lunes, 29 de junio de 2015

Tornado of Souls-Cap.42: Rift






Después de una dura sesión de rehabilitación (que no era lo que yo me esperaba, dolía más que la propia herida), salí de aquel lugar tan rápido como pude. Vi en un lado a Tommy hablando con otro médico. Tuve el impulso de ir a saludarme, pero parecía estar ocupado, así que pasé de largo, seguía teniendo un miedo atroz a aquel lugar. Llegué hasta a pensar que era una conspiración para dejarme sin pierna, tenía un dolor agudo y muy intenso, tuve que tomar unos calmantes para mitigar el dolor. Recordé que había quedado con Pears, así que fui directamente al bar, y allí estaba, en la barra. Tal vez tenía morriña de cuando era él el que estaba detrás de ella:


-Oye, ¿quieres volver a los viejos tiempos? -al segundo me di cuenta de que había metido la pata con aquella pregunta-.

-Sí... -suspiré, ahora tenía que arreglar lo que había hecho-.

-Nada más llegar la cago, lo siento Pears, todos queremos volver atrás... Me refería al hecho de ser camarero.

-Si te soy sincero, lo pasé bien siendo camarero. Gané dinero, encontré el amor, a mi mejor amiga -sonreí, esperaba que se refiriese a mí-, viví muchas aventuras...No me habría gustado que las cosas fuesen distintas, ni una milésima, todo por lo que he pasado ha merecido la pena. Me siento bien, he dado todo lo que tenía. Algunas cosas se han ido, pero nunca las voy a olvidar -se refería a Anne, estaba segura-.

-Bueno, ¿qué tal te ha ido? ¿Qué has estado haciendo?

-Empiezo mi trabajo mañana, unos tipos me van a dar unas lecciones sobre lo que debo de hacer.

-Pobres inocentes, no saben quién eres -nos reímos-.

-Hoy me he dedicado a pasear por la ciudad y a beber cerveza. Pero estoy bien, hace falta mucho alcohol para tumbarme.

-Jajaja, eso me recuerda a una vez que bebiste tanto que pensábamos que eras un tanque humano. ¿Lo recuerdas? Cuando te bebiste ese barril de vino pasado.

-Jajjajaa, claro que me acuerdo. Acabé un poco achispado, solo digo eso... Y bueno, ¿qué tal tú?

-Bien, hoy he empezado con la rehabilitación, y ha sido horrible.

-¿Qué esperabas? No ibas a estar en una cama tumbada mientras te abanican y te alimentan -se rió-.

-Pero es que es muy doloroso, la pierna me duele más que cuando me lesioné.

-Tienes que mirarlo por el lado bueno, te curarás y estarás bien dentro de poco.

-Eso espero. Me han dicho que tiene solución, que no va a ser algo crónico, así que al menos ya me he quedado más tranquila. Me dijeron que el chico que me había curado lo había hecho correctamente.

-Ah, cierto. ¿Todo bien con Tommy? Espero que no sigas incómoda por lo que pasó, es buena persona, y no deb... -le corté-.

-No te preocupes, nos llevamos muy bien, y las cosas van a seguir así -no podía decir que iban a seguir como antes, porque era mentira-.


Estuvimos hasta la medianoche hablando sobre aquel lugar, y nuestras especulaciones sobre lo que pasó, pasa, y podría pasar en un futuro en la comunidad. Me acompañó hasta casa, y al llegar todo estaba oscuro. Doro debía de estar durmiendo, o se había ido con alguien. Me fui directamente a la cama, estaba bastante cansada, había sido un día agitado, sobre todo para mi pierna, Echaba de menos a la pequeña, pero mañana iría a buscarla al piso de Dave.
Desperté por el familiar sonido del despertador, aún me costaba volver a acostumbrarme a tener un horario. No me había acordado de mi pierna hasta el momento en el que la apoyé, había visto las estrellas. Tomé unos cereales (¿cuánto tiempo hacía que no tomaba unos?) y salí de casa, directamente al hospital para seguir con la rehabilitación, y al terminar iría a por Alison.
El trayecto fue largo, el hospital estaba lejos de el edificio, y yo iba andando, lo cual potenciaba la tardanza. La sesión de rehabilitación fue como la del día anterior, tuve que andar apoyando el pie despacio, me revisaron la pierna y me hicieron movimientos extremadamente dolorosos.
En cuanto acabó, al igual que ayer, salí corriendo, no quería que se les ocurriese nada más para experimentar conmigo. Hacía un día perfecto para salir y dar un paseo por la ciudad, y lo haría, pero cuando me recuperase, para ello tendría que esperar uno o dos meses, pero al menos no había acabado en tragedia. No pasaba un solo día que recordase lo inconsciente que fui al hacer aquello, casi me mato. A partir de aquel momento decidí hacer caso a Pears siempre.
Llegué al edificio, y fui al apartamento de Dave a por la pequeña. Llamé a la puerta de mala gana, no me apetecía hablar con él desde nuestra última conversación. Volví a llamar tras notar que nadie abría. A la tercera funcionó, pero no era Dave quien me abrió. Era una mujer alta, morena, y semidesnuda. Poco había tardado:

-Hola, ¿que querías? -dijo aquella extraña-.

-Eh...Hola. ¿Está Dave?

-Sí, un momento -entrecerró la puerta para llamarle, pero apareció justo antes de que la diese tiempo a decir nada, al menos había tenido la decencia de disimular y vestirse, no como la furcia, digo, señorita-.

-Venías a por la niña, ¿no?

-Claro, no tengo ningún interés en venirte a ver. Además, siendo que estás tan ocupado, dame a la niña y me la llevo cuanto antes.

-¿Ocupado? Me voy a trabajar ahora. La chica esa y yo no tenemos nada, pregúntale a Tommy  si te interesa-me quedé un poco extrañada al oír aquello-.

-¿Ha estado con Tommy?

-Sí. Bueno, toma a la pequeña -me la dio, y la cogí cuidadosamente, y cerró la puerta-.


Bajé a mi piso, y cerré la puerta tan fuerte como pude. Me sentía mal, ultrajada, traicionada. Podía hacer lo que quisiese, pero que se hubiese ahorrado todas las mierdas que me dijo. Yo estaba bien sin nadie, y seguiré así. Doro salió de la habitación frunciendo el ceño-.

-¿¿Quieres cargarte la casa o algo por el estilo?? Porque dudo que te den otra.

-No, ha sido sin querer -me fui directa a la habitación, no me apetecía hablar con ella-.

-¿Estás enfadada? -me sorprendió su pregunta-.

-Sí, para qué mentir. No es por vivir contigo, es algo que soy capaz de ignorar. ¿Te vas a mofar de mí?

-No, intentaba ser buena compañera de piso. Lo mejor para que se te pase el enfado es tomar un poco el aire o dormir.

-¿Intentas tomarme el pelo o atentar contra mi vida? He salido de peores situaciones, lo advierto, y duermo con cuchillo.

-No quiero matarte ni nada por el estilo, sólo te estaba aconsejando. Sé que empezamos con mal pie, muy malo, pero ahora que estamos aquí he decidido cambiar y procurar que la situación sea más llevadera.

-Oh, me parece bien. Espero poder confiar en ti. De todos modos, andaré con un ojo en mi arma. Por si acaso.


Me pareció muy raro el cambio que había dado Doro, pero esperaba que fuese verdad lo que decía, no quería llevarme mal con ella, había pasado lo que había pasado, y ya no se podía hacer nada al respecto. Ella no tuvo la culpa de lo que hizo Dave, probablemente ni sabía que estábamos juntos por aquel entonces. En mi interior, estaba perdonada. Me sentía mejor, me había librado de una carga, así que me fui a echar una siesta aprovechando que Alison también estaba "viajando astralmente". Cerré los ojos, pero no me concentraba en dormir, daba vueltas en la cama pensando en cosas sin importancia. Sonó el timbre, pero no tenía ninguna intención de levantarme a abrir, quería poner la mente en blanco. La puerta de mi habitación se abrió, era Doro:

-Despierta, es para ti -me froté los ojos a causa de la alta luminosidad y salí-.

-¿Quién es? -si era Dave fingiría que me daba un ataque, no tenía nada en mente que soltarte-.

-El médico -supuse que sería Tommy, y suspiré al comprobarlo-.

-Hola Tacii -miró a Doro, esperando que se fuese, pero estaba allí, estática-. ¿Podemos hablar un momento?

-No -le dije-. ¿Puedes irte?

-¿Qué pasa? -me preguntó, extrañado-.

-No lo sé, piensa, no me apetece hablar.

-¿Qué te pasa conmigo? ¿He hecho algo que te haya ofendido? Oh, te refieres a lo del hospital. Te vi y no te pude saludar porque hablaba con un compañero sobre una operación a un niño, y era bastante serio, me parecía irrespetuoso por mi parte dejarle con la palabra en la boca. Lo siento -la tensión se palpaba en el ambiente, y temía reventar-.

-No hablo de eso. Antes he ido a buscar a Alison al apartamento que compartes con Dave.

-Ah... -parecía no seguirme-.

-He ido a mediodía. Y me ha abierto una mujer -me miraba como si no entendiese lo que decía-. Morena, alta, muy guapa, ¿te suena?

- Yo acabo de venir del trabajo, no estaba en casa a mediodía.

-Claro, buena excusa. Dave me ha dicho que estabas con ella. ¿Ese era el trabajo que estabas haciendo? -noté que mi cara se ponía roja-.

-¡¿En serio te fías tan poco de mí?! ¡No, esa tía no ha estado conmigo porque ni siquiera la he visto! Estaba trabajando en el hospital. ¿Crees que tengo tan poca vergüenza como Dave? ¿Crees que soy como él? Nada de lo que te he dicho hasta el momento es mentira, pero cree lo que quiera -empecé a sentirme mal, quería disculparme por haber creído a Dave, y de paso matarle-. Venía a buscarte para dar un paseo, pero ya me voy -se fue a toda prisa, y no pude seguirle-.


Me sentía demasiado mal conmigo misma, había obrado de la peor manera posible. Dave me había engañado, me había roto el corazón por segunda vez. ¿Por qué tenía que involucrarse? ¿Cómo se había enterado de que estábamos juntos? Me sentía triste, pero no quería llorar, quería golpear algo con fuerza y morir después. Me había convertido en una paranoica de mierda, era una lacra en aquel lugar. Salí al pasillo y me senté al lado de la puerta, no merecía estar en una habitación. Ni en aquel lugar. Me marchaba, no me había comportado bien, y mi castigo era ese, irme y morirme de locura yo sola, sin tener que dañar a más gente por el camino. Miré de frente, y vi que Pears llevaba un rato observándome.


-¿Quieres algo? -dije, alzando mi cabeza ligeramente-.

-Dime qué ha pasado, anda -me invitó a pasar, pero no me quería mover de allí, me sentía como una piedra-. Pues lo hablamos aquí, eres mi hermana, aunque no de sangre, por eso no te voy a abandonar.

-¿No puede ser en otro momento? No tengo muchas ganas de hablar.

-Llevo aquí bastante tiempo, he perdido las llaves y llevo esperando a Junior 2 horas. Vi que vino Tommy y discutisteis. ¿Es eso? -asentí, para qué mentirle-. Puedo estar aquí todo el día, ya no hay zombies que puedan morderme, tengo todo el tiempo del mundo -suspiré, y accedí a contárselo, tal vez el me podía decir algo al respecto-.

-Es una historia larga. Tommy y yo estábamos...

-Saliendo, ya me lo imaginaba -¿para qué quería que se lo contase, si se sabía casi toda la historia?-. Cuando le vi delante de tu puerta, no creas que os sigo, o sí -se rió-. No os sigo, no te preocupes -sonrió-. Continúa, ya no te interrumpo.

-Hoy fui a recoger a Alison, la tenía Dave, y me abrió una mujer muy guapa y muy desnuda, la cual, según Dave, había estado con Tommy. Caí en su mentira, y Tommy se siente muy enfadado porque no he confiado en él. Lo que no sé es cómo Dave se enteró de todo.

-Probablemente no lo sepa, estoy seguro de que la mujer estuvo con él, y quería dar buena imagen ante ti para hacerse el macho.

-¿Crees que tiene solución?

-Claro que la tiene, ve a hablar con él, es un chico racional y lo entenderá. Y si no lo entiende, pues al menos lo has intentado. No te vengas abajo, ¿vale? -asentí, y me levanté-. Ve cuanto antes, no lo dejes para el final, puede ser tarde. Si quieres, si te sientes mal, ven a hablar conmigo. Pinta que no me voy a mover ni siquiera del sitio -se rió, y yo sonreí-. Mucha suerte, hermanita -me abrazó-.

-Voy a ser si la pequeña está bien, y voy arriba.


Entré, e ignoré a Doro, que me había dicho algo. Contemplé a Alison, y estaba dormida, así que le pedí a Doro que la echase un vistazo mientras yo iba a hacer un recado, sería poco tiempo. y accedió, aunque seguía sin fiarme demasiado. Cogí la muleta y subí hasta el siguiente piso. Llamé a la puerta y esperé a que me abriesen un rato. ¿Es que estaban todo sordos? Llamé frenéticamente hasta que abrieron la puerta. Había abierto Tommy con cara de susto:

-¿Puedo hablar contigo un momento, por favor? Cuando acabe me puedes mandar a la mierda, pero te prometo que sólo será un minuto -vi que Dave se asomaba-. Dave, esto no es asunto tuyo.

-¿Qué quieres? -me respondió Tommy con un tono frío y distante-.

-Quería disculparme. A ver, sé que he obrado mal, me avergüenzo de mí misma por haber dudado de ti, pero entiéndeme tú a mí, por favor. Dave, quien pensaba que me quería, me había engañado.

-¿Y pensaste que yo también haría lo mismo? ¿Por qué?

-Me creí la mentira de Dave -estaba muy nerviosa, se me estaba nublando la vista-. ¿No puedes perdonarme? Estoy reconociendo que me he portado muy mal contigo, te he pedido perdón, y no sé qué más hacer. ¿Puedo hacer algo más para que me perdones? -se lo estaba pensando, o tal vez no-.

-No -dijo, finalmente-.

-Ah -sonreí con los ojos llenos de lágrimas-. Bueno, ya nos veremos -fui a darme la vuelta, pero se me acercó y me dio un abrazo-.

-No tienes que hacer nada más, yo también he reaccionado mal -nos besamos-.

-¿Sigue en pie lo de ir a dar una vuelta? -le pregunté, y vi que Dave se había levantado y se acercó hacia nosotros-.

-Vaya, vaya, los que negaban que estaban juntos...

-¿Te molesta? -le pregunté, esperando a que respondiese, pero lo único que recibí fue una mirada de desprecio por su parte-. Para tu información, cuando nos amenazaste ni siquiera teníamos interés el uno por el otro, así que no hables tanto sin saber, es malo. Ah, y si intentas matarle a él o a mí, te mataré, ¿queda claro? -no respondió, volvió a su casa-. Bueno, vayamos a dar un paseo, ya me he quitado dos pesos de encima.





SKSJDPOEWDMLMMMMMMMM perdón, me he apoyado en el teclado sin querer *nota: borrarlo*

Gracias por haber leído, espero que os haya gustado el capítulo, en el mes de julio iniciaré los especiales, así que antes de que acabe junio intentaré subir Wings y Unchain Portal. ¿Alguna sugerencia para las historias?

domingo, 28 de junio de 2015

Risk- Cap.30: All We Are





Tras largas horas de viaje en coche discutiendo sobre los despistes de Layne y sus excusas, llegamos a Malibú. Lo que había oído de aquel lugar no era mentira, era increíble, precioso, y eso que sólo lo había visto por encima, estaba impaciente por ir a investigar por todos los rincones tenía que ser una gozada en aquel paraíso. Los chicos también parecían sorprendidos. Esperamos en una esquina a Sean, y mientras charlamos un rato:

-Es bonito, ¿eh?-dijo Layne-. ¿A que ya no os molesta tanto que me haya dejado la mitad de las cosas en nuestra ciudad?

-Nos sigue molestando, pero sí, es muy agradable a la vista el lugar. Malibú tiene algo especial... -respondió Mick-.

-¿Las mujeres que hace toplex? -comentó Layne, y nos reímos-. Era eso, ¿no?

-No, yo me refería al paisaje en sí. Es algo que el hombre no ha modificado en exceso, y sin embargo más bello que cualquier edificio u obra de arte. ¿A que ya no te acuerdas del examen, Skylar?

-Pues ahora sí, pero creo que me va a venir muy bien desconectar. Haya salido bien o mal, ya está hecho, no puedo cambiarlo. Disfrutemos, chicos -dije alegre, me sentía liberada, una sensación que no experimentaba hacía mucho tiempo-.

-Entonces, ¿vamos a tener que aguantar a Layne en nuestra tienda de campaña? -preguntó Jerry con cara de pena-.

-Pues sí, te aguantas, os voy a cortar el rollo. Aunque yo, chicos, duermo en un lado, no molesto...

-¡No seas imbécil, Layne! Ni se me pasa por la cabeza.

-¿Y si le matamos? Estamos a tiempo -dijo Jerry en broma (esperaba)-.

-Si me matas, mi espíritu te seguirá hasta tu muerte. Hasta cuando vayas al baño a hacer tus necesidades. Te estaré viendo Cantrell -nos reímos-.

-Si eso pasa, permíteme que huya ahora que estoy a tiempo -añadí-.

-No te preocupes, dicen que bicho malo nunca muere, y en eso Layne se lleva la palma.

-¡Eh, sin faltar rubio, que te reviento! -se empezaron a pegar, y llegó Sean con su pareja-.

-Buenas chicos. ¿Qué tal el viaje? -preguntó Sean, que llevaba una camisa hawaiana horrenda-.

-El trayecto ha ido muy bien, pero Layne se ha olvidado de la tienda de campaña y ahora yo tengo que dormir con vosotros.

-No sé por qué no me extraña... Bueno, no pasa nada, esto lo hacemos para pasarlo bien, no es nada grave.

-No le digas eso a Layne, que coge el gusto a dejarse cosas y al final acaba yéndose de campo -comentó Mick-. Bueno chicos, ¿vamos a buscar el bosque?

-¿Vamos a acampar en un bosque? -pregunté, extrañada-.

-Sí, pero no te preocupes, no hay lobos ni ningún peligro parecido -respondió Sean-.

-No me preocupo, sé que no los hay, preguntaba porque no me había enterado antes. Supongo que será una gran aventura, vamos a vivir en armonía con la naturaleza.

-¿Eso es sarcasmo? -preguntó Layne, que ya había acabado con la pelea contra Jerry-.

-No, me gusta la idea. Pero una pregunta, ¿y si nos queremos duchar?

-Qué señorita -dijo Layne-.

-Si tú te lavases de vez en cuando no dirías lo mismo -dijo Jerry para picarle-.

-Eh, yo me lavo, no como tú, que hueles desde aquí -se miraron mal y se rieron-. Pues no sé, si quieres ducharte cuélate en la habitación de alguien, por aquí no hay.

-O el método tradicional de palangana y esponja -añadió Jerry, sonriendo-. Ah, no, que no tenemos ninguna de las dos cosas. Bueno, no te preocupes, sólo son 2 días, y a mí me seguirás gustando aunque huelas mal.

-Venga ya, a mí me gusta estar limpita. Lo siento, panda de guarros -lo dije riéndome-. Vayamos a buscar sitio, a ver si encuentro algo que pueda servir como bañera improvisada.


Partimos rumbo hacia el bosquecillo en el que nos íbamos a instalar. Me dio corte preguntar a lo chicos si era legal acampar en el aquel sitio sin permiso, pero bueno, arriesgarse de vez en cuando no viene mal. Una vez llegamos al bosque nos colocamos en una zona bastante limpia, con unas vistas increíbles. Llegaba el momento de montar la tienda de campaña, y cómo no, nadie sabía. Nos costó una eternidad poner una, y entre todos pudimos con la siguiente. Fue un trabajo duro, pero al menos ya teníamos donde dormir. Estaba oscureciendo, el viaje había sido muy largo, así que encendimos una fogata y nos sentamos alrededor para calentarnos un poco y algunos se dispusieron a cenar:

-¿No quieres comer nada? -me preguntó Jerry-. No tomas nada desde que salimos de casa.

-Ya lo sé, pero no me encuentro bien, y no tengo ganas de comer.

-¿Sigues preocupada por el examen? -me preguntó Layne-.

-No, simplemente no me encuentro bien, eso es todo. Ya mejorare, y cuando tenga ganas comeré.

-Qué rebelde. ¿Y si nos comemos toda la comida? -respondió Layne-.

-Me parece bien. Entonces, cuando yo tenga hambre te mato a ti y te como -le respondí-.

-Eh... Mick, ¿me cambias la tienda? Yo prefiero irme con Sean y Samantha, así me aseguro de seguir vivo al día siguiente, que soy muy golosón...

-Jajajaja, eso no te lo crees ni tú -le dije-. Que si no quieres dormir en nuestra tienda lo comprendo, duerme fuera, mucho mejor -sonreí-.

-¿A qué viene tanto odio hacia mi persona? -dijo Layne poniendo una falsa cara de pena-.

-Es broma, no te ofendas anda -le dije-.

-Oye Skylar, ¿puedo hablar contigo un momento? -me preguntó Layne, y me senté a su lado extrañada-. Una pregunta, ¿por qué le tienes miedo al compromiso?

-¿Cómo? ¿Quién te ha dicho eso? -le pregunté, estaba un poco perdida-.

-Quiero decir, que no sé por qué te da miedo el comprometerte con alguien.

-No me da miedo, lo que pasa es que no me quiero casar, no le veo ninguna utilidad, es como un yugo que le pones a dos personas para que no se puedan separar nunca, pero es absolutamente innecesario en una pareja.

-Es un modo de mostrar el amor que sienten el uno por el otro, no es un "yugo", pero es mi opinión...

-Respeto tu opinión, cada uno tiene una y no tiene que callársela. Yo ya he dado la mía. No es que le diga a la gente que no se case, pero lo veo como algo que corrompe el amor. Una pareja hace lo mismo sin casarse que estando casados, no cambia nada. ¿Por qué me lo preguntas?

-Por nada, curiosidad. Entonces, ¿no te gustaría casarte algún día?

-No sé si cambiaré de opinión, pero en un principio no -miré a Jerry-. ¿Tú crees que nos vamos a casar? Es una locura, estamos perfectamente así.

-Bueno, al menos hacéis buena pareja. ¿Crees que si os comprometieseis vuestra relación se echaría a perder?

-Probablemente, no sé, me gustaría ser adivina. Por el momento yo solo quiero que las cosas sigan así. ¿Él te dice algo de mí?

-Claro, nos habla mucho de ti, curiosamente, desde el momento en que os conocisteis. Recuerdo que vino del bar diciendo "Hey chicos, he conocido a una chica muy llamativa en el bar", y el término "muy llamativa" significa alucinante para él. O a lo mejor parecías un post-it, no sé -nos reímos-. Los días siguientes estuvo deseando volver a verte, pero te fuiste, y se quedó un poco desanimado. NO obstante, cuando supo que Alice in Chains iba a actuar con Megadeth, la banda en la que trabajabas, se ánimo mucho, y dijo "La volveré a ver, con eso me conformo".

-Jajaja, una pena que para mí el día que nos conocimos es borroso, no estaba en muy buenas condiciones, me habían echado algo en la cerveza y acabé dando tumbos. No sabía que había sido tan especial para él desde el principio.

-Pues sí, créetelo, era más pesado que, con perdón, cien kilos de mierda, y lo sigue siendo. Recuerdo que cuando nos contaba cómo eras pensábamos "Joder, esa tía tiene que ser una diosa". Y luego apareces tú -nos reímos, y le golpeé en el brazo-. Hacéis buena pareja, espero que esteis juntos mucho tiempo, para siempre, como en los cuentos.

-Eso me gustaría a mí también, pero no sé qué pasará. A veces temo que encuentre a otra mejor y se vaya con ella...

-No digas eso, con todo por lo que habéis pasado para estar juntos no creo que lo tire todo por la borda por un chochete pasajero. De esos hay muchos, pero mujeres a las que merece la pena querer, pocas. Hazme caso, que por algo no tengo novia.

-Eres una gran persona, no creo que alguien quiera perderse la oportunidad de estar con el señor Layne. Encontrarás a una buena mujer.

-Ay, por favor, yo sé que me amas, pero que sea en secreto, que entre Jerry y tú intentando seducirme voy a acabar loco -nos reímos-.

-¿Cómo hemos acabado hablando de estas mierdas del amor? Dios, yo antes no era tan cursi, tengo que patear algo para volver a la normalidad -me levanté y volví al lado de Jerry-.

-¿Qué te ha dicho? Si quieres le pego, aunque dudo que necesites ayuda con eso.

-Nada, cosas de mayores -le dije, riéndome-.

-Venga, que yo soy mayor que vosotros dos.

-Ah, pues vale -respondió Layne-. Pero nosotros somos mucho más sexys.

-Skylar sí, tú no. Mierda, esta noche voy a tener pesadillas contigo -comentó Jerry-.

-Pues voy a dormir a tu lado, así que me abrazaré si tengo miedo -contestó Layne entre risas-.

-Como haya algún tipo de contacto físico entre nosotros te mato. Y te enterraré en este mismo bosque.

-O sea, a tu novia la dejas abrazarte, pero a mí no, que te conozco desde hace más tiempo que ella, y hemos vivido muchas cosas juntos... Pensaba que me querías -Layne se empezó a reír, y le seguimos-.


Estaba siendo un día muy agradable, esperaba que los dos siguientes fuese iguales. Después del examen me sentía muy bien, con ganas de seguir adelante, aunque mi nota fuese la peor. Estaba feliz de tener gente con quien celebrar que me había empezado a reformar. Y pensar que hace unos años la droga casi me consume...Y el amor también, se puede decir que ambas cosas iban de la mano.

Llegó la hora de ir a dormir, y fue un caos total. Estábamos muy apretujados, la tienda no era suficiente para los 3, pero nos teníamos que apañar como fuese. Una vez estaba tumbada ya no me podía levantar, y empecé a tener problemas serios, pues me empecé a encontrar muy mal de nuevo y quería salir para ir a vomitar. Empecé a dar codazos a Jerry, y le dije que se quitase deprisa, que tenía que salir urgentemente. Pasó por encima a Layne, y él también se quitó, haciéndome tropezar, pero no fue nada. Justo a tiempo, casi vomito dentro de la tienda, y eso si que habría sido desagradable. Volvimos a colocarnos como estábamos. Me sentía como una sardina en lata.




Esto es todo, espero que os haya gustado el capítulo, que sé que hace muuuuuucho tiempo que no subía Risk, pero este verano voy a volver a las andadas con la escritura. Gracias por haber leído, próximamente Tornado, Unchain Portal y Wings.

miércoles, 24 de junio de 2015

Are you Dead Yet? -Capítulo 1


Mi nombre es Amanda, y vivo en un pequeño piso de Canadá con mi pareja Jason. No tenemos nada de especial, pero mucha gente me acusaba de enferma por ser una amante del terror. Era una simple afición, nada serio.


#####################


Había conseguido una película de terror magnífica por internet, parecía mentira todo lo que se podía conseguir con un ordenador y un poco de manejo de japones. Esperé a la noche para ponerla, así el ambiente favorecería al film. Llamé a Jason, quería darle una sorpresa:

-¡Jason, ven un momento!

-¿Qué pasa? -se asomó al salón-. ¿Por qué están las luces apagadas? ¿No querrás...?

-No, no es nada sexual, es que he recibido una nueva película de terror. Ven, vamos a verla.

-Sabes que odio todo lo que tenga que ver con el horror, soy una de las personas más asustadizas que conozco.

-Y que probablemente existan. Venga, ven, sólo es una película -me senté en el sillón y le invité a hacer lo mismo-. Te abrazaré si tienes miedo.

-No me obligues, por favor, sabes que no puedo con estás cosas -me miró con cara de pena, pero no me importó lo más mínimo-. Está bien, la veré. Pero por favor, deja tu obsesión con el mundo del terror por un tiempo o tendré que visitar  unos cuantos psicólogos.

-¿Por qué eres tan nenaza? -suspiré-. Todo esto es falso, no comprendo como te puede asustar esto... ¿Puedes ir poniendo la película? Voy a hacer palomitas.

-Está bien...


Fui a la cocina a toda prisa para poner la película cuanto antes, estaba impaciente. Quería mucho a Jason, pero odiaba su actitud de niño pequeño, algún día acabaría madurando. Oí una maldición en el salón y fui a toda prisa. Había abierto la película, y dentro venían una gran cantidad de papeles:


-Jajajaja, tienes tanto miedo que pierdes los papeles -me miró con cara de sufrimiento, y le ayudé a recoger los papeles-. Hay que ver esta gente, como aprovecha la situación para meter publicidad...-miré los papeles, y uno de ellos me llamó especialmente la atención-. ¿Y este papel? Es publicidad de un concurso de terror. ¡Voy a mirar por Internet!

-Sí, corre, ve a mirarlo, que así no vemos la película.

-No te crees ni tú que te vas a librar -me reí, pero él no, estaba aterrorizado, y eso que aún no sabía ni de qué iba la película-.


Fui corriendo a por el ordenador para encenderlo y ver de qué trataba. El concurso se llamaba "Are you Dead Yet?", buen comienzo, y se celebraba en varias ocasiones en distintos países. Lo que más me llamó la atención fue la temática del concurso: un grupo de personas se enfrentaban a una experiencia de terror indescriptible, y el último que quedase ganaría un millón de dólares. Vaya, increíble. Llamé corriendo a Jason para contárselo, pero a él no pareció entusiasmarle tanto la idea como a mí. Miré si se celebraba en nuestra ciudad, y casi grito de alegría al ver que sí. El plazo de inscripción estaba abierto, y habían una cantidad considerable de gente interesada en apuntarse. Puse mi nombre y el de Jason en la lista, por intentarlo no perdía nada. No había un precio por apuntarse, sólo ponía "Se paga con la vida, no se aceptan ni tarjeta ni efectivo". Era algo figurado, la vida no es algo con lo que se pueda pagar nada, así que tranquila apagué en ordenador y fui a comunicárselo a Jason:

-¡Tengo buenas noticias! -anuncié, alzando la voz-. Nos he apuntado a un concurso.

-Ah, bien... -dijo, con cierta inseguridad-. ¿De qué va? ¿Hay que comer, jugar a algo...?

-Hay que aguantar unas pruebas de terror, una chorrada -su expresión cambió radicalmente-.

-¡¿Estás loca?! Sabes de sobra que no soporto esas cosas, lo dejo bien claro todo el tiempo. Entiendo que te encanten esas cosas, y lo respeto, pero por favor te pido que no me metas, trato de aguantar todo lo que puedo porque te quiero, pero va a llegar un momento en el que mi mente no pueda más y me vuelva loco.

-No lo vas a pasar mal, ya verás. Lo más seguro es que nos pongan una película de miedo, y el que más aguante gane. Será como cuando pongo una peli en casa, no tienes de qué preocuparte. ¿Lo harás por mí?

-Ni te imaginas la cantidad de cosas que he hecho hasta el momento por ti, y no sé si puedo más. A veces pienso que no te importo, no haces nada por mí, todo lo contrario, vas consumiendo mi cordura poco a poco. ¿Es mucho pedir que me tengas en cuenta?

-¡Te tengo en cuenta! Venga, no te pongas peliculero, si te he apuntado a ti también es porque sé que no te va a pasar nada ni te vas a volver loco, Además, siempre vas con pinta de hombre rudo con tu pelo largo y tus piercings, demuestra de lo que eres capaz, seguro que hasta tú te sorprendes.

-Bonito discurso motivador Mandy, pero no puedo.

-Es algo mental, tú piensa todo el rato que sí puedes y podrás. Yo confío en ti -le di un beso para convencerle-. Y si ganamos seremos ricos y no tendremos que matarnos como ahora para al menos llegar a fin de mes.

-Prefiero la salud al dinero, pero bueno, intentémoslo, a muy malas habremos hecho algo gratis, porque, ¿has tenido que pagar algo para apuntarte?

-No, nada, por eso había tanta gente.

-¿Cuándo es el concurso?

-Leí que hasta que todas las plazas queden libres estará el plazo de inscripción, y entonces se pondrá una fecha. No quedaba mucho, así que no creo que tengamos que esperar mucho tiempo.

-Vale -suspiró-. Pero por favor, si no soy capaz de aguantar, no me obligues a seguir.

-No lo haré.

-Prométemelo, no sería la primera vez que me mientes con este tema.

-Lo prometo -no lo decía en serio, le "apoyaría" para que continuase, pero dudaba que fuese necesario, si todo el mundo se apuntaba no debía de ser muy exigente o complicado-.



Pasaron dos meses hasta que hubo nueva información sobre el concurso, al parecer la gente en el último momento no se animó demasiado a participar, así que cerraron el plazo por el largo período de espera que se había llevado a cabo. Anunciaron que en dos semanas tendría lugar el concurso, y se iniciaría en unas catacumbas. No sabía que habían catacumbas en Canadá, de hecho, me sorprendió, pues no había oído nunca hablar de ello. Jason mantenía su actitud de cobarde, pero yo estaba preparada y lista para ganar. Iban a ver quién era Amanda, para mí no había rival.




Espero que os haya gustado, ha sido corto, pero los capítulos de esta novela van a ser todos así, para que no se hagan muy pesados y yo pueda escribirlos intercalados con otras historias. Gracias por leer, abrazos de parte de mi Poro Fermín :3

lunes, 22 de junio de 2015

Superhuman-Cap.40: Back in Black





############Un año después############

**************Narra Kim************


Había estado entrenándome duro en el año que había transcurrido. Todo había estado muy tranquilo, los atentados hacia mi persona habían cesado. Estaba orgullosa de mi progreso en cuanto al dominio de mi poder, y Randy también. Habíamos organizado una reunión en la que determinaríamos cuándo íbamos a atacar a Dave y a los suyos, nunca olvidaríamos por lo que estábamos luchando. No iba a ser fácil, ni mucho menos, pero el que algo quiere algo le cuesta. David había llevado a los niños con su madre, no podíamos llevarlos a la reunión. Randy llamó, y entonces fuimos todos. Ya estábamos acostumbrados a ir a la casa de Randy, estaba en un lugar que pasaba desapercibido ante los ojos de la mayoría de gente, pero ya habíamos ido cientos de veces, no era nada nuevo. Llamamos, entramos y tomamos sitio:


-Buenas tardes chicos -dijo Randy, que estaba de pie esperando a que llegasen todos-. 

-Hola Randy -le respondí-. ¿Has pensado ya algo sobre el tema?

-Estaba pensando en algunas opciones en cuanto al ataque, pero es mejor que esperemos a James, Cande y Jon.

-¿Y Chris? ¿No era de los nuestros? -comenté-.

-Sí, lo es, pero me dijo que no podía salir del castillo porque Dave estaba más que mosqueado con sus frecuentes escapadas, y no podemos hacerle que corra el riesgo de que le descubra y le maten. Me dijo que si nos veía por el castillo cooperaría, mientras tanto disimularía lo máximo posible -de repente apareció Jon, sorprendido-.

-Bien, he acertado -nos quedamos mirándole-. El día que vayamos al castillo no fallaré, os lo aseguro, me he colado más de una vez allí para ver a las mujeres bañ...digo, por accidente. ¿Qué me he perdido?

-Nada, estábamos esperando a los que faltan -respondió Randy-.


James y Cande se retrasaban, no era bueno. ¿Alguien les habría descubierto? Si era así, tendríamos que haber salido corriendo para no ser los siguientes, pero nadie lo hizo, teníamos esperanzas de que aquello en lo que habíamos estado pensando y poniendo nuestro esfuerzo no sería en vano:

-Parece que tardan, ¿no? -comentó Jon tras un largo rato de silencio-. 

-Voy a ir a buscarles, puede que les haya pasado algo -dijo David-.

-No es buena idea, puede que eso el lo que quieren los otros en caso de que algo les haya pasado. 

-Pero es que es mi hermana, no la puedo dejar tirada. Si me quieren matar, que me maten -David se puso de pie, y justo en aquel instante James y Cande entraron-.

-Sentimos el retraso, se nos había olvidado que teníamos que venir -dijo James, sonriendo, mientras nosotros le acuchillábamos con la mirada-.

-La madre que os parió, el susto que nos habéis dado mierda -dijo Randy-. Venga, vamos a sentarnos ya, que se está haciendo tarde, y no nos conviene entretenernos demasiado -todos se sentaron-. Bien, vayamos al grano, ya estamos listos para atacar a los que nos han llevado a esta situación, es decir a Dave y a sus secuaces. Tenemos a CC, Chris B., Chris, nuestro aliado, y James, también de los nuestros, así que en total son 3 personas a las que tenemos que atacar, junto a todo su ejército, que no se queda corto. Por suerte poseemos 3 de los 4 poderes de la naturaleza, los más fuertes, y todo apunta a que podemos ganarles si nos posicionamos bien y cooperamos. Tenemos que demostrar de lo que somos capaces, no seremos los esclavos de Dave.

-Eso está muy bien, pero si son un gran número de personas, ¿cómo los vamos a vencer? Aunque tengamos poderes de la naturaleza y los dominemos, no importa, si nos sobrepasan en número vamos a tener un problema -dije, preocupada_

-No, iremos en sigilo. Nos infiltraremos con ropa de militares que tengo aquí. La consiguió hace varios días Chris, con eso será suficiente. Entramos, y vamos aniquilando poco a poco a todos los vigilantes y soldados de la zona. Y en el último puesto, a los "jefazos" -todos asentimos, parecía un buen plan-. Tenemos que pensar en una fecha, un día normal, y que no sea muy tarde, el ambiente en Avantasia se está caldeando demasiado, y va a acabar reventando.

-Pasado mañana. Es un día normal, ¿no? Y tenemos que ir por la mañana, así lea pillará totalmente por sorpresa -dijo David-.

-Me parece bien. ¿Y a vosotros? -asentimos, sabíamos que era el mejor momento-. Bien, pues nos veremos mañana por la noche aquí. Venid con vuestra máxima energía, y preparados. ¡Ah, casi lo olvido! James, Cande y David no participarán en la batalla directamente. Cande, te esconderás en la habitación de James y allí levaremos a alguien herido en caso de que haya algún herido, claro.

-Bien, es buena idea. Pero quiero dejar clara una cosa, mi poder no es efectivo en gente sin pulso...Así que tened mucho cuidado chicos, no puedo hacer milagros -comentó Cande-.

-Vale, andaremos con mil ojos. David, tú aprovecharás tu telequinesis para mover objetos a cierta distancia para distraer o golpear, y James, tú tienes que meterte en la cabeza de los soldados para confundirlos en caso de que sean muchos. ¿Os parece bien? -todos asintieron-. Y bueno, Jon, Kim y yo iremos directamente a atacar.

-Una pregunta, en caso de que las cosas se pongan muy mal y el enemigo sea muy duro, ¿podemos unirnos? -preguntó Jon, y no me enteré de nada-.

-No, además, Kim aún no sabe qué es eso, pero lo explicaré de todos modos: consiste en unir los poderes para crear una fuerza superior. Se admiten hasta 4 personas, pero es muy complicado de hacer, hay que tener un dominio absoluto del poder individual, y puede costarle la vida a alguien. En resumidas cuentas, una forma de hacernos mucho más poderosos, pero más vulnerables.

-¿Por qué no podemos hacerlo? -le pregunté, intrigada-.

-Porque no tenemos el dominio absoluto de nuestros poderes, e intentarlo nos asegura la muerte. No podemos controlar un poder tan extremo con poca destreza. Lo mejor es que ataquemos de manera individual, y que en caso de que nos tengamos que separar sepamos lo que hacemos. Si nos separamos, quedamos en la habitación de James. Todos.

-¿Y si...morimos? -preguntó James, ciertamente inseguro-.

-Pues eso es todo, no hay vuelta atrás. No nos podemos rendir por el hecho de tener miedo a la muerte. Todo el mundo le teme, de hecho, la muerte tiene tan segura su victoria que nos da toda una vida de ventaja. y tenemos que aprovecharla hasta el límite, hay que demostrar que no la tememos, y que no vamos a subordinar nuestra vida en base a la propia muerte -aplaudimos a Randy por aquel discurso de motivación, era una gran inspiración para todos nosotros-. ES mejor que os vayáis bien, está oscureciendo.


Entonces todos nos levantamos, nos despedimos y nos fuimos a nuestras respectivas casas. David fue a recoger a los pequeños. Mientras tanto, yo fui a casa a descansar, teníamos que estar preparados y mentalizados para lo que íbamos a hacer. Di una vuelta por la casa, la echaría de menos. 
Me senté y encendí la tele, donde estaban dando más noticias catastróficas sobre Avantasia, últimamente sólo se veían actos vandálicos, como robos o asesinatos. ¿Qué estaría pasando fuera? No teníamos noticias de cómo iba la situación, aunque la última vez que supimos algo sobre el exterior las cosas estaban muy tensas con los rebeldes y los secuaces de Dave. Me sobresalté al oír la puerta abrirse. Me levanté y fui a por los pequeños, que habían crecido muchísimo. David y yo nos preguntábamos si tendrían algún poder, pero parecía que eran normales, lo cual me alegraba, así no tendrían que aguantar una guerra absurda por diferencias ridículas:


-¿Estás lista? -me preguntó-.

-¿Para qué?

-Para atacar. Pensé que lo hacías para vengarte de la muerte de tus padres.

-No, para nada, lo hago por el bien de el ser humano y las generaciones futuras, sería un poco tonto hacerlo por mis padres, no van a volver... -suspiré, había recordado la escena de la muerte de mis padres-.

-Siento habértelo recordado...

-No pasa nada. Y por cierto, estoy lista para luchar. ¿Tú?

-No lo sé, lo voy a hacer, pero no estoy seguro. ¿Qué pasará si no volvemos?

-Pues que nuestros pequeños no tendrán ni padre ni madre, pero podrán seguir adelante. Nosotros vamos a intentar cambiar las cosas a mejor, y como dijo Randy, no podemos estar inseguros por morir, si pasa pasará, y si no, pues ganamos y esto se acabará. ¿No estás harto de no poder relacionarte con gente sin poderes? Estamos aquí encerrados como si fuésemos escoria, basura, y yo no quiero que nuestros hijos crezcan con ese sentimiento.

-Tienes razón, dejaré mis miedos de lado y seguiré luchando. Al menos estaremos juntos, ¿no?

-Nunca te libarás del fuego.



*****************+Narra Dave************************


El poder sentaba bien, muy bien, pero también conllevaba una grandísima responsabilidad. Jeff me había comunicado aquel día que las cosas estaban empeorando en Avantasia. ¿Qué quería aquella gente? Estaba claro que la situación no duraría demasiado, tenía que pensar un rato en qué hacer. En un principio iban a ser esclavos, pero visto que no mantenían una actitud neutra a lo que estaba ocurriendo, tendría que ir a por la solución fácil: muerte masiva. Si ellos no se sometían al yugo de mi poder, igual al ver a parte de su gente muerta cambian de idea. Es el instinto de supervivencia, yo si fuese ellos no me lo pensaría dos veces.

Tenía que reunirme con mi equipo, había que pensar algo para calmar a la gente antes de empezar con la sumisión de los mismos. CC y Chris B. estaban en un salón viendo la tele, y Chris C. estaba en el gimnasio. Sentí escalofríos al pensar en Katherine Thomas, la entidad que había vuelto hacía un año ya. Recordaba la impresión que tuve al volver a verla, era escalofriante no haber podido matar a alguien inferior, me sentía decepcionado con mi propio poder, pero aquello no volvería a suceder.
El único al que no encontraba era a James. Hacía mucho tiempo que había dejado de confiar en él, desde que estuvo desparecido entrenado, aunque yo no veía nada de progreso en él, no me creía que hubiese estado entrenando. No pensé en esperarle, me reuní con mi verdadero grupo en la sala de reuniones:


-Chicos, las cosas están yendo muy mal por Avantasia, tenemos que pensar algo para apaciguar a esas bestias antes de que sean un problema gordo.

-Ya lo son, ¿no? -dijo Katherine-.

-Sí, lo son, pero me estoy refiriendo a cosas mucho peores, por eso os reúno aquí, no es que me guste pasearme como un bobo de un lado a otro explicando cosas que a nadie le incumben.

-Oye, oye, relájate amigo, que sólo era una puntualización.

-Pues sobra -la respondí, irritado-. ¿A alguien se le ocurre algo?

-¿Has hablado ya con Tobbias? -preguntó CC-.

-¡Claro, pedazo de imbécil! ¿Quién crees que nos lo ha dicho, un mosquito que pasaba? De verdad, a veces creo que me he equivocado al escogeros a vosotros, y lo peor es que nunca se me pasa.

-No pretendía ofenderle, quería proponer que engañase a la gente de Avantasia y les dijese que les iban a liberar y todo iba a volver a ser como antes. Eso le dará tiempo suficiente para hacerse con el control, ¿no?

-Hum, me gusta, es una buena mentir, y puede que funcione. Muy bien CC, lo tendré en cuenta. El resto, plantearos vuestra existencia y utilidad en este mundo.

-Pero Dave, es una propuesta absurda. ¿Se van a crees eso después de todo lo que ha pasado? Puede que unos pocos lo crean, pero una pequeña parte de todos ellos, el resto seguirán en pie, no son tontos -comentó Chris C.-.

-Eso, la solución que ha aportado CC es una mierda, resumiendo -añadió Chris B.-.

-¡Eh el gatito y tarzán se han aliado contra mí! -Chris C, hizo caso omiso a CC, pero Chris B. se levantó y fue a por él-.

-Ven aquí Barbie Malibú, que te voy a dar una buena -Dave se puso entre medias y les asesinó con la mirada-.

-¡¿Qué mierda os pasa?! Parecéis críos de párvulos, me dais vergüenza... Dejad las peleas, voy a probar lo que CC me ha dicho, y si no funciona, espero vuestras sugerencias encantado. Si no aportáis nada al grupo, os echaré, sólo quiero a gente ocurrente y fuerte, que pueda mantener la fuerza y no caer.

Salí de la sala, siempre que había una reunión CC y Chris B. acababan a golpes, estaba harto de ellos dos, aunque CC era un hombre ingenioso y Chris era muy fuerte, lo cual me vendría bien a la hora de ir a Avantasia. Fui a mi habitación, allí pasaba la mayor parte de mi tiempo, cuando no estaba discutiendo con mi ejército o mi grupo. Suspiré y me eché en la cama, pero justo en aquel momento llamaron a mi puerta. Abrí de mala gana, ni me interesaba quién fuese ni lo que traía.
Me sentí extraño al no ver nada. ¿Alguien invisible? Agité espasmódicamente los brazos para comprobarlo, y no había nada, sólo mi sombra, aunque esta no se correspondía con mis movimientos... ¿Una sombra?




Espero que os haya gustado el capítulo, el siguiente es salseo puro. Ha sido cortito, pero intenté compensar mi retraso en subir capítulos. Gracias por haber leído, próximamente: Risk. 

domingo, 21 de junio de 2015

Tornado of Souls-Cap.41: Black Ice




Habíamos salido a dar una vuelta para conocer la zona. Aquella comunidad debía de ocupar un poco menos de un tercio del total de Canadá, pero era más que suficiente para la gente que había, que era una gran cantidad. Me sentía extraña al andar entre gente y no caminantes, era una sensación que hacía mucho tiempo que no experimentaba, y en su tiempo no lo valoraba, pero en aquel instante era un tesoro. Había una gran cantidad de tiendas, algún supermercado, y una gran cantidad de gente yendo de un lado para otro. Al cabo de un rato recordé que no iba sola, Tommy miraba para todos los lados, él también estaba sorprendido por todo lo que habíamos encontrado:

-Es genial, ¿no? -le dije, aunque no lo pensaba realmente-.

-Sí, al final mereció la pena haber venido. Espero que podamos volver a nuestra rutina, y que dure mucho. No pensé que llegaría a echar de menos trabajar como un loco.

-Ya, yo también pensé que no echaría de menos echar a borrachos morosos del bar -nos reímos-. Pero aunque hayamos encontrado este sitio, ahí fuera sigue habiendo una amenaza latente, y no va a desaparecer...No podemos ignorar lo que hay ahí fuera, y lo que está ocurriendo.

-Venga, Tacii, no pienses así. En algún momento las cosas empezarán a ir mejor, los caminantes se quedarán sin comida y la podredumbre hará el resto -sonrió-. No hemos llegado hasta aquí para nada, ¿no?

-Tienes razón, pero es que no puedo evitar pensar en lo que hay fuera, no podemos ignorarlo. ¿Y si un zombie entra? Me preocupa que pueda pasar algo así, por eso no me siento tan cómoda como la gran mayoría de la gente que vive aquí.

-Lo dices por Alison, ¿verdad? -asentí-. Estoy seguro de que aquí hay algunas medidas de seguridad implantadas, y antes de que a tu hija le sucediese algo ellos habrían dado el aviso del suceso.

-Haré todo lo posible para que no la pase nada, independientemente de que haya o no seguridad aquí -suspiré-.

-¿Pasa algo? -me preguntó-.

-No, estoy feliz de haber encontrado este sitio.

-Ya, claro... ¿Cuál es el problema?

-En fin...Pues es que no me siento bien en este sitio. No quiero decir que quiera irme fuera a seguir luchando día a día por sobrevivir, es que este sitio no me inspira confianza. Todo es demasiado bueno para ser cierto.

-Tal vez sea bueno y ya está, no tienes que ser tan negativa. ¿Quién me iba a decir a mí que, después de lo que pasó con mi anterior grupo, iba a estar con otro grupo e iba a tener una persona a la que querer? La vida da muchas vueltas, y puede que esta sea tu oportunidad de recuperarte y ser feliz -me sonrió-.

-Te haré caso, espero que sea verdad -le devolví la sonrisa-. Por cierto, ¿Dave te ha vuelto a amenazar?

-No -se quedó pensativo-. Espera, ¿cómo sabes que me amenazó?

-Porque le oí cuando estábamos en el barco, pero fue sin querer, no estaba allí concretamente para cotillear, lo siento.

-Jajajaja, no pasa nada. De todos modos, me da igual que me amenace, no tiene ningún valor sobre mí, aquí le espero si quiere matarme.

-Es muy cabezón, no le tientes a hacerlo... Creo que lo mejor es que de momento mantengamos lo nuestro en secreto -suspiró-. ¿Qué pasa?

-¿Vamos a tener que estar ocultándonos todo el tiempo? Que yo sepa no estamos haciendo nada malo.

-Lo sé, quiero decir que lo mejor es que esperemos un poco, hasta que Dave haya empezado con sus cosas, y nos distanciemos, porque puede hacer muchos tipos diferentes de locuras, cuando se enfada es peor que yo.

-Está bien, pero si nos descubre e intenta hacernos algo le daré una lección.

-Me parece una gran idea -me sentía más tranquila al haber hablado con Tommy de aquel tema-.

-Cambiando de tema, ¿qué fue lo que te hizo decantarte por haber actuado de ese modo conmigo?

-¿Qué clase de pregunta es esa? -una muy incómoda, ya lo sabía, y se rió-. ¿Pretendes que te diga algo con sentido?

-Por supuesto. Solo te lo preguntaba por curiosidad...

- No sé qué decir -le miré con cara de pena para intentar darle lástima y que no me hiciese responderle a aquello, pero se volvió a reír-. Por pena no, ¿te sirve como respuesta? Oye, ¿a qué viene esta pregunta?

-Sólo te la hice porque quería saber qué piensas de mí.

-Cuando me besaste me planteé qué pasaría si yo te correspondía o no, y lo que me hizo tomar la decisión fue lo siguiente: desde el primer momento que te conocí me pareciste muy buena persona, con un gran corazón, comprensivo y divertido, me inspirabas confianza. Me tratabas muy bien, eres un verdadero encanto, inteligente, fuerte, valiente y atractivo. Recalco, no es por pena -se acercó y me dio un beso-. ¿Qué?

-No me imaginé que fueses a decir esas cosas de mí, me ruborizas.

-Como buena doncella que eres. claro -nos reímos-.


Seguimos charlando y caminando hasta que oscureció, entonces dimos la vuelta y volvimos a nuestros apartamentos. No me apetecía regresar, me lo había pasado bien con Tommy, y no estaba precisamente como para aguantar a Doro, con la que, por desgracia, compartía piso. Abrí la puerta, y vi que no había nadie:

-Bueno, pues nos vemos mañana -dijo Tommy, dándose la vuelta para irse-.

-Puedes quedarte si quieres, no está Doro. Pero no pienses mal, me refiero a dormir, literalmente, aquí. Dormir.

-Jajajaja, ya lo he pillado. Me duele que creas que puedo pensar mal con tanta facilidad y pueda aprovechar una situación tan mísera.

-Yo en tu lugar lo habría hecho. Voy a ver de paso si Doro ha dejado aquí sus cosas y se las puedo romper.

-Si quieres te ayudo, pero no me parece lo mejor. No me cae bien, pero lo mejor es que la dejes las cosas claras a la cara, actuar así es un poco de cobardes.

-Me has hecho arrepentirme de haberte invitado -sonreí para que supiese que lo decía en broma-. Voy a sentarme un rato, me duele mucho la pierna.

-Haberlo dicho antes, a lo mejor si no hubiésemos salido a dar un paseo podrías haber reposado un poco.

-No pasa nada, tenía ganas de conocer la comunidad, y ha merecido la pena, tengo ganas de saber si este sitio es de confianza. Y bueno, si sale mal siempre nos quedará huir.

-Me alegro de que pienses así. Tengo curiosidad por saber qué nos dirán mañana en la reunión.

-Según tengo entendido, vamos a conocer al tipo que lleva la comunidad y nos van a decir en qué vamos a trabajar. Ojalá pueda trabajar con animales, siempre quise ejercer como veterinaria.

-Deberían de entender que no estás en condiciones de trabajar, tienes que estar en reposo si quieres volver a caminar con normalidad. De lo contrario, pueden quedarte secuelas, desde la pisada hasta la amputación de la propia pierna por inutilidad.

-Ya he aprendido la lección, no voy a hacer locuras, y entre ellas está la de poner el peligro mi salud. Voy a reposar lo que sea necesario, intentaré mejorar, y volveré a andar. ¿Vamos a dormir? Tengo mucho sueño, y ganas de descansar al fin.



Nos fuimos a dormir. Parecía mentira lo que habían cambiado nuestras vidas en un solo día. Habíamos encontrado lo que pensábamos que sería pedir demasiado, un imposible, y muy en mi interior me alegraba, pero no podía emocionarme tan rápido, cualquier cosa podría torcerse, prefería cerciorarme de que aquello era lo que nosotros buscábamos, y lo que la humanidad necesitaba.
Desperté sobresaltada, tanta tranquilidad era extraña. Desperté a Tommy y nos fuimos a esperar a los demás en el portal, no recordaba concretamente a qué hora nos irían a buscar, y era mejor tener que esperar que llegar tarde. Por suerte Doro seguía sin aparecer, con un poco de suerte la habían echado de la comunidad (en mi mente era muy probable, una lástima que la realidad supere a la ficción). Tras una hora larga fueron llegando todos, y parecían muy entusiasmados tras la primera noche en aquel lugar:

-¿Sabéis lo que es tener una botella de vodka y cigarros de sobra? -comentó Slash con un cigarro en la boca-. Puedo aseguraros que es el cielo, un privilegio de los dioses.

-Sí, ha recuperado su viejo hábito de emborracharse y empezar a hablar en sueños -añadió Steven, que parecía molesto-. ¿Alguien quiere cambiar de compañero de habitación? -todos nos negamos-.

-Estás predestinado a estar conmigo -Slash se rió, y vi a lo lejos a Pears, que llevaba a Alison-.

-Muchas gracias -le dije, mientras tomaba a la pequeña-. ¿Qué tal se ha portado?

-Bien, lo bueno de que sea tan pequeña es que solo quiere comer, no pide nada más. Y tú, ¿has descansado?

-Sí, he dormido muy bien, no me puedo quejar -sonreí, pero se me pasó rápido, nada más haber visto a Dave venir, que se fue directamente a hablar con Tommy, y me acerqué con cautela a ellos-.

-¿Tú no eras mi compañero de habitación? -le preguntó Dave-.

-Sí, lo soy, ¿por?

-Ah, nada, es que ayer por a noche no vi que hubiese nadie en la habitación, y pensé que era un error. Entonces, ¿dónde has ido? ¿Has ligado con alguna golfa? Porque en la fiesta tampoco estuviste.

-No ligué ni nada por el estilo, fui a dar un paseo para hacerme con la zona, y al volver me di cuenta de que había perdido las llaves -muy ingenioso-. Me daba un poco de corte llamar por si estabas dormido, así que me quedé dormido en un banco.

-Qué raro, ¿no?

-No, la verdad es que no creo que sea algo raro. ¿Por?

-Nada, nada, cosas mías. ¿Sabes quién no fue a la fiesta ayer tampoco? -se quedó callado, sabía por dónde iban los tiros-. Tacii. Te acuerdas de ella, ¿no?

-Sí, claro, es la chica a la que salvé cuando estaba en la base militar.

-¿Sabes dónde estuvo ella?

-¿Tengo pinta de adivino? Porque no lo soy.

-No te pongas chulo. Que no pueda demostrar lo que es obvio por falta de pruebas no quiere decir que tengas derecho a hacerte el tonto. Sabes de lo que te hablo, y si alguna vez te veo acercarte a mi chica, aunque sea sólo para volver a ayudarla a caminar, te mataré. A ti y a ella.

-Se me ocurren muchos cosas que decirte, todas por el mismo camino, así que para ahorrarte la agonía, te recomiendo que te metas la lengua en el culo. No puedes prohibir a alguien que no se acerque a otra persona por tus propias paranoias. Tacii no es tuya, no puedes condicionar a la gente a tus anchas porque te venga a ti bien, no tienes poder sobre ella. Espero que no seas tan inconsciente e imbécil como para intentar matarnos a cualquiera de los dos. ¿Algo más que decir?

-No me arrepiento de nada, y no me arrepentiré -sentí un escalofrío al oír aquello, y me alejé-.


Paradójicamente, corría más peligro en aquel lugar que fuera, con todos los caminantes hambrientos en busca de un aperitivo. Suspiré, siempre estaría en peligro, estaba predestinada a sentir la adrenalina en mis venas constantemente.

Por fin llegó el autobús, y nos subimos todos de golpe. No tardamos mucho en llegar al lugar en el que nos iban a explicar cómo funcionaba aquella comunidad y demás cosas.
El edificio era enorme, debía de haber sido anteriormente un ayuntamiento. Nos bajamos cuando el autobús paró y entramos, escoltados por el hombre que nos había llevado hasta allí. Nos llevaron hasta una sala en la que había una gran cantidad de sillas, demasiadas para nuestro grupo. Tomamos asiento y esperamos a que alguien nos dijese algo, hasta que apareció un hombre en frente nuestra, sería el famoso Ralph:

-Os doy la bienvenida a la comunidad que fundé junto a mi hija. Yo me llamo Ralph Smith, pero podéis llamarme simplemente Ralph, o encargado. Soy quien controla que todo vaya bien, estoy pendiente para poder satisfacer las necesidades de todos los humanos que aquí viven, y de mantenerlos seguros. No creo que os apetezca mucho que os hable de mi pasado, esto se haría muy pesado, así que os explicaré cómo funciona nuestra comunidad: nosotros os damos las herramientas, y vosotros tenéis que usarlas. Es decir, que nosotros estamos pendientes de que siempre esteis en buenas condiciones a cambio de que hagáis funcionar la comunidad. ¿Cómo? Pues muy sencillo, como ya estábamos habituados antes de la pandemia, con trabajo. Me gustaría que cada uno de vosotros me dijeseis si habéis estudiado algo, en ese caso el qué, y/o en qué habéis trabajado, y si se os daba bien o no. Trataremos de asignaros el empleo que mejor se ajuste a vuestra personalidad. He de decir que, a pesar de que se os proporcionarán una gran cantidad de facilidades, quien no contribuya al desarrollo y mantenimiento de la comunidad será expulsado de la misma, siempre y cuando no se trate de un problema, el cual impida la realización de este. Ahora, quiero que vengáis aquí de uno en uno, me digáis vuestro nombre, algún dato específico en caso de enfermedad, y el apartado de trabajo que antes comenté.

Todos los del grupo de empezaron a levantar, y fueron allí, al lado de Ralph. A su lado estaba la chica que el día anterior nos había llevado a la comunidad, debía de ser su hija, y otro chico al cual desconocía. Cuando llegó mi turno de levantarme tuve que hacer un gran esfuerzo, pues no llevaba muleta para impulsarme y ayudarme. Por suerte Tommy me ayudó a ir hasta el lugar donde estaba el encargado:


-¿Qué te pasa? -preguntó Ralph-.

-Tuve un accidente y tengo la pierna muy afectada por ello. Gracias a él sigo viva -respondí, señalando a Tommy-.

-Bien, bien, veo aquí buena gente, me alegro. ¿Cuál es tu nombre y oficio?

-Me llamo Tacii, y estudié veterinaria, pero trabajaba como camarera y tenía una banda, aunque esto último no salió bien.

-Bien, bien... -habló con la gente que estaba a su lado-. Parece que por el momento tendrás que recuperarte de tu accidente, así que estarás acudiendo diariamente al hospital para hacer rehabilitación, y cuando estés bien ven a hablar conmigo.


Esperé a que entrevistasen a Pears, tenía curiosidad por saber qué le habían dicho:


-¿Vas a ser stripper? -le pregunté a Pears-.

-No, voy a ser guardián, y voy a ser de los que salgan a buscar gente -dijo con orgullo-.

-Vaya, enhorabuena. Quién iba a decir que ser militar te iba a servir de algo -cuando trabajábamos juntos en el bar siempre se lo solía decir-.

-¿Y tú?

-De momento voy a ir a rehabilitación todos los días porque no puedo hacer nada. Estoy deseando que se me cure la pierna, no para trabajar, sino para no tener que llamarte a ti o a Tommy para que me ayudéis, me sabe mal.

-¿Crees que eso importa? Hacemos ese pequeño esfuerzo encantados porque te queremos, y sabemos que necesitas ayuda aunque intentes hacernos crees que no. Hasta Alison se da cuenta.

-Todos estáis en mi contra -nos reímos-. Bueno, ¿qué piensas hacer ahora? Ya n tienes que encargarte de nosotros.

-Echaré de menos estar cerca de vosotros, ahora nos empezaremos a distanciar y cuando nos veamos no nos diremos ni hola.

-Venga, no seas sentimental, después de todo lo que hemos vivido somos una familia, nunca vamos a actuar como si fuésemos desconocidos. Hemos pasado por muchísimas cosas, tanto buenas como malas, y estoy segura de que aún queda mucho. Además, recuerda que yo soy tu hermana de pega -nos reímos-. No te vas a librar de mí.

-Oh mierda -sonrió-. Mañana vuelvo a la rutina de trabajo, tengo ganas de adaptarme a la comunidad y conocer a la gente de aquí. Me inspira buenas vibraciones.

-Yo tengo rehabilitación, pero no me quejo, dudo que me lo pase bien. Oye, ¿vamos a tomarnos algo luego al bar? Así recordamos viejos tiempos, cuando trabajábamos en uno.

-Vale, luego nos vemos. Voy a hablar con el resto, a ver qué les han dicho.

-Hasta luego.


Volví a coger mi muleta, y con la pequeña en brazos salí de aquel lugar. Al cabo de un rato salió el hombre que nos había traído, y nos llevó de vuelta al edificio en el que estaban nuestros pisos. No me apetecía ir a ningún sitio, me metí en mi apartamento directamente, y deseé no encontrarme con Doro, no me sentía de humor como para hablar con ella. Al poco de haber llegado llamaron a mi puerta, y fui a abrir, no me quedaba más remedio. No había mirilla, así que no sabía quién era:


-¿Quién es? -dije, antes de girar el pomo de la puerta-.

-Soy yo, Dave -suspiré y abrí-.

-¿Qué te trae por aquí?

-Vaya, veo que sigues resentida conmigo...

-¿Yo? Claro que no -dije con tono sarcástico-. ¿Querías algo? Si vienes a amenazarme o meterme miedo con alguna de tus tonterías, te aconsejo que te lo ahorres y vuelvas a tu casa. O vete, a secas, lo que hagas después me importa bien poco.

-Lo siento, me he portado mal. He desconfiado de ti sin tener razones, y he obrado mal con respecto a lo que pasó entre Doro y yo. ¿Me perdonas?

-Te perdono. ¿Ya está?

-Sí, no sé qué más quieres que te diga. ¿Volvemos entonces?

-¿Crees que es tan fácil? Para empezar, no tengo ninguna intención de volver contigo, y después de cómo te has portado conmigo, no te daría una nueva oportunidad por muchas veces que te disculpes. El problema es que no voy a recobrar la confianza que en ti tenía, así que te agradecería que sólo fuésemos amigos, y bueno, que me ayudes con la pequeña.

-¿Así se acaba lo nuestro? Yo venía con todo mi corazón a disculparme y a que las cosas entre nosotros volviesen a ser como eran antes.

-Lo nuestro acabó hace mucho tiempo, y si volviésemos juntos las cosas no volverían a ser como antes, ni siquiera serían parecidas.

-¿Qué pasa, ya has rehecho tu vida? -se acercó a mí-.

-No he rehecho nada porque llevamos aquí menos de un día. Y si lo hubiese hecho, ¿no tengo derecho?

-He venido aquí para nada, me voy.

-¡Es que no puedes actuar como una persona madura! Las cosas no son tan fáciles como en tu cabeza deben de aparecer. Vete, haz lo que quieras, yo he intentado que esto no acabase tan mal, pero si tú no pones de tu parte y te lamentas poniéndome a mí como la mala, me temo que no hay forma de volver ni a ser amigos. Adiós -cerré la puerta de un portazo, cabreada-.

Estaba harta de que Dave fuese tan caradura, no era capaz de ni reconocer lo obvio, no era tan difícil. ¿No se le caía la cara de vergüenza? Me sobresalté al oír la puerta abrirse, debía de ser Doro. entró como si nada, e ignoró mi presencia. Bien, al menos no me iba a tocar discutir más. Por la tarde tenía que ir al hospital para empezar con la rehabilitación, esperaba no olvidarme, era lo único que tenía que hacer ahora que no había que luchar contra caminantes. Pero seguía habiendo una amenaza vigente, y siempre estaría presente: el ser humano.





Espero que os haya gustado el capítulo, iba a haberlo subido antes pero he tenido algunos problemillas (un zombie me mordió). Gracias por haber leído, próximamente Superhuman.

domingo, 14 de junio de 2015

Are you Dead Yet?-Sinopsis

Un concurso, llamado "Are you Dead Yet?", que consiste en sobrepasar el limite de lo grotesco y el sintendido, rozando la locura y la paranoia. ¿Razón? El que sobreviva será el que gane, el cual obtendrá una gran cantidad de dinero. ¿Sobrevivir a qué? Al terror más extremo.
Solo unas pocas personas se atreven a apuntarse, pues el precio de inscribirse al concurso es más alto que el propio premio: la vida. Solo puede quedar uno.


Tornado of Souls-Cap.40: Next in Line





*************Narra Tacii**************


Me levanté con el ruido que se había armado arriba. Había dormido plácidamente, hacía mucho tiempo que no descansaba tan bien, estaba fresca y con energías para empezar un nuevo día. Alison estaba despierta, por lo que aproveché para cogerla y subir, a ver qué era lo que estaba pasando.
Vi a unas pocas personas rodeando a Pears, y me acerqué, quería saber de qué estaba hablando:

-¿Todo listo? -preguntó Pears-.

-Faltan algunas cosas, estamos terminando de organizar todo, pero creo que para cuando lleguemos ya tendremos todo listo -respondió Junior-.

-Muy bien, pues vamos manos a la obra, no hay ni un segundo que perder -Pears me vio y se acercó-. Buenos días Tacii, ¿qué tal?

-Puedo decir con orgullo que hoy ha sido la primera noche en mucho tiempo que consigo descansar. ¿Y tú? Te veo muy bien para no haber dormido.

-Soy un soldado, nunca estoy mal. Podría aguantar varios días sin dormir, pero tal y como están las cosas, a no ser que sea necesario, no lo voy a hacer. Oye, sé que no debería de preguntarte nada acerca del tema, porque me vas a pegar, pero, ¿vas a seguir siendo amiga de Tommy o vas a comportarte como una niña inmadura?

-Eso solo fue ayer, y lo hice porque necesitaba pensar, pero ya lo tengo todo más claro que el agua. Seguiré siendo su amiga, no voy a dejar que una chorrada me supere, que yo no soy soldado pero tengo alma -Pears se rió-.

-Cuando te podes así me das miedo, pero me alegro de verte tan animada, hacía tiempo que no bromeabas -suspiró-. Por cierto, no sé si te has enterado, pero en unas pocas horas llegaremos a Canadá, así que prepárate, y yo te ayudaré a andar. Lo mejor será que le dejes la pequeña a Dave, en estas condiciones no tienes una movilidad suficientemente buena como para cargar con ella y defenderos.

-Vale, bueno, hasta luego -me despedí, y fui a dar una vuelta por el barco-.


No buscaba a nadie en especial, simplemente me apetecía despedirme de la "calma" que habíamos vivido por unos pocos días. Extrañaría tener un lugar tranquilo y seguro en el que dormir, tocaba volver a la rutina de luchar, matar y huir. Vi que Tommy estaba en un lado, colocando algunas cosas que luego nos llevaríamos, y decidí acercarme para hablar, así sabría que había cumplido con lo prometido:


-Parece que estás preparando una mudanza -no se había dado cuenta de mi presencia hasta que hablé, y se sobresaltó-.

-Ah, hola Tacii, vaya susto.

-Pues sí que estabas centrado en tu tarea, pero oye, que tampoco soy tan fea como para asustarse.

-No lo decía por eso, no tenía intención de decir nada ofensivo hacia ti.

-Que era broma -sonreí-. ¿Te ayudo con algo?

-No hace falta, gracias. Tal y como estás lo mejor el que reposes un poco, porque lo que viene no va a ser fácil. O sí, no lo sé. Por cierto, ¿qué tal tus heridas?

-Me duelen, aunque desde ayer la pierna me está matando.

-Ahora cuando acabe la echo un vistazo, a lo mejor se han abierto los puntos, aunque me parece raro...

-Puede que ayude algo decir que me caí por las escaleras.

-Entonces tiene sentido pensar eso. Voy a buscar los sedantes, tómate uno y después te miro los puntos, y si se te han saltado los vuelvo a coser. ¿Te parece bien?

-Sí, muchas gracias Tommy. Oye, sabes que sigo siendo tu amiga, ¿no?

-Me alegro, Voy a buscar las pastillas, ahora vuelvo.

Sabía que se sentía incómodo, y bueno, yo también, pero lo intentaba disimular. Al poco tiempo volvió con su bolsa:

-Bueno, aquí llevo todas las medicinas, mejor ya la dejo aquí y así no se me olvida. Toma -me dio la pastilla-. Cuando te empieces a sentir mareada avísame, porque mientras estés consciente te va a doler lo que no está en los escritos -vi que a lo lejos se acercaba Pears-.

-Tacii, he hablado con Dave, y él se va a encargar de Alison, ¿ok?

-No es que me haga mucha ilusión, pero es su padre, qué remedio.

-Recuerda que luego te ayudaré a andar yo, porque como vayas con esa "muleta" te atraparán los zombies rápidamente.

-No hace falta, Tommy, me va a ayudar -me miró extrañado-.

-¿Yo? -me miró, extrañado, sin entender nada-. ¿Cuándo hemos hablado eso? -le di la mano, y él se sobresaltó-.

-¿Pasa algo? -preguntó Pears, sin saber qué pasaba-.

-No, nada, todo aclarado -le dije, y Pears se marchó-.

-Oye, tengo un par de dudas. La primera, ¿cuándo hemos acordado que yo te iba a ayudar? Lo hago encantado, pero no recuerdo que lo hubiésemos hablado.

-Así haces un poco de ejercicio...Era broma. ¿Podemos hablarlo luego? Me estoy empezando a sentir un poco mal.

-Siéntate en la silla, y miraré tu pierna. Si veo que se te han saltado los puntos te los volveré a coser cuando te duermas.

-Vale. Por cierto, muchas gracias por curarme, de verdad, eres muy amable -Tommy sonrió y se puso un poco rojo-.

-Eh...gracias, es un placer, es muy gratificante poder seguir ejerciendo mi profesión.


Me senté en la silla, y se me empezaron a cerrar los ojos. El día anterior había estado pensando mucho acerca de lo que había pasado con Tommy. Me sentía culpable porque sabía que no había actuado como debía con él, me había comportado como una niña pequeña, como Pears me dijo. Pensé, "¿por qué cuando me dio el beso no me aparte?". Creía que era por sentirme sola, pero me llamaba la atención. Abrí los ojos y todo había cambiado. Estábamos en movimiento, ya habíamos llegado a Canadá (en un principio, no estaba segura). Vi que todo el grupo iba en marcha, y después miré a Tommy, que parecía ausente:


-Gracias por haberme llevado, si me ayudas un poco ahora puedo ir yo sola -le dije-.

-Como quieras, no te voy a negar que pesas. No quiero decir que estés gorda, ni mucho menos, sino que pesas -me incorporó-. Ahora seré tu muleta, ¿no?

- Si no te importa... Oye, ¿ya hemos llegado a Canadá?

-Si, ya estamos aquí, pero lo único que hay son calles desoladas y zombies, pero no demasiados. Pears ha dicho que buscaremos algo, y si no encontramos nada pasaremos la noche como podamos, durmiendo por turnos.

-Ojalá encontremos un refugio o algo parecido para estar tranquilos.

-Ya, eso estaría muy bien, no perdamos la fe tan pronto. Por cierto, se te saltaron los puntos, y te volví a coser, y la buena noticia es que no tienes infectada la herida, así que no hay de qué preocuparse.

-Me alegro, solo falta esperar a recuperarme, volver a andar y volver a romperme las piernas -nos reímos-.

-Ni se te ocurra hacer eso, intentaría curarte, pero no es seguro que llegase a ser efectivo, mejor ve con más cuidado.

-Es que me gusta el riesgo, y si muero por romperme las piernas haciendo locuras, moriré feliz. Y mi zombie no podrá andar.

-Por si acaso no lo hagas. Eh... Tenía otra pregunta para ti.

-A ver, pregúntame, no aseguro que la respuesta sea racional, pero se intentará.

-¿Antes me has dado la mano? -me hizo gracia su pregunta, pues era obvia la respuesta, pero quise vacilarle un poco-.

-No, fue claramente Pears -sabía que le estaba tomando el pelo-. Sí, antes te di la mano. ¿Algo que objetar?

-No, pero, ¿por qué lo hiciste? -aquella era la pregunta que no sabía cómo responder-.

-Porque sí.

-Tiene que ser por algo, bueno o malo...¿No me lo vas a decir?

-¿Te importa que lo hablemos luego, cuando no haya tanta gente?

-Vale, pero entonces me lo tendrás que contar. Y, ¿qué tal estás?

-Bien, no necesitaba dormir, pero nunca viene mal, y no me duele tanto la pierna, por eso la puedo apoyar. Por cierto, siento haber sido una carga durante el trayecto.

-No eres una carga, no te preocupes -se acercó Doro-.

-Oh, la "Bella Durmiente" despertó -dijo Doro con sorna-.

-Vaya, y la madrastra ha venido a saludar -respondí-. ¿Se te ha perdido algo?

-No, yo solo venía a ver qué tal estabas... Qué borde eres.

-Jajaja, qué buen chiste. Tú venías para ver si de una vez por todas la había cascado. Dicen que bicho malo nunca muere, así que debo de ser mala. Pero tú inmortal, ¿eh? -la costó pillar la indirecta-.

-Madura, si es que de verdad, no merece la pena preocuparse por ti -se marchó, creyéndose todo lo que había dicho-.



El resto del camino continuó en silencio, con alguna charla ocasional de Pears, y alguna parada para hacer nuestras necesidades, reposar y comer algo. Nos percatamos de que no nos quedaba suficiente comida para el día siguiente, por lo que tendríamos que racionalizarla más de lo que ya estaba, y buscar más, pues la íbamos a necesitar. De vez en cuando nos encontrábamos con una horda de caminantes desesperados, buscando alimentarse, pero pudimos hacerles frente, por suerte no eran muy numerosos. El cielo empezó a oscurecerse, y nosotros no habíamos encontrada nada, ya sabía que no iba a salir nada bueno de ir a Canadá, lo único beneficioso era que nos habíamos quitado de encima a Melisse y a sus secuaces. Buscábamos un lugar en el que asentarnos y pasar la noche, no podíamos seguir adelante con la luz en nuestro contra, sabiendo los peligros que hay, y los que pueden aparecer. Llegamos a un bosque, y no nos quedó más remedio que quedarnos allí. Pears encendió una fogata, y sacó las linternas para que pudiésemos mantenernos seguros en todo momento:


-¿Quién se puede quedar a vigilar? -preguntó Pears-. Chicos, yo no puedo, lo siento, ayer no dormí, y lo necesito.

-Yo me quedo a vigilar -dije, al menos así podría hacer algo-.

-Necesitamos a dos o tres personas más, luego si queréis se hace un cambio. Dave, Junior y Nick, ¿os importa quedaros junto a Tacii? -no dijeron nada, por lo cual podía ser tanto algo malo como bueno-. Bien, vamos a preparar todo para que esté seguro, coged las armas que necesitéis, y si necesitáis ayuda no dudéis en despertarme.


Preparamos las cosas. Pusimos un montón de ramas, y las prendimos fuego, así pudimos ver algo mejor, aunque no todo lo necesario, pues la noche aguardaba muchos peligros. Vi que Dave tenía a la pequeña, pero se la dio a Marty para que se hiciese cargo mientras vigilaba, lo que me alivió, pensé que después de todo lo que había pasado entre nosotros trataría de deshacerse de la pequeña. Me senté en el suelo, con mi linterna en una mano, un hacha en la otra, y en el cinturón colgada una pistola. Recordé que tenía que hablar con Tommy, y aquel era el mejor momento, así que me volví a levantar tan bien como pude y fui a buscarle, pero parecía que ya era tarde. No me había acordado de que él tampoco había dormido el día anterior, había estado haciendo guardia en el barco con Pears, y se había quedado totalmente dormido. No quería molestarle, así que me marché. Me alegré en cierto modo de no tener que lidiar con aquel tema, prefería estar un poco más serena y mejor preparada, y si era posible encontrarme en otra situación, no rodeada de caminantes. Me sobresalté al oír un ruido a lo lejos. Me levanté, apoyándome en la muleta improvisada e iluminé el bosque con la linterna, pero el origen del ruido estaba fuera del alcance de la luz, lo que significaba que tendría que acercarme más si quería saber qué era lo que se estaba acercando, o lo que andaba por allí. No podía ir sola, ya había aprendido la lección, a´si que fui a buscar a Junior, con quien sentía más confianza de los que estaban despiertos, y le pedí que me acompañase para ver de dónde venía el ruido que había escuchado. Nos adentramos en el bosque, ambos armados y con las linternas, que jugaban un papel muy importante en aquel momento de incertidumbre abrumadora:


-¿Estás segura de que es por aquí? -me preguntó-.

-Claro que sí, vale que mi sentido de la orientación no es muy bueno, pero sé identificar de dónde viene un sonido, al menos aquel era muy claro. Parecía algo o alguien pisando unas ramas secas.

-Con esa descripción me temo que va a ser un poco complicado encontrar el origen, aquí hay ramas secas por todas partes, ¡es un bosque!

-Lo sé, pero yo lo he oído cerca de el lugar en el que yo estaba haciendo guardia. ¿Y si es un grupo de caminantes?

-Es lo más seguro. Si no son muchos los liquidamos nosotros, pero si son demasiados mejor advertimos a todo el grupo y nos vamos de este lugar.

-Me parece lo más sensato. No utilizaremos nuestras armas de fuego para no llamar la atención, por muchos que fuesen -Junior asintió-. Bien, vamos allá.


Nos adentramos en las entrañas del bosque, donde nadie nos podría oír gritar en caso de que nos hubiesen tendido una trampa. "No hay muchos caminantes, así que hay poco riesgo de que nos encontremos con alguien" pensé, pero nunca se sabe, ya no se podían hacer predicciones. Tras avanzar un poco nos paramos, y nos quedamos en silencio sepulcral, esperando oír algún ruido más que nos pudiese asegurar que había alguien por allí cerca, pero no había nada. Sentí un escalofrío, algo no iba bien. No podía ser que aquel ruido fuese producto de mi imaginación, algo debía de haberlo producido, pero no estaba segura de qué podía ser. Una amenaza seguro, pues si eran caminantes venían a por nosotros, y si eran personas se estaban ocultando para atacarnos por sorpresa. Como no encontramos ninguna pista de qué podía ser, volvimos a nuestros puestos para seguir con la ronda. Todos seguían durmiendo, nadie se había percatado de nuestra ausencia ni presencia. Tuve la tentación de pisar a Doro "accidentalmente", pero no lo hice porque sabía que como consecuencia me caería, ya lo haría en un futuro, cuando mi pierna estuviese bien y tuviese un rifle. Y accidentalmente se me caería una bala. En su cabeza. Y otra más. Pero todo accidentalmente, claro. Dejé mis pensamientos de lado, y me fijé en Tommy, me reí, estaba muy gracioso durmiendo, y Pears estaba serio, como cuando estatab despierto. Volví a mi lugar de vigilancia, y el resto de la noche estuvo muy tranquilo, a lo lejos vi un par de caminantes, pero no parecían estar buscando comida, y mucho menos se habían dado cuenta de nuestra presencia. En cuanto salió el sol despertamos a todos los del grupo, cuando antes reanudásemos la marcha más luz tendríamos a nuestro favor, y más seguros nos sentiríamos, al menos veríamos las amenazas de nuestro alrededor. Pears se ofreció a llevar a Alison, pues me tocaba a mí hacerme cargo de ella, pero no podía cargar con su peso. Tommy vino amablemente a ayudarme a caminar, como el día anterior. Cogimos todas nuestras cosas y emprendimos rumbo a algún lugar (no teníamos un rumbo fijo). Empezamos a oír ruidos a nuestro alrededor y de repente apareció un grupo de unas 20 personas, dispuestos formando un circulo a nuestro alrededor, impidiéndonos el paso. Todos iban arados, y parecían tener buena condición física. Recé a Dio para que no fuesen otros locos como Melisse y los suyos. Una mujer pelirroja y alta del grupo desconocido dio un paso al frente:


-No os preocupéis, no venimos a mataros -dijo la mujer-. Yo me llamo Daisy.

-¿Cómo nos vamos a creer eso? -dijo Pears, que era nuestro portavoz-.

-Si hubiésemos tenido la necesidad de mataros lo habríamos hecho cuando os vimos, ayer por la noche. Creo que es una buena prueba para que lo creáis, ¿no?

-¿Qué queréis de nosotros? No tenemos nada, ni comida, ni nada de beber, lo único que tenemos son armas, pero tampoco es que sean muy buenas.

-No queremos quitaros nada. Veréis, ayer por la noche estuve haciendo una expedición con mi compañero Michel y os vimos. No quisimos acercarnos porque nos habrías matado, así que llamamos a más de nuestros compañeros y vinieron aquí, así en caso de que no hubieseis sido un grupo pacífico habríamos podido salir vivos de la situación. Me alegro de que seas pacíficos, últimamente la poca gente que encontramos ha perdido toda su esencia de humano, y no me refiero a los zombies.

-Bonita historia, pero entonces si no habéis venido a coger nada de lo que tenemos, ¿qué queréis? -preguntó Pears, tenso-.

-Que vengáis con nosotros a un lugar en el que podréis hacer vuestra vida y ser felices. Sé que suena muy mal, como si os tratásemos de tender una trampa, pero queremos recuperar la humanidad.

-En eso te doy la razón, no suena muy convincente. ¿Podrías hablarnos de ese lugar?

-Estamos allí prácticamente desde que el apocalipsis empezó, y nunca ha pasado nada. Tuvimos suerte de que el foco de la infección en Canadá hubiese sido tan controlado y la enfermedad no mato a todos sus habitantes, quedamos un poco menos de la mitad. Esa zona está amurallada con muros de metal, medida implantada por el Estado, y además es la única zona segura que funcionó, el resto se fueron al garete muy pronto. Tenemos muchos recursos, somos autosuficientes, y hay mucha gente que mantiene la comunidad en pie. Os ofrecemos quedaros allí y gozar de una vida como la que antes teníais, pero con la condición de que tenéis que hacer algo en la comunidad, no mantenemos a inútiles -la mujer me miró-. No quiero decir que esas personas sean las que tienen algún tipo de problema o enfermedad que les impida desarrollar sus tareas con normalidad, a los que necesitan ayuda se la damos sin ningún problema. Podéis venir a ver la cuidad, nosotros os invitamos a formar parte de ella.

-Muy amable, pero lo tenemos que hablar un momento -Pears se acercó a nosotros, y nos juntamos para tener una charla más "privada"-. Esto era lo que nosotros buscábamos, pero aún no podemos cantar victoria, no sabemos si ese lugar existe o no, y tampoco sabemos qué intenciones tienen esos individuos. Yo opto porque vayamos, veamos si es cierto o no lo que nos han contado, y si lo es nos quedamos. Si alguien nota algo raro, nos reuniremos, lo comentaremos y nos marcharemos. No deis muchos datos personales vuestros aún, como mucho el nombre, pueden usarlos en nuestra contra en un futuro si esto no sale bien. ¿Os parece? -todos asentimos, y Pears se acercó a la mujer-. Iremos, pero con la condición de podernos marchar en caso de que no nos convenza la idea.

-Por supuesto, sois totalmente libres de tomar una decisión, la que más acertada os parezca. Seguidnos, no tardaremos mucho yendo a pie.


El numeroso grupo de desconocidos iba delante, y nosotros los seguíamos como si fuésemos criminales o algo parecido. Tras media hora de caminata, vimos unos grandes muros, y la mujer llamó. Dijo algo que no pudimos escuchar y una puerta en el muro apareció, y entonces entramos. No nos esperábamos que fuese a ser tan impresionante. Había una gran cantidad de gente, ¡humana! No había ni un caminante, todo el mundo parecía feliz de estar allí. Se veían a familias unidas paseando por las limpias calles, gente con prisa por ir a trabajar... Hacía tanto tiempo que no veía aquella escena que me resultó incluso extraño. Todos nos habíamos sorprendido gratamente al ver que habíamos encontrado aquello que estábamos buscando y creíamos que no íbamos a ver nunca.El grupo de gente que había venido con nosotros se había dispersado, y vino la mujer que al principio nos había estado hablando sobre aquel lugar:

-Ahora os llevaremos al edificio en el que os alojaréis. Para aprovechar el espacio, tendréis que compartir cada 2 personas una habitación, así que elegid con quién iréis y en un poco os veremos en este mismo sitio. Id a echar un vistazo mientras tanto si queréis para ver el ambiente -la mujer se alejó-.

-Es increíble...¿Qué os parece? -preguntó Pears, que parecía tan impactado como yo-.

-Yo sin duda me quedo, esto es una locura -respondió Slash-. Seguro que hay tabaco.

-¡Y cervezas! -añadió Steven, eufórico-. Bueno chicos, yo apoyo a Pears y Slash, me quedo.

-Es lógico, este lugar es asombroso. Parece que hemos vuelto en el tiempo, cuando las cosas aún funcionaban. Creo que no hay nadie en contra de que nos quedemos, ¿no? -comentó Marty-. Pues creo que ya está la decisión tomada. Espero que dejen formar bandas, me encantaría poder dedicarme a ello en cuerpo y alma ahora que no tengo que tener un arma en mano a todas horas.

-Hey, chicos, no nos precipitemos, aún pueden pasar muchas cosas, lo mejor es que llevemos algo de protección por si nos atacan.

-¿Te refieres a crema solar? -preguntó Steven, y nos reímos-.

-No, por si nos atacan -le respondí-. Yo al menos estaré una temporada así, cuando vea algo que me haga tener la confianza suficiente, no iré armada.

-Oye, pues yo tengo un arma del que no me puedo desprender -dijo Slash, con sorna, y nos reímos-. Que se me quedó el machete pegado a la chaqueta, pervertidos.



La mujer pelirroja volvió, y tras haberla dado la respuesta nos llevó hasta unas habitaciones de unos edificios enormes. Nos hicimos un reparto de las habitaciones, y me tocó dormir con Doro, porque era la única chica, para que no hubiesen malos rollos. Daisy nos dijo que al día siguiente por la mañana nos iría a buscar y nos asignaría un trabajo y nos hablaría más acerca de la comunidad que habían formado. Fui a mi habitación, y por suerte Doro no estaba. Me duché y me arreglé un poco, había ropa en mi armario, justo de mi estilo. ¿Se podía pedir más?
Me sobresalté al mirarme al espejo, me veía horrible en comparación a como era antes. Parecía mucho más mayor, por lo menos 10 años más de los que tenía. Me sentía desagradable y vieja, y todavía me quedaba mucho por delante (en un principio). Di vueltas por el apartamento, investigando cada rincón. Había electricidad, era una gozada poder encender la luz, a pesar de que era un detalle muy insignificante anteriormente, ahora era el símbolo de la lucha y el esfuerzo. Había algunos papeles encima de la mesita del salón en los que hablaban sobre la comunidad, y de un tal Ralph, que era el que lo controlaba todo. Llamaron a mi puerta, y fui a abrir. Era Pears:


-Vaya, sin la roña pareces una mujer otra vez -me dijo, en broma-.

-Oye, tú también pareces una mujer, te falta la faldita -le respondí-. ¿Y Alison?

-Está en mi habitación, la está cuidando Junior. Si quieres hoy me quedo con ella para que descanses, que ayer no dormiste.

-No hace falta, es mi hija y de Dave, nosotros somos los que tenemos que hacernos cargo de ella, no tú.

-No es molestia, no te preocupes. Yo soy somo tu hermano, así que técnicamente Alison es mi sobrina, y por eso la cuido.

-Jajajaja, como quieras.

-Oye, hoy nos han invitado a una fiesta de bienvenida, nos vana  presentar al encargado de la comunidad. ¿Vas a ir?

-No, me apetece descansar, aunque me lo pensaré. Oye, ¿quién duerme con Dave? Es que me extraña que no sea Junior, que es su mejor amigo.

-Espera, creo que me acuerdo -esperé unos segundos a que respondiese-. ¡Ah, sí! Creo que le tocó al azar con Tommy -aquello no me sonó nada bien-.

-Me parece que se van a acabar matando,

-¿Por qué se iban a matar? -preguntó, con curiosidad-.

-Porque Dave no traga a Tommy porque cree que soy suya y que le estoy poniendo los cuernos. Lo mejor de todo es que yo ya no tengo nada con Dave, y nunca he sido suya, pero que piense lo que quiera -Pears se rió-. ¿Qué?

-Nada, nada, me parece un poco niño Dave, pero en fin, ya madurará. Pues recuerda, mañana por la mañana tenemos que estar todos listos en el portal del edificio para que nos lleven a la presentación. Llevaré a tu pequeña, ¿vale? -justo volvieron a llamar a la puerta, y me imaginaba quién era-. Voy a abrir si quieres -fue a abrir-. Ah, hola Tommy -mi capacidad de predecir era asombrosa-.

-Hola Pears...Bueno, ¿qué te cuentas?

-Nada, ya me iba. Nos vemos esta noche, o mañana -Pears se marchó, y suspiré-.

-¡Hola Tacii!

-Vaya, tú también estás entusiasmado con todo esto, ¿no?

-Claro...¿Tú no?

-Sí, tengo ganas de recuperar el fuelle y poder andar de nuevo -se hizo el silencio, era muy incómodo-. ¿Querías algo?

-Me imagino que sabes que sí, pero me puedo ir si no hay nada que explicar. Sólo quería disculparme por haber malpensado.

-Entiendo... -no sabía qué decir-. Oye, ¿y si no malpensaste?

-No sé, creo que me hice una idea equivocada de lo que pasó, da igual...

-Fue una simple coincidencia, todo sigue igual que antes.

-Ya me lo imaginaba... ¿Vas a ir a la fiesta que nos están preparando?

-Sinceramente, no me apetece, prefiero no estar con tanta gente, he perdido mis facultades de socializar. ¿Y tú?

-Tampoco tenía ganas, pero me gustaría conocer a gente nueva, me vendrá bien. Bueno, hasta mañana -fue a salir, pero le detuve-. ¿Pasa algo? -me acerqué a él y le besé-.

-No fue casualidad, miento muy bien -parecía muy sorprendido, y algo perdido-.

-Espera, es que no me entero, me he perdido. ¿Esto lo has hecho por pena?

-No, no lo he hecho por pena. Nunca lo haría por un motivo tan vacío si se trata de un tema semejante. Lo hago porque después de haberlo pensado, me parece bien.

-Si lo explicas de tal manera que yo también me pueda enterar mejor, te lo agradecería.

-A ver -suspiré, odiaba tener que hablar de aquel modo, no era para nada lo mío-. Que me gustas. ¿Eso lo entiendes? -sonrió-. Supongo que eso significa que si.

-Sí, ahora te entiendo. ¿Eso significa que tú y yo podríamos salir juntos?

-Hombre, si quieres sal de la habitación, pero dudo que necesites ayuda para encontrar la puerta -me miró y se rió-. Era broma -sonreí para que no pensase que lo decía para burlarme de él-. Podríamos intentarlo, me parece bien.

-Genial. ¿Qué te parece si vamos a dar una vuelta por la cuidad?

-Vale -sonreí, y nos fuimos a investigar la ciudad-.


¿Era el comienzo de una nueva era? No lo sabía, pero lo único que sabía era que todo lo bueno acababa, y aquello era muy bueno...



Espero que os haya gustado le capítulo. Sí, hay poca acción, pero habrá que dar tregua a nuestros protagonistas, ¿no? Que vergüenza de gente, merecéis la muerte (que no, que es bromita...o no). Muchas gracias por haber leído, comentar o compartid si os ha gustado, y dentro de poco más chicha, y un vídeo de mi grupo *hype extremo*

martes, 2 de junio de 2015

Tornado of Souls-Cap.39: Under Grey Skies





Me marché, estaba bastante cansada, y tampoco que sentía con el suficiente estado de ánimo como para hablar con alguien. Llevaba a la pequeña conmigo, así que tampoco podría descansar mucho, tenía que cuidar de ella, aquella noche me tocaba a mí. Tenía frío, y me sentía muy ausente. Ya estaban todos durmiendo, aquel no era mi lugar. Miré varias veces a la pequeña, hasta que se durmió. Entonces cerré los ojos y decidí evadirme un poco de aquella vida y soñar con algo mejor.

Me desperté por el dolor de la pierna. Me la toqué, y casi grito, sentía como si se me fuese a desprender del resto del cuerpo de inmediato. Miré alrededor, ya unos cuantos se había levantado, así que decidí yo también hacerlo, tan bien como pude, pues no estaba precisamente en condiciones como para ir pegando saltos. Justo cuando iba a subir las escaleras me crucé con Tommy, que tenía cara de necesitar dormir desesperadamente:

-Buenas -dijo, bostezando-. Pears ha dicho que nos queda un día y medio de viaje.

-Ah, bien, bien... Oye, ¿por qué te ofreciste a vigilar el barco por la noche? Te tienes que estar muriendo de sueño.

-No importa, tenía ganas de demostrar que quiero ser parte del grupo, y como tal ayudar en todo lo que pueda. ¿Cómo estás tú? Y no me digas viva, que eso ya lo he oído en anteriores ocasiones.

-Me duele la pierna, para variar, pero se me pasará. Estoy siguiendo los consejos que Pears y tú me disteis de no hacer locuras, y he estado reposando.

-Algo me dice que, a pesar de haber estado reposando no has descansado. ¿Vas a subir? -asentí, con cierta desgana-. ¿Quieres que te ayude?

-No hace falta, me apaño bien, pero gracias. Descansa.

-Gracias. a ti también Si necesitas algo despiértame. Hasta luego -sonrió-.


Cada vez me caía mejor Tommy, me alegraba de haberle ofrecido unirse al grupo. Merecía estar, se lo estaba ganando y estaba tratando de demostrarnos que era de los nuestros, mientras que Doro lo único que había hecho era ocupar espacio. Suspiré, podía ser peor. Subí las escaleras agarrándome a la barandilla con una mano, y con la otra agarraba tan bien como podía a la pequeña, que ya estaba despierta. Al subir no vi a nadie, me preocupé, pero luego oí voces, lo que me dejó más tranquila. Una de las cosas que más me afectaban desde que el apocalipsis empezó era el miedo a perder a la gente con la que iba. Me senté en la silla a ver el tiempo pasar, con la pierna inútil no había más que pudiese yo hacer. Me quedé contemplando el rostro de la pequeña un tiempo: ya abría los ojos, y eran de un color esmeralda, como los de Dave. Maldita sea, hasta la niña se parecía más a él que a mí.
Noté que alguien gritaba mi nombre, era una voz femenina. ¿Quién iba a ser sino? A lo lejos vi a Doro acercarse:

-Hola Tacii. ¿Cómo te van las cosas?

-Normal. Si me hubiese pasado algo interesante ya lo sabríais, no sé, no es esto un palacio.

-Oh, lo siento, no quería resultar desagradable -dijo, poniendo cara de pena-. Bueno, pues entonces me voy.

-¿Esperas a que te diga algo? Es que no sé por qué vienes a hablar conmigo.

-Porque somos del mismo grupo, somos como una familia, ¿no? Deberíamos de poder hablar libremente, sin ataduras, y sin que a otras personas les resulte molesto e incómodo.

-Lo de que somos una familia es relativo, Muy relativo -"Si fueses de mi familia me suicidaría", pensé-.

-¿Por qué pegaste a Dave ayer? -sabía que me iba a preguntar desde un principio, era tan predecible-.

-¿Te importa? Es que es algo privado, nada más.

-Por favor, Tacii, sé que me odias, pero no le pegues. No es su culpa estar enamorado de mí -intentaba ignorar toda la mierda que me estaba diciendo aquella loca, pensaba en que llegaríamos dentro de poco a tierra, y accidentalmente los zombies la devorarían-.

-Ok -respondí, tratando de acabar la conversación, que se estaba prolongando mucho más de lo necesario-.

-Tienes que disculparte con Dave, son sus sentimientos los que le dominan.

-Esto no es filosofía, y dudo que él sea seguidor del emotivismo de Hume, así que mejor será que acabemos esta conversación. No voy a negar que te odio, porque la verdad es que no me caíste bien desde el principio, pero eso es por lo tonta que eres, no por lo otro -me levanté-. Si no te vas me iré yo, no tengo ganas de discutir.

-Pues parece que es lo que estás buscando...


Ignoré sus palabras y me fui a un extremo del barco. Allí estaba Slash, fumándose un cigarro y hablando con Nick. Quise unirme a la conversación, pero sabía que tarde o temprano diría alguna cosa inadecuada, estaba muy malhumorada. Me senté en un lado, ya me estaba acostumbrando, se acabaría convirtiendo en una tradición. Vi que venía Junior:

-¿Qué pasa? -me preguntó, sin andarse con rodeos-.

-No pasa nada. ¿Por qué iba a pasar algo?

-Porque estás frunciendo el ceño, y siempre que estás enfadada te aíslas. Puedes contármelo, no voy a decir nada a nadie.

-No me pasa nada de verdad, aunque creo que me voy a tomar mi pastilla.

-...o te dará un ataque de ansiedad, porque te has enfadado. ¿Es por Dave?

-Eso ya me da igual. Lo que me molesta es que venga Doro a molestarme, es increíblemente insoportable, de verdad, un día de estos la daré con el palo y la abriré la cabeza. Con un poco de suerte igual hasta la mato.

-Vaya, no pensé que pudieses tener una mente tan retorcida... Venga, no te preocupes, las cosas siempre se terminan arreglando.

-No, si yo no quiero arreglar nada, me siento bastante bien, pero la actitud de la gente es lo que me mata. ¿No se dan cuenta de lo irritante que puede llegar a ser? Lo digo por Doro.

-Déjalo estar, no puedes cambiar a una persona, seguirá siendo así de estúpida para el resto de su vida. Si quieres ahora voy a buscar tu pastilla.

-O empezaré a tener cambios de humor y desvariaré, o romperé cosas. Recuerdo que mis padres en vez de darme pastillas me llevaron a un psiquiátrico pensando que me había vuelto loca.

-Jajajaja, qué majos -de repente, y sin saber cómo, Dave apareció-. Hey zanahorio.

-Hola. ¿Puedo hablar un momento contigo? -no sabía si se refería a mi, aunque no me interesaba averiguarlo-. ¿Tacii?

-¿Qué? -intenté hacerme la loca para despistar-. Vaya, te dejé marca.

-¿Podemos hablar un momento? No te robaré mucho tiempo.

-¿Es necesario? Creo que todo a quedado suficientemente claro.

-Por favor, es cuestión de un minuto, nada más -dijo Dave, y al ver que yo asentí Junior se marchó, esperaba que se diese prisa en volver-. Quería disculparme.

-¿Por qué? -le pregunté,e esperando a oír cualquier sandez-.

-Por todo lo que ha pasado. Siento haber sido tan borde, es que después de lo que pasó me quedé algo afectado. No quiero a Doro ni nada por el estilo.

-Vale. ¿Qué esperas?

-A que te disculpes.

-¿Yo? -me sorprendí, incluso me reí-. Encantada estoy de oír por qué quieres que me disculpe.

-Si yo pido perdón lo mínimo que tú podías hacer es disculparte. Por haber estado tan borde conmigo, por haberme pegado y por ignorarme.

-¿Cómo? Creo que lo único que he hecho fue pegarte, y sabes más que de sobra por qué lo hice, te lo tenías ganado, hasta el último Newton de la fuerza con la que te golpeé.

-No te hagas la sabihonda conmigo, eso no va a funcionar. Pensé que esto se podría arreglar, pero si tú no pones nada de tu parte, mal vamos.

-No quiero arreglar nada. Ya me has demostrado de qué pasta estás hecho, para mí es más que suficiente para saber lo que quiero, y no eres tú. Me has tratado como la mierda y ahora que te sientes solo y humillado vuelves, intentando volver a lo de antes, que aunque no es lo que tú quieres porque ya te has cansado lo intentas. Demuestra que eres humano y sé un poco empático, a ver si eres capaz de entender cómo me siento. Porque si tú te sientes humillado y solo, imagínate yo, que estoy hecha una mierda, tanto física como mentalmente. No tengo nada más que decirte.

-Eres una creída. Crees que sabes mucho y que eres una incomprendida, y luego me dices a mí que sea empático.

-No, espera, si quieres te doy otra oportunidad para que se repita.

-No se volvería a repetir.

-¿Ves? Es lo que estás buscando, volver a lo de antes, que es mejor que no tener nada. Mira, Dave, en este tiempo, que no ha sido mucho, he reflexionado sobre qué ha pasado, y he llegado a la conclusión de que soy incapaz de volver a intentarlo, me niego, vaya. Me hubiese gustado que las cosas entre nosotros no hubiesen acabado así por la pequeña, pero es lo que hay. Puede que cometieses un error, pero yo no voy a hacer los mismos, suficiente.

Dave se marchó, indignado y con la ira saliendo por sus poros. Miré a la pequeña y pensé "Suerte que no vas a acordarte de estos momentos, suficiente tienes con haber nacido en un ambiente así". Recordé lo que Dave me había dicho. ¿Era tal y como él me había descrito? En mi vida me habían llamado muchas cosas, sobre todo malas, pero nunca me habían llamado sabihonda ni me habían acusado de ser una persona empática. ¿Había sido borde? En mi opinión sólo había sido con él como él había sido conmigo... A lo lejos vi que Junior venía con la pastilla, y me la tomé al instante, tenía unas ganas terribles de tirar a alguien por la borda, o tirarme yo. Ofreció cuidar a Alison, pero quise quedarme con ella, mi criaturita inocente. Ojalá fuese así para siempre, y no llegase a corromperse por sus propios intereses, como nos había ocurrido a todos. Ojalá que tuviese un futuro brillante, sin zombies merodeando por las calles en busca de carne fresca o sin tener que huir de la realidad. Volví a la realidad, y decidí hablar con rato con Jeff, mi viejo amigo:

-Hola Jeff, ¿qué tal?

-Muy bien. Hoy me toca hacer vigilancia nocturna, así veo el hermoso cielo nocturno.

-Yo preferiría dormir...

-Y yo, pero quiero ser optimista para no desanimarme. De verdad espero que encontremos algo en Canadá, aunque sólo sea un lugar en el que refugiarnos y hacer vida normal.

-Pides demasiado, después de todo lo que ha pasado, confórmate con estar a salvo ahora. No podemos esperar cosas tan grandes.

-¿No te gustaría que tu pequeña tuviese una infancia normal, jugando con muñecos y dando sus primeros pasos?

-Claro que me gustaría, pero sé que un lugar así no existe, la civilización está prácticamente extinta, dudo que haya allí alguien esperándonos para tener una vida feliz y normal. Tendremos que luchar, y ya está, pero no me preocupa.

-No te preocupa, pero te asusta. ¿Cuánto tiempo hace que no duermes tranquila?

-Mucho, pero no lo suficiente como para olvidarme de lo que está pasando. Si nos relajamos las cosas van a ir peor.

-No vamos a relajarnos, sabemos a lo que nos enfrentamos. No sé tú, pero yo echo de menos mi vida de antes, y me gustaría volver.

-No sé...Por si acaso yo no me espero encontrar nada especial, aunque estaría bien. Que sea lo que sea -le dije-.

-Bueno, voy a ayudar a Pears. Dijo que mañana ya estaríamos en Canadá, y tenemos que preparar las cosas para llevarlas. ¿Quieres que le diga algo?

-No hace falta. Si puedo ayudar en algo, decírmelo.

-Vale, hasta luego -dijo Jeff, marchándose-.


Otra vez me había quedado sola. Quería poder ir y hablar con todo el mundo, pero por culpa de mi pierna no podía hacer nada, estaba reducida a la nada. ¿Qué habría pasado si no hubiese decidido
Nada, no habría pasado nada, ¿qué importa? Habría estado bien que hubiese muerto allí, así no sería un estorbo para mi grupo.

Me alojé en mis pensamientos mientras los demás hacían algo útil, les veía ir y venir todo el rato, hasta que me cansé y me fui abajo. Alison se había dormido, así que la dejé en un lado, mullida por un cojín que había en el barco, y me dispuse a ponerme de pie y andar un poco, tenía que ir poco a poco, sin apoyarme en el palo. Empecé a dar vueltas como una tonta, y a las 3 el dolor no me permitía seguir. ¿Cómo me había convertido en algo tan inútil? Me senté en suelo y miré a mi alrededor. No había nadie, lo cual me relajaba, sólo estaba Tommy, dormido. En otra vida habría tenido la tentación de darle un susto de muerte, pero ya no tenía ganas, ni ánimo para ello. De puro aburrimiento cogí a la pequeña y me fui fuera, así tomaría un poco el aire. Estuve hablando un rato con Pears, que me contó los planes que teníamos para cuando llegásemos hasta que se hizo de noche. Todo el mundo se iba a dormir, pero no me apetecía demasiado. Pensé en ir a hablar un rato con Jeff, pero parecía estar hablando de algo importante con Pears. Fui al otro lado del barco, y recordé que también estaba Tommy haciendo guardia, así que fui a hablar con él:

-¿Qué tal la vigilancia? -le pregunté, intentando no ser borde-.

-Bastante bien, teniendo en cuenta que no ha pasado nada malo. Prefiero aburrirme vigilando que subestimarlo y que nos ataque alguien. O algo.

-Me parece bien. ¿Puedo sentarme? -me senté en una silla que estaba al lado-.

-Claro. ¿Hoy eres tú la que no puede dormir?

-No, probablemente si me echo me duermo, pero no me apetece, prefiero estar despierta.

-Eres la primera persona a la que la oigo decir que no le apetece dormir. ¿Te ocurre algo?

-Estoy bien. ¿Por qué todo el mundo cree que me pasa algo? ¡Estoy bien, maldición, BIEEEEEEEEN! -Tommy me miró sobresaltado por mi reacción-.

-Me acabas de confesar que no lo estás.

-Yo no he dicho eso...

-¿Sabes que no es malo desahogarse? Tal y como están las cosas, ya casi nada es malo.

-No sé qué responder la verdad... Bueno, te cuento, total, es lo único que puedo decir, tal y como estoy mi capacidad de vivir aventuras se limita mucho, demasiado.

-Cuenta, tenemos tiempo de sobra.

-Pues estoy ingratamente sorprendida por la forma de actuar de Dave. Vino, me pidió perdón, pero luego me empezó a decir que yo era la mala y que tenía que disculparme, y demás tonterías. No es Dave lo que me atormenta, sino el pensar en lo que me dijo que era. Puede que tuviese razón...

-¿Qué te dijo?

-Uf, no son sus palabras exactas, pero me dijo algo así como "Creída, sabihonda e incomprendida". No sé, ¿tú crees que soy así?

-No asociaría ninguna de esas palabras contigo -me alegró oír aquello-. De hecho, me pareces muy buena persona, amable, y aunque pareces fría y distante, eres muy amable y cálida. En ningún momento me has parecido ni creída, sabihonda o incomprendido, sino ni me habría planteado venir aquí.

-¿Viniste aquí porque soy maja?

-No, tomé la decisión porque sabía que encontraría a buena gente contigo, o al menos la mayoría de tu grupo lo son.

-Ah... Bueno, me alegra haber oído que no soy una bruja -miré a la pequeña y suspiré-.

-Oye, si quieres irte a dormir, yo puedo cuidar de la niña. A ver, no soy un experto, pero creo que puedo.

-No hace falta, gracias, de verdad, pero me apetece hablar contigo. Si me duermo me va a pasar como en la película de "Pesadilla en Elm Street", pero conmigo misma -nos reímos-. Oye, ¿qué sentido crees que tiene que sigamos luchando?

-Buena pregunta...Tal vez lo hacemos para que los seres humanos no desaparezcamos. Sería paradójico extinguirnos por nuestros propios medios, y muy absurdo.

-Pero no me refiero en general, sino en particular.

-Eso ya es más complicado, depende de cada persona. Yo, por ejemplo, lo hago porque tengo algo de fe en la humanidad, y que pueda salir adelante, y creo que la vida puede volver a ser como era antes.

-Eres muy optimista, eso es admirable. Y, ¿crees que tendría justificación que una persona se quite la vida en caso de que no tenga esa misma visión, sino la contraria?

-Por supuesto que no, el suicidio nunca es justificado por nada. La muerte no soluciona nada, lo corta de raíz, y esa solución me parece muy cobarde. Sin embargo, quien lucha día a día contra sus demonios y sigue adelante tiene un gran mérito, mis respetos a esas personas. No estarás pensando en hacer alguna tontería, ¿no?

-No, tengo que cuidar de la pequeña, no me fío de dejarla en manos de Dave... Oye, ¿a ti no te afecta hacer perdido a quien querías? Siempre pareces estar bien... A ver, no quiero decir que estés siempre mal, pero no sé, parece que lo llevas bien.

-La duda ofende, la pérdida de Jolee fue una de las cosas más duras por las que he pasado. Nunca quise a alguien tanto como a ella. Me acuerdo de ella mucho, y hay veces que sueño con ella, como si nunca hubiese pasado nada, pero llega un momento en el que recuerdas cómo era en el buen sentido, y sin llorar. Recuerdos que te hacen feliz y que merecen la pena ser conservados.

-Vaya... -me quedé sorprendida por las palabras de Tommy-. Oye, siento haberte hecho esa pregunta, no quería deprimirte ni nada por el estilo.

-No pasa nada, en absoluto me ha deprimido. Oye, ¿hay algo que pueda hacer para que te animes? Es que te veo capaz de suicidarte, independientemente de lo que me has dicho antes -tenía razón, lo estaba pensando, pero no lo iba a decir-.

-No hay nada, estoy bien. Me gustaría tener un poco de esperanza. Todo el mundo está deseando llegar a Canadá porque crees que allí encontraremos un lugar en el que vivir y estar a salvo, y mientras, yo sin ningunas ganas de llegar para volver a la rutina de estar en constante movimiento y luchando para proteger a mis seres queridos. Quiero estar tranquila por un momento, poder deshacerme de las pastillas por un tiempo y volver a pensar en qué hacer los días que tuviese libres, y chinchar a Pears, y tener un perro...

-Pues no parece que no tengas esperanza, lo que pasa es que la reprimes, pero al igual que todos quieres que encontremos un lugar seguro y volver a hacer lo que antes hacías. Venga Tacii, no te desanimes, algo tiene que haber si sigues luchando por seguir adelante.

-No lo creo, ni siquiera sé por qué sigo aquí.

-Hay que intentar mirar las cosas con un poco de optimismo, y más en esta situación. Por ejemplo, me alegro de haberte encontrado en la base militar. No quiero decir con ello que me alegre de lo que te pasó, por si se te ocurre pensar eso.

-Yo no me alegro tanto, pero por lo de la pierna y el resto de heridas no tan graves. Me siento muy inútil, y me duele mucho.

-Si te sirve de consuelo, yo no creo que seas una inútil. Me alegro enormemente de haberte conocido, puede que eso fue lo que me animó a seguir, ¿sabes? -me quedé un poco impactada por lo que había dicho-.

-No lo entiendo, soy una depresiva de mierda, dudo que alguien se alegre de conocerme.

-Entonces yo soy la excepción. No te infravalores, tienes que sonreír y seguir adelante -Alison se rió-. Mira, tu hija me ha dado la razón.

-Además, yo soy una madre pésima. Podría irme a investigar sola, así trato de recuperar la cordura.

-No te lo recomiendo, por experiencia propia. Estar solo es un tormento, no te relacionas, y empiezas a hablar solo. Tienes hábitos raros, y te sientes como un completo extraño, algo inútil para la sociedad. Hay mucha gente que te quiere, no puedes irte.

-No se iba a parar el mundo. Y yo ya he perdida la fe en el ser humano, me iré en busca de un perro -sonó el walkie que había encima de una mesita al lado de nuestras sillas-. Voy a responder.

Me levanté, y difícilmente fui a por el walkie, a pesar de que estaba cerca. Era Pears:


-¿Qué quieres? -le pregunté, con cierta agresividad-.

-¿Tacii? Bueno, llamaba a Tommy, pero tú también me vales. Te quería pedir que me trajeses una linterna, se me ha apagado la vela y no veo una mierda.

-Sí, espera un momento, no me demoraré demasiado -dejé el walkie en la mesa y me senté-.

-¿Qué ocurre? -preguntó Tommy, preocupado-.

-Nada, Pears y sus cosas, nada serio, podrá sobrevivir -dije con cierto sarcasmo, y se hizo el silencio-. ¿He dicho algo malo?

-No, para nada, estaba pensando.

-¿En qué? Dicen que la curiosidad mató al gato, pero yo no soy un felino.

-Jajaja, no pensaba en nada importante. Entonces, ¿ya estás mejor?

-Puede.

-Me alegro. Deberías de ir a dormir, ya es muy tarde, y mañana salimos, te vendría bien descansar, será un día difícil.

-Me da igual, sé que si me voy a dormir no voy a conciliar el sueño. Así al menos contribuyo a la causa de que tú tampoco te duermas -sonó otra vez el walkie, pero lo ignoré-. Qué pesado era Pears-. Tengo curiosidad por saber qué pensabas. ¿Tan malo es decirlo?

-No es que sea malo, es que es, pues... ¿extraño?

-¿Alguna parafilia con zombies? -Tommy se negó rotundamente-. Entonces no es algo muy raro. Dímelo, soy una tumba.

-No, déjalo, es una chorrada. Creo que lo mejor es que vayas a dormir, y mañana hablamos.

-No me iré a dormir hasta saberlo. ¿Es algo que te atormenta? -suspiró, y yo me acerqué para que me lo contase-.

-Sí, es algo que me atormenta, pero no me hace sentir mal, más bien me preocupo, pero nada más. Ya lo sabes.

-Eso es muy ambiguo, si no especificas más me quedo igual que antes. Pensé que confiabas en mí...

-Y lo hago, por eso no te lo digo.

-Ahora sí que me he perdido.

-Si supieses lo que es, independientemente de lo que se trate, ¿huirías de mí?

-Claro que no. Si has matado a algún animal por placer entonces te mataré yo, pero no huiré, te lo aseguro.

-No es eso, no te preocupes...

-¿Entonces?


Se acercó y me besó. Y entonces una voz sonó a lo lejos:


-¿Para qué pido ayuda? -apareció Pears, y al vernos se quedó sorprendió-. Eh, lo siento, voy yo a buscar la linterna.

-¡Espera! -le dije, separándome de Tommy, y dejándole a él la pequeña-.

Fui tan rápido como pude hacia donde Pears estaba, no quería que se hiciese una idea equivocada:


-Verás, no es lo que parece -le dije-.

-No me tienes que decir esas cosas, eres mayorcita para hacer lo que quieras, y además, no me parece mal.

-Pero yo no quería, y... No es nada, ¿vale? No creas que ha pasado algo entre nosotros, ha sido una tontería y ya está.

-A ver, que no es nada malo, y -le interrumpí-.

-¡No es nada! ¿Me acompañas a por la niña?

-¿A estas alturas no sabes cómo ir? Tampoco es que sea un yate...

-Lo decía porque me da una vergüenza tremenda ir a por ella. Se la he dejado a Tommy, lo que significa que tengo que volver. Y después de lo que ha pasado me da un poco de palo...

-No seas así, ha sido sólo un beso, no significa nada. Ve a por tu hija y ya está, haz como si no hubiese pasado nada y ya está. No puedes comportarte como una niña a estas alturas.

-Lo sé... Pero, ¿me acompañas o no?

-Lo siento mucho, pero tienes que enfrentarte a ello tú sola. No te vas a morir ni nada por el estilo, si le das tanta importancia te sentirás muy mal, y estoy seguro de que Tommy también.

-Tienes razón. Hasta mañana Pears.

-Adiós Tace.

Odiaba que me llamase Tace, sabía que era un apelativo cariñoso, pero no me gustaba. Caminé despacio, mi movilidad no es que me permitiese ir a una gran velicidad, e iba peor de lo que podía haber ido por haber corrido antes. Acabé llegando, y vi a Tommy sentado en el mismo sitio, con la pequeña en brazos. Me armé de valor para ignorarlo todo y ser normal:


-Siento haberme tenido que ir con tanta prisa, pero no quería que Pears pensase lo que no era.

-Sí, entiendo -sonrió, pero me imaginaba que no era real-.

-Venía a por la pequeña, estoy bastante cansada, y estoy segura de que ella también -me acercó a la
pequeña-.

-¿Te ayudo a bajar?

-No, gracias, puedo sola. Eh, buenas noches, hasta mañana.

-Descansa.

Me sentía mal, le había prometido que no huiría, pero lo había hecho. Había incumplido mi promesa. Pensé si habría alguna forma de arreglarlo, y llegué a la conclusión que seguiría el consejo de Pears e ignoraría lo que había pasado, era lo más sensato por mi parte. Ahora necesitaba pensar en lo que había pasado. Me eché en el suelo a dormir, como todos, pero me alejé, no me apetecía estar junto a nadie, y menos de Dave.


*****************Narra Pears********************

Esperé un rato para ir a hablar con Tommy, sabía que las intenciones de Tacii eran huir y esconderse frente a cosas semejantes. Era un buen chico, al menos se merecía una explicación, y yo se la daría en nombre de Tacii. Ya había cogido la linterna, así que no tenía ningún problema de visión, y me había asegurado de que no hubiese ninguna amenaza que pudiese atacar mientras yo no estuviese presente. Saludé a Tommy a lo lejos, y cuando estuve lo suficientemente cerca me senté para hablar con él:


-Hola Pears. ¿Qué tal tu guardia?

- Nada nuevo, parece que al menos nuestro viaje ha sido sin incidencias. ¿Qué tal tú?

-Bien...

-Oye, con respecto a lo que ha pasado antes, no te sientas mal. Tacii seguirá siendo tu amiga.

-Creo que no, me da la sensación de que se alejará en cuanto tenga la ocasión, pero no pasa nada.

-Ya, claro, "nada". Mira, aunque parezca que la has asustado, volverá a ser tu amiga, no te preocupes. Tiene buen corazón, pero necesita tiempo para pensar, te lo digo yo, que la conozco como si fuese de mi propia familia. Se sentirá mal por haberse ido.

-Pero si no pasa nada, lo entiendo. Espero que al menos me dirija la palabra.

-Créeme Tommy, la conozco muy bien, y sé que te va a decir algo sobre el tema, no va a ignorarlo porque no va a poder. Y por encima de todo ella es tu amiga, dudo que vaya a dejar que esto la supere. Bueno, voy a seguir con la guardia. Suerte.

-Gracias, igualmente.




Espero que os haya gustado el capítulo, con tanto examen final no tengo tiempo para hacer más, pero dentro de escasos días os premiaré con muchos especiales, y alguna sorpresita más. Gracias por leer, y dentro de poco la continuación. Próximamente, ¿Superhuman?