martes, 15 de marzo de 2016

Loneliness- FINAL

Ante aquella encrucijada en la que se encontraba nuestra protagonista, continuó su caminó, pensando en qué hacer. La situación era complicada, la osa tenía miedo de que volviese a salir mal, estaba segura de que no podría sobrellevar aquella carga, pero, en un arrebato de indecisión, puso la mente en blanco, abrió la poción y bebió.

Cerró los ojos con todas sus fuerzas, asustada, pero no pasó nada. Volvió a abrirlos, respiró profundamente, y se quedó parada en un lado, intentando saber si aquella poción finalmente había surtido efecto o no. Después de todo lo que había avanzado, esperaba no haberse equivocado, pues sus anteriores errores pesaban en ella como si de infinitas cadenas ligadas a su cuerpo se tratasen.
No sintió nada, estaba tal y como se encontraba antes de haber consumido aquel brebaje, y un nuevo sentimiento afloró en la pequeña osa: confusión. ¿Qué significaba que no hubiese pasado nada? Las pociones habían tenido siempre efectos secundarios, y estaba segura de que todas las demás también los tenían, pero  aquella era distinta. No obstante, tuvo que cargar con el frasco, como había hecho con los demás. Otro fracaso almacenado.

Pasaron los días, y la osita empezó a sentir frío, y un dolor muy fuerte en el pecho. Tal era su ánimo que ni siquiera se molestaba en entrar a las tiendas a buscar la poción de amor que necesitaba. Había reflexionado durante su travesía, y sabía que ya no quería buscarla, lo único que quería era descansar, y finalmente, así lo hizo. La soledad nunca la abandonó.

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