domingo, 31 de marzo de 2019

Fighter

"No necesito que me salves,no necesito que me cures,no te necesito a ti ni a tu antídotopara el cual yo soy mi propio veneno"

No necesitas a nadie, eres fuerte, tú solo puedes con ello. Tú puedes con todo.

Las cosas son complicadas, todos tenemos problemas, pero lo importante es superarse día a día, caer y volver a levantarse, luchar, sobrevivir, nunca dejar que la vida nos supere.

Si nos rendimos estaremos dando la razón a todos aquellos que nunca creyeron en nosotros, que buscaron la forma de impedirnos llegar a ser lo que queremos...

Sigue luchando. Repito esto mucho porque creo que es indispensable, y más tal y como están las cosas. Tenemos que aprender a dejar fluir aquello que no está bajo nuestro control, seguir adelante y dejarlo de lado si es necesario, porque es algo que no podemos controlar y no debemos dejar que nos supere.

Sobrevive y demuestra de lo que eres capaz. No dejes que tu persona dependa de otra, que lo que tú eres esté en otras manos, porque hay personalidades muy diversas, y puedes darte de bruces con una persona que busque hundirte, manipularte, dañarte, jugar contigo...

No busques un salvavidas, ni una cura, ni un antídoto, busca lo que tú quieras y necesites, pero que nunca dependa de otra persona que no seas tú.

Todos caemos alguna vez, unos más que otros, y depende de nosotros mismos levantarnos. Es cierto que hay apoyos que nos pueden facilitar el proceso, pero al margen de estos, deberíamos convencernos de que nosotros mismos deberíamos poder levantarnos solos, porque tal vez el día de mañana esos apoyos no estén por el motivo que sea, y entonces ¿nos podremos levantar?

Tal vez autosuficiente no sea la palabra adecuada, pero creo que la idea de valerse por uno mismo en situaciones complicadas es la clave. No con ello mantengo que debamos alejarnos de todos y no dejar que nos ayuden cuando se presenten, pero tenemos que ir con pies de plomo, o si no la caída será peor, y tendremos miedo de la vida, porque iremos con la idea más presente de que nos podemos volver a caer en cualquier momento.

En conclusión, caerse y levantarse, dejar que lo que nos rodea fluya y no intentar controlarlo todo. NO dejarnos en manos de nadie, ser nuestro principal soporte, y sobre todo, nunca dejar de luchar.

E ir siempre con la sinceridad por delante, no crear falsas realidades o creárselas a los demás. Ir con la verdad como bandera tal vez no te ahorre golpes, pero sí que les vas suavizar la caída a los demás.


sábado, 23 de marzo de 2019

Subsistencia

Enamorarse, desenamorarse,
caerse, levantarse
echar un vistazo atrás
y no ver nada

Un paso adelante, dos atrás,
y después la profunda oscuridad.
Dan paso a algo, al fin verás
que la esperanza resurge de la maldad

Mas es un proceso doloroso,
congela y quema a la vez,
lento y peligroso,
duele hasta quemar la piel.

Sigue, siempre hay que luchar
el camino es duro y cruel
nos dicen que lo bueno está al final
no sé si será verdad, pero hay que luchar

Un duro tormento supone,
cuando nada se interpone
siempre aparece algo en el camino
que nos impide pasar.

Con espada en mano,
y voluntad por oración
jamás dejes que el engaño
vire tu timón.

Poco más hay que decir,
así es la vida, vivir y morir
en un mundo de sufrimiento ciego
lucha continua contra tu ego.

Pero, nunca olvides...
No puedes huir
de las leyes naturales
vida y muerte, el fin.


sábado, 16 de marzo de 2019

Entropía del corazón

Palabras que se clavan como puñales
de mi desdicha, de mi condena,
agonía lenta, cadena perpetua
hirientes profundas señales

Mentiras que cobran vida
a través de las palabras,
se ciñen sobre mí, amargas,
creando una gran herida

La realidad se muestra,
demuestra la falsedad
que las palabras pueden llevar
una promesa que jamás llegará

Efímeros cuchillos,
desgarro de mi voluntad,
destello de maldad,
una promesa que jamás llegará

Intención sin emoción,
palabras sin significado.
Palabras vacías que causan estragos

Corazones rotos,
sonrisas desechadas
heridos por palabras,
avanzan hacia la estacada

Más fuerte que una bala,
más doloroso que una mirada,
se clava sobre mi pecho
y me sumo en la nada.

lunes, 11 de marzo de 2019

Demons in you

Que fluya, que corra, que vuele libre...

Fuera pasividad, de lado el conformismo, adiós a estar callado.

Bienvenida sea la ira, en todo su esplendor.

A veces hay que dejar las cosas fluir, no podemos tener todo bajo control, y no hay que olvidar que la ira es una emoción básica.

Sentir ira es como un volcán que se encuentra en erupción: se puede prever cuando va a aparecer, pero para evitarlo poco se puede hacer, y es inevitable contenerlo. Pero, como ya he dicho antes, hay que dejar que las cosas fluyan, y liberar ese sentimiento no es, ni mucho menos, nada malo.

Es algo fundamental, y es normal que sintamos ira cuando, por ejemplo, percibimos que nuestros derechos han sido vulnerados.

Pero consideremos también que a día de hoy está ciertamente mal visto "exteriorizar" esta emoción, y creo que es uno de los mayores errores en los que podemos incurrir en ese tipo de situaciones. Deberíamos normalizar que la gente se muestre tal y como se siente, ya que estar alegre es tan aceptable como estar triste, enfadado, asqueado, sorprendido o asustado.

Es lógico que no sea deseable ver a una persona bajo los efectos de una emoción negativa, pero también cumplen su función (no existen por hacernos sufrir, tienen una importancia evolutiva muy a tener en cuenta), y vivir significa aprender a gestionar esas emociones, a entenderlas y dejarlas fluir.

Porque nunca nadie dijo que ser humano fuese fácil, y de nuestros errores aprendemos. Que dejemos que alguien se siente mal si se da el caso no significa que no intentemos cambiar la situación para esa persona, simplemente tenemos que esforzarnos por entender, y no solo querer que nos entiendan, Ya no es solo ser vistos, sino también ver.

Vamos a intentar ver un poco más de lo que se muestra, a ver si así nos aclaramos un poco y somos capaces de ayudar cuando nos lo proponemos.

ADVERTENCIA: si ves a alguien enfadado, déjale estarlo, puede causar efectos secundarios irremediables. Para más información, consultar cualquier fuente psicológica fiable.

domingo, 10 de marzo de 2019

Dos días

Tan fugaz, a penas resulta perceptible,
tan fugaz que aún no ha empezado y acaba de terminar

Tan desgarrador que resulta audible
tan desgarrador que su eco me resulta familiar

Acompañada de campanas de muerte

Tan profundo que resulta interminable,
tan profundo que jamás se va a curar

Tan real, tangible,
tan real, injusto y mal

Acompañada de campanas de muerte

Enorme, horrendo, inmenso vacío,
anunciado por campanas de muerte
Soledad evocada, un martirio,
en manos de un inocente

Por cada lágrima que cae,
la herida se hace más grande
Fragmentado y abandonado,
la agonía se expande

Enorme, horrendo, inmenso vacío
anunciado por campanas de muerte.

jueves, 7 de marzo de 2019

En una sola palabra

Podría resumir todo lo que quiero decir con un simple "gracias", pero me gustaría desarrollarlo más, así que allá voy...

Han pasado muchas cosas, y desde que nací he sufrido cambios, tanto por dentro como por fuera. En ese proceso, que no ha hecho prácticamente más que empezar, he tenido rachas buenas y malas, como todo el mundo.

Me doy cuenta de que han sido muchos años en los que me he sentido sola, perdida, dubitativa...¿Qué es lo que estoy haciendo mal? Volviéndome a plantear esa pregunta unos años después, creo que puedo responderla, y darle el gusto a mi yo del pasado de pensar al respecto.

Lo primero que me gustaría es disculparme mi yo del pasado, porque fui muy mala, muy exigente, demasiado superficial y ni siquiera me di una oportunidad. Suerte que eso ha cambiado, y sé que esa parte de mí estaría orgullosa de la evolución.

Volviendo a la pregunta, ¿qué hago mal? No hay un patrón de cómo actuar, ni de cómo ser en la vida, así que por ese lado la pregunta en sí ya estaría mal formulada. Pero continuemos como si no fuese así. No he hecho nada mal, está claro que he cometido errores, y seguiré equivocándome, pero en mis manos no ha estado en ningún momento el poder de cambiar las cosas que se escapaban de mi control.

He conocido al egocentrismo, al interés, al desprecio, a la soledad, a la ira, al asco, a la envidia, a la humillación, al orgullo, a la desesperación...

Pero también he conocido a la amabilidad, a la simpatía, al coraje, al respeto, al cariño, la esperanza, el optimismo, la ayuda...

Por desgracia, cuando no tenía un criterio ni una madurez suficiente, tuve que enfrentarme a la oleada negativa. Tras el engaño de falsas amistades, se escondía todo eso, y lo que sirvió de precedente para elaborar toda la trama bajo una simple fachada. La soledad fue la mejor compañía que en ese caso se podía tener. Aquello provocó que cerrase muchas puertas, y que a gente que sí me quería no le dejase ayudarme. Mi peor enemiga era yo.

Han pasado ya años de eso, y creo que puedo compartir lo sucedido de esta forma, del modo más sincero que puedo. Y todo esto para demostrar que estaba equivocada, que mi yo de quince años no podría estar más confundida.

Discriminar toda esa toxicidad que me rodeaba me llevó a ser desconfiada, pero poco a poco han llegado personas a mi vida que me han demostrado precisamente lo equivocada que estaba.

Esas personas son un absoluto tesoro, se han ganado un sitio en lo más profundo de mi corazón. Si me caigo, no dudarían ni un instante en ayudar a levantarme. Y ya lo han hecho, y sé que en un futuro, si lo necesito, lo harán. Y yo lo haré por ellos también.

Esto que estoy escribiendo tal vez parezca que es una simple reflexión, pero en este caso, para mí, es mucho más que eso, porque es algo que llevaba dentro y necesitaba sacar, y creo que es un buen momento para hacerlo.

Esas personas han conseguido sacarme del pozo de autodestrucción en el que me encontraba, y convertirme en una persona feliz, siempre han estado ahí de la forma más desinteresada posible, y no creo que haya una forma humana posible de hacerles ver lo agradecida que estoy. También, volver a abrir la puerta y dejar a las personas que me querían ayudar y estar a mi lado que lo hiciesen fue importante. Gracias a todos.

Me habéis enseñado a quererme, a respetarme, y que en el mundo hay gente maravillosa, como vosotros. Sabéis que gran parte de lo que soy os lo debo a vosotros.

Porque se puede considerar que habéis salvado un alma, en este caso, la mía.

Vosotros me hacéis invencible, me habéis convertido en una persona más fuerte, más valiente, y en general (sobre todo) me hacéis muy feliz. Gracias por existir y por ser como sois, espero que no cambiéis nunca.

Sois mi razón para seguir adelante, y el motivo por el cual jamás voy a desistir en el intento.