viernes, 28 de julio de 2023

Para

Tú. Sí, tú, no mires a los lados, estoy hablando contigo. Sabes que hay algo mal en ti, o que estás haciendo algo mal, hay algo que no te gusta y te está atormentando. No sé cuánto tiempo llevas soportándolo, tal vez siempre ha sido así y no te habías dado cuenta, pero ya va siendo hora. 

La verdad es que pensaba que habías roto todo lo que podías y que la única salida era rendirse, pero resulta que no, no es tarde, y hay cosas que no se pueden reparar. Tal vez hay cosas que nunca cambiarán, pero puedes parar esto, porque no estás bien.

He intentado estar bien contigo, respirar profundo, cerrar los ojos y contar hasta tres, y mantener la calma, pero ese control se te ha escapado de las manos demasiadas veces, y no estaba segura de lo que serías capaz. Pero mírate, has llegado hasta aquí, y aún te queda mucho, más de lo que esperas.

Demasiado tiempo intentando borrarte, desaparecer, dejar todo lo que ha sido y has sido atrás, pero sabes que no puedes hacer eso, y no lo harás. Hay demasiado en juego, y aún queda mucho que hacer y ver.

No hace falta que finjas una sonrisa para que nadie se dé cuenta, o que silencies lo que sientes, solo déjate ser y sentir. Todo va a pasar, la vida es un constante devenir de situaciones y circunstancias, y tú eres parte de ellas, pero no causante de todas. 

Sientes que tal vez no eres suficiente, y dudas, tienes miedo y desconfías constantemente de lo que significas para ti y para el resto, pero eso tú no lo sabes aunque crees hacerlo. Te reafirmas en ideas distorsionadas y sesgos que tu propia cabeza crea para aliviar ese sufrimiento de entenderlo y poder controlarlo todo. Pero la realidad es demasiado compleja como para reducirla de ese modo, aunque tu cabeza no te deje ver más allá. 

No puedes seguir así. 

Para. 

Deja todo lo que estés haciendo, y piensa. No puedes vivir toda una vida basada en una exorbitante inseguridad, que domine tu vida, te dicte lo que hacer y te amargue con pensamientos que desconoces su veracidad. Ya bien sea por indicios o paranoias ocasionadas por esa desconfianza o por sospechas realistas, no aportan nada positivo, solo te hacen daño, acaban con lo bonito que vives porque centran todos tus esfuerzos pensando en que acabará, que no es real o que no es algo que mereces. Déjalo, en serio, suéltalo. 

Mira hasta dónde has llegado, lo que has conseguido, eso desmiente que no seas suficiente, y tampoco puedes desconfiar siempre a pesar de lo que has vivido y el daño que te han hecho. Lo estás haciendo bien, y si necesitas ayuda está bien que la pidas, deja que alguien entre y te reconforte, te ayuda y te entienda. El mundo es un lugar hostil, pero no todas las personas lo son. 

Respira profundo y cuenta hasta tres. Sigue adelante, estarás bien.



martes, 25 de julio de 2023

Separate Ways

La vida no es estable, si no que es la sucesión de una serie de eventos, la concatenación de muchas circunstancias, ya sean buenas o malas. Podemos estar de acuerdo la mayoría en que no podemos predecir lo que va a pasar, podemos hacernos una idea y plantear diferentes posibilidades, pero la realidad es demasiado compleja como para reducirla de ese modo. 

No obstante, hay también constantes, que son independientes y únicas de cada vida en particular, de tal modo que hay aspectos que siempre van a estar ahí, tanto positivas como negativas, y con las que vamos a tener que contar. Y llega un momento, tarde o temprano que, haciendo un análisis de la situación y un balance de circunstancias, nos damos cuenta de cuáles son esas variables que se repiten en nuestra ecuación vital.

Una habitual y muy normalizada, por desgracia, es una mala relación. Un lazo, un vínculo tóxico, independientemente de la índole que sea, que lastra y quema tanto que nos puede marcar de por vida. Y en mi caso, pensándolo, he llegado a ser totalmente consciente de esa persona que hay en mi vida que cumple con estas características. 

Es una verdadera lástima reconocerlo, pero una persona a la que quiero sé que no puede estar en mi vida, que tenemos que tomar caminos separados. Hay demasiadas cosas que tenemos en común, pero en dos polos totalmente opuestos, y ello ocasiona constantes choques y enfrentamientos, y vivir así es un castigo. Es insostenible tener cosas dentro que nunca vas a poder sacar ni expresar a esa persona porque sabes que te va a ocasionar mucho más sufrimiento que alivio por su externalización. 

Resulta doloroso ver como, a pesar de los constantes esfuerzos (incluso por ambas partes en ocasiones), una relación no se puede mantener, siempre acaba saltando. Son tan breves y agradables esos momentos de paz y tranquilidad que cualquier esfuerzo parece que merece la pena, incluso poniendo en riesgo la salud física y mental propia. Pero cuando llega el momento de la caída, del choque, se pasa a la destrucción del ego y a un profundo sentimiento de culpa y tristeza, de impotencia y decepción. 

Tras mucho tiempo sacrificándolo y con una venda en los ojos, finalmente lo reconozco, y me doy por vencida. Ese vínculo va a seguir ahí eternamente, y pondré de mi parte para que sea lo más funcional posible, pero he comprobado que es un caso perdido, una causa por la que no se puede luchar más.



sábado, 1 de julio de 2023

Falling

La vida es un constante devenir de circunstancias que se escapan, en la mayoría, de nuestro control. Es la "gracia" de la vida, que no sepas que va a pasar, que no sea todo monótono.

Pero creo que debería haber un término medio en ciertas ocasiones, las cosas pueden llegar a complicarse hasta niveles insospechables, en el sentido de pensar que las cosas parece que no pueden ir a peor y, por sorpresa, van a peor.

Tenemos recursos para afrontarlo, sí, pero cuando todo se amontona se conforma un nudo que supone un cuello de botella para taponar lo que viene a continuación, y se empiezan a hacer heridas profundas que cortan, queman y matan. Es desesperante y agotador vivir así constantemente, sintiendo la impotencia de no poder actuar frente a lo que pasa o lo que viene a continuación, teniendo las manos completamente atadas.

Me sitúo en el limbo, sin saber qué hacer, la lucha contra mis demonios no cesa, si no más bien se complica, y tengo que compaginarlo con esas novedades incesantes que hacen acto de aparición constante. Es una sensación muy similar a estar constantemente cayendo. ¿Cuándo va a parar? ¿Pero va a parar, o va a ser así siempre? 

Y cómo se supone que tengo que afrontarlo, entenderlo o sobrellevarlo, si no dejan de empeorar las cosas. Si cuando parece que me adapto las cosas vuelven a cambiar y la realidad se vuelve más retorcida, cruel y dolorosa. 

Es una carga que cada vez se hace más pesada, y llega un punto en el que esa mochila ya no la voy a poder cargar, que no puedo más y tengo que dejarla para siempre.