Estaba destrozada. Creía que podría aguantar, que era fuerte, pero era todo una mentira que yo misma había creado y tratado de tragarme. La situación a lo largo de la semana transcurrida ha empeorado con respecto a mi situación anterior.
Creía que tal vez Jerry se había enfadado conmigo y que el resto de días sería más suave, pero no, tenía que demostrar su superioridad todos los días, que él era el jefe, el que podía dominar lo que quisiese. En alguna ocasión incluso me hizo tanto daño que pensé en ir al hospital de urgencias, pero sabía que no mejoraría mi situación, me automedicaba para mitigar el dolor y que Tommy no sospechase nada, aunque sabía que él no se fiaba de mí, con razón, cuando le decía que estaba bien y lo fingía. Aún así, habíamos mantenido más discusiones a lo largo de esta semana que a lo largo de toda nuestra relación de pareja.
Aquel día estaba especialmente dolida, notaba un agudo pinchazo en el estómago, probablemente a causa de una patada que me propinó Jerry cuando recogí mis cosas del suelo. Salí del baño, y allí estaba Tommy, que acababa de llegar del trabajo. Alison se estaba echando la siesta, así que fui a recibirle yo sola:
- Hola Tom -le dije, mientras me acercaba y le daba un abrazo-.
- Hola Tacii -me rodeó con sus brazos y me dio un beso-. ¿Qué tal hoy el día?
- Bien, no he hecho nada fuera de lo habitual. ¿Y tú?
- También bien, las cosas en el hospital han estado tranquilas. Querían que me quedase esta noche a hacer inventario, pero les he dicho que no, hoy no me tocaba. Qué cara tienen...-miró por el salón, parecía estar buscando algo-. ¿Y Alison?
- Se ha quedado dormida, le han dado ganas de siesta hoy -vi que Tommy iba a la habitación de Alison, y sonrió al verla dormida-.
- Parece un angelito, como su mamá -se fue a cambiar a la habitación, y no tardó en salir-. Oye Tacii, ahora que Ali se ha dormido, me gustaría hablar contigo.
- Claro. ¿De qué quieres que hablemos? -vi que tomaba asiento en una de las sillas de la mesa-.
- ¿Te hace feliz que vivamos juntos?
- Sí, ¿por qué lo preguntas?
- Porque desde que vivimos juntos te veo anímicamente muy diferente a cómo estabas antes. A ver, lo que quiero decir es que no me molesta que me lo digas, tal vez es demasiado pronto, o nos hemos precipitado...El caso es que si no estás cómoda con ello debería volverme con Dave.
- ¿Pero de dónde has sacado esa conclusión?
- ¿Qué conclusión?
- Pues que estoy mal porque vivimos juntos.
- No sé, tal vez porque te pregunto todos los dichosos días si te pasa algo, esperando a poder ayudarte y recuperar a la Tacii de siempre, pero obtengo como respuesta un "No, estoy bien", y como los hechos me demuestran lo contrario, no sé lo que creer. Comprendo que consideres oportuno no revelarme determinada información, pero si es algo que te afecta tanto como para hundirte, me gustaría que confiases en mí.
- Tommy, por favor, llevamos más de un año juntos, ¿y me vienes ahora con la confianza? ¿A caso crees que no confío en ti?
- Si me preguntas hace un par de semanas te habría contestado indudablemente que no, pero ahora lo estoy dudando...
- ¿Puedes decirlo con tus propias palabras? -parecía que el tormento del ayuntamiento no iba a ser lo único hoy-.
- Desde luego -me miró a los ojos-. Tacii, pienso que no confías en mí -me apartó la mirada, rápidamente-. Mira, no creo haberte dado razones para que no confíes en mí, pero tus motivos tendrás.
- ¡Confío en ti!
Esperé en su respuesta, pero no dijo nada más.
El resto de la tarde fue infernal, fuimos cada uno por nuestro lado y no nos dirigimos la palabra. Jamás habíamos tenido una discusión tan fuerte.
Me encerré en el baño, y mientras me duchaba, aproveché para llorar. Estaba cansada, dolida, me sentía humillada, sucia, infiel, cobarde, estúpida, ridícula, patética...
Deseaba ir a disculparme con Tommy y contarle todo, pero no quería ponerle en peligro. Quería darle un beso y decirle que le quería, pero sabía que por ahora no iba a poder. Había sido muy paciente y bueno conmigo, ni siquiera se había planteado mi ausencia de lívido o me lo había echado en cara, y se preocupaba por mí. Y yo, por otra parte, no podía decirle que me sentía mal, que estaba sufriendo constantes agresiones sexuales por parte del tipo que nos había gestionado la mudanza, porque iba a tener un precio muy caro que no estaba dispuesta a pagar.
Estuve un rato con Alison cuando se despertó de la siesta, pero era como si yo no estuviese allí. Parecía que me veía desde fuera, como si fuese una película. Era un monigote que estaba ahí, sin hacer ni decir nada, con la mirada perdida, ojos vidriosos y aspecto inexpresivo, como si fuese incapaz de gesticular el más mínimo gesto en mi cara. Era horrible. Incluso notaba que Alison estaba preocupada, y cada vez que me distraía se acercaba y me daba un abrazo. De vez en cuando notaba que Tommy me miraba de reojo, él quería hablar, y yo en parte también, no quería estar así con él, pero sabía que aquello, al menos por ahora, no iba a poder ser posible, así que preferí darme un día para aclarar las ideas.
Me fui a dormir relativamente pronto, últimamente me sentía muy cansada, y parecía que el número de horas que durmiese no importaba, me levantaría igual de cansada que cuando me iba a dormir. Estuve despierta un rato hasta que me dormí, esperando a ver si Tommy venía o hacía algo, pero se limitó a quedarse donde estaba. Quise levantarme y contarle todo, pero algo superior a mí me empujó fuertemente contra la cama, haciendo que de repente mi cuerpo pesase una tonelada y no me pudiese mover. Finalmente, me di por vencida y me dormí.
Cuando me desperté con el despertador, noté que la parte de la cama que correspondía a Tommy estaba como antes de irme a dormir, estaba más que segura de que no había dormido conmigo y había preferido quedarse en el sillón. Lo que me faltaba, que la discusión alcanzase semejantes magnitudes...
Hice lo mismo de siempre por las mañanas. Cada vez me costaba más despertarme, había llegado un par de veces tarde al trabajo, y si no me daba prisa, hoy también me pasaría. Llevé a Alison con Dave y me fui a trabajar.
Notaba que había gente a mi alrededor, incluso Pears, que durante el trabajo me hablaban, pero yo no les podía prestar atención. Estaba muy preocupada, en cuestión de días me había hundido, y me encontraba como en un estado de letargo mezclado con pocas ganas de seguir adelante.
Terminaba el trabajo, y como todos los días, me tenía que ir al ayuntamiento. Hacía unos pocos días que había descartado la posibilidad de que aquello acabara, lo cual probablemente terminaría conmigo. Intentaba aguantar, sabía que podía, pero me estaba engañando a mí misma, realmente no era ni de lejos lo suficientemente fuerte como para asimilarlo y seguir adelante sin dejar que aquello repercutiese no solo en mí, sino en los demás.
A pesar de todo, ya no me resultaba tan atroz, simplemente iba, desconectada, y me volvía a casa, para mí aquello se había reducido a ese ciclo. Ni siquiera llamé a la puerta, entré de golpe:
- Oye, ¿y esos modales? -me dijo, sonriéndome lascivamente-. Podías haber llamado a la puerta. ¿Qué pasó con esa Tacii que llamaba amablemente a la puerta y cuando yo lo decía, entraba? - "Para ti esa Tacii no va a volver" quise decir, pero me limite a mirarle, inexpresiva-. Bueno, ahora vas a salir y a volver a entrar como una persona civilizada, o sino sabes lo que pasará -se puso en pie, con la botella en la mano, e hice lo que él me ordenó sin rechistar, no tenía intención de comprobar qué se le pasaba por su sucia y retorcida mente de enfermo-. Buena chica -se acercó a mí y me dio un beso en la boca-. ¿Qué pasa?
- Nada.
- Ah, vale, como no dices nada, pensaba que igual tu cabecita estaba maquinando algo. ¡Más te vale que no sea así, porque tengo muy mal pronto y si alguien no acata mis órdenes se lo hago pagar.
- No estoy pensando nada.
- Bien, pues vamos a ello -dijo, mientras se acercaba a mí con aquella sonrisa tan característica-.
Puse la mente en blanco y traté de abandonar mi cuerpo.
Una hora más tarde
Abrí los ojos y miré hacia todos los lados, tratando de situarme. Había perdido el conocimiento, y no sabía por qué. Ni siquiera recordaba qué era lo que había sucedido.
Me puse en pie, sintiendo un fortísimo dolor abdominal, y un ardor insoportable en mis genitales. Justo delante de mí, sentado en una silla, vi a Jerry, que me sonreía de oreja a oreja:
- Ya te vale, mira que terminar así... -me dijo, mientras meneaba la cabeza con falsa indignación-. Recuerda lo que hablamos el primer día, no digas nada a nadie. Puedes tomarte algo y curarte tú misma, así que no vayas al médico. Y ahora vete, que tengo que recoger este estropicio.
Me froté los ojos, aún despistada por la situación. Seguía sin recordar qué había pasado, pero reconocí la barra de hierro, me resultaba vagamente familiar. La vi en el suelo, al lado de donde yo había estado inconsciente. Y también vi algo de sangre. ¿Era mía?
Salí corriendo de aquel despacho, siendo el centro de atención de mucha gente que me veía con el rostro descompuesto. Fui al baño, y pude observar, con espanto, que la sangre era mía, manaba de mi entrepierna. Horrorizada traté de pensar en qué había pasado, y a pesar de que no podía ir al hospital, debía hacerlo, me encontraba en un estado lamentable, y no parecía que fuese a dejar de sangrar. Lo único que esperaba era no cruzarme con Tommy, o sino tendría que darle más de una explicación.
Me costó una barbaridad llegar, me dolía tanto que cada poco tenía que parar a descansar y recuperarme. Traté de cubrirme lo mejor posible para evitar que se viese la sangre, aunque no estaba segura de si lo había hecho bien, las imágenes se me hacían difusas a medida que avanzaba.
Entré en el hospital, y dando tumbos, pedí al recepcionista ayuda urgente con una hemorragia. Me tuve que dirigir hacia una sala bastante alejada, y mientras iba, trataba de ocultarme lo mejor posible para que Tommy no me pudiese ver si aún seguía por allí. Me topé con Gladis, a la cual hacía mucho tiempo que no veía, y a pesar de tener unas ganas tremendas de hablar con ella y darle un abrazo, traté de disimular mi estado:
- Vaya, hola Tacii, cuánto tiempo -me dijo, acercándose a mí para darme un abrazo, pero no pude evitar proferir un aullido de dolor-. ¿Qué te pasa?
- No te preocupes, es que me duele un poco el estómago -se fijó en la sangre y me miró, desconcertada-.
- Tú no estás bien, Tacii, te voy a acompañar a urgencias. ¿Quieres que llame a Tommy?
- No, por favor, no le digas nada, sino se va a preocupar mucho.
- Está bien. Pero, ¿qué te ha pasado?
- He tenido un accidente, pero no quiero hablar de ello.
- Tienes razón, no es el mejor momento, ahora te voy a llevar para que te miren, ¿vale? Cuando te deje me voy a ocupar de unas cosas que tengo pendiente, pero te voy a ver enseguida.
Lo que ocurrió a continuación no lo recuerdo muy bien, pero cuando abrí los ojos vi a un tipo alto, moreno, con gafas, mirándome atentamente:
- ¿Cómo se encuentra, señorita Hale? -me preguntó el hombre, preocupado-.
- Mejor. ¿Qué ha pasado?
- Le trajo aquí uno de nuestros miembros del personal porque se encontraba indispuesta.
- ¿Y tiene mi diagnóstico?
- Sí, ahora mismo se lo iba a decir. Verá, señorita Hale, presenta un fuerte hematoma en el estómago, pero lo que más me preocupa es el desgarro muscular de su zona genital, es un desgarro mayor, considerablemente grave. Ya ha sido tratada y la débil hemorragia que tenía ha cesado, pero tiene que tener reposo en cuanto a sus actividades íntimas unas tres semanas más o menos.
- Oh, vaya. Pero, por el resto de cosas, ¿puedo hacer mi vida normal?
- Desde luego, siempre que no implique mantener relaciones, pero procure descansar, y tomarse la medicación que le voy a recetar -hizo una breve pausa-. Por cierto, ¿cómo se lo ha hecho?
- No lo recuerdo muy bien, además, ahora no me gustaría pensar en ello, me duele mucho la cabeza.
- Disculpe, comprendo su situación. Cuando quiera puede irse a casa, si nota alguna molestia, no dude en volver.
- Muchas gracias, doctor... -miré su chapa- Ortiz.
- Usted recuerde, descanse y tómese las cosas con calma, le ayudará mucho a recuperarse.
Me dio en un sobre marrón el historial, diagnóstico y la receta para pedir las pastillas. Traté de doblarlo lo mejor posible para poder guardármelo y que Tommy no lo viese. Miré la hora, alarmada, eran las ocho de la tarde, probablemente le extrañaría verme llegar tan tarde.
Fui a casa de Dave para preguntarle si se podía quedar con la niña también por la noche, así podría hablar con Tommy y luego vendría a por ella. Me dijo que sí sin dudarlo, y me preguntó si me había pasado algo por el hecho de haberme retrasado tantas horas. Le dije que había tenido lío y que me había retrasado, pero que no volvería a pasar.
Ahora venía la parte más complicada: ir a casa. No quería tener que darle explicaciones a Tommy, y se las debía, estas y otras muchas. Abrí la puerta suavemente, me asomé y lo vi todo oscuro. Las luces estaban apagadas, todo seguía como cuando me había levantado, lo cual significaba que allí no había nadie. Absoluto silencio, absoluta oscuridad. Por un lado quería saber dónde estaba Tommy, temía que se hubiese enfadado tanto conmigo que no quisiera ni verme, pero otra parte, tenía un momento perfecto para desahogarme.
Me apoyé contra la pared, y pensé en lo que no había caído antes: por las recomendaciones del médico, no iba poder seguir yendo a "visitar" a Jerry, lo cual sería terrible. Tendría que ir y hacer lo que él me dijese, a pesar de que no fuese lo que más me convenía. Me dolía mucho, pero podría aguantar. "No vas a poder, mentirosa" me dije a mí misma, igual que no había podido soportar lo que me había estado haciendo. Me puse a llorar en silencio, notaba como las lágrimas manaban abundantemente de mis ojos. En ese momento, un ruido me sobresaltó, y vi una luz salir de la habitación. Se trataba de Tommy, que estaba en la habitación, y al oír el ruido se asomó. Perfecto, ¿y ahora qué iba a hacer? Tenía que encontrar una explicación rápida para todo:
- Hola -me dijo, serio-.
- Eh...hola Tommy. ¿Qué hacías ahí? -no obtuve su respuesta, simplemente me miraba, extrañado-.
- ¿Estás llorando? -dijo, mientras encendía la luz del salón y se acercaba a mí, preocupado-.
- No, yo es que...
Entonces no pude evitarlo, simplemente estalle en llanto. Mis piernas flojearon y estuve a punto de caerme, pero Tommy llegó a cogerme antes de precipitarme contra el suelo. Sabía que me estaba hablando, pero no podía escucharle, estaba tan alterada que lo único que podía hacer era llorar, sin parar.
Tommy me ayudó a sentarme en el sillón, y me estuvo hablando hasta que por fin me vi capaz de hablar:
- Tommy, yo lo siento, yo... -me abrazó, pasando su mano suavemente por mi pelo, tratando de calmarme-.
- Tacii, no te tienes que disculpar, pero por favor, dime qué te pasa.
Sabía que me daría unos minutos para pensar. La verdad es que no quería contarle todo lo que había pasado, no me encontraba en condiciones de explicarme, pero sabía de alguien que podría ayudarme a calmarme, y a contarle todo lo que había ocurrido a Tommy.
- ¿Me puedes hacer un favor?
Entonces no pude evitarlo, simplemente estalle en llanto. Mis piernas flojearon y estuve a punto de caerme, pero Tommy llegó a cogerme antes de precipitarme contra el suelo. Sabía que me estaba hablando, pero no podía escucharle, estaba tan alterada que lo único que podía hacer era llorar, sin parar.
Tommy me ayudó a sentarme en el sillón, y me estuvo hablando hasta que por fin me vi capaz de hablar:
- Tommy, yo lo siento, yo... -me abrazó, pasando su mano suavemente por mi pelo, tratando de calmarme-.
- Tacii, no te tienes que disculpar, pero por favor, dime qué te pasa.
Sabía que me daría unos minutos para pensar. La verdad es que no quería contarle todo lo que había pasado, no me encontraba en condiciones de explicarme, pero sabía de alguien que podría ayudarme a calmarme, y a contarle todo lo que había ocurrido a Tommy.
- ¿Me puedes hacer un favor?
- Desde luego, ¿qué puedo hacer por ti? -me preguntó, mientras me miraba atentamente-.
- Necesito hablar con Thomas.
- Está bien, ahora le llamo, a ver si puede venir, o si hace falta te llevo donde él este.
Quise decirle que no se molestase, pero para cuando se lo quise mencionar, ya estaba llamando por teléfono. A pesar de que él me había reconfortado, seguía llorando, no podía parar. Vi que tras terminar su conversación por teléfono, se sentó a mi lado y volvió a acurrucarme en sus brazos, lo cual agradecía:
- Me ha dicho que en quince minutos está aquí, ¿vale? -asentí-. ¿Quieres comer o beber algo? -negué con la cabeza, no tenía ganas realmente de nada, simplemente quedarme allí, con él-. Si quieres voy a hablar ahora con Dave y recojo a la pequeña.
- No hace falta, lo hemos hablado ya.
- Te voy a hacer una pregunta, pero no me respondas si no quieres, ¿vale? -asentí-. ¿Es todo por lo mismo? -volví a asentir-.
- Perdóname, yo sé que...
- No es momento para disculpas, ya hablaremos de lo que pasó ayer en otro momento, ahora tranquilízate.
Estuve un rato absolutamente quieta, con los ojos cerrados, sollozando en silencio mientras Tommy me abrazaba. A pesar de cómo habían ido las cosas, él seguía siendo igual que siempre conmigo. Al cabo de unos diez minutos, alguien llamó a la puerta, y Tommy me apartó con cuidado para ir a abrir:
- Hola, Tommy, ¿qué ha pasado? Me dijiste que era urgente.
- Sí, es Tacii, se ha puesto a llorar sin parar cuando ha llegado a casa, y me ha dicho que quería hablar contigo -vi que Thomas se acercaba a mí y me daba un abrazo-.
- ¿Es sobre lo que te dije cuando vine a cenar?
- Sí, necesito tu ayuda -me limpié las lágrimas y respiré profundamente-.
- Yo no entiendo nada... -dijo Tommy, confuso por la situación-.
- Todo a su tiempo -le dijo-. Bueno, Tommy, ¿podrías dejarnos solos un rato a Tacii y a mí para hablar?
- Eh, sí... ¿Me puedo quedar en el pasillo?
- Sí, claro -le dije, aún limpiándome las lágrimas-.
Vi como Thomas y Tommy se decían algo en voz muy baja, lo cual no pude entender, y vi a Tommy salir de la casa, no sin antes echar una última mirada atrás. Thomas se sentó en una silla en frente de mí, dándome espacio:
- Tómate el tiempo que necesites, Tacii, hasta que sientas que estás mejor para que hablemos, ¿vale?
- Estoy mejor, ya puedo hablar -dije, con la voz aún rota-.
- ¿Qué ha sucedido, Tacii? Cuéntamelo como quieras, yo te voy a escuchar atentamente, y si necesitas parar en algún momento, no dudes en hacerlo -asentí, suspiré, y empecé a contar mi historia-.
- Desde hace dos semanas Tommy y yo vivimos juntos, y como sabes, tuve que ir a gestionarlo con una persona en el ayuntamiento -volví a suspirar-. Pues bien, esa persona me amenazó con matar a Pears, Tommy y Alison si no hacía lo que él decía -hice una breve pausa, mientras observaba a Thomas, que parecía sorprendido y estaba puntando algunas cosas en una libreta que llevaba-. Al principio se limitaba a humillarme, me hacía limpiarle el despacho y hacer su trabajo, pero a los pocos días, creo que a los tres o cuatro, la cosa fue a más y... -tuve que parar, el llanto me volvió-.
- Tranquila, cuéntalo a tu ritmo.
- Pues él...él me llegó a violar, y lo de hoy incluso me cuesta recordarlo -le di el sobre que traía del hospital-. Parece que usó una barra metálica para hacerme más daño hoy, y he tenido que ir al hospital para que me parasen la hemorragia -sin darme cuenta noté que estaba llorando mientras hablaba-. Él me dijo que si se lo decía a alguien, mataría a las tres personas que tenía en el punto de mira, y por eso no le he dicho nada a Tommy. Pensaba que podría aguantar, pero no sabía lo débil que era...
- No eres débil, Tacii. Ese hombre ha hecho algo indescriptible, y te ha hecho sentir muy mal. Estoy más que seguro de que estos días te has sentido muy sola, y especialmente vulnerable por no poderte defender -asentí-. No tenías que haberle consentido hacerte nada de esto, porque desde el momento que accediste, le diste esa ventaja de la que ha estado gozando todo este tiempo. No te estoy culpando, aclaro, simplemente quiero decir que desde que el momento que el vio que podía dominarte, cada vez fue incrementando más el sufrimiento y dolor que te provocaba, y si hubieses seguido, probablemente te habría matado. No voy a decir que tu decisión sea mala, porque realmente todas las decisiones conllevaban un riesgo, lo mejor hubiese sido decírselo a alguien cuando empezó, pero asumir el riesgo de que Pears, Tommy y Alison estuviesen en peligro es demasiado grande, sobre todo si no sabes hasta dónde puede llegar esa persona, pero después de lo que te ha hecho, tu decisión fue más que valiente por salvar a los tuyos.
- No me quedaba más remedio, no estaba dispuesta a comprobar de lo que él era capaz...
- No hace falta que me cuentes más si no quieres, creo que tenemos suficiente información por el momento. Si te parece bien, a partir de ahora te voy a estar tratando una temporada para ayudarte a sobrellevarlo, porque es muy duro, y a pesar de que eres una chica muy fuerte, necesitas un apoyo externo, a parte del que te proporciona tu entorno. Bueno, ¿se lo quieres contar a Tommy, lo hago yo, no se lo quieres contar...?
- Sí, se lo quiero contar, pero no creo que yo lo pueda hacer, me voy a derrumbar si me toca decírselo.
- Está bien, se lo contaré yo. ¿Quieres estar tú presente? -dura decisión, no estaba segura-.
- Creo que sí, aunque no pueda decírselo quiero estar ahí, a lo mejor me quiere consultar algo.
- Vale -Thomas se puso en pie-. Voy a llamarle para que entre, y ya sabes, si en algún momento no te sientes cómoda, te puedes ir, o pedirme que haga una pausa.
- Está bien. Por favor, Thomas, hazlo con mucho tacto...Y déjale claro que lo mejor es que por el momento no haga nada.
- No te preocupes, es, o al menos fue, mi trabajo, y bueno, aunque tenga intención, voy a hacer lo posible para convencerle y que te escuche.
Vi a Tommy aparecer cuando Thomas abrió la puerta. Le invitó a pasar, y a que se sentase. Le hice una señal para que se sentase en el sillón conmigo, me sentía reconfortada teniéndole al lado:
- Hola Tommy, mira, hemos estado hablando mientras estabas fuera sobre lo que ha ocurrido, y Tacii me ha dicho que quiere que te lo cuente yo, porque ella no se ve capaz, pero va a estar presente de todas formas, ¿vale? -Tommy asintió-. Desde hace aproximadamente dos semanas, cuando estabais organizando la mudanza, Tacii tuvo que reunirse con el chico que os llevaba el trámite en varias ocasiones, unas dos o tres si no recuerdo mal -hizo una breve pausa, probablemente pensando cómo seguiría-. Esta persona amenazó a Tacii en la última cita, en la que os autorizaron la mudanza. Ese tipo le dijo que, si no hacía lo que él quería, acabaría con sus seres queridos, enumerando específicamente a tres: Pears, Alison y tú, así que por temor a que os pasase algo, ella accedió.
- ¿Por qué no me dijiste nada? -me dijo Tommy, con una mezcla de preocupación y lástima, a lo cual ni siquiera me vi capaz de responder-.
- La advirtió de que si avisaba a alguien, las cosas serían peores, y al principio ella pensó que aguantaría. Los primeros días la estuvo humillando sin cesar, pero le pareció poco, así que cada vez fue más duro y cruel con ella -vi que Tommy me volvía a mirar, y no pude evitar derramar más lágrimas, ni siquiera era capaz de escuchar aquello sin venirme abajo, y vi que él se acercó y me rodeó con sus brazos-.
- No me lo puedo creer, Tacii...
- Ese hombre ha llegado a agredirla sexualmente reiteradas veces, incluso usando objetos para provocarla más dolor -Thomas le pasó mi historial a Tommy para que pudiese comprobar de primera mano lo que había ocurrido aquel día-.
- ¿Desgarro vaginal? ¿Ese hijo de puta te ha hecho esto? -asentí, sin poder calmarme-.
- Usó una barra de metal, pero no me acuerdo de nada, me desperté y todo me daba vueltas -dije, entre sollozos-. He tenido que ir al hospital al salir de allí porque no dejaba de sangrar y me dolía mucho -mientras decía aquello, vi como Tommy también tenía los ojos vidriosos, y volvía a estrecharme entre sus brazos-.
- Siento muchísimo que hayas tenido que pasar por esto, cariño, soy un capullo por haber pensado que estabas así porque no querías que viviésemos juntos -noté por su tono que él también estaba llorando-.
- No pude aguantar más, y no quería que os hiciese nada. Le dejé hacerme lo que quiso, y me sentía muy mal, porque te estaba engañando. Por favor, perdóname.
- Has hecho todo esto por nosotros, Tacii, en todo somos nosotros los que nos tenemos que disculpar. Amor, de verdad, es que no me creo que te hayan hecho esto... Voy a ir ahora mismo a por ese pedazo de hijo de perra y le voy a enseñar lo que está bien y lo que está mal -rápidamente vi a Tommy levantarse, seguido de Thomas-.
- No, no hagas eso, lo mejor es esperar a que Tacii se recupere emocionalmente, no puede pasar por más situaciones estresantes.
- No quiero que lo hagas Tommy, no porque no se lo merezca, sino porque no quiero que te haga nada, es un desequilibrado, y por poco que pase, no quiero que te suceda nada. Quiero que te quedes conmigo -vi que se volvía a sentar y me abrazó, pasándome la mano de arriba a abajo por la espalda-.
- ¿Quieres consultarle algo a Tacii, Tommy?
- Creo que de momento necesito asimilar lo que ha sucedido -dijo, con voz apagada-.
- Está bien. ¿Queréis que os deje solos? -ambos asentimos al unísono-. Si necesitáis cualquier cosa llamadme, estoy disponible para vosotros las veinticuatro horas del día.
- Muchas gracias -le dije a Thomas, mientras le daba un abrazo en agradecimiento-.
- Mañana te dejaré descansar, pero pasado mañana te espero en la consulta, ¿eh? -asentí. esbozando una ligera sonrisa-.
Al final no lo había podido aguantar, me había superado, había podido conmigo.
Después de todo, ¿qué sucedería ahora? ¿Jerry sería capaz de poner en práctica su amenaza?

:3
ResponderEliminar