lunes, 13 de abril de 2015

Tornado of Souls-Cap.34: Wheels







***********Narra Junior**********


Tras despedirnos de Tacii nos montamos todos en la caravana. íbamos un poco apretados, pero al menos era suficiente, no nos quedaba más remedio, Tacii se había llevado el coche. Pears parecía tener un pan para que no hubiese problemas con la falta de vehículos para todos:

-A ver chicos, lo que haremos será lo siguiente: primero buscamos los lugares a los que iremos, y después el que más cerca esté es el que se baja primero, y los otros se llevan la caravana y van hasta su objetivo. Sé que no es un plan perfecto, y que es peligroso, pero no nos queda otra, sólo tenemos un vehículo a nuestra disposición ahora mismo y tenemos que apañárnoslas como podamos. ¿Queda claro lo que haremos? -todos asentimos, a nosotros no se nos había ocurrido nada mejor-. Una cosa Junior, me gustaría pedirte un favor.

-Sí, dime. Bueno, depende de lo que sea, si está en mis manos supongo que podré.

-Verás, estoy muy preocupado por Tacii, y la voy a llamar cada cierto tiempo, pero me gustaría que tú mantuvieses la comunicación con ella, ¿vale? Por si me pasa algo, te dejo encargado de cuidarla.

-Vale, eso puedo hacerlo. No te preocupes, la llamaré y la cuidaré si pasa algo, aunque algo me dice que todo irá bien.

-Ojalá, pero nunca se sabe...Ya sabes lo que le pasó a Anne, Izzy, y tantos otros que murieron cuando todo parecía que iba bien.

-Bueno, si al menos vamos con mentalidad positiva, haremos más que yendo mal, ¿no?

-Tienes razón Junior, todo saldrá bien. Bueno, vamos a mirar el mapa, a ver a dónde podemos ir.


Pears sacó su mapa y estuvo un rato mirándolo con atención y pintando varias cosas en él.


-Muy bien chicos, hay una oficina de medicina aquí -señaló la gran marca en el mapa- y una tienda de alimentos aquí -señaló la otra marca que tenía hecha-. Está más cerca el médico, así que los que tienen que coger las medicinas van primero, y después los de los alimentos. Por suerte la distancia que hay entre los dos emplazamientos es bastante poca, así  que no habrá problemas por el momento.
Es decir, nosotros nos bajaremos antes, y vuestro grupo en segundo lugar. Tenemos que estar constantemente en contacto los unos con los otros por si sucede algo. No nos entretengamos más, vayamos ya, antes de que se haga de noche y esto sea más complicado.


Nos dispusimos a coger la caravana y ponernos en marcha. Acordamos que en primer lugar conduciría Pears, y después Dave, aunque no me fiaba mucho de sus dotes al volante. El camino fue tranquilo, sin percances, ni hordas de zombies, ni atasco de coches. Pronto llegamos al centro médico, y Pears se bajó con su grupo. Después nos tocó a nosotros llevar la caravana, y llegamos hasta el supermercado. Habíamos estado todo el camino muy callados, la tensión que había en el ambiente era palpable, pero no sabía muy bien por qué. Nos bajamos y miramos a nuestro alrededor en busca de caminantes. Había unos pocos, como era normal, pero aún me seguía resultando extraño que todo fuese tan tranquilo. Entramos en el supermercado, pero teníamos que organizarnos todos para ir rápido:

-Tenemos que organizarnos, así iremos más rápido y será menos peligroso. Por lo menos esa es mi opinión -dije, esperando que alguien dijese algo-. ¿Chicos?

-Sí, te hemos escuchado. Tú y yo vamos juntos, y estos dos que vayan a su aire -dijo Dave, sin mostrar muchas ganas-.

-No, yo prefiero ir con Dave, que hace mucho que no nos vemos -dijo Doro, sonriendo-. Nosotros podemos ir a investigar el norte del edificio, y vosotros el sur. ¿Os parece bien?

-Sí, me parece una buena idea -dije-. Pues bien, entonces yo iré con Jeff.


Nos separamos y fuimos hacia donde teníamos como objetivo investigar. Nos cruzamos con unos cuantos caminantes, pero pudimos esquivarlos sin necesidad de usar nuestras armas, aunque no es que tuviésemos gran cosa para hacerles frente. Jeff iba pensativo, mirando al suelo como si allí fuésemos a encontrar la respuesta a todo lo que necesitábamos:

-¿Pasa algo? -le pregunté, con tal de acabar con el silencio-.

-No, estaba pensando. No parece que haya comida, al menos lo que nosotros buscamos.

-Pude que encontremos algo, o que ya hayan saqueado este sitio antes -dije, comprobando todas las estanterías-. Mira, aquí hay una bolsa de panes. O lo que antes eran panes.

-Si comemos eso nos pondremos más enfermos que un caminante -nos reímos-.

-Perdona Jeff, voy a llamar un momento a Tacii -saqué el walkie y puse la misma línea que supuestamente debía de tener ella, y llamé-.

-Hola chicos, ya he establecido rumbo hacia el alijo de armas -dijo Tacii, que por suerte había respondido y estaba bien-.

-Muy bien, me alegro -parecía la voz de Junior-. Pears me dijo que mantuviese la comunicación contigo por si pasaba algo, ahora él está buscando medicamentos, y nosotros estamos buscando comida.

-¿Sabes algo de Dave? Quiero decir, ¿no está contigo? -me preguntó, aparentemente preocupada-.

-Está bien, se fue a buscar comida con Doro, y yo estoy con Jeff. Por cierto, tu hija se quedó dormida justo cuando llegábamos aquí, y parece que a Slash le va bien con Kinzie. Todo marcha.

-Me alegro... -noté que algo no iba bien con ella-.

-¿Pasa algo Tacii? Sabes que me lo puedes decir.

-No pasa nada, no te preocupes. Además, hay cosas más importantes a las que debemos hacer frente. Recuerda coger leche en polvo para bebés, y si hay alguna cosa más para niños pequeños, también.

-Cogeremos todo lo que encontremos, pero al parecer alguien ya estuvo aquí antes. Da igual, seguro que hay algo, no creo que esté absolutamente vacío.

-Vale, mucha suerte. Y por cierto, dile a Dave que quiero hablar con él. Nada más, seguiré conduciendo. Adiós.

-Hasta luego. Mucha suerte con lo tuyo, y si ves que no puedes, déjalo, no te echaremos nada en cara. Cambio y corto.


Volví a poner el canal general del walkie, y Jeff y yo seguimos buscando. Por suerte encontramos unas pocas latas de comida, que no nos darían para muchos días, y bastantes cosas de bebés, tanto de alimento como de higiene. Había potitos, que a muy malas nos los podíamos comer nosotros, así que cogimos todo lo que había. Al final habíamos conseguido un buen botín, considerando que sólo sería para unos pocos días. Llamé a Dave por el walkie, pero no respondía. Fuimos rápido a buscarlos, no sabíamos si les había pasado algo grave o simplemente no se habían enterado. Fuera como fuese, habían muchas probabilidades de que se tratase de algo grave, así que nos dimos prisa en ir.


*****************Narra Dave****************  (narración simultánea a cuando David, Jeff, Doro y Dave se separan****************


Lo que me faltaba, después de todo lo que había pasado ahora me tocaba aguantar a Doro, probablemente diciéndome algo sobre lo que pasó cuando me emborrachó a traición. Fuera como fuese, no me apetecía discutir, y menos con ella. Estuvimos durante un rato en absoluto silencio, pero como todo lo bueno, terminó:

-Oye Dave, ¿qué te pasa?

-¿A ti qué te importa? Tenemos otras cosas que hacer, vamos a coger todo lo que veamos y ya está. Que yo sepa, no hace falta hablar para realizar la tarea, ¿no?

-¿A qué se debe tu genio? No estabas tan borde conmigo cuando...

-¡Basta! Sé de sobra lo que vas a decir, así que mejo no sigas. Eso fue un error, déjame en paz.

-Fuese un error o no lo hiciste. Puedes decirle a tu chica eso mismo, igual te funciona, pero yo no me o creo. Dicen que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad, y tú coincidías con la segunda parte. ¿Me equivoco?

-Totalmente, no podías estar más confundida, pero piensa lo que te dé la gana, no me importa lo más mínimo.

-Ay, Dave -se rió demasiado alto, miré a los lados para ver si algún zombie nos había localizado-. No seas tonto, yo sé que ya no quieres a Tacii, ni te importa lo que la pase, porque tú me quieres a mí.

-Cállate o llamaré por walkie para avisar de que me voy y le cambio mi puesto a Slash.

-Vale, me parece bien -se volvió a reír-. Pero sé que no lo vas a hacer.

-¡¿Puedes dejarme en paz?! -fue lo último que dije hasta que todo quedó en silencio de nuevo-.


En aquellos momentos no me apetecía hablar. A secas. De nada. Y menos con aquel monstruo que había arruinado mi felicidad. Ojalá no la hubiésemos traído a nuestro refugio, tal vez nada malo habría pasado entonces, quién sabe. Estaba preocupado por Tacii, y quería llamarla, pero algo me decía que no debía hacerlo, algo en mi interior. Ella ya sabía que algo me pasaba, pero el qué no, y prefería que siguiese siendo así, porque si se enteraba a aquellas alturas de lo que había pasado entre Doro y yo nos mataba a los dos. O simplemente a mí, conociéndola, la bastaría para sentirse mejor. Mientras le seguía dando vueltas al tema, comprobamos todos los estantes. La mayoría estaban conformados por comida en mal estado, y otros estaban vacíos. Sólo en unos pocos pudimos encontrar la comida que necesitábamos, unas pocas conservas proteicas, algo era algo. Esperaba que Junior y Jeff hubiesen encontrado algo más que nosotros, o no íbamos a sobrevivir ni dos días con aquello, contando con que, a parte de los días del viaje, teníamos que nutrirnos los días venideros, hasta que encontrásemos un barco para llevar a cabo el viaje, y además tener algo de reserva por si cuando llegásemos a Canadá no encontrásemos nada decente, o las cosas anduviesen muy mal por allí.

Cuando ya acabamos de investigar toda la parte que a nosotros nos tocaba nos volvimos sobre nuestros pasos. Me sentía más tranquilo debido al silencio, aunque no auguraba nada bueno. Y no me equivocaba, al cabo de unos pocos minutos empecé a oír varios gritos agonizantes por delante nuestra. Por suerte teníamos nuestras linternas, las cuales estábamos usando para buscar entre los estantes de comida del supermercado. Doro y yo alumbramos de frente para ver de qué se trataba la amenaza, y eran, como no cabía duda, una horda de caminantes, y no precisamente pequeña, era grande, de unos 20, bueno, era grande para que dos personas las tuviesen que hacer frente en un recinto cerrado, con espacio limitado, muy limitado. Nos metimos por un pasillo en ves de ir de frente, pero por el otro lado también venía otra horda, de unos 15. ¿Qué podíamos hacer? Sólo teníamos armas de cuerpo a cuerpo, y era exponernos demasiado enfrentarnos a todos, acabaríamos muriendo seguro. Necesitábamos armas arrojadizas, o armas de fuego, pero por desgracia las balas ya se habían acabado, y como mucho les podíamos tirar a los caminantes a la cabeza las pistolas. No nos quedaba más remedio que subirnos a los estantes de arriba de todo, estaban vacíos y allí los zombies no podrían alcanzarnos. Trepamos tan rápido como pusimos, pero se me cayó el walkie. Para colmo, antes de que tuviese la oportunidad de recuperarlo los caminantes ya nos habían rodeado, y levantaban los brazos, deseosos de probar nuestra carne, que debía de ser para ellos lo que algo de carne no enlatada y en buenas condiciones para nosotros. Escuché lo que parecía ser mi walkie sonando, pero fuese lo que fuese no podía arriesgarme a bajar y responder, moriría en el acto, aunque se tratase de una emergencia de cuestión de vida o muerte. Sólo nos quedaba esperar a que alguien viniese a rescatarnos. Alumbrábamos todo el rato hacia los lados, esperando que alguien viniese en nuestro rescate, pero no iba a venir nadie porque no podíamos pedir ayuda, así de simple. Hasta que Jeff y David no acabasen de registrar su parte del supermercado no tendríamos oportunidad de salir de aquel lugar vivos. Mirábamos hacia todos los lados esperando una respuesta, pero no la encontrábamos, y presentí que no aguantaríamos mucho encima de aquel estante:

-¿Crees que alguien vendrá a ayudarnos? -preguntó Doro-.

-No lo sé, si fuese adivino no estaríamos ahora aquí, eso te o aseguro. Y menos contigo.

-Tampoco hace falta que seas tan desagradable conmigo, Dave, yo te quiero, no lo hago por arruinarte lo que te queda de vida, que tal y como van las cosas, dudo que sea muy larga. Así que no me guardes rencor, solo te pregunté porque estoy asustada y me siento totalmente insegura.

-Dejemos el tema de "nosotros" y centrémonos en buscar una manera de huir.  Esto no es lo suficiente seguro como para que nos quedemos aquí tranquilamente de charleta.


De repente oímos una serie de estruendos procedentes de la lejanía, y a pesar de tener comida ante sus ojos, los zombies se marcharon, dejándonos libres de sus garras. No sabía qué había sido lo que había producido aquel ruido, pero me sentía agradecido. Bajamos del estante y salimos del supermercado con todo lo que habíamos reunido. Justo detrás nuestra vimos que venían Junior y Jeff, también corriendo, y haciéndonos señales. También decían algo, pero no les oíamos nada debido a la lejanía. Cuando ya estuvieron lo suficientemente cerca oí justo lo que estaban diciendo:

-¡Cerrad la puerta cuando salgamos tan rápido como podáis! -dijeron Junior y Jeff al unísono-.


Cuando ya estaban cerca nos preparamos, y cuando pasaron la puerta las cerramos al instante. Nos fijamos que, al cabo de unos pocos segundos una horda muy grande de zombies estaban aporreando la puerta, a punto de abrirla:

-Buf, menos mal. Creo que nos han seguido todos los caminantes que habían en el supermercado -comentó David, que parecía agotado por la carrera-. ¿Estás bien chicos? Llamé al walkie, pero como no había respuesta pensé que algo malo había pasado. Jeff y yo os vimos allí arriba, atrapados, y empezamos a hacer ruido para atraer a los zombies. El resto, comos e dice, es historia.

-Gracias Junior, te debemos una bien grande -le dije, agradecido-. No pensé que hubiese tanta cantidad de muertos en un espacio tan pequeño.

-No intentaría resolver dudas a estas alturas. La plaga del virus zombie es una locura en sí, ya nada tiene lógica, parece la trama de una película de terror para adolescentes -añadió Jeff-. Y bien, antes de que abran las puertas a la fuerza, deberíamos de marcharnos a buscar a Pears y al resto.

-Sí, es buena idea. ¿Qué te parece si le llamas tú, David? Yo me he quedado sin walkie.

-Sí, vale. De paso llamaré a Tacii, a ver qué tal la va. Por cierto, me dijo que tenía que hablar contigo.





*************Narra Pears************* (narración simultánea a la búsqueda en el supermercado del otro grupo)


Nada más bajarnos del autobús entramos en el centro médico. Desde fuera no parecía demasiado grande, no habrían demasiados caminantes a los que hacer frente, aparentemente. Nick, Marty y Steven me siguieron con cautela, esperando a mi señal por si pasaba algo que nos pudiese poner en peligro. Abrí la puerta de una patada, así si estuviese abierta o no la abriría de todos modos. Entré en primer lugar si observé el panorama. No había ningún caminante, para nuestra sorpresa, me imaginé que nos encontraríamos más "acción", pero tampoco lo echaba en falta, cuanto más fácil nos lo pusiesen mejor, antes acabaríamos y menos peligro correríamos. Pensé en aprovechar y llamar a Tacii, pero imaginé que estaría algo molesta por haber desconfiado de ella. Olvidé llamarla y me centré en nuestra misión actual. Saqué de mi bolsillo una lista de artículos que necesitábamos obligatoriamente, y si luego nos encontrábamos otros que nos pudiesen ser útiles también los cogeríamos, nunca se sabe cuando podíamos necesitar cualquier cosa. Marty tocó mi hombro y me señaló un cartel que había a un lado. En él ponía lo que había en cada piso. Supuse que habría uno en el que estuviesen todas las medicinas guardadas, aunque no estaba seguro:

-Hey chicos, ¿qué os parece si buscamos en la planta baja? Allí es donde suelen estar los medicamentos, y no merece la pena arriesgarnos y perder tiempo buscando en las consultas -dije, intentando ser breve y conciso-.

-Yo creo que deberíamos de revisarlo todo, puede que encontremos algo a parte de las medicinas que nos resulte útil. Hoy en día la cosa más insignificante puede suponer la diferencia entre la vida y la muerte -dijo Nick, a lo que yo asentí-. Y tampoco creo que sea un gran riesgo, este sitio parece vacío.

-No lo subestimes, amigo, en cuanto menos te lo esperes te encontrarás a una horda de esos bichos babeando por ti. Literalmente -añadió Steven-.

-Bien chicos, pues entonces vamos en orden descendiente. Vamos a la planta más alta y vamos bajando, investigando cada planta, Son tres, pero al no ser muy grandes puede que no nos lleven demasiado tiempo. ¿Qué os parece?


A todos los chicos les pareció buena idea, así que nos fuimos a la tercera planta, que era la más alta. En aquella planta, a parte de algunos caminantes, la mayoría de ancianos, encontramos aparatos para hacer radiografías, que no nos eran demasiado útiles, teniendo en cuenta sobre todo que funcionaban con electricidad, y a aquellas alturas no teníamos ese lujo. Cogimos algunos instrumentos de medicina, como guantes, mascarillas, gasas, jeringuillas, y sólo nos faltaban las medicinas. Como bien supuse, debían de estar en el sótano, pues no había ni rastro de ellas en el resto de pisos, y por descarte debían de estar allí, o no estar, a lo mejor me equivocaba y no había nada. El sótano era un lugar de acceso privado, y la puerta, como era lógico, estaba atrancada. Teníamos que echarla abajo, lo que atraería a los pocos caminantes que se hallaban en el edificio, pero suficientes para volvernos vulnerables, mucho, ante ellos. Steven se ofreció a patear la puerta junto a mí. En teoría la fuerza de nuestra patada conjunta debía de servir para abrirla, pero no lo di todo por hecho. Al primer golpe cedió un poco, y con paciencia finalmente conseguimos echarla abajo. Entramos de uno en uno, por seguridad, y nos quedamos sorprendidos al ver lo pequeño que era aquel lugar, Una sola habitación llena de medicamentos, suficiente. Llenamos nuestras mochilas, y dejamos bastante en aquel lugar, pero no nos cabía nada más, aunque con lo que llevábamos era más que suficiente para un largo tiempo, al menos para varios meses:

-¡Chicos, todo listo! Vamos a salir del centro y llamamos al grupo de Junior, a ver cómo van en lo suyo .anuncié, con el fin de que todos se enterase de lo que había dicho-.

-Muy bien, ha sido tan fácil que podríamos ir a por gasolina ahora, si tuviésemos en nuestras manos la caravana -comentó Nick-.

-Humm, chavales, creo que Steven no está -dijo Marty-.

Miramos a todos os lados, esperando que estuviese agazapado mirando alguna cosa, pero definitivamente allí no estaba.Recordaba que había abierto la puerta con él, pero no le vi meterse a la sala con nosotros. Busqué el walkie y le llamé, pero ni rastro. Podía estar en problemas, así que salimos tan rápido como pudimos  de la sala, y nos organizamos para ir cada uno a una planta. Lo que nos encontramos justo al voltear y salir por la puerta del sótano fue una horda de zombies, eran demasiados, probablemente estuviesen allí el 90% de los caminantes del centro médico. Teníamos que pensar algo antes de que nos atacasen. Estaban hambrientos y deseosos de hacerse con nosotros, pero no se lo íbamos a poner tan fácil. Rebusqué en mi cinturón, donde llevaba todas mis armas, y por suerte tenía una granada. Recordaba que yo me había quedado con una y Tacii con otra por si estaba muy apurada. Era el momento de usarla. Les advertí a los chicos que debían de salir tan rápido como pudiesen, esquivando a los zombies, y cuando pasamos el peligro y los zombies nos seguían desesperadamente tiré la granada. Lo siguiente que oí fue un pitido agudo en mi oído. Me levanté, la onda expansiva me había derribado, aunque no fue sólo a mí, sino a todos. Me giré y vi que la mayoría de muertos se habían calcinado. No había salido mal del todo el plan, aunque seguíamos sin saber dónde estaba Steven. Oí voces a lo lejos, e intenté fijar mi vista borrosa para ver de quién se trataba:

-Siento haberme ido, chicos, pero tenía que coger mi mochila, que me la dejé el el segundo piso. Fui tan rápido como pude... ¿Qué ha pasado aquí? -era Steven, aunque no le veía muy bien-.

-Nada, que nos aburríamos y pensamos, "¿Por qué no tiramos una granada en nuestras malditas caras? ¿Será divertido!" -dijo Nick con tono sarcástico-.

-Simplemente que los zombies nos habían acorralado y no teníamos más escapatoria, pues nos seguían y los tendríamos que haber matado igualmente. Bueno, ahora que ya estamos todos, vamos fuera, a esperar a los demás.


Subimos al primer piso, y salimos. Agradecíamos el aire fresco que se respiraba, y esperamos pacientemente a que Junior y el resto volviesen. Les llamé por walkie y dijeron que se habían puesto justo en marcha, y que tardarían muy poco en llegar, unos cinco minutos. Miré el cielo y vi que estaba anocheciendo. Agradecí que hubiésemos acabado la misión tan pronto, aunque seguía preocupado por Tacii. Sintonicé su emisora y la llamé. No respondía. Lo hice varias veces más y no había señal. Algo malo la había pasado.







Espero que os haya gustado el capítulo, la verdad es que estos dos últimos días me he inspirado muchísimo para escribir esta historia, y el siguiente capítulo espero que sea tan bueno como en mi mente parece, que, bueno, por si no lo habíais deducido aún, será lo que Tacii hizo. Mucha acción, salseo, y puede que sea el último capítulo. ¿Le pasa algo a Tacii? ¿Muere? PRÓXIMAMENTE EN SUS MEJORES CINES (jajajajaja). Gracias por haber leído, dentro de bastante poco la continuación.









No hay comentarios:

Publicar un comentario