sábado, 21 de marzo de 2015
Wings of Destiny-Cap.20: The awakening
Desperté sobresaltada, al parecer me había quedado dormida en nuestra travesía hacia la Isla de las Mujeres. El capitán, Jonas, seguía manejando el barco, pero esta vez parecía inmerso en sus pensamientos, y mi maestro, mientras tanto, leía una de las obras que traía consigo para hacer más llevadero el viaje:
-¿Falta mucho para llegar? Pensé que no nos llevaría ni un día... -dije, algo desconcertada-.
-No, falta muy poco, de hecho, se puede ver allí -respondió el maestro, señalando hacia una zona determinada-. Y recuerda: no te sorprendas cuando empieces a recordar.
-Supongo que no puedo evitar algo que no sé ni siquiera de lo que se trata...Pero, aún así, muchas gracias por advertirme, lo afrontaré con la mayor entereza que me sea posible.
-Por cierto, toma -el maestro Nusop me dio una lona larga en la que había algo dentro-. Lo prometido es deuda, Mia.
Abrí los pliegues de la lona, y dentro había una espada espectacular, ni siquiera podía describirla de la emoción. Pero aquel arma me resultaba extrañamente familiar, muy cercana, como si ya la hubiese tenido antes entre mis manos. Le di las gracias al maestro, cuando dije lo de que quería un nuevo arma lo decía en broma, no llegué a pensar que su generosidad iría tan lejos, después de haberme acogido en su casa y haberme enseñado tanto como había hecho tal y como si yo fuese su propia hija. Tal vez me trataba así porque yo le recordaba a su hija...
Pasó un rato, no demasiado largo, hasta que llegamos oficialmente a la isla de las mujeres, donde vi que me estaban esperando. Una de las mujeres que me venía a recibir se acercó al barco:
-¿Tú eres Mia? -me preguntó la chica-.
-Sí, la misma. ¿Podría dejarme despedirme de mi maestro, por favor? -la pregunté-.
-Tómate tu tiempo -se alejó considerablemente-.
-Hoy empieza tu camino, Mia. Recuerda, estos años te han servido como aprendizaje y entrenamiento, y ahora va a ser cuando empieces a aplicar esos conocimientos a la vida real, y muy pronto verás para que sirve todo lo que te he enseñado. Me alegro de haberte tenido como alumna, espero que sigamos en contacto, y que cuando empieces a recordar, no te alarmes, tómate tu tiempo, pues te costará un poco adaptarte a lo que recuerdes, puede llegar incluso al punto de dejarte inconsciente, pero eres una chica fuerte y sé que lo sabrás sobrellevar bien.
-En ello confío, maestro Nusop. Supongo que es hora de decir adiós, las chicas me esperan. Te prometo que te escribiré siempre que pueda, e iré a visitarte cuando pueda. Se me ha hecho muy corto todo este tiempo, ha sido como tener un padre... -se hizo el silencio, no sabía por qué aquella frase me marcó, como si se tratase de un dolor de estómago y nervios repentinos-.
-Sí, será mejor que me vaya ya, antes de que vengan a apalearme si permanecemos tanto rato. Que te vaya muy bien, espero que seas muy feliz.
-Gracias maestro igualmente -nos abrazamos-. Y gracias por todo.
Se subió al barco de nuevo, y me despedí de él hasta que ya no me alcanzó la vista. Sabía que le echaría de menos, pues era mi única familia, por así decirlo, ya que no era ni eso literalmente. Me acerqué a las dos chicas, que serían un poco mayores que yo:
-Primero te vamos a llevar con Lita, tenía ganas de verte -dijo la que antes me había venido a buscar al barco, que era rubia y muy alta, de constitución fuerte-.
-Después de enseñaremos la Isla y dónde vas a dormir tú, además de lo que harás cada día, que, por cierto, estará en constante cambio, y si hay algún tipo de guerra, pues quedarán anulados automáticamente, ya sabes -añadió la otra chica, que, al contrario que la otra, era bajita y delgadita-.
-Ah, vale respondí, no me quedaba nada más que decir-. Pero quería saber, ¿qué es exactamente esta isla? Mucha gente habla de su grandeza y de su esplendor, pero no comprendo que ocurre con esta isla, a parte de que sólo está formada por mujeres.
-Eso te lo explicará Lita cuando te vea, ella es la única autorizada para ello. Pero no te preocupes, resolverá todas tus dudas, es una mujer muy responsable, por eso está donde está. Por cierto, yo me llamo Katy -dijo la rubia-, y mi amiga se llama Alice. Y bueno, bienvenida a nuestra isla.
Me condujeron a lo largo de unas estrechas callejuelas hasta el lugar en el que se alojaba Lita Ford. Aproveché para echar un vistazo a la zona. Era una Isla muy grande, y me sorprendió que todas fuesen mujeres, ya me lo habían dicho, pero no me lo había creído del todo, pues era raro, pero sorprendente de ver. Me gustó mucho el paisaje, todo era verde, lleno de naturaleza, pero había comercio, y bastante, además de tiendecillas aisladas que vendían artículos de lo más raros. Me estaba gustando aquel sitio, aunque aún era pronto para decir nada, pues no sabía ni qué iba a hacer allí concretamente, Tras un rato no demasiado largo llegamos a la aldea en la que se alojaba la mujer más bella del mundo, Lita Ford, la reina de la Isla de las Mujeres. Katy y Alice llamaron a la puerta varias veces, y un grupo muy numeroso de mujeres salió a recibirlas, y nos permitieron el paso después de examinarnos. Una de las mujeres que allí estaban dijo:
-Vaya, parece ser que vamos a tener una nueva incorporación. ¿Cómo te llamas? -me preguntó-.
-¿Yo? Mia. Siento no poder darte más información sobre mi identidad, pero ni yo la tengo clara, así que mejor que nada es.
-Muy bien. Pasad por aquella puerta, la reina os está esperando, y ya sabéis que es un crimen hacerla esperar, pues cada segundo que pasa la hace más anciana.
-No pasa nada, si la revisión será rápida, después la asignará tareas y ya está, no creo que se moleste por nuestra tardanza, ausente por el momento.
-Como quieras Katy, ya la conoces, no vamos a discutir sobre la reina.
-Luego nos vemos -las chicas que me acompañaban se despidieron de las que nos habían venido a recibir-.
Me sentía como una niña pequeña, custodiada, vigilada, todos los ojos se posaban sobre mí, como si se tratase de una nueva criatura. Estaba incómoda, no me gustaba aquella situación, yo quería algo de libertad para explorar, y practicar un poco de manejo con la espada nueva, e incluso embarcarme en alguna nueva aventura, aunque aquel sitio parecía bastante tranquilo como para buscar pelea. Llegamos a una sala con una decoración increíble, guitarras por las paredes, pinturas e, incluso, varias estatuas que debían de representar a la reina. Al fin estábamos frente a la grandiosa reina de la Isla de las Mujeres y maestra de la belleza. Al principio pensé que se podía tratar de un concepto idealizado, pero al verla comprendí que era una mujer extraordinaria. Me posé frente a ella e hice una reverencia como signo de respeto:
-Encantada de conocerte Mia, yo soy Lita Ford. Quiero que sepas que es un honor tenerte aquí, a nuestro cargo, y también me gustaría que supieses que aquí vienes a formarte como mujer guerrillera, así que te entrenarás con ellas. He de advertirte que aquí las mujeres no estamos vistas como en el sitio del que tú vienes. Aquí somos valientes, luchadoras, inconformistas, trabajadoras y útiles, así que espero que no te cueste mucho adaptarte a esta nueva concepción, quiero decir, nueva para ti. Y bien, jovencita, ¿alguna cosa que me puedas decir sobre ti o sobre lo que sabes hacer?
-Soy una chica bastante corriente, no hago gran cosa que merezca la pena destacar, salvo que decidí ir por el camino de las armas, y no de la servidumbre, como acostumbraban las mujeres de mi aldea. No recuerdo mi infancia, pero sí me acuerdo de mi formación, tampoco hay nada de ello que pueda ser de interés...
-Al parecer no eres tan corriente, has tomado el camino correcto de venir aquí, querida, eso no lo hace cualquiera, por lo que te doy la enhorabuena. Y bien, tu maestro me mandó una carta en la que ponía que también sabías hacer magia. ¿Es cierto? -se me hizo un nudo en el estómago, no sabía cómo reaccionarían si lo afirmaba-. Responde sin miedo, ahora nosotros somos tu familia, no vamos a quemarte si dices que sí.
-Sí, sé hacer algo de magia, pero no mucha, y la poca que hago es insignificante, prefiero la lucha.
-No lo dudo, por eso estás aquí, Mia, pero con la combinación de la lucha y la magia puedes ser una guerrera legendaria, pues el combinar los dos ámbitos es algo divino, sólo los elegidos puede hacerlo.
-...entiendo -respondí, ciertamente extrañada-.
-Nusop nos contó muchas cosas sobre ti en sus cartas, al parecer te tiene mucho aprecio, como si fueses su hija. Bueno, dejémonos de entretenimientos y demás temas banales y vayamos al grano: ya sabes a lo que vienes, y sabes lo que hay. Hoy tienes el día libre para descansar y hacerte al zona, Katy y Alice te mostrarán tu habitación, compartirás casa con otras chicas en formación de guerreras, así podéis ayudaros. Mañana, al salir el sol ven aquí, y te recibiré con tus tareas preparadas, y así podrás empezar el mismo día. ¿Te parece bien?
-Sí, por supuesto, cuanto antes empiece a prepararme, antes llegaré a ser una gran guerrera.
-Y, una cosa, que tengo curiosidad, ¿cómo son las cosas allá dónde vivías? ¿Habían muchas mujeres en vuestros ejércitos?
-No, por desgracia eran todos hombres, las mujeres solo se dedican a la servidumbre y a las tareas del hogar que tienen que ver, y también cuidan a los niños, nada más.
-Tan simple...En fin, una pena que hayas tenido que aguantar a criaturas tan horripilantes como son los hombres. Ahora estás a salvo, aquí nadie intentará aprovecharse de ti ni emplearte como quiera. Aquí nosotros mandamos, tenemos total libertad para hacer lo que queremos, pero con unas normas para que el sistema no falle, ya además, no hay hombres. Es un lugar tan tranquilo que se puede respirar paz, ¿lo notas?
-Sí, la verdad es que parece un sitio muy pacífico, tengo ganas de conocer más a fondo este lugar, mi nuevo hogar -al decir aquello, Lita sonrío, pues notó que estaba sorprendida por aquel lugar tan extraño-.
-Ha sido un placer, ahora tengo que encargarme de unos asuntos, si no os importa, Alice y Katy, mostrad sus aposentos a Mia y hacedla una visita guiada por la Isla, enseñarla lo más importante.
Nos despedimos de la reina con una reverencia, y después nos marchamos. Lo primero que me enseñaron fue los alrededores de la zona en la que me iba a alojar. Era una casita muy acogedora, me recordaba a algo, pero no llegaba a caer en lo que era, parecía que tenía algunas lagunas mentales últimamente. Recordé en aquel momento que dentro de poco recordarían aquello que el maestro me advirtió... ¿Podía ser aquella la razón de mis lagunas? Empecé a verlo todo borroso, y tuve que pararme. Las chicas me miraron raro, no sabían qué me pasaba, así que me llevaron a enfermería.
Cuando me levanté sentí un profundo y agudo dolor de cabeza, como si me estuviesen clavando agujas en el cráneo. Me incorporé y miré a mi alrededor. Una mujer madura estaba allí sentada, en frente mía, mirándome y anotando algo en su papel:
-Oh, querida, me alegro de que te hayas despertado, al parecer te has debilitado un poco, pero te has recuperado, me alegro. Yo me llamo Cecy, y soy la enfermera de la zona. Aquí tengo apuntadas algunas cosas que has dicho mientras estabas inconsciente, puede que te interese leerlas. ¿Sabes leer? Normalmente las que vienen de otras zonas no saben.
-Sí sé, la agradecería leer lo que he dicho.
Cogí el papel y empecé a mirar todo lo que ponía. Parecía que había escrito en un idioma extraño, no lo entendía bien. Mi maestro me había presentado algunos textos con caracteres semejantes, parecía latín, pero por desgracia no conocía el idioma muy bien, pero buscaría a alguien que me lo pudiese traducir.
-Perdone, eh, Cecy, ¿sabe de alguien por aquí que sepa latín?
-Claro, yo sé lo que pone ahí, si quieres te lo traduzco.
-Sí, por favor -la pasé la hoja-.
"Del mundo de los muertos he salido, se podría decir que nuca llegué a cruzar esa línea que diferencia a una persona muerta de viva, aunque ya muchos me han olvidado. Yo, alma vengo para recuperarte, así se cumplirá la profecía que un día a ti y a mí nos prometieron, como dos cuerpos separados, que hoy se convierten en uno".
Espero que os haya gustado el capítulo, quería haber subido ayer, pero tenía mucho sueño. Hoy subiré (a lo mejor) un vídeo para el blog, creo que o va a gustar, o al menos eso espero. Espero que os haya gustado el capítulo rattleheads, gracias por haber leído, en el siguiente capítulo salseo extremo, a la vieja jane-usanza.
domingo, 15 de marzo de 2015
Tornado of Souls- Cap.32: On the road
Slash, Marty, Steven y yo observamos la escena detenidamente: Melisse y los suyos nos habían tendido una trampa para acabar con nosotros, pero no les iba a ser tan fácil. Los que estábamos fuera teníamos la ventaja de poder atacar por detrás a nuestros enemigos, y eso sería lo que hiciésemos. No llevábamos muchas armas, las justas para defendernos en caso de que algún caminante apareciese, por ello teníamos que pensar algo rápido y que no fuese muy escandaloso, además de que no pusiese en peligro a los nuestros, al menos más de lo que ya había:
-¿Ahora qué hacemos? Los tienen rodeados -dijo Steven-.
-No lo sé, estoy intentando pensar algo que pueda ser útil, pero somos muy pocos -respondió Marty, sin dejar de mirar en dirección a el hotel-.
-A ver, nos han tenido una trampa, eso es un hecho, pero no puede cundir el pánico tan fácilmente, tenemos que mantenernos fríos para poder afrontar la situación. Contamos con el factor de que ellos no saben dónde estamos, puede que hayan caído en que falta gente, pero no de dónde estamos, así que tenemos que pensar algo rápido -comenté-.
-Se me ocurre una cosa, pero tal vez sea una tontería... -dijo Steven, con vierta inseguridad-.
-Dila -le pedimos todos-.
-Bien, pues sería la siguiente: somos cuatro, y si nos quedamos todos en el mismo sitio, es mucho más probable que nos descubran que si nos separamos, por lo que deberíamos de alejarnos, al menos un poco, los unos de los otros. Después, la persona que tenga mejor puntería tendrá que arriesgarse un poco, acercarse con una pistola y disparar a Melisse, que es la que lleva la voz cantante. Si todo sale bien, sus solados estarían descolocados por el giro inesperado, así que aprovechamos y entramos todos, los matamos y ya está.
-Pues no era una tontería, la verdad, es lo mejor que podemos hacer, al menos en mi opinión -respondí-. Pero hay un pequeño inconveniente: si la persona encargada de la pistola falla, estará muerta.
-Simplemente tengamos fe en que funcione, y sino, improvisaremos, al fin y al cabo es lo que hemos estado haciendo desde que empezó toda esta mierda de los caminantes-añadió Marty-.
-Bueno chicos, como parece que el plan es el mejor que se nos ha ocurrido hasta el momento, será el que pongamos en marcha, y todos sabemos quién es la que mejo puntería tiene con armas de fuego -todos me miraron a mí tras las palabras de Slash-.
-Eh, no, ni en broma, que no soy tan buena como para acertar algo tan complicado.
-Tacii, eres la que mejor puntería tiene, al menos de los que estamos aquí, y si no hacemos algo pronto los nuestros morirán, porque dudo que Melisse y sus gorilas les pongan a cantar y a comer piruletas ahora que puede vengarse de lo que les hicimos cuando nos escapamos de su campamento -dijo Slash-.
-Está bien, lo haré. Dame la pistola y veamos que pasa.
-Sólo quedan tres balas, no las malgastes -añadió Slash-.
-Ya sé que andamos escasos de munición, sólo dispararé si es necesario, a parte de cuando ya haya pegado un tiro a esa loca de Melisse.
Aquellas palabras fueron las últimas que intercambiamos antes de iniciar el plan. Cada uno se fue a una esquina, salvo yo, que me quedé donde estaba planeando cómo acercarme sin que nadie me viese. Tenía una presión tremenda con respecto al disparo, si fallaba, todo se iba al garete, por lo que tenía que poner especial atención a mi puntería, pues dependía directamente de ella el plan. Por si las moscas, me puse a pensar en qué hacer si salía mal, aunque con los nervios mi mente no estaba tan despejada como podía haberlo entado, y entonces si podría haber pensado algo mejor.
Tomé la pistola, y apunté varias veces en dirección a Melisse. El problema era que no sabía si iba a tener el rango suficiente como para darla, tenía que acercarme tanto como pudiese para asegurarme de que no fallaría. La zona estaba muy despejada a causa de la explosión, lo que significaba que si salía de mi escondite quedaba automáticamente expuesta a cualquier amenaza, pero tenía que arriesgarme. Me agaché y empecé a aproximarme al lugar de la explosión, y antes de prepararme para apuntar observé la situación: todo nuestro grupo estaba organizado, y estaban rodeados por el grupo de Melisse, incluyéndola a ella. Pude ver a Pears, que estaba hablando, probablemente le habían preguntado algo. Era el momento perfecto, cogí la pistola, y sin dudarlo dos veces, disparé tan bien como pude, sin ignorar el tembleque de mi brazo. El sonido del disparo retumbó, hasta ahogarse en el silencio, seguido por un descontrol total del grupo de Melisse. Me intenté fijar bien, y la vi allí, en perfectas condiciones, al parecer había fallado lo único importante que tenía que hacer y que nos podía haber salvado. Me intenté ocultar, pero ya era demasiado tarde:
-Vaya, parece que algunos perros de la manada están fuera...Me lo imaginaba -dijo Melisse tan alto que fui capaz de entenderla-. No creo que quieras volver a intentar atacarme, o haremos explotar la otra carga que tenemos colocada. No diré dónde, pero sólo añado que empeorará mucho más las cosas para vosotros. Ahora acercaros y hablemos, que hace mucho que no nos vemos.
-Al parecer, a pesar de no haber estado en contacto tú has estado muy interesada en nosotros -la dije, mientras me acercaba a ella y miraba a mi alrededor, intentando ver a los otros que estaban conmigo-. Rose os ayudó mucho, ¿verdad?
-¿Para qué negar lo obvio? -respondió aquella ruja, riéndose como si de un chiste se tratase-. Sí, fue muy útil, aunque ya no la necesitamos, os tenemos en nuestras manos.
-Bien, pues dinos qué es lo que quieres de nosotros -la dije una vez que ya estaba con el resto del grupo y los invasores-.
-Queremos que vengáis con nosotros, sé que os encantará, aunque la última vez no fue muy bien. Bueno, en realidad os queremos para que trabajéis para nosotros.
-¿Quieres decir algo así como esclavos? -preguntó Pears, que parecía impactado por las palabras de Melisse-.
-Sí, pero no con esas palabras, que suena muy duro -Melisse se volvió a reír-.Todos vosotros vendréis con nosotros, sí sólo sí queréis seguir con vida.
Entonces me di cuenta de que Marty, Steven y Slash se habían acercado, así que disimuladamente tiré la pistola a un lugar en el que la pudiesen coger sin llamar la atención de el grupo de soldados. Para cuando se dieron cuenta de que yo no era la única que estaba fuera ya era tarde. Me uní a ellos y empezamos a pelear con ellos, lo que a Melisse la pilló desprevenida. Slash la disparó en un brazo, y dijo:
-Más te vale irte y no volver o te pegaré un tiro, y te aseguro que no tendremos compasión por ti.
-Pues dispara ya si tienes valor -le respondió, con su mirada de psicópata-. Total, si no me matas ahora, me matarás después. De hecho, te animo a hacerlo, así al menos tendré una excusa.
-¿Excusa? ¿Para qué? -pregunté-.
Entonces sonó un estruendo tremendo, y el hotel empezó a arder y algunos trozos de pared se desprendieron. Había puesto explosivos dentro de nuestro refugio, y ahora ya no había nada, sólo un montón de escombros en llamas, donde estaban todas nuestras cosas, y ahora ya no quedaba nada. Cogí la pistola que llevaba Pears, también escasa de balas, y ya disparé en sus extremidades:
-¿Por qué no me matas?¿No tienes agallas o qué? -me preguntó Melisse, provocándome-.
-Porque así morirás, pero tardarás más, lo que significa que sufrirás. Había pensado en llevarte con unos amigos tuyos que seguro que agradecen tu visita, pues llevarán un tiempo sin comer y ya tendrán hambre -me miró con un rostro diferente al que tenía hace un segundo, podía ver reflejado hasta miedo-. No te preocupes, si te conviertes yo te mataré.
Los soldados salieron corriendo, pensé que se quedarían para defender a su jefa, pero al parecer preferían salvarse ellos y dejarla a ella a cambio. Comprobé que estábamos todos sanos y salvos, que nadie se había quedado en el hotel antes de la explosión, y por suerte todos estábamos bien, aunque aún se respiraba cierta tensión en el ambiente:
-¿Todos bien? -preguntó Pears mientras examinaba los restos del hotel-.
-Aparentemente sí, pero nos hemos quedado sin nada, y a lo lejos se acerca una horda de unos 30 caminantes. Deberías de darnos prisa en movernos, o nos los cruzaremos, y podríamos matarlos sin problemas, pero nos queda muy poca munición, y las armas que llevamos no creo que ayuden demasiado -respondí, intentando no enrollarme mucho-.
-Lo que nos faltaba -comentó Junior, con tono de preocupación-. Creo que primero deberíamos de ir a observar los restos del edificio, a ver si hay algo que se pued salvar, y después nos vamos a buscar nuestros vehículos, a ver si encontramos una zona cerca que nos sirva como refugio, al menos por ahora.
-Vaya, Junior se nos hace mayor, si hasta tiene buenas ideas y todo -añadió Dave, que llevaba en brazos a la pequeña Alison-.
Dejamos atrás a Melisse, que estaba inconsciente en el suelo, no sabíamos si estaba viva o no, pero tampoco nos importaba, ella había destruido nuestro hogar, y esto es una lucha por la supervivencia, no podíamos permitirla seguir, y fuimos a buscar entre los escombros del hotel. Era todo un caos, no había nada que pidiésemos hacer, todo se había reducido a nada. Y pensar que hace menos de un día habíamos estado dentro del hotel, gozando de la falsa seguridad que este nos ofrecía. Pero como todo lo bueno, se acabó, ahora nos tocaba encontrar otro lugar en el que vivir, no podíamos estar yendo de un lado a otro, como hacen los propios caminantes, y menos con dos niñas pequeñas, que necesitaban tener ciertos descansos, pues no tenían la misma energía que nosotros.
Me aparté de mis pensamientos para centrarme en lo siguiente que haríamos. Probablemente Pears ya había pensado adónde podríamos ir, aunque nadie decía nada, estábamos mirando las ruinas de nuestro hogar como si una parte de nosotros hubiese muerto con él. Rompí el incómodo silencio que nos invadía:
-Venga, chicos, tenemos que mantenernos firmes, al menos podemos salir adelante, tenemos posibilidades, y lo que es más importante, nos tenemos los unos a los otros...
-Coincido contigo, Tacii -respondió Pears-, pero nos hemos quedado sin nada, no solo hemos perdido un hogar, sino que también nos hemos quedado sin recursos, es decir, comida, bebida, medicamentos y armas. No es que tuviésemos gran cosa, pero ahora no tenemos nada, y algunos podremos sobrevivir unos cuantos días sin comida, pero Kinzie y tu hija no. Por eso, al menos yo, me siento triste, y trato de mantenerme firme, pero soy débil. No puedo mostrar frialdad ante la destrucción de nuestro hogar, porque no son esos escombros que ves ahí por lo que siento pena, sino por esa seguridad y "semi-vuelta" a la vida normal, cuando no había zombies hambrientos por las calles. Extraño mi vida antes de esta mierda...
-No sé qué decir, la verdad... -me había quedado sin palabras-.
-Lo mejor es que busquemos un sitio al que ir y hablar allí de qué hacer de aquí en adelante, ¿no? -preguntó Marty-.
-Sí, vayamos a por los vehículos. El coche irá delante de la caravana. En el coche irán los mejores luchadores, por si tenemos algún problema en la carretera, y en el autobús irán los más fuertes, que defenderán a los más vulnerables, que serán los pequeños, a los que cuidarán. Eso de momento. Y si por el camino veis algo raro, no dudéis en decirlo, aunque sea el detalle más insignificante, no sabemos dónde están establecidos los secuaces de Melisse, y probablemente si nos ven vendrán a por nosotros. Recordad, ellos tienen formación militar.
- Y tú también, Pears, además, no necesitamos ser expertos en combate para ganarlos. Sino no habríamos salido vivos del campamento de Earl -dijo Dave-.
No tardamos en ponernos en marcha. Nuestros vehículos no estaban muy lejos, pero sí lo suficiente como para que oscureciese. Por el camino nos encontramos algunos zombies en grupos pequeños, aunque me tranquilizó bastante, si habían caminantes por aquella zona significaba que por allí no estaba el grupo de Melisse, y no nos podrían tender una trampa. Nos dimos prisa, y no tardamos en llegar demasiado, aunque era inevitable que hubiese anochecido. Me metí en el coche con Junior, Slash, Pears, Nick y Steven. A pesar de habernos organizado tan bien como pudimos, el la caravana iban un poco justos de espacio, pues éramos un número considerable de personas, pero también habíamos perdido a muchas, de hecho, éramos menos. Suspiré al recordar a todos los que habían muerto y los que se habían ido, pero sobre todo por los primeros. Era cierto, echaría de menos aquel sitio...
Tras unas pocas horas conduciendo sin problemas, llegamos a una gasolinera ciertamente pequeña, aunque era suficiente para pasar la noche. Estaba llena de caminantes, pero los deshicimos de ellos, no nos quedaba más remedio si queríamos estar a salvo, al menos por un rato. Quedaba muy poca gasolina en aquel lugar, pero la justa para que pudiésemos ir con tranquilidad en nuestro próximo viaje. Echamos un vistazo a la tiendecilla, al parecer alguien ya la había saqueado con antelación, aunque quedaban algunas cosas, como barritas o caramelos, nada que alimentase en general. Nos sentamos en círculo, y Pears sacó un mapa de Long Beach:
-A ver, nosotros estamos aquí -dijo, señalando-. No nos interesa seguir avanzando en esta dirección, porque adentrarnos más implica encontrarnos con hordas más numerosas, así que iremos en dirección contraria e iremos al puerto. Había pensado en coger un barco, si queda alguno, e ir a Canadá, a ver si la plaga allí ha sido menos devastadora. Pero antes tenemos que reunir recursos para aguantar el viaje, y además poder salir adelante cuando lleguemos, en caso de que la situación sea peor que la de aquí, o aunque sea la misma, necesitaremos comida antes de poder encontrar allí más. Por ello que, en estos días, nos iremos moviendo en busca de comida, medicamentos y armas, y cuanto antes tengamos de las tres cosas, antes podremos disfrutar de unos días de tranquilidad que nos brindará el mar. Si la cosa sigue mal en Canadá, sólo tendremos que volver al barco y buscar más. Espero que en tres días podamos hacernos con todo, supongo que es suficiente. Por lo que, hasta que no tengamos todo, pasaremos el día en la carretera, y la noche en gasolineras o zonas en las que podamos descansar, nada fijo, hay que moverse constantemente. ¿Qué os parece?
Todos asentimos, era muy buen plan, y si salía bien nos libraríamos de zombies por un tiempo, a menos que supiesen nadar. Pero de lo que no nos libraríamos sería de nuestros mayores enemigos: nosotros mismos, los seres humanos.
Y ya está, este es el capítulo. Espero que os haya gustado, hace mucho tiempo que quería subir Tornado, pero con los exámenes y demás contratiempos no pude dedicarle tiempo, Espero que os haya gustado, gracias por haber leído, se avecina un capítulo muy salseante :3
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

