martes, 21 de abril de 2015
Tornado of Souls-Cap.36: Inmortal
Abrí los ojos, todo estaba borroso y muy oscuro, pero se me volvieron a cerrar solos.
La siguiente vez que los abrí sentí que estaba flotando, tal vez mi mente me estaba jugando una mala pasada, o estaba muerta. De vez en cuando volvía a abrir los ojos a causa del del dolor, sentí una agonía desgarradora que perforaba todo mi cuerpo, y finalmente cerré los ojos.
Desperté angustiada. ¿Qué había pasado? Estaba tumbada en una especie de camilla improvisada, dentro de una furgoneta. ¿Cómo había llegado a parar ahí? Estaba tan confundida que no sabía si aquello era producto de mi imaginación o era real. Intenté levantarme pero me dolía una barbaridad todo el cuerpo, además de que estaba vendada. Alguien me tenía que haber ayudado. Entonces oí un ruido fuera y me intenté ocultar por si se trataba de una amenaza. Alguien abrió la puerta:
-¿Hola? -dijo quien había entrado, y me incorporé para ver quién era-. Ah, qué bien, has despertado -no tenía ni idea de quién era-. Yo me llamo Tommy, y bueno, te encontré malherida, espero no haberte asustado.
-No, si me has salvado, muchísimas gracias. Yo me llamo Tacii. ¿Tú eras quien estaba disparando?
-Sí, vine aquí para buscar unas cosas y me encontré una cantidad indecente de zombies. Te debieron de dar una buena tal y como acabaste.
-Sí, me dejaron para el arrastre -sonreí, agradecida-. ¿Cómo has conseguido salvarme?
-Entré a la sala en la que tú estabas porque me había dejado una cosa, y al verte te cogí y te traje a mi vehículo. Y bueno, soy médico, gracias a eso pude curar todas tus heridas.
-Te estoy muy agradecida, de veras, siento no tener nada que darte, en estos tiempos lo más valioso que tengo no está aquí.
-No me tienes que dar nada, me alegro de poder ser útil, actualmente eso es un mérito. Bueno Tacii, ¿qué haces aquí? ¿tienes un grupo o vas tú sola?
-Voy con un grupo, pero me aventuré a venir aquí yo sola. Estaba claro que me equivocaba y podía haber muerto por mi tontería. Ahora el problema será volver.
-No hay problema, yo te llevo. Sólo vine aquí a por armas para defenderme un poco mejor -Tommy se sentó en una silla que había al lado de la camilla improvisada-. ¿Cómo estás?
-Viva, y eso me hace feliz -sonreí-. Aunque me duele todo el cuerpo, voy a estar mucho tiempo sin poder salir a buscar provisiones. Oye, ¿y qué hay de ti?
-¿Yo? Pues voy solo, no pertenezco a ningún grupo, ni lo haré, estoy bien solo, ya pertenecí a un grupo antes... -se puso serio-. Por cierto, si te encuentras muy mal, te recomiendo que te tomes esta pastilla, es un calmante, aunque probablemente te acabes durmiendo. Señálame en el mapa dónde quieres que te lleve, y me pondré en marcha ya mismo -le dije hice un círculo con el dedo en el mapa-. Vale, está un poco retirado, pero si no hay problemas no tardaremos demasiado en llegar.
Me tomé la pastilla y me levanté, intentando comprobar si podía al menos moverme por si había algún problema o alguna emergencia. Me dolía mucho el pie, y vi que lo tenía vendado, También tenía vendado los dos brazos y tenía una gasa en la cabeza. También vi que tenía una parte de la pierna cosida. Tommy había hecho un trabajo excelente, al menos sabía que me podía fiar de él, parecía buena gente:
-¿Quieres ir atrás o sentarte en el asiento de copiloto? -me preguntó-.
-Me sentaré delante, así hablo y no me duermo.
-¿Puedes andar?
-Lo intentaré -me ayudó a sentarme-. Gracias.
-De nada. Bueno, pues vámonos ya, que es de noche, y sin luz no nos conviene quedarnos mucho tiempo aquí -empecé a sentirme algo mareada, probablemente sería por la pastilla-.
-¿Puedo preguntarte por qué vas solo? Puede que no quieras responder, y si es así lo entiendo.
-Ah, no pasa nada, no creo que pase nada porque te lo cuente. Verás, yo antes estaba con un grupo, pero todos sus integrantes murieron. No quiero volver a estar con otro grupo porque si me encariño con alguien, luego será peor...Una de las personas que había en el grupo era mi novia, Jolee. Se puso enferma un día, y no pude salvarla...Por eso prefiero estar solo.
-Oh, vaya, lo siento... Pero eres buena persona, y yendo solo lo más seguro es que alguien se intente aprovechar de ti. ¿No te gustaría venir con mi grupo? Estoy segura de que les caerás muy bien, y eres médico, eso cuenta.
-No, gracias.
-Venga, al menos piénsatelo. ¿Y si te digo que somos inmortales? -se me estaba empezando a ir la cabeza-.
-Jajajaja, entonces me lo pensaría.
-Tenlo en cuenta. Mírame, yo sigo viva, y mi grupo se las apaña muy bien. Uno de los nuestros es un soldado, te caerá muy bien. Y hay dos niñas pequeñas. Y gente maja.
-Lo pensaré, pero 99% seguro que no, lo siento, aunque me caes bien, no es por ti. Y bueno, ¿qué es de tu grupo?
-Pues somos -hice una pausa para contar- ¡12! 10 adultos y 2 niñas pequeñas, y bueno, hay de todo. Por cierto, una de las niñas pequeñas es mi hija, que tiene unos pocos días. Me alegro de que me hayas salvado, así la podré volver a ver -me fijé en que Tommy se había quedado muy serio-. ¿Pasa algo?
-No, es que me acordé de Jolee. Parece mentira que fuese hace casi un año.
-Lo siento, de verdad, ya me callo.
-No tienes que disculparte, es que me has recordado a ella, no es tu culpa -sonrió-. Si te sientes cansada duérmete, te levantarás mucho mejor. ¿Cómo reconozco a tu grupo? Es por si tú estás dormida cuando lleguemos.
-Pues son muchos, será difícil no reconocerlos -me reí-. Ellos van en una caravana, con eso te será fácil identificarlos. Oh mierda.
-¿Qué pasa?
-Los chicos estarán preocupados por mí... Es que me quedé sin walkie huyendo de los caminantes, y seguro que me habrán llamado -recordé que tenía que hablar con Dave, y sentí una carga, hacerlo en persona iba a ser peor-.
-Es decir, que sois como una gran familia. Si no han podido hablar contigo seguramente intenten ir a buscarte.
-Seguro. Tenía que hablar además con alguien...
-¿Algo grave? -preguntó Tommy, mientras miraba el mapa detenidamente-.
-No, son cosas leves, o eso creo. Tengo que hablar con mi...con...eh... -suspiré-. Con un amigo que últimamente ha estado muy raro conmigo.
-Puede que le pase algo, no sé. A lo mejor le gustas. No es que sea muy buen consejero para estas cosas, intento ayudar, pero no me hagas caso -se rió-.
-Jajaja, agradezco tu ayuda. Es que no es un amigo cualquiera, es mi, ¿marido?
-Entonces no me equivocaba, le gustas -nos reímos-. ¿Te trata mal o algo así?
-Lleva sin hablarme mucho tiempo, se aparta de mí y me esquiva. Y no le importó en absoluto que me fuese sola, no sé si es culpa mía. Eh, siento contarte esto, es que se me va la cabeza un poco.
-No pasa nada, hacía mucho que no hablaba de estas cosas con nadie. Bueno, concretamente, hacía mucho que no hablaba con nadie. De momento tienes que preocuparte de recuperarte, una mala noticia puede hacerte sentir peor, tanto física como mentalmente. Cuídate mucho, y ya hablarás con ese tipo, tiempo tienes todo el del mundo, o bueno, al menos suficiente.
-Ojalá todo se arregle y vuelva a ser como antes... ¿No cr...? -me quedé dormida-.
Sentí una cálida y agradable sensación por todo mi cuerpo, por una vez desde hacía mucho tiempo me sentía tranquila, serena, cómoda. Sentí como me balanceaba, y abrí los ojos. El coche se había detenido y Tommy no estaba. El sol estaba saliendo, y miré por la ventana. Estaba en el lugar de la acampada, y vi a todos los míos, o al menos a casi todos. Abrí la puerta y empleé todas mis fuerzas para ponerme de pie, pero aún me costaba. Pears y Tommy, que habían estado hablando, vinieron a ayudarme:
-¡Pears! -le abracé-. Mira, este chico me salvó la vida -dije, señalando a Tommy, al que parecía darle algo de vergüenza-.
-Te agradezco que la hayas salvado, muchas gracias. Es una inconsciente -me dijo sonriendo-.
-Encantado. Mucha suerte, y que te mejores -Tommy se dio la vuelta para marcharse-.
-¡Espera! ¿No te vas a quedar? -le pregunté-. Pears, que es buena persona y nos puede ayudar mucho. ¿A que estarías encantado de que forme parte del grupo?
-Sí, si quieres unirte, eres bienvenido -Tommy se quedó parado un rato, estaba pensándolo-.
-No sé... No puedo aceptar, es que...
-No pongas excusas chaval, que aquí te vamos a cuidar muy bien -dijo Slash, que tenía a Alison en brazos-.
-Tiene razón -dije, y retrocedió y se dio la vuelta-. ¿Eso es un sí?
-Dije que estaba en un 99% seguro de que no, pero...habéis conseguido que entrase en el 1% restante -sonrió-. Espero poder ayudar.
Nos sentamos todos y estuvimos un rato hablando. Dave ni siquiera se dignó a preguntarme qué me había pasado, parecía que ya no le importaba. Era cierto, debía de haber una línea muy fina entre el amor y el odio, pues estaba empezando a sentir cierto desprecio hacia él y su forma de tratarme, como si no fuese nada para él. Me metí en la conversación de nuevo, así al menos me olvidaría de aquella tontería:
-Tenemos que salir al embarcadero hoy, cuanto antes mejor, aunque no sé si en la caravana cabremos todos -dijo Pears, con sus dotes innatas para el liderazgo-.
-Yo tengo una furgoneta, con eso debería de bastar, ¿no? -dijo Tommy, que ya parecía integrado en el grupo-.
-Nos viene perfecta. nos repartiremos y nos iremos dentro de un poco, cuanto antes nos vayamos antes llegaremos a Canadá.
-¿Te han contado lo que tenemos pensado hacer? -le pregunté a Tommy, que parecía algo nervioso-. He estado desconectada la mayoría de la conversación, y no me he enterado de nada -sonreí-.
-Sí, Pears me lo ha contado todo con detalle, y me ha hablado del grupo. Parece muy buen líder.
-Lo es. Te recomiendo que confíes en él, es una de las mejores personas que he tenido el placer de conocer, es como mi hermano mayor, siempre me ha cuidado y protegido. Y bueno, ¿qué te parece esto?
-Aún no puedo dar una opinión muy fiable porque no conozco a nadie, pero así de vista pinta muy bien. Gracias por haberme convencido.
-De nada, gracias a ti por haberme salvado. Bueno, voy a ver a Alison, tú si quieres preséntate al resto y habla un rato, conócelos.
-Vale.
Me acerqué a Slash, que estaba sujetando a la pequeña, que estaba dormida:
-Hola Slash, ¿qué tal todo?
-Bien, las pequeñas se portaron muy bien. Por cierto, Alison comió hace poco.
-Ah, gracias por la información, si quieres déjamela a mí ya.
-Y bueno, ¿qué ha pasado contigo? Y no me digas que nada, porque tus vendajes y tu cara te delatan.
-Jajajaja, pensaba contarte la verdad, hombre. Pues tuve un pequeño gran contratiempo en la base militar y estoy un poco fastidiada, pero creo que tiene arreglo, aunque mi recuperación no es que vaya a ser precisamente corta.
-Te cuidaremos tan bien como esté en nuestras manos, ya sabes que todo no está perdido, sólo será un tiempo. Y, que sepas, que estamos orgullosos de lo que hiciste, aunque pensamos que fue una barbaridad, y si no hubiese aparecido Tommy, ahora estarías muerta, así que intenta no volver a hacerlo, sabemos que eres un macho -se rió-.
-No tengo que demostrar nada, todo el mundo lo sabe, es un hecho -nos reímos-. Gracias por haber cuidado a Alison.
-De nada, aquí todos somos como una gran familia, y yo soy el tito Slash, o el de los rizos sensuales. Por cierto, deberías de hablar con Pears de lo que te ha pasado, probablemente se moleste si no lo haces, además, estaba muy preocupado por ti -miré en dirección al lugar en el que Pears estaba y vi que estaba hablando con Tommy, pensé en no interrumpirles-. Creo que voy a descansar un rato a la caravana, me encuentro un poco mareada.
Con Alison en brazos entré en la caravana, que estaba vacía. Me eché en una cama y tumbé a la pequeña al lado, pues estaba algo mareada. Volví a sentir náuseas y un dolor agudo en la cabeza, como si alguien me estuviese taladrando. De repente entró en la caravana Junior:
-Hey Tacii, ¿cómo estás? Tenía ganas de hablar contigo.
-Hola Junior -me senté, pero sabía que pronto tendría que volver a acostarme-. Pues estoy un poco revuelta, supongo que es normal. ¿Tú qué tal?, ¿hablaste con Dave? Al menos dile que no huya de mí.
-Ya, yo también he notado que huye de ti, pero no puedo hacer nada para remediarlo, por muchas veces que se lo diga él hará lo que quiera, no voy a conseguir nada. Le dije que tenías que hablar con él urgentemente, pero no me ha dicho nada al respecto. Y bueno, yo estoy bien, nuestra misión de ir a buscar comida fue muy fácil, no me puedo quejar. ¿Quieres que me quede un rato con Alison y así tú descansas?
-Pues la verdad es que te lo agradecería -le dije, mientras me tumbaba, inestable-. Creo que voy a echarme un rato.
-Vale, yo voy a hablar con Pears, creo que vamos a salir ya. De paso hablaré con Dave, a ver qué me dice.
-Gracias -dije, mientras cerraba los ojos-.
Al cabo de un rato parecía que me encontraba mejor, pero sólo fue por un corto periodo de tiempo, pues después el dolor volvió, envolviendo todo mi cuerpo, y sentí que me pesaba tanto que no podía ni moverme. Después me entró un frío insoportable. Me levanté haciendo toda la fuerza posible y busqué algo para abrigarme, pero empecé a verlo todo borroso de nuevo, y sentí que me caía al suelo. Lo siguiente que vi fue un borrón levantándome:
-¡Tacii! ¿Qué ocurre? -reconocí aquella voz, era la de Pears, me tocó la frente-. Tienes fiebre. Voy a avisar a Tommy -me echó en la cama, y sentí que entraba un grupo de gente-.
Algunas personas me hablaban porque sentía que pronunciaban mi nombre, pero no podía entender qué pasaba. ¿Estaba desvariando? ¿Me había mordido algún zombie? Sólo esperaba que lo que fuese fuese rápido.
Espero que os haya gustado este capítulo, la verdad es que me gustó mucho escribirlo, tenía ganas de meter a Tommy en la historia, y bueno, pasarán muchas cosas en el siguiente capítulo, o en los siguientes, si es que hay más. Gracias por haber leído, keep rocking!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario