domingo, 17 de mayo de 2015
Tornado of Souls-Cap.38: My Therapy
Desperté con los rayos de sol iluminando mi rostro, ciertamente irritada debido a la sensibilidad de mis ojos por haber estado tanto tiempo cerrados. Me acordé al instante de que yo tenía que haber vigilado el barco, y que antes de dormirme estaba hablando con Tommy. Abrí los ojos de golpe, entrecerrándolos un poco para poder ver bien, y vi a mi lado al pobre Tommy, que me había relevado en la única tarea que yo tenía que hacer:
-Siento haberme dormido -le dije, tratando de sonreír, con bastante culpabilidad-.
-No pasa nada, entiendo que estés cansada -me devolvió la sonrisa-. Espero que la próxima vez que hable contigo no te quedes dormida -se rió-. Creo que me voy a dormir un rato, si no te importa.
-Por supuesto que puedes irte a dormir, fue culpa mía que no pudieses dormir. ¿Ves? Soy una inconsciente.
-Es trabajo en equipo, así siento que hago algo para ser aceptado por todos los vuestros. Adiós -dijo, mientras se levantada y se iba-.
Me quedé un rato pensativa. Supuestamente debería de estar afectada por haber dejado mi relación con Dave y por mi estado físico, que era penoso, pero me encontraba bien. Me levanté de la silla, y apoyándome en el palo que Tommy me había dado fui a buscar a Pears, que debía de estar en la otra punta del barco, pero al menos no era grande, así que no tardaría mucho en encontrarle. Efectivamente, allí estaba él, con un montón de papeles pintarrujeando y escribiendo algunas cosas:
-¡Hola Pears! -le dije, sobresaltándole-. Perdón.
-No pasa nada, estaba pensando a dónde podríamos ir cuando llegásemos a Canadá, ya sabes, los lugares en los que más probabilidades hay de encontrar supervivientes o alguna especie de refugio seguro. Quiero que las cosas empiecen a mejorar.
-Es decir, que te has pasado toda la noche haciendo dibujitos y mapas como un loco.
-¿Y tú? Al menos no estuviste sola.
-Yo me quedé dormida... Me siento bastante inútil por no poder hacer ni una cosa bien. Oye, no me eches en cara que no estuve sola, porque podías haberte quedado charlando con Tommy.
-No eres inútil, necesitas descansar para mejorar, lo entiendo. Y, con respecto a lo otro, no te echo nada en cara, quería decir que no puedes quejarte de aburrimiento por no haber estado sola. Yo no me aburrí, sólo necesitaba esto -dijo, alzando los papeles que tenía en su regazo-. No es que me haga feliz tener esto, sino lo que puede suponer. Si no me equivoco, cosa que el probable, podremos descansar por un tiempo allí. O huir de las amenazas que tenemos aquí, que eso también cuenta.
-Con amenazas te refieres a Melisse y los suyos, ¿no?
-No solo ellos, sino todos los que puedan tener sus mismas intenciones, que estoy seguro que son la mayoría de seres humanos que aún siguen con vida. No creo que en Canadá no haya de esos, pero tengo la esperanza de no encontrar a tantos como los que hay aquí.
-Pears, eres el líder, pero eso no significa que no te puedas equivocar, es algo humano. Somos un grupo, todos colaboramos con todos, o al menos casi todos -lo decía con segundas, sí-. Si llegamos allí y no hay nada, no pasa nada, ya buscaremos otra cosa. ¿No es eso lo que llevamos haciendo desde que todo esto empezó? No tienes que preocuparte tanto, sabemos que estamos en buenas manos pase lo que pase.
-Gracias -dijo Pears, sonriendo-. Necesitaba oír esas palabras, últimamente he andado bastante preocupado por esta toma de decisión, y sigo sin saber si es lo mejor que podemos hacer a estas alturas y en estas circunstancias. Oye, ¿cómo esa Ali?
-¿Alison? -asintió-. Bien, supongo, se quedó con Dave esta noche, ahora iré a por ella para cuidarla un rato. La verdad es que desde que volví he estado poco con ella.
-Más que justificado. Viendo tus heridas, es más que entendible. Al menos estos días en el barco, que no creo que sean muchos, estarás tranquila, podrás recuperarte y pasar más tiempo con tu niña y Dave.
-Eh...claro -no quise decir nada de lo que había pasado entre Dave y yo, no era nada relevante-. Un descanso no nos viene mal a nadie de nosotros. Estás trabajando muy duro, Pears. Sin duda lo haces bien, y como líder, tenemos confianza ciega en ti, pero tú también deberías de tomarte un respiro, así vuelves con más fuerzas. ¿Cuánto tiempo hace que no dejas de pensar en qué será lo siguiente que haremos?
-Bastante tiempo, la verdad, pero lo hago encantado, es bastante gratificante sentirse útil, y poder hacer que un grupo de personas sobrevivan a semejante peligro como son los caminantes. Pero no niego que me apetecería un día descansar. Estoy seguro que estos días en barco nos vendrán bien. Además, quiero evaluar a Doro, Jeff y Tommy más a fondo, porque no he tenido tiempo para hablar con ellos. Bueno, tú conocías a Jeff de antes, y Tommy creo que con más confianza tiene en contigo, así que espero que me puedas ayudar a interpretar si no son malas personas para que se queden con nosotros permanentemente.
-Jeff es muy majo, puedes confiar en él, y bueno, Tommy me salvó la vida, le estoy eternamente agradecida. Eso es todo lo que te puedo decir para ayudarte a tomar la decisión, y si quieres, puedes echar a Doro.
-¿Por qué?
-Porque no es buena persona.
-¿Cómo has llegado a esa conclusión? -me preguntó Pears, con aparente curiosidad-.
-Cosas que han pasado Pears, y mis instintos, suficiente para saber si es buena persona o no. Pero vaya, que la decisión está en tus manos, yo solo ofrezco mi opinión y te muestro mi punto de vista. Y bueno, voy a por Alison, a ver si paso un rato con ella, que al final no se va a acordar de quién es su madre. Hasta luego.
-Pasadlo bien. ¡Adiós!
Me fui a la parte de abajo del barco. No tenía muchas ganas de hablar con Dave, pero si de ver a la pequeña, y una cosa lleva a la otra, para mi desgracia. Me costó un poco bajar las escaleras, y casi caigo, pero no era nada comparado con lo que había pasado con anterioridad. Me reí, había estado en situaciones mucha más peligrosas que aquella, pero no me habían afectado tanto, qué paradójico. Abajo estaba la mayoría del grupo. Para mi alivio, Dave estaba hablando con Junior, así que sería cuestión de acercarme y coger a la pequeña. Me acerqué, pero no resultó como yo quería:
-Hola Tacii, ¿qué te cuentas? -me preguntó Junior, sonriente-.
-Bien, bien...Eh, bueno, yo voy a llevarme a la pequeña -me acerqué para cogerla, pero Junior siguió insistiendo-.
-¿Qué tal tu pierna? No huyas, si el barco es demasiado pequeño. Bueno, no quiero incomodarte, solo me preocupo, ya sabes, aquí somos como una gran familia -Dave le miró-.
-Bien, bien, si sólo venía a por la pequeña, nada más. Me marcho, hasta luego -me marché tan rápido como pude-.
Estuve un rato fuera, sentada y con la niña en brazos, pensando en qué hacer. Miré mi mano y vi el anillo que me unía con Dave, y me lo quité. Suspiré y deseé estar bien para poder pasear con la niña y no tener que estar sentada en una esquina como una estropajo inútil. Pears se acercó para hablar conmigo, al parecer él también estaba aburrido:
-¿Qué te cuentas Tacii?
-Nada nuevo, simplemente fui a buscar a Alison. ¿Tú?
-Estaba pensando a dónde ir a buscar la pieza que necesitamos. Como Tommy se fue a dormir, al final iré yo en su lugar, así que creo que te va a tocar a ti encargarte del rebaño en mi ausencia.
-Jajaja, se lo pides a la persona menos indicada, no es que tenga mucha movilidad como para controlar todo esto, pero se hará lo que se pueda. ¿Quién va a ir al final, aparte de ti?
-Vendrán Jeff, Slash, Junior y Nick, porque Dave y Doro se rajaron -se hizo el silencio-. ¿Ocurre algo?
-No, nada. Bueno, pues que tengáis mucha suerte, y si queréis ayuda no dudéis en contactar con nosotros, haremos lo que sea necesario -Pears me miró extrañado-. ¿Qué? Yo también tengo dotes de liderazgo...
-No lo niego -se rió-. Por eso tú eres la que cuidará del grupo mientras yo no esté. Y si me pasase algo, quiero que sepas que estoy orgulloso de ti, si hemos llegado hasta aquí no es sólo por mí, sino por nuestra cooperación, y eso ha sido posible gracias al pegamento que nos une, que eres tú -le sonreí-. Tal vez ha llegado el momento de que me reúna con Anne.
-No digas esas cosas, esto no es nada en comparación con otras situaciones por las que hemos pasado, saldrás sano y salvo. Y entonces yo te daré con mi palo-muleta, por burro.
-Hahahaha, encantado estaré de recibir esos golpes a cambio de sobrevivir. Bueno, voy a hablar con los chicos, nos iremos dentro de muy poco, de hecho, si no están haciendo nada ahora nos iremos ya mismo, así si nos retrasamos no corremos peligro de que anochezca y perdamos visión. Si quieres algo, llámame por el walkie. ¡Adiós! -dijo Pears, mientras se levantaba y se marchaba-.
Un rato después vi que los chicos se marchaban a buscar la pieza. Y yo me había quedado al cargo de barco y de la gente que había dentro, lo que me daba una tremenda ansiedad. ¿Por temer que algo pudiese salir mal? Por supuesto, pero así debía de ser como se sentía Pears todos los días desde que la pandemia se extendió, se merecía que alguien le relevase el cargo, aunque solo fuese por unas pocas horas. Miré a la pequeña, que se había quedado dormida, y la eché en otra silla, acurrucada con mi chaqueta para que estuviese abrigada. Todo estaba tranquilo, aparentemente, demasiado. De vez en cuando veía a alguien ir de un lugar a otro, pero no había ningún problema ni peligro a la vista, así que me relajé un poco. Cerré los ojos brevemente, y justo al abrirlos sonó un estruendo abajo. Me levanté tan rápido como pude, me aseguré de que la pequeña estaba segura y fui a ver qué había pasado, ni siquiera cogí la muleta, me las apañaría como pudiese, no podía entretenerme si se trataba de una enfermedad. Bajé las escaleras a la pata coja, y tropecé, rodando hasta llegar al foco del estruendo, Levanté la vista y solo vi un jarrón que se había caído. ¿Sólo era aquello? Me sentía ridícula. Traté de levantarme, pero me dolía demasiado el cuerpo como para ejercer la fuerza necesaria para ello. Por desgracia allí abajo sólo estaba Dave, y Tommy, que estaba dormido, pero no le iba a molestar por una tontería así. No me quedaba más remedio que pedir ayuda al único presente:
-Dave, ¿me puedes ayudar a levantarme?
-No lo sé, creo que no. Después de cómo me has tratado me siento tan ofendido que mi orgullo me lo impide.
-No me lo creo, de verdad, eres peor que un niño pequeño, ¿Puedes dejar de lado nuestros enfrentamientos y al menos ayudarme a levantarme? No te estoy pidiendo nada más, y quede claro que no le que has dicho es falso, el único maltrato que hubo presente fue el que me hiciste tú a mí.
-¿Esperas que después de haberme dicho eso te ayude? Por mí como si te quieres quedar ahí toda tu vida, no pienso mover un dedo.
-No lo has hecho en ningún momento, es cierto, ahora tampoco -sonreí amargamente-. De verdad, gracias, me quedaré aquí hasta que alguien quiera ayudarme.
Y allí me quedé hasta que Steven apareció, con la pequeña en brazos:
-¿Alguien se dejó a esta pequeña? -preguntó, y justo miró hacia mi posición-. ¡Vaya! ¿Qué haces ahí Tacii? -bajó las escaleras rápido-.
-Nada, que me aburría, y dije "puedo tirarme por las escaleras o leer", y como no hay ningún libro aquí que me guste, pues opté por la primera opción. ¿Tú qué crees?
-Ah, qué raro -miró hacia donde estaba Dave, pero no dijo nada, sabía que la tensión se palpaba en el ambiente, y me levantó-. Si quieres te ayudo un poco a cuidar todo esto, así no se te hace tan largo.
-Te lo agradecería en el alma, porque el problema no es que sea mucho para mí, sino que no puedo.
-De vez en cuando pedir ayuda no está de más, a´si que ni te ves envuelta en una situación así, no dudes en decírnoslo, que para eso estamos. Somos una familia, ¿no?
-Tienes razón, Steven. ¿Dónde está Kinzie?
-Esta arriba, pintando en un cuaderno que ha encontrado. Voy a vigilarla mientras tanto, tú tómate un descanso si ves que te encuentras mal, o llámame. Por cierto, Dave -dijo Steven alzando la voz- deberías de ayudar un poco en vez de quedarte ahí, con aires de solitario -Dave le devolvió la mirada, pero pareció no importale lo más mínimo lo que Steven le dijo-. Me voy, si necesitas algo llámame, que vengo corriendo.
-Vale, muchas gracias por ofrecerte a ayudarme.
Cogí a la pequeña, y me quedé abajo, tratando de ignorar a aquel cretino, que estaba en una esquina. Empecé a pensar qué podríamos hacer si llegásemos a Canadá y no encontrásemos nada de civilización. No es que desconfiase del plan de Pears, ni mucho menos, sino que el mundo se había vuelto algo totalmente impredecible, y ya nadie se podía fiar de su intuición. Pasó el tiempo, hasta que casi a punto de anochecer llegaron los chicos:
-¡Bienvenido Pears! -le dije, acercándome a él para sacudirle, aquel era el trato, y así lo hice-.
-Me lo tengo merecido, pero me alegro. ¿Qué tal todo por aquí?
-Muy bien, Steven me estuvo ayudando, pero no hubo ningún problema, así que no nos podemos quejar, al menos yo, y Alison se ha dormido. ¿Qué tal vosotros?
-Genial, al final encontramos la pieza que buscábamos, y no nos costó demasiado, pero a la vuelta encontramos una gran horda de zombies. Lo mejor será que vaya a poner la pieza ya y nos marchemos tan rápido como podamos de aquí, no me da buena sensación lo que vimos cuando salimos. Por cierto, necesito alguien que haga guardia hoy.
-Yo me ofrecería, pero hoy si que necesito dormir, lo siento -se rió-. Bueno, voy a llevar a Alison con Dave, a ver si hoy duermo en condiciones.
-No, te quejarás -respondió Pears sonriente-. Oye, ¿te pasa algo con Dave? Estáis como muy distantes...
-Nada, no te preocupes.
Me marché antes de que siguiese preguntando cosas a las que yo no quería responder. Fui a bajar, y traté de no caerme, pues llevaba a la niña en brazos. Justo antes de alcanzar los últimos peldaños pude ver a Dave, que estaba hablando con alguien, parecía ser Tommy, y tuve el impulso de quedarme a escuchar la conversación sin llamar su atención:
-Oye tú -dijo Dave, con sus "simpatía natural"-.
-¿Yo? -le miró con indiferencia-. ¿Qué te pasa?
-Te he visto como miras a mi chica, y déjame decirte que es mía.
-¿Qué mierda te pasa? -respondió Karevik, sin saber qué estaba pasando-.
-No te hagas el tonto, ¿por qué ibas a salvar sino a mi chica si no es para tus propios intereses?
-A ver, no sé por dónde empezar a explicártelo para que te enteres bien. Para empezar, no tengo ningún interés en quitarte a tu chica; en segundo lugar, no la salvé por mis propios intereses, la salve porque es un humano, y como tal merece vivir, y si está en mis manos ayudara cualquier persona, lo hago, independientemente de cómo sea; y, para acabar, no tienes ningún poder sobre ella, no es tu posesión.
-¡Ajá! Eso lo dices porque te la quieres quedar.
-¡Yo no quiero a tu novia! Si los celos te carcomen, lo mejor será que te aísles, pero a mí déjame en paz.
-Como te vuelva a ver cerca de ella te mato -dijo Dave, sacando su cuchillo y moviéndolo amenazante hacia la figura de Tommy-.
-Y como tú me vuelvas a amenazar te mato yo a ti. Creo que puedo, pero por si acaso no quieres morir, mejor no me pongas a prueba.
-Estáis liados seguro, por eso me amenazas.
-¿Pero qué mierda te pasa en la cabeza? Estás loco, ¿no? Yo no tengo ningún rollo raro con Tacii, no estoy aquí por ella, y si tan poco confías en su fidelidad, no la querrás tanto como aparentas. No habrá próxima vez, te lo aseguro -le dijo en tono desafiante, se dio la vuelta y fue hacia las escaleras-.
Subí tan rápido como pude para que no descubriese que había estado escuchando, y me senté en un lado, disimulando y analizando lo que acababa de pasar. Además de haberse encoñado con otra mujer, a mí me estaba acusando de querer a otro hombre. Paradójico, pero cierto. No me di cuenta de que Doro estaba allí, observándome, y se acercó a mí. No me cía nada bien aquella mujer, y tampoco quería hablar, así que simplemente fingí estar ocupada y concentrada en mis pensamientos para que no me dijese nada, pero al parecer mi táctica no sirvió de nada:
-Hace mucho que no hablamos Tacii -dijo Doro, que tomó asiento a mi lado-.
-Huy, sí, mucho... -se hizo el silencio-.
-Dave ya te lo dijo, ¿no? -por dentro aquella desgraciada tenía que estar saboreando la victoria-.
-No me dijo nada, en realidad lo adiviné yo, no hacía falta ser un genio, din discreción alguna se entera hasta la más tonta, es decir, yo.
-Tienes que entender que solo fue una vez, si Dave sintió algo no es culpa de nadie -no entendía de qué estaba hablando, así que decidí seguirla la corriente para averiguarlo-.
-Ya, me imagino... ¿Por qué una vez y no más?
-Supongo que estará pensando en qué hacer. Pero no me odies por ello, por favor. Yo no sabía que estaba con alguien.
-Pues podíamos haberte controlado un poco, bonita -seguía perdida-.
-Sólo nos acostamos una vez, tampoco lo tengas en cuenta, y fue él el que me invitó a hacerlo -me quedé sorprendida-.
-¿Me disculpas un momento? -me levanté, dejé a Junior al cargo de Alison, y bajé, ignorando el dolor de mi cuerpo. Me acerqué a Dave, y con todas mis ganas le di un puñetazo en la cara, tirándole al suelo, no sabía si fue por la sorpresa de mi acción, por la fuerza o por ambos factores. Los que estaba abajo que quedaron incrédulos, sin saber muy bien qué estaba pasando. Dave me miró con los ojos como platos, y me salieron las palabras solas, si no lo decía explotaba:
-No solo me mientes y me ignoras, además de comportarte como un imbécil redomado, sino que además el que ha sido infiel aquí has sido tú. Y no has tenido ni siquiera el valor de decirme nada, has perdido todo ese tiempo intentando darle la vuelta a la tortilla diciendo que yo tengo algo con el nuevo. ¿No te da vergüenza? Eres un miserable, y no me esperaba que fueses a llegar a tal extremo. Eres un ser despreciable, no entiendo como he llegado a quererte -no articuló ni una palabra-. No quiero que vuelvas a acercarte a mí, ni que amenaces a nadie. Estoy harta de esta mierda, bastante tenemos con los bichos que nos quieren comer, como para tener movida también aquí, en un lugar aparentemente seguro -noté que alguien por detrás me agarraba y me sacaba de la sala-. ¡Suéltame! -intenté liberarme, pero no podía-.
-Tranquilízate -era Pears, como no-. ¿Qué ha pasado?
-Pues -me empezaron a salir lágrimas de rabia, mientras apretaba los puños tanto como podía-. ¿Qué más da? Ya está todo aclarado.
-No lo está, acabas de pegar un buen puñetazo a Dave, y si no tienes una razón para hacerlo, esto no ha quedado aclarado.
-¿Quieres tu jodida razón para quedarte conforme? Pues me ha mentido, insultado, amenazado, ha amenazado a Tommy por crees que yo tenía algo con él, y después me entero de que en realidad Dave buscaba dejare intentando acusarme falsamente porque en realidad era él el que se había acostado con Doro y tenía algo raro con ella. ¿Quieres que le dé un abrazo?
-Vale, tranquila -me dio un abrazo, aunque no sirvió de nada-. Entiendo que te hayas enfadado, ya le vale... Le mantendré vigilado antes de que se convierta en el nuevo Axl, tú quédate tranquila. Iré a ver cómo están los demás y me quedo contigo un rato para hablar y te tonarás tu pastilla para la anisedad antes de que te quedes inconsciente. ¿Te parece bien? Después puedes irte a dormir. Le diré a Junior que me deje a tu pequeña, y yo la cuidaré mientras tanto.
-No hace falta Pears, si ya estoy bien. Pero la pastilla me la tomaré.
-Como quieras. Voy a buscarla.
Me sentía extraña, allí sentada, a la luz de la luna, que acababa de salir. Suspiré con el fin de tranquilizare. Noté una presencia extraña, y me sobresalté cuando alguien me tocó el hombro. Era Tommy, el que faltaba:
-¿Qué ha pasado antes? -me preguntó-.
-Nada, se puede decir que era una deuda pendiente que teníamos entre los dos.
-Con el golpe que le has pegado dudo que al menos se vuelva a acercar a ti. ¿Te ha amenazado?
-No, eso ni se le ocurre, o entonces su vida si que está en peligr.. -sentí un fuerte tirón en el pecho-.
-¿Tacii? ¿Pasa algo? -esperé a que se me pasase para poder volver a hablar, y justo Pears llegó con mi pastilla-.
-Gracias, ya estoy mejor.
-¿Qué tal Tommy? -le preguntó Pears-.
-Bien, salvo algún pequeño contratiempo, la gente generalmente es maja. Oye, había pensado en quedarme de guardia todas las noches, así hago algo por el grupo, y compenso no haber podio ir hoy con vosotros a por la pieza.
-Como quieras, aquí la ayuda siempre nos viene bien, cooperar es lo mejor para salir adelante. Aprovecha hoy y descansa un poco, hoy nos quedamos Nick y yo.
-¿No quieres que te releve yo en algún momento Pears? -le dije, intentando mostrar que aún podía seguir siendo útil para el grupo-.
-No hace falta. Descansa, por favor, que te va a dar algo. ¿Puedes cuidarla un poco Tommy? Que es capaz de hacer alguna locura.
-Jajajaja, claro, buscaré una correa.
-¡Oye! -dije, y nos reímos-.
Espero que os haya gustado el capítulo, el siguiente será algo salseante, y puede que no tarde mucho en subirlo, depende mi estado de ánimo. Gracias por haber leído, ¡caramelos imaginarios para todos!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario