El viaje de vuelta fue normal, no tuvimos ningún contratiempo, y además, estábamos muy cerca de la entrada, por lo que era más que improbable que algo sucediese. Tenía ganas de llegar y ver cómo estaban Alison y Tommy, había pasado sólo un día, pero el hecho de alejarse de quien quieres, por muy poco que sea, se nota. Al llegar estuvimos organizando el cargamento. Pears fue con Thomas a hablar con Ralph, y el resto colocamos las cosas para que otro grupo se encargase de revisar y hacer inventario de lo que habíamos traído.
Hasta que no terminase la jornada de trabajo no podía irme del puesto, y lo estaba deseando, pero al no ser una exploración demasiado larga no teníamos el día de descanso, ni siquiera Pears, que lo había coordinado todo y había hecho un gran esfuerzo, como siempre.
Subí a la torre a comprobar si todo estaba bien, y me topé con Ruben, que muy amablemente me saludó con la mano:
- Buenas Tacii, ¿cómo os fue la expedición?
- Bien, encontramos todo lo que buscábamos, y también a un superviviente.
- Oh, vaya, magnífico, no me esperaba menos de un grupo en el que estuvieses tú -me sonrió, y le devolví la sonrisa-. ¿Y qué sabéis de ese superviviente?
- Poca cosa, no hemos hablado mucho. Me dijo que se llamaba Thomas, no sé su edad, pero giraría entorno a los 40. No sé nada de lo que hacía antes, pero parece que todo esto lo pilló en el trabajo, y nos topamos con él mientras el huía de una horda de zombis.
- ¿Tanto tiempo?
- No, a ver, es que él estuvo en el edificio en el que trabajaba con otra gente atrincherado, hasta hace poco...
- Ah, vale, creo que ya lo comprendo. Bueno, en ese caso, ¿se sabe qué va a pasar con él?
- Aún no, hace poco Pears y él han ido a hablar con Ralph al respecto. Yo creo que sí le van a aceptar, además, con lo que pasó del muro imagino que el encargado querrá más protección para el perímetro.
- Claro, no es que estemos escasos de gente, pero aumentar el número sería proporcional a aumentar la seguridad, al menos en principio. Si no le acepta, podrías ir tú y rebatir sus argumentos con este tuyo.
- Cuanto menos hable con él mejor...
- ¿Por qué? ¿Ha sucedido algo?
- Veo que Ralph es una persona muy manipuladora y sabe aprovecharse de los demás. Que sí, está coordinándolo todo y ha conseguido mantener esto en pie y manejarlo, pero a la hora de tratar con la gente presenta un gran aplanamiento y ambivalencia emocional.
- Parece que estás describiendo a un psicópata...
- ¡A eso me refiero! -puse especial énfasis cuando Ruben encontró el término que estaba buscando-. Tiene encanto, se sabe manejar con la gente, y resulta muy convincente cuando habla, y eso se debe a que realmente el mundo que le rodea le es indiferente, y lo usará cuando quiera y para lo que quiera. ¿Quién te dice que el día de mañana no van a volver a entrar caminantes y él sacrifique nuestras vidas para salvar la suya y la de sus familiares?
- No hay suficientes datos como para determinarlo, pero es posible que algo así pudiese ocurrir, eso sí, en un hipotético caso.
- Tampoco quiero comprobarlo, al menos no estar aquí para ello -me reí-. Bueno, voy a bajar, a ver si alguien por ahí necesita ayuda. La verdad es que hoy está todo muy tranquilo.
- Es cierto, hoy casi no hemos tenido nada de trabajo, lo habitual, mirar por los alrededores en busca de caminantes o seres humanos, y apuntar en el registro todo aquello que veamos que sea diferente de lo normal. Por no hablar del inventario, es la parte que nos toca por no haber salido.
- Un día podrías salir, así veo cómo te manejas fuera.
- Oh, no, yo no soy apto para esos trabajos, mi cabeza no puede estar a dos cosas a la vez, pero se agradece la invitación. Aunque ahora no, quién sabe, igual en un futuro podría probar a salir, sé que estaría seguro teniendo a una luchadora nata como tú.
- Gracias, pero no estaría tan segura de eso -me reí-. En fin, voy abajo, si necesitáis algo por aquí avisad, que estamos de campo.
- Os merecéis estar descansando después de todo. Adiós Tacii, que tengas buen día.
- Igualmente.
Ruben me parecía un tipo majo, me gustaba hablar con él, pero a veces me sentía incómoda porque me halagaba demasiado sin tener motivos para ello. Bajé a ver cómo andaban las cosas en mi puesto, y busqué a ver si Pears había regresado, pero al parecer se estaba entreteniendo, cosa que entendía conociéndole, es tan responsable como charlatán.
Sin incidencias llegó el fin de mi turno, y lo primero que hice fue ir a por Alison. Dave me la dio sin problemas, incluso me preguntó qué tal me había ido, no sabía si fiarme o no de su amabilidad, pero qué demonios, tal vez había cambiado e iba por el camino correcto.
Lo siguiente que tenía pensado era ir a ver a Tommy, así que una vez tuve a mi pequeña, me dispuse a ir al hospital. Alison parecía muy animada, cada vez que le hacía algún gorgorito se reía y sonreía, era una niña estupenda, y me alegraba mucho de que tuviese un hogar más o menos seguro para crecer y ser feliz, lucharía por mantenerlo, pondría mi vida por delante si fuese necesario con tal de que ella no se vea afectada por todo lo que ha pasado y de hecho sigue pasando.
Me entretuve en llegar porque fui a paso lento, pero no estaba preocupada, sabía que Tommy aún no había salido del trabajo. Pregunté en recepción, y me dijeron la sala en la que estaba él pasando consulta. La mujer de recepción me dijo que ahora estaba reunido con un paciente, así que fui a buscar la sala, y cuando la encontré esperé sentada a que saliese el paciente para poder entrar.
Al cabo de veinte minutos me empecé a impacientar y me levanté, y a lo lejos me pareció ver una figura familiar, y a medida que se acercaba pude comprobar que se trataba de Thomas:
- Vaya, nos volvemos a ver -dijo, sonriendo-.
- Sí -le devolví la sonrisa-. ¿Qué haces tú por aquí?
- Después de hablar largo y tendido con Ralph me ha destinado a trabajar aquí. Le conté que yo ejercía como psicólogo, y me dijo que aquí no había ninguna unidad de psicología, pero que es algo que no se había planteado, y que iba a venir muy bien aquí, tanto para tratar a gente que lo necesite como para mejorar nuestras condiciones. Como de momento no tengo ningún paciente, tengo que evaluar al personal médico del centro, y buscar técnicas de motivación para los trabajadores, no sólo de aquí, sino en general.
- Vaya, pues no sabes cuánto me alegro. ¿Ves?
- Tenías razón en tu pronóstico -se rió-. ¿Y tú que haces aquí?
- Pues venía a ver a mi pareja, ahora está trabajando, y bueno, estoy esperando a que salga. Que, por cierto, como él trabaja aquí, os vais a conocer bien.
- Qué casualidad, pues bueno, le comentaré que su novia me salvó.
- A ver, yo en realidad no hice nada...
- No seas tan humilde, sí que lo hiciste. Bueno, pero si tienes una niña la mar de mona -dijo mientras se acercaba a Alison y le hacía gestos graciosos con la cara-. Que igual me he precipitado y no es tu hija...
- Sí, sí, es mi hija, pero no la de mi pareja actual, es de mi anterior relación... Que a ver, el padre está bien, de hecho, el también vive aquí, lo que pasa es que las cosas entre nosotros no fueron bien, y apareció Tommy y...
- No hace falta que des explicaciones, son cosas que pasan, y tienes una hija y una pareja que te hacen feliz, que es lo importante.
- Desde luego -sonreí-.
Seguimos hablando poco más, hasta que el paciente salió. Unos pocos segundos después Tommy se asomó por la puerta, vestido con su uniforme, y cuando le vi asomarse, fui corriendo a por él:
- ¡Tommy! -me tiré a sus brazos y le di un beso-.
- Hola cielo -dijo mientras me rodeaba con sus brazos, no quería que terminase nunca aquel momento, pero cuando se dio cuenta de que había alguien más allí se apartó elegantemente-.
- Disculpad, no quería interrumpir, ya me voy -dijo Thomas riéndose-.
- No molestas -le repliqué-. Así os conocéis. Tommy, este es Thomas -señalé a Thomas-, le encontramos cerca del muro cuando huía de una horda, es psicólogo y va a trabajar aquí, -hice una breve pausa- y mira, Thomas, ese es Tommy -señalé a Tommy-, es una persona encantadora, cuídamelo mucho cuando estés aquí.
- Encantado -Tommy le tendió la mando y se saludaron-.
- Fue tu novia la que me salvó, así que el mérito lo tiene especialmente ella.
- Si es que lo que no pueda hacer ella... -me miró y me sonrió, y le devolví la sonrisa-. Pues es genial tenerte aquí, ¿necesitas que te eche una mano con algo? Me conozco bien el edificio, porque cada vez me destinan a una sala diferente -se rió-.
- No hace falta, yo te lo agradezco.
- No es molestia, dame un segundo -se apartó y me invitó a ir con él-. Oye amor, ¿nos vemos luego? Que no es por no querer estar contigo, todo lo contrario, estoy deseando achucharte, pero no quiero discutir con ninguno de estos imbéciles si nos ven juntos.
- Mientras no faltes a tu palabra, me parece bien.
- Se me ocurre que podemos ir a tomar algo por la noche, y si quieres podemos cenar también. ¿Te apetece?
- Me encantaría -le sonreí-. Entonces, ¿cuándo nos vemos?
- Salgo de trabajar, voy a casa a ducharme y después voy a recogerte, ¿vale?
- Me parece bien. Entonces nos vemos luego -me besó, y volvió a hablar con Thomas-.
- Hasta luego -se fue despidiendo mientras se acrecaba a Thomas-.
Me sentía un poco decepcionada porque quería estar más tiempo con él, pero es el problema cuando eres impaciente y quieres mucho a una persona. Me volví a casa con Alison, era hora de comer, me ducharía después y tal vez me echaría a dormir un rato, el día anterior no había dormido prácticamente nada, estaba más pendiente de ver qué era lo que pasaba fuera que de descansar en condiciones.
Llegué a casa y me encontré a Doro, que se estaba preparando para ir a trabajar:
- ¡Hola Tacii! ¿Qué tal os ha ido?
- Bien, he venido de una pieza. Hemos encontrado todo lo que buscábamos y también a un superviviente, así que mejor que de costumbre se podría decir. ¿Qué tal las cosas por aquí?
- Como siempre, si tampoco hace tanto que te fuiste -se rió-. ¿Nos has echado de menos?
- Unos más que a otras -remarqué el otras en broma-.
- Yo me tengo que ir a trabajar dentro de muy poco, pero ha sobrado algo de comida, he hecho pasta, por si quieres.
- Cualquier cosa que vea será buena, no como desde ayer por la noche, y a eso que comí no se le puede llamar cena -nos reímos-.
- Voy a recoger un poco mi cuarto y en seguida me voy. Si necesitas algo antes de que me vaya dímelo.
- Gracias, lo mismo te digo.
Parecía mentira cómo había cambiado nuestra situación de amistad, antes de venir aquí Doro y yo nos llevábamos fatal, pero tras compartir piso y sincerarnos la una con la otra, nuestra relación de amistad ha progresado mucho. Agradecía haber solucionado nuestros problemas, no sé por qué yo ya tenía enfilada a Doro cuando fue Dave el que me puso los cuernos, ella no podía pagar por un plato que no había roto.
Preparé el biberón a la pequeña, y automáticamente cuando se lo di se quedó dormida. Antes de comer me quedé un rato contemplándola, maravillada, era mi pequeñina, y ya se estaba haciendo grande, el tiempo había pasado muy rápido, y otra señal de ello fue cuando me miré al espejo. Me vi mucho más mayor de lo que recordaba, o era simplemente que había olvidado cómo era mi rostro antes de lo que ocurrió.
Comí, me duché y me uní a Alison a echarme una siesta. Fueron sus llantos los que me levantaron, le cambié el pañal y le di el biberón, y al parecer ya Doro se había ido, lo cual no me sorprendió cuando miré la hora que era, había estado durmiendo casi tres horas, eran las siete de la tarde. Recordé que Tommy me tenía que venir a buscar, y me preparé la ropa para cuando viniese vestirme, mientras tanto hice tiempo y me puse a colocar la casa y a limpiar.
Alguien llamó a la puerta, y como me imaginaba era Tommy. Le dije que esperase cinco minutos, y me dispuse a vestirme tan rápido como pude, cogí la bolsa del bebé, metí a Alison y cerré la puerta:
- Si te digo que yendo normal estás preciosa, no puedes imaginarte como estás ahora -me quedé muy cortada con su comentario y me di cuenta de que los calores me estaban subiendo a la cara, podía notar cómo me estaba poniendo roja-. ¿Qué pasa?
- Nada, que no me esperaba algo para saludar tan adulador -sonreí tímidamente, y Tommy me cogió de la mano, devolviéndome la sonrisa-. Tú también estás preciosa -se rió-.
- Muchas gracias, no sabía que mis atributos llegaban a ese punto -nos reímos, y Tommy se acercó y me besó-. Bueno, mi damisela, ¿quiere que la lleve? -miró a Alison-, ¿y usted, pequeña princesa?
- La pequeña princesa lleva la cena en la mochila que llevo.
- Madre mía Tacii, pero si pareces un burro de carga. ¿Por qué no la llevas en el cochecito?
- Porque es un mamotreto, y además, así parece que está más cómoda.
- Bueno, no me voy a meter en esa decisión, yo te podía ayudar a bajar y subir el carro todas las veces que sean necesarias.
- Vale, para la próxima lo tendré en cuenta.
- ¿Quieres que lleve a Alison?
- No hace falta, gracias.
- Venga, no seas cabezona. a mí no me importa llevarla, y además, tienes que estar cansada.
- Qué va, si me he echado una siesta con Alison esta tarde -nos reímos-. Pero si quieres llevarla, te la cedo, que ya no es un peso pluma.
- No te he tenido que insistir mucho -se rió, y acto seguido se acercó para que le diese la bolsa en la que llevaba a Alison y llevarla él-. Bueno, tenía muchas ganas de hablar contigo.
- Lo mismo digo -le sonreí-. ¿Qué tal?
- Bien, ayer el día fue tranquilo, tuve poco trabajo, y cuando salí fui a comprar. Luego le dije a Dave si me podía llevar a Alison a dar un paseo, y sorprendentemente me dejó. Y bueno, luego llegué a casa, la bañé, y la di el biberón, y que quedó dormida al poco. Luego cené yo, limpié un poco la casa y me fui a dormir. Y casi lo mismo hoy. Que bueno, he tardado un poco más en llegar porque le he estado enseñando la planta a Thomas, y también hemos hablado un rato, es un tío bastante majo -hizo una pausa-. ¿Y tú? Supongo que habrás hecho algo más interesante que yo -se rió-.
- Hubiera preferido estar en tu situación que fuera, tengo confianza en mí misma, pero no sé, cada vez me fío menos de la gente... En fin, pues nada, fui a limpiar el perímetro que nos asignaron con un nuevo que parecía majo, se llamaba Jacob, y bueno, nos fue bien, no tuvimos ninguna complicación, y eso, nos encontramos por el camino con Thomas. El resto ya fue regresar, acampar, dormir, y por la mañana revisamos la zona, y después nos fuimos, nada nuevo -hice una breve pausa para coger aire-. Y eso es lo que hemos hecho en un día, la verdad es que nos cundió bastante, pero claro, tampoco nos alejamos demasiado.
- Desde luego suena mejor que lo que hice.
Continuamos caminando y hablando hasta llegar a un pequeño bar-restaurante, que era de los pocos sitios disponibles que proporcionaban ese servicio a estas alturas, lo cual era normal por otra parte.
Terminamos de cenar y nos volvimos a casa, ya que Tommy tenía que madrugar. Le invité a quedarse a dormir, desde lo que ocurrió hace unos días con los zombis, me provocaba más ansiedad de la normal que le pasase algo, y no sabía si Dave en algún momento atacaría, porque aunque parecía inofensivo ahora, sabía bien que para conseguir lo que quería era capaz de hacerse pasar por un ángel.
Llegamos a casa, y acosté a Alison, y Tommy y yo estuvimos hablando otro rato más en el sillón:
- ¿Quieres algo? -le pregunté, tratando de hacer bien mi papel de "anfitriona"-.
- A parte de a ti, nada más -noté que me sonrojé, y él se rió-.
- Oye, ¿tú cómo ves a Dave?
- ¿A qué te refieres?
- Que si le ves como antes o parece que esté recuperándose. Es que cuando he ido a por Alison después del trabajo me ha preguntado qué tal, y bueno, no nos vemos mucho, así que aunque me parezca que está bien no puedo determinar nada.
- A ver, yo diría que por mucho tratamiento que tenga a mí no me va a tragar nunca, pero bueno, yo su comportamiento lo veo normal, no somos amigos, pero tampoco parece que quiera hacerme nada, él va por su lado y yo por el mío, y si tenemos que hablar vamos al grano y ya, no es que nos relacionemos mucho más allá de eso.
- ¿Pero él te ha dicho algo sobre lo que piensa de ti o te lo deja ver?
- Pues no sé, yo creo que simplemente no quiere tratar conmigo, pero vamos, que no tengo ningún problema con ello. Siempre está callado, al principio yo intentaba hablar con él, pero al ver que se mostraba reacio y cada vez que costaba más romper el hielo lo dejé por imposible -se quedó pensativo un rato y me senté a su lado-. ¿Por qué me has preguntado eso? ¿Es porque te preocupas por mí?
- Para empezar te lo pregunto por el peligro que supone Dave para cualquiera, y obviamente, a tu segunda pregunta, sí. ¿Cómo no me iba a preguntar por ti? Que yo no sea tan afectiva como tú no quiere decir que no sienta lo mismo que tú sientes por mí, es simplemente que me cuesta decirlo.
- Oh, qué mona, si es que simplemente decir eso ya te saca los colores.
- Ay, sabes que si me dices eso me pongo más roja aún -se rió-. Es que entiéndeme Tommy, es falta de costumbre, aunque de verdad que siento esas cosas, y a veces las digo camufladas porque me da vergüenza, pero lo digo.
- Lo sé, y en realidad eso me encanta de ti, aunque también me gusta que me digas esas cosas camufladas -nos besamos-. Pero oye, pero no todo lo que sientes se tiene que decir, hay otras formas de demostrar lo que sientes por una persona...
Y nos fuimos a la cama.
Me desperté aturdida, había dormido mucho, y aún así Alison no se había despertado, parecía que estaba muy a gusto. Tommy supuse que se había ido a trabajar por la hora que era, aunque me hubiese gustado que me hubiese avisado para acompañarle ya que yo hoy no tenía trabajo.
No sabía qué hacer a parte de lo que solía hacer por las mañanas que no trabajaba, me sentía rara, estaba especialmente descolocada por la situación, y no entendía por qué, todo estaba bien, no tenía nada de qué preocuparme...
Pensé en ir a visitar a Pears, pero él estaba trabajando, y no le debía molestar, menos cuando su tarea es algo complejo de la que dependíamos todos, y lo mismo pasaba con Tommy, sé que a él le gustaría que le fuese a visitar, pero le acabarían echando la bronca, y además, le vería por la tarde, no había motivo para asaltarle aún.
Me quedé un rato en el sillón, pensativa, con Alison en brazos, tratando de llegar a alguna conclusión, me sentía ciertamente agobiada, y precisamente no tenía nada que me provocase ese sentimiento. Tampoco quería perder el tiempo en ese modo, así que me levante y me decidí a salir a la calle.
Di un paseo con la niña en la mochila, hasta que ya era hora de comer, al menos había mantenido mi mente ocupada durante un tiempo. Tras este periodo de reflexión me di cuenta de que realmente si había algo que me preocupaba y no me dejaba disfrutar de la situación: la grieta.
Mi preocupación no radicaba en su surgimiento, sino en quién la creó, eso no pudo ser obra ni de la naturaleza ni de ningún no muerto, no tienen esa capacidad, estaba claro que había sido un ser humano, y todas mis sospechas iban dirigidas hacia Ralph. Parecía ilógico decir eso, era "su ciudad" y su deber era protegerla, no destruirla, pero creía conocer a aquella persona a pesar del breve contacto que hemos tenido. Sabía que sería capaz de hacer algo así con los motivos suficientes, y uno de ellos podría ser perfectamente verse como un héroe al ver que se afronta el peligro de una manera tan efectiva, e incluso deshacerse de personas que le molestaban, o meter miedo a los ciudadanos para volverlos más vulnerables y tenerlos más controlados...Quién sabe, tratándose de él me esperaría al menos las cosas en las que había pensado, y no me sorprendería que fuese otra cosa, o fuese peor aún.
De vuelta a casa seguí pensando en ello. No podía obsesionarme con esa idea, vivir inseguro no es vivir, porque además si es lo que él quiere lo conseguirá, al menos conmigo. Tampoco sabía si había más gente que pensaba como yo, lo más probable era que se tratase de una paranoia mía, si más gente pensase como yo ya habría ocurrido algo. "Déjate de tonterías y disfruta de las cosas mientras vayan bien".
Porque si algo sabía con certeza era que todo lo bueno tenía su fin, y no sabía lo cerca que estaba.
Agradecimiento especial para el vanguardista lector del blog, el único e inigualable Luiti. ¡Gracias por leer!
Y gracias también para aquellas personas que lo leen (y que desconozco, pero agradezco igualmente :D )

