Los ojos que juzgan, siempre están pendientes de mí, es lo único que he recibido y lo que aparentemente siempre tendré. Y cuando intento mostrar mi lado vulnerable, abrirme, acabo siendo rechazada y ridiculizada. Otra vez. Pero sé que hay algo bueno dentro de mí, no soy mala, simplemente incomprendida.
Siempre me he sentido muy identificada con el mensaje que transmite la canción You will know my name de Arch Enemy, pero con el tiempo y con lo que ha pasado desde la primera vez que la escuché creo que algo (por así decirlo) ha cambiado, y definitivamente ya no soy la misma persona que entonces.
Pienso seguir cambiando, luchando por lo que creo que es justo, e intentando encontrar diferentes maneras de dar sentido a mi vida y vivirla como yo decida. De aprender más y evolucionar, y cambiar muchas distorsiones y sesgos cognitivos que a día de hoy me siguen acompañando.
Me ha llevado mucho tiempo saber de la problemática que me afecta (y aún queda mucho, no soy capaz de hacerme una idea, hay cosas que sigo sin entender de mí, y tengo todavía gran parte de mi vida por conocerlas). Es el principio de un largo y duro camino, pero creo que merece la pena que lo recorra, solo por conseguir esa merecida libertad y seguridad.
Es muy difícil, pero por el simple hecho de que ahora mismo vaya perdiendo la batalla no significa que ya haya sido derrotada, no es mi final, y aunque sea difícil, no voy a dejarme llevar por ello.
Aunque antes haya fracasado, sé que el sol volverá a brillar, y que en algún momento todo ese dolor, esa tristeza y sufrimiento se va a transformar, como el gusano que sale de su crisálida convertido en mariposa, o el ave fénix, que renace de sus cenizas.
Todo llega, tanto lo bueno como lo malo, y nada dura para siempre, aplicable a ambos casos también. Y parece que todo empieza con "Érase una vez". Veremos cómo sigue y cómo acaba.
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