domingo, 17 de mayo de 2015
Tornado of Souls-Cap.38: My Therapy
Desperté con los rayos de sol iluminando mi rostro, ciertamente irritada debido a la sensibilidad de mis ojos por haber estado tanto tiempo cerrados. Me acordé al instante de que yo tenía que haber vigilado el barco, y que antes de dormirme estaba hablando con Tommy. Abrí los ojos de golpe, entrecerrándolos un poco para poder ver bien, y vi a mi lado al pobre Tommy, que me había relevado en la única tarea que yo tenía que hacer:
-Siento haberme dormido -le dije, tratando de sonreír, con bastante culpabilidad-.
-No pasa nada, entiendo que estés cansada -me devolvió la sonrisa-. Espero que la próxima vez que hable contigo no te quedes dormida -se rió-. Creo que me voy a dormir un rato, si no te importa.
-Por supuesto que puedes irte a dormir, fue culpa mía que no pudieses dormir. ¿Ves? Soy una inconsciente.
-Es trabajo en equipo, así siento que hago algo para ser aceptado por todos los vuestros. Adiós -dijo, mientras se levantada y se iba-.
Me quedé un rato pensativa. Supuestamente debería de estar afectada por haber dejado mi relación con Dave y por mi estado físico, que era penoso, pero me encontraba bien. Me levanté de la silla, y apoyándome en el palo que Tommy me había dado fui a buscar a Pears, que debía de estar en la otra punta del barco, pero al menos no era grande, así que no tardaría mucho en encontrarle. Efectivamente, allí estaba él, con un montón de papeles pintarrujeando y escribiendo algunas cosas:
-¡Hola Pears! -le dije, sobresaltándole-. Perdón.
-No pasa nada, estaba pensando a dónde podríamos ir cuando llegásemos a Canadá, ya sabes, los lugares en los que más probabilidades hay de encontrar supervivientes o alguna especie de refugio seguro. Quiero que las cosas empiecen a mejorar.
-Es decir, que te has pasado toda la noche haciendo dibujitos y mapas como un loco.
-¿Y tú? Al menos no estuviste sola.
-Yo me quedé dormida... Me siento bastante inútil por no poder hacer ni una cosa bien. Oye, no me eches en cara que no estuve sola, porque podías haberte quedado charlando con Tommy.
-No eres inútil, necesitas descansar para mejorar, lo entiendo. Y, con respecto a lo otro, no te echo nada en cara, quería decir que no puedes quejarte de aburrimiento por no haber estado sola. Yo no me aburrí, sólo necesitaba esto -dijo, alzando los papeles que tenía en su regazo-. No es que me haga feliz tener esto, sino lo que puede suponer. Si no me equivoco, cosa que el probable, podremos descansar por un tiempo allí. O huir de las amenazas que tenemos aquí, que eso también cuenta.
-Con amenazas te refieres a Melisse y los suyos, ¿no?
-No solo ellos, sino todos los que puedan tener sus mismas intenciones, que estoy seguro que son la mayoría de seres humanos que aún siguen con vida. No creo que en Canadá no haya de esos, pero tengo la esperanza de no encontrar a tantos como los que hay aquí.
-Pears, eres el líder, pero eso no significa que no te puedas equivocar, es algo humano. Somos un grupo, todos colaboramos con todos, o al menos casi todos -lo decía con segundas, sí-. Si llegamos allí y no hay nada, no pasa nada, ya buscaremos otra cosa. ¿No es eso lo que llevamos haciendo desde que todo esto empezó? No tienes que preocuparte tanto, sabemos que estamos en buenas manos pase lo que pase.
-Gracias -dijo Pears, sonriendo-. Necesitaba oír esas palabras, últimamente he andado bastante preocupado por esta toma de decisión, y sigo sin saber si es lo mejor que podemos hacer a estas alturas y en estas circunstancias. Oye, ¿cómo esa Ali?
-¿Alison? -asintió-. Bien, supongo, se quedó con Dave esta noche, ahora iré a por ella para cuidarla un rato. La verdad es que desde que volví he estado poco con ella.
-Más que justificado. Viendo tus heridas, es más que entendible. Al menos estos días en el barco, que no creo que sean muchos, estarás tranquila, podrás recuperarte y pasar más tiempo con tu niña y Dave.
-Eh...claro -no quise decir nada de lo que había pasado entre Dave y yo, no era nada relevante-. Un descanso no nos viene mal a nadie de nosotros. Estás trabajando muy duro, Pears. Sin duda lo haces bien, y como líder, tenemos confianza ciega en ti, pero tú también deberías de tomarte un respiro, así vuelves con más fuerzas. ¿Cuánto tiempo hace que no dejas de pensar en qué será lo siguiente que haremos?
-Bastante tiempo, la verdad, pero lo hago encantado, es bastante gratificante sentirse útil, y poder hacer que un grupo de personas sobrevivan a semejante peligro como son los caminantes. Pero no niego que me apetecería un día descansar. Estoy seguro que estos días en barco nos vendrán bien. Además, quiero evaluar a Doro, Jeff y Tommy más a fondo, porque no he tenido tiempo para hablar con ellos. Bueno, tú conocías a Jeff de antes, y Tommy creo que con más confianza tiene en contigo, así que espero que me puedas ayudar a interpretar si no son malas personas para que se queden con nosotros permanentemente.
-Jeff es muy majo, puedes confiar en él, y bueno, Tommy me salvó la vida, le estoy eternamente agradecida. Eso es todo lo que te puedo decir para ayudarte a tomar la decisión, y si quieres, puedes echar a Doro.
-¿Por qué?
-Porque no es buena persona.
-¿Cómo has llegado a esa conclusión? -me preguntó Pears, con aparente curiosidad-.
-Cosas que han pasado Pears, y mis instintos, suficiente para saber si es buena persona o no. Pero vaya, que la decisión está en tus manos, yo solo ofrezco mi opinión y te muestro mi punto de vista. Y bueno, voy a por Alison, a ver si paso un rato con ella, que al final no se va a acordar de quién es su madre. Hasta luego.
-Pasadlo bien. ¡Adiós!
Me fui a la parte de abajo del barco. No tenía muchas ganas de hablar con Dave, pero si de ver a la pequeña, y una cosa lleva a la otra, para mi desgracia. Me costó un poco bajar las escaleras, y casi caigo, pero no era nada comparado con lo que había pasado con anterioridad. Me reí, había estado en situaciones mucha más peligrosas que aquella, pero no me habían afectado tanto, qué paradójico. Abajo estaba la mayoría del grupo. Para mi alivio, Dave estaba hablando con Junior, así que sería cuestión de acercarme y coger a la pequeña. Me acerqué, pero no resultó como yo quería:
-Hola Tacii, ¿qué te cuentas? -me preguntó Junior, sonriente-.
-Bien, bien...Eh, bueno, yo voy a llevarme a la pequeña -me acerqué para cogerla, pero Junior siguió insistiendo-.
-¿Qué tal tu pierna? No huyas, si el barco es demasiado pequeño. Bueno, no quiero incomodarte, solo me preocupo, ya sabes, aquí somos como una gran familia -Dave le miró-.
-Bien, bien, si sólo venía a por la pequeña, nada más. Me marcho, hasta luego -me marché tan rápido como pude-.
Estuve un rato fuera, sentada y con la niña en brazos, pensando en qué hacer. Miré mi mano y vi el anillo que me unía con Dave, y me lo quité. Suspiré y deseé estar bien para poder pasear con la niña y no tener que estar sentada en una esquina como una estropajo inútil. Pears se acercó para hablar conmigo, al parecer él también estaba aburrido:
-¿Qué te cuentas Tacii?
-Nada nuevo, simplemente fui a buscar a Alison. ¿Tú?
-Estaba pensando a dónde ir a buscar la pieza que necesitamos. Como Tommy se fue a dormir, al final iré yo en su lugar, así que creo que te va a tocar a ti encargarte del rebaño en mi ausencia.
-Jajaja, se lo pides a la persona menos indicada, no es que tenga mucha movilidad como para controlar todo esto, pero se hará lo que se pueda. ¿Quién va a ir al final, aparte de ti?
-Vendrán Jeff, Slash, Junior y Nick, porque Dave y Doro se rajaron -se hizo el silencio-. ¿Ocurre algo?
-No, nada. Bueno, pues que tengáis mucha suerte, y si queréis ayuda no dudéis en contactar con nosotros, haremos lo que sea necesario -Pears me miró extrañado-. ¿Qué? Yo también tengo dotes de liderazgo...
-No lo niego -se rió-. Por eso tú eres la que cuidará del grupo mientras yo no esté. Y si me pasase algo, quiero que sepas que estoy orgulloso de ti, si hemos llegado hasta aquí no es sólo por mí, sino por nuestra cooperación, y eso ha sido posible gracias al pegamento que nos une, que eres tú -le sonreí-. Tal vez ha llegado el momento de que me reúna con Anne.
-No digas esas cosas, esto no es nada en comparación con otras situaciones por las que hemos pasado, saldrás sano y salvo. Y entonces yo te daré con mi palo-muleta, por burro.
-Hahahaha, encantado estaré de recibir esos golpes a cambio de sobrevivir. Bueno, voy a hablar con los chicos, nos iremos dentro de muy poco, de hecho, si no están haciendo nada ahora nos iremos ya mismo, así si nos retrasamos no corremos peligro de que anochezca y perdamos visión. Si quieres algo, llámame por el walkie. ¡Adiós! -dijo Pears, mientras se levantaba y se marchaba-.
Un rato después vi que los chicos se marchaban a buscar la pieza. Y yo me había quedado al cargo de barco y de la gente que había dentro, lo que me daba una tremenda ansiedad. ¿Por temer que algo pudiese salir mal? Por supuesto, pero así debía de ser como se sentía Pears todos los días desde que la pandemia se extendió, se merecía que alguien le relevase el cargo, aunque solo fuese por unas pocas horas. Miré a la pequeña, que se había quedado dormida, y la eché en otra silla, acurrucada con mi chaqueta para que estuviese abrigada. Todo estaba tranquilo, aparentemente, demasiado. De vez en cuando veía a alguien ir de un lugar a otro, pero no había ningún problema ni peligro a la vista, así que me relajé un poco. Cerré los ojos brevemente, y justo al abrirlos sonó un estruendo abajo. Me levanté tan rápido como pude, me aseguré de que la pequeña estaba segura y fui a ver qué había pasado, ni siquiera cogí la muleta, me las apañaría como pudiese, no podía entretenerme si se trataba de una enfermedad. Bajé las escaleras a la pata coja, y tropecé, rodando hasta llegar al foco del estruendo, Levanté la vista y solo vi un jarrón que se había caído. ¿Sólo era aquello? Me sentía ridícula. Traté de levantarme, pero me dolía demasiado el cuerpo como para ejercer la fuerza necesaria para ello. Por desgracia allí abajo sólo estaba Dave, y Tommy, que estaba dormido, pero no le iba a molestar por una tontería así. No me quedaba más remedio que pedir ayuda al único presente:
-Dave, ¿me puedes ayudar a levantarme?
-No lo sé, creo que no. Después de cómo me has tratado me siento tan ofendido que mi orgullo me lo impide.
-No me lo creo, de verdad, eres peor que un niño pequeño, ¿Puedes dejar de lado nuestros enfrentamientos y al menos ayudarme a levantarme? No te estoy pidiendo nada más, y quede claro que no le que has dicho es falso, el único maltrato que hubo presente fue el que me hiciste tú a mí.
-¿Esperas que después de haberme dicho eso te ayude? Por mí como si te quieres quedar ahí toda tu vida, no pienso mover un dedo.
-No lo has hecho en ningún momento, es cierto, ahora tampoco -sonreí amargamente-. De verdad, gracias, me quedaré aquí hasta que alguien quiera ayudarme.
Y allí me quedé hasta que Steven apareció, con la pequeña en brazos:
-¿Alguien se dejó a esta pequeña? -preguntó, y justo miró hacia mi posición-. ¡Vaya! ¿Qué haces ahí Tacii? -bajó las escaleras rápido-.
-Nada, que me aburría, y dije "puedo tirarme por las escaleras o leer", y como no hay ningún libro aquí que me guste, pues opté por la primera opción. ¿Tú qué crees?
-Ah, qué raro -miró hacia donde estaba Dave, pero no dijo nada, sabía que la tensión se palpaba en el ambiente, y me levantó-. Si quieres te ayudo un poco a cuidar todo esto, así no se te hace tan largo.
-Te lo agradecería en el alma, porque el problema no es que sea mucho para mí, sino que no puedo.
-De vez en cuando pedir ayuda no está de más, a´si que ni te ves envuelta en una situación así, no dudes en decírnoslo, que para eso estamos. Somos una familia, ¿no?
-Tienes razón, Steven. ¿Dónde está Kinzie?
-Esta arriba, pintando en un cuaderno que ha encontrado. Voy a vigilarla mientras tanto, tú tómate un descanso si ves que te encuentras mal, o llámame. Por cierto, Dave -dijo Steven alzando la voz- deberías de ayudar un poco en vez de quedarte ahí, con aires de solitario -Dave le devolvió la mirada, pero pareció no importale lo más mínimo lo que Steven le dijo-. Me voy, si necesitas algo llámame, que vengo corriendo.
-Vale, muchas gracias por ofrecerte a ayudarme.
Cogí a la pequeña, y me quedé abajo, tratando de ignorar a aquel cretino, que estaba en una esquina. Empecé a pensar qué podríamos hacer si llegásemos a Canadá y no encontrásemos nada de civilización. No es que desconfiase del plan de Pears, ni mucho menos, sino que el mundo se había vuelto algo totalmente impredecible, y ya nadie se podía fiar de su intuición. Pasó el tiempo, hasta que casi a punto de anochecer llegaron los chicos:
-¡Bienvenido Pears! -le dije, acercándome a él para sacudirle, aquel era el trato, y así lo hice-.
-Me lo tengo merecido, pero me alegro. ¿Qué tal todo por aquí?
-Muy bien, Steven me estuvo ayudando, pero no hubo ningún problema, así que no nos podemos quejar, al menos yo, y Alison se ha dormido. ¿Qué tal vosotros?
-Genial, al final encontramos la pieza que buscábamos, y no nos costó demasiado, pero a la vuelta encontramos una gran horda de zombies. Lo mejor será que vaya a poner la pieza ya y nos marchemos tan rápido como podamos de aquí, no me da buena sensación lo que vimos cuando salimos. Por cierto, necesito alguien que haga guardia hoy.
-Yo me ofrecería, pero hoy si que necesito dormir, lo siento -se rió-. Bueno, voy a llevar a Alison con Dave, a ver si hoy duermo en condiciones.
-No, te quejarás -respondió Pears sonriente-. Oye, ¿te pasa algo con Dave? Estáis como muy distantes...
-Nada, no te preocupes.
Me marché antes de que siguiese preguntando cosas a las que yo no quería responder. Fui a bajar, y traté de no caerme, pues llevaba a la niña en brazos. Justo antes de alcanzar los últimos peldaños pude ver a Dave, que estaba hablando con alguien, parecía ser Tommy, y tuve el impulso de quedarme a escuchar la conversación sin llamar su atención:
-Oye tú -dijo Dave, con sus "simpatía natural"-.
-¿Yo? -le miró con indiferencia-. ¿Qué te pasa?
-Te he visto como miras a mi chica, y déjame decirte que es mía.
-¿Qué mierda te pasa? -respondió Karevik, sin saber qué estaba pasando-.
-No te hagas el tonto, ¿por qué ibas a salvar sino a mi chica si no es para tus propios intereses?
-A ver, no sé por dónde empezar a explicártelo para que te enteres bien. Para empezar, no tengo ningún interés en quitarte a tu chica; en segundo lugar, no la salvé por mis propios intereses, la salve porque es un humano, y como tal merece vivir, y si está en mis manos ayudara cualquier persona, lo hago, independientemente de cómo sea; y, para acabar, no tienes ningún poder sobre ella, no es tu posesión.
-¡Ajá! Eso lo dices porque te la quieres quedar.
-¡Yo no quiero a tu novia! Si los celos te carcomen, lo mejor será que te aísles, pero a mí déjame en paz.
-Como te vuelva a ver cerca de ella te mato -dijo Dave, sacando su cuchillo y moviéndolo amenazante hacia la figura de Tommy-.
-Y como tú me vuelvas a amenazar te mato yo a ti. Creo que puedo, pero por si acaso no quieres morir, mejor no me pongas a prueba.
-Estáis liados seguro, por eso me amenazas.
-¿Pero qué mierda te pasa en la cabeza? Estás loco, ¿no? Yo no tengo ningún rollo raro con Tacii, no estoy aquí por ella, y si tan poco confías en su fidelidad, no la querrás tanto como aparentas. No habrá próxima vez, te lo aseguro -le dijo en tono desafiante, se dio la vuelta y fue hacia las escaleras-.
Subí tan rápido como pude para que no descubriese que había estado escuchando, y me senté en un lado, disimulando y analizando lo que acababa de pasar. Además de haberse encoñado con otra mujer, a mí me estaba acusando de querer a otro hombre. Paradójico, pero cierto. No me di cuenta de que Doro estaba allí, observándome, y se acercó a mí. No me cía nada bien aquella mujer, y tampoco quería hablar, así que simplemente fingí estar ocupada y concentrada en mis pensamientos para que no me dijese nada, pero al parecer mi táctica no sirvió de nada:
-Hace mucho que no hablamos Tacii -dijo Doro, que tomó asiento a mi lado-.
-Huy, sí, mucho... -se hizo el silencio-.
-Dave ya te lo dijo, ¿no? -por dentro aquella desgraciada tenía que estar saboreando la victoria-.
-No me dijo nada, en realidad lo adiviné yo, no hacía falta ser un genio, din discreción alguna se entera hasta la más tonta, es decir, yo.
-Tienes que entender que solo fue una vez, si Dave sintió algo no es culpa de nadie -no entendía de qué estaba hablando, así que decidí seguirla la corriente para averiguarlo-.
-Ya, me imagino... ¿Por qué una vez y no más?
-Supongo que estará pensando en qué hacer. Pero no me odies por ello, por favor. Yo no sabía que estaba con alguien.
-Pues podíamos haberte controlado un poco, bonita -seguía perdida-.
-Sólo nos acostamos una vez, tampoco lo tengas en cuenta, y fue él el que me invitó a hacerlo -me quedé sorprendida-.
-¿Me disculpas un momento? -me levanté, dejé a Junior al cargo de Alison, y bajé, ignorando el dolor de mi cuerpo. Me acerqué a Dave, y con todas mis ganas le di un puñetazo en la cara, tirándole al suelo, no sabía si fue por la sorpresa de mi acción, por la fuerza o por ambos factores. Los que estaba abajo que quedaron incrédulos, sin saber muy bien qué estaba pasando. Dave me miró con los ojos como platos, y me salieron las palabras solas, si no lo decía explotaba:
-No solo me mientes y me ignoras, además de comportarte como un imbécil redomado, sino que además el que ha sido infiel aquí has sido tú. Y no has tenido ni siquiera el valor de decirme nada, has perdido todo ese tiempo intentando darle la vuelta a la tortilla diciendo que yo tengo algo con el nuevo. ¿No te da vergüenza? Eres un miserable, y no me esperaba que fueses a llegar a tal extremo. Eres un ser despreciable, no entiendo como he llegado a quererte -no articuló ni una palabra-. No quiero que vuelvas a acercarte a mí, ni que amenaces a nadie. Estoy harta de esta mierda, bastante tenemos con los bichos que nos quieren comer, como para tener movida también aquí, en un lugar aparentemente seguro -noté que alguien por detrás me agarraba y me sacaba de la sala-. ¡Suéltame! -intenté liberarme, pero no podía-.
-Tranquilízate -era Pears, como no-. ¿Qué ha pasado?
-Pues -me empezaron a salir lágrimas de rabia, mientras apretaba los puños tanto como podía-. ¿Qué más da? Ya está todo aclarado.
-No lo está, acabas de pegar un buen puñetazo a Dave, y si no tienes una razón para hacerlo, esto no ha quedado aclarado.
-¿Quieres tu jodida razón para quedarte conforme? Pues me ha mentido, insultado, amenazado, ha amenazado a Tommy por crees que yo tenía algo con él, y después me entero de que en realidad Dave buscaba dejare intentando acusarme falsamente porque en realidad era él el que se había acostado con Doro y tenía algo raro con ella. ¿Quieres que le dé un abrazo?
-Vale, tranquila -me dio un abrazo, aunque no sirvió de nada-. Entiendo que te hayas enfadado, ya le vale... Le mantendré vigilado antes de que se convierta en el nuevo Axl, tú quédate tranquila. Iré a ver cómo están los demás y me quedo contigo un rato para hablar y te tonarás tu pastilla para la anisedad antes de que te quedes inconsciente. ¿Te parece bien? Después puedes irte a dormir. Le diré a Junior que me deje a tu pequeña, y yo la cuidaré mientras tanto.
-No hace falta Pears, si ya estoy bien. Pero la pastilla me la tomaré.
-Como quieras. Voy a buscarla.
Me sentía extraña, allí sentada, a la luz de la luna, que acababa de salir. Suspiré con el fin de tranquilizare. Noté una presencia extraña, y me sobresalté cuando alguien me tocó el hombro. Era Tommy, el que faltaba:
-¿Qué ha pasado antes? -me preguntó-.
-Nada, se puede decir que era una deuda pendiente que teníamos entre los dos.
-Con el golpe que le has pegado dudo que al menos se vuelva a acercar a ti. ¿Te ha amenazado?
-No, eso ni se le ocurre, o entonces su vida si que está en peligr.. -sentí un fuerte tirón en el pecho-.
-¿Tacii? ¿Pasa algo? -esperé a que se me pasase para poder volver a hablar, y justo Pears llegó con mi pastilla-.
-Gracias, ya estoy mejor.
-¿Qué tal Tommy? -le preguntó Pears-.
-Bien, salvo algún pequeño contratiempo, la gente generalmente es maja. Oye, había pensado en quedarme de guardia todas las noches, así hago algo por el grupo, y compenso no haber podio ir hoy con vosotros a por la pieza.
-Como quieras, aquí la ayuda siempre nos viene bien, cooperar es lo mejor para salir adelante. Aprovecha hoy y descansa un poco, hoy nos quedamos Nick y yo.
-¿No quieres que te releve yo en algún momento Pears? -le dije, intentando mostrar que aún podía seguir siendo útil para el grupo-.
-No hace falta. Descansa, por favor, que te va a dar algo. ¿Puedes cuidarla un poco Tommy? Que es capaz de hacer alguna locura.
-Jajajaja, claro, buscaré una correa.
-¡Oye! -dije, y nos reímos-.
Espero que os haya gustado el capítulo, el siguiente será algo salseante, y puede que no tarde mucho en subirlo, depende mi estado de ánimo. Gracias por haber leído, ¡caramelos imaginarios para todos!
domingo, 10 de mayo de 2015
Wings of Destiny-Cap.21: Duality
***********Primer flashback-Hace 2 años***********
Estaba en la casa del maestro Nusopp, pero las cosas estaban muy raras. Me miré frente a un espejo, y vi que no era yo. ¿Quién era aquella extraña? No podía hacer nada, parecía como si algo me estuviese guiando, y yo sólo era la espectadora. Me encontré con el maestro, y quise preguntarle qué estaba pasando, pero no pude, no podía hacer nada. Él se aproximó a mí:
-Oh, la hermana de Per, ¿qué tal estás? -estaba muy perdida, la cabeza me daba vueltas-.
-Venía a hablar con usted sobre un tema muy importante. Dentro de poco va a empezar una guerra, y voy a evitarla, pero necesito su ayuda.
-Muy astuto por tu parte predecir una guerra, yo también lo he estado pensando. Y bien, ¿cuál es tu plan y en qué puedo yo ayudarte?
-No puedo contarle el plan, si se lo cuento no valdría nada, entiéndame. Verá, maestro, necesito sus poderes.
-¿Mis poderes? ¿Para qué?
-Magia negra.
-Eso es muy peligroso, no puedo usar algo así si no es en caso de vida o muerte, o sino me condenaré.
-Maestro, es cuestión de vida o muerte. ¿Usted puede devolver un muerto a la vida?
-No, eso es imposible, va en contra de las leyes de la naturaleza, pero lo que sí puedo hacer es meter el alma de un cuerpo muerto en uno vivo. Esto es muy complicado de hacer, pero puede dar resultado.
-Se lo imploro, necesito que cuando muera haga eso a mi alma.
-No puedo prometerte algo vinculado a la magia negra, pero lo puedo intentar. ¿Puedo saber por qué vas a hacer eso? No debería dejarte hacer eso...
-Para acabar una guerra antes de que empiece. Nunca he hecho nada importante, y puede que esta sea la primera vez que lo haga, no estoy pidiendo permiso, no lo necesito.
-Tu valentía es admirable, sin duda. Haré todo lo que esté en mis manos, pero no garantizo que salga bien. Antes de nada debes de saber que el alma del cuerpo al que pertenecerás también se manifestará, será como una mezcla, y puede que no conserves tus recuerdos. Será como si volvieses a empezar de nuevo, con otra identidad, distinta a la que eres ahora. ¿Te parece bien?
-Me parece perfecto, Nos veremos.
El cuerpo en el que viajaba se movió, pero yo seguía allí. ¿Qué estaba pasando? Al cabo de un rato entró una mujer igual a mí. ¿Era esa yo? Vi que la muchacha iba directamente a hablar con el maestro:
-Se acabó el juego, me buscan por todas partes.
-Mary Jane, te dije que no jugases con la magia negra. Eres una inconsciente. -¿Mary Jane? ¿Aquél era mi nombre?-.
-Lo sé, padre, ahora tendré que esconderme... -¿padre? ¿pero qué mierda...? Aquella chica no era yo-.
-Tendrás que ocultarte varios años hasta que olviden tu identidad, hija. Tengo una idea que puede salvarte a ti y a otra persona que conozco. Te someteré a un hechizo.
-¿Qué clase de hechizo?
-Transferir otro alma a tu cuerpo, el alma de una chica muerta. Vuestras almas se unirán, formando una sola, pero estoy seguro de que a las dos os va a salvar de una muerte segura. Te quedarás conmigo un par de años, y después te irás lejos, hasta que creas que estás preparada. Sé que esto no lo recordarás cuando haya tenido lugar la unificación, pero quiero que lo tengas en cuenta, espero que cuando lo recuerdes no lo olvides.
-Un momento...¿Voy a perder mis recuerdos? -preguntó la chica que se parecía a mí-.
-Sí, me temo que no los conservarás, pero puede que luego vuelvan, con el tiempo.
-Eso quiere decir que olvidaré que soy una bruja y que me busca medio mundo, además de quién es mi familia...Bueno, no importa, cuenta conmigo. Oye, ¿quién es la persona con la que voy a compartir alma?
-Esta es una historia muy complicada, y que puede que te la hubiese tenido que contar antes para que no te resultase extraño. La chica que me pidió ayuda, Kayle. Es tu hermana.
************Fin del flashback 1 de hace 2 años***************
Me levanté, angustiada. Vi a un montón de gente alrededor mía, no podía ver con claridad, todo estaba muy borroso. Sentía que me iba a estallar la cabeza, no entendía lo que estaba pasado.
**************Flashback 2 -Hace 2 años****************
Lo primero que vi era una tumba, y algunas personas alrededor. Un chico moreno y alto, otro también moreno, más pálido y de menos estatura, el maestro Nusopp, y al otro lado una chica con una capa oscura. Me fijé en la tumba, no ponía ningún nombre. Todos se marcharon excepto el maestro y la chica:
-¿Lo vas a hacer ahora? -preguntó la chica-.
-Esperaré a que caiga la noche...
-¿Ni siquiera te entristeces por la muerte de tu hija? -le preguntó la chica, alzando el tono-.
-Claro que me estristezco, pero no puedo dejar aflorar mis sentimientos después de tantos años resguardado en el frío de mis propias entrañas. Además, ella no está muerta.
-No sabemos cómo va a salir tu experimento, así que mejor no demos las cosas por hechas.
-Tienes razón. Esperemos a la noche y procederé a la extracción del alma de Kayle. Cuando yo me vaya, te dejaré una mezcla para que te tomes. Es un potente sedante para dejarte simplemente activo el corazón y la respiración, y te quedarás en ese estado hasta que termine el proceso, en caso de que salga bien. Confía en mí, haré todo lo que esté en mis manos para que salga bien. Hija, espero que en un futuro me recuerdes.
-Nunca me olvidaré del nombre que consiguió dominar tanto la magia como la lucha, el que me dio la capacidad de ser lo que ahora soy. Te prometo que te recordaré.
-A partir de mañana me conocerás como maestro Nusopp, y seré tu entrenador.
**********Fin del flashback 2 ************
Me levanté corriendo de la cama, no entendía lo que estaba pasando. Después de todas aquellas extrañas memorias, no le conseguía encontrar el sentido a nada, estaba tan perdida que ni siquiera sabía determinar con claridad si aquello que había soñado era real o simplemente alucinaciones a causa de enfermedad.
Ahora tenía una concepción de mí persona ciertamente distorsionada. ¿Aquellas visiones eran sobre las que me había advertido el maestro? Porque entonces me iba a empezar a preocupar. Habían sido demasiadas cosas en tan poco tiempo, aún seguía pensando por qué había ocurrido todo aquello. Las chicas que e estaban cuidando me preguntaron si me encontraba bien y si quería algo más, pero ellas no me podían ayudar en lo que yo buscaba.
Yo soy Kayle. Y yo soy también Mary Jane. Ellas eran hermanas, es decir, nosotras. Aún me resultaba raro cómo sonaba aquello, pero asumí que me acabaría acostumbrando. Ya entendía por qué el maestro nunca me había hablado sobre mi origen o pasado, y por qué él me estaba cuidando y enseñando, esa era su promesa. Y yo ahora tenía que cumplir la mía, era parte del trato que había establecido con él. Entrenaría duro todos los días hasta conseguir ser la mejor luchadora existente. Me miré en el espejo y ya no veía a Mia, la humilde guerrera, sino a Kayle, la jovencita cabezota que dio su vida por una buena causa, y Mary Jane, la hermosa bruja que encandilaba a todos con su físico, y luego les sacaba las tripas con sus poderes. ¿Dos almas en un cuerpo? Quién lo iba a decir, ni yo podía explicar un proceso tan bizarro como aquella extraña unión. Me encontré de nuevo con las chicas que me estaba cuidando, y me despedía amablemente de ellas, ya me encontraba bien. Agarré la espada y sentí una sensación extraña. La miré, y su recuerdo me vino a la mente en un instante. Era la espada de Kayle, mi espada, la que mi hermano Per me hizo, que se llamaba Dracarys. Suspiré profundamente, ya entendía por qué motivo me la había dado el maestro, la había recuperado para mi nueva yo. El filo resplandecía, parecía una llamarada, algo que seguro que a Mary Jane la habría gustado, pues ella tuvo problemas de piromanía. Por el camino me encontré con una mujer que pareció sentirse extrañada al verme, y se acercó a hablarme:
-Hola, eres nueva, ¿no? No me suena tu cara.
-Sí, soy nueva aquí, llegué hace un rato. Me llamo Kyl, digo, Mia. ¿Quién es usted?
-Yo me llamo Ginna, y veo que tienes ganas de luchar. ¿Quieres apuntarte a mi ejército de mujeres? Vamos a ir a combatir a distintos países para demostrar de qué material estamos hechas.
-Eh, no, gracias, me gustaría mucho, pero tengo que entrenar para mejorar, aún no estoy en condiciones. Aunque en un futuro me lo pensaré.
-Ah, vale...Bueno, si estás interesada en otro momento futuro, háznoslo saber si nos ves, cuantas más seamos mejor.
-Entendido.Adiós -dije, mientras me alejaba de aquel lugar e iba hacia mi casa-.
Estaba recibiendo nuevas memorias, recordé de mi hermano Per. ¿Qué sería de él ahora? Hace 2 años que no le veía, y no sabía si quiera si seguía vivo o no. Me percaté de que le estaba echando de menos, a pesar de haberme olvidado de él durante tanto tiempo. También recordé todo lo que pasó antes de que parte de mí muriese, la parte de Kayle: maté a Simone, pero sus guardias me mataron a mí. También recordé a Eddie, Gund, Joan y Haru. ¿Qué sería de ellos? Cuando acabase mi entrenamiento iría visitar Gran Bretaña para comprobar si todo seguía igual o algo había cambiado.
Mientras me entretenía en mis pensamientos, llegué a mi casa. Era considerablemente grande, al menos suficiente para dos personas, aunque solo iba a vivir yo allí. Entré, y seguidamente cerré la puerta. Por dentro era aún más grande de lo que parecía por fuer, y era muy bonita además. Un lugar muy acogedor. Encima de una mesita de madera encontré algunas cosas escritas en un papel, debía de ser mi horario de entrenamiento.
Me senté en una silla a leerlo detenidamente, y me quedé sorprendida al ver que mi entrenadora iba a ser Lita Ford, ¿Iba ella realmente a entrenarme personalmente o simplemente se trataba de una errata? Me quedé pensativa e inmóvil, tratando de llegar a una conclusión.
Bueno, este es el nuevo capítulo, espero que os haya gustado, porque me ha costado mucho escribirlo. El problema era que sabía lo que quería escribir, pero no sabía cómo xd Gracias por haber leído, y hasta la próxima.
sábado, 2 de mayo de 2015
Tornado of Souls-Cap.37: Pandemic
Abrí los ojos despacio, y me incorporé. Me noté débil, y entonces recordé lo último que pasó: me había desmayado, pero sin saber por qué. A mi lado estaban Junior, que me miraba con cara de sorpresa:
-¡Chicos, Tacii se ha despertado! -dijo Junior, a plena voz-.
-Creo que se habrían acabado dando cuenta tarde o temprano, Junior, esta caravana no es un palacio precisamente -vi que se acercaba Tommy con cara de preocupación-.
-Te has despertado, eso es buena señal. Verás, te saqué sangre y la analicé, y como yo pensaba, tu cuerpo estaba reaccionando ante el virus.
-¿Me voy a convertir? ¡Pero si no me han mordido! -dije, totalmente asustada-.
-No, es por el ambiente. Lo bueno es que si te has despertado y tu cuerpo a reaccionado así es que tu cuerpo se está autoinmunizando.
-¿Soy inmortal?
-No -se rió-. Pero probablemente presentes bastante resistencia si alguna vez llegas a entrar en contacto con algún caminante, que bueno, ojalá ese momento no llegue nunca y no te muerdan, quiero decir, que eres más resistente.
-Pues me parece una mierda, a ver, si me infecto del virus zombie mi agonía será más lenta que la del resto. No me parece bien.
-Tienes más tiempo de vida, o incluso puedas resistir al virus, eso no lo sé seguro. No seas negativa, necesitas tranquilidad para recuperarte, han sido muchas cosas en tan poco tiempo.
-Ya lo sé, Tommy, pero no se puede estar tranquilo cuando hay muertos a tu alrededor que quieren comerte. Y otras aberraciones parecidas -me sentía sin ánimo alguno-.
-Ya hemos llegado -dijo Pears, que al parecer era el que iba conduciendo, y frenó-. ¿Qué tal estás Tacii?
-Pues viva, pero no demasiado bien. Estoy en la mierda. ¿Dónde estamos?
-Ya hemos llegado al puerto, y vamos a buscar algún barco para ponernos en marcha. Cuanto antes mejor.
-¿Y si no encontramos ningún barco? -pregunté, con curiosidad-.
-Pues no lo sé, ya improvisaremos sobre la marcha. Ya lo hemos hecho otras veces, ¿no? -tenía razón, pero no estaba muy segura de que fuese a salir bien-.
-Me parece bien. Entonces, ¿bajamos ya?
-Claro, aunque si no puedes andar bien yo te ayudo -dijo Pears, amablemente-.
-Sí, creo que te necesitaré como muleta humana -nos reímos-.
Bajamos de la caravana, y vi que detrás nuestra habían aparcado el resto del grupo, que iba en la furgoneta. Cogimos todas nuestras cosas, pues en un principio ya no íbamos a volver atrás, allí se quedarían nuestros vehículos, que nos habían acompañado a lo largo de toda aquella locura. Vi que todo el mundo iba muy callado, como pensando en qué era lo próximo que íbamos a hacer. No estaba muy convencida de ir a Canadá, era una suposición que allí las medidas preventivas de enfermedades y la cuarentena hubiesen llegado antes que los caminantes, lo dudaba bastante. Me fijé en que Dave llevaba a la niña, pero no parecía tener intención de decirme nada, por lo que cuando todo estuviese más tranquilo hablaría con él sin falta, no podíamos seguir así. ¿En qué estarían pensando los demás? Traté de romper el silencio:
-¿Qué haremos en caso de llegar a Canadá y no encontrar nada? -pregunté-.
-Pues no sé, probablemente busquemos algún lugar que nos pueda servir como refugio y quedarnos allí tratando de sobrevivir hasta que todo se solucione o encontremos al menos algo mejor -comentó Pears, como ya me imaginaba-. Vayamos con una mentalidad positiva, ¿no?
-No sé, yo tampoco estoy muy seguro de que vayamos a encontrar algo bueno allí. Si Estados Unidos ha caído, ¿por qué no Canadá? -comentó Jeff-.
-Recuerdo que lo hablamos y a todos os pareció bien. Si vamos pensando que no vamos a encontrar nada bueno mal vamos, chicos. Por favor, vamos a seguir adelante y ya veremos que pasa. El mundo ya no es como antes, ya no puedes predecir nada, todo el totalmente aleatorio. Así que vayamos felices y contentos, porque estamos todos vivos, juntos, y unidos, y eso en estos tiempos es mucho -dijo Pears, que parecía algo molesto por nuestros comentarios sobre su plan-.
-Tienes razón, ya lo habíamos hablado antes, no nos quejaremos más, al menos yo, y eso es decir mucho -me reí-. ¡Mirad! Ya veo el mar, o es que tengo alucinaciones...
-No, es cierto, ya se ve el mar. ¡Bieeeeeeeen! -dijo Steven, mientras daba vueltas de alegría-. Y veo varios barcos, aunque no sé en qué estado estarán.
-Buena observación. Iremos a investigar cada uno en grupos, y veremos si alguno presenta las condiciones adecuadas para poder viajar en él, y en caso de tener necesidad, huir. Somos 10, sin contar con las niñas y Tacii, que no está en condiciones de investigar,
-Gracias por llamarme inútil, Pears, eso me ha llegado al corazón -le dije con sarcasmo-.
-No quiero que te sientas ofendida ni excluida, hago esto para que no empeores. Te recuerdo que casi mueres por pasarte de valiente -me respondió Pears algo molesto-.
-¡Temeraria! ¡Incauta! -añadió Slash, en broma-. Venga, vamos a darnos prisa, que caminantes por esta zona hay para aburrir, y nadie sabe qué nos espera en la noche.
-¿Puedes quedarte aquí, en el puerto, cuidando de las niñas? Así al menos no te sentirás inútil, ¿no? -dijo Pears-.
-Vale -suspiré y me quedé con las dos pequeñas-.
-¿Qué te ha pasado Tacii? -me preguntó Kinzie, que había estado durmiendo un largo tiempo-.
-Pues que no tuve cuidado. No hagas lo que hago yo, porque he tenido suerte, no iba a salir con vida de allí yo sola.
-¿Qué pasó? -la pequeña parecía madurar por segundo, a pesar de tener solo 8 años-.
-Pues que me encontré con muchos caminantes, y acabé muy malherida, pero por suerte un chico muy majo apareció, por suerte era médico, y me curó, y gracias a él ahora estoy aquí.
-¿Es el señor nuevo?
-Sí. Seguro que os llevaréis bien. ¿Tú qué tal estás Kinzie?
-Bien, aunque echo de menos a mi mami -se agarró la camiseta-. Yo quiero a mis papis...
-Awww, Kinzie... -la di un abrazo, pero la niña ya había empezado a sollozar-. Entiendo lo que sietes, aún eres muy pequeña, y te han arrebatado las dos cosas más preciadas que un niño tiene: la infancia y los padres. Lo siento mucho, pero ya sabes que aquí cuentas con una gran familia, y te queremos mucho.
-¿Y Rose? La última vez que hablamos me dijo que me iba a enseñar unos juegos muy divertidos...
-Rose se fue -intenté no decirla nada de qué pasaba en realidad con ella para no decepcionarla-. Yo te enseñaré algún juego si quieres.
-Jo, Rose era muy maja...
La pequeña se sentó en la arena y escondió la cabeza entre las piernas. Sabía que a pesar de que era pequeña no era tonta, y que merecía disfrutar de su infancia como muchos lo hicimos: jugando con los muñecos, disfrazándote con tus amigos, cocinando galletas con mamá y papá. Comprendía cómo se sentía, la habían arrebatado una parte muy grande de sí misma, y ahora sólo quedaba amargura, tristeza y melancolía. No podía decirla nada que la consolase, nada podría funcionar en una situación como aquella.
Por eso queríamos crees que había algo en Canadá, un lugar e el que poder vivir tranquilos, y en el que todos tuviésemos la oportunidad de ser felices, sin tener que preocuparnos de que nuestros seres queridos vayan a morir en cualquier momento. Miré a Alison, a la cual tenía en brazos, y sentí cierta angustia al no saber qué pasaría con ella. ¿Y si Dave y yo no lográbamos sobrevivir? Sabía que la cuidarían los nuestros muy bien, pero la función de padre y madre es irreemplazable. Alison dormía, sin saber qué estaba pasando, parecía feliz. "Ojalá seas feliz para siempre" la susurré. Sabía que no lo podía entender, y yo no la podía prometer algo tan complicado, pero iba a luchar por que fuese así, hasta el último aliento. Vi que a lo lejos venían el resto del grupo:
-¿Habéis encontrado un barco en condiciones para el viaje? -pregunté con curiosidad-.
-De los tres barcos, uno de ellos está perfectamente, el resto fueron rotos y saqueados, aunque este, en el que vamos a ir, no sé si nos va a dar algún problema... Sea como sea, va a ser el que escojamos, así que mejor será que empecemos a cargar todas nuestras cosas. Tacii, ¿puedes subirte al barco?
-Lo puedo intentar, pero ya te voy diciendo que no -sonreí para que no pensase que se lo decía a malas-. De todos modos lo intentaré, que no se diga que Tacii no puede.
-El día que Tacii se rinda en mundo explotará -dijo Slash-. Yo te ayudo a subir al barco, no vaya a ser que te caigas y acabes peor, que no te conviene. Que el resto traigan las cosas, si estamos todos bin fuertes -nos reímos-.
-Gracias Slash, es usted muy amable.
-Trae, yo llevo a la pequeña, y de paso a Kinzie también -dijo Junior, que estaba a nuestro lado-. Y cuando esteis en el barco me voy a ayudar a llevar cosas, para ir más rápido.
-Muy bien -respondí, sorprendida por su amabilidad-.
Llegamos al barco. No era muy grande, pero era suficiente para nosotros. Por dentro estaba un poco descuidado, pero sería cosa de dedicarle un poco para que quedase algo más habitable. Me senté en una silla que había en la proa, y me quedé esperando a que todos los chicos volviesen. Iban y venían cargados de cosas, y en poco tiempo, justo cuando estaba anocheciendo, habían terminado. Pears fue a comprobar si podía poner en marcha el barco, y mientras, el resto organizamos nuestras cosas. Intenté caminar, me dolía mucho el pie, pero no quería decir nada, no quería parecer inútil. Bajé, y quedé sorprendida al ver la sala que había. Una pequeña cocinita, y un salón, iba a ser suficiente para nosotros, y además, era muy bonito, tenía una decoración muy rica, y habían algunas fotos de las personas a las que antes debían de pertenecer el barco. Me quedé algo impactada, había una niña pequeña, dos niños, una mujer algo mayor, un hombre y un perro, todos parecían muy felices. ¿Dónde estarían a aquellas alturas? Cogí las fotos y las dejé en un lado, daban una ambientación algo deprimente, no por el aspecto, sino por lo que significaban. Volví arriba, y vi que Pears estaba hablando con la gente del grupo que estaba allí. Tal vez había surgido algún contratiempo, así que fui a acoplarme:
-Hoy nos quedaremos aquí, y mañana buscaremos la pieza. Debe de estar en alguna de esas casetas que hay allí, cerca del embarcadero -dijo señalando en una dirección concreta-.
-Yo me apunto a ir a buscarla ¿Cómo es la pieza que hay que encontrar? -dijo Tommy-.
-Voy a hacer un esbozo para que la veáis. No creo que necesitemos más de 4 personas para ir a buscarla, yo iré también. Dave, tú eres buen tirador, ven con nosotros.
-Vale -respondió Dave, sin rechistar-.
-Me apunto -exclamó Doro casi al instante que Dave había aceptado ir-.
-Oye Pears, yo también quiero ir -le comenté, poniendo cara de pena para tratar de conmoverle-.
-¿Estás loca? No puedes ir, no estás en condiciones ni siquiera de andar, tienes que recuperarte. Yo sé que te quieres sentir útil, y créeme, lo eres, pero no arriesgues tu vida, que ya has tenido suficiente -suspiré, molesta-. Mira, como esta noche nos vamos a quedar aquí, puedes hacer guardia. ¿Eso te parece bien?
-En fin... -no me parecía nada bien-. Pues anda que como venga alguien voy a poder defender mucho. Porque, si no puedo hacer lo otro, esto menos. Inconsciente.
-Bueno, bueno, relájate, que yo también iba a vigilar. Si pasa algo avísame y ya está.
-Vale, Pears, tú ganas -me retiré del grupo, e intenté caminar con normalidad para no mostrar que me dolía, aunque no creía que fuese a colar-. Hasta la noche.
Me quedé sentada un rato pensando. Iba a hablar con Dave, y así al menos me quitaría un peso de encima. Miré el cielo nocturno, aquella perla que nos iluminaba escasamente, y me quedé embobada por un rato. Al cabo de un rato vino Junior, que llevaba a Alison en brazos:
-Se ha quedado despertado hace un rato, pensé que querrías verla...
-Ah, hola Junior. Sí, gracias, siento haberte cargado con ella, es que me cuesta mucho andar, pero ya me puedo hacer cargo de ella.
-Dásela a Dave y que la cuide él, que está perfectamente.
-Ya... Tengo que hablar con él de todos modos, así que se lo comentaré, a ver si al menos me ayuda, sería un bonito detalle por su parte. Oye, Junior, sé que sois buenos amigos, pero, ¿te puedo hacer una pregunta?
-Depende de lo que preguntes, que ahora mismo no tengo ni idea de lo que será -sonrió-.
-¿Hay algo entre Dave y Doro? Parecen estar muy unidos últimamente...
-No sé, no me dice nada sobre ella, de hecho, hablamos poco. Lo único que sé es que cuando fuimos a buscar comida ellos dos fueron juntos. Que haya pasado algo entre los dos no puedo confirmártelo.
-Ah, vale, gracias Junior. ¿Sabes dónde está Dave?
-Creo que fue abajo, pero no estoy seguro. ¿Vas a hablar con él entonces?
-Sí, tarde o temprano pensaba hacerlo, así salgo ya de dudas.
-¿Te ayudo a bajar?
-No hace falta, gracias Junior.
Si me hacía falta, me costó el doble que la última vez bajar las escaleras a causa de llevar a la niña en brazos. Al menos no fue en vano, pues Dave estaba allí, y por suerte estaba solo. Me di prisa antes de que fuese Doro a pegarse a él, así tendríamos algo de intimidad para hablar:
-Dave -no sabía cómo empezar la conversación, así que decidí ri directamente al grano-. Tengo que hablar contigo.
-¿Qué pasa? -dijo, dando la vuelta al instante-.
-¿Me preguntas que qué pasa? ¿En serio? Han pasado muchas cosas, demasiadas, y parece que a ti te ha dado igual. ¿Qué te pasa conmigo? No, mejor dicho, ¿qué te pasa en general?
-¿A mí? Nada.
-Ya claro. Pues por arte de magia llevamos bastantes días sin dirigirnos la palabra. No sé a quién pretendes engañar.
-A nadie. Te digo la verdad, si no me quieres creer, me da igual.
-No me creo que seas tan sumamente imbécil como para decir tanta tontería seguida. Sé lo de Doro, y supongo que también el motivo por el que te importo una mierda ya.
-¿Te lo ha contado? Será perra...
-No, no me lo acabas de contar tú -le dije, mi artimaña había resultado-. Es decir, te vuelves a encaprichar de ella y dejas de lado lo que tenías. No solo te olvidas de mí, te olvidas de Alison. ¿Quién te crees que eres para tratarnos así? Cuando te convino yo te interesaba, pero ahora que hay más variedad pues, como estás cansado, cambias. Me había olvidado de qué clase de persona eras cuando empezamos a estar juntos. Ojalá lo hubiese recordado.
-Espera, espera. A mí Doro no me gusta, yo te quería a ti.
-Curiosa forma de demostrarlo tienes, que hasta un desconocido se preocupa más por mí que la persona que creía que me quería...
- Perdona, yo no he cuestionado tu fidelidad cuando volviste acompañada del tipo ese.
-¿Te refieres a Tommy? -sentí como empezaba a aumentar mi calor corporal-.
-Sí, lo sabes de sobra.
-Para empezar, no tengo nada con él, me salvo la vida, al menos tuvo esa amabilidad. Y, segundo, tú empezaste a comportarte así antes de que me fuese, así que no intentes darle la vuelta a la situación para culparme a mí.
-Mira, haz lo que te dé la gana, ya me da igual.
-Ya lo sé. Por eso se acabó, estoy harta de que hagas lo que te dé la gana, e intentes hacernos crees que todo te da igual. La realidad es que sólo piensas en ti mismo, y no quieres reconocer lo egoísta que eres. Eso sí, no te creas que eres libre, porque tenemos una hija, y aunque no nos queramos, tanto tú como yo nos vamos a turnar para cuidarla, al menos hazte cargo de ella esta noche mientras yo hago guardia -la cogió, me di la vuelta y me marché, rabiosa de pura ira que sentía-.
Me encontraba muy enfadada, pero también triste, aunque no me arrepentía. Había hecho lo que tenía que hacer. Subí, y vi a un montón de gente en la cubierta, charlando entre ellos. Cogí mi silla y me senté en un extremo, para que nadie me viese. Me miré las piernas, y las tenía tan rojas que me daban hasta miedo. Tenía ganas de cerrar los ojos y olvidarme, pero me esperaba una noche muy, muy larga. Todo el mundo se fue abajo a dormir, tenía algo de envidia, yo también quería, pero tenía que hacer el trabajo sucio que nadie quería. Miraba en todas direcciones, buscando posibles amenazas, pero todo estaba muy tranquilo. Miré el reloj, que aún conservaba desde que llegué a América. El tiempo pasaba muy despacio, y se me cerraban los ojos. Me pesaban los párpados más por segundo, hasta que casi me quedo dormida. Un ruido me sobresaltó, agarré mi cuchillo, y me giré en dirección al foco del ruido:
-¿Quién anda ahí? -pregunté estúpidamente, pues si había alguien con malas intenciones no me iba a responder-.
-Soy Tommy -dijo, acercándose hasta que pude comprobar que era él-. Siento haberte asustado, es que no podía dormir, y Pears me dijo que viniese a hacerte compañía por si te aburrías.
-Lo agradezco, porque me estoy quedando dormida -sonreí lastimosamente-. ¿Qué te parece el grupo?
-Son todos muy majos, pero no me acostumbro a dormir mucho, por eso no puedo conciliar el sueño. Sí, es muy raro, pero después de todo este tiempo...
-No es raro, ya verás como te acostumbras rápido... -dije, intentando aparentar positividad-.
-¿Qué tal estás?
-Viva. ¿Y tú?
-Vivo también -se rió-. Pero yo me refería a salud.
-Ah, creo que bien, aunque la pierna me duele bastante. ¿Tardará mucho en curarse?
-Eso depende de ti, si estás en reposo y no haces el burro, en un par de meses estarás bien, pero si sigues arriesgándote, aún no pudiendo, puede quedarse en algo crónico. Ah, te tenía que dar una cosa, espera -se fue, y al rato volvió con una barra-. Esto te servirá como muleta, así no apoyas la pierna y te dolerá menos.
-Vaya, paradójicamente en mi vida de antes nunca me había hecho ninguna lesión, y ahora ya llevo muletas y todo -me reí-. Gracias, le pondré algunas cosas para que me sirva también como arma -dejé la barra a un lado-. Siéntate si quieres, si me das conversación no me duermo.
-La última vez que te oí decir eso te quedaste dormida a los 5 minutos -se rió, y fue a por una silla-.
-Pero eso fue por la pastilla... -suspiré, ojalá pudiese tomarme una pastilla para olvidar-.
-¿Pasa algo? Si te molesto me voy, es que me sigue resultando extraño tener gente con la que hablar.
-No me molestas, no te preocupes, es que no estoy muy sociable.
-¿Por qué?
-Nada, es que no me siento bien ya ya está. Oye, cuéntame, ¿qué hacías antes de que los zombies apareciesen?
-Chupar piedras -se rió-. Es broma. Trabajaba como médico en Suecia, y me ofrecieron un puesto para la investigación de enfermedades aquí, en Los Ángeles. Acepté, y eso es todo. También tenía una banda.
-Hala, ¿eres sueco?
-Sí -sonrió-. Tú tampoco eres de aquí, ¿no?
-No, me has pillado. Yo soy española, aunque mi padre era escocés, pero mi madre era de España. Bueno, el caso es que allí estudié veterinaria, y vine a probar suerte. No encontré nada de veterinaria, pero me cogieron de camarera en un bar. Trabajé allí donde conocí a Pears, con el que compartí piso, y unos años después llegó el apocalipsis. Ah, y yo también tenía una banda, era la guitarrista.
-Jajajajaa, podríamos formar una banda un día de estos. Yo soy el cantante, y en vez de seguirnos fans enloquecidos nos perseguirán caminantes hambrientos -me reí-. No nos podremos quejar, unca nos faltará el público.
-Vaya, has conseguido que me ría.
-Que mis gracias son muy malas, la falta de costumbre de hacerlas... Oye, por cierto, ¿por qué el pelirrojo me mira mal? No recuerdo su nombre -supuse que se refería a Dave-.
-Supongo que te refieres a Dave. Pues no sé, últimamente está muy irritable, déjale, es idiota.
-¿Dave? Me hablaste de él, ¿no?
-Puede ser.
-Ah cierto, tenías problemas con él. ¿Estás triste porque pasó algo malo?
-No estoy triste, la verdad, no me arrepiento de nada de lo que he hecho, estoy muy cómoda conmigo misma en estos momentos. Pero si se me cruza por delante Dave le daré con el palo -Tommy se rió, pensando que lo decía en broma-.
-Uf, han tenido que acabar las cosas muy mal entre vosotros dos. Pero no me meto, es algo privado, y aunque el mundo se haya venido abajo aún sigue existiendo el derecho a la privacidad. Aunque los humanos seamos menos humanos, los que quedamos tratamos de tener un comportamiento digno de nuestra condición, al menos algunos de nosotros.
-Es cierto. De hecho, nuestro anterior refugio fue detonado por un grupo de locos que nos querían ver muertos. Parece mentira que con todo lo que está pasando, que los caminantes nos quieren matar, nosotros también nos queremos matar entre nosotros mismos. Es absurdo, pero hay gente que no piensa -suspiré-. En fin, la humanidad no ha cambiado mucho, siguen habiendo personas conscientes, e inconscientes. Yo soy una inconsciente.
-¿Por?
-Porque arriesgo muchas veces mi vida por motivos que no tienen sentido, como el simple hecho de sentir que puedo superar mis metas, a pesar de que estas me lleven a la muerte.
-En parte, eso sí es inconsciente, pero déjame decirte que todos luchamos por unos fines, y no me parece mal que tu quieras superar tus metas, todos queremos hacerlo. Nos sentimos bien cuando hacemos algo que no sabíamos si podríamos logar, y al fin y al cabo el ser humano lo que busca es ser feliz. Eso te hace feliz, ergo, cuadra. Yo diría que es más una forma de escapar de esta realidad, olvidar que tienes que estar en constante lucha por la supervivencia y sonreír. Mientras que no te lleven a la muerte, te animo a hacerlo.
-Me has dejado sin palabras, no sé qué decir -me reí-. Puede ser que tengas razón, pero hay veces que tienes que anteponer la felicidad de otros a la tuya.
-¿Por qué razón?
-Porque esas personas te importan.
-Una persona que te importa no debe de estar por delante de tu felicidad, porque llegará un momento en el que una dependa únicamente de la otra, y te lleve al suicidio. Creo que si una persona te quiere no te puede obligar a anteponer su felicidad a la tuya. Pero es mi opinión.
-Sí, tienes razón, pero puede que si le dijeses eso a la persona se aparte de ti.
-Eso significa que no era merecedora de tu compañía. Aunque es más probable que lo entendiese, si tiene al menos dos neuronas.
-Tienes razón Tommy -se me estaban cerrando los ojos-. Hablar de felicidad me ha dado ganas de trocar la guitarra, pero por otra parte estoy cansada. Vaya dilema -Tommy se rió-.
-Toma la guitarra aérea. Esa yo la domino, pero con la eléctrica soy un poco novato todavía.
Entonces se me cerraron los ojos y me quedé dormida. Todo pasaba.
Espero que os haya gustado el capítulo, siento haber tardado tanto en subir, pero los exámenes acechan por cada esquina, esperando a ser rellenados por la señora Jane, que quiere sus buenas notas. Gracias por haber leído, próximamente subiré Wings o Superhuman, lo meditaré. Y seguiré a las andadas, lo prometo!!!!!!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


