domingo, 14 de junio de 2015

Tornado of Souls-Cap.40: Next in Line





*************Narra Tacii**************


Me levanté con el ruido que se había armado arriba. Había dormido plácidamente, hacía mucho tiempo que no descansaba tan bien, estaba fresca y con energías para empezar un nuevo día. Alison estaba despierta, por lo que aproveché para cogerla y subir, a ver qué era lo que estaba pasando.
Vi a unas pocas personas rodeando a Pears, y me acerqué, quería saber de qué estaba hablando:

-¿Todo listo? -preguntó Pears-.

-Faltan algunas cosas, estamos terminando de organizar todo, pero creo que para cuando lleguemos ya tendremos todo listo -respondió Junior-.

-Muy bien, pues vamos manos a la obra, no hay ni un segundo que perder -Pears me vio y se acercó-. Buenos días Tacii, ¿qué tal?

-Puedo decir con orgullo que hoy ha sido la primera noche en mucho tiempo que consigo descansar. ¿Y tú? Te veo muy bien para no haber dormido.

-Soy un soldado, nunca estoy mal. Podría aguantar varios días sin dormir, pero tal y como están las cosas, a no ser que sea necesario, no lo voy a hacer. Oye, sé que no debería de preguntarte nada acerca del tema, porque me vas a pegar, pero, ¿vas a seguir siendo amiga de Tommy o vas a comportarte como una niña inmadura?

-Eso solo fue ayer, y lo hice porque necesitaba pensar, pero ya lo tengo todo más claro que el agua. Seguiré siendo su amiga, no voy a dejar que una chorrada me supere, que yo no soy soldado pero tengo alma -Pears se rió-.

-Cuando te podes así me das miedo, pero me alegro de verte tan animada, hacía tiempo que no bromeabas -suspiró-. Por cierto, no sé si te has enterado, pero en unas pocas horas llegaremos a Canadá, así que prepárate, y yo te ayudaré a andar. Lo mejor será que le dejes la pequeña a Dave, en estas condiciones no tienes una movilidad suficientemente buena como para cargar con ella y defenderos.

-Vale, bueno, hasta luego -me despedí, y fui a dar una vuelta por el barco-.


No buscaba a nadie en especial, simplemente me apetecía despedirme de la "calma" que habíamos vivido por unos pocos días. Extrañaría tener un lugar tranquilo y seguro en el que dormir, tocaba volver a la rutina de luchar, matar y huir. Vi que Tommy estaba en un lado, colocando algunas cosas que luego nos llevaríamos, y decidí acercarme para hablar, así sabría que había cumplido con lo prometido:


-Parece que estás preparando una mudanza -no se había dado cuenta de mi presencia hasta que hablé, y se sobresaltó-.

-Ah, hola Tacii, vaya susto.

-Pues sí que estabas centrado en tu tarea, pero oye, que tampoco soy tan fea como para asustarse.

-No lo decía por eso, no tenía intención de decir nada ofensivo hacia ti.

-Que era broma -sonreí-. ¿Te ayudo con algo?

-No hace falta, gracias. Tal y como estás lo mejor el que reposes un poco, porque lo que viene no va a ser fácil. O sí, no lo sé. Por cierto, ¿qué tal tus heridas?

-Me duelen, aunque desde ayer la pierna me está matando.

-Ahora cuando acabe la echo un vistazo, a lo mejor se han abierto los puntos, aunque me parece raro...

-Puede que ayude algo decir que me caí por las escaleras.

-Entonces tiene sentido pensar eso. Voy a buscar los sedantes, tómate uno y después te miro los puntos, y si se te han saltado los vuelvo a coser. ¿Te parece bien?

-Sí, muchas gracias Tommy. Oye, sabes que sigo siendo tu amiga, ¿no?

-Me alegro, Voy a buscar las pastillas, ahora vuelvo.

Sabía que se sentía incómodo, y bueno, yo también, pero lo intentaba disimular. Al poco tiempo volvió con su bolsa:

-Bueno, aquí llevo todas las medicinas, mejor ya la dejo aquí y así no se me olvida. Toma -me dio la pastilla-. Cuando te empieces a sentir mareada avísame, porque mientras estés consciente te va a doler lo que no está en los escritos -vi que a lo lejos se acercaba Pears-.

-Tacii, he hablado con Dave, y él se va a encargar de Alison, ¿ok?

-No es que me haga mucha ilusión, pero es su padre, qué remedio.

-Recuerda que luego te ayudaré a andar yo, porque como vayas con esa "muleta" te atraparán los zombies rápidamente.

-No hace falta, Tommy, me va a ayudar -me miró extrañado-.

-¿Yo? -me miró, extrañado, sin entender nada-. ¿Cuándo hemos hablado eso? -le di la mano, y él se sobresaltó-.

-¿Pasa algo? -preguntó Pears, sin saber qué pasaba-.

-No, nada, todo aclarado -le dije, y Pears se marchó-.

-Oye, tengo un par de dudas. La primera, ¿cuándo hemos acordado que yo te iba a ayudar? Lo hago encantado, pero no recuerdo que lo hubiésemos hablado.

-Así haces un poco de ejercicio...Era broma. ¿Podemos hablarlo luego? Me estoy empezando a sentir un poco mal.

-Siéntate en la silla, y miraré tu pierna. Si veo que se te han saltado los puntos te los volveré a coser cuando te duermas.

-Vale. Por cierto, muchas gracias por curarme, de verdad, eres muy amable -Tommy sonrió y se puso un poco rojo-.

-Eh...gracias, es un placer, es muy gratificante poder seguir ejerciendo mi profesión.


Me senté en la silla, y se me empezaron a cerrar los ojos. El día anterior había estado pensando mucho acerca de lo que había pasado con Tommy. Me sentía culpable porque sabía que no había actuado como debía con él, me había comportado como una niña pequeña, como Pears me dijo. Pensé, "¿por qué cuando me dio el beso no me aparte?". Creía que era por sentirme sola, pero me llamaba la atención. Abrí los ojos y todo había cambiado. Estábamos en movimiento, ya habíamos llegado a Canadá (en un principio, no estaba segura). Vi que todo el grupo iba en marcha, y después miré a Tommy, que parecía ausente:


-Gracias por haberme llevado, si me ayudas un poco ahora puedo ir yo sola -le dije-.

-Como quieras, no te voy a negar que pesas. No quiero decir que estés gorda, ni mucho menos, sino que pesas -me incorporó-. Ahora seré tu muleta, ¿no?

- Si no te importa... Oye, ¿ya hemos llegado a Canadá?

-Si, ya estamos aquí, pero lo único que hay son calles desoladas y zombies, pero no demasiados. Pears ha dicho que buscaremos algo, y si no encontramos nada pasaremos la noche como podamos, durmiendo por turnos.

-Ojalá encontremos un refugio o algo parecido para estar tranquilos.

-Ya, eso estaría muy bien, no perdamos la fe tan pronto. Por cierto, se te saltaron los puntos, y te volví a coser, y la buena noticia es que no tienes infectada la herida, así que no hay de qué preocuparse.

-Me alegro, solo falta esperar a recuperarme, volver a andar y volver a romperme las piernas -nos reímos-.

-Ni se te ocurra hacer eso, intentaría curarte, pero no es seguro que llegase a ser efectivo, mejor ve con más cuidado.

-Es que me gusta el riesgo, y si muero por romperme las piernas haciendo locuras, moriré feliz. Y mi zombie no podrá andar.

-Por si acaso no lo hagas. Eh... Tenía otra pregunta para ti.

-A ver, pregúntame, no aseguro que la respuesta sea racional, pero se intentará.

-¿Antes me has dado la mano? -me hizo gracia su pregunta, pues era obvia la respuesta, pero quise vacilarle un poco-.

-No, fue claramente Pears -sabía que le estaba tomando el pelo-. Sí, antes te di la mano. ¿Algo que objetar?

-No, pero, ¿por qué lo hiciste? -aquella era la pregunta que no sabía cómo responder-.

-Porque sí.

-Tiene que ser por algo, bueno o malo...¿No me lo vas a decir?

-¿Te importa que lo hablemos luego, cuando no haya tanta gente?

-Vale, pero entonces me lo tendrás que contar. Y, ¿qué tal estás?

-Bien, no necesitaba dormir, pero nunca viene mal, y no me duele tanto la pierna, por eso la puedo apoyar. Por cierto, siento haber sido una carga durante el trayecto.

-No eres una carga, no te preocupes -se acercó Doro-.

-Oh, la "Bella Durmiente" despertó -dijo Doro con sorna-.

-Vaya, y la madrastra ha venido a saludar -respondí-. ¿Se te ha perdido algo?

-No, yo solo venía a ver qué tal estabas... Qué borde eres.

-Jajaja, qué buen chiste. Tú venías para ver si de una vez por todas la había cascado. Dicen que bicho malo nunca muere, así que debo de ser mala. Pero tú inmortal, ¿eh? -la costó pillar la indirecta-.

-Madura, si es que de verdad, no merece la pena preocuparse por ti -se marchó, creyéndose todo lo que había dicho-.



El resto del camino continuó en silencio, con alguna charla ocasional de Pears, y alguna parada para hacer nuestras necesidades, reposar y comer algo. Nos percatamos de que no nos quedaba suficiente comida para el día siguiente, por lo que tendríamos que racionalizarla más de lo que ya estaba, y buscar más, pues la íbamos a necesitar. De vez en cuando nos encontrábamos con una horda de caminantes desesperados, buscando alimentarse, pero pudimos hacerles frente, por suerte no eran muy numerosos. El cielo empezó a oscurecerse, y nosotros no habíamos encontrada nada, ya sabía que no iba a salir nada bueno de ir a Canadá, lo único beneficioso era que nos habíamos quitado de encima a Melisse y a sus secuaces. Buscábamos un lugar en el que asentarnos y pasar la noche, no podíamos seguir adelante con la luz en nuestro contra, sabiendo los peligros que hay, y los que pueden aparecer. Llegamos a un bosque, y no nos quedó más remedio que quedarnos allí. Pears encendió una fogata, y sacó las linternas para que pudiésemos mantenernos seguros en todo momento:


-¿Quién se puede quedar a vigilar? -preguntó Pears-. Chicos, yo no puedo, lo siento, ayer no dormí, y lo necesito.

-Yo me quedo a vigilar -dije, al menos así podría hacer algo-.

-Necesitamos a dos o tres personas más, luego si queréis se hace un cambio. Dave, Junior y Nick, ¿os importa quedaros junto a Tacii? -no dijeron nada, por lo cual podía ser tanto algo malo como bueno-. Bien, vamos a preparar todo para que esté seguro, coged las armas que necesitéis, y si necesitáis ayuda no dudéis en despertarme.


Preparamos las cosas. Pusimos un montón de ramas, y las prendimos fuego, así pudimos ver algo mejor, aunque no todo lo necesario, pues la noche aguardaba muchos peligros. Vi que Dave tenía a la pequeña, pero se la dio a Marty para que se hiciese cargo mientras vigilaba, lo que me alivió, pensé que después de todo lo que había pasado entre nosotros trataría de deshacerse de la pequeña. Me senté en el suelo, con mi linterna en una mano, un hacha en la otra, y en el cinturón colgada una pistola. Recordé que tenía que hablar con Tommy, y aquel era el mejor momento, así que me volví a levantar tan bien como pude y fui a buscarle, pero parecía que ya era tarde. No me había acordado de que él tampoco había dormido el día anterior, había estado haciendo guardia en el barco con Pears, y se había quedado totalmente dormido. No quería molestarle, así que me marché. Me alegré en cierto modo de no tener que lidiar con aquel tema, prefería estar un poco más serena y mejor preparada, y si era posible encontrarme en otra situación, no rodeada de caminantes. Me sobresalté al oír un ruido a lo lejos. Me levanté, apoyándome en la muleta improvisada e iluminé el bosque con la linterna, pero el origen del ruido estaba fuera del alcance de la luz, lo que significaba que tendría que acercarme más si quería saber qué era lo que se estaba acercando, o lo que andaba por allí. No podía ir sola, ya había aprendido la lección, a´si que fui a buscar a Junior, con quien sentía más confianza de los que estaban despiertos, y le pedí que me acompañase para ver de dónde venía el ruido que había escuchado. Nos adentramos en el bosque, ambos armados y con las linternas, que jugaban un papel muy importante en aquel momento de incertidumbre abrumadora:


-¿Estás segura de que es por aquí? -me preguntó-.

-Claro que sí, vale que mi sentido de la orientación no es muy bueno, pero sé identificar de dónde viene un sonido, al menos aquel era muy claro. Parecía algo o alguien pisando unas ramas secas.

-Con esa descripción me temo que va a ser un poco complicado encontrar el origen, aquí hay ramas secas por todas partes, ¡es un bosque!

-Lo sé, pero yo lo he oído cerca de el lugar en el que yo estaba haciendo guardia. ¿Y si es un grupo de caminantes?

-Es lo más seguro. Si no son muchos los liquidamos nosotros, pero si son demasiados mejor advertimos a todo el grupo y nos vamos de este lugar.

-Me parece lo más sensato. No utilizaremos nuestras armas de fuego para no llamar la atención, por muchos que fuesen -Junior asintió-. Bien, vamos allá.


Nos adentramos en las entrañas del bosque, donde nadie nos podría oír gritar en caso de que nos hubiesen tendido una trampa. "No hay muchos caminantes, así que hay poco riesgo de que nos encontremos con alguien" pensé, pero nunca se sabe, ya no se podían hacer predicciones. Tras avanzar un poco nos paramos, y nos quedamos en silencio sepulcral, esperando oír algún ruido más que nos pudiese asegurar que había alguien por allí cerca, pero no había nada. Sentí un escalofrío, algo no iba bien. No podía ser que aquel ruido fuese producto de mi imaginación, algo debía de haberlo producido, pero no estaba segura de qué podía ser. Una amenaza seguro, pues si eran caminantes venían a por nosotros, y si eran personas se estaban ocultando para atacarnos por sorpresa. Como no encontramos ninguna pista de qué podía ser, volvimos a nuestros puestos para seguir con la ronda. Todos seguían durmiendo, nadie se había percatado de nuestra ausencia ni presencia. Tuve la tentación de pisar a Doro "accidentalmente", pero no lo hice porque sabía que como consecuencia me caería, ya lo haría en un futuro, cuando mi pierna estuviese bien y tuviese un rifle. Y accidentalmente se me caería una bala. En su cabeza. Y otra más. Pero todo accidentalmente, claro. Dejé mis pensamientos de lado, y me fijé en Tommy, me reí, estaba muy gracioso durmiendo, y Pears estaba serio, como cuando estatab despierto. Volví a mi lugar de vigilancia, y el resto de la noche estuvo muy tranquilo, a lo lejos vi un par de caminantes, pero no parecían estar buscando comida, y mucho menos se habían dado cuenta de nuestra presencia. En cuanto salió el sol despertamos a todos los del grupo, cuando antes reanudásemos la marcha más luz tendríamos a nuestro favor, y más seguros nos sentiríamos, al menos veríamos las amenazas de nuestro alrededor. Pears se ofreció a llevar a Alison, pues me tocaba a mí hacerme cargo de ella, pero no podía cargar con su peso. Tommy vino amablemente a ayudarme a caminar, como el día anterior. Cogimos todas nuestras cosas y emprendimos rumbo a algún lugar (no teníamos un rumbo fijo). Empezamos a oír ruidos a nuestro alrededor y de repente apareció un grupo de unas 20 personas, dispuestos formando un circulo a nuestro alrededor, impidiéndonos el paso. Todos iban arados, y parecían tener buena condición física. Recé a Dio para que no fuesen otros locos como Melisse y los suyos. Una mujer pelirroja y alta del grupo desconocido dio un paso al frente:


-No os preocupéis, no venimos a mataros -dijo la mujer-. Yo me llamo Daisy.

-¿Cómo nos vamos a creer eso? -dijo Pears, que era nuestro portavoz-.

-Si hubiésemos tenido la necesidad de mataros lo habríamos hecho cuando os vimos, ayer por la noche. Creo que es una buena prueba para que lo creáis, ¿no?

-¿Qué queréis de nosotros? No tenemos nada, ni comida, ni nada de beber, lo único que tenemos son armas, pero tampoco es que sean muy buenas.

-No queremos quitaros nada. Veréis, ayer por la noche estuve haciendo una expedición con mi compañero Michel y os vimos. No quisimos acercarnos porque nos habrías matado, así que llamamos a más de nuestros compañeros y vinieron aquí, así en caso de que no hubieseis sido un grupo pacífico habríamos podido salir vivos de la situación. Me alegro de que seas pacíficos, últimamente la poca gente que encontramos ha perdido toda su esencia de humano, y no me refiero a los zombies.

-Bonita historia, pero entonces si no habéis venido a coger nada de lo que tenemos, ¿qué queréis? -preguntó Pears, tenso-.

-Que vengáis con nosotros a un lugar en el que podréis hacer vuestra vida y ser felices. Sé que suena muy mal, como si os tratásemos de tender una trampa, pero queremos recuperar la humanidad.

-En eso te doy la razón, no suena muy convincente. ¿Podrías hablarnos de ese lugar?

-Estamos allí prácticamente desde que el apocalipsis empezó, y nunca ha pasado nada. Tuvimos suerte de que el foco de la infección en Canadá hubiese sido tan controlado y la enfermedad no mato a todos sus habitantes, quedamos un poco menos de la mitad. Esa zona está amurallada con muros de metal, medida implantada por el Estado, y además es la única zona segura que funcionó, el resto se fueron al garete muy pronto. Tenemos muchos recursos, somos autosuficientes, y hay mucha gente que mantiene la comunidad en pie. Os ofrecemos quedaros allí y gozar de una vida como la que antes teníais, pero con la condición de que tenéis que hacer algo en la comunidad, no mantenemos a inútiles -la mujer me miró-. No quiero decir que esas personas sean las que tienen algún tipo de problema o enfermedad que les impida desarrollar sus tareas con normalidad, a los que necesitan ayuda se la damos sin ningún problema. Podéis venir a ver la cuidad, nosotros os invitamos a formar parte de ella.

-Muy amable, pero lo tenemos que hablar un momento -Pears se acercó a nosotros, y nos juntamos para tener una charla más "privada"-. Esto era lo que nosotros buscábamos, pero aún no podemos cantar victoria, no sabemos si ese lugar existe o no, y tampoco sabemos qué intenciones tienen esos individuos. Yo opto porque vayamos, veamos si es cierto o no lo que nos han contado, y si lo es nos quedamos. Si alguien nota algo raro, nos reuniremos, lo comentaremos y nos marcharemos. No deis muchos datos personales vuestros aún, como mucho el nombre, pueden usarlos en nuestra contra en un futuro si esto no sale bien. ¿Os parece? -todos asentimos, y Pears se acercó a la mujer-. Iremos, pero con la condición de podernos marchar en caso de que no nos convenza la idea.

-Por supuesto, sois totalmente libres de tomar una decisión, la que más acertada os parezca. Seguidnos, no tardaremos mucho yendo a pie.


El numeroso grupo de desconocidos iba delante, y nosotros los seguíamos como si fuésemos criminales o algo parecido. Tras media hora de caminata, vimos unos grandes muros, y la mujer llamó. Dijo algo que no pudimos escuchar y una puerta en el muro apareció, y entonces entramos. No nos esperábamos que fuese a ser tan impresionante. Había una gran cantidad de gente, ¡humana! No había ni un caminante, todo el mundo parecía feliz de estar allí. Se veían a familias unidas paseando por las limpias calles, gente con prisa por ir a trabajar... Hacía tanto tiempo que no veía aquella escena que me resultó incluso extraño. Todos nos habíamos sorprendido gratamente al ver que habíamos encontrado aquello que estábamos buscando y creíamos que no íbamos a ver nunca.El grupo de gente que había venido con nosotros se había dispersado, y vino la mujer que al principio nos había estado hablando sobre aquel lugar:

-Ahora os llevaremos al edificio en el que os alojaréis. Para aprovechar el espacio, tendréis que compartir cada 2 personas una habitación, así que elegid con quién iréis y en un poco os veremos en este mismo sitio. Id a echar un vistazo mientras tanto si queréis para ver el ambiente -la mujer se alejó-.

-Es increíble...¿Qué os parece? -preguntó Pears, que parecía tan impactado como yo-.

-Yo sin duda me quedo, esto es una locura -respondió Slash-. Seguro que hay tabaco.

-¡Y cervezas! -añadió Steven, eufórico-. Bueno chicos, yo apoyo a Pears y Slash, me quedo.

-Es lógico, este lugar es asombroso. Parece que hemos vuelto en el tiempo, cuando las cosas aún funcionaban. Creo que no hay nadie en contra de que nos quedemos, ¿no? -comentó Marty-. Pues creo que ya está la decisión tomada. Espero que dejen formar bandas, me encantaría poder dedicarme a ello en cuerpo y alma ahora que no tengo que tener un arma en mano a todas horas.

-Hey, chicos, no nos precipitemos, aún pueden pasar muchas cosas, lo mejor es que llevemos algo de protección por si nos atacan.

-¿Te refieres a crema solar? -preguntó Steven, y nos reímos-.

-No, por si nos atacan -le respondí-. Yo al menos estaré una temporada así, cuando vea algo que me haga tener la confianza suficiente, no iré armada.

-Oye, pues yo tengo un arma del que no me puedo desprender -dijo Slash, con sorna, y nos reímos-. Que se me quedó el machete pegado a la chaqueta, pervertidos.



La mujer pelirroja volvió, y tras haberla dado la respuesta nos llevó hasta unas habitaciones de unos edificios enormes. Nos hicimos un reparto de las habitaciones, y me tocó dormir con Doro, porque era la única chica, para que no hubiesen malos rollos. Daisy nos dijo que al día siguiente por la mañana nos iría a buscar y nos asignaría un trabajo y nos hablaría más acerca de la comunidad que habían formado. Fui a mi habitación, y por suerte Doro no estaba. Me duché y me arreglé un poco, había ropa en mi armario, justo de mi estilo. ¿Se podía pedir más?
Me sobresalté al mirarme al espejo, me veía horrible en comparación a como era antes. Parecía mucho más mayor, por lo menos 10 años más de los que tenía. Me sentía desagradable y vieja, y todavía me quedaba mucho por delante (en un principio). Di vueltas por el apartamento, investigando cada rincón. Había electricidad, era una gozada poder encender la luz, a pesar de que era un detalle muy insignificante anteriormente, ahora era el símbolo de la lucha y el esfuerzo. Había algunos papeles encima de la mesita del salón en los que hablaban sobre la comunidad, y de un tal Ralph, que era el que lo controlaba todo. Llamaron a mi puerta, y fui a abrir. Era Pears:


-Vaya, sin la roña pareces una mujer otra vez -me dijo, en broma-.

-Oye, tú también pareces una mujer, te falta la faldita -le respondí-. ¿Y Alison?

-Está en mi habitación, la está cuidando Junior. Si quieres hoy me quedo con ella para que descanses, que ayer no dormiste.

-No hace falta, es mi hija y de Dave, nosotros somos los que tenemos que hacernos cargo de ella, no tú.

-No es molestia, no te preocupes. Yo soy somo tu hermano, así que técnicamente Alison es mi sobrina, y por eso la cuido.

-Jajajaja, como quieras.

-Oye, hoy nos han invitado a una fiesta de bienvenida, nos vana  presentar al encargado de la comunidad. ¿Vas a ir?

-No, me apetece descansar, aunque me lo pensaré. Oye, ¿quién duerme con Dave? Es que me extraña que no sea Junior, que es su mejor amigo.

-Espera, creo que me acuerdo -esperé unos segundos a que respondiese-. ¡Ah, sí! Creo que le tocó al azar con Tommy -aquello no me sonó nada bien-.

-Me parece que se van a acabar matando,

-¿Por qué se iban a matar? -preguntó, con curiosidad-.

-Porque Dave no traga a Tommy porque cree que soy suya y que le estoy poniendo los cuernos. Lo mejor de todo es que yo ya no tengo nada con Dave, y nunca he sido suya, pero que piense lo que quiera -Pears se rió-. ¿Qué?

-Nada, nada, me parece un poco niño Dave, pero en fin, ya madurará. Pues recuerda, mañana por la mañana tenemos que estar todos listos en el portal del edificio para que nos lleven a la presentación. Llevaré a tu pequeña, ¿vale? -justo volvieron a llamar a la puerta, y me imaginaba quién era-. Voy a abrir si quieres -fue a abrir-. Ah, hola Tommy -mi capacidad de predecir era asombrosa-.

-Hola Pears...Bueno, ¿qué te cuentas?

-Nada, ya me iba. Nos vemos esta noche, o mañana -Pears se marchó, y suspiré-.

-¡Hola Tacii!

-Vaya, tú también estás entusiasmado con todo esto, ¿no?

-Claro...¿Tú no?

-Sí, tengo ganas de recuperar el fuelle y poder andar de nuevo -se hizo el silencio, era muy incómodo-. ¿Querías algo?

-Me imagino que sabes que sí, pero me puedo ir si no hay nada que explicar. Sólo quería disculparme por haber malpensado.

-Entiendo... -no sabía qué decir-. Oye, ¿y si no malpensaste?

-No sé, creo que me hice una idea equivocada de lo que pasó, da igual...

-Fue una simple coincidencia, todo sigue igual que antes.

-Ya me lo imaginaba... ¿Vas a ir a la fiesta que nos están preparando?

-Sinceramente, no me apetece, prefiero no estar con tanta gente, he perdido mis facultades de socializar. ¿Y tú?

-Tampoco tenía ganas, pero me gustaría conocer a gente nueva, me vendrá bien. Bueno, hasta mañana -fue a salir, pero le detuve-. ¿Pasa algo? -me acerqué a él y le besé-.

-No fue casualidad, miento muy bien -parecía muy sorprendido, y algo perdido-.

-Espera, es que no me entero, me he perdido. ¿Esto lo has hecho por pena?

-No, no lo he hecho por pena. Nunca lo haría por un motivo tan vacío si se trata de un tema semejante. Lo hago porque después de haberlo pensado, me parece bien.

-Si lo explicas de tal manera que yo también me pueda enterar mejor, te lo agradecería.

-A ver -suspiré, odiaba tener que hablar de aquel modo, no era para nada lo mío-. Que me gustas. ¿Eso lo entiendes? -sonrió-. Supongo que eso significa que si.

-Sí, ahora te entiendo. ¿Eso significa que tú y yo podríamos salir juntos?

-Hombre, si quieres sal de la habitación, pero dudo que necesites ayuda para encontrar la puerta -me miró y se rió-. Era broma -sonreí para que no pensase que lo decía para burlarme de él-. Podríamos intentarlo, me parece bien.

-Genial. ¿Qué te parece si vamos a dar una vuelta por la cuidad?

-Vale -sonreí, y nos fuimos a investigar la ciudad-.


¿Era el comienzo de una nueva era? No lo sabía, pero lo único que sabía era que todo lo bueno acababa, y aquello era muy bueno...



Espero que os haya gustado le capítulo. Sí, hay poca acción, pero habrá que dar tregua a nuestros protagonistas, ¿no? Que vergüenza de gente, merecéis la muerte (que no, que es bromita...o no). Muchas gracias por haber leído, comentar o compartid si os ha gustado, y dentro de poco más chicha, y un vídeo de mi grupo *hype extremo*

1 comentario:

  1. Jajaja dsafdhagfsdjgk sabía que ibas a meter a Tommy en el ajo, si es que esa Tacii es una loquisha. Después de haber terminado la Uni me encuentro con mi noela favorita,sandlandljwdlhwuohou Sabéh que lah hamo porke ase ehjto 7u7

    ResponderEliminar