Pero creo que debería haber un término medio en ciertas ocasiones, las cosas pueden llegar a complicarse hasta niveles insospechables, en el sentido de pensar que las cosas parece que no pueden ir a peor y, por sorpresa, van a peor.
Tenemos recursos para afrontarlo, sí, pero cuando todo se amontona se conforma un nudo que supone un cuello de botella para taponar lo que viene a continuación, y se empiezan a hacer heridas profundas que cortan, queman y matan. Es desesperante y agotador vivir así constantemente, sintiendo la impotencia de no poder actuar frente a lo que pasa o lo que viene a continuación, teniendo las manos completamente atadas.
Me sitúo en el limbo, sin saber qué hacer, la lucha contra mis demonios no cesa, si no más bien se complica, y tengo que compaginarlo con esas novedades incesantes que hacen acto de aparición constante. Es una sensación muy similar a estar constantemente cayendo. ¿Cuándo va a parar? ¿Pero va a parar, o va a ser así siempre?
Y cómo se supone que tengo que afrontarlo, entenderlo o sobrellevarlo, si no dejan de empeorar las cosas. Si cuando parece que me adapto las cosas vuelven a cambiar y la realidad se vuelve más retorcida, cruel y dolorosa.
Es una carga que cada vez se hace más pesada, y llega un punto en el que esa mochila ya no la voy a poder cargar, que no puedo más y tengo que dejarla para siempre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario