jueves, 16 de marzo de 2017

Tornado of Souls-Cap.62: In Cold Blood

                 
                         
Tommy

Después de todo lo que había ocurrido, me sentía desfallecido, e imaginaba que Tacii y Pears estarían igual o peor. Quería hablar con ellos sobre lo que acababa de pasar, y más con Tacii, me había salvado la vida...


Continué totalmente inmerso en mis pensamientos cuando escuché que algo se precipitaba contra el suelo. Pears y yo nos giramos ese instante, al unísono, para comprobar qué era lo que había producido aquel estruendo, y cuando vimos a Tacii desplomada en el suelo, ambos fuimos a levantarla. Le pedí a Pears que la sujetase mientras controlaba sus signos vitales:

-¿Ha recaído? -preguntó Pears, asustado-.

-Eso parece, aunque no estoy del todo seguro. Voy a tomarla el pulso y comprobaré su temperatura -tras revisarla, procedí a dar mi pobre diagnóstico-. Tiene una temperatura corporal muy alta, y su corazón late más rápido que de costumbre. Coinciden los resultados con las anteriores veces que se puso enferma, así que lo mejor es llevarla al hospital. Si quieres la llevo yo, ha sido un día muy duro, y sobre todo para ti, que eres el encargado...

-No te preocupes Tommy, voy con vosotros. Estoy preocupado por Tacii, a pesar de que se recupera, parece que esto es algo con lo que va a tener que vivir, y no creo que se pueda vivir así...

-¿Insinúas que debería acabar con su vida?

-No, no me malinterpretes, simplemente quiero saber si existe la posibilidad de que haya una cura para ello. Jamás la mataría...

-Perdón, estoy un poco tenso todavía por lo que había pasado antes. Pongámonos rumbo al hospital lo antes posible.


El camino se me hizo mucho eterno, no veía el momento de llegar y comprobar la salud de Tacii. No me había parado a pensar en que Tacii ya había caído enferma 3 veces, y era más que posible que siguiese así. Se había liberado una lucha incansable entre el virus zombie y el sistema inmunitario de Tacii, y al entrar en contacto con los "caminantes", esa lucha se intensificaba, pues la cantidad de antígeno era mayor, y al ser así, la actividad del sistema inmunitario aumentaba considerablemente para hacerle frente a la amenaza. Pero su cuerpo, al igual que el del resto de seres vivos, tiene un límite, y exponerse a una amenaza constante le pasaría factura.
Temí por su vida más de lo que acostumbraba cuando pasaban aquel tipo de cosas, no entendía cómo no había pensado en las consecuencias que aquello tendría a largo plazo, si seguía siendo constante.

Finalmente llegamos al hospital, y pedí a Pears que me esperase mientras buscaba una sala libre para llevar a Tacii e ingresarla de urgencia. Por el camino me crucé a Gladis:


-¿Y esas prisas, joven?

-Necesito ayuda Gladis.

-Claro, dime, ¿qué necesitas?

-Necesito una sala con camilla y material quirúrgico, aunque no sé si este último será necesario, mejor prevenir que curar. Es urgente.

-Por supuesto, hace poco se ha quedado una libre. ¿Para qué la necesitas?

-Tacii se ha puesto enferma.

-En seguida voy.


Vi a Gladis alejarse a toda prisa, agradecía que hubiese gente amable aún en aquel hospital de trepas y enchufados. Volví al lugar en el que había dejado a Pears con Tacii, y casi de inmediato vi a Gladis acercarse corriendo con una camilla, con la angustia reflejada en su rostro. Tumbamos a Tacii y  nos dirigimos rápidamente hacia la habitación, no veía el momento de llegar y poder revisarla.
Pedí a Gladis y a Pears que lo dejasen en mis manos.
Tras varias pruebas, me aseguré de que se trataba de una recaída. Lo único que podía hacer en aquella situación fue dejarla reposar y ponerla un trapo húmedo en la frente.
Mientras tanto, continué investigando la sangre que le había extraído, tenía que encontrar algo para terminar con todo aquello, no podía consentir que volviese a recaer, era más que suficiente con lo que había tenido.
Pasaba el tiempo, y las constantes de Tacii terminaron por estabilizarse antes de que la mañana llegase. Con un poco de suerte, recuperaría el sentido en cuestión de minutos, y no estaba equivocado. Permanecí a su lado hasta que estuvo totalmente consciente.


Tacii

Abrí los ojos despacio, acostumbrándome a la luz que había en aquel lugar en el que me encontraba. Tardé unos segundos en averiguar que estaba en el hospital, y al girarme vi que Tommy estaba conmigo:


-¿Cómo te encuentras?

-Un poco mareada...¿Qué pasó?

-Volvíamos con Pears de recuperar el control por la intromisión de un numeroso grupo de caminantes en el perímetro de la ciudad, y te desmayaste.

-¿Es por aquello que ya hablamos?

-Sí, es lo mismo.

-Ah, menos mal.

-¿Cómo que "menos mal"? Exponerte a unas circunstancias tan extremas no te hace precisamente bien, Tacii, tienes que plantearte que todo eso te va a pasar factura.

-No quiero agobiarme, sé que es algo malo, pero no lo puedo evitar, no tiene solución, y si me tengo que acabar muriendo, pues así será, supongo. Suerte he tenido de aguantar después de que un zombie me contagiase.

-No digas eso Tacii, estoy seguro de que hay una solución, y voy a intentar encontrarla, te lo aseguro. Si no te convertiste, es que aún hay tiempo.

-¿Insinúas que vas a encontrar una cura?

-Algo así, y no lo insinúo, lo afirmo. Me quedaré por las noches en el hospital, en mi despacho, investigando la muestra de sangre que te cogí. No me voy a rendir, y mucho menos cuando es tu salud la que está en juego. No quiero ver cómo te marchitas.

-¿Y si simplemente no hay solución? He sido afortunada al no convertirme, igual nuestro cuerpo está acostumbrado al virus y es capaz de hacerle frente mejor de lo que lo hacía cuando todo empezó y era totalmente desconocido.

-Puede que tengas razón, pero no voy a rendirme, y tú tampoco deberías. Al menos yo no te voy a dejar.

-¿Me vas a obligar?

-Sin duda -sonrió, aunque no entendí si era una sonrisa sarcástica o sincera-. Voy a esperar un poco, y después me voy a ver si hay más pacientes, ¿vale?

-Claro...Por cierto, ¿le dijiste algo a Pears?

-Sí, le he llamado hace un par de horas, cuando tú entrabas, y le dije que te estabas recuperando. Si quieres puedes llamarle ahora, se alegrará de oírte, estaba muy preocupado.

-En un rato le llamo, me siento mareada aún...

-¿Aún? Lo voy a apuntar -se dirigió hacia la mesa en la que estaba trabajando, y de pronto llamaron a la puerta, y fue a abrir, y vi a un hombre con bata de médico, parecía un compañero de trabajo de Tommy-. Oh, buenos días James...

-¿Por qué no estás en tu puesto de trabajo? -le preguntó, furioso-.

-Estoy en mi puesto de trabajo...

-No, en la sala de espera tienes un paciente, lleva esperando cuarenta y cinco minutos.

-Estoy trabajando, ¿no lo ves?

-Veo que no estás en tu puesto de trabajo, eso veo. A no ser que seas el hermano gemelo del Dr. Karevik, en cuyo caso le debería una disculpa.

-¿Cómo lo tengo que decir? Trabajo como médico, ahora estoy ejerciendo como médico, ¿es difícil de entender?

-Muy bien, tú comportarte así, y tu estancia en esta ciudad durará poco.

-Como quieras, puedes llamar al jefe y decírselo tú mismo, "Oh, querido jefe, Tommy no hace exactamente lo que yo digo". Que yo sepa en ningún momento me exigieron que siguiese ninguna norma a la hora de atender pacientes, de hecho el único criterio establecido es tiempo y urgencia, y este caso es urgente.

-Porque es la tía a la que te tiras, ¿no? Ya veo el tipo de "criterios" que usas.

-No me hables así, creo que ya he tenido suficiente impertinencia por hoy. Puedes irte e informar al superior, haz lo que quieras.

-Te arrepentirás de haber dicho eso.

-Sean cuales sean las circunstancias, no me voy a arrepentir.

El tipo se marchó tal cual llegó. Me hubiese gustado intervenir a favor de Tommy, pero era más que consciente que no le iba a ayudar:


-Creo que es mejor que vayas -le comenté, incómoda por la situación anterior-.

-No, no le voy a dejar ganar dándole la razón porque no la tiene. Es un cretino y un envidioso, no merece la pena amargarme por eso. Es lo de siempre.

-¿No has pensado en decirle nada a Ralph? Ya que tiene poder, podía emplearlo para erradicar ese tipo de comportamientos.

-Ralph es su suegro, dudo que le vaya a penalizar, de hecho, dada su incompetencia me creería que no es ni médico, y simplemente está ahí por ser quien es.

-Uf, entre los vivos y los muertos la cosa esta muy difícil. Si queremos vivir más o menos seguros tenemos que sacrificarnos psicológicamente, y si no nos conformamos con tener un techo bajo el que vivir mientras somos explotados, pues nos vamos a matar caminantes de nuevo. Ni en un sitio ni en otro se puede estar -hice una breve pausa-. A ver, por poder se puede, pero si es el progreso lo que buscamos, no veo dónde hallarlo.

-Todo esto es una forma de progreso, lo único que no muy favorable para nosotros... No creo que podamos hacer nada al respecto. Mira, llámame cobarde, pero quiero conservar mi vida, y si tengo que aguantar esto todos los días, mientras no vaya a más, encantado lo sobrellevaré.

-Ya, sé que no nos queda otra...Me gustaría pensar que esto no es lo que nos espera hasta que haya algún progreso con respecto a la pandemia.

-Tacii, cielo, no podemos ver las cosas así. La realidad se ha vuelto más dura, y si nos quedamos con esos pensamientos vamos a terminar suicidándonos -se aclaró la garganta y prosiguió-. Recuerdo cuando perdí a todo mi grupo cuando una horda de zombies irrumpió en la sala en la que nos refugiábamos. Aquello, junto a la reciente muerte de Jolee me hundió, estaba solo, asustado, y no quería continuar con aquel sufrimiento, pero por algún motivo seguí adelante, y mira, aquí estoy. No sabes la de cosas que me habría perdido, y las vueltas que da la vida, que aunque los muertos caminan entre nosotros eso no ha cambiado.

-No quiero rendirme, pero tampoco resignarme a esto.

-¡Y dale! Tenemos que llevarlo lo mejor que podamos, ser positivos.

-Lo intentaré -suspiré-. Tengo una duda, ¿cuándo voy a poder salir de aquí?

-Estoy analizando los resultados, tienes que quedarte hasta por la tarde, ¿vale?

-Eso es mucho...¿Por qué me tengo que quedar tanto? Las otras veces me recuperé rápido, y yo ahora me encuentro más o menos bien.

-Ya lo sé, pero siendo que el antígeno aún se puede encontrar en el ambiente, mejor asegurarnos de que no vuelvas a entrar en contacto con él, caer dos veces tan seguidas puede ser mortal. Por lógica acabará contigo. Tienes que ser prudente.

-Vale Tommy -le sonreí, y recordé lo que había ocurrido aquella noche-. Eh...¿tú estás bien?

-Sí, claro, ¿por? ¿Ocurre algo, Tacii?

-No, no pasa nada, simplemente me siento...desorientada.

-Tú quédate aquí, descansa, y cuando te encuentres bien me avisas, ¿vale? Le pediré a Gladis que se quede contigo un rato, así al menos no te aburres, y si te duermes otro rato, ella te cuidará mientras tanto. La diré dónde me puede encontrar por si acaso, ¿vale?

-Pero... -justo se marchó-.

La inseguridad fue creciendo como si se estuviese apoderando de mí. Parecía que necesitaba una pequeña muestra de lo frágiles que somos para desmoronarme.
Se dio la situación de que Tommy estuvo a punto de ser mordido, y yo estaba allí para ayudarle. Pero podía no haberme dado cuenta, o no haber estado allí...

Me puse en pie, no quería seguir en la cama, aunque la sensación de malestar y mareo había aumentando y sabía que en cualquier momento me caería.
Ni siquiera sabía por qué me había levantado, pero tenía que hacer algo, o hablar con alguien, estaba desorientada y confusa.

Al salir de la habitación me topé con Gladis, y me condujo de nuevo al interior de la habitación y me hizo una señal para que me sentase:


-¿A dónde vas, jovencita?

-No me puedo quedar aquí, tengo que irme.

-¿Cómo que irte? Tommy me dijo que permanecieses aquí hasta que él volviese.

-Ah, ¿y tengo que hacer lo que él dice?

-Sí Tacii, porque lo dice como médico, no como si le pertenecieses. Tienes que aclararte y ser razonable, que ya tienes edad para ello -suspiré y dejé el tema de lado, no tenía intención de enzarzarme en una discusión absurda-.

-¿Me puedo ir entonces o no?

-No, no te puedes ir hasta que no te den el alta. Que, por cierto, ¿se sabe qué te pasó exactamente?

-No... -disimulé lo mejor posible la mentira-. Supongo que entre el cansancio y la conmoción, me he vuelto a poner mala.

-¿Te sientes débil? Igual deberías volver a rehabilitación, a lo mejor lo de la pierna no fue lo único. Fue hace mucho, tal vez te quedó alguna lesión que pasó por alto.

-Sí, será eso...me haré una revisión en cuanto pueda...-tras un breve silencio, la puerta se abrió, y apareció un hombre mayor acompañado por Tommy-.

-¿Es esta la zorra problemática de la que me habló James?

-No le hables así -le dijo Tommy, haciéndole retroceder violentamente-. Es una paciente, como el resto, y no hago preferencia porque tenga algún tipo de lazo sentimental con ella. ¿Qué quieres, que la deje morirse en una esquina?

.-¿Crees que no me doy cuenta? -se zafó de las garras de Tommy y se acercó a mí, dedicándome una mirada despectiva -. Ya me han informado de su presencia varias veces, estoy harto de que viva aquí, este es un sitio en el que la gente enferma se trata y se recupera, no el picadero personal de nadie

-¡No está aquí por gusto! Está enferma, y tiene el mismo derecho que los demás a estar aquí. Puedes revisar sus constantes si crees que estoy mintiendo, aún se está recuperando. Tiene un moratón en el codo derecho a causa del desmayo repentino que sufrió, puedes comprobarlo si quieres.

-Me da igual. No figura en ningún documento que requiera nuestros servicios constantemente.

-No tenemos nada más que hablar.

-Ya veremos -el hombre se marchó dando un portazo-.

-¿Cómo estás?

-Yo bien, ¿y tú?

-Yo no he sido el que se ha desplomado, estoy bien -sonrió-. ¿Cómo se está portando, Gladis?

-Bien, no esperaba menos de ella. Os dejo un rato solos, yo esperaré fuera -abrió la puerta y salió, haciendo a penas ruido-.

-¿Qué les pasa a esos médicos?

-El que acaba de entrar es el jefe, el que “controla” todo esto, y ha venido por el chivatazo de antes. No sé qué les pasa, pero son una panda de comemierdas.

-Sabes lo que te voy a decir.

-Que lo hable con Ralph, ya, ¿crees que no lo había pensado antes? Prácticamente desde que llegamos aquí, pero son enchufados, no iba a hacer nada al respecto, todo lo contrario, si ve que critico a los suyos, igual se deshace de mí. Y también sé qué vas a decir, así que, como no me apetece discutir, cambiemos de tema.

-Me parece bien, pero no lo dejes de lado.

-Vivo con ello, aunque quiera no voy a poder -suspiró-. Antes de encontrarme con ese gilipollas, he llamado a Pears para preguntar cómo iban las cosas por allí, y me ha contado que va a haber una reunión, pero que ya han decidido lo que van a hacer. Van a salir a dar una vuelta por el perímetro y a limpiar.

-Bueno, está bien. ¿Han caído muchos?

-No lo sé, pero parecía muy preocupado cuando estaba hablando con él, y estoy seguro de que era más por lo que podría ocurrir que por lo que ha ocurrido.

-Ojalá que las cosas no empeoren.

-La vida es así, Tacii, qué le vamos a hacer, tendremos que vivir con ello, al igual que lo hicimos cuando todo esto empezó -hizo una breve pausa para aclararse la garganta-. Por cierto, me ha dicho que si estás mejor, puedes ir con ellos. Hay un grupo que va a por provisiones también, y él va con ellos.

-¿Cuándo?

-Pasado mañana. Tienes tiempo para pensártelo. Eso sí, si vas, tienes que llevar una máscara para evitar el contacto con el antígeno.

-Hum...



Tenía clara la decisión que iba a tomar, pero no sabía lo equivocada que estaba en aquel momento. 

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