sábado, 21 de marzo de 2015

Wings of Destiny-Cap.20: The awakening





Desperté sobresaltada, al parecer me había quedado dormida en nuestra travesía hacia la Isla de las Mujeres. El capitán, Jonas, seguía manejando el barco, pero esta vez parecía inmerso en sus pensamientos, y mi maestro, mientras tanto, leía una de las obras que traía consigo para hacer más llevadero el viaje:

-¿Falta mucho para llegar? Pensé que no nos llevaría ni un día... -dije, algo desconcertada-.

-No, falta muy poco, de hecho, se puede ver allí -respondió el maestro, señalando hacia una zona determinada-. Y recuerda: no te sorprendas cuando empieces a recordar.

-Supongo que no puedo evitar algo que no sé ni siquiera de lo que se trata...Pero, aún así, muchas gracias por advertirme, lo afrontaré con la mayor entereza que me sea posible.

-Por cierto, toma -el maestro Nusop me dio una lona larga en la que había algo dentro-. Lo prometido es deuda, Mia.

Abrí los pliegues de la lona, y dentro había una espada espectacular, ni siquiera podía describirla de la emoción. Pero aquel arma me resultaba extrañamente familiar, muy cercana, como si ya la hubiese tenido antes entre mis manos. Le di las gracias al maestro, cuando dije lo de que quería un nuevo arma lo decía en broma, no llegué a pensar que su generosidad iría tan lejos, después de haberme acogido en su casa y haberme enseñado tanto como había hecho tal y como si yo fuese su propia hija. Tal vez me trataba así porque yo le recordaba a su hija...

Pasó un rato, no demasiado largo, hasta que llegamos oficialmente a la isla de las mujeres, donde vi que me estaban esperando. Una de las mujeres que me venía a recibir se acercó al barco:

-¿Tú eres Mia? -me preguntó la chica-.

-Sí, la misma. ¿Podría dejarme despedirme de mi maestro, por favor? -la pregunté-.

-Tómate tu tiempo -se alejó considerablemente-.

-Hoy empieza tu camino, Mia. Recuerda, estos años te han servido como aprendizaje y entrenamiento, y ahora va a ser cuando empieces a aplicar esos conocimientos a la vida real, y muy pronto verás para que sirve todo lo que te he enseñado. Me alegro de haberte tenido como alumna, espero que sigamos en contacto, y que cuando empieces a recordar, no te alarmes, tómate tu tiempo, pues te costará un poco adaptarte a lo que recuerdes, puede llegar incluso al punto de dejarte inconsciente, pero eres una chica fuerte y sé que lo sabrás sobrellevar bien.

-En ello confío, maestro Nusop. Supongo que es hora de decir adiós, las chicas me esperan. Te prometo que te escribiré siempre que pueda, e iré a visitarte cuando pueda. Se me ha hecho muy corto todo este tiempo, ha sido como tener un padre... -se hizo el silencio, no sabía por qué aquella frase me marcó, como si se tratase de un dolor de estómago y nervios repentinos-.

-Sí, será mejor que me vaya ya, antes de que vengan a apalearme si permanecemos tanto rato. Que te vaya muy bien, espero que seas muy feliz.

-Gracias maestro igualmente -nos abrazamos-. Y gracias por todo.


Se subió al barco de nuevo, y me despedí de él hasta que ya no me alcanzó la vista. Sabía que le echaría de menos, pues era mi única familia, por así decirlo, ya que no era ni eso literalmente. Me acerqué a las dos chicas, que serían un poco mayores que yo:

-Primero te vamos a llevar con Lita, tenía ganas de verte -dijo la que antes me había venido a buscar al barco, que era rubia y muy alta, de constitución fuerte-.

-Después de enseñaremos la Isla y dónde vas a dormir tú, además de lo que harás cada día, que, por cierto, estará en constante cambio, y si hay algún tipo de guerra, pues quedarán anulados automáticamente, ya sabes -añadió la otra chica, que, al contrario que la otra, era bajita y delgadita-.

-Ah, vale respondí, no me quedaba nada más que decir-. Pero quería saber, ¿qué es exactamente esta isla? Mucha gente habla de su grandeza y de su esplendor, pero no comprendo que ocurre con esta isla, a parte de que sólo está formada por mujeres.

-Eso te lo explicará Lita cuando te vea, ella es la única autorizada para ello. Pero no te preocupes, resolverá todas tus dudas, es una mujer muy responsable, por eso está donde está. Por cierto, yo me llamo Katy -dijo la rubia-, y mi amiga se llama Alice. Y bueno, bienvenida a nuestra isla.

Me condujeron a lo largo de unas estrechas callejuelas hasta el lugar en el que se alojaba Lita Ford. Aproveché para echar un vistazo a la zona. Era una Isla muy grande, y me sorprendió que todas fuesen mujeres, ya me lo habían dicho, pero no me lo había creído del todo, pues era raro, pero sorprendente de ver. Me gustó mucho el paisaje, todo era verde, lleno de naturaleza, pero había comercio, y bastante, además de tiendecillas aisladas que vendían artículos de lo más raros. Me estaba gustando aquel sitio, aunque aún era pronto para decir nada, pues no sabía ni qué iba a hacer allí concretamente, Tras un rato no demasiado largo llegamos a la aldea en la que se alojaba la mujer más bella del mundo, Lita Ford, la reina de la Isla de las Mujeres. Katy y Alice llamaron a la puerta varias veces, y un grupo muy numeroso de mujeres salió a recibirlas, y nos permitieron el paso después de examinarnos. Una de las mujeres que allí estaban dijo:

-Vaya, parece ser que vamos a tener una nueva incorporación. ¿Cómo te llamas? -me preguntó-.

-¿Yo? Mia. Siento no poder darte más información sobre mi identidad, pero ni yo la tengo clara, así que mejor que nada es.

-Muy bien. Pasad por aquella puerta, la reina os está esperando, y ya sabéis que es un crimen hacerla esperar, pues cada segundo que pasa la hace más anciana.

-No pasa nada, si la revisión será rápida, después la asignará tareas y ya está, no creo que se moleste por nuestra tardanza, ausente por el momento.

-Como quieras Katy, ya la conoces, no vamos a discutir sobre la reina.

-Luego nos vemos -las chicas que me acompañaban se despidieron de las que nos habían venido a recibir-.

Me sentía como una niña pequeña, custodiada, vigilada, todos los ojos se posaban sobre mí, como si se tratase de una nueva criatura. Estaba incómoda, no me gustaba aquella situación, yo quería algo de libertad para explorar, y practicar un poco de manejo con la espada nueva, e incluso embarcarme en alguna nueva aventura, aunque aquel sitio parecía bastante tranquilo como para buscar pelea. Llegamos a una sala con una decoración increíble, guitarras por las paredes, pinturas e, incluso, varias estatuas que debían de representar a la reina. Al fin estábamos frente a la grandiosa reina de la Isla de las Mujeres y maestra de la belleza. Al principio pensé que se podía tratar de un concepto idealizado, pero al verla comprendí que era una mujer extraordinaria. Me posé frente a ella e hice una reverencia como signo de respeto:

-Encantada de conocerte Mia, yo soy Lita Ford. Quiero que sepas que es un honor tenerte aquí, a nuestro cargo, y también me gustaría que supieses que aquí vienes a formarte como mujer guerrillera, así que te entrenarás con ellas. He de advertirte que aquí las mujeres no estamos vistas como en el sitio del que tú vienes. Aquí somos valientes, luchadoras, inconformistas, trabajadoras y útiles, así que espero que no te cueste mucho adaptarte a esta nueva concepción, quiero decir, nueva para ti. Y bien, jovencita, ¿alguna cosa que me puedas decir sobre ti o sobre lo que sabes hacer?

-Soy una chica bastante corriente, no hago gran cosa que merezca la pena destacar, salvo que decidí ir por el camino de las armas, y no de la servidumbre, como acostumbraban las mujeres de mi aldea. No recuerdo mi infancia, pero sí me acuerdo de mi formación, tampoco hay nada de ello que pueda ser de interés...

-Al parecer no eres tan corriente, has tomado el camino correcto de venir aquí, querida, eso no lo hace cualquiera, por lo que te doy la enhorabuena. Y bien, tu maestro me mandó una carta en la que ponía que también sabías hacer magia. ¿Es cierto? -se me hizo un nudo en el estómago, no sabía cómo reaccionarían si lo afirmaba-. Responde  sin miedo, ahora nosotros somos tu familia, no vamos a quemarte si dices que sí.

-Sí, sé hacer algo de magia, pero no mucha, y la poca que hago es insignificante, prefiero la  lucha.

-No lo dudo, por eso estás aquí, Mia, pero con la combinación de la lucha y la magia puedes ser una guerrera legendaria, pues el combinar los dos ámbitos es algo divino, sólo los elegidos puede hacerlo.

-...entiendo -respondí, ciertamente extrañada-.

-Nusop nos contó muchas cosas sobre ti en sus cartas, al parecer te tiene mucho aprecio, como si fueses su hija. Bueno, dejémonos de entretenimientos y demás temas banales y vayamos al grano: ya sabes a lo que vienes, y sabes lo que hay. Hoy tienes el día libre para descansar y hacerte  al zona, Katy y Alice te mostrarán tu habitación, compartirás casa con otras chicas en formación de guerreras, así podéis ayudaros. Mañana, al salir el sol ven aquí, y te recibiré con tus tareas preparadas, y así podrás empezar el mismo día. ¿Te parece bien?

-Sí, por supuesto, cuanto antes empiece a prepararme, antes llegaré a ser una gran guerrera.

-Y, una cosa, que tengo curiosidad, ¿cómo son las cosas allá dónde vivías? ¿Habían muchas mujeres en vuestros ejércitos?

-No, por desgracia eran todos hombres, las mujeres solo se dedican a la servidumbre y a las tareas del hogar que tienen que ver, y también cuidan a los niños, nada más.

-Tan simple...En fin, una pena que hayas tenido que aguantar a criaturas tan horripilantes como son los hombres. Ahora estás a salvo, aquí nadie intentará aprovecharse de ti ni emplearte como quiera. Aquí nosotros mandamos, tenemos total libertad para hacer lo que queremos, pero con unas normas para que el sistema no falle, ya además, no hay hombres. Es un lugar tan tranquilo que se puede respirar paz, ¿lo notas?

-Sí, la verdad es que parece un sitio muy pacífico, tengo ganas de conocer más a fondo este lugar, mi nuevo hogar -al decir aquello, Lita sonrío, pues notó que estaba sorprendida por aquel lugar tan extraño-.

-Ha sido un placer, ahora tengo que encargarme de unos asuntos, si no os importa, Alice y Katy, mostrad sus aposentos a Mia y hacedla una visita guiada por la Isla, enseñarla lo más importante.

Nos despedimos de la reina con una reverencia, y después nos marchamos. Lo primero que me enseñaron fue los alrededores de la zona en la que me iba a alojar. Era una casita muy acogedora, me recordaba a algo, pero no llegaba  a caer en lo que era, parecía que tenía algunas lagunas mentales últimamente. Recordé en aquel momento que dentro de poco recordarían aquello que el maestro me advirtió... ¿Podía ser aquella la razón de mis lagunas? Empecé a verlo todo borroso, y tuve que pararme. Las chicas me miraron raro, no sabían qué me pasaba, así que me llevaron a enfermería.


Cuando me levanté sentí un profundo y agudo dolor de cabeza, como si me estuviesen clavando agujas en el cráneo. Me incorporé y miré a mi alrededor. Una mujer madura estaba allí sentada, en frente mía, mirándome y anotando algo en su papel:

-Oh, querida, me alegro de que te hayas despertado, al parecer te has debilitado un poco, pero te has recuperado, me alegro. Yo me llamo Cecy, y soy la enfermera de la zona. Aquí tengo apuntadas algunas cosas que has dicho mientras estabas inconsciente, puede que te interese leerlas. ¿Sabes leer? Normalmente las que vienen de otras zonas no saben.

-Sí sé, la agradecería leer lo que he dicho.

Cogí el papel y empecé a mirar todo lo que ponía. Parecía que había escrito en un idioma extraño, no lo entendía bien. Mi maestro me había presentado algunos textos con caracteres semejantes, parecía latín, pero por desgracia no conocía el idioma muy bien, pero buscaría a alguien que me lo pudiese traducir.

-Perdone, eh, Cecy, ¿sabe de alguien por aquí que sepa latín?

-Claro, yo sé lo que pone ahí, si quieres te lo traduzco.

-Sí, por favor -la pasé la hoja-.

"Del mundo de los muertos he salido, se podría decir que nuca llegué a cruzar esa línea que diferencia  a una persona muerta de viva, aunque ya muchos me han olvidado. Yo, alma vengo para recuperarte, así se cumplirá la profecía que un día a ti y a mí nos prometieron, como dos cuerpos separados, que hoy se convierten en uno".






Espero que os haya gustado el capítulo, quería haber subido ayer, pero tenía mucho sueño. Hoy subiré (a lo mejor) un vídeo para el blog, creo que o va a gustar, o al menos eso espero. Espero que os haya gustado el capítulo rattleheads, gracias por haber leído, en el siguiente capítulo salseo extremo, a la vieja jane-usanza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario