sábado, 26 de agosto de 2023

Paranoia

Ideas, pensamientos, conceptos que danzan a sus anchas por la mente. Dotadas de libre albedrío, un despropósito, una concatenación de sinsentidos propiciados por una mente enferma. 

Es una constante, una lucha diaria, que no hace si no aumentar, no se apacigua, no descansa, no cesa, siempre está en pleno funcionamiento, completo rendimiento, esperando esos momentos de especial bajeza humana y vulnerabilidad del ser para hacer mella en el mismo. Ahí es cuando aflora todo su potencial y da rienda suelta, alcanzando su máximo esplendor.

Suena muy fantástico, digno de una obra de ciencia ficción, pero es tan real y perceptible que si fuese corpóreo se podría palpar. Que da miedo, taquicardias, verdadero pánico.

Cerrar los ojos y todo empieza, es lo único que hace falta. A partir de ahí ya no hay marcha atrás. 

Se escapa de las manos, es escurridiza, un pensamiento que cada vez se hace más grande y poderoso, una danza de luces y sombras, de destellos cegadores que machacan y torturan la mente hasta límites insospechables. Es la paranoia en estado puro. Producto de una mente delirante, una vida herida y torturada que no ha sabido cómo gestionar ese sufrimiento y lo ha adaptado como forma de ser. Una dinámica disfuncional de conexiones sinápticas corruptas que se van propagando, como una enfermedad vírica grave.

Es como respirar azufre, un sufrimiento constante, una sensación de ahogo permanente que se apodera del raciocinio y que distorsiona y manipula el pensamiento, acaba con él, la sinfonía de una destrucción que avanza poco a poco, pero que tiene tal vigor que es invencible. 

El poder del dolor, del sufrimiento, la agonía, los traumas, el desconcierto, la desconfianza, el miedo... Todo ello se une para alimentarla, para que sea parte de una vida y acabe con la misma, para destrozarla y envolver en sus cálidos y angustiosos brazos lo que pudo haber sido pero nunca fue y, en su lugar, quedó sustituido por recuerdos distorsionados, miedos irracionales y desconfianza. 

Y no se puede huir, siempre estará ahí, es una enemiga contra la que solo queda la opción de luchar. Puedes esconderte, pero ella siempre estará ahí, no puedes huir de lo inevitable. 

Te convence de que todo está bien, y la realidad es que hay algo en ti que está mal, podrido, roto o contaminado. Y así, día tras día. 




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