domingo, 8 de mayo de 2016

Tornado of Souls-Cap.60: Ghost






Me desperté, a pesar de que aún seguía cansada, estaba mucho mejor, me sentía muy bien después de haberme sincerado con Tommy. Me dio pena despertarle, pero no la suficiente como no hacerlo, teníamos que trabajar. Me acompañó a mis puesto de trabajo, y me recordó que teníamos que ir a hablar con Ralph cuando acabase la jornada.

Pasé la mañana inquieta, no sabía qué pasaría cuando hablase con Ralph, era una persona que no me transmitía mucha confianza, y tenía más que asumido que no saldría nada bueno de hablar con él, pero aún a´si no me podía echar atrás. Estaba tan distraída reflexionando sobre lo que podría ocurrir que no me di cuenta de que Pears me estaba llamando desde hacía rato:


-¿Hola? ¡Planeta tierra llamando a Tacii! -me dio varios toques en el hombre-.

-Disculpa, ¿qué querías?

-Te iba a pedir que subieses a la torre, uno de los vigilantes se ha puesto malo y necesitan gente, han visto movimiento inusual.

-Claro, ya voy. Por cierto, ¿cómo va tu brazo?

-Me sigue doliendo, pero ya voy recuperándome, gracias por preguntar -me di la vuelta para subir, pero me detuvo antes de hacerlo-. Oye, ¿qué te pasa? Te conozco lo suficientemente bien como para saber que algo no va bien, así que no quiero oír como respuesta un "No pasa nada, estoy bien".

-No pasa nada -me miró fijamente-. Eh, que no he dicho que estoy bien.

-En serio, dímelo antes de que esto puedo interferir en el trabajo.

-Hoy voy a hablar con el alcalde.

-¡Ha llegado el momento! Ha tenido que pasar una semana entera para que te dieses cuenta de que lo que estabas haciendo era un disparate, me alegro de que hayas recapacitado. Y, ¿estás tan ausente por eso?

-Supongo, me da miedo que me eche por renunciar al voluntariado...

-Por favor, Tacii, que no estamos en el siglo diecinueve, no seas catastrófica. Además, si te amenaza me lo puedes decir, no se iba a salir con la suya, aunque, repito, no vayas con esa mentalidad, dudo que llegue a ese extremo.

-Vale -sonreí-. Luego nos vemos, voy a la torre.


Subí, algo más tranquila después de haber hablado con Pears. Cogí los prismáticos, y estuve hablando mientras tanto con Ruben, que pareció notar también mi preocupación. Miraba periódicamente el reloj, esperando que no llegase la hora de ir al ayuntamiento, pero el tiempo pasaba, y mientras estaba concentrada buscando algo moviéndose a lo lejos, Pears me llamó al walkie:


-Tacii, baja, tienes visita.

-Es que he visto algo muy extraño, necesito quedarme a analizarlo.

-Van a venir los vigilantes de tarde, no creo que falten, ya puedes irte.

-Por favor, que esto es algo serio -traté de pensar algo más rápido para alargar la espera, pero Pears sabía que estaba mintiendo-.

-O bajas o subo yo a por ti -dijo otra voy, que reconocí, la de Tommy-.

-Está bien -suspiré, me despedí de mi compañero y bajé-.


Empecé a sentir frío, había olvidado todo lo que tenía planeado decir, y parecía que Tommy estaba enfadado conmigo. Emprendimos la marcha tras despedirnos de Pears, y me alejé lo máximo que pude de él, me daba frío el simple hecho de mirarlo, y se dio cuenta:


-Te vas a quedar sin calle para alejarte de mí -me dijo, sin mirarme, aunque sabía que esperaba una respuesta-.

-Perdona -dije, sin acercarme a él, pero él si lo hizo-.

-Para -se puso delante mía, impidiéndome continuar el camino-.

-No hace falta que me acompañes, de verdad, lo haré yo sola.

-Tacii -le miré, asustaba, me daba más miedo en aquel momento él que el alcalde-.

-Por favor, déjame -se acercó más a mí, pensé que me golpearía, pero me abrazó-.

-Sé que estás nerviosa, pero estoy contigo -me cogió de la mano-. Estaremos parados tanto tiempo como necesites, tienes que relajarte.

-P-pensaba que estabas enfadado conmigo.

-¿Estás loca? No estoy enfadado contigo, sino con ese tipo que se ha aprovechado de ti -me volvió a abrazar-. ¿Quieres que sigamos? Si no estás preparada o no te encuentras bien, puedo ir yo en tu lugar.

-Muchas gracias Tommy, pero creo que ya estoy mejor.

-Estupendo, entonces vamos a dejarle las cosas claras al espabilado ese -me sonrió-.


El resto del camino hasta el ayuntamiento estuvimos haciendo planes para la tarde. Al llegar nos recibió la misma mujer que nos había llevado hasta la ciudad, la hija del alcalde, y nos dejó entrar, teníamos cita, por suerte:

-Buenas -dijimos Tommy y yo al unísono-.

-Encantado de recibiros. ¿Cuál era el asunto que queríais tratar?

-Verá, quería pregunt-Tommy me dio un codazo-, quería pedir que me retirase el voluntariado. Verá, es reconfortante poder ayudar, pero mi jornada laboral es agotadora, no tengo tiempo siquiera para descansar.

-Muy bien -se mantuvo totalmente inexpresivo-. ¿Va a dejar usted abandonados a esos señores mayores?

-Se han apañado bien sin mí hasta el momento, no creo que ahora dependan de la ayuda que les ofrezco.

-Son mayores, y si algo le pasa  la granja, sabes que la culpa recaerá sobre ti.

-No lo hará -miré a Tommy, me daba seguridad-. En ningún momento han reclamado ayuda de nadie, y estoy segura de que en ningún momento lo harán.

-Mañana les daré la noticia de que no quieres volver a ayudarles.

-¡No tergiverse mis palabras! Por supuesto que quiero seguir, pero no puedo más, estoy agotada, y ellos lo entienden porque ya lo saben.

-Ah, muy bien, muy bien -se aclaró la garganta, se notaba la tensión en el ambiente-. Ya está todo hablado, hoy vas y mañana ya les puedes dejar tirados.

-Debería de tener cuidado con las palabras que usa -le advirtió Tommy, que parecía haberse contenido demasiado-. Ella no puede más, y ha venido a comunicárselo en persona. No abandona, porque es fuerte, pero no puede seguir así, y sí la gustaba estar en la granja, pero no bajo esas condiciones miserables. ¿Tiene algo más que objetar? Espero que no, porque a partir de hoy Tacii volverá a su jornada normal.

-Vale -mantuvo la misma cara que tenía a inicios de la reunión-. Todo aclarado, os podéis ir.



A pesar del mal rato que habíamos pasado, me sentí como si me hubiese quedado un peso de encima, ni un enfrentamiento contra caminantes había generado tantos nervios en mí. Al habernos alejado considerablemente del ayuntamiento, Tommy me paró:


-Bueno, ¿qué quieres que hagamos? Si quieres que estemos juntos, claro.

-Sí, por supuesto que quiero estar contigo -le sonreí-. ¿No teníamos algo pendiente?

-Ah, sí es cierto -se quedó un rato pensativo-. ¿Me darías un poco de tiempo para prepararlo, por favor?

-Claro, pero, ¿no me vas a dar una pista?

-Prefiero que sea una sorpresa -me devolvió la sonrisa-. Entonces quedamos esta noche, te iré a recoger a tu piso, ¿te parece bien?

-Sí, nos vemos esta noche entonces. Por cierto, ¿tengo que ir vestida de algún modo concreto?

-No, no hace falta, estás perfecta así.


Estaba nerviosa, no sabía que estaba tramando, pero pensé en arreglarme al menos, no quería quedar mal. Cuando iba a entrar a mi piso me encontré con Pears, y fui a saludarle:


-Hola Pears, ¿como te va?

-Bien, me cuesta acostumbrarme aún a lo del brazo. ¿Y tú?

-También bien, hemos solucionado las cosas con Ralph, y aunque no le ha gustado nada, he renunciado al "voluntariado".

-Genial, pero, no te ha amenazado, ¿no?

-No, pero se ha enfadado mucho, y sé con certeza que esa clase de cosas no se olvidan, y puede que en el futuro eso repercuta en mi estancia aquí.

-Bueno, dejemos de lado esa mierda, y disfrutemos. Mucha gente daría un riñón, por lo menos, por estar en nuestro lugar.

-Ya, tienes razón... -dije, suspirando-.

-Por cierto, he tenido una charla con la gente de la guardia del sector de las otras zonas, están teniendo problemas con los zombies.

-¿Por qué?

-Se están acumulando en los muros, y cuando son muchos es fácil levantar sospechas a otros interesados o a los bots.

-Hay algo que no entiendo, ¿por qué no están en esta zona? Porque las condiciones son las mismas...

-Ya, es lo que tenemos intención de descubrir, y el problema es que voy a estar un par de días ausente del puesto de vigilante en esta zona, así que me gustaría saber si estarías dispuesta a ejercer mi cargo aquí en mi ausencia.

-Vaya, pues es algo importante en lo que pensar...

-Entiendo que tengas tus motivos para no querer, y por supuesto no te voy a obligar. En caso de que no quieras o puedas, simplemente acordaré con alguien más que se encargue el resto del día, o si no quieres ser encargada, no te sientas obligada a decir que sí -sonrió-. Después de lo que has pasado, te mereces descansar.

-Y, ¿tengo algo de tiempo para pensarlo?

-No mucho, estoy pensando en ir cuanto antes, es urgente.

-No estoy segura, pero es probable que me ofrezca a ser la "Pears" de la zona un rato, siento que no pueda ser todo el día.

-Sería genial, de verdad que te lo agradezco -me sonrió-. A primera hora mañana buscaré a White para que me releve por la tarde, pero si no te importa, ¿podrías recordárselo? -asentí-. Genial, ¡muchas gracias! Bueno, pues nos vemos mañana, cuando me vaya para allá.

-Vale -le sonreí, y me fui a dar la vuelta, pero me detuvo-. ¿Qué?

-Estás distraída, ¿pasa algo?

-No...

-Venga, te conozco desde hace mucho tiempo, el suficiente al menos como para reconocer esa cara.

-¿Crees que estoy bien así? -me miró extrañado, esperando a que dijese algo más-.

-Puede que te suene un poco raro, pero no entiendo tu pregunta, Necesito una traducción.

-¡Más clara no puedo ser! ¿Crees que estoy bien físicamente?

-Esa no es una pregunta adecuada, eres como mi hermana, por favor...Pero sí -dijo, alargando el sí para tratar de cotentarme-. ¿A qué viene esa pregunta?

-Tommy estaba preparándome una sorpresa, y no sé si ir como estoy ahora mismo o buscar algo y arreglarme un poco.

-No quiero ofenderte, pero si es algo especial creo que deberías de recurrir a tu segunda opción. Lo comento no porque tu aspecto actual sea malo, sino por el hecho de que es una ocasión especial.

-Vale, por eso te lo preguntaba. No hace falta que me lo expliques como si fuese tonta -me reí-.

-Lo aclaro por posibles malentendidos que se puedan generar en tu deteriorada mente.

-Tu amabilidad sobrepasa los límites de la realidad. Bueno, nos vemos -nos despedimos, y entré en el piso-.


Estaba inquieta, haber hablado con Pears me había hecho pensar, era demasiado raro que hubiesen muchos caminantes por los alrededores y no nuestro sector. No habíamos hecho nada diferente a lo que ellos habían hecho, no me explicaba lo que podía estar pasando. El único desencadenante de aquello podía ser un humano.
Había perdido muchísimo tiempo pensando en ello, y al mirar la hora que era me sorprendí, me di prisa en arreglarme. Fui a ducharme, y busqué algo bonito que ponerme, pero desgraciadamente no disponía de nada que pudiese resultar elegante, sólo tenía pantalones y camisetas normales. Estaba sola en casa, así que descarté el pedirle ayuda a Doro, aunque se me pasó por la mente entrar o coger algo sin permiso, descartado también.

Traté de hacer algún arreglo a la ropa para parecer algo arreglada,  y por suerte Doro llegó, al menos tenía la oportunidad de preguntarla:


-Hola Doro, ¿te puedo pedir un favor?

-Qué recibimiento -se rió-. ¿Qué puedo hacer por ti?

-¿Tienes algo de ropa que no sea... -no encontraba las palabras- como lo que siempre llevo?

-Claro, trabajo como dependienta en una tienda de ropa. Bueno, al menos, me alegro de que reconozcas que tu estilo es triste y soso, me deprime. ¿Qué quieres?

-Oye, yo antes no me vestía así, lo que pasa es que...cuando llegó la pandemia nos empezamos más a preocupar por sobrevivir que por cómo íbamos vestidos. Oye Doro, ¿tú nunca te has preguntado qué habría pasado si nada de esto hubiese sucedido? Quiero decir, que los muertos no hubiesen vuelto a la vida.

-Tacii, me asustas, no sé a qué viene esa pregunta...Pero sí, me lo pregunto muchas veces, y lo mejor es no hacerlo, atormentarnos con algo que no sucederá es lo peor que podemos hacer para superarlo. Y volviendo a la pregunta inicial, ¿qué quieres de ropa?

-Algo bonito, con que sea elegante me basta.

-Un momento, ahora vuelvo -se fue a su habitación, y al volver trajo consigo un vestido perfecto-. ¿Es esto lo que buscabas?

-¡Sí! Muchas gracias Doro, te lo voy a devolver íntegro, no te preocupes.


Justo en aquel momento sonó la puerta, y abrí para comprobar quién era. Tommy vino a buscarme, y le pedí que esperase un momento. Le invité a entrar y salí corriendo a mi habitación a vestirme, no quería hacerle esperar demasiado.
Me sorprendí al verme así vestida, no recordaba el tiempo que hacía que no me ponía algo así, parecía que habían pasado años...
Finalmente salí, y el resultado aparentemente sorprendió tanto a Doro como a Tommy:

-¡Pero no te dije que no hacía falta que te arreglases! -dijo Tommy, intentando fingir enfado-. ¿Estás lista?

-Sí, aquí me tienes. Bueno, eso ha sonado ciertamente mal, así que sí, ya estoy lista. ¿Qué tienes planeado?

-Espera, no te muevas -se puso detrás mía, y me cubrió los ojos con un trapo-.

-¡Estás loco! ¡Me voy a matar yendo así!

-No te preocupes, yo te guiaré -respondió, y seguidamente se rió-.

-Sólo te pido que no me hagas nada raro, porque sé defenderme.

-¿Qué crees que te voy a hacer, boba?

-Me fío, no me la juegues, o las pagarás -le dije, alzando el puño, divertida-.


Sentí como me dirigía. Lo peor fue la cantidad de escaleras que subimos, perdí la cuenta del piso en el que estábamos:

-¿Hemos llegado ya? Subir escaleras con los ojos vendados es más difícil de lo que crees.

-Falta poco, no seas impaciente,

-¡¿Pero no te lo he dicho ya?! ¡Esto cansa! Estoy en buena forma, pero el factor de no ver hace el resto.

-Espera un momento -noté que se abría una puerta, y curiosa intenté fijar la vista, sin recordar que aquello me sería inútil-. Vale, camina, ya no hay más escaleras.

-¿Me vas a usar como carnaza de caminantes?

-Por favor, ¡paciencia! -seguí caminando sin saber a dónde, hasta que Tommy me dio un toque en el hombro-. Vale, para -oí una puerta chirriar, y noté que me desataba la venda-.


Miré al frente, había abierto la puerta de la azotea, y fui a ver cuál era el misterio.



1 comentario:

  1. Al fin, que ganas tenía de volver a leer Tornado^^
    Muy buen capitulo, has compensado la tardanza con una buena extension 7u7

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