jueves, 4 de mayo de 2023

Las dos caras de una moneda vol.1

No todo es blanco o negro, hay una escala de grises comprendida entre medias que a menudo ignoramos, y yo peco en exceso de ello. O todo bueno, o todo malo, en mi caso particular es el negativismo, pero ya sea uno u otro, los extremos no son buenos.

Por suerte vivimos en una realidad en la que las posibilidades y opciones son muy variadas, así como lo que nos acontece. ¿Y por qué siempre tenemos que posicionarnos en un lado? Como si solo se nos planteasen dos grandes grupos, muy generalizadores, que dejan atrás muchos matices y conceptos fuera, que no ayudan, si no hacen que veamos la realidad más distorsionada. El generalizar las cosas en exceso hace que la realidad se simplifique y se vuelva plana, y si algo tiene la vida es la ausencia de simplicidad.

Y a pesar de tener esto tan claro, de saberlo, de entenderlo, yo personalmente sigo anclada en lo mismo, posicionada entre la espada y la pared, con una moneda constante en mi mano que me condiciona a diario. Lidiar con ello es un problema, pero estoy tan condicionada y supeditada a ello que lo tengo normalizado, es ya superlativo. 

Y sé que, como yo, hay mucha gente. Por desgracia probablemente la mayoría estemos en esa situación de dicotomía constante entre lo bueno y lo malo, sin poder ver las cosas en su propia escala, las dimensionamos y las metemos en sacos que se quedan grandes o pequeños, en cualquier caso excesivos. 

Tendríamos que ampliar el foco pues para poder ver esa imagen general y, por lo tanto, esa escala de grises de las que estábamos hablando, ¿verdad? Pero cuando hay intereses por detrás de mantener que esto siga siendo así no es algo que sea factible, más bien suena utópico. La sociedad meritocrática en la que vivimos ya nos enseña desde que somos pequeños a tener las cosas claras, a ser conscientes de lo que es bueno o malo, y al final hemos terminado funcionando en base a ello precisamente porque es lo que nos han enseñado. No podemos fallar, no podemos dudar, no nos podemos posicionar en medio, nos lo prohíben, aunque existe esa posibilidad.

No se trata de desaprendernos lo aprendido ni de olvidar, si no más bien de cuestionarlo todo, de incorporar nuevos conocimientos, y de ver el cuadro al completo. De ser conocedores de que los extremos no son aliados, sino armas peligrosas que suponen un lastre y un importantísimo condicionante. 

La realidad es tan rica, tan compleja y tan variada que no podemos verlo todo con un filtro de color limitado, hay tantos matices y tonalidades que nos estamos perdiendo, que es lo que hace de la vida lo más complejo y hermoso a la vez, lo que le da sentido.




No hay comentarios:

Publicar un comentario