Me sentía incómoda en aquella situación. Sabía que callarme no me iba a ayudar, pero no sabía qué decirle a Tommy, estaba muy cortada, y cada vez que él me intentaba decir algo, yo le respondía gesticulando únicamente con la cabeza.
Estaba sentada en el sillón, acurrucada en u lado, mientras Tommy estaba en la habitación. Cuando vino, se sentó a mi lado, esperando entablar una conversación conmigo, a lo cual yo no me veía capaz:
- ¿Quieres algo? -me dijo, con tono suave-.
- No, gracias, estoy bien.
- Oye, ¿has comido? -me preguntó, preocupado-.
- No, no he comido nada hoy.
- Tacii, sabes que eso es muy malo, deberías cenar algo, yo te preparo lo que quieras, ¿vale?
- Es que no tengo hambre, te lo agradezco, pero ahora mismo no tengo apetito...
- Me da igual, te tienes que obligar a comer, aunque sea un poco, o te vas a caer redonda en cualquier momento, y más teniendo en cuenta el día que has tenido.
- Yo es que... -agaché la cabeza, queriendo ocultarme, no quería hablar, simplemente quería dejar de existir-.
- Venga, te voy a preparar un vaso de sopa, y tómate un poco, ¿vale? -asentí para complacerle, pero realmente no tenía intención de hacerlo-.
- Gracias por cuidarme.
- No me tienes que agradecer nada -me dio un abrazo y un beso en la frente-. ¿Quieres dormir un poco mientras? Puedes irte a la habitación, ya está recogida, así que vas a poder estar a gusto.
- Sí, creo que me vendrá bien -Tommy me ayudó a levantarme y me acompañó hasta la habitación-.
- ¿Prefieres que te avise cuando esté lista la cena, o cuando te despiertes te la tomas?
- Mejor despiértame, no me gustaría quedarme dormida mucho tiempo, solo lo justo para descansar un poco por ahora.
- Está bien -me dio un abrazo, apagó la luz, y cerró la puerta de la habitación-.
Cerré los ojos, me sentía segura en aquel sitio, pero como ya había aprendido, la sensación de seguridad no brillaba precisamente por su duración, sabía que en cualquier momento tendría que volver a enfrentarme con Jerry, y no me veía capacitada para ello.
"Me desperté, estaba en el ayuntamiento, que se veía ligeramente distinto, y no había nadie, solo se veía una luz, proveniente del despacho que reconocí como el de Jerry, aunque no sabía por qué. Comencé a escuchar ciertas voces, y me decidí a entrar. Estaban Pears, Tommy y Alison amordazados, tratando de zafarse de sus ataduras, y nada más entrar yo también estaba atada de pies y manos, pero alejada del resto. Jerry, satisfecho, con su típica sonrisa lasciva, paseaba alrededor de sus tres víctimas con una pistola en una mano, y un cuchillo afilado en la otra. Empezó con Pears, y yo intentaba librarme de las cuerdas, pero no podía, parecía que, según me intentaba liberar, se ceñían más, impidiéndome prácticamente respirar. Dejó a Pears, no sabía que le había ocurrido, y se fue directamente a por Alison. Con todas mis fuerzas grité e intenté salir y ayudarla, pero no podía...".
Sentí que alguien me llamaba y me agitaba. Abrí los ojos, y suspiré aliviada, había sido una pesadilla. Tommy había acudido en cuanto me oyó gritar:
- ¿Qué ha pasado? -me preguntó-.
- Nada, ha sido una pesadilla, solo eso.
- Tacii -se sentó a mi lado-, por favor, estate tranquila, te puedo garantizar que no le va a pasar nada a nadie, y menos a Alison, por encima de mi cadáver, te lo juro -me dio un abrazo-. Sé que es muy duro lo que ha pasado, y que te va a costar sobrellevarlo precisamente por lo complicado que es, pero voy a estar a tu lado para ayudarte. Es cierto que no sé mucho del tema, no me puedo poner en tu lugar, pero te puedo asegurar que imaginar cómo te sientes me mata. Así que, te repito, tú tranquilízate, porque mientras esté en mis manos, Alison va a estar bien, y Pears y yo nos sabemos cuidar -me volvió a abrazar, esta vez fue más largo y cálido-.
- Gracias cariño, no sabes cuánto aprecio tu apoyo y tu ayuda, yo espero volver a ser la de siempre lo antes posible.
- Me da igual lo que tardes en recuperarte, que ojalá sea pronto, pero es un proceso que durará lo que tenga que durar, y no temas por ello, porque tú siempre serás la Tacii de siempre -su comentario me hizo sonreír-. Y ahora vamos al salón, que casi está lista la cena, y espero que aunque sea un poco, tomes algo.
- Está bien -lo dije convencida, él solo miraba por mi bien, y si no hacía por ayudarme a mí misma y me dejaba, me iba a resultar mucho más duro asimilar todo lo que había sucedido-.
Pasé la noche metida en mis pensamientos. Tras tomar un poco de sopa me senté en el sillón y pensé en qué haría al día siguiente. Sabía que no volvería con Jerry, pero temía que hiciese alguna locura, y matarle no era una opción, porque como ya me dijo, si no se encargaba él del asunto, lo haría su hermano, que encima trabaja en el hospital, muy cerca de Tommy.
Vi por el rabillo del ojo que Tommy se acercaba al sillón mientras yo andaba encerrada en mis pensamientos, tratando de encontrar la solución más adecuada para aquella situación, porque hasta el momento consideraba que siempre había una solución óptima, pero aquella era la primera vez que no daba con una que no implicase correr un riesgo desmesurado. Tommy se sentó a mi lado, y se giró hacia mí:
- Estás muy callada, ¿en qué piensas?
- No sé qué voy a hacer mañana, Tommy...
- Tú no te preocupes, ahora tómatelo con calma y descansa, tú déjalo en mis manos, no pienses en ello más.
- Está bien -a pesar de que sonaba tranquilizador, sus palabras no lograron apaciguar mis nervios-. ¿Crees que se lo debería decir a Pears?
- Sinceramente sí, a parte de por ser una de las personas implicadas, es prácticamente tu hermano, y él te va a poder ayudar también, cuantos más apoyos tengas, más fácil te va a resultar superarlo.
- Es que no me veo capaz de decírselo, me pasa lo mismo que contigo, lo quiero contar, pero me cuesta mucho encontrar las palabras adecuadas para decirlo, y exponerle el caso me va a llevar a volver a revivir el suceso, y eso tampoco me apetece...
- A ver, si no te importa se lo puedo decir yo. Ya sé que no es lo mismo, pero comprendo lo que me dices, y entiendo que a ti te resulte complicado.
- No, es que te meto en un gran compromiso, porque soltar algo así de gordo no es fácil, y por ejemplo Thomas no es la primera vez probablemente que haya presenciado una situación así, y para él es más fácil, y...
- Bueno, pues deja eso también en mis manos, tú no te preocupes en absoluto, ¿vale?
- No puedo dejar todo en tus manos, bastante carga tienes conmigo.
- Tú no eres una carga, y lo que ha pasado es un hecho, hay que afrontarlo, y si yo te puedo ayudar, sabes que lo voy a hacer. Así que pon final a esos pensamientos trágicos tuyos y relájate. ¿Quieres que vaya a por Alison, o prefieres que se quede con Dave?
- Me encantaría estar con ella, pero ahora mismo siento lo suficientemente bien como para hacerme cargo, además, estoy tranquila, porque sé que con Dave también va a estar bien.
- Creo que es una buena decisión -se acercó a mí y me pasó el brazo por alrededor de los hombros-. Ahora cierra los ojos y tranquilízate, no me voy a ir, ¿vale?
- Vale Tommy, gracias -apoyé la cabeza sobre su hombro y cerré los ojos-.
Noté un libero bamboleo en un momento determinado, pero no le hice demasiado caso, tal vez incluso eran imaginaciones mías.
Me desperté, al parecer había conseguido dormir bien, cosa que desde que empezaron los episodios de violencia no había sucedido. Miré a mi alrededor, Tommy ya se habría ido a trabajar, así que me levanté para prepararme para ir al trabajo. Al ver la hora me sobresalté, era muy tarde, por mucho que corriese iba a llegar extremadamente tarde. Fui a toda prisa hacia el salón para llamar al puesto y decir que iba en seguida, antes de que se preocupasen o me pusiesen una falta.
Al abrir la puerta del salón descubrí a Tommy, que estaba sentado en el sillón leyendo, con Alison a su lado jugando con su peluche. Estaba muy confusa:
- ¿Qué pasa? -le pregunté a Tommy, extrañada-.
- He llamado al trabajo y he pedido un día libre por asuntos familiares, me corresponden tres, así que por pedir hoy uno no me van a decir nada, y he llamado a tu trabajo y he dicho que estabas mala. También he hablado con Pears, y le he dicho que le tenía que contar una cosa importante, que se pasase cuando saliese del trabajo.
- ¿Le has dicho que tenga cuidado?
- Tacii, cariño, Pears tiene más conocimientos militares que la gran mayoría de personas que se refugian aquí, y me arriesgo a decir que incluso más que ese desgraciado que pretende ir a por nosotros -Alison se dio cuenta de que estaba allí, y vino corriendo a darme un abrazo-. Por cierto, cuando me he levantado he ido a por Alison, que tenía ganas de verte.
- Gracias -me acerqué y le di un beso-. Pero ¿mañana qué vamos a hacer?
- Pues ya lo veremos, tú no te preocupes por eso, disfruta del día. Por cierto, me ha llamado Thomas también, que al ver que no estaba en el trabajo, pensaba que te podía haber sucedido algo, le he dicho que luego le llamaría y le diría qué tal estás, o bueno, si lo prefieres, puedes hacerlo tú misma, seguro que es mucho mejor así.
- Está bien, me voy a relajar un rato.
Pasé toda la mañana a lado de Alison, me sentía mucho mejor a su lado, ella era la única de las tres personas que estaban bajo en punto de mira de Jerry que no se podía defender, la más inocente e indefensa de ellos, con diferencia. La observaba, a pesar de todo lo que había sucedido fuera era era muy feliz, y se estaba desarrollando correctamente. No sabía cuánto duraría aquella situación, ojalá que para siempre, y pudiese crecer segura y disfrutar de la vida. Tal vez yo, con mi derrumbe emocional, había acabado con todo aquello, y nos tocaría volver a luchar por seguir un día más vivos. No lo sabía, ojalá me estuviese equivocando.
La mañana pasaba rápido. Por acto reflejo miraba constantemente al reloj, esperando a que llegase la hora de ir al ayuntamiento, me costaba creer que ya había roto con aquello. Y por dentro me sentía libre, aliviada, e incluso segura. Quién sabe hasta dónde podría haber llegado Jerry, me había provocado una lesión grave, y probablemente si hubiese seguido me habría terminado matando. Quién sabe, tal ves me acababa matando igualmente.
El sonido del timbre me sacó de mis pensamientos. Tommy, que estaba lavando los platos, se dirigió rápidamente a abrir, y tras esta pude ver a Pears, que parecía preocupado, lo cual consideraba que era normal, después de lo que Tommy le había dicho por teléfono:
- Hola chicos, ¿está todo bien? -preguntó mientras entraba-. Esta mañana, cuando no te he visto en el trabajo, me he preocupado, porque sé que no es normal en ti, Tacii, así que tiene que haber algo serio entre medias -estaba acelerado, se le notaba verdaderamente nervioso-.
- Hay una cosa que te tenemos que contar, bueno, lo haré yo, pero porque es mejor así -dijo Tommy, mientras se acercaba a mí-. Oye cielo, ¿prefieres estar tú presente, o no?
- Creo que esta vez no, me quedaré con Alison en el dormitorio. No tengo ganas de volver a la misma situación de ayer.
- Está bien, si necesitas lo que sea avísame, ¿vale?
Asentí, y me metí en la habitación con Alison. Aquella experiencia no quería volver a vivirla de nuevo, me costó un horror estar presente mientras Thomas le contaba a Tommy lo que había sucedido, a parte de por vivir el hecho de nuevo, no me gustaba ver su reacción, aunque sabía que era lo correcto porque era precisamente algo relativo a mí.
No quise interrumpir en ningún momento, les oía hablar, no muy alto, así que no podía entender qué era lo que estaban diciendo. Por otra parte, mejor, tampoco quería saberlo, Pears tenía que conocer lo que había sucedido, y no implicaba que yo lo escuchase todo de nuevo.
En un momento determinado, Tommy llamó a la puerta y entró en la habitación:
- Ya se lo he contado -me dijo, con aire serio-. ¿Quieres salir y hablar con él, o prefieres dejarlo estar?
- Si te soy sincera no quiero hablar de ello, pero creo que la situación lo merece.
- Tacii, si ahora mismo no te sientes lo suficientemente bien como para hacerlo, no lo hagas, ya lo hablaréis en otro momento...
- No, me esforzaré un poco e intentaré mantener la compostura. Ya que al menos no le he podido contar lo que ha sucedido, que menos que, ahora que lo sabe, me hable al respecto y yo también.
- Está bien, en ese caso ve cuando quieras, yo también voy a ir, y me voy a quedar con esta pequeña señorita -dijo, mientras cogía en brazos a Alison y se iba para el salón con ella-.
Respiré hondo, me levanté de la cama, en la cual me hallaba sentada con las piernas estiradas, y crucé la puerta. En aquel momento empecé a sentir cierta ansiedad, como cuando abría la puerta del despacho de Jerry. No, otra vez no, o mejor dicho, ya nunca más.
Vi que Pears estaba sentado en el sillón, con una particular gesto que jamás había visto en él, parecía en estado catatónico. Me senté a su lado, y me quedé mirándole un poco, esperando a que, de alguna forna, empezasen las preguntas:
- ¿Cómo estás? -fue lo primero que me preguntó-.
- Bueno, estoy mejor que ayer, ¿y tú?
- Francamente mal, la verdad. Ya venía con la idea de que alguna cosa había ocurrido, pero desde luego que no de semejante calibre. No sabes cuánto lamento lo que te ha sucedido, y que yo no haya podido hacer nada para evitarlo -me dijo, mientras me daba un largo y cálido abrazo-.
- No tienes que lamentar nada, Pears, tampoco podías haber hecho nada para evitarlo, y por encima de todo, no ha sido culpa tuya.
- Lo sé, pero cuando Tommy me lo estaba contando no me lo podía creer, y a pesar de que te conozco muy bien, no me esperaba que pudieses aguantar tanto algo así, has sido muy fuerte, pero no le tenías que haber dejado que te hiciese absolutamente nada, ni mirarte.
- Pero era eso o jugármela y que matase a las personas que más quiero, y sinceramente, en un mundo que se ha venido abajo, vosotros sois los que me dais ganas de seguir adelante y luchar por sobrevivir.
- Oh, pero mira que eres -me respondió Pears mientras me aplastaba entre sus brazos-. La verdad es que no sé qué decirte al respecto, lo único que se me ocurre es que sabes que puedes confiar en mí, y para lo que necesites, voy a estar ahí, pero literalmente, ahí -dijo, señalando hacia la puerta, a lo cual yo me reí-. Te queremos mucho, enana, y vamos a estar contigo tanto para lo bueno como para lo malo, así que a seguir luchando.
- Vale Pears, gracias -le sonreí-.
- Por cierto, esta mañana nos han dado ya las instrucciones para la salida.
- ¿Cuál? -había estado tan distraída con mis temas personales que, a lo largo de toda la semana no me había enterado de nada de lo que había sucedido-.
- ¿No te acuerdas? Pues lo del asentamiento de los militares que estamos vigilando, vamos a ir allí a hablar con ellos, y a ver cuáles son sus intenciones.
- Ah, vale, ya recuerdo. Y, ¿qué habéis decidido?
- Mas que "qué hemos decidido", lo que "ellos" han decidido, el comité miliciano. Ya han organizado la incursión, vamos a ir unos pocos soldados de cada departamento, y del nuestro, a parte de alguno que aún tengo que sopesar, de los seguros vas a estar tú.
- ¡¿Yo?! -dije, sorprendida-.
- A ver, no sabía lo que te había ocurrido, además, me lo había planteado, no voy a obligarte a ir si no quieres.
- No, si sí quiero ir, es que me ha sorprendido, no me lo esperaba. Y, ¿cuándo va a ser?
- En un par de días. Mañana y pasado nos vamos a dedicar a prepararlo todo bien y dejarlo listo, pero si necesitamos más tiempo, pues saldremos más tarde.
- Ah, vale, la verdad es que reo que me va a venir muy bien.
- Pero eso no es todo, como va a ser algo importante, que incluso va a venir Ralph, necesitamos no solo soldados, y un buen equipo médico creo que nos va a venir muy bien, y claro, como yo conozco al menos a uno bueno...
- Eso creo que no lo hemos hablado -dijo Tommy, al captar la indirecta-.
- Ya lo sé, era para que no te diese tiempo a pensarlo o me echases de casa -nos reímos con la contestación de Pears-. Te digo lo mismo que a ella, puedes venir si quieres, o lo elegimos tipo sorteo, no quiero condicionarte.
- No te preocupes, no tienes que esperar a mi decisión, voy a ir -me alegré al oír aquello, tener a Tommy cerca me iba a ayudar mucho, sobre todo a sentirme segura-.
- Muchas gracias, entonces, ¿os apunto a los dos? -asentimos prácticamente al unísono-. Muy bien, esto va a ser como los viejos tiempos.
- Espero que no -dije-. Oye, ¿por qué va a venir Ralph? Se supone que tenemos que ir a ver qué pasa con ese grupo...
- Ya, yo tampoco lo entiendo demasiado, le pregunté precisamente al respecto, pero me dijo que quería estar presente porque era importante, además, él es el responsable de este sitio, así que supongo que quiere quedar bien con los "ciudadanos". Bueno, chicos, no quiero entreteneros más, voy a irme a casa a preparar algunas cosas para mañana -se puso en pie-. Y si necesitas lo que seas, ya sabes Tacii, o incluso si cambias de opinión respecto a lo de ir, vas a tener opción de elegir en todo momento, hasta el mismo día que nos vayamos a ir.
- Muchas gracias, Pears -me puse en pie para acompañarle a la puerta, y una vez lo hice, me dio un gran abrazo-.
- Recuerda que te quiero mucho, ¿eh? Bueno, más bien, que te queremos mucho -dijo, señalando hacia el sitio en el que estaba Tommy sentado con la pequeña al lado-.
- Lo mismo digo -le sonreí, y le acompañé a la puerta-.
Una vez se fue, me sentí más aliviada, tras habernos sincerado estaba mucho más calmada, lo que me había sucedido había sido una realidad, algo que tenía que hacer frente y superar cuanto antes. Sentía que si seguía así, podría superarlo y volver a ser la misma de siempre.
Decidí volver a sentarme en el sillón, y Tommy vino, con Alison, a hacerme compañía, pero sabía que, a parte de eso, quería hablar:
- Bueno, ¿cómo estás? -me preguntó, mientras ponía su mano sobre la mía-.
- Creo que bastante mejor, además, me va a venir bien tomarme un respiro, aunque voy a echar de menos a mi niña -dije, mientras estiraba el brazo para llamar su atención, pero parecía más interesada en su sonajero-.
- Lo sé, por eso cuando me lo dijo Pears, después de que le contase lo que te sucedió, le animé a decírtelo, porque al principio no estaba muy seguro -me sonrió e hizo una breve pausa-. Yo también voy a echar de menos a Ali, pero va a estar en buenas manos, eso seguro.
- Sí, también tendré que hablar con esas buenas manos para decirle que se tiene que hacer cargo de ella mientras nosotros no estemos. Oye, una cosa, ¿Pears no te había dicho nada antes de que tenía pensado que tú también vinieses al reconocimiento?
- Puedes creerme, no sabía nada. ¿Y esa pregunta?
- Es que casi antes de que él te dijese nada tú ya parecías seguro de tu decisión.
- Pero eso es porque estaba seguro, y además, voy a estar contigo, y como sé que si estoy contigo, sea donde sea voy a estar bien, me ha importado menos aún decir que sí -le sonreí-. ¿Le convence la explicación a mi "Madame"?
- Qué bobo -me reí, y nos besamos-.
Las cosas parecían ir mejor, y sentía que iba a poder con todo lo que me había ocurrido gracias a que contaba con unas personas maravillosas a mi alrededor que no me iban a dejar hundirme lo más mínimo. Y era por aquello por lo cual sabía que si era necesario dar la vida por ellos lo haría sin dudarlo dos veces.
Tal vez ese momento estaba más cerca de lo que pensaba.
- Venga, te voy a preparar un vaso de sopa, y tómate un poco, ¿vale? -asentí para complacerle, pero realmente no tenía intención de hacerlo-.
- Gracias por cuidarme.
- No me tienes que agradecer nada -me dio un abrazo y un beso en la frente-. ¿Quieres dormir un poco mientras? Puedes irte a la habitación, ya está recogida, así que vas a poder estar a gusto.
- Sí, creo que me vendrá bien -Tommy me ayudó a levantarme y me acompañó hasta la habitación-.
- ¿Prefieres que te avise cuando esté lista la cena, o cuando te despiertes te la tomas?
- Mejor despiértame, no me gustaría quedarme dormida mucho tiempo, solo lo justo para descansar un poco por ahora.
- Está bien -me dio un abrazo, apagó la luz, y cerró la puerta de la habitación-.
Cerré los ojos, me sentía segura en aquel sitio, pero como ya había aprendido, la sensación de seguridad no brillaba precisamente por su duración, sabía que en cualquier momento tendría que volver a enfrentarme con Jerry, y no me veía capacitada para ello.
"Me desperté, estaba en el ayuntamiento, que se veía ligeramente distinto, y no había nadie, solo se veía una luz, proveniente del despacho que reconocí como el de Jerry, aunque no sabía por qué. Comencé a escuchar ciertas voces, y me decidí a entrar. Estaban Pears, Tommy y Alison amordazados, tratando de zafarse de sus ataduras, y nada más entrar yo también estaba atada de pies y manos, pero alejada del resto. Jerry, satisfecho, con su típica sonrisa lasciva, paseaba alrededor de sus tres víctimas con una pistola en una mano, y un cuchillo afilado en la otra. Empezó con Pears, y yo intentaba librarme de las cuerdas, pero no podía, parecía que, según me intentaba liberar, se ceñían más, impidiéndome prácticamente respirar. Dejó a Pears, no sabía que le había ocurrido, y se fue directamente a por Alison. Con todas mis fuerzas grité e intenté salir y ayudarla, pero no podía...".
Sentí que alguien me llamaba y me agitaba. Abrí los ojos, y suspiré aliviada, había sido una pesadilla. Tommy había acudido en cuanto me oyó gritar:
- ¿Qué ha pasado? -me preguntó-.
- Nada, ha sido una pesadilla, solo eso.
- Tacii -se sentó a mi lado-, por favor, estate tranquila, te puedo garantizar que no le va a pasar nada a nadie, y menos a Alison, por encima de mi cadáver, te lo juro -me dio un abrazo-. Sé que es muy duro lo que ha pasado, y que te va a costar sobrellevarlo precisamente por lo complicado que es, pero voy a estar a tu lado para ayudarte. Es cierto que no sé mucho del tema, no me puedo poner en tu lugar, pero te puedo asegurar que imaginar cómo te sientes me mata. Así que, te repito, tú tranquilízate, porque mientras esté en mis manos, Alison va a estar bien, y Pears y yo nos sabemos cuidar -me volvió a abrazar, esta vez fue más largo y cálido-.
- Gracias cariño, no sabes cuánto aprecio tu apoyo y tu ayuda, yo espero volver a ser la de siempre lo antes posible.
- Me da igual lo que tardes en recuperarte, que ojalá sea pronto, pero es un proceso que durará lo que tenga que durar, y no temas por ello, porque tú siempre serás la Tacii de siempre -su comentario me hizo sonreír-. Y ahora vamos al salón, que casi está lista la cena, y espero que aunque sea un poco, tomes algo.
- Está bien -lo dije convencida, él solo miraba por mi bien, y si no hacía por ayudarme a mí misma y me dejaba, me iba a resultar mucho más duro asimilar todo lo que había sucedido-.
Pasé la noche metida en mis pensamientos. Tras tomar un poco de sopa me senté en el sillón y pensé en qué haría al día siguiente. Sabía que no volvería con Jerry, pero temía que hiciese alguna locura, y matarle no era una opción, porque como ya me dijo, si no se encargaba él del asunto, lo haría su hermano, que encima trabaja en el hospital, muy cerca de Tommy.
Vi por el rabillo del ojo que Tommy se acercaba al sillón mientras yo andaba encerrada en mis pensamientos, tratando de encontrar la solución más adecuada para aquella situación, porque hasta el momento consideraba que siempre había una solución óptima, pero aquella era la primera vez que no daba con una que no implicase correr un riesgo desmesurado. Tommy se sentó a mi lado, y se giró hacia mí:
- Estás muy callada, ¿en qué piensas?
- No sé qué voy a hacer mañana, Tommy...
- Tú no te preocupes, ahora tómatelo con calma y descansa, tú déjalo en mis manos, no pienses en ello más.
- Está bien -a pesar de que sonaba tranquilizador, sus palabras no lograron apaciguar mis nervios-. ¿Crees que se lo debería decir a Pears?
- Sinceramente sí, a parte de por ser una de las personas implicadas, es prácticamente tu hermano, y él te va a poder ayudar también, cuantos más apoyos tengas, más fácil te va a resultar superarlo.
- Es que no me veo capaz de decírselo, me pasa lo mismo que contigo, lo quiero contar, pero me cuesta mucho encontrar las palabras adecuadas para decirlo, y exponerle el caso me va a llevar a volver a revivir el suceso, y eso tampoco me apetece...
- A ver, si no te importa se lo puedo decir yo. Ya sé que no es lo mismo, pero comprendo lo que me dices, y entiendo que a ti te resulte complicado.
- No, es que te meto en un gran compromiso, porque soltar algo así de gordo no es fácil, y por ejemplo Thomas no es la primera vez probablemente que haya presenciado una situación así, y para él es más fácil, y...
- Bueno, pues deja eso también en mis manos, tú no te preocupes en absoluto, ¿vale?
- No puedo dejar todo en tus manos, bastante carga tienes conmigo.
- Tú no eres una carga, y lo que ha pasado es un hecho, hay que afrontarlo, y si yo te puedo ayudar, sabes que lo voy a hacer. Así que pon final a esos pensamientos trágicos tuyos y relájate. ¿Quieres que vaya a por Alison, o prefieres que se quede con Dave?
- Me encantaría estar con ella, pero ahora mismo siento lo suficientemente bien como para hacerme cargo, además, estoy tranquila, porque sé que con Dave también va a estar bien.
- Creo que es una buena decisión -se acercó a mí y me pasó el brazo por alrededor de los hombros-. Ahora cierra los ojos y tranquilízate, no me voy a ir, ¿vale?
- Vale Tommy, gracias -apoyé la cabeza sobre su hombro y cerré los ojos-.
Noté un libero bamboleo en un momento determinado, pero no le hice demasiado caso, tal vez incluso eran imaginaciones mías.
Me desperté, al parecer había conseguido dormir bien, cosa que desde que empezaron los episodios de violencia no había sucedido. Miré a mi alrededor, Tommy ya se habría ido a trabajar, así que me levanté para prepararme para ir al trabajo. Al ver la hora me sobresalté, era muy tarde, por mucho que corriese iba a llegar extremadamente tarde. Fui a toda prisa hacia el salón para llamar al puesto y decir que iba en seguida, antes de que se preocupasen o me pusiesen una falta.
Al abrir la puerta del salón descubrí a Tommy, que estaba sentado en el sillón leyendo, con Alison a su lado jugando con su peluche. Estaba muy confusa:
- ¿Qué pasa? -le pregunté a Tommy, extrañada-.
- He llamado al trabajo y he pedido un día libre por asuntos familiares, me corresponden tres, así que por pedir hoy uno no me van a decir nada, y he llamado a tu trabajo y he dicho que estabas mala. También he hablado con Pears, y le he dicho que le tenía que contar una cosa importante, que se pasase cuando saliese del trabajo.
- ¿Le has dicho que tenga cuidado?
- Tacii, cariño, Pears tiene más conocimientos militares que la gran mayoría de personas que se refugian aquí, y me arriesgo a decir que incluso más que ese desgraciado que pretende ir a por nosotros -Alison se dio cuenta de que estaba allí, y vino corriendo a darme un abrazo-. Por cierto, cuando me he levantado he ido a por Alison, que tenía ganas de verte.
- Gracias -me acerqué y le di un beso-. Pero ¿mañana qué vamos a hacer?
- Pues ya lo veremos, tú no te preocupes por eso, disfruta del día. Por cierto, me ha llamado Thomas también, que al ver que no estaba en el trabajo, pensaba que te podía haber sucedido algo, le he dicho que luego le llamaría y le diría qué tal estás, o bueno, si lo prefieres, puedes hacerlo tú misma, seguro que es mucho mejor así.
- Está bien, me voy a relajar un rato.
Pasé toda la mañana a lado de Alison, me sentía mucho mejor a su lado, ella era la única de las tres personas que estaban bajo en punto de mira de Jerry que no se podía defender, la más inocente e indefensa de ellos, con diferencia. La observaba, a pesar de todo lo que había sucedido fuera era era muy feliz, y se estaba desarrollando correctamente. No sabía cuánto duraría aquella situación, ojalá que para siempre, y pudiese crecer segura y disfrutar de la vida. Tal vez yo, con mi derrumbe emocional, había acabado con todo aquello, y nos tocaría volver a luchar por seguir un día más vivos. No lo sabía, ojalá me estuviese equivocando.
La mañana pasaba rápido. Por acto reflejo miraba constantemente al reloj, esperando a que llegase la hora de ir al ayuntamiento, me costaba creer que ya había roto con aquello. Y por dentro me sentía libre, aliviada, e incluso segura. Quién sabe hasta dónde podría haber llegado Jerry, me había provocado una lesión grave, y probablemente si hubiese seguido me habría terminado matando. Quién sabe, tal ves me acababa matando igualmente.
El sonido del timbre me sacó de mis pensamientos. Tommy, que estaba lavando los platos, se dirigió rápidamente a abrir, y tras esta pude ver a Pears, que parecía preocupado, lo cual consideraba que era normal, después de lo que Tommy le había dicho por teléfono:
- Hola chicos, ¿está todo bien? -preguntó mientras entraba-. Esta mañana, cuando no te he visto en el trabajo, me he preocupado, porque sé que no es normal en ti, Tacii, así que tiene que haber algo serio entre medias -estaba acelerado, se le notaba verdaderamente nervioso-.
- Hay una cosa que te tenemos que contar, bueno, lo haré yo, pero porque es mejor así -dijo Tommy, mientras se acercaba a mí-. Oye cielo, ¿prefieres estar tú presente, o no?
- Creo que esta vez no, me quedaré con Alison en el dormitorio. No tengo ganas de volver a la misma situación de ayer.
- Está bien, si necesitas lo que sea avísame, ¿vale?
Asentí, y me metí en la habitación con Alison. Aquella experiencia no quería volver a vivirla de nuevo, me costó un horror estar presente mientras Thomas le contaba a Tommy lo que había sucedido, a parte de por vivir el hecho de nuevo, no me gustaba ver su reacción, aunque sabía que era lo correcto porque era precisamente algo relativo a mí.
No quise interrumpir en ningún momento, les oía hablar, no muy alto, así que no podía entender qué era lo que estaban diciendo. Por otra parte, mejor, tampoco quería saberlo, Pears tenía que conocer lo que había sucedido, y no implicaba que yo lo escuchase todo de nuevo.
En un momento determinado, Tommy llamó a la puerta y entró en la habitación:
- Ya se lo he contado -me dijo, con aire serio-. ¿Quieres salir y hablar con él, o prefieres dejarlo estar?
- Si te soy sincera no quiero hablar de ello, pero creo que la situación lo merece.
- Tacii, si ahora mismo no te sientes lo suficientemente bien como para hacerlo, no lo hagas, ya lo hablaréis en otro momento...
- No, me esforzaré un poco e intentaré mantener la compostura. Ya que al menos no le he podido contar lo que ha sucedido, que menos que, ahora que lo sabe, me hable al respecto y yo también.
- Está bien, en ese caso ve cuando quieras, yo también voy a ir, y me voy a quedar con esta pequeña señorita -dijo, mientras cogía en brazos a Alison y se iba para el salón con ella-.
Respiré hondo, me levanté de la cama, en la cual me hallaba sentada con las piernas estiradas, y crucé la puerta. En aquel momento empecé a sentir cierta ansiedad, como cuando abría la puerta del despacho de Jerry. No, otra vez no, o mejor dicho, ya nunca más.
Vi que Pears estaba sentado en el sillón, con una particular gesto que jamás había visto en él, parecía en estado catatónico. Me senté a su lado, y me quedé mirándole un poco, esperando a que, de alguna forna, empezasen las preguntas:
- ¿Cómo estás? -fue lo primero que me preguntó-.
- Bueno, estoy mejor que ayer, ¿y tú?
- Francamente mal, la verdad. Ya venía con la idea de que alguna cosa había ocurrido, pero desde luego que no de semejante calibre. No sabes cuánto lamento lo que te ha sucedido, y que yo no haya podido hacer nada para evitarlo -me dijo, mientras me daba un largo y cálido abrazo-.
- No tienes que lamentar nada, Pears, tampoco podías haber hecho nada para evitarlo, y por encima de todo, no ha sido culpa tuya.
- Lo sé, pero cuando Tommy me lo estaba contando no me lo podía creer, y a pesar de que te conozco muy bien, no me esperaba que pudieses aguantar tanto algo así, has sido muy fuerte, pero no le tenías que haber dejado que te hiciese absolutamente nada, ni mirarte.
- Pero era eso o jugármela y que matase a las personas que más quiero, y sinceramente, en un mundo que se ha venido abajo, vosotros sois los que me dais ganas de seguir adelante y luchar por sobrevivir.
- Oh, pero mira que eres -me respondió Pears mientras me aplastaba entre sus brazos-. La verdad es que no sé qué decirte al respecto, lo único que se me ocurre es que sabes que puedes confiar en mí, y para lo que necesites, voy a estar ahí, pero literalmente, ahí -dijo, señalando hacia la puerta, a lo cual yo me reí-. Te queremos mucho, enana, y vamos a estar contigo tanto para lo bueno como para lo malo, así que a seguir luchando.
- Vale Pears, gracias -le sonreí-.
- Por cierto, esta mañana nos han dado ya las instrucciones para la salida.
- ¿Cuál? -había estado tan distraída con mis temas personales que, a lo largo de toda la semana no me había enterado de nada de lo que había sucedido-.
- ¿No te acuerdas? Pues lo del asentamiento de los militares que estamos vigilando, vamos a ir allí a hablar con ellos, y a ver cuáles son sus intenciones.
- Ah, vale, ya recuerdo. Y, ¿qué habéis decidido?
- Mas que "qué hemos decidido", lo que "ellos" han decidido, el comité miliciano. Ya han organizado la incursión, vamos a ir unos pocos soldados de cada departamento, y del nuestro, a parte de alguno que aún tengo que sopesar, de los seguros vas a estar tú.
- ¡¿Yo?! -dije, sorprendida-.
- A ver, no sabía lo que te había ocurrido, además, me lo había planteado, no voy a obligarte a ir si no quieres.
- No, si sí quiero ir, es que me ha sorprendido, no me lo esperaba. Y, ¿cuándo va a ser?
- En un par de días. Mañana y pasado nos vamos a dedicar a prepararlo todo bien y dejarlo listo, pero si necesitamos más tiempo, pues saldremos más tarde.
- Ah, vale, la verdad es que reo que me va a venir muy bien.
- Pero eso no es todo, como va a ser algo importante, que incluso va a venir Ralph, necesitamos no solo soldados, y un buen equipo médico creo que nos va a venir muy bien, y claro, como yo conozco al menos a uno bueno...
- Eso creo que no lo hemos hablado -dijo Tommy, al captar la indirecta-.
- Ya lo sé, era para que no te diese tiempo a pensarlo o me echases de casa -nos reímos con la contestación de Pears-. Te digo lo mismo que a ella, puedes venir si quieres, o lo elegimos tipo sorteo, no quiero condicionarte.
- No te preocupes, no tienes que esperar a mi decisión, voy a ir -me alegré al oír aquello, tener a Tommy cerca me iba a ayudar mucho, sobre todo a sentirme segura-.
- Muchas gracias, entonces, ¿os apunto a los dos? -asentimos prácticamente al unísono-. Muy bien, esto va a ser como los viejos tiempos.
- Espero que no -dije-. Oye, ¿por qué va a venir Ralph? Se supone que tenemos que ir a ver qué pasa con ese grupo...
- Ya, yo tampoco lo entiendo demasiado, le pregunté precisamente al respecto, pero me dijo que quería estar presente porque era importante, además, él es el responsable de este sitio, así que supongo que quiere quedar bien con los "ciudadanos". Bueno, chicos, no quiero entreteneros más, voy a irme a casa a preparar algunas cosas para mañana -se puso en pie-. Y si necesitas lo que seas, ya sabes Tacii, o incluso si cambias de opinión respecto a lo de ir, vas a tener opción de elegir en todo momento, hasta el mismo día que nos vayamos a ir.
- Muchas gracias, Pears -me puse en pie para acompañarle a la puerta, y una vez lo hice, me dio un gran abrazo-.
- Recuerda que te quiero mucho, ¿eh? Bueno, más bien, que te queremos mucho -dijo, señalando hacia el sitio en el que estaba Tommy sentado con la pequeña al lado-.
- Lo mismo digo -le sonreí, y le acompañé a la puerta-.
Una vez se fue, me sentí más aliviada, tras habernos sincerado estaba mucho más calmada, lo que me había sucedido había sido una realidad, algo que tenía que hacer frente y superar cuanto antes. Sentía que si seguía así, podría superarlo y volver a ser la misma de siempre.
Decidí volver a sentarme en el sillón, y Tommy vino, con Alison, a hacerme compañía, pero sabía que, a parte de eso, quería hablar:
- Bueno, ¿cómo estás? -me preguntó, mientras ponía su mano sobre la mía-.
- Creo que bastante mejor, además, me va a venir bien tomarme un respiro, aunque voy a echar de menos a mi niña -dije, mientras estiraba el brazo para llamar su atención, pero parecía más interesada en su sonajero-.
- Lo sé, por eso cuando me lo dijo Pears, después de que le contase lo que te sucedió, le animé a decírtelo, porque al principio no estaba muy seguro -me sonrió e hizo una breve pausa-. Yo también voy a echar de menos a Ali, pero va a estar en buenas manos, eso seguro.
- Sí, también tendré que hablar con esas buenas manos para decirle que se tiene que hacer cargo de ella mientras nosotros no estemos. Oye, una cosa, ¿Pears no te había dicho nada antes de que tenía pensado que tú también vinieses al reconocimiento?
- Puedes creerme, no sabía nada. ¿Y esa pregunta?
- Es que casi antes de que él te dijese nada tú ya parecías seguro de tu decisión.
- Pero eso es porque estaba seguro, y además, voy a estar contigo, y como sé que si estoy contigo, sea donde sea voy a estar bien, me ha importado menos aún decir que sí -le sonreí-. ¿Le convence la explicación a mi "Madame"?
- Qué bobo -me reí, y nos besamos-.
Las cosas parecían ir mejor, y sentía que iba a poder con todo lo que me había ocurrido gracias a que contaba con unas personas maravillosas a mi alrededor que no me iban a dejar hundirme lo más mínimo. Y era por aquello por lo cual sabía que si era necesario dar la vida por ellos lo haría sin dudarlo dos veces.
Tal vez ese momento estaba más cerca de lo que pensaba.


