martes, 2 de junio de 2015

Tornado of Souls-Cap.39: Under Grey Skies





Me marché, estaba bastante cansada, y tampoco que sentía con el suficiente estado de ánimo como para hablar con alguien. Llevaba a la pequeña conmigo, así que tampoco podría descansar mucho, tenía que cuidar de ella, aquella noche me tocaba a mí. Tenía frío, y me sentía muy ausente. Ya estaban todos durmiendo, aquel no era mi lugar. Miré varias veces a la pequeña, hasta que se durmió. Entonces cerré los ojos y decidí evadirme un poco de aquella vida y soñar con algo mejor.

Me desperté por el dolor de la pierna. Me la toqué, y casi grito, sentía como si se me fuese a desprender del resto del cuerpo de inmediato. Miré alrededor, ya unos cuantos se había levantado, así que decidí yo también hacerlo, tan bien como pude, pues no estaba precisamente en condiciones como para ir pegando saltos. Justo cuando iba a subir las escaleras me crucé con Tommy, que tenía cara de necesitar dormir desesperadamente:

-Buenas -dijo, bostezando-. Pears ha dicho que nos queda un día y medio de viaje.

-Ah, bien, bien... Oye, ¿por qué te ofreciste a vigilar el barco por la noche? Te tienes que estar muriendo de sueño.

-No importa, tenía ganas de demostrar que quiero ser parte del grupo, y como tal ayudar en todo lo que pueda. ¿Cómo estás tú? Y no me digas viva, que eso ya lo he oído en anteriores ocasiones.

-Me duele la pierna, para variar, pero se me pasará. Estoy siguiendo los consejos que Pears y tú me disteis de no hacer locuras, y he estado reposando.

-Algo me dice que, a pesar de haber estado reposando no has descansado. ¿Vas a subir? -asentí, con cierta desgana-. ¿Quieres que te ayude?

-No hace falta, me apaño bien, pero gracias. Descansa.

-Gracias. a ti también Si necesitas algo despiértame. Hasta luego -sonrió-.


Cada vez me caía mejor Tommy, me alegraba de haberle ofrecido unirse al grupo. Merecía estar, se lo estaba ganando y estaba tratando de demostrarnos que era de los nuestros, mientras que Doro lo único que había hecho era ocupar espacio. Suspiré, podía ser peor. Subí las escaleras agarrándome a la barandilla con una mano, y con la otra agarraba tan bien como podía a la pequeña, que ya estaba despierta. Al subir no vi a nadie, me preocupé, pero luego oí voces, lo que me dejó más tranquila. Una de las cosas que más me afectaban desde que el apocalipsis empezó era el miedo a perder a la gente con la que iba. Me senté en la silla a ver el tiempo pasar, con la pierna inútil no había más que pudiese yo hacer. Me quedé contemplando el rostro de la pequeña un tiempo: ya abría los ojos, y eran de un color esmeralda, como los de Dave. Maldita sea, hasta la niña se parecía más a él que a mí.
Noté que alguien gritaba mi nombre, era una voz femenina. ¿Quién iba a ser sino? A lo lejos vi a Doro acercarse:

-Hola Tacii. ¿Cómo te van las cosas?

-Normal. Si me hubiese pasado algo interesante ya lo sabríais, no sé, no es esto un palacio.

-Oh, lo siento, no quería resultar desagradable -dijo, poniendo cara de pena-. Bueno, pues entonces me voy.

-¿Esperas a que te diga algo? Es que no sé por qué vienes a hablar conmigo.

-Porque somos del mismo grupo, somos como una familia, ¿no? Deberíamos de poder hablar libremente, sin ataduras, y sin que a otras personas les resulte molesto e incómodo.

-Lo de que somos una familia es relativo, Muy relativo -"Si fueses de mi familia me suicidaría", pensé-.

-¿Por qué pegaste a Dave ayer? -sabía que me iba a preguntar desde un principio, era tan predecible-.

-¿Te importa? Es que es algo privado, nada más.

-Por favor, Tacii, sé que me odias, pero no le pegues. No es su culpa estar enamorado de mí -intentaba ignorar toda la mierda que me estaba diciendo aquella loca, pensaba en que llegaríamos dentro de poco a tierra, y accidentalmente los zombies la devorarían-.

-Ok -respondí, tratando de acabar la conversación, que se estaba prolongando mucho más de lo necesario-.

-Tienes que disculparte con Dave, son sus sentimientos los que le dominan.

-Esto no es filosofía, y dudo que él sea seguidor del emotivismo de Hume, así que mejor será que acabemos esta conversación. No voy a negar que te odio, porque la verdad es que no me caíste bien desde el principio, pero eso es por lo tonta que eres, no por lo otro -me levanté-. Si no te vas me iré yo, no tengo ganas de discutir.

-Pues parece que es lo que estás buscando...


Ignoré sus palabras y me fui a un extremo del barco. Allí estaba Slash, fumándose un cigarro y hablando con Nick. Quise unirme a la conversación, pero sabía que tarde o temprano diría alguna cosa inadecuada, estaba muy malhumorada. Me senté en un lado, ya me estaba acostumbrando, se acabaría convirtiendo en una tradición. Vi que venía Junior:

-¿Qué pasa? -me preguntó, sin andarse con rodeos-.

-No pasa nada. ¿Por qué iba a pasar algo?

-Porque estás frunciendo el ceño, y siempre que estás enfadada te aíslas. Puedes contármelo, no voy a decir nada a nadie.

-No me pasa nada de verdad, aunque creo que me voy a tomar mi pastilla.

-...o te dará un ataque de ansiedad, porque te has enfadado. ¿Es por Dave?

-Eso ya me da igual. Lo que me molesta es que venga Doro a molestarme, es increíblemente insoportable, de verdad, un día de estos la daré con el palo y la abriré la cabeza. Con un poco de suerte igual hasta la mato.

-Vaya, no pensé que pudieses tener una mente tan retorcida... Venga, no te preocupes, las cosas siempre se terminan arreglando.

-No, si yo no quiero arreglar nada, me siento bastante bien, pero la actitud de la gente es lo que me mata. ¿No se dan cuenta de lo irritante que puede llegar a ser? Lo digo por Doro.

-Déjalo estar, no puedes cambiar a una persona, seguirá siendo así de estúpida para el resto de su vida. Si quieres ahora voy a buscar tu pastilla.

-O empezaré a tener cambios de humor y desvariaré, o romperé cosas. Recuerdo que mis padres en vez de darme pastillas me llevaron a un psiquiátrico pensando que me había vuelto loca.

-Jajajaja, qué majos -de repente, y sin saber cómo, Dave apareció-. Hey zanahorio.

-Hola. ¿Puedo hablar un momento contigo? -no sabía si se refería a mi, aunque no me interesaba averiguarlo-. ¿Tacii?

-¿Qué? -intenté hacerme la loca para despistar-. Vaya, te dejé marca.

-¿Podemos hablar un momento? No te robaré mucho tiempo.

-¿Es necesario? Creo que todo a quedado suficientemente claro.

-Por favor, es cuestión de un minuto, nada más -dijo Dave, y al ver que yo asentí Junior se marchó, esperaba que se diese prisa en volver-. Quería disculparme.

-¿Por qué? -le pregunté,e esperando a oír cualquier sandez-.

-Por todo lo que ha pasado. Siento haber sido tan borde, es que después de lo que pasó me quedé algo afectado. No quiero a Doro ni nada por el estilo.

-Vale. ¿Qué esperas?

-A que te disculpes.

-¿Yo? -me sorprendí, incluso me reí-. Encantada estoy de oír por qué quieres que me disculpe.

-Si yo pido perdón lo mínimo que tú podías hacer es disculparte. Por haber estado tan borde conmigo, por haberme pegado y por ignorarme.

-¿Cómo? Creo que lo único que he hecho fue pegarte, y sabes más que de sobra por qué lo hice, te lo tenías ganado, hasta el último Newton de la fuerza con la que te golpeé.

-No te hagas la sabihonda conmigo, eso no va a funcionar. Pensé que esto se podría arreglar, pero si tú no pones nada de tu parte, mal vamos.

-No quiero arreglar nada. Ya me has demostrado de qué pasta estás hecho, para mí es más que suficiente para saber lo que quiero, y no eres tú. Me has tratado como la mierda y ahora que te sientes solo y humillado vuelves, intentando volver a lo de antes, que aunque no es lo que tú quieres porque ya te has cansado lo intentas. Demuestra que eres humano y sé un poco empático, a ver si eres capaz de entender cómo me siento. Porque si tú te sientes humillado y solo, imagínate yo, que estoy hecha una mierda, tanto física como mentalmente. No tengo nada más que decirte.

-Eres una creída. Crees que sabes mucho y que eres una incomprendida, y luego me dices a mí que sea empático.

-No, espera, si quieres te doy otra oportunidad para que se repita.

-No se volvería a repetir.

-¿Ves? Es lo que estás buscando, volver a lo de antes, que es mejor que no tener nada. Mira, Dave, en este tiempo, que no ha sido mucho, he reflexionado sobre qué ha pasado, y he llegado a la conclusión de que soy incapaz de volver a intentarlo, me niego, vaya. Me hubiese gustado que las cosas entre nosotros no hubiesen acabado así por la pequeña, pero es lo que hay. Puede que cometieses un error, pero yo no voy a hacer los mismos, suficiente.

Dave se marchó, indignado y con la ira saliendo por sus poros. Miré a la pequeña y pensé "Suerte que no vas a acordarte de estos momentos, suficiente tienes con haber nacido en un ambiente así". Recordé lo que Dave me había dicho. ¿Era tal y como él me había descrito? En mi vida me habían llamado muchas cosas, sobre todo malas, pero nunca me habían llamado sabihonda ni me habían acusado de ser una persona empática. ¿Había sido borde? En mi opinión sólo había sido con él como él había sido conmigo... A lo lejos vi que Junior venía con la pastilla, y me la tomé al instante, tenía unas ganas terribles de tirar a alguien por la borda, o tirarme yo. Ofreció cuidar a Alison, pero quise quedarme con ella, mi criaturita inocente. Ojalá fuese así para siempre, y no llegase a corromperse por sus propios intereses, como nos había ocurrido a todos. Ojalá que tuviese un futuro brillante, sin zombies merodeando por las calles en busca de carne fresca o sin tener que huir de la realidad. Volví a la realidad, y decidí hablar con rato con Jeff, mi viejo amigo:

-Hola Jeff, ¿qué tal?

-Muy bien. Hoy me toca hacer vigilancia nocturna, así veo el hermoso cielo nocturno.

-Yo preferiría dormir...

-Y yo, pero quiero ser optimista para no desanimarme. De verdad espero que encontremos algo en Canadá, aunque sólo sea un lugar en el que refugiarnos y hacer vida normal.

-Pides demasiado, después de todo lo que ha pasado, confórmate con estar a salvo ahora. No podemos esperar cosas tan grandes.

-¿No te gustaría que tu pequeña tuviese una infancia normal, jugando con muñecos y dando sus primeros pasos?

-Claro que me gustaría, pero sé que un lugar así no existe, la civilización está prácticamente extinta, dudo que haya allí alguien esperándonos para tener una vida feliz y normal. Tendremos que luchar, y ya está, pero no me preocupa.

-No te preocupa, pero te asusta. ¿Cuánto tiempo hace que no duermes tranquila?

-Mucho, pero no lo suficiente como para olvidarme de lo que está pasando. Si nos relajamos las cosas van a ir peor.

-No vamos a relajarnos, sabemos a lo que nos enfrentamos. No sé tú, pero yo echo de menos mi vida de antes, y me gustaría volver.

-No sé...Por si acaso yo no me espero encontrar nada especial, aunque estaría bien. Que sea lo que sea -le dije-.

-Bueno, voy a ayudar a Pears. Dijo que mañana ya estaríamos en Canadá, y tenemos que preparar las cosas para llevarlas. ¿Quieres que le diga algo?

-No hace falta. Si puedo ayudar en algo, decírmelo.

-Vale, hasta luego -dijo Jeff, marchándose-.


Otra vez me había quedado sola. Quería poder ir y hablar con todo el mundo, pero por culpa de mi pierna no podía hacer nada, estaba reducida a la nada. ¿Qué habría pasado si no hubiese decidido
Nada, no habría pasado nada, ¿qué importa? Habría estado bien que hubiese muerto allí, así no sería un estorbo para mi grupo.

Me alojé en mis pensamientos mientras los demás hacían algo útil, les veía ir y venir todo el rato, hasta que me cansé y me fui abajo. Alison se había dormido, así que la dejé en un lado, mullida por un cojín que había en el barco, y me dispuse a ponerme de pie y andar un poco, tenía que ir poco a poco, sin apoyarme en el palo. Empecé a dar vueltas como una tonta, y a las 3 el dolor no me permitía seguir. ¿Cómo me había convertido en algo tan inútil? Me senté en suelo y miré a mi alrededor. No había nadie, lo cual me relajaba, sólo estaba Tommy, dormido. En otra vida habría tenido la tentación de darle un susto de muerte, pero ya no tenía ganas, ni ánimo para ello. De puro aburrimiento cogí a la pequeña y me fui fuera, así tomaría un poco el aire. Estuve hablando un rato con Pears, que me contó los planes que teníamos para cuando llegásemos hasta que se hizo de noche. Todo el mundo se iba a dormir, pero no me apetecía demasiado. Pensé en ir a hablar un rato con Jeff, pero parecía estar hablando de algo importante con Pears. Fui al otro lado del barco, y recordé que también estaba Tommy haciendo guardia, así que fui a hablar con él:

-¿Qué tal la vigilancia? -le pregunté, intentando no ser borde-.

-Bastante bien, teniendo en cuenta que no ha pasado nada malo. Prefiero aburrirme vigilando que subestimarlo y que nos ataque alguien. O algo.

-Me parece bien. ¿Puedo sentarme? -me senté en una silla que estaba al lado-.

-Claro. ¿Hoy eres tú la que no puede dormir?

-No, probablemente si me echo me duermo, pero no me apetece, prefiero estar despierta.

-Eres la primera persona a la que la oigo decir que no le apetece dormir. ¿Te ocurre algo?

-Estoy bien. ¿Por qué todo el mundo cree que me pasa algo? ¡Estoy bien, maldición, BIEEEEEEEEN! -Tommy me miró sobresaltado por mi reacción-.

-Me acabas de confesar que no lo estás.

-Yo no he dicho eso...

-¿Sabes que no es malo desahogarse? Tal y como están las cosas, ya casi nada es malo.

-No sé qué responder la verdad... Bueno, te cuento, total, es lo único que puedo decir, tal y como estoy mi capacidad de vivir aventuras se limita mucho, demasiado.

-Cuenta, tenemos tiempo de sobra.

-Pues estoy ingratamente sorprendida por la forma de actuar de Dave. Vino, me pidió perdón, pero luego me empezó a decir que yo era la mala y que tenía que disculparme, y demás tonterías. No es Dave lo que me atormenta, sino el pensar en lo que me dijo que era. Puede que tuviese razón...

-¿Qué te dijo?

-Uf, no son sus palabras exactas, pero me dijo algo así como "Creída, sabihonda e incomprendida". No sé, ¿tú crees que soy así?

-No asociaría ninguna de esas palabras contigo -me alegró oír aquello-. De hecho, me pareces muy buena persona, amable, y aunque pareces fría y distante, eres muy amable y cálida. En ningún momento me has parecido ni creída, sabihonda o incomprendido, sino ni me habría planteado venir aquí.

-¿Viniste aquí porque soy maja?

-No, tomé la decisión porque sabía que encontraría a buena gente contigo, o al menos la mayoría de tu grupo lo son.

-Ah... Bueno, me alegra haber oído que no soy una bruja -miré a la pequeña y suspiré-.

-Oye, si quieres irte a dormir, yo puedo cuidar de la niña. A ver, no soy un experto, pero creo que puedo.

-No hace falta, gracias, de verdad, pero me apetece hablar contigo. Si me duermo me va a pasar como en la película de "Pesadilla en Elm Street", pero conmigo misma -nos reímos-. Oye, ¿qué sentido crees que tiene que sigamos luchando?

-Buena pregunta...Tal vez lo hacemos para que los seres humanos no desaparezcamos. Sería paradójico extinguirnos por nuestros propios medios, y muy absurdo.

-Pero no me refiero en general, sino en particular.

-Eso ya es más complicado, depende de cada persona. Yo, por ejemplo, lo hago porque tengo algo de fe en la humanidad, y que pueda salir adelante, y creo que la vida puede volver a ser como era antes.

-Eres muy optimista, eso es admirable. Y, ¿crees que tendría justificación que una persona se quite la vida en caso de que no tenga esa misma visión, sino la contraria?

-Por supuesto que no, el suicidio nunca es justificado por nada. La muerte no soluciona nada, lo corta de raíz, y esa solución me parece muy cobarde. Sin embargo, quien lucha día a día contra sus demonios y sigue adelante tiene un gran mérito, mis respetos a esas personas. No estarás pensando en hacer alguna tontería, ¿no?

-No, tengo que cuidar de la pequeña, no me fío de dejarla en manos de Dave... Oye, ¿a ti no te afecta hacer perdido a quien querías? Siempre pareces estar bien... A ver, no quiero decir que estés siempre mal, pero no sé, parece que lo llevas bien.

-La duda ofende, la pérdida de Jolee fue una de las cosas más duras por las que he pasado. Nunca quise a alguien tanto como a ella. Me acuerdo de ella mucho, y hay veces que sueño con ella, como si nunca hubiese pasado nada, pero llega un momento en el que recuerdas cómo era en el buen sentido, y sin llorar. Recuerdos que te hacen feliz y que merecen la pena ser conservados.

-Vaya... -me quedé sorprendida por las palabras de Tommy-. Oye, siento haberte hecho esa pregunta, no quería deprimirte ni nada por el estilo.

-No pasa nada, en absoluto me ha deprimido. Oye, ¿hay algo que pueda hacer para que te animes? Es que te veo capaz de suicidarte, independientemente de lo que me has dicho antes -tenía razón, lo estaba pensando, pero no lo iba a decir-.

-No hay nada, estoy bien. Me gustaría tener un poco de esperanza. Todo el mundo está deseando llegar a Canadá porque crees que allí encontraremos un lugar en el que vivir y estar a salvo, y mientras, yo sin ningunas ganas de llegar para volver a la rutina de estar en constante movimiento y luchando para proteger a mis seres queridos. Quiero estar tranquila por un momento, poder deshacerme de las pastillas por un tiempo y volver a pensar en qué hacer los días que tuviese libres, y chinchar a Pears, y tener un perro...

-Pues no parece que no tengas esperanza, lo que pasa es que la reprimes, pero al igual que todos quieres que encontremos un lugar seguro y volver a hacer lo que antes hacías. Venga Tacii, no te desanimes, algo tiene que haber si sigues luchando por seguir adelante.

-No lo creo, ni siquiera sé por qué sigo aquí.

-Hay que intentar mirar las cosas con un poco de optimismo, y más en esta situación. Por ejemplo, me alegro de haberte encontrado en la base militar. No quiero decir con ello que me alegre de lo que te pasó, por si se te ocurre pensar eso.

-Yo no me alegro tanto, pero por lo de la pierna y el resto de heridas no tan graves. Me siento muy inútil, y me duele mucho.

-Si te sirve de consuelo, yo no creo que seas una inútil. Me alegro enormemente de haberte conocido, puede que eso fue lo que me animó a seguir, ¿sabes? -me quedé un poco impactada por lo que había dicho-.

-No lo entiendo, soy una depresiva de mierda, dudo que alguien se alegre de conocerme.

-Entonces yo soy la excepción. No te infravalores, tienes que sonreír y seguir adelante -Alison se rió-. Mira, tu hija me ha dado la razón.

-Además, yo soy una madre pésima. Podría irme a investigar sola, así trato de recuperar la cordura.

-No te lo recomiendo, por experiencia propia. Estar solo es un tormento, no te relacionas, y empiezas a hablar solo. Tienes hábitos raros, y te sientes como un completo extraño, algo inútil para la sociedad. Hay mucha gente que te quiere, no puedes irte.

-No se iba a parar el mundo. Y yo ya he perdida la fe en el ser humano, me iré en busca de un perro -sonó el walkie que había encima de una mesita al lado de nuestras sillas-. Voy a responder.

Me levanté, y difícilmente fui a por el walkie, a pesar de que estaba cerca. Era Pears:


-¿Qué quieres? -le pregunté, con cierta agresividad-.

-¿Tacii? Bueno, llamaba a Tommy, pero tú también me vales. Te quería pedir que me trajeses una linterna, se me ha apagado la vela y no veo una mierda.

-Sí, espera un momento, no me demoraré demasiado -dejé el walkie en la mesa y me senté-.

-¿Qué ocurre? -preguntó Tommy, preocupado-.

-Nada, Pears y sus cosas, nada serio, podrá sobrevivir -dije con cierto sarcasmo, y se hizo el silencio-. ¿He dicho algo malo?

-No, para nada, estaba pensando.

-¿En qué? Dicen que la curiosidad mató al gato, pero yo no soy un felino.

-Jajaja, no pensaba en nada importante. Entonces, ¿ya estás mejor?

-Puede.

-Me alegro. Deberías de ir a dormir, ya es muy tarde, y mañana salimos, te vendría bien descansar, será un día difícil.

-Me da igual, sé que si me voy a dormir no voy a conciliar el sueño. Así al menos contribuyo a la causa de que tú tampoco te duermas -sonó otra vez el walkie, pero lo ignoré-. Qué pesado era Pears-. Tengo curiosidad por saber qué pensabas. ¿Tan malo es decirlo?

-No es que sea malo, es que es, pues... ¿extraño?

-¿Alguna parafilia con zombies? -Tommy se negó rotundamente-. Entonces no es algo muy raro. Dímelo, soy una tumba.

-No, déjalo, es una chorrada. Creo que lo mejor es que vayas a dormir, y mañana hablamos.

-No me iré a dormir hasta saberlo. ¿Es algo que te atormenta? -suspiró, y yo me acerqué para que me lo contase-.

-Sí, es algo que me atormenta, pero no me hace sentir mal, más bien me preocupo, pero nada más. Ya lo sabes.

-Eso es muy ambiguo, si no especificas más me quedo igual que antes. Pensé que confiabas en mí...

-Y lo hago, por eso no te lo digo.

-Ahora sí que me he perdido.

-Si supieses lo que es, independientemente de lo que se trate, ¿huirías de mí?

-Claro que no. Si has matado a algún animal por placer entonces te mataré yo, pero no huiré, te lo aseguro.

-No es eso, no te preocupes...

-¿Entonces?


Se acercó y me besó. Y entonces una voz sonó a lo lejos:


-¿Para qué pido ayuda? -apareció Pears, y al vernos se quedó sorprendió-. Eh, lo siento, voy yo a buscar la linterna.

-¡Espera! -le dije, separándome de Tommy, y dejándole a él la pequeña-.

Fui tan rápido como pude hacia donde Pears estaba, no quería que se hiciese una idea equivocada:


-Verás, no es lo que parece -le dije-.

-No me tienes que decir esas cosas, eres mayorcita para hacer lo que quieras, y además, no me parece mal.

-Pero yo no quería, y... No es nada, ¿vale? No creas que ha pasado algo entre nosotros, ha sido una tontería y ya está.

-A ver, que no es nada malo, y -le interrumpí-.

-¡No es nada! ¿Me acompañas a por la niña?

-¿A estas alturas no sabes cómo ir? Tampoco es que sea un yate...

-Lo decía porque me da una vergüenza tremenda ir a por ella. Se la he dejado a Tommy, lo que significa que tengo que volver. Y después de lo que ha pasado me da un poco de palo...

-No seas así, ha sido sólo un beso, no significa nada. Ve a por tu hija y ya está, haz como si no hubiese pasado nada y ya está. No puedes comportarte como una niña a estas alturas.

-Lo sé... Pero, ¿me acompañas o no?

-Lo siento mucho, pero tienes que enfrentarte a ello tú sola. No te vas a morir ni nada por el estilo, si le das tanta importancia te sentirás muy mal, y estoy seguro de que Tommy también.

-Tienes razón. Hasta mañana Pears.

-Adiós Tace.

Odiaba que me llamase Tace, sabía que era un apelativo cariñoso, pero no me gustaba. Caminé despacio, mi movilidad no es que me permitiese ir a una gran velicidad, e iba peor de lo que podía haber ido por haber corrido antes. Acabé llegando, y vi a Tommy sentado en el mismo sitio, con la pequeña en brazos. Me armé de valor para ignorarlo todo y ser normal:


-Siento haberme tenido que ir con tanta prisa, pero no quería que Pears pensase lo que no era.

-Sí, entiendo -sonrió, pero me imaginaba que no era real-.

-Venía a por la pequeña, estoy bastante cansada, y estoy segura de que ella también -me acercó a la
pequeña-.

-¿Te ayudo a bajar?

-No, gracias, puedo sola. Eh, buenas noches, hasta mañana.

-Descansa.

Me sentía mal, le había prometido que no huiría, pero lo había hecho. Había incumplido mi promesa. Pensé si habría alguna forma de arreglarlo, y llegué a la conclusión que seguiría el consejo de Pears e ignoraría lo que había pasado, era lo más sensato por mi parte. Ahora necesitaba pensar en lo que había pasado. Me eché en el suelo a dormir, como todos, pero me alejé, no me apetecía estar junto a nadie, y menos de Dave.


*****************Narra Pears********************

Esperé un rato para ir a hablar con Tommy, sabía que las intenciones de Tacii eran huir y esconderse frente a cosas semejantes. Era un buen chico, al menos se merecía una explicación, y yo se la daría en nombre de Tacii. Ya había cogido la linterna, así que no tenía ningún problema de visión, y me había asegurado de que no hubiese ninguna amenaza que pudiese atacar mientras yo no estuviese presente. Saludé a Tommy a lo lejos, y cuando estuve lo suficientemente cerca me senté para hablar con él:


-Hola Pears. ¿Qué tal tu guardia?

- Nada nuevo, parece que al menos nuestro viaje ha sido sin incidencias. ¿Qué tal tú?

-Bien...

-Oye, con respecto a lo que ha pasado antes, no te sientas mal. Tacii seguirá siendo tu amiga.

-Creo que no, me da la sensación de que se alejará en cuanto tenga la ocasión, pero no pasa nada.

-Ya, claro, "nada". Mira, aunque parezca que la has asustado, volverá a ser tu amiga, no te preocupes. Tiene buen corazón, pero necesita tiempo para pensar, te lo digo yo, que la conozco como si fuese de mi propia familia. Se sentirá mal por haberse ido.

-Pero si no pasa nada, lo entiendo. Espero que al menos me dirija la palabra.

-Créeme Tommy, la conozco muy bien, y sé que te va a decir algo sobre el tema, no va a ignorarlo porque no va a poder. Y por encima de todo ella es tu amiga, dudo que vaya a dejar que esto la supere. Bueno, voy a seguir con la guardia. Suerte.

-Gracias, igualmente.




Espero que os haya gustado el capítulo, con tanto examen final no tengo tiempo para hacer más, pero dentro de escasos días os premiaré con muchos especiales, y alguna sorpresita más. Gracias por leer, y dentro de poco la continuación. Próximamente, ¿Superhuman?


No hay comentarios:

Publicar un comentario