miércoles, 31 de mayo de 2023

How the heart heals

Sentimientos encontrados, una dicotomía, llámalo X. Pero el caso es que la vida sigue, solo nos detiene el cese de la misma, es decir, la muerte. Y pase lo que pase no nos queda más remedio que continuar. Rendirse es una opción, sí, pero no es algo que solamos elegir de primeras, y suele ser más el recurso en situaciones de desesperación absoluta. 

El camino se puede hacer más complicado, otras veces sin embargo puede ser más sencillo y llevadero, pero lo cierto es que no es un camino de rosas, y al final nos quedamos con los pequeños momentos que hacen que nuestro corazón se sienta reconfortado, y nos animan a seguir adelante, a no recurrir a la alternativa de terminar con todo. 

Hay momentos muy duros que nos toca vivir, y los que nos quedan seguramente por delante, pero somos capaces de superarlo, o al menos a ello nos dedicamos gran parte de nuestra vida una vez tienen lugar dichos acontecimientos. Pueden afectarnos en mayor o menor medida, pero es inevitable para cualquier ser humano con un mínimo de conciencia y humanidad no experimentarlo.

¿Y cómo se supone que el corazón sana después de tanto dolor, de tanto sufrimiento? ¿Cómo lo hacemos para salir adelante, si hay heridas que pesan como montañas? No hay una fórmula para ello, ni siquiera es un proceso que se pueda definir, depende de cada persona por lo general, y es tan complicado porque somos todos tan diferentes que definitivamente para este problema no hay una solución válida.

El corazón tiene su tiempo de curación, las heridas se van a ir cerrando tarde o temprano, y pueden dejar una mayor o menor cicatriz, una huella que puede o no borrarse con el paso del tiempo, pero lo cierto es que todo pasa, absolutamente todo. 

Puede suponer el esfuerzo de toda una vida, pero no es algo que no podamos afrontar, independientemente de las dimensiones de la cuestión. Vamos a ser capaces de superar todos los obstáculos que la vida tiene preparada para nosotros, y llegará un momento en el que echemos la vista atrás y, al ver todo lo que hemos avanzado y lo que hemos dejado atrás, reconozcamos que ha merecido la pena. El quedarnos con esos pequeños buenos momentos de felicidad que le dan sentido a la vida, que hacen que merezca la pena totalmente vivirla y sufrirla. 

Y ahí será cuando seremos conscientes de que nuestro corazón se está curando. 



jueves, 4 de mayo de 2023

Las dos caras de una moneda vol.1

No todo es blanco o negro, hay una escala de grises comprendida entre medias que a menudo ignoramos, y yo peco en exceso de ello. O todo bueno, o todo malo, en mi caso particular es el negativismo, pero ya sea uno u otro, los extremos no son buenos.

Por suerte vivimos en una realidad en la que las posibilidades y opciones son muy variadas, así como lo que nos acontece. ¿Y por qué siempre tenemos que posicionarnos en un lado? Como si solo se nos planteasen dos grandes grupos, muy generalizadores, que dejan atrás muchos matices y conceptos fuera, que no ayudan, si no hacen que veamos la realidad más distorsionada. El generalizar las cosas en exceso hace que la realidad se simplifique y se vuelva plana, y si algo tiene la vida es la ausencia de simplicidad.

Y a pesar de tener esto tan claro, de saberlo, de entenderlo, yo personalmente sigo anclada en lo mismo, posicionada entre la espada y la pared, con una moneda constante en mi mano que me condiciona a diario. Lidiar con ello es un problema, pero estoy tan condicionada y supeditada a ello que lo tengo normalizado, es ya superlativo. 

Y sé que, como yo, hay mucha gente. Por desgracia probablemente la mayoría estemos en esa situación de dicotomía constante entre lo bueno y lo malo, sin poder ver las cosas en su propia escala, las dimensionamos y las metemos en sacos que se quedan grandes o pequeños, en cualquier caso excesivos. 

Tendríamos que ampliar el foco pues para poder ver esa imagen general y, por lo tanto, esa escala de grises de las que estábamos hablando, ¿verdad? Pero cuando hay intereses por detrás de mantener que esto siga siendo así no es algo que sea factible, más bien suena utópico. La sociedad meritocrática en la que vivimos ya nos enseña desde que somos pequeños a tener las cosas claras, a ser conscientes de lo que es bueno o malo, y al final hemos terminado funcionando en base a ello precisamente porque es lo que nos han enseñado. No podemos fallar, no podemos dudar, no nos podemos posicionar en medio, nos lo prohíben, aunque existe esa posibilidad.

No se trata de desaprendernos lo aprendido ni de olvidar, si no más bien de cuestionarlo todo, de incorporar nuevos conocimientos, y de ver el cuadro al completo. De ser conocedores de que los extremos no son aliados, sino armas peligrosas que suponen un lastre y un importantísimo condicionante. 

La realidad es tan rica, tan compleja y tan variada que no podemos verlo todo con un filtro de color limitado, hay tantos matices y tonalidades que nos estamos perdiendo, que es lo que hace de la vida lo más complejo y hermoso a la vez, lo que le da sentido.




miércoles, 3 de mayo de 2023

Más fuerte

He caído, y podré caer más, y me queda mucho camino aún por recorrer, no va a ser más fácil, ni mucho menos. Pero el recorrido que llevo me representa, al final no deja de conformar quien soy, y todo lo que pase lo pude, puedo y podré superar. Me consuela saber que no estoy sola y, por muy difícil que sea, sé que tarde o temprano volveré a ser fuerte.

Un sentimiento de ardor en el pecho, me falta el aire, pero hago lo mejor porque es lo que quiero y por lo que lucho, y me puedo equivocar, de hecho, estoy segura de que me quedan muchísimos fallos por delante. 

Así como equivocarme, sé que voy a caer en lo más profundo, pero así como caigo me volveré a levantar, todas las veces que sean necesarias, no me pienso rendir porque me espera algo mejor que desistir. No necesito que la oportunidad venga a mí, yo la buscaré.

Puede que no sea la mejor persona, la que tiene más fortaleza o resiliencia, pero soy quien soy, soy yo, e intento hacer las cosas lo mejor que puedo y aceptarme con mis virtudes y mis defectos. Me dejo estar mal si lo necesito, soy autocompasiva, pero intento salir adelante y aunque me cueste una vida, no me quiero rendir. 

Si caigo intento levantarme, y aunque cada vez cuesta más, también me hago con ello un poquito más fuerte, y sé que el día de mañana echaré la vista atrás, me acordaré y me sentiré orgullosa de mi decisión, a pesar de haberme planteado tirar la toalla y dejarlo todo, de dejar todo lo que soy, acabar con ello, cesar mi existencia y acabar con el problema de raíz sin buscar solución. 

He creído en que habría algo mejor, en que las cosas no estarían mal para siempre, que no todo es blanco o negro, y sigo intentando pensarlo así, aunque es muy difícil, yo misma me saboteo para que me cueste especialmente. Pero tengo la "suerte" de ser terca y de tener gente a mi alrededor que me da la vida y me anima y motiva a seguir adelante. Gran parte del mérito sin duda lo tienen estas personas y lo saben.

Es difícil y duro, no solo para mí, si no para todo el mundo, todos tenemos nuestras cosas y tenemos que lidiar con ellas constantemente, cada persona tiene sus propios demonios que le atormentan, y esto no es solo para mí, es para todo el mundo que se sienta o haya sentido así.

Nos aferramos a la luz, a esos pequeños grandes momentos que hacen que nuestra vida tenga sentido y merezca la pena. Y, entre otras cosas, gracias a eso sigo yo aquí y espero seguir haciéndolo por mucho más tiempo. 

Voy a seguir luchando, no me voy a rendir fácilmente. Y espero que si estás leyendo esto y te sientes así no te rindas tampoco.