía que sería capaz de hacer algo así con los motivos suficientes, y uno de ellos podría ser perfectamente verse como un héroe al ver que se afronta el peligro de una manera tan efectiva, e incluso deshacerse de personas que le molestaban, o meter miedo a los ciudadanos para volverlos más vulnerables y tenerlos más controlados...Quién sabe, tratándose de él me esperaría al menos las cosas en las que había pensado, y no me sorprendería que fuese otra cosa, o fuese peor aún.

De vuelta a casa seguí pensando en ello. No podía obsesionarme con esa idea, vivir inseguro no es vivir, porque además si es lo que él quiere lo conseguirá, al menos conmigo. Tampoco sabía si había más gente que pensaba como yo, lo más probable era que se tratase de una paranoia mía, si más gente pensase como yo ya habría ocurrido algo. "Déjate de tonterías y disfruta de las cosas mientras vayan bien".

Porque si algo sabía con certeza era que todo lo bueno tenía su fin, y no sabía lo cerca que estaba.


Agradecimiento especial para el vanguardista lector del blog, el único e inigualable Luiti. ¡Gracias por leer!
Y gracias también para aquellas personas que lo leen (y que desconozco, pero agradezco igualmente :D )

martes, 15 de mayo de 2018

Tornado of Souls - Cap.63: Lies and truths



Dos días después

Tacii


Después de haberme recuperado (o al menos eso creía yo, aún era pronto para cantar victoria) al final había decidido irme con Pears y su grupo a la expedición. Ya había tenido mi pertinente discusión con Tommy porque no le parecía bien que después de lo que había ocurrido saliese, pero tras entender que iba a caer en saco roto, me dio un paño para cubrirme el rostro y evitar que me estuviese tan expuesta al antígeno.

Había madrugado para dejar a la niña con Dave. No me entretuve demasiado, para mi sorpresa no me tuve que enfrentar a ningún contratiempo. Tommy me estaba esperando en el portal, como la anterior vez que salí, y se le veía más agitado que de costumbre:

- ¡Buenos días! -le dije mientras me aproximaba y le besaba-.

- Vaya, qué buen humor -sonrió levemente-.

- ¿Pasa algo, Tommy?

- Nada fuera de lo normal, sólo que tú te vas, y obviamente eso me preocupa, teniendo sobre todo en cuenta tu situación de debilidad.

- Voy a ir con muchísimo cuidado, y llevo el pañuelo que me diste para protegerme.

- Temo que eso no sea suficiente...

- No voy a arriesgar mi vida, por favor, no te preocupes tanto, repito, voy a ir con extrema cautela, no voy a dejar que nada ni nadie me haga nada.

- Si eso que dices está muy bien, y soy consciente de que tú vas a tener cuidado, pero nadie sabe qué es lo que va a pasar ahí fuera, los contratiempos que se pueden dar y cómo resultarán. No puedes estar alerta constantemente, y en cualquier descuido te pueden masacrar.

- ¡Basta ya! -dije, finalmente-. Entiendo el peligro que supone salir, me he estado enfrentando a él todo este tiempo, y si me tiene que pasar algo me pasará, ya sea dentro o fuera de la barrera. Te recuerdo que cuando entraron los zombis por la grieta uno casi te muerde -Tommy asintió, confirmando la afirmación que yo acababa de hacer-. No con ello quiero poner en cuestión tu supervivencia, porque tú has estado solo mucho tiempo y sigues vivo. Lo que quiero decir es que no podemos tener todo bajo control, porque no todo depende de nosotros, sino una parte, ya sea pequeña o grande. Voy a hacer lo que he hecho siempre, que es luchar por vosotros y por mí, y si todo sale como siempre las cosas irán bien. No sé qué me depara el futuro, pero voy con esa mentalidad, y es lo que me ayuda a no estar tan nerviosa cuando salga y esté sola, sin las personas que me hacéis sentir segura -Tommy me dio un abrazo-.

- Lo siento, parece que soy yo el que va a salir -sonrió tímidamente-. Bueno, confío en que lo vas a hacer muy bien, como siempre, y que sea el problema que sea el que te asalte, en caso de que ocurra, sabrás que hacer. Bueno, y ahora vamos, que al final Pears te va a echar de menos.

- Ay, es verdad -me reí-.


Continuamos charlando durante el camino, pero la conversación había adoptado un tinte más ameno y tranquilizador. Cuando llegamos ayudamos a cargar los vehículos, dos en total, íbamos a estar fuera poco tiempo y nos llevamos lo mínimo posible. Antes de irnos nos reunimos:


- Buenos días a todos muchachos, en primer lugar gracias por haber venido -dijo Pears mientras captaba la atención de todos los que estábamos allí-. Hoy vamos a salir en busca de una serie de suministros que tengo recogidos en una lista que Ralph me dio hace unos días. Os organizaré por parejas durante la búsqueda para evitar peligros innecesarios, y por la misma razón también vamos a tratar de salir lo mínimo posible de la zona. Aquí tengo un mapa en el que he señalado dónde podríamos encontrar lo que estamos buscando -sacó un mapa y nos lo fue enseñando-. Cuando lleguemos os comentaré cómo os organizaréis -hizo una breve pausa con la que creímos que había dado la sesión por terminada, pero continuó-. Como ya sabéis hace unos días tuvimos la intrusión de una horda numerosa de caminantes al recinto. Vamos a tratar de rodear el perímetro para comprobar si hay alguna señal de qué o quién ha sido el responsable, ya que no fue algo accidental ni natural. Como ya sabéis, id con máximo cuidado, no somos los únicos habitantes del planeta, y cada uno tiene o cree tener razones para matar. Y ahora coged un chaleco y arma cada uno para montar en los vehículos.


Ahora sí que había terminado. Me apresuré en ir a por un arma, y Pears me estaba esperando allí:


- ¿Pasa algo? -le pregunté, preocupada por sus gestos-.

- No, todo va bien de momento Tacii, pero te estaba guardando esto -me dio una ballesta-.

- Eh...¿y esto?

- Es un arma silenciosa, no hay problema con la munición porque es mucho más sencilla de fabricar que la de las armas de fuego, la puedes recuperar, es potente, y bueno, es un arma elegante -sonrió-.

- Es decir, que me quieres proteger -le devolví la sonrisa-.

- Después de lo que pasó la última vez que salimos quiero asegurarme que no te va a pasar nada otra vez.

- ¿Y por qué me propusiste entonces venir?

Para que vieses que me fío de ti y que eres importante en las expediciones, ya no sólo porque te conozco, sino también porque eres una persona muy responsable y tienes buena puntería, cosa que he comprobado de primera mano. Hay muchos que han llegado hasta aquí por suerte, pero tú estás aquí única y exclusivamente porque no has dejado de luchar, y has sido fuerte por todos aquellos que aún no han tenido que luchar -sus palabras me conmovieron, pero no quería ponerme sentimental-. ¿Qué crees? Cuando aprobamos hacer esta salida lo primero que se me pasó por la cabeza fue no decirte nada para que no te enfadases porque no te había dicho nada sobre lo de venir, pero después de una profunda reflexión llegué a la conclusión de que todos estamos en peligro siempre , sea el sitio que sea, y que eres de las personas mejor dotadas para salir, sin ti no sería lo mismo.

- Vaya, me has pillado desprevenida, no me esperaba esas palabras tuyas -me reí tímidamente-. Me alegro de poder contar contigo Pears, eres una persona estupenda, y mi hermano, aunque no sea de sangre -le di un abrazo, y vi que a lo lejos Tommy se acercaba-.

- Yo también quiero un abrazo de Pears... -dijo Tommy, sonriendo-.

- No te pongas celoso, aquí hay Pears para todos -le dije-.

- Me tengo que ir ya Tacii, no sé si tardaréis mucho más en iros, pero no puedo quedarme más, ya me voy a llevar una bronca del encargado de planta.

- Vete cuando tengas que marcharte Tommy, no te preocupes, yo te agradezco en el alma que te hayas levantado más pronto de lo que debías y me hayas acompañado -me acerqué a Tommy y le di un beso-. Cuida a la pequeña, y cuídate tú también.

- Te quiero -me devolvió el beso-.

- Yo también.


Cuando la despedida finalizó Pears y yo nos dirigimos hacia los coches. Ya estabas todos prácticamente preparados para marchar, y en escasos diez minutos ya estábamos saliendo de allí.
Tenía sentimientos partidos por las expediciones, porque me gustaban por el hecho poder dar respuestas a preguntas que tenía y sabía que dentro no podría encontrar, la tranquilidad de la soledad y el misterio de qué sería lo que nos podríamos encontrar allí fuera, a parte de lo habitual. Pero por otra parte, precisamente la soledad me hacía extrañar a mi hija y a Tommy, y obviamente temía que el misterio terminase en tragedia. Por eso ante aquellas situaciones no sabía cómo sentirme, estaba excitada y a la vez asustada.

Me fijé en que Pears parecía muy distraído, más de lo habitual, aún más llamativo sabiendo que habíamos emprendido una misión y teníamos que estar totalmente despejados para actuar. No íbamos solos en el coche, pero por curiosidad le pregunté:

- ¿Pasa algo, Pears?

- No, nada en especial...

- Pero pareces distraído, y bueno, quería asegurarme de que todo fuese bien. Si me dices que no pasa nada me lo creeré.

- A ver, no pasa nada, pero sigo preocupado por lo que pasó. No quiero que me afecte que se hayan colado una horda de zombies porque la hemos podido resistir, pero no puedo evitar tener este pensamiento rondando por mi cabeza hasta que le pueda dar una explicación lógica. Aún no sabemos cómo entraron, y es lo que me inquieta.

- ¿No han considerado ningún hecho aún? -dijo el chico que tenía al lado, que estaba escuchando nuestra conversación al parecer-. Disculpad la intromisión.

- No te preocupes Jacob, no es nada privado -se rió-. Hay un equipo que estos días se ha encargado de investigar la zona en la que pasó, y cuando terminen nos darán un informe con los resultados y precauciones a tomar a partir de los mismos, lo único que sabemos es lo de la grieta. Lo que no sabemos es cuándo terminarán, pero tengo esperanza de que sea rápido, podría volver a repetirse est...

- ¡Basta! -dije con todas mies fuerzas, incluso es que conducía pegó un pequeño frenazo de la impresión-. Eh...bueno, no pienses eso Pears, las cosas van a veces bien, otras veces mal, y no tiene porqué darse esta situación otra vez. Con esa mentalidad no vamos a llegar a ningún sitio, el miedo el nuestro peor enemigo.

- Tiene razón -dijo el chico que hacía llamarse Jacob-.

- Ya lo sé, intentaré dejar de pensar en ello -suspiró-. En fin, sigamos adelante y veamos que nos depara esta aventura.


Fue un viaje corto, al fin y al cabo habíamos acordado no alejarnos mucho, aunque tampoco es que estuviésemos cerca de la ciudad. White iba en el otro coche, y como anteriores ocasiones, él nos había guiado hasta allí. Era una ciudad pequeña, y se podían ver algunos edificios a lo lejos, supuse que tendríamos que explorarlos, pues en la zona en la que estábamos no había nada.

Una vez nos bajamos todos de los coches, Pears procedió a darnos instrucciones:


- Ya hemos llegado, así que, como dije antes, ahora es el momento en el que os voy a ir emparejando y asignando un área para investigar. Veréis que coincide en algunos casos, lo cual se debe a que cada pareja va a buscar un tipo de elementos concretos, y hay zonas que son bastante grandes. Si sois cuatro o seis personas en un área podréis defenderos mejor, ya que es un área de mayor superficie, y cada uno hacer su trabajo, que espero quede claro a continuación para todos, no sólo para los que van a ser multitud.


Pears empezó a pasearse entre la gente mientras oteaba la libreta que tenía en la mano, en la que tendría toda la información que necesitaba apuntada. Fui la segunda en ser informada, y llamó al chico que antes en el coche había hablado, era más que obvio que íbamos a estar juntos en esta misión:

- Hola chicos -le saludamos al unísono-. Sois la pareja número 2, en caso de que tenga que contactar con vosotros os localizaré en el canal 2. Yo estaré en el último, que si no me equivoco es el 16, que será como el general, por si ocurre algo que sea de dimensiones considerables, aunque bueno, espero que no sea necesario, el tomar la precaución de estar bien comunicados entre todos no es nada que sobre. Vosotros vais a patrullar la zona en busca de posibles supervivientes, aquí tenéis el plano -nos lo dio, y al final terminé cogiéndolo yo-. Además, si veis algún zombie que porte un arma o balas sería interesante hacerse con ello, pero vamos, no es preciso que vayáis buscando zombies que los lleven, sólo que si os topáis sin buscarlo a uno, aprovechéis la situación -se aclaró la garganta-. Bueno, dejaré de enrollarme, que todavía me queda mucho por explicar y organizar. ¿Tenéis alguna duda?

Ambos negamos con la cabeza al unísono y antes de marcharnos nos dispusimos a organizarnos:

- Ya que vamos a ser compañeros en esta ocasión, he de advertirte que soy rápido, pero defendiéndome no soy muy bueno que digamos...

- No pasa nada, ¿Jacob? -asintió-. Ah, genial, yo soy Tacii, que no sé si te lo han dicho, pero al menos podremos mantener una comunicación más cercana así -sonreí levemente para tranquilizarle, se le veía muy tenso-. Yo te ayudaré con cosas básicas, iremos poco a poco -revisé el plano-. Lo que tenemos que hacer parece simple, vamos peinando la zona y la limpiamos. Lo que no me ha quedado claro es si es necesario que vayamos a otras zonas o va a ser algo más limitado.

- Si quieres le voy a preguntar, así le pregunto si el arma que llevo es la adecuada para mí o no.

- Claro, yo voy a trazar una ruta de momento, y si luego nos dice que es el perímetro completo, hago alguna modificación.

Vi como le alejaba, y me centré en hacer mi trabajo. Saqué un rotulador rojo y empecé a trazar lo que sería la ruta que seguiríamos. No estaba muy segura de cómo se desarrollará la sesión, ni cuánto iba a durar, son cosas que le tenía que haber preguntado a Pears, pero no quería darle problemas ni molestar, tenía muchas cosas por hacer. Vi que al poco regresaba mi compañero, y me comentó qué era lo que había hablado:

- Le he preguntado, y me ha dicho que ha acotado la zona, es decir, vamos a tener que controlar una parte del perímetro, esta -cogió el rotulador y señaló aquellas partes que nos correspondían-. Tenemos que controlar la zona hasta que nos avisen cuando vuelvan con las provisiones. Y me ha dicho que si hay algún problema, que no dudemos en contactar con él.

- Típico de Pears. Bueno, ¿y te ha ayudado con el arma?

- Sí, me ha dicho que lo que llevaba para mí está bien -me fijé en el arma que llevaba-. Es un arma de repetición sencilla, una Uzi.

- Pues pongámonos en marcha.

Jacob se animó a llevar el mapa mientras mirábamos lo que había a nuestro alrededor. No fui consciente de lo que avanzamos hasta que vi a lo lejos la bandera de la entrada. No nos habíamos encontrado con gran cosa por el camino, algún que otro caminante en estado bastante lamentable. Estaba todo muy tranquilo y en silencio, y traté de romper el hielo:

- Bueno Jacob, ¿eres nuevo? Llevo un tiempo trabajando en el puesto de vigilancia y no te he visto.

- Eh, sí, aunque llevo en la ciudad un tiempo ya, como medio año -hizo una pausa-. Verás, yo antes trabajaba limpiando el ala sur, pero me reasignaron a otro puesto porque dijeron que necesitaban defensa. Ya sabes, por lo que pasó hace unos días.

- Ah, claro, por lo de la grieta. Sí, parece que han reforzado la seguridad, pero creo que lo mejor sería ver qué es lo que ha pasado. Igual hoy encontramos algo al respecto.

- ¿Tú crees que ha sido algo natural, o...?

- ¿O que haya sido algo intencional? Pues sinceramente no lo sé, me parece que es muy difícil que sea responsabilidad de un saco de carne y huesos putrefactos andante, pero tampoco me voy a precipitar a decir nada.

- Sea lo que sea a mí me provoca mucha inseguridad.

- Y a todos -se volvió a hacer el silencio, Jacob no era un chico muy hablador, aunque parecía animarle que le invitase a hablar-. Bueno, y ya que somos compañeros de grupo, ¿cómo acabaste aquí?

- Vivía con mi familia muy cerca de la frontera de Canadá, en Seattle. Yo trabajaba como camarero mientras terminaba los estudios, y un día, durante las clases, se dio el aviso. Salí con un grupo de amigos de allí, pero entre unas cosas y otras, cada vez quedábamos menos, te puedes imaginar lo que pasó -asentí-. Y bueno, pues íbamos en una furgoneta, así que un amigo y yo, que fuimos los únicos en sobrevivir, llegamos hasta aquí. Él ahora está de agricultor, aunque cada vez nos vemos menos -volvió a pausar-. Creo que es por los recuerdos que tenemos en común, tanto él como yo seguimos dándole vueltas -estaba tan metida en la historia que no me había dado cuenta de que había terminado-. ¿Y tú?

- Pues más o menos lo mismo que tú. Yo estaba en Los Ángeles trabajando de camarera, con unos amigos, entre los que se encontraba Pears. Nos pilló allí el inicio del apocalipsis, y recorrimos infinidad de sitios hasta llegar aquí. Hemos perdido a unos cuantos de los nuestros, y nos hemos encontrado con otros por el camino.

- Tú historia hace parecer que todo esto es muy fácil...

- Ya lo sé, pero es que nos han pasado tantas cosas...

- Bueno, al menos sé que pasó con Pears -se rió-. Imagino que por eso os lleváis tan bien, porque os conocíais ya de antes y teníais mucha confianza el uno en el otro.

- Sí -sonreí-. A mí personalmente me han pasado muchas cosas durante el viaje. Por ejemplo, me quedé embarazada y tuve una hija.

- ¿Pero fuera? -parecía sorprendido-.

- Sí, fuera de aquí, un poco antes de llegar a este sitio di a luz. Aún sigo sorprendida de este tipo de cosas, ¿sabes?

- ¿Por qué?

- Es lo típico que pasaba antes y resultaba un bombazo, pero ahora ya no es tan relevante, ahora lo primero y único a lo que nos tenemos que limitar es a sobrevivir.

- Ya... Yo no he sabido nunca qué ha sido de mi familia. Antes de venir para Canadá mis amigos y yo fuimos a nuestras respectivas casas. Algunos familiares habían perecido, otros habían dejado alguna señal de vida, y otros estaban allí, esperando para comprobar si todos estaban bien. Yo llegué a mi casa y no encontré nada que me pudiese decir dónde estaban mis padres o mi hermano. Nada estaba fuera de lo normal, no había señales de ellos. Yo fui el que propuso venir aquí porque mis tíos tenían una casa enorme, y pensé que sería segura, pero al llegar me encontré a mis tíos convertidos, y ni rastro de mis padres o mi hermano -suspiró-. Sigo con la esperanza de que estén bien.

- Haces bien en no perder la esperanza. Yo de mi familia no sé nada, pero tampoco es que nos llevásemos particularmente bien. No quiero decir que me dé igual que les pase algo, todo lo contrario, yo a ellos les sigo queriendo, pero hemos perdido el contacto hasta cierto punto que nos llamábamos cada 3 meses, y sólo para saludar.

Mientras hacíamos nuestro trabajo continuamos conociéndonos más, al fin y al cabo él iba a trabajar en el mismo puesto que yo, y parecía un chico agradable. Me contó que tenía 20 años, 19 cuando todo ocurrió, que le encantaba hacer Parkour en su tiempo libre, lo cual le ayudó mucho a sobrevivir, y que había estado estudiando historia en la universidad antes de que todo comenzase. Y yo por mi parte le conté lo que había estado haciendo más detalladamente antes de que todo esto sucediese, y lo que me hubiese gustado hacer.

Avistamos a lo lejos una horda, y en sigilo nos fuimos acercando. No queríamos usar las armas de fuego a no ser que fuese estrictamente necesario por el ruido que hacen, lo cual provocaría que más zombis viniesen por la atracción al sonido. Nos ocultamos detrás de unos escombros, y poco a poco fuimos matando a todos aquellos caminantes. Se veía a Jacob asombrosamente ágil, y recordé que practicaba parkour, se notaba mucho en la forma de moverse, aunque le tuve que echar una mano en el manejo del arma cuerpo a cuerpo.

Habíamos estado limpiando, en mi opinión, bastante profundamente, al caer el sol prácticamente ya habíamos despejado nuestra zona del perímetro.

Eran aproximadamente las nueve de la noche cuando recibimos un aviso de Pears para volver, acampar y cenar. Nos apresuramos a volver al punto del que habíamos partido, pero al cabo de unos metros escuchamos un disparo. Y otro. No iba precedido de ningún sonido, eran disparos solo, de lo que parecía una Glock. Jacob y yo teníamos opiniones contradictorias, yo quería ver qué era lo que estaba pasando, y él en cambio quería que nos reuniésemos con el resto y preguntásemos. Para salir de dudas contacté con Pears:

- Aquí Tacii, ¿me recibes Pears? -tanto Jacob como yo estábamos expectantes pro comprobar si respondería o no-.

- Aquí Pears, ¿qué sucede? Cambio.

- Hemos oído disparos no muy lejos de la zona en la que nos encontramos. ¿Cómo deberíamos proceder?

- Decidme vuestra posición -sonó otro disparo-. ¿Ha sido eso?

- Sí. Estamos todo al oeste dese el sitio del que hemos partido. Estamos a unos 45 minutos andando, y el sonido lo hemos oído un poco retirado de la barrera, pero no creo que suponga un riesgo ir a mirar qué es lo que está pasando.

- Está bien, he anotado vuestra posición aproximada. No os mováis de allí, vamos con un vehículo para allá, y cuando estemos, procederemos. Cambio y corto.

- ¿Ves? No es buena idea que vayamos tú y yo por el momento -me dijo Jacob-.

- Pues yo voy a ir.

- ¿Estás loca? Pears te ha dicho que les esperemos aquí.

- Ya, pero si es la vida de alguien la que está en juego tendríamos que ayudar, ¿no crees?

- ¿Y si es al contrario, alguien que nos quiere hacer daño?

- Suso que así sea, porque sólo escucho un tipo de disparo, con un arma bastante simplona que no nos va a poder matar si nos cubrimos bien.

- ¿Y si nos están tendiendo una trampa?

- No creo que haya alguien tan arriesgado como para hacer eso, porque ¿qué provecho iban a sacar? En el peor de los casos nos matan a ti y a mí, y luego ellos tendrán un castigo peor, no creo que les rente, créeme, tal y como están las cosas la gente actúa puramente por supervivencia, no por maldad.

- No hay nadie tan arriesgado como para hacer eso, pero sí como para ir y ver qué pasa.

- Oh, Jacob, esto no es una película de acción, es la realidad, y voy a ir, tanto si te parece bien como si no. Tú quédate aquí, si tienes problemas contacta conmigo por el walkie, y avísame cuando venga Pears.

- Bueno, haz lo que quieras, pero luego se lo explicarás a Pears cuando se enfade porque no has seguido sus órdenes.

- Él entenderá por qué lo he hecho. Nos vemos.

Me fui ciertamente disgustada, uno de nuestros objetivos era peinar la zona por si veíamos supervivientes. O a lo mejor de trataba de uno de los de nuestro grupo, que había tenido complicaciones y necesitaba ayuda.

Con el arma en la mano, y yendo sigilosa, me aproximé a la zona en la que había escuchado los disparos. Me adentré en un pequeño bosque, y me oculté tras una gran roca para contemplar el panorama y decidir cómo proceder. Había unos cuantos zombis alrededor, pero no tenía porqué llamar su atención si me ocultaba lo suficientemente bien. Justo escuché otro disparo, esta vez muy cerca, y comprobé que el casquillo había ido a parar a mi lado. Me puse en pie rápidamente, antes de que le diese tiempo a reaccionar al sujeto que había disparado y le apunté con la ballesta:

- ¡Alto el fuego o disparo! -dije, a plena voz para que me escuchase claramente a la vez que me movía para alejarme de los zombis que se aproximaban a mi posición-.

- Está bien, pensaba que eras un muerto, lo siento -vi que entre los arbustos se descubría un hombre de unos 40 años con el pelo largo, alto y con una cara muy seria, disparando a uno de los zombis que más cerca tenía-. Me llamo Thomas Youngblood, y vi a lo lejos la muralla, por lo que supuse que esto igual era algún refugio de los militares o algo así. Estoy solo, soy inofensivo -tiró el arma al suelo y se alejó de su sitio-.

- Hola, yo soy Tacii Hale -revisé brevemente su equipación y le invité a moverse conmigo para alejarnos de los caminantes-. ¿Has llegado aquí tú solo?

- Sí y no. Yo ya vivía en Canadá antes del absurdo de los zombis, y me apañé bien con mis compañeros del trabajo, pero el virus llegó también al edificio y tuvimos que evacuar. Cogí una moto, y huí de aquella zona hasta que no me quedó más gasolina en el deposito. Estuve deambulando por aquí, y hoy me he encontrado con una horda de esos cabronazos de cara, por eso estaba disparando.

- Bueno, pues has tenido suerte, sí es refugio, aunque no de los militares. Si quieres ven conmigo y hablamos con mi superior, a ver qué dice. Supongo que él también querrá hablar contigo.

- Me salvaríais la vida, no tengo posibilidades de seguir sobreviviendo. Se me acabó la comida hace unos días, y me limito a beber un trago del agua que llevo para no gastarla.

- Está bien, ven conmigo.

Conduje a Thomas hasta el sitio en el que avisté a Jacob. Aún no había llegado Pears, pero no tardó en hacerlo. Le conté a Jacob lo que había ocurrido, y estuvimos los tres hablando hasta que Pears nos llamó la atención con el vehículo, y bajó la ventanilla:

- ¿Al final habéis ido?

- He ido yo sola Pears, Jacob se ha negado a incumplir tus órdenes, así que si vas a echar la bronca a alguien limítate a echármela solo a mí.

- Lo que me extrañaba era que me hicieses caso, pero bueno, tú misma, ya eres adulta para saber lo que hacer. En fin, ¿tú eras el que estaba disparando? -dijo Pears mientras se bajaba del vehículo-.

- Sí, era yo, pero no estaba atacando a nadie de tu grupo, estaba defendiéndome de una horda.

- No te preocupes. Yo soy Pears Nivans, soy el encargado de este grupo, y bueno, ahora hablamos, cuando estemos en un sitio más seguro. Subid al coche, venga, que ya es tarde.

Nos subimos los tres al coche. Pears había traído consigo refuerzos, a dos soldados más, por si era necesario. Por suerte el coche era lo suficientemente grande como para caber todos.
Llegamos al campamento que habían organizado, y Pears repartió las guardias. Después cenamos, nos organizamos, y Pears estuvo hablando largo y tendido con Thomas, y no parecía que fuese mal la cosa. Después de mi guardia, que era la primera, me eché a dormir, pero antes, Thomas vino a hablar conmigo:

- Oye Tacii, muchas gracias por haberme ayudado.

- No tienes por qué darlas, seguimos siendo humanos.

- Te sorprendería la de cosas que hay aún por ver, y precisamente de los humanos.

- Por desgracia ya he visto unas cuantas -suspiré-. Bueno, ¿qué te ha dicho Pears?

- Que de momento iré con vosotros, y que cuando llegue tengo que ir a hablar con el encargado de este sitio, a ver qué me dice él.

- Estupendo, entonces esperemos a mañana, seguro que te aceptan.

- Eso espero. Yo me voy a dormir, buenas noches.

- Igualmente.

Me sentía reconfortada al haber ayudado a alguien, además, presentía que Ralph le dejaría quedarse.
Acabé mi turno y me fui a dormir. Compartía la tienda de compaña con Sophie, una chica que parecía ser maja, pero con la que no había tenido mucho trato, la había visto alguna vez en la torre de vigilancia con el rifle de francotirador.

Al día siguiente lo recogimos todo, y nos preparamos para marcharnos. Volvimos a peinar la zona, esta vez todos, la mitad de un grupo iba al este y el otro al oeste del muro, para comprobar el movimiento de zombis. Todo estaba bastante limpio, y a las diez de la mañana nos dispusimos a volver.