sábado, 12 de marzo de 2016

Loneliness

Érase una vez una pequeña osa que, a pesar de ser pequeñita, regordeta y feucha era feliz. Pero tan pronto acabó su felicidad como empezó a sentir un vacío en lo más hondo de su corazón. Cuando consideró oportuno y estuvo preparada, la pequeña osita emprendió su aventura en busca de aquello que desconocía, pero ansiaba. Muchos la habían dicho que su problema era la soledad, y que debía buscar la poción del amor, la cual la devolvería la felicidad. Había oído muchas cosas acerca de la poción perfecta, como que era difícil encontrarla, y que había una para todos. Estaba preocupada, no sabía que la depararía el futuro, cuán largo y arduo sería el camino, o siquiera si llegaría a encontrar lo que estaba buscando.
La osa no tardó en llegar a una tienda en la que vendían la poción que buscaba. Se sintió alegre, pues no había sido tan difícil como ella creía, y sin dudarlo entró. La tendera la dijo que a cambio de tomar la poción del amor, tendría que dar un poco de su esperanza como pago, y sin pensarlo dos veces lo aceptó, pero tan pronto como había cerrado el trato, leyó los requisitos para que la poción surtiese efecto: "Peligro, no tomar en caso de ser fea". La osita guardó aquella poción, y siguió su camino, tendría que haber una adecuada, por lo que no se desanimo. Un camino largo, pero nuestra amiga encontró una segunda tienda, y parecía distinta a la primera que había visto, por lo que entró, esperando a que la situación se volviese favorable para ella. El tendero, sabiendo lo que iba a pedir la osita sin siquiera decirlo, se lo dio, y el pago que debía hacer era el mismo, aunque la cantidad de esperanza había aumentado. Esta vez los requisitos eran diferentes, pero para sorpresa de la osa, tampoco los cumplía. Guardó la segunda poción en su bolsa, notando el peso que suponían llevar aquellas dos cargas, aunque por algún motivo no se podía deshacer de ellas. Pensó que no duraría mucho más aquella situación, por lo que no se dio por vencida, aunque sus ánimos se habían visto reducidos notablemente.

Tras muchos errores y engaños, la pequeña osa estaba agotada, veía que el camino que estaba recorriendo no tendía fin, y que sus amigos se equivocaban al decir que era algo para todos, por cada intento se autoconvencía cada vez más de que era así. Mira como muchos habían tenido éxito, pero ella veía que sus esfuerzos no sirvieron de nada, no cumplía los requisitos para consumir ninguna poción, y la carga de todas las que llevaba encima la empezaban a impedir moverse. No era demasiado buena para ninguna.
Hasta que un día llegó a una tienda a la que iba mucha gente, y esperó para poder entrar. Pidió la poción, y al firmar el trato, el dependiente vio que su esperanza estaba casi agotada, y la advirtió que debía de parar de intentarlo si no era apta para ninguna de las pociones que había comprado. Firmó, y comprobó la etiqueta del frasco, pero por algún extraño motivo no tenía etiqueta. La osita no sabía que hacer, ¿se arriesgaría a tomarla o desistiría?




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1 comentario:

  1. Me cuesta creer que hayas escrito algo asi, esta muy bien, ¿eres la misma Jan de siempre? No te reconozcp XD Yo optaria por que la osita se tome la pocion, creo que lo peor que puede pasar es que se quede como estaba, pero no van a haber efectos secundarios de esos.

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