Tacii
Después de haberme recuperado (o al menos eso creía yo, aún era pronto para cantar victoria) al final había decidido irme con Pears y su grupo a la expedición. Ya había tenido mi pertinente discusión con Tommy porque no le parecía bien que después de lo que había ocurrido saliese, pero tras entender que iba a caer en saco roto, me dio un paño para cubrirme el rostro y evitar que me estuviese tan expuesta al antígeno.
Había madrugado para dejar a la niña con Dave. No me entretuve demasiado, para mi sorpresa no me tuve que enfrentar a ningún contratiempo. Tommy me estaba esperando en el portal, como la anterior vez que salí, y se le veía más agitado que de costumbre:
- ¡Buenos días! -le dije mientras me aproximaba y le besaba-.
- Vaya, qué buen humor -sonrió levemente-.
- ¿Pasa algo, Tommy?
- Nada fuera de lo normal, sólo que tú te vas, y obviamente eso me preocupa, teniendo sobre todo en cuenta tu situación de debilidad.
- Voy a ir con muchísimo cuidado, y llevo el pañuelo que me diste para protegerme.
- Temo que eso no sea suficiente...
- No voy a arriesgar mi vida, por favor, no te preocupes tanto, repito, voy a ir con extrema cautela, no voy a dejar que nada ni nadie me haga nada.
- Si eso que dices está muy bien, y soy consciente de que tú vas a tener cuidado, pero nadie sabe qué es lo que va a pasar ahí fuera, los contratiempos que se pueden dar y cómo resultarán. No puedes estar alerta constantemente, y en cualquier descuido te pueden masacrar.
- ¡Basta ya! -dije, finalmente-. Entiendo el peligro que supone salir, me he estado enfrentando a él todo este tiempo, y si me tiene que pasar algo me pasará, ya sea dentro o fuera de la barrera. Te recuerdo que cuando entraron los zombis por la grieta uno casi te muerde -Tommy asintió, confirmando la afirmación que yo acababa de hacer-. No con ello quiero poner en cuestión tu supervivencia, porque tú has estado solo mucho tiempo y sigues vivo. Lo que quiero decir es que no podemos tener todo bajo control, porque no todo depende de nosotros, sino una parte, ya sea pequeña o grande. Voy a hacer lo que he hecho siempre, que es luchar por vosotros y por mí, y si todo sale como siempre las cosas irán bien. No sé qué me depara el futuro, pero voy con esa mentalidad, y es lo que me ayuda a no estar tan nerviosa cuando salga y esté sola, sin las personas que me hacéis sentir segura -Tommy me dio un abrazo-.
- Lo siento, parece que soy yo el que va a salir -sonrió tímidamente-. Bueno, confío en que lo vas a hacer muy bien, como siempre, y que sea el problema que sea el que te asalte, en caso de que ocurra, sabrás que hacer. Bueno, y ahora vamos, que al final Pears te va a echar de menos.
- Ay, es verdad -me reí-.
Continuamos charlando durante el camino, pero la conversación había adoptado un tinte más ameno y tranquilizador. Cuando llegamos ayudamos a cargar los vehículos, dos en total, íbamos a estar fuera poco tiempo y nos llevamos lo mínimo posible. Antes de irnos nos reunimos:
- Buenos días a todos muchachos, en primer lugar gracias por haber venido -dijo Pears mientras captaba la atención de todos los que estábamos allí-. Hoy vamos a salir en busca de una serie de suministros que tengo recogidos en una lista que Ralph me dio hace unos días. Os organizaré por parejas durante la búsqueda para evitar peligros innecesarios, y por la misma razón también vamos a tratar de salir lo mínimo posible de la zona. Aquí tengo un mapa en el que he señalado dónde podríamos encontrar lo que estamos buscando -sacó un mapa y nos lo fue enseñando-. Cuando lleguemos os comentaré cómo os organizaréis -hizo una breve pausa con la que creímos que había dado la sesión por terminada, pero continuó-. Como ya sabéis hace unos días tuvimos la intrusión de una horda numerosa de caminantes al recinto. Vamos a tratar de rodear el perímetro para comprobar si hay alguna señal de qué o quién ha sido el responsable, ya que no fue algo accidental ni natural. Como ya sabéis, id con máximo cuidado, no somos los únicos habitantes del planeta, y cada uno tiene o cree tener razones para matar. Y ahora coged un chaleco y arma cada uno para montar en los vehículos.
Ahora sí que había terminado. Me apresuré en ir a por un arma, y Pears me estaba esperando allí:
- ¿Pasa algo? -le pregunté, preocupada por sus gestos-.
- No, todo va bien de momento Tacii, pero te estaba guardando esto -me dio una ballesta-.
- Eh...¿y esto?
- Es un arma silenciosa, no hay problema con la munición porque es mucho más sencilla de fabricar que la de las armas de fuego, la puedes recuperar, es potente, y bueno, es un arma elegante -sonrió-.
- Es decir, que me quieres proteger -le devolví la sonrisa-.
- Después de lo que pasó la última vez que salimos quiero asegurarme que no te va a pasar nada otra vez.
- ¿Y por qué me propusiste entonces venir?
- Para que vieses que me fío de ti y que eres importante en las expediciones, ya no sólo porque te conozco, sino también porque eres una persona muy responsable y tienes buena puntería, cosa que he comprobado de primera mano. Hay muchos que han llegado hasta aquí por suerte, pero tú estás aquí única y exclusivamente porque no has dejado de luchar, y has sido fuerte por todos aquellos que aún no han tenido que luchar -sus palabras me conmovieron, pero no quería ponerme sentimental-. ¿Qué crees? Cuando aprobamos hacer esta salida lo primero que se me pasó por la cabeza fue no decirte nada para que no te enfadases porque no te había dicho nada sobre lo de venir, pero después de una profunda reflexión llegué a la conclusión de que todos estamos en peligro siempre , sea el sitio que sea, y que eres de las personas mejor dotadas para salir, sin ti no sería lo mismo.
- Vaya, me has pillado desprevenida, no me esperaba esas palabras tuyas -me reí tímidamente-. Me alegro de poder contar contigo Pears, eres una persona estupenda, y mi hermano, aunque no sea de sangre -le di un abrazo, y vi que a lo lejos Tommy se acercaba-.
- Yo también quiero un abrazo de Pears... -dijo Tommy, sonriendo-.
- No te pongas celoso, aquí hay Pears para todos -le dije-.
- Me tengo que ir ya Tacii, no sé si tardaréis mucho más en iros, pero no puedo quedarme más, ya me voy a llevar una bronca del encargado de planta.
- Vete cuando tengas que marcharte Tommy, no te preocupes, yo te agradezco en el alma que te hayas levantado más pronto de lo que debías y me hayas acompañado -me acerqué a Tommy y le di un beso-. Cuida a la pequeña, y cuídate tú también.
- Te quiero -me devolvió el beso-.
- Yo también.
Cuando la despedida finalizó Pears y yo nos dirigimos hacia los coches. Ya estabas todos prácticamente preparados para marchar, y en escasos diez minutos ya estábamos saliendo de allí.
Tenía sentimientos partidos por las expediciones, porque me gustaban por el hecho poder dar respuestas a preguntas que tenía y sabía que dentro no podría encontrar, la tranquilidad de la soledad y el misterio de qué sería lo que nos podríamos encontrar allí fuera, a parte de lo habitual. Pero por otra parte, precisamente la soledad me hacía extrañar a mi hija y a Tommy, y obviamente temía que el misterio terminase en tragedia. Por eso ante aquellas situaciones no sabía cómo sentirme, estaba excitada y a la vez asustada.
Me fijé en que Pears parecía muy distraído, más de lo habitual, aún más llamativo sabiendo que habíamos emprendido una misión y teníamos que estar totalmente despejados para actuar. No íbamos solos en el coche, pero por curiosidad le pregunté:
- ¿Pasa algo, Pears?
- No, nada en especial...
- Pero pareces distraído, y bueno, quería asegurarme de que todo fuese bien. Si me dices que no pasa nada me lo creeré.
- A ver, no pasa nada, pero sigo preocupado por lo que pasó. No quiero que me afecte que se hayan colado una horda de zombies porque la hemos podido resistir, pero no puedo evitar tener este pensamiento rondando por mi cabeza hasta que le pueda dar una explicación lógica. Aún no sabemos cómo entraron, y es lo que me inquieta.
- ¿No han considerado ningún hecho aún? -dijo el chico que tenía al lado, que estaba escuchando nuestra conversación al parecer-. Disculpad la intromisión.
- No te preocupes Jacob, no es nada privado -se rió-. Hay un equipo que estos días se ha encargado de investigar la zona en la que pasó, y cuando terminen nos darán un informe con los resultados y precauciones a tomar a partir de los mismos, lo único que sabemos es lo de la grieta. Lo que no sabemos es cuándo terminarán, pero tengo esperanza de que sea rápido, podría volver a repetirse est...
- ¡Basta! -dije con todas mies fuerzas, incluso es que conducía pegó un pequeño frenazo de la impresión-. Eh...bueno, no pienses eso Pears, las cosas van a veces bien, otras veces mal, y no tiene porqué darse esta situación otra vez. Con esa mentalidad no vamos a llegar a ningún sitio, el miedo el nuestro peor enemigo.
- Tiene razón -dijo el chico que hacía llamarse Jacob-.
- Ya lo sé, intentaré dejar de pensar en ello -suspiró-. En fin, sigamos adelante y veamos que nos depara esta aventura.
Fue un viaje corto, al fin y al cabo habíamos acordado no alejarnos mucho, aunque tampoco es que estuviésemos cerca de la ciudad. White iba en el otro coche, y como anteriores ocasiones, él nos había guiado hasta allí. Era una ciudad pequeña, y se podían ver algunos edificios a lo lejos, supuse que tendríamos que explorarlos, pues en la zona en la que estábamos no había nada.
Una vez nos bajamos todos de los coches, Pears procedió a darnos instrucciones:
- Ya hemos llegado, así que, como dije antes, ahora es el momento en el que os voy a ir emparejando y asignando un área para investigar. Veréis que coincide en algunos casos, lo cual se debe a que cada pareja va a buscar un tipo de elementos concretos, y hay zonas que son bastante grandes. Si sois cuatro o seis personas en un área podréis defenderos mejor, ya que es un área de mayor superficie, y cada uno hacer su trabajo, que espero quede claro a continuación para todos, no sólo para los que van a ser multitud.
Pears empezó a pasearse entre la gente mientras oteaba la libreta que tenía en la mano, en la que tendría toda la información que necesitaba apuntada. Fui la segunda en ser informada, y llamó al chico que antes en el coche había hablado, era más que obvio que íbamos a estar juntos en esta misión:
- Hola chicos -le saludamos al unísono-. Sois la pareja número 2, en caso de que tenga que contactar con vosotros os localizaré en el canal 2. Yo estaré en el último, que si no me equivoco es el 16, que será como el general, por si ocurre algo que sea de dimensiones considerables, aunque bueno, espero que no sea necesario, el tomar la precaución de estar bien comunicados entre todos no es nada que sobre. Vosotros vais a patrullar la zona en busca de posibles supervivientes, aquí tenéis el plano -nos lo dio, y al final terminé cogiéndolo yo-. Además, si veis algún zombie que porte un arma o balas sería interesante hacerse con ello, pero vamos, no es preciso que vayáis buscando zombies que los lleven, sólo que si os topáis sin buscarlo a uno, aprovechéis la situación -se aclaró la garganta-. Bueno, dejaré de enrollarme, que todavía me queda mucho por explicar y organizar. ¿Tenéis alguna duda?
Ambos negamos con la cabeza al unísono y antes de marcharnos nos dispusimos a organizarnos:
- Ya que vamos a ser compañeros en esta ocasión, he de advertirte que soy rápido, pero defendiéndome no soy muy bueno que digamos...
- No pasa nada, ¿Jacob? -asintió-. Ah, genial, yo soy Tacii, que no sé si te lo han dicho, pero al menos podremos mantener una comunicación más cercana así -sonreí levemente para tranquilizarle, se le veía muy tenso-. Yo te ayudaré con cosas básicas, iremos poco a poco -revisé el plano-. Lo que tenemos que hacer parece simple, vamos peinando la zona y la limpiamos. Lo que no me ha quedado claro es si es necesario que vayamos a otras zonas o va a ser algo más limitado.
- Si quieres le voy a preguntar, así le pregunto si el arma que llevo es la adecuada para mí o no.
- Claro, yo voy a trazar una ruta de momento, y si luego nos dice que es el perímetro completo, hago alguna modificación.
Vi como le alejaba, y me centré en hacer mi trabajo. Saqué un rotulador rojo y empecé a trazar lo que sería la ruta que seguiríamos. No estaba muy segura de cómo se desarrollará la sesión, ni cuánto iba a durar, son cosas que le tenía que haber preguntado a Pears, pero no quería darle problemas ni molestar, tenía muchas cosas por hacer. Vi que al poco regresaba mi compañero, y me comentó qué era lo que había hablado:
- Le he preguntado, y me ha dicho que ha acotado la zona, es decir, vamos a tener que controlar una parte del perímetro, esta -cogió el rotulador y señaló aquellas partes que nos correspondían-. Tenemos que controlar la zona hasta que nos avisen cuando vuelvan con las provisiones. Y me ha dicho que si hay algún problema, que no dudemos en contactar con él.
- Típico de Pears. Bueno, ¿y te ha ayudado con el arma?
- Sí, me ha dicho que lo que llevaba para mí está bien -me fijé en el arma que llevaba-. Es un arma de repetición sencilla, una Uzi.
- Pues pongámonos en marcha.
Jacob se animó a llevar el mapa mientras mirábamos lo que había a nuestro alrededor. No fui consciente de lo que avanzamos hasta que vi a lo lejos la bandera de la entrada. No nos habíamos encontrado con gran cosa por el camino, algún que otro caminante en estado bastante lamentable. Estaba todo muy tranquilo y en silencio, y traté de romper el hielo:
- Bueno Jacob, ¿eres nuevo? Llevo un tiempo trabajando en el puesto de vigilancia y no te he visto.
- Eh, sí, aunque llevo en la ciudad un tiempo ya, como medio año -hizo una pausa-. Verás, yo antes trabajaba limpiando el ala sur, pero me reasignaron a otro puesto porque dijeron que necesitaban defensa. Ya sabes, por lo que pasó hace unos días.
- Ah, claro, por lo de la grieta. Sí, parece que han reforzado la seguridad, pero creo que lo mejor sería ver qué es lo que ha pasado. Igual hoy encontramos algo al respecto.
- ¿Tú crees que ha sido algo natural, o...?
- ¿O que haya sido algo intencional? Pues sinceramente no lo sé, me parece que es muy difícil que sea responsabilidad de un saco de carne y huesos putrefactos andante, pero tampoco me voy a precipitar a decir nada.
- Sea lo que sea a mí me provoca mucha inseguridad.
- Y a todos -se volvió a hacer el silencio, Jacob no era un chico muy hablador, aunque parecía animarle que le invitase a hablar-. Bueno, y ya que somos compañeros de grupo, ¿cómo acabaste aquí?
- Vivía con mi familia muy cerca de la frontera de Canadá, en Seattle. Yo trabajaba como camarero mientras terminaba los estudios, y un día, durante las clases, se dio el aviso. Salí con un grupo de amigos de allí, pero entre unas cosas y otras, cada vez quedábamos menos, te puedes imaginar lo que pasó -asentí-. Y bueno, pues íbamos en una furgoneta, así que un amigo y yo, que fuimos los únicos en sobrevivir, llegamos hasta aquí. Él ahora está de agricultor, aunque cada vez nos vemos menos -volvió a pausar-. Creo que es por los recuerdos que tenemos en común, tanto él como yo seguimos dándole vueltas -estaba tan metida en la historia que no me había dado cuenta de que había terminado-. ¿Y tú?
- Pues más o menos lo mismo que tú. Yo estaba en Los Ángeles trabajando de camarera, con unos amigos, entre los que se encontraba Pears. Nos pilló allí el inicio del apocalipsis, y recorrimos infinidad de sitios hasta llegar aquí. Hemos perdido a unos cuantos de los nuestros, y nos hemos encontrado con otros por el camino.
- Tú historia hace parecer que todo esto es muy fácil...
- Ya lo sé, pero es que nos han pasado tantas cosas...
- Bueno, al menos sé que pasó con Pears -se rió-. Imagino que por eso os lleváis tan bien, porque os conocíais ya de antes y teníais mucha confianza el uno en el otro.
- Sí -sonreí-. A mí personalmente me han pasado muchas cosas durante el viaje. Por ejemplo, me quedé embarazada y tuve una hija.
- ¿Pero fuera? -parecía sorprendido-.
- Sí, fuera de aquí, un poco antes de llegar a este sitio di a luz. Aún sigo sorprendida de este tipo de cosas, ¿sabes?
- ¿Por qué?
- Es lo típico que pasaba antes y resultaba un bombazo, pero ahora ya no es tan relevante, ahora lo primero y único a lo que nos tenemos que limitar es a sobrevivir.
- Ya... Yo no he sabido nunca qué ha sido de mi familia. Antes de venir para Canadá mis amigos y yo fuimos a nuestras respectivas casas. Algunos familiares habían perecido, otros habían dejado alguna señal de vida, y otros estaban allí, esperando para comprobar si todos estaban bien. Yo llegué a mi casa y no encontré nada que me pudiese decir dónde estaban mis padres o mi hermano. Nada estaba fuera de lo normal, no había señales de ellos. Yo fui el que propuso venir aquí porque mis tíos tenían una casa enorme, y pensé que sería segura, pero al llegar me encontré a mis tíos convertidos, y ni rastro de mis padres o mi hermano -suspiró-. Sigo con la esperanza de que estén bien.
- Haces bien en no perder la esperanza. Yo de mi familia no sé nada, pero tampoco es que nos llevásemos particularmente bien. No quiero decir que me dé igual que les pase algo, todo lo contrario, yo a ellos les sigo queriendo, pero hemos perdido el contacto hasta cierto punto que nos llamábamos cada 3 meses, y sólo para saludar.
Mientras hacíamos nuestro trabajo continuamos conociéndonos más, al fin y al cabo él iba a trabajar en el mismo puesto que yo, y parecía un chico agradable. Me contó que tenía 20 años, 19 cuando todo ocurrió, que le encantaba hacer Parkour en su tiempo libre, lo cual le ayudó mucho a sobrevivir, y que había estado estudiando historia en la universidad antes de que todo comenzase. Y yo por mi parte le conté lo que había estado haciendo más detalladamente antes de que todo esto sucediese, y lo que me hubiese gustado hacer.
Avistamos a lo lejos una horda, y en sigilo nos fuimos acercando. No queríamos usar las armas de fuego a no ser que fuese estrictamente necesario por el ruido que hacen, lo cual provocaría que más zombis viniesen por la atracción al sonido. Nos ocultamos detrás de unos escombros, y poco a poco fuimos matando a todos aquellos caminantes. Se veía a Jacob asombrosamente ágil, y recordé que practicaba parkour, se notaba mucho en la forma de moverse, aunque le tuve que echar una mano en el manejo del arma cuerpo a cuerpo.
Habíamos estado limpiando, en mi opinión, bastante profundamente, al caer el sol prácticamente ya habíamos despejado nuestra zona del perímetro.
Eran aproximadamente las nueve de la noche cuando recibimos un aviso de Pears para volver, acampar y cenar. Nos apresuramos a volver al punto del que habíamos partido, pero al cabo de unos metros escuchamos un disparo. Y otro. No iba precedido de ningún sonido, eran disparos solo, de lo que parecía una Glock. Jacob y yo teníamos opiniones contradictorias, yo quería ver qué era lo que estaba pasando, y él en cambio quería que nos reuniésemos con el resto y preguntásemos. Para salir de dudas contacté con Pears:
- Aquí Tacii, ¿me recibes Pears? -tanto Jacob como yo estábamos expectantes pro comprobar si respondería o no-.
- Aquí Pears, ¿qué sucede? Cambio.
- Hemos oído disparos no muy lejos de la zona en la que nos encontramos. ¿Cómo deberíamos proceder?
- Decidme vuestra posición -sonó otro disparo-. ¿Ha sido eso?
- Sí. Estamos todo al oeste dese el sitio del que hemos partido. Estamos a unos 45 minutos andando, y el sonido lo hemos oído un poco retirado de la barrera, pero no creo que suponga un riesgo ir a mirar qué es lo que está pasando.
- Está bien, he anotado vuestra posición aproximada. No os mováis de allí, vamos con un vehículo para allá, y cuando estemos, procederemos. Cambio y corto.
- ¿Ves? No es buena idea que vayamos tú y yo por el momento -me dijo Jacob-.
- Pues yo voy a ir.
- ¿Estás loca? Pears te ha dicho que les esperemos aquí.
- Ya, pero si es la vida de alguien la que está en juego tendríamos que ayudar, ¿no crees?
- ¿Y si es al contrario, alguien que nos quiere hacer daño?
- Suso que así sea, porque sólo escucho un tipo de disparo, con un arma bastante simplona que no nos va a poder matar si nos cubrimos bien.
- ¿Y si nos están tendiendo una trampa?
- No creo que haya alguien tan arriesgado como para hacer eso, porque ¿qué provecho iban a sacar? En el peor de los casos nos matan a ti y a mí, y luego ellos tendrán un castigo peor, no creo que les rente, créeme, tal y como están las cosas la gente actúa puramente por supervivencia, no por maldad.
- No hay nadie tan arriesgado como para hacer eso, pero sí como para ir y ver qué pasa.
- Oh, Jacob, esto no es una película de acción, es la realidad, y voy a ir, tanto si te parece bien como si no. Tú quédate aquí, si tienes problemas contacta conmigo por el walkie, y avísame cuando venga Pears.
- Bueno, haz lo que quieras, pero luego se lo explicarás a Pears cuando se enfade porque no has seguido sus órdenes.
- Él entenderá por qué lo he hecho. Nos vemos.
Me fui ciertamente disgustada, uno de nuestros objetivos era peinar la zona por si veíamos supervivientes. O a lo mejor de trataba de uno de los de nuestro grupo, que había tenido complicaciones y necesitaba ayuda.
Con el arma en la mano, y yendo sigilosa, me aproximé a la zona en la que había escuchado los disparos. Me adentré en un pequeño bosque, y me oculté tras una gran roca para contemplar el panorama y decidir cómo proceder. Había unos cuantos zombis alrededor, pero no tenía porqué llamar su atención si me ocultaba lo suficientemente bien. Justo escuché otro disparo, esta vez muy cerca, y comprobé que el casquillo había ido a parar a mi lado. Me puse en pie rápidamente, antes de que le diese tiempo a reaccionar al sujeto que había disparado y le apunté con la ballesta:
- ¡Alto el fuego o disparo! -dije, a plena voz para que me escuchase claramente a la vez que me movía para alejarme de los zombis que se aproximaban a mi posición-.
- Está bien, pensaba que eras un muerto, lo siento -vi que entre los arbustos se descubría un hombre de unos 40 años con el pelo largo, alto y con una cara muy seria, disparando a uno de los zombis que más cerca tenía-. Me llamo Thomas Youngblood, y vi a lo lejos la muralla, por lo que supuse que esto igual era algún refugio de los militares o algo así. Estoy solo, soy inofensivo -tiró el arma al suelo y se alejó de su sitio-.
- Hola, yo soy Tacii Hale -revisé brevemente su equipación y le invité a moverse conmigo para alejarnos de los caminantes-. ¿Has llegado aquí tú solo?
- Sí y no. Yo ya vivía en Canadá antes del absurdo de los zombis, y me apañé bien con mis compañeros del trabajo, pero el virus llegó también al edificio y tuvimos que evacuar. Cogí una moto, y huí de aquella zona hasta que no me quedó más gasolina en el deposito. Estuve deambulando por aquí, y hoy me he encontrado con una horda de esos cabronazos de cara, por eso estaba disparando.
- Bueno, pues has tenido suerte, sí es refugio, aunque no de los militares. Si quieres ven conmigo y hablamos con mi superior, a ver qué dice. Supongo que él también querrá hablar contigo.
- Me salvaríais la vida, no tengo posibilidades de seguir sobreviviendo. Se me acabó la comida hace unos días, y me limito a beber un trago del agua que llevo para no gastarla.
- Está bien, ven conmigo.
Conduje a Thomas hasta el sitio en el que avisté a Jacob. Aún no había llegado Pears, pero no tardó en hacerlo. Le conté a Jacob lo que había ocurrido, y estuvimos los tres hablando hasta que Pears nos llamó la atención con el vehículo, y bajó la ventanilla:
- ¿Al final habéis ido?
- He ido yo sola Pears, Jacob se ha negado a incumplir tus órdenes, así que si vas a echar la bronca a alguien limítate a echármela solo a mí.
- Lo que me extrañaba era que me hicieses caso, pero bueno, tú misma, ya eres adulta para saber lo que hacer. En fin, ¿tú eras el que estaba disparando? -dijo Pears mientras se bajaba del vehículo-.
- Sí, era yo, pero no estaba atacando a nadie de tu grupo, estaba defendiéndome de una horda.
- No te preocupes. Yo soy Pears Nivans, soy el encargado de este grupo, y bueno, ahora hablamos, cuando estemos en un sitio más seguro. Subid al coche, venga, que ya es tarde.
Nos subimos los tres al coche. Pears había traído consigo refuerzos, a dos soldados más, por si era necesario. Por suerte el coche era lo suficientemente grande como para caber todos.
Llegamos al campamento que habían organizado, y Pears repartió las guardias. Después cenamos, nos organizamos, y Pears estuvo hablando largo y tendido con Thomas, y no parecía que fuese mal la cosa. Después de mi guardia, que era la primera, me eché a dormir, pero antes, Thomas vino a hablar conmigo:
- Oye Tacii, muchas gracias por haberme ayudado.
- No tienes por qué darlas, seguimos siendo humanos.
- Te sorprendería la de cosas que hay aún por ver, y precisamente de los humanos.
- Por desgracia ya he visto unas cuantas -suspiré-. Bueno, ¿qué te ha dicho Pears?
- Que de momento iré con vosotros, y que cuando llegue tengo que ir a hablar con el encargado de este sitio, a ver qué me dice él.
- Estupendo, entonces esperemos a mañana, seguro que te aceptan.
- Eso espero. Yo me voy a dormir, buenas noches.
- Igualmente.
Me sentía reconfortada al haber ayudado a alguien, además, presentía que Ralph le dejaría quedarse.
Acabé mi turno y me fui a dormir. Compartía la tienda de compaña con Sophie, una chica que parecía ser maja, pero con la que no había tenido mucho trato, la había visto alguna vez en la torre de vigilancia con el rifle de francotirador.
Al día siguiente lo recogimos todo, y nos preparamos para marcharnos. Volvimos a peinar la zona, esta vez todos, la mitad de un grupo iba al este y el otro al oeste del muro, para comprobar el movimiento de zombis. Todo estaba bastante limpio, y a las diez de la mañana nos dispusimos a volver.

No hay comentarios:
Publicar un comentario