sábado, 2 de mayo de 2015

Tornado of Souls-Cap.37: Pandemic




Abrí los ojos despacio, y me incorporé. Me noté débil, y entonces recordé lo último que pasó: me había desmayado, pero sin saber por qué. A mi lado estaban Junior, que me miraba con cara de sorpresa:

-¡Chicos, Tacii se ha despertado! -dijo Junior, a plena voz-.

-Creo que se habrían acabado dando cuenta tarde o temprano, Junior, esta caravana no es un palacio precisamente -vi que se acercaba Tommy con cara de preocupación-.

-Te has despertado, eso es buena señal. Verás, te saqué sangre y la analicé, y como yo pensaba, tu cuerpo estaba reaccionando ante el virus.

-¿Me voy a convertir? ¡Pero si no me han mordido! -dije, totalmente asustada-.

-No, es por el ambiente. Lo bueno es que si te has despertado y tu cuerpo a reaccionado así es que tu cuerpo se está autoinmunizando.

-¿Soy inmortal?

-No -se rió-. Pero probablemente presentes bastante resistencia si alguna vez llegas a entrar en contacto con algún caminante, que bueno, ojalá ese momento no llegue nunca y no te muerdan, quiero decir, que eres más resistente.

-Pues me parece una mierda, a ver, si me infecto del virus zombie mi agonía será más lenta que la del resto. No me parece bien.

-Tienes más tiempo de vida, o incluso puedas resistir al virus, eso no lo sé seguro. No seas negativa, necesitas tranquilidad para recuperarte, han sido muchas cosas en tan poco tiempo.

-Ya lo sé, Tommy, pero no se puede estar tranquilo cuando hay muertos a tu alrededor que quieren comerte. Y otras aberraciones parecidas -me sentía sin ánimo alguno-.

-Ya hemos llegado -dijo Pears, que al parecer era el que iba conduciendo, y frenó-. ¿Qué tal estás Tacii?

-Pues viva, pero no demasiado bien. Estoy en la mierda. ¿Dónde estamos?

-Ya hemos llegado al puerto, y vamos a buscar algún barco para ponernos en marcha. Cuanto antes mejor.

-¿Y si no encontramos ningún barco? -pregunté, con curiosidad-.

-Pues no lo sé, ya improvisaremos sobre la marcha. Ya lo hemos hecho otras veces, ¿no? -tenía razón, pero no estaba muy segura de que fuese a salir bien-.

-Me parece bien. Entonces, ¿bajamos ya?

-Claro, aunque si no puedes andar bien yo te ayudo -dijo Pears, amablemente-.

-Sí, creo que te necesitaré como muleta humana -nos reímos-.


Bajamos de la caravana, y vi que detrás nuestra habían aparcado el resto del grupo, que iba en la furgoneta. Cogimos todas nuestras cosas, pues en un principio ya no íbamos a volver atrás, allí se quedarían nuestros vehículos, que nos habían acompañado a lo largo de toda aquella locura. Vi que todo el mundo iba muy callado, como pensando en qué era lo próximo que íbamos a hacer. No estaba muy convencida de ir a Canadá, era una suposición que allí las medidas preventivas de enfermedades y la cuarentena hubiesen llegado antes que los caminantes, lo dudaba bastante. Me fijé en que Dave llevaba a la niña, pero no parecía tener intención de decirme nada, por lo que cuando todo estuviese más tranquilo hablaría con él sin falta, no podíamos seguir así. ¿En qué estarían pensando los demás? Traté de romper el silencio:

-¿Qué haremos en caso de llegar a Canadá y no encontrar nada? -pregunté-.

-Pues no sé, probablemente busquemos algún lugar que nos pueda servir como refugio y quedarnos allí tratando de sobrevivir hasta que todo se solucione o encontremos al menos algo mejor -comentó Pears, como ya me imaginaba-. Vayamos con una mentalidad positiva, ¿no?

-No sé, yo tampoco estoy muy seguro de que vayamos a encontrar algo bueno allí. Si Estados Unidos ha caído, ¿por qué no Canadá? -comentó Jeff-.

-Recuerdo que lo hablamos y a todos os pareció bien. Si vamos pensando que no vamos a encontrar nada bueno mal vamos, chicos. Por favor, vamos a seguir adelante y ya veremos que pasa. El mundo ya no es como antes, ya no puedes predecir nada, todo el totalmente aleatorio. Así que vayamos felices y contentos, porque estamos todos vivos, juntos, y unidos, y eso en estos tiempos es mucho -dijo Pears, que parecía algo molesto por nuestros comentarios sobre su plan-.

-Tienes razón, ya lo habíamos hablado antes, no nos quejaremos más, al menos yo, y eso es decir mucho -me reí-. ¡Mirad! Ya veo el mar, o es que tengo alucinaciones...

-No, es cierto, ya se ve el mar. ¡Bieeeeeeeen! -dijo Steven, mientras daba vueltas de alegría-. Y veo varios barcos, aunque no sé en qué estado estarán.

-Buena observación. Iremos a investigar cada uno en grupos, y veremos si alguno presenta las condiciones adecuadas para poder viajar en él, y en caso de tener necesidad, huir. Somos 10, sin contar con las niñas y Tacii, que no está en condiciones de investigar,

-Gracias por llamarme inútil, Pears, eso me ha llegado al corazón -le dije con sarcasmo-.

-No quiero que te sientas ofendida ni excluida, hago esto para que no empeores. Te recuerdo que casi mueres por pasarte de valiente -me respondió Pears algo molesto-.

-¡Temeraria! ¡Incauta! -añadió Slash, en broma-. Venga, vamos a darnos prisa, que caminantes por esta zona hay para aburrir, y nadie sabe qué nos espera en la noche.

-¿Puedes quedarte aquí, en el puerto, cuidando de las niñas? Así al menos no te sentirás inútil, ¿no? -dijo Pears-.

-Vale -suspiré y me quedé con las dos pequeñas-.

-¿Qué te ha pasado Tacii? -me preguntó Kinzie, que había estado durmiendo un largo tiempo-.

-Pues que no tuve cuidado. No hagas lo que hago yo, porque he tenido suerte, no iba a salir con vida de allí yo sola.

-¿Qué pasó? -la pequeña parecía madurar por segundo, a pesar de tener solo 8 años-.

-Pues que me encontré con muchos caminantes, y acabé muy malherida, pero por suerte un chico muy majo apareció, por suerte era médico, y me curó, y gracias a él ahora estoy aquí.

-¿Es el señor nuevo?

-Sí. Seguro que os llevaréis bien. ¿Tú qué tal estás Kinzie?

-Bien, aunque echo de menos a mi mami -se agarró la camiseta-. Yo quiero a mis papis...

-Awww, Kinzie... -la di un abrazo, pero la niña ya había empezado a sollozar-. Entiendo lo que sietes, aún eres muy pequeña, y te han arrebatado las dos cosas más preciadas que un niño tiene: la infancia y los padres. Lo siento mucho, pero ya sabes que aquí cuentas con una gran familia, y te queremos mucho.

-¿Y Rose? La última vez que hablamos me dijo que me iba a enseñar unos juegos muy divertidos...

-Rose se fue -intenté no decirla nada de qué pasaba en realidad con ella para no decepcionarla-. Yo te enseñaré algún juego si quieres.

-Jo, Rose era muy maja...

La pequeña se sentó en la arena y escondió la cabeza entre las piernas. Sabía que a pesar de que era pequeña no era tonta, y que merecía disfrutar de su infancia como muchos lo hicimos: jugando con los muñecos, disfrazándote con tus amigos, cocinando galletas con mamá y papá. Comprendía cómo se sentía, la habían arrebatado una parte muy grande de sí misma, y ahora sólo quedaba amargura, tristeza y melancolía. No podía decirla nada que la consolase, nada podría funcionar en una situación como aquella.
Por eso queríamos crees que había algo en Canadá, un lugar e el que poder vivir tranquilos, y en el que todos tuviésemos la oportunidad de ser felices, sin tener que preocuparnos de que nuestros seres queridos vayan a morir en cualquier momento. Miré a Alison, a la cual tenía en brazos, y sentí cierta angustia al no saber qué pasaría con ella. ¿Y si Dave y yo no lográbamos sobrevivir? Sabía que la cuidarían los nuestros muy bien, pero la función de padre y madre es irreemplazable. Alison dormía, sin saber qué estaba pasando, parecía feliz. "Ojalá seas feliz para siempre" la susurré. Sabía que no lo podía entender, y yo no la podía prometer algo tan complicado, pero iba a luchar por que fuese así, hasta el último aliento. Vi que a lo lejos venían el resto del grupo:


-¿Habéis encontrado un barco en condiciones para el viaje? -pregunté con curiosidad-.

-De los tres barcos, uno de ellos está perfectamente, el resto fueron rotos y saqueados, aunque este, en el que vamos a ir, no sé si nos va a dar algún problema... Sea como sea, va a ser el que escojamos, así que mejor será que empecemos a cargar todas nuestras cosas. Tacii, ¿puedes subirte al barco?

-Lo puedo intentar, pero ya te voy diciendo que no -sonreí para que no pensase que se lo decía a malas-. De todos modos lo intentaré, que no se diga que Tacii no puede.

-El día que Tacii se rinda en mundo explotará -dijo Slash-. Yo te ayudo a subir al barco, no vaya a ser que te caigas y acabes peor, que no te conviene. Que el resto traigan las cosas, si estamos todos bin fuertes -nos reímos-.

-Gracias Slash, es usted muy amable.

-Trae, yo llevo a la pequeña, y de paso a Kinzie también -dijo Junior, que estaba a nuestro lado-. Y cuando esteis en el barco me voy a ayudar a llevar cosas, para ir más rápido.

-Muy bien -respondí, sorprendida por su amabilidad-.


Llegamos al barco. No era muy grande, pero era suficiente para nosotros. Por dentro estaba un poco descuidado, pero sería cosa de dedicarle un poco para que quedase algo más habitable. Me senté en una silla que había en la proa, y me quedé esperando a que todos los chicos volviesen. Iban y venían cargados de cosas, y en poco tiempo, justo cuando estaba anocheciendo, habían terminado. Pears fue a comprobar si podía poner en marcha el barco, y mientras, el resto organizamos nuestras cosas. Intenté caminar, me dolía mucho el pie, pero no quería decir nada, no quería parecer inútil. Bajé, y quedé sorprendida al ver la sala que había. Una pequeña cocinita, y un salón, iba a ser suficiente para nosotros, y además, era muy bonito, tenía una decoración muy rica, y habían algunas fotos de las personas a las que antes debían de pertenecer el barco. Me quedé algo impactada, había una niña pequeña, dos niños, una mujer algo mayor, un hombre y un perro, todos parecían muy felices. ¿Dónde estarían a aquellas alturas? Cogí las fotos y las dejé en un lado, daban una ambientación algo deprimente, no por el aspecto, sino por lo que significaban. Volví arriba, y vi que Pears estaba hablando con la gente del grupo que estaba allí. Tal vez había surgido algún contratiempo, así que fui a acoplarme:

-Hoy nos quedaremos aquí, y mañana buscaremos la pieza. Debe de estar en alguna de esas casetas que hay allí, cerca del embarcadero -dijo señalando en una dirección concreta-.

-Yo me apunto a ir a buscarla ¿Cómo es la pieza que hay que encontrar? -dijo Tommy-.

-Voy a hacer un esbozo para que la veáis. No creo que necesitemos más de 4 personas para ir a buscarla, yo iré también. Dave, tú eres buen tirador, ven con nosotros.

-Vale -respondió Dave, sin rechistar-.

-Me apunto -exclamó Doro casi al instante que Dave había aceptado ir-.

-Oye Pears, yo también quiero ir -le comenté, poniendo cara de pena para tratar de conmoverle-.

-¿Estás loca? No puedes ir, no estás en condiciones ni siquiera de andar, tienes que recuperarte. Yo sé que te quieres sentir útil, y créeme, lo eres, pero no arriesgues tu vida, que ya has tenido suficiente -suspiré, molesta-. Mira, como esta noche nos vamos a quedar aquí, puedes hacer guardia. ¿Eso te parece bien?

-En fin... -no me parecía nada bien-. Pues anda que como venga alguien voy a poder defender mucho. Porque, si no puedo hacer lo otro, esto menos. Inconsciente.

-Bueno, bueno, relájate, que yo también iba a vigilar. Si pasa algo avísame y ya está.

-Vale, Pears, tú ganas -me retiré del grupo, e intenté caminar con normalidad para no mostrar que me dolía, aunque no creía que fuese a colar-. Hasta la noche.


Me quedé sentada un rato pensando. Iba a hablar con Dave, y así al menos me quitaría un peso de encima. Miré el cielo nocturno, aquella perla que nos iluminaba escasamente, y me quedé embobada por un rato. Al cabo de un rato vino Junior, que llevaba a Alison en brazos:

-Se ha quedado despertado hace un rato, pensé que querrías verla...

-Ah, hola Junior. Sí, gracias, siento haberte cargado con ella, es que me cuesta mucho andar, pero ya me puedo hacer cargo de ella.

-Dásela a Dave y que la cuide él, que está perfectamente.

-Ya... Tengo que hablar con él de todos modos, así que se lo comentaré, a ver si al menos me ayuda, sería un bonito detalle por su parte. Oye, Junior, sé que sois buenos amigos, pero, ¿te puedo hacer una pregunta?

-Depende de lo que preguntes, que ahora mismo no tengo ni idea de lo que será -sonrió-.

-¿Hay algo entre Dave y Doro? Parecen estar muy unidos últimamente...

-No sé, no me dice nada sobre ella, de hecho, hablamos poco. Lo único que sé es que cuando fuimos a buscar comida ellos dos fueron juntos. Que haya pasado algo entre los dos no puedo confirmártelo.

-Ah, vale, gracias Junior. ¿Sabes dónde está Dave?

-Creo que fue abajo, pero no estoy seguro. ¿Vas a hablar con él entonces?

-Sí, tarde o temprano pensaba hacerlo, así salgo ya de dudas.

-¿Te ayudo a bajar?

-No hace falta, gracias Junior.


Si me hacía falta, me costó el doble que la última vez bajar las escaleras a causa de llevar a la niña en brazos. Al menos no fue en vano, pues Dave estaba allí, y por suerte estaba solo. Me di prisa antes de que fuese Doro a pegarse a él, así tendríamos algo de intimidad para hablar:

-Dave -no sabía cómo empezar la conversación, así que decidí ri directamente al grano-. Tengo que hablar contigo.

-¿Qué pasa? -dijo, dando la vuelta al instante-.

-¿Me preguntas que qué pasa? ¿En serio? Han pasado muchas cosas, demasiadas, y parece que a ti te ha dado igual. ¿Qué te pasa conmigo? No, mejor dicho, ¿qué te pasa en general?

-¿A mí? Nada.

-Ya claro. Pues por arte de magia llevamos bastantes días sin dirigirnos la palabra. No sé a quién pretendes engañar.

-A nadie. Te digo la verdad, si no me quieres creer, me da igual.

-No me creo que seas tan sumamente imbécil como para decir tanta tontería seguida. Sé lo de Doro, y supongo que también el motivo por el que te importo una mierda ya.

-¿Te lo ha contado? Será perra...

-No, no me lo acabas de contar tú -le dije, mi artimaña había resultado-. Es decir, te vuelves a encaprichar de ella y dejas de lado lo que tenías. No solo te olvidas de mí, te olvidas de Alison. ¿Quién te crees que eres para tratarnos así? Cuando te convino yo te interesaba, pero ahora que hay más variedad pues, como estás cansado, cambias. Me había olvidado de qué clase de persona eras cuando empezamos a estar juntos. Ojalá lo hubiese recordado.

-Espera, espera. A mí Doro no me gusta, yo te quería a ti.

-Curiosa forma de demostrarlo tienes, que hasta un desconocido se preocupa más por mí que la persona que creía que me quería...

- Perdona, yo no he cuestionado tu fidelidad cuando volviste acompañada del tipo ese.

-¿Te refieres a Tommy? -sentí como empezaba a aumentar mi calor corporal-.

-Sí, lo sabes de sobra.

-Para empezar, no tengo nada con él, me salvo la vida, al menos tuvo esa amabilidad. Y, segundo, tú empezaste a comportarte así antes de que me fuese, así que no intentes darle la vuelta a la situación para culparme a mí.

-Mira, haz lo que te dé la gana, ya me da igual.

-Ya lo sé. Por eso se acabó, estoy harta de que hagas lo que te dé la gana, e intentes hacernos crees que todo te da igual. La realidad es que sólo piensas en ti mismo, y no quieres reconocer lo egoísta que eres. Eso sí, no te creas que eres libre, porque tenemos una hija, y aunque no nos queramos, tanto tú como yo nos vamos a turnar para cuidarla, al menos hazte cargo de ella esta noche mientras yo hago guardia -la cogió, me di la vuelta y me marché, rabiosa de pura ira que sentía-.

Me encontraba muy enfadada, pero también triste, aunque no me arrepentía. Había hecho lo que tenía que hacer. Subí, y vi a un montón de gente en la cubierta, charlando entre ellos. Cogí mi silla y me senté en un extremo, para que nadie me viese. Me miré las piernas, y las tenía tan rojas que me daban hasta miedo. Tenía ganas de cerrar los ojos y olvidarme, pero me esperaba una noche muy, muy larga. Todo el mundo se fue abajo a dormir, tenía algo de envidia, yo también quería, pero tenía que hacer el trabajo sucio que nadie quería. Miraba en todas direcciones, buscando posibles amenazas, pero todo estaba muy tranquilo. Miré el reloj, que aún conservaba desde que llegué a América. El tiempo pasaba muy despacio, y se me cerraban los ojos. Me pesaban los párpados más por segundo, hasta que casi me quedo dormida. Un ruido me sobresaltó, agarré mi cuchillo, y me giré en dirección al foco del ruido:

-¿Quién anda ahí? -pregunté estúpidamente, pues si había alguien con malas intenciones no me iba a responder-.

-Soy Tommy -dijo, acercándose hasta que pude comprobar que era él-. Siento haberte asustado, es que no podía dormir, y Pears me dijo que viniese a hacerte compañía por si te aburrías.

-Lo agradezco, porque me estoy quedando dormida -sonreí lastimosamente-. ¿Qué te parece el grupo?

-Son todos muy majos, pero no me acostumbro a dormir mucho, por eso no puedo conciliar el sueño. Sí, es muy raro, pero después de todo este tiempo...

-No es raro, ya verás como te acostumbras rápido... -dije, intentando aparentar positividad-.

-¿Qué tal estás?

-Viva. ¿Y tú?

-Vivo también -se rió-. Pero yo me refería a salud.

-Ah, creo que bien, aunque la pierna me duele bastante. ¿Tardará mucho en curarse?

-Eso depende de ti, si estás en reposo y no haces el burro, en un par de meses estarás bien, pero si sigues arriesgándote, aún no pudiendo, puede quedarse en algo crónico. Ah, te tenía que dar una cosa, espera -se fue, y al rato volvió con una barra-. Esto te servirá como muleta, así no apoyas la pierna y te dolerá menos.

-Vaya, paradójicamente en mi vida de antes nunca me había hecho ninguna lesión, y ahora ya llevo muletas y todo -me reí-. Gracias, le pondré algunas cosas para que me sirva también como arma -dejé la barra a un lado-. Siéntate si quieres, si me das conversación no me duermo.

-La última vez que te oí decir eso te quedaste dormida a los 5 minutos -se rió, y fue a por una silla-.

-Pero eso fue por la pastilla... -suspiré, ojalá pudiese tomarme una pastilla para olvidar-.

-¿Pasa algo? Si te molesto me voy, es que me sigue resultando extraño tener gente con la que hablar.

-No me molestas, no te preocupes, es que no estoy muy sociable.

-¿Por qué?

-Nada, es que no me siento bien ya ya está. Oye, cuéntame, ¿qué hacías antes de que los zombies apareciesen?

-Chupar piedras -se rió-. Es broma. Trabajaba como médico en Suecia, y me ofrecieron un puesto para la investigación de enfermedades aquí, en Los Ángeles. Acepté, y eso es todo. También tenía una banda.

-Hala, ¿eres sueco?

-Sí -sonrió-. Tú tampoco eres de aquí, ¿no?

-No, me has pillado. Yo soy española, aunque mi padre era escocés, pero mi madre era de España. Bueno, el caso es que allí estudié veterinaria, y vine a probar suerte. No encontré nada de veterinaria, pero me cogieron de camarera en un bar. Trabajé allí donde conocí a Pears, con el que compartí piso, y unos años después llegó el apocalipsis. Ah, y yo también tenía una banda, era la guitarrista.

-Jajajajaa, podríamos formar una banda un día de estos. Yo soy el cantante, y en vez de seguirnos fans enloquecidos nos perseguirán caminantes hambrientos -me reí-. No nos podremos quejar, unca nos faltará el público.

-Vaya, has conseguido que me ría.

-Que mis gracias son muy malas, la falta de costumbre de hacerlas... Oye, por cierto, ¿por qué el pelirrojo me mira mal? No recuerdo su nombre -supuse que se refería a Dave-.

-Supongo que te refieres a Dave. Pues no sé, últimamente está muy irritable, déjale, es idiota.

-¿Dave? Me hablaste de él, ¿no?

-Puede ser.

-Ah cierto, tenías problemas con él. ¿Estás triste porque pasó algo malo?

-No estoy triste, la verdad, no me arrepiento de nada de lo que he hecho, estoy muy cómoda conmigo misma en estos momentos. Pero si se me cruza por delante Dave le daré con el palo -Tommy se rió, pensando que lo decía en broma-.

-Uf, han tenido que acabar las cosas muy mal entre vosotros dos. Pero no me meto, es algo privado, y aunque el mundo se haya venido abajo aún sigue existiendo el derecho a la privacidad. Aunque los humanos seamos menos humanos, los que quedamos tratamos de tener un comportamiento digno de nuestra condición, al menos algunos de nosotros.

-Es cierto. De hecho, nuestro anterior refugio fue detonado por un grupo de locos que nos querían ver muertos. Parece mentira que con todo lo que está pasando, que los caminantes nos quieren matar, nosotros también nos queremos matar entre nosotros mismos. Es absurdo, pero hay gente que no piensa -suspiré-. En fin, la humanidad no ha cambiado mucho, siguen habiendo personas conscientes, e inconscientes. Yo soy una inconsciente.

-¿Por?

-Porque arriesgo muchas veces mi vida por motivos que no tienen sentido, como el simple hecho de sentir que puedo superar mis metas, a pesar de que estas me lleven a la muerte.

-En parte, eso sí es inconsciente, pero déjame decirte que todos luchamos por unos fines, y no me parece mal que tu quieras superar tus metas, todos queremos hacerlo. Nos sentimos bien cuando hacemos algo que no sabíamos si podríamos logar, y al fin y al cabo el ser humano lo que busca es ser feliz. Eso te hace feliz, ergo, cuadra. Yo diría que es más una forma de escapar de esta realidad, olvidar que tienes que estar en constante lucha por la supervivencia y sonreír. Mientras que no te lleven a la muerte, te animo a hacerlo.

-Me has dejado sin palabras, no sé qué decir -me reí-. Puede ser que tengas razón, pero hay veces que tienes que anteponer la felicidad de otros a la tuya.

-¿Por qué razón?

-Porque esas personas te importan.

-Una persona que te importa no debe de estar por delante de tu felicidad, porque llegará un momento en el que una dependa únicamente de la otra, y te lleve al suicidio. Creo que si una persona te quiere no te puede obligar a anteponer su felicidad a la tuya. Pero es mi opinión.

-Sí, tienes razón, pero puede que si le dijeses eso a la persona se aparte de ti.

-Eso significa que no era merecedora de tu compañía. Aunque es más probable que lo entendiese, si tiene al menos dos neuronas.

-Tienes razón Tommy -se me estaban cerrando los ojos-. Hablar de felicidad me ha dado ganas de trocar la guitarra, pero por otra parte estoy cansada. Vaya dilema -Tommy se rió-.

-Toma la guitarra aérea. Esa yo la domino, pero con la eléctrica soy un poco novato todavía.


Entonces se me cerraron los ojos y me quedé dormida. Todo pasaba.




Espero que os haya gustado el capítulo, siento haber tardado tanto en subir, pero los exámenes acechan por cada esquina, esperando a ser rellenados por la señora Jane, que quiere sus buenas notas. Gracias por haber leído, próximamente subiré Wings o Superhuman, lo meditaré.  Y seguiré a las andadas, lo prometo!!!!!!

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