martes, 10 de septiembre de 2013
Superhuman-Cap.5: Waiting For Darkness
Me levanté y me vestí, y para cuando yo había salido del baño, David ya estaba abajo esperándome. Cuando le convenía, podía ser más rápido que yo a la hora de vestirse:
-David: Bueno, ya estamos listos...¿estás bien?
-Kim: Sí, eso creo...Gracias por haberte quedado conmigo David - le sonreí-.
-David: De nada. Lo he hecho encantado, además, aquí no oigo los ronquidos de mi señora madre.
-Kim: Jejeje, pobre. Bueno, la guitarra la tengo en tu casa, así que, deberíamos ir para allá. Y después me quedaré a esperar.
-David: Vale. Yo tengo muchas cosas que hacer, así que no podré despedirme de ti ni acompañarte - eso me decepcionó bastante-.
-Kim: No te preocupes.
Él hizo el amago de cogerme de la mano, pero yo la esquivé disimuladamente. Estaba en parte enfadada con él, pensaba que le importaba más, pero por otra parte, si tenía que hacer cosas no era su culpa. Durante todo el camino fuimos en completo silencio, y la verdad es que las calles vacías aterraban bastante, sin gente paseando ni charlando... Hacía fresco, y David me rodeó con su brazo, y no me aparté:
-David: Ya hemos llegado, cielo. Vamos a por tu guitarra.
-Kim: Vale.
David usó sus llaves y abrió la puerta. Su madre estaba limpiando. Sinceramente me alivió ver que estaba despierta, me sabía mal molestarla.
-Mamá David: ¡Hola chicos! ¿Qué tal?
-David: Bien mamá, no te preocupes.
-Mamá David: ¿Te ha tratado bien mi hijo? ¡Cómo haya hecho alguna cosa extraña, le capo! -una no, más de una, jejejejeee-.
-Kim: No, no se preocupe -miré a David de reojo, y noté que el también me estaba mirando- su hijo me ha cuidado muy bien. Y no he tenido pesadillas.
-Mamá: Me alegro mucho, encanto. Anda, Dave, tráele a Kim su guitarra, no la hagas a ella cargar con eso - se dirigió a mí-. Kimberly, espero que te vaya muy bien, tienes que ser fuerte y la mejor, porque los mejores son los que consiguen lo que quieren.
-David: Creo que ella ya lo es, por lo menos, es la mejor para mí...
-Kim: Awwww - David me dio un abrazo, creo que le dio corte besarme delante de su madre-.
-Mamá David: Estoy muy contenta de que mi hijo tenga tan buen gusto.
-Kim: Gracias, de verdad. Me ha tratado muy bien, y su hijo también, como si fuese de la familia, y...
-Mamá David: ¡Chica, eres de la familia! No tienes que sentirte extraña, eres como una hija para mí. Y no hace falta que me tutees. Eres muy educada -cogí con tristeza mi guitarra-. Os echaré de menos.
-David: Y nosotros a ti -nos abrazamos los tres, y esperé un beso de David que no llegó...-. Adiós.
Salí con la puerta, estaba casi segura que esa vez sería la última que les vería...Eran las 9 de la mañana y yo me marchaba a las 2 de la tarde...¿Qué haría tanto tiempo? Las prisas de David me había sorprendido, tenía ganas de deshacerse de mí, y su madre tampoco me ha dicho nada... Fui al parque que había allí cerca, y me senté a ver si así se me hacía más corta la espera, pero los segundos pasaban como minutos, y los minutos como horas. Miraba a los lados con la esperanza de encontrarme con alguien familiar, pero no había nadie, aunque en una ocasión me pareció ver a Sid.
Estaba inquieta pensando en lo que ocurrirá cuando me vaya...Tenía miedo de morirme, pero no quería ser una cobarde. Además, me iban a entrenar, no todo podía salir mal...
Mientras pensaba, vi a lo lejos a Bruce, y se acercó a mí:
-Bruce: ¿Qué haces aquí?
-Kim: No lo sé...No sé ni a quien espero, ni para que...
-Bruce: Ah...Bueno, si no te importa yo me quedaré contigo, los chicos han desaparecido.
-Kim: ¿Y eso?
-Bruce: Llame al teléfono a Sid, a Steven, a Duff , a Lita y a David, pero nada, no me contestaban.
-Kim: A lo mejor han quedado ellos...¿Y Dave?
-Bruce: Ah, Dave me lo cogió, dijo que iba a casa de David, pero nada de nada. (*) Estamos jodidos y solos (*)
-Kim: ¿Qué mierda estarán haciendo estos?
Estuvimos un rato en silencio, pero de repente, apareció mi hermana:
-Orianthi: ¡¡¡Chicos, corred, radicales!!!
-Kim: ¿Cómo? ¿Dónde?
-Bruce: ¿Eso, dónde?
-Orianthi: Corred, venga - nos agarró a los dos de la manga de la chaqueta y nos llevó con ella-.
-Kim: ¿A dónde nos llevas? ¿Te envía Minnoht?
No dijo ni una palabra, pero nos condujo a casa de David...que raro. Llamó a la puerta, y al abrir, me llevé una gran sorpresa. Los chicos habían organizado una fiesta de despedida para nosotros. No tardó en llegar Dave:
-Dave: ¿Dónde está el fuego?
-Orianthi: En tu cabezota.
-Dave: ¡Ehhhh!
-Kim: ¡Por eso teníais tanta prisa en deshaceros de nosotros!
-David: Nos tenías por monstruos...
-Bruce: No, por desgraciados, pero vamos, casi lo mismo.
-Duff: Yo he pasado por delante de vosotros en el parque y no os habéis ni coscado.
-Kim: ¿Por qué será que no me sorprende?
-Mamá David: Bueno, chicos, disfrutad.
Nos lo pasamos genial...Parecía estar lejos la hora de irnos, pero sin darnos cuenta, ya estaba aquí...
-Orianthi: Eh, chicos, ya es la hora...
-Kim: Ya -lo había mirado, pero no dije nada-. Bueno, nos lo hemos pasado genial, ¿no?
-Mamá David: Espero que os vaya genial en el entrenamiento, y que podáis llamar de vez e cuando para saber que tal os va -nos abrazó a Dave, Bruce y a mí-.
-Dave: Muchas gracias señora.
-Bruce: Lo mismo digo.
-Kim: Pues yo soy más original. Me ha sorprendido esta fiesta, y me ha encantado. La echaremos de menos.
-Mamá David: ¡Venga, iros antes de que llore chicos!
Salimos de la casa, y Orianthi vino a mi lado:
-Orianthi: Bueno, hermanita, ya te vas. Me tienes que prometer que vas a acabar con quien se te ponga por delante.
-Kim: Claro, ¿tú incluida? -la di un codazo cariñoso-.
-Orianthi: No, no te lo tomes tana pecho - nos reímos-. Tú haz como en clase: presta atención, haz todo bien, estudia y no te agobies.
-Kim: Me pides demasiado, no creo que no me vaya a agobiar. Ya lo estoy y ni si quiera he empezado con el entrenamiento -ya habíamos llegado a la escuela, y había mucha gente, pero aún Minnoht no había llegado-. Ah, que ganas...
-Orianthi: ¿Y por qué dijiste que sí? Lo tenías muy claro...
-Kim: Entiéndeme hermana, esto no es fácil. Estoy asustada por lo que pueda pasar, pero a partir de ahora tengo que ser el doble en todo si quiero llegar a algo, empezando por esto. Yo quise venir, sí, y me costó decidirme, pero creo que estoy haciendo lo correcto.
-Orianthi: Ya, te entiendo (*) No te entiendo (*)
-Kim: Tranquila, yo tampoco - a mi lado apareció David-.
-David: Bueno, supongo que nos tenemos que despedir...
-Kim: Ya. Ha sido un placer conocerte, si muero no vendáis mis cosas, enterradme con ellas -puso cara de susto-.
-David: ¿Tan convencida vas de que vas a morir? (*) No la voy a dejar irse (*)
-Kim: No tonto, no te preocupes -sonreí para que no pensase que iba en serio-. Espero volver para dar por saco.
-David Ah, menos mal -me abrazó-.
-Kim: David, me vas a ahogar, no soy un adorable oso de peluche.
-David: -me soltó-. Si fueses un oso de peluche no te habría abrazado, no me gustan, te prefiero a ti -esta vez fui yo la que me abracé a él-.
-Kim: Oh mierda, por ahí viene Minnoht -David me soltó para mirar-.
-David: (*) Mierda, no me da tiempo (*) Bueno, no hay tiempo, y no sé lo que va a pasar, pero lo único de lo que soy consciente es de que tú y yo nos vamos a volver a ver aunque sea lo último que haga.. Te quiero muchísimo, y para que nunca te olvides de mí pase lo que pase, vayamos a donde vayamos... -del bolsillo de su chaqueta sacó un collar de una bala y me lo dio-. Es para mi doncella de fuego.
-Kim: Awwww, David esto es precioso, gracias. Yo no tengo nada para ti...
-David: Es que no me tienes que dar nada - Minnoht estaba empezando a pasar lista, y yo me puse el collar a toda prisa-. Te queda genial.
-Kim: Muchas gracias David, que sepas que yo te quiero más, porque soy la doncella de fuego - le dediqué una sonrisa, aunque tenía los ojos llorosos, al igual que él-. Me tengo que ir antes de que me nombren y yo no dé señales de vida...
-David: ¡Espera! -se acercó a mí para besarme, y alguien empezó a tirar de la funda de mi guitarra, pero le ignoré por completo-. Bueno, adiós.
-Kim: -se me saltaban las lágrimas-. Te quiero.
-David: Y yo a ti - nos volvimos a besar, pero esta vez fue más breve-.
Cuando miré, me di cuenta de que el que tiraba era Bruce.
-Bruce: Te van a llamar ya, venga, dejaros de besuqueos - pero luego él hizo una paradita por el camino para dar uno a Lita-.
-Kim: ¿Y eso?
-Bruce: Nada, no has visto nada.
Me nombraron, y cuando se acabaron los nombres, nos hicieron subirnos en un autobús inmenso que tenía los cristales tintados, ¿así cómo vería el conductor por dónde va?, ¿tendrá súperpoderes? Antes de subir, me despedí por última vez de todos. En el viaje me senté con Dave, ya que como tenía que ser mi compañero de trabajo, me tenía que acostumbrar a él:
-Dave: ¿Y eso? -dijo señalando el collar que David me había regalado-.
-Kim: Me lo ha regalado David. ¿Por?
-Dave: Nada, yo era por hablar contigo, porque como vamos a ser compañeros, tenemos que acostumbrarnos el uno al otro. (*) Eso es lo que tengo que hacer (*)
-Kim: A veces la confianza puede ser traicionera, ¿no, Dave? -aquel chico no me daba buena espina, y que le hubiesen puesto conmigo no hacía más que darme la razón-.
-Dave: ¿Eh? (*) Mierda, me estará leyendo la mente... (*)
-Kim: Nada, olvídalo.
Entonces Minnoht cogió el micrófono del autobús para hablar con nosotros:
-Minnoht: Aprendices, quiero comentaros los horarios por los que os vais a regir. Lo primero que haremos al llegar, será daros la llave de vuestra celd... digo, habitación, que serán individuales, a si que no preocupaciones por eso. Después, os instalaréis e iréis a donde se os indique para asignaros un entrenador a cada uno. A partir de ahí, os entregaré vuestros entrenamientos respectivos. Eso es todo.
-Kim: Genial, esto va a ser peor que mi antigua escuela...
-Dave: ¿Tan mala era?
-Kim: Sí, teníamos que hacer todo según lo decían los profesores, y cuando tenía algo de libertad, tocaba cumplir las órdenes de los matones...
-Dave: ¿Matones?
-Kim: Sí, matones, ¿no sabes lo que son?
-Dave: Sí, no hace falta que te pongas así, era una forma de expresar que me extrañaba que tu tuvieras que estar bajo las órdenes de matones, eso.
-Kim: Ja, sí, claro. Todo el que sacase buenas notas, fuese feo, gordo, bajito, alto, con aparato, gafas, granos, silla de ruedas, muletas, fuese de otro color o fuese homosexual se exponían a sus ataques. Y si tenías más de una cosa, era peor...
-Dave: ¿Y tú qué eras, una empollona? -puse gesto de enfado-. No te enfades, la gente también se metía conmigo.
-Kim: Ya, ¿y tú por qué? Yo era empollona, fea, gorda, y lleve muletas unos meses...
-Dave: Pues sí que has tenido que cambiar... Se metían conmigo por mi ropa. Mi madre no tenía mucho dinero para estar constantemente renovando nuestro fondo de armario, y los pantalones se me quedaban cortos, etc. (*) Voy bien (*)
-Kim: No he cambiado nada, puedes ver fotos mías de pequeña, y lo único que he hecho ha sido crecer, ya está...Eso de reírse de alguien por ser pobre no lo había visto nunca. Todos los que nos acosaban eran pobres, y encima piojosos.
-Dave: Jejeje -me miró de arriba a abajo-. (*) También te has desarrollado, ¿no?...Mierda, espero que no me haya leído la mente (*) Pues no entiendo a tus matones.
-Kim: -me reí-. Ni yo a los tuyos... -le dediqué una sonrisa-.
Durante todo el camino fuimos hablando, sobre todo de música, y discutiendo cuál era el mejor grupo de la época. No podía evitar mirar por las ventanas, era la costumbre. Me preguntaba "¿cómo conduciría el conductor sin ver por dónde va?". Tardamos dos horas en llegar, y nos dieron nuestras habitaciones. Eran pequeñas, parecían celdas, pero para mí estaban bien, sobre todo porque cada una tenía su cuarto de baño, y n vez de barrotes habían paredes. No pudimos ver dónde estábamos, nos hicieron pasar por una pasarela que era como los cristales del autobús, completamente negra. Al menos, el sitio era grande, me recordaba en cierto modo al Superhuman College . La sala principal donde nos habían citado para asignarnos entrenador era muy grande, e proporción al número de personas que éramos. Minnoht ya estaba allí, con una túnica roja...:
-Minnoht: Vale, estas personas que hay aquí serán vuestros tutores y entrenadores, y los vamos a repartir por sorteo -mostró dos urnas que había hecho aparecer por telequinesia-. En esta están los entrenadores, y en esta otra, los alumnos. Primero cogeré una de alumno, y luego la otra. Empiezo:
Kimberly Pangairis...
-Kim: Que suerte -fui al lado de Minnoht-.
-Minnoht: Kim, vas con... -desdobló el papel-. Dave Murray -señaló a un hombre joven, de estatura media, con ojos azules y cabellera rubia-.
-Murray: Hola Kim, encantado de tener que entrenarte. Me llamo Dave Murray, pero me puedes llamar Murray a secas. Bueno, ven conmigo, vamos a nuestra sala de entrenamiento. Aquí hay miles de oídos ajenos.
-Kim: Bueno, vale.
Me llevó a una sala que esta en esa misma planta, aunque un poco alejada:
-Murray: Bien, aquí tengo lo que se supone que vas a hacer.
-Kim: "¿Se supone?" (*) Este tío me da miedo (*)
-Murray: No te preocupes, te lo voy a explicar, no me tengas miedo.
-Kim: Jajaj, vale, eso intentaré. Adelante, ilumíname.
-Murray: Vale. Este papel sólo te dice lo que quiere que Minnoht hagas, pero como no eres un robot, eres un ser humano. Yo soy tu tutor, y yo te voy a dar uno que verdaderamente te va a ser útil.
Para empezar, todas las mañanas tendremos una charla, para lo cual tienes que prometerme que vas a confiar en mí como si fuese David.
-Kim: ¿Cómo conoces a David?
-Murray: Tengo poderes -le hizo gracia mi pegunta-. No te asustes, sé guardar secretos, sobre todo a la "doncella de fuego", como se te conoce aquí.
-Kim: Sí, ese será mi...apodo. Aunque me gustaría saber de que iba lo del "fuego".
-Murray: A veces nosotros nos sorprendemos de lo que somos capaces, ya verás.
-Kim: No te entiendo.
-Murray: Quizá, dentro de unos 5 días lo hagas...
-Kim: ¿5 días? ¿En Halloween?
-Murray: Sí. Bueno, voy a coger papel y bolígrafo, vamos a idear tu horario, y lo vamos a mantener lejos de Minnoht.
-Kim: ¿Por qué lejos?
-Murray: Porque ese hombre no es de fiar, al menos en mi opinión. Su aura es siempre negra, y su mirada maligna. Bueno, lo primero será acortar el tiempo de entrenamiento, porque esto es una tortura para agotarte -empezó a hacer garabatos en el papel-. Quitamos diez minutos por aquí, media por allá... Bien, ya está. Ahora tocan las tareas. Por la mañana, charla, después entrenamiento de mente y control de poder, descanso, por la tarde-noche, lucha, y después, descanso. No te preocupes, dentro de 4 días me las apañaré para que puedan hacerte una visita tus amigos, y cada día podrás hacer llamada. ¿Te parece bien?
-Kim: Me parece genial, al menos, en comparación con el de Minnoht. Gracias por ser así conmigo, no lo estoy pasando muy bien últimamente.
-Murray: Bien, me alegro de que estemos de acuerdo -me sonrió-. Podemos charlar ahora, no creo que sea malo. Bien, cuéntame qué te ocurre para estar así.
-Kim: ¿Cómo sé yo que usted es de fiar?
-Murray: Porque ahora soy la única persona a la que tienes. Y creo que soy el único que sabe cuáles son tus posibilidades.
-Kim: Bueno... Mi principal problema es el dormir. Me cuesta conciliar el sueño, y cuando lo hago, de repente, tengo una pesadilla que parece que se están haciendo realidad, y la última que tuve fue con que todos mis seres queridos estaban muertos, y ellos, junto a Minnoht me intentaros matar. Un amigo me dijo que eran como...
-Murray: Premoniciones... Bueno, Kim, no te preocupes, no eres la primera a la que eso le pasa. Esas visiones en ocasiones se hacen realidad, pero no todas. Simplemente es que tienes un nuevo poder, pero es uno de los menos fiables que hay.
-Kim: ¿Sí? No me lo creo.
-Murray: Puedes creerme o no, no te voy a agobiar. Pero para que eso no te vuelva a ocurrir, hay un medicamento que luego te daré. Espero que te vaya bien con ellas, a mí me ayudaron mucho.
-Kim: Con que...no soy la única.
La charla fue muy agradable, y Murray parecía un hombre que sabía mucho, incluso más que Minnoht, a pesar de su reputación. Después de haber hablado un rato, fui a comer y tuve descanso. Mes sorprendió ser la única, y aproveché ese rato para llamar a mi hermana y de paso a David, aprovechando que a estas horas Minnoht no estaba:
-Orianthi: ¿Sí?
-Kim: ¡Hola hermana!
-Orianthi: ¿Kim? ¡Qué alegría oírte! ¿Qué tal?
-Kim: Bien, he tenido suerte con el entrenador, aunque la comida de aquí es asquerosa.
-Orianthi: Me alegro de que estés bien.
-Kim: ¿Qué tal van las cosas por ahí?
-Orianthi: Han empezado las guerras gordas, hay que salir armado a la calle. Han comentado algo de desalojarnos a un barrio con todos los que tenemos poderes, pero no lo debería de tener mucho en cuenta.
-Kim: Oh...vaya. Bueno, espero que el 31 de Octubre lo cambia todo. Me entrenaré para que no hayan que tomar esas medidas.
-Orianthi: Vale, pero no arriesgues tu vida, haz lo que puedas. Es preferible un traslado que una hermana menos. No quiero quedarme sola.
-Kim: Vale, no te preocupes hermana. Por cierto, posiblemente dentro de 4 días me permitan tener visitas, y bueno, si quieres...
-Orianthi: ¡Claro, eso no lo dudes!
-Kim: Me alegro. Bueno, te dejo. Adiós -colgué-.
"Ahora llamaré a David", pensé. Tenía muchas ganas de hablar con él.
-X: ¿Sí?
-Kim: Hola, soy Kim. ¿Quién eres?
-X: Ah, soy la madre de David. ¿Qué tal estás?
-Kim: Bien, de momento, mejor de lo que me pensaba.
-Mamá David: Me alegro Kim. ¿Quieres hablar con mi hijo?
-Kim: Sí, si no le importa -esperé un poco-.
-David: ¡KIM!
-Kim: ¡Ey!
-David: ¿Qué tal estás? ¿Dónde estás? ¿Estás bien?...
-Kim: Frena, que no me entero. Estoy bien, no sé dónde estoy, estamos en un lugar secreto. ¿Y tú, rubiales?
-David: En casa. Íbamos a quedar para ir a los recreativos, pero unos tíos que habían fuera nos han dicho que no podemos salir hasta nuevo aviso. Tiene que haber una buena guerra... Sólo espero que te vaya muy bien, y que vuelvas sana y salva a casa...
-Kim: -awwww, que lindura de chico-. Te echo de menos... Un día antes de irnos a lo mejor mi entrenador deja que me hagan visitas...
-David: Yo también te extraño, cielo. Eso no tienes ni que preguntármelo. ¿Pero cómo iremos si no sabemos dónde estáis?
-Kim: Buf, no sé, pero de algún modo se podrá venir... Bueno, te dejo, tengo que ir entrenarme.
-David: Que te vaya muy bien, y que no tengas pesadillas.
-Kim: Gracias, igualmente -si le hubiera tenido cerca...-. Ten cuidado -colgué, tenía ganas de volver...-.
El entrenamiento consistía en agudizar mis reflejos y estar siempre atenta a lo que pueda pasar. La regla principal por la que tenía que regirme era sencilla, "No confíes en nadie, ni en ti misma, ni de tu sombra. Cualquier persona que tengas cerca puede estar esperando para que te confíes y atacarte sin que tú te lo esperes". Y hasta el momento, no he conocido mejor consejo que ese.
Espero que os haya gustado :D
#Mary Jane Dracarys *se siente solita y va a escuchar Slipknot, ea*
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Simplemente, sublime, babe xDDD LOoOL, que triste la despedida entre tanto capítulo triste y emocionante me va a dar un infarto Ya sabes, sigue escribiendo, que vas MUY BIEN
ResponderEliminarLof llu, por cierto sorra mía