martes, 16 de enero de 2024

La vida es una locura, supera a la ficción con creces. Hay cosas buenas de por medio, pero el porvenir que tenemos es penoso, y cada día empeora. Guerras, muerte y destrucción, pobreza, crisis, violencia, mentiras... 

Cada día hay algo nuevo, se añade un nuevo lastre con el que tenemos que convivir, con el que tenemos que aprender a seguir adelante, porque nos dicen que hay que seguir adelante, siempre luchando. ¿Con esta premisa? ¿Quién quiere liderar la batalla?

Si tuviésemos que estar constantemente mentalizados de lo que está por venir, nadie querría seguir adelante, no merece la pena a largo plazo.

Pero hay cosas bonitas, pequeños grandes momentos por los que sí merece la pena hacerlo. Y lo malo no desaparece, va a seguir estando ahí probablemente hasta que acabemos con nosotros mismos. Pero ya que estamos aquí, habrá que disfrutar de lo bueno, intentar sentir esos momentos de felicidad, esos chispazos de alegría. Es decir, tendremos que, efectivamente, seguir adelante y dejarnos ser y sentir.

Es muy difícil encontrar esos momentos, y esas fuentes de producción, cada día todo sube un nivel de dificultad y lo que hace escasos años era más sencillo, ahora es una odisea. Pero no por ello es imposible, y he descubierto que merece totalmente la pena el recorrido; sufrimiento el dolor y la tristeza (entre otras cosas) cuando lo encuentras. 

Pueden ser cosas muy simples, que ante ojos de otros no llamen la atención, como al aleteo de una mariposa en primavera, o recibir los primeros rayos de sol de la mañana. 

Personalmente, soy consciente de esas pequeñas cosas que me hacen feliz, cada día descubro alguna nueva y alguna que ya estaba cambia. Pero me considero extremadamente afortunada de haber ido más allá y haber encontrado algo (o, mejor dicho, alguien) que hace que todo eso se multiplique por mil. 

No me lo esperaba, supongo que no son cosas que uno pueda ver venir. Que aparezca alguien y te rompa todos los esquemas, haga que tu camino se ilumine y te acompañe a recorrerlo. Sigo sin ser consciente, y a veces me hallo incrédula al respecto. 

Y como decía antes, lo malo no va a desaparecer, pero la vida se ve de otra manera. Los malos momentos seguirán, así como las rachas difíciles, no todo va a ser un camino de rosas. Pero yendo de la mano de esa persona acompañada sé que va a ser muchísimo más llevadero. 

Y resulta que eras tú, has sido siempre tú.



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