miércoles, 1 de marzo de 2017

Stairway to Heaven- Cap.2

Vi a mucha gente, y al principio me sentí aliviada, pero al mirarles con más detenimiento pude ver graves heridas en diferentes partes del cuerpo, algunas eran visibles, y parecían mordeduras.

A partir de ahí, las cosas empezaron a ir mucho más rápido. Por el rabillo del ojo pude ver que tres personas heridas se acercaban hacia mí con una actitud hostil, enseñando los dientes. No eran muy rápidos, así que seguí corriendo, y esta vez no podría parar.

No sabía qué hacer a continuación, ¿debía volver a casa o buscar a Logan?
Si volvía a casa tendría complicaciones por el camino, pero era la opción más segura, pues ir a buscar a Logan no me aseguraba encontrarle, al fin y al cabo no sabía qué había sido de él desde el accidente, ni siquiera sabía si seguía vivo. ¿Y si se encontraba agonizando y mi ayuda le pudiese salvar la vida?

Decidí ir a por Logan, él habría hecho lo mismo que yo en mi lugar, él venía a salvarme. y ahora me tocaba a mí.

En la calle cundía el pánico, la gente estaba tan alterada que no iba mirando por dónde andaba, probablemente ni siquiera supiesen a dónde se dirigían, simplemente se movían, huían de algo.

Con la alarma de fondo, me puse en marcha hacia la carretera por la que debía haber ido mi amigo.
A medida que avanzaba me topaba con menos gente, pero a su vez con más coches, lo que hacía de las carreteras vías inservibles. Miré el teléfono mientras aminoraba la marcha, pero no había señales de vida, aunque aún había cobertura. Primero marqué el teléfono de Logan, con la esperanza de obtener respuesta, después a mi compañera de piso y después a mi madre, aunque muy en el fondo sabía que no iba a poder. Probablemente las líneas estuviesen colapsadas, cuando ocurre algo la gente entra en pánico y a todo el mundo se le ocurre llamar a sus seres queridos, o a alguna vidente que les diga qué ocurrirá a continuación. Suspiré y me guardé el teléfono en el bolsillo para que me fuese más accesible en caso de que alguien me llamase.

Todo estaba desolado, parecía que todo el mundo se había puesto de acuerdo en ir al mismo sitio, y yo estaba yendo aparentemente al contrario. Por el camino me encontré algunos vehículos que habían sido abandonados de forma espontánea, dejando las puertas abiertas en la mayoría de casos. Otros no habían tenido la misma suerte, y me topé con algunos accidentados, que aún se hallaban humeante.

Temía encontrar a Logan muerto, pero también temía no encontrarlo, no sabía qué era peor.

Estaba agobiada, no sabía qué hacer, por más que andaba, parecía como si no avanzase, el panorama era el mismo: coches accidentados, algunos mal estacionados, otros pocos con las puertas abiertas, y ni un ruido, como si hubiese una fiesta a la que yo no estaba invitada. ¿Qué se supone que estaba ocurriendo? No hacía falta ser un lince para saber que era algo relacionado con lo que acababa de ocurrir en el supermercado, algo así como que la gente se había vuelto loca. Tenía muchas preguntas, mientras caminaba y examinaba los coches en busca de un rostro familiar, intentaba encontrar el motivo de por qué había ocurrido aquello, exactamente qué había ocurrido, y cómo, etc.
Estaba aturdida, cansada, y veía como la luz del día se iba desvaneciendo para dar paso a la noche. La oscuridad no me sería de ayuda para encontrar a mi compañero, ni siquiera sería capaz de encontrar su coche.

Tenía dos opciones: volver a casa y esperar a que las cosas se calmasen un poco y pedir ayuda, o seguir buscando y hacer uso de la linterna del móvil y de la poca batería que ya me quedaba. Opté por la segunda, más arriesgada, pero estaba segura de que si esperaba podría ser tarde.

Aproveché el tener el teléfono móvil a mano y probé a llamar a mi compañera de piso, pero no había señal, tal vez las líneas seguían saturadas.

La noche cayó, eran las diez, y no se veía ni un alma por las calles. Seguía marchando por las carreteras, iba por la mitad del camino que Logan debería haber seguido para llegar hasta el súper. Sentí cierta esperanza al identificar un coche parecido al que buscaba: era un Ford gris, un modela antiguo que compró de segunda mano y conservaba muy bien para sus años. No veía la matrícula y lo que había dentro, estaba aún muy lejos, pero a medida que me acercaba mis ansias crecían. Vi un gran impacto por el lateral del coche, y el que le había golpeado se había marchado. Suspiré de alivio al ver que era el coche de Logan, y que él no estaba allí, lo cual significaba que sea lo que sea lo que haya pasado él se había movido. Examiné el coche por dentro, esperaba encontrar alguna pista o señal de a dónde podía haber ido. Me quedé horrorizada al contemplar las numerosas manchas de sangre y tejidos que había en la parte del conductor, aunque me calmé pensando que él estaba bien, se habría ido a buscar ayuda o alguien le habrá llevado al hospital, o...

Empecé a sollozar, no sabía qué hacer, estaba perdida y me había equivocado al ir a buscar a mi amigo, lo mejor hubiese sido volver a casa y esperar a que las cosas se calmasen, o al menos ver qué era lo que estaba sucediendo.

Pero ya era tarde para eso, lo único que me quedaba por hacer era volver a pie hasta mi piso.

Me di la vuelta y traté de trazar un plano más o menos realista de por dónde debería ir a casa, aunque dada mi vaga experiencia y los nervios, no recordaba muy bien cómo había llegado hasta allí. Necesitaba un mapa para aclararme, o alguien que me llevase hasta allí...

Iba sin rumbo, no había hecho ni una cosa bien desde que empezó el día. De repente, unos gritos me sacaron de mis pensamientos. Me giré en todas las direcciones hasta que di con su origen: era una mujer, se encontraba asomada por la puerta del portal de un edificio, y estaba tratando de llamar mi atención por algún motivo. Me apresuré a ver qué quería, estaba dudosa de cuáles serían sus intenciones, aunque parecía amigable:

-¿Qué haces aquí? -me preguntó la mujer, tirando de mi camiseta y metiéndome dentro del portal, lo que me pilló totalmente por sorpresa-.

-Eh, ¡¿qué cojones estás haciendo?! -dije mientras me alejaba de la mujer y me disponía a irme-.

-No, no, no me malinterpretes, espera, si lo que te cuento no te convence te podrás ir, no me opondré a ello, pero me tienes que escuchar.

-Está bien, pero pos si acaso mantengamos las distancias.

-Desde luego -dio varios pasos hacia atrás hasta toparse con la escalera-. ¿Mejor? -asentí, y esperé a que la mujer me contase su historia-. Aún no se sabe el por qué, pero algunas personas han perdido el conocimiento y al volver en sí se han convertido en...cómo decirlo...¿caníbales? Han atacado a mucha gente, y claro, ha cundido el pánico y la gente se ha marchado de la ciudad tan pronto como han podido. Yo estaba aquí con mi hija y algunos vecinos esperando noticias del exterior, pero sólo salen alertas de que permanezcamos en nuestras casas, no nos dicen ni qué está pasando ni cómo actuar.

-Entiendo...


Intenté procesar toda aquella información en el mínimo tiempo posible. No estaba segura de si la mujer estaba diciendo la verdad o se estaba quedando conmigo, aunque si tomaba su testimonio como verdadero lo que había ocurrido en el súper tenía sentido, lo que le había pasado a aquella mujer de extrañas pintas y después a mis compañeros de trabajo. Pero era una locura, ¿cómo iba a ser verdad algo así? ¿Podía ser algo así posible?

-Bueno, pues supongamos que te creo... -le dije, mirándole fijamente a los ojos para detectar alguna anomalía-. ¿Qué quieres de mí?

-Vi a alguien que parecía humano a lo lejos, y pensé que necesitarías cobijo para la noche. No sabemos que peligros acechan por ahí, pero sean lo que sean sin luz no van a ser menos amenazantes o peligrosos, todo lo contrario, cuentan con el factor nocturno y...

-Espera, espera, me estás tomando el pelo, ¿a que sí? Esto suena a película mala de zombies. ¿Qué va a ser lo próximo, que aparezca la típica pareja de adolescentes cachondos y les devoren en nuestras narices? ¡Venga ya!

-No gano nada mintiéndote, por favor, créeme, si quieres pueden venir a ver el aviso que está puesto en bucle en la televisión o en la radio.

-No voy a ir a ningún sitio, de hecho, me voy de aquí ya. Qué tengáis suerte.

-Tú la vas a necesitar más que nosotros...Ya sabes, si cambias de idea, puedes volver aquí. Cuando quieras.


Sin decir nada más ni mirar atrás me marché. Al principio parecía que lo que aquella mujer me había contado podía ser posible, pero resultaba ilógico, no, no podía ser y punto.

Fuera ya estaba muy oscuro, así que recurrí a la linterna del móvil, aunque me quedaba muy poca batería , esperaba al menos poder pasar la parte más oscura del tramo, y ya luego me las apañaría con cualquier otra cosa, lo importante era avanzar sin detenerme, aunque no fuese en la dirección correcta.

A medida que caminaba me arrepentía más de haber negado haberme quedado en el edificio con aquella extraña mujer, aunque me hubiesen querido como cena al menos habría tenido un sitio tranquilo en el que estar.

Tras haber caminado más de tres horas seguidas, decidí parar, necesitaba sentarme un poco para recuperarme y así poder continuar. Al menos la oscuridad había cedido y la visibilidad era mejor, podría seguir sin preocuparme de los “peligros” que acechan las sombras.

Me senté en el borde de la carretera para poder apartarme a tiempo si algún vehículo pasaba por allí. La ciudad estaba desolada, las calles parecían sacadas de una novela de terror, y los sonidos no hacían más que acentuar su siniestro aspecto.
Al centrarme en los edificios que se veían desde yo estaba sentada, escuché unos ruidos que se asemejaban a pasos, ¡pasos! No estaba sola, lo cual no sabía si me beneficiaría o todo lo contrario. Me levanté y me acerqué lo más sigilosa posible, y me quedé petrificada al fijarme en la persona: era Logan. ¿Cómo había llegado tan lejos estando herido? Me apresuré a decirle algo, cuando al pisar una lata él mismo fue el que se giró.


Pero aquel no era Logan, ni siquiera era humano.


Me quedé horrorizada contemplando la escena, y pensé rápido. Pensé en correr tan lejos de allí como pudiese. 

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