martes, 20 de diciembre de 2016

Once Human- Cap.1: Liar

Proyecto XR
Registro de datos Diana
Sujeto nº3
Sexo femenino
Código 0300761834-6Z
Día 1


Hoy me ha despertado una alarma, no era distinto a otros días, pero aquel día había un evento programado, empezaría nuestro "entrenamiento", según nos dijo el encargado del proyecto.
No nos habían comentado a dónde iríamos concretamente, pero nos pidieron que a partir del día de hoy empezásemos a registrar todos los datos, fuesen o no relevantes para la investigación sobre la conducta humana, la supresión de emociones y el efecto en el ámbito productivo.
Las únicas instrucciones nos las comunicaron por megafonía, antes de que se cerrasen las habitaciones y llegase el momento de oscuridad.
Por el momento me había propuesto hacer un pequeño esquema con todo lo que ocurría en el día, y al terminar el mismo, lo dejaría todo redactado, lo cual me recordó al lema de nuestro superior, "Eficiencia ante todo".

Nos reunimos todos en la sala de preparación, donde el instructor nos mostraría qué habríamos de hacer a continuación: cada uno de los sujetos nos íbamos a ir con un miembro de la corporación a visitar unas casas para comprobar la eficiencia de nuestro entrenamiento.
Me asignaron a un hombre joven, trajeado y con un peinado muy cuidado. Me quedé un rato mirándole, sin saber por qué, pero rápidamente volví a la realidad y me centré en mis quehaceres, no podía salirme del programa, iba en contra de la normativa estipulada “No se debe mirar a una persona más de tres segundos si no es para dialogar con la misma”. Había sanción directa si se violaba el código establecido.

Me separé del resto de sujetos, y el hombre me llevó hasta una casa unifamiliar con una decoración simple, no parecía que los habitantes, en caso de que hubiesen, tuviesen un gran poder adquisitivo:

-¿Qué miras, Diana? -me preguntó el hombre trajeado-.

-La casa.

-¿Te produce algún sentimiento?

-No.

-¿Algún recuerdo?

-Tampoco.

-Bien, pues ahora procede a llamar a la puerta y a hablar con los inquilinos. Habla con todos ellos y pregunta por la familia nuclear completa. Esperaré aquí.

-Entendido.


Salí del coche, y me dirigí hacia la entrada. Llamé la puerta con los nudillos, el timbre brillaba por su ausencia. Al cabo de unos segundos una mujer mayor me abrió la puerta:


-Hola, buenas -dijo la mujer, mirándome con incredulidad-.

-Buenos días -me fijé con más detenimiento en la mujer, era pelirroja, aunque su cabellera tiraba a canosa-. ¿Puede usted hablarme de su familia?

-Pero, ¿quién eres, jovencita?

-No estoy autorizada a darle esa información. ¿Puede proceder a responder a la pregunta?

-Eh...bueno, adelante, pasa -me abrió la puerta, lo que me dejó ver más a fondo cómo era la casa-. ¿Quieres beber algo?

-Agua sin gas si es tan amable.

-Muy bien, sígueme -la mujer empezó a caminar y me llevó hasta una especie de sala de espera en la que primaba el desorden-. Siéntate aquí, ahora mismo vuelvo con el vaso de agua -me senté en la silla que la señora me ofreció, y esperé a su vuelta-. Aquí tienes.

-Gracias. Ahora puede resolver mi pregunta, tengo más cosas que hacer.

-Sí, claro, pero me gustaría saber a qué se debe ese interés por mi familia.

-Si me dice usted lo que le pido le aseguro que se lo haré saber.

-Vale, está bien -la mujer tomó asiento y se aclaró la voz antes de comenzar su historia-. Esta es mi residencia, y aquí vivo con mi esposo Leonard...

-¿Me los puede presentar?

-Ahora mismo mi marido se encuentra ausente, está trabajando, y viene por la noche.

-Cuénteme más cosas sobre su familia.

-Pues...no sé qué quieres saber, me gustaría poder ayudarte, de verdad, pero no sé qué decirte… A ver -la mujer se quedó pensativa un largo rato- mi marido tiene 50 años, trabaja en la construcción, y su sueldo apenas nos da para vivir, aunque somos felices con lo que hay; mi hija tiene 16 años, y está en el colegio ahora, pero es una muchachita muy buenal. Ahora que me doy cuenta -la mujer se aproximó a mí y me miró fijamente-, tú te pareces mucho a ella, seguro que la caerías muy bien.

-Es normal que haya parecidos entre personas. ¿Qué hay de usted?

-Pues...yo antes trabajaba en una panadería, pero el negocio se arruinó y ahora me dedico a las tareas del hogar. Quería arreglar la casa también, pero no doy para más, aunque seguro que lo haré en algún momento -parecía inquieta, lo cual me producía una extraña sensación-. ¿Necesitas más información?

-Quiero hablar con su marido ahora mismo, no puedo perder más tiempo, tengo más cosas que hacer.

-Ya te lo he dicho jovencita, ahora no está en casa. Puedes esperar aquí si quieres hasta que venga.

-¿Cómo le tengo que decir que no tengo tiempo? Quiero verle ya mismo.

-No sé cómo decir que no puede, si me das tu número de teléfono yo te aviso cuando esté en casa, te lo aseguro.

-Llámele ahora -saqué de mi bolsillo una pequeña pero potente pistola-.

-V-vale, en seguida -la mujer se fue corriendo hacia la cocina, y marcó temblorosa un teléfono-. Eh...hola cariño, necesito que vengas a casa ahora mismo, una chica quiere hablar contigo -se hizo una breve pausa-. Sí, sí, cuanto antes, por favor, es urgente -otra pausa-. Vale, te quiero, ahora nos vemos -se giró hacia mí-. Ya viene mi marido, pero dime antes, ¿para qué quieres hablar con mi marido?

-Eso no es asunto suyo, le recomiendo que permanezca callada por el momento.


-¿Nos vas a hacer daño?


-No, sólo quiero recopilar información, no tengo intención de herirles, pero si sigue siendo tan entrometida, voy a tener que empezar a poner orden.


-Eh...vale, vale -dijo la mujer, retirándose despacio de mi lado-. Mi marido llegará en breve, si quieres te pongo algo para picar mientras tanto.


-No tengo hambre, gracias.



La mujer se marchó un rato a la cocina, y permaneció allí hasta que unos golpes en la puerta le sacaron de su trance. Oí pasos, y en pocos segundos tuve en frente a su marido:


-Hola, buenas, ¿quién eres? -dijo el hombre, canoso, con los ojos abiertos y con una sonrisa forzada-.


-Estoy haciendo un estudio, tiene que hablarme de su familia. Los motivos no se los puedo facilitar debido a la confidencialidad del mismo.


-Vaya, jovencita, eres una chica muy bien hablada. Bueno, pues no sé qué decirte, a ver -permaneció en silencio unos breves instantes-. Me llamo Leonard, y trabajo como conductor desde que tenía 16 años. Con 24 me casé, y tuvimos...eh, como te iba diciendo...


-Un momento -dije-, ¿a qué se debe esa pausa? ¿qué iba usted a contar? -miré a la mujer-. Si no me dicen la verdad por voluntad propia, tendré que buscar otro método que me lo permita.


-Esperábamos un bebé, pero hubo problemas. A partir de entonces empezamos a tener muchos problemas, sobre todo de índole económica, aunque hasta el momento hemos podido seguir adelante, eso sería todo.


-Muy bien -dije, finalmente-. No costaba tanto, ¿verdad? -me levanté, y me puse a caminar lentamente por la sala-. ¿No les queda nada más que contarme?


-No, se lo juramos, nosotros no... -de repente se oyó un fuerte estruendo-.



El ruido procedía de la entrada. El hombre fue corriendo a ver cuál era la causa, y de repente apareció mi supervisor:



-Tengo que hablar contigo, ven aquí -me dijo, y me acerqué-.


-Oiga, pero ¿quién es usted? -dijo la mujer, con la mandíbula temblorosa y mirada-.


-¿Cómo ha entrado a nuestra casa? -preguntó el hombre, empleando un gesto para ello semejante al de su mujer-.


-¿Qué? -le pregunté, esperando a que reaccionase-.


-Hay una parte de la tarea que se me olvidó contarte: tienes que matar a la familia.


-¿Por qué? -empecé a sentir frío de repente-.


-Son órdenes de los de arriba, y ya sabes que las órdenes hay que cumplirlas.


-Sí, pero...


-¿Qué es eso que noto? -dijo, acercándose más a mí-. ¿No estarás pensando en no hacerlo, verdad? Porque eso no está en el programa, y lo sabes.


-Ya lo sé, no soy nueva. Pero sólo quiero saber por qué.


-Es una prueba para evaluar los resultados del tratamiento, para comprobar la efectividad que ha tenido en cada uno de los sujetos. Y ya no te voy a decir más, deberías haber hecho ya el trabajo, es tarde, y probablemente el resto ya hayan regresado.


-Vale -dije, tragando saliva-. ¿Cómo lo hago? ¿Hay alguna forma de operar concreta?


-No, vas a tener el privilegio de poder elegir la forma, aunque espero que sea algo rápido, tengo prisa.


-Con la pistola.


-Perfecto. Quiero 3 tiros limpios, uno por cabeza, tienes 5 minutos. El papeleo ya está arreglado, casi nos lo han agradecido por quitar a esta escoria del medio.


-¿Cómo que 3 tiros, uno por cabeza? Son dos.


-No, tienen una hija.


-Me informaron de que su bebé había muerto.


-Pues fabuloso, una menos. Que sea rápido, te espero en el coche.



Desapareció al instante, y empecé a experimentar una extraña sensación: mis manos estaban frías, pero sudorosas, y mientras por el resto el cuerpo sentía calor, incluso cierto temblor se apoderó de mi cuerpo. Sin pensarlo dos veces, saqué la pistola, y apunté a la pareja, que se hallaba en un rincón de la sala, abrazada, como si supiese lo que iba a ocurrir:



-Estoy obligada, lo siento.



Y disparé. Dos veces. Salí de la casa como si nada hubiese ocurrido. Me dirigí hacia el coche, y al girarme para mirar aquella destartalada casa por última vez, vi que un autobús amarillo se paraba en la puerta, y de él salía una niña, de unos 8 años, parecía que aquel era su lugar...Me habían mentido, su hija estaba viva. Noté un toque en el hombro, y me sobresalté, girándome inmediatamente para ver qué ocurría:


-¿A qué esperas? Ya te dije que todo el papeleo está arreglado, no te vana meter en la cárcel, de hecho, estamos haciendo una labor social, sobre todo a ellos, eran unos miserables, lacra.


-Sí... -respondí, con la voz entrecortada, no le iba a contar nada sobre la niña-.


-¿Por qué no te mueves?


-Disculpa, estaba distraída ya voy para allá.


Nos montamos en el coche, y yo seguí dándole vueltas al tema. Estaba incumpliendo una norma fundamental, tenía que decir siempre la verdad y seguir las instrucciones tal cual son dadas, pero algo en mi interior me impedía decirlo:


-Ahora que ya lo has hecho, te puedo explicar más. Verás, esa prueba era para comprobar la efectividad del tratamiento, como ya te dije, y has matado a tus padres. Enhorabuena.


-¿Cómo?


-Tú eras la niña de la que hablaban. La realidad es que no te podían mantener, y te "donaron" a la ciencia para que pudieses tener una vida digna, según le dijeron al Jefe. Lo raro es que no cambiasen el registro, en teoría debieron hacerlo en su debido momento, pero bueno, es la administración, qué me espero a parte de lentitud y desorganización por su parte. Volvemos a casa.



Recree varas veces en mi cabeza la escena durante el trayecto, hasta que perdí el control de la situación, como si me hubiese desmayado. Cuando volví a ser consciente de mí misma, estaba en la cama, y sentí un dolor muy agudo en la sien. Me fui a mirar al espejo, y al verme me vinieron un cúmulo de imágenes borrosas a la cabeza. 

lunes, 21 de noviembre de 2016

Top 10 mejores canciones de... AVANTASIA

10. Dying for an Angel (The Wicked Symphony) - La colaboración con Klaus es inolvidable, una canción genial, sobresaliente. El teclado, 10+





9. I Don't Believe in Your Love (The Scarecrow) - De las primeras que escuché, una maravilla audiovosual






8. Into the Unknown (The Metal Opera II) - Sharon...¡SHARON!  La canción como conjunto es una delicia, pero las voces son matadoras, no hay mejor combinación que una Sharon y un Tobbias.







7. Anywhere (The Metal Opera II) - Una canción preciosa que me rompe el corazón cada vez que la escucho.





6. Twisted Mind (The Scarecrow) - La canción es buenísima, pero el riff introductorio se lleva la palma, es de 13.






5. The Great Mystery (The Mistery of Time) - Una canción larga y compleja, pero en ningún momento sobra nada, y la parte de orquesta y guitarra se sale.




4. The Scarecrow (The Scarecrow) - La canción que da nombre al disco, de las que más he escuchado, y a pesar de su duración se me hace corta. Una maravilla.







3. Seduction of Decay (Ghostlights) - Y aquí tenemos a Geoff Tate, buenísima.





2. Master of the Pendulum (Ghostlights) - Marco...¡HIETALAAAAAAAAAAA! En serio, le amo.




1. Draconian Love (Ghostlights) - La dichosa mejor canción de la historia, no me la puedo sacar de la cabeza. Una auténtica preciosidad, enamora. Y Herbie Langhans también.











miércoles, 16 de noviembre de 2016

Once Human-Cap.0: Dead Poet

Este correo electrónico fue recibido por un joven de 14 años llamado Jason, y rápido acudió a la policía de la red para analizar la autenticidad del mismo.
Lo comprobaron, se trataba de un suicidio de una joven, aunque sus iniciales no ayudaron a su identificación, y el cuerpo no se llegó a encontrar. Debido a la falta de datos se abandonó la investigación, aunque el correo se hizo público, el caso quedó grabado en la mente de muchas personas, bajo el nombre de "Dead poet". La autora al menos tuvo su última voluntad cumplida.

“Escribo esto para dejar claro que ya no aguanto más. Desde que nací he sido un error, y todavía sigo planteándome por qué he tenido que existir.
Nací de manera espontánea, nadie se esperaba mi llegada, se puede decir que causé una “gran sensación” entre mi familia, pero no fue positiva. Fui la menor de una familia de 6 hijos, y heredé todo de mis hermanos, menos el cariño de mis padres, especialmente de mi padre, que abuso de mí. La inocencia me produjo una falsa sensación de seguridad en mí misma, llegué a pensar que era algo circunstancial y que en algún momento alguien me tendría en cuenta. Mis hermanos de vez en cuando jugaban conmigo al escondite, y siempre ganaba, porque nunca les encontraba, pero mis padres me aclararon que ellos se iban fuera de casa a jugar. Sin importarme demasiado, me intenté refugiar en el colegio, busqué amistades y la aprobación de los profesores, así que mis compañeros me empezaron a llamar pelota y niña rara, aunque no cambiaron su repertorio habitual en cuanto a insultos sobre mi decrépito estado físico. Yo era una niña, y no le dí tampoco gran importancia, aunque sabía que aquello tendría muy fuertes repercusiones en el futuro. Los años pasaron, y la adolescencia llegó, lo que hizo que pasase de ser una niña a una mujer, y conocí a gente, mucha, tanta que me llegué a ver rebosante de felicidad, y me empecé a sentir querida, era una sensación maravillosa. Todo aquello hasta que mis amigos me dejaron de lado porque ya no tenían ningún interés en relacionarse con alguien como yo, y posteriormente conocí gente a más gente que sólo estaba a mi lado por aburrimiento, en realidad no era nadie para ellos, un simple juguete que podían usar y tirar cuando quisiesen, porque sabían que estaría siempre a su disposición. También tuve mis intereses amorosos, fueron mucho peor que las amistades. Deseaba mi muerte, pero era muy cobarde como para suicidarme en aquel momento.
A partir de ese momento estuve totalmente sola, aislada del mundo, empecé a dar clases por Internet, y por suerte saqué la nota más alta posible, lo que me permitió acceder a los estudios que quisiese, me ofrecieron numerosas becas, pero no acepté ninguna, aunque no dejé los estudios, ni tenía intención de hacerlo. Me interesé en la robótica, un tema que desde que era pequeña me fascinaba, y me metí de lleno a estudiar una ingeniería informática. Un día, al ir a un taller a por componentes tuve un terrible accidente de coche por un choque con un conductor que iba borracho y en dirección contraria. Mis piernas quedaron totalmente destrozadas a causa de la colisión, eran un amasijo de carne y huesos sanguinolentos, y los médicos no tuvieron más remedio que amputármelas. Desde la silla de ruedas a mi propio mantenimiento me lo tuve que pagar yo.
Ya no tenía tanta fe en que las cosas fuesen a salir bien, y si seguía adelante tampoco sabía por qué, lo cual me lleva a mi momento actual, la encrucijada ante la que me encuentro. Soy más que consciente de que no formo parte de nada. Nunca me he llegado a sentir bien conmigo misma, y cuando he pedido ayuda lo único que he tenido es desprecio y engaño, y ya no sé cómo combatir con ello. Ojalá fuese como un robot.

Esta es mi carta de despedida, e imagino que tampoco te importará mucho lo que he contado, pero me gustaría pensar que al menos alguien se acordado de mí después de mi muerte. Gracias.

Firmado:

A.J.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Once Human - Sinopsis


En el año 3000 se inicia lo que es uno de los proyectos más ambiciosos de la humanidad: eliminar cualquier rastro de emoción del individuo. Se eligen al azar una serie de sujetos sobre los que ponerlo en marcha, pero con el paso del tiempo, los conflictos empiezan a surgir, y la sangre empieza a correr.


sábado, 13 de agosto de 2016

...alone (reflexión)

"Estás sola, no te quiere nadie, y nunca te va a querer nadie. No me extraña que no tengas amigos, que no tengas a NADIE a tu lado, y que nadie te quiera."
|...|
Es que no te vas a dar cuenta de que las palabras DUELEN. Y mucho.

Es muy importante saber medir nuestras palabras, a veces éstas llegan a ser más poderosas y mortales que muchas armas.
Supongo que no se le puede pedir a una persona que carece de empatía que se ponga en tu lugar para que compruebe de primera mano la reacción que puede llegar a desencadenar.
Entonces, ¿qué? Lo único que queda es huir o aguantar, y puesto que lo segundo deja de tener efectividad (pues todo el mundo tiene un límite, no somos una barrera metálica impenetrable), ¿hay que huir? Se dice que los problemas hay que afrontarlos, no huir de ellos, que eso te hace más fuerte.
Pero yo necesito la prueba, porque mi camino no son más que obstáculos que me vuelven más reacia hacia el mundo que me rodea, y a todo lo que lo compone. No me siento más fuerte, ni lo soy, por cada letra me vuelvo más cobarde, por cada palabra me vuelvo más insegura, y por cada oración una parte de mí muere, y sólo queda una sombra de lo que fui.

Sé que no vas a leer esto, y si lo hicieses, no ibas a entenderlo y sería peor, supongo que ya da igual.
Pero quiero que sepas que si estoy "sola" (que por suerte no lo estoy) es por tu culpa, por hacer aflorar en mí el miedo a relacionarme y volverme contra mí misma.
No soy un monstruo, y tengo corazón, aunque no lo creas. No puedes tener una imagen más equivocada de tu hija.

martes, 9 de agosto de 2016

Holy Company-Cap.2

Salí de la taberna, y tras despedirme del tabernero y su gato, me dispuse a avanzar hacia Havenhill. Conforme iba saliendo del pueblo, noté las miradas desconfiadas de sus habitantes… parecía que no estaban acostumbrados a las visitas. Poco a poco iba ganando altura en las colinas que rodeaban al pueblo. Había restos de casas en ruinas, seguramente antiguas cabañas de pastores ya en desuso. Las vistas eran muy bonitas desde allí: un valle verde repleto de prados y arboledas, con un río meandriforme dividiéndolo en dos, y el pueblo en el centro con las chimeneas humeantes. Aguas abajo, había un humedal pantanoso generado por las mareas de la ría, que se adentraba en tierra entre agudos riscos de piedra oscura. Al mirar al suelo para descansar un poco, me fijé en que la roca del camino había cambiado. Ya no era el negriazul de los tejados del pueblo ni el blancogrisáceo con manchas negras de los muros, sino rocas con tonos rojizos y marrones muy oscuros. Tras ascender por el valle, entré en un bosque de robles. Por sus troncos calculé que no llegarían a los 400 años de edad. El otoño avanzaba, y las hojas de los robles, así como las del resto de los bosques del valle, se caían apenas las tocaban mi mano o el viento, para después pudrirse en el suelo, dejando poco a poco a los árboles con un aspecto intimidante, como si no quisieran intrusos en su bosque. El camino estaba bastante mal cuidado, lleno de maleza en algunos puntos. Había tenido que apartar ramas de mi cara varias veces, así como sortear baches y pequeños arroyos que me embarraban las botas. Por lo menos pude saciar mi sed y rellenar mis cantimploras, a pesar de lo incómodo que fue haberme dado cuenta de que me había sentado sobre unas ortigas y ramas secas de tojo. Una repentina ráfaga me dio un escalofrío. Había cruzado el robledal con cierta lentitud, y pude comprobar que apenas había llegado a la mitad de la ascensión… la perspectiva de las colinas cubiertas de bosque me había engañado. Seguí caminando hasta que alcancé la cima, barrida por un fuerte viento, donde me detuve a descansar y comer algo. Era una auténtica atalaya que se alzaba sobre las cimas circundantes, le calculé una altura de por lo menos un tercio de milla. Por un lado, un escarpado y oscuro acantilado caía hasta el océano rugiente; por el otro, el camino continuaba descendiendo, y la ladera era relativamente suave. En la cima había una pequeña casa vacía de piedra. La inspeccioné, y pude comprobar que era una antigua garita para vigilar y alertar de posibles ataques desde el mar. Tras acabar mi tentempié, me di cuenta de que estaba empezando a oscurecer. Recogí mis cosas y comencé el descenso. Desde la cima pude ver también cómo un enorme mar de nubes se acercaba desde el océano, ascendiendo por el acantilado empujado por el fuerte viento del noroeste. El camino tenía tramos en los que serpenteaba y otros en los que era casi recto, pero conforme oscurecía, toda la ladera perdió la luz por efecto de la colina, que daba sombra a todo el valle, que quedaba de un verde oscuro penetrante y con olor a humedad procedente de los árboles. Estaba oscureciendo, por lo que apreté el paso, llegando a un cruce de caminos a la entrada de otro robledal. Había dos caminos, y los restos de una cruz. La roca había vuelto a cambiar. Los restos de la cruz eran de una piedra muy pesada, de color verde oscuro, a veces con moteado de color granate, como la costra de una herida. Entre la hierba y las zarzas vi los restos de un cartel, en el que ponía:

<- Dark Cape

Havenhill ->

Por la orientación de la ladera, supuse que tenía que ir hacia el este, pues si seguía la ladera acabaría en el cabo. La niebla me pisaba los talones, por lo que entré en el robledal. Me fijé en que los robles eran mucho más viejos e imponentes que antes, con ramas llenas de musgo, casi como garras intentando capturarme. Cuando el bosque dejó de ser tan denso, la niebla me pilló. Era tan densa que no veía más allá de tres árboles, y tan húmeda que me chorreaba el pelo. Por si fuera poco, terminó de anochecer. A pesar de encender mi candil, estaba avanzando casi a ciegas, tropezando con los guijarros del camino. Solo el rumor de un arroyo y los pinchazos de tojos y zarzas me indicaban que avanzaba en la dirección correcta. Una media hora después, la niebla se abrió un poco, permitiéndome ver una gran roca de al menos 3 yardas de altura, esculpida en forma de cruz, con extraños grabados a mi altura que no pude identificar por su desgaste y la oscuridad cuando me acerqué. Los brazos de esa cruz eran bastante pequeños, por lo que supuse que se trataba de un antiguo menhir tallado en la Edad Media cuando la zona fue cristianizada. La niebla se despejó y pude ver unas luces de candiles, a la vez que un viento frío me provocaba un escalofrío. Estaba cansado, calado por la niebla y con raspones en brazos y piernas por los tojos y las zarzas, pero al fin había llegado a Havenhill.
Al final el camino se me había hecho mucho más largo de lo que Edgar me había comentado, y esperaba que el resto de historias acerca de aquel pueblecillo también fuesen suposiciones o invenciones suyas. Suspiré, y continué mi camino.
Según el desgraciado de mi jefe, me esperaba el párroco del pueblo, Mathew, así que estuve tan atento como pude para localizarle.
Por suerte, vislumbré una tímida luz a lo lejos, y aunque dudé unos instantes, continué mi camino. A medida que me acercaba me empezaba a sentir más tranquilo, el hombre que sujetaba la antorcha tenía una apariencia de lo más corriente, y al ver sus vestiduras, no pude evitar esbozar una pequeña sonrisa. Después de aquella parada en el bar, con todo lo que me había contado el mesonero, no me esperaba que las cosas se fuesen a desarrollar sin problemas. "No cantemos victoria" me dije, ciertamente abrumado aún, y me aproximé al buen hombre:


-Buenas tardes, joven -me dijo el cura con una enorme sonrisa-. Supongo que usted debe ser el muchacho al que esperaba, Thomas Hammet, ¿verdad? -asentí, y me dispuse a hablar, pero el hombre continuó-. Una alegría, ya pensaba que no vendría. Y, dígame, ¿le han contado algo sobre este sito?

-Eh, bueno, he oído algunos rumores locales, nada relevante.

-Claro, como no podía ser de otro modo. En estos tiempos cuando la gente no tiene nada que hacer se pone a inventar historias ridículas sobre nuestro noble pueblo. Pero no te dejes engañar, este es un sitio muy acogedor.

-Sí, me han contad que el pueblo está...deshabitado.

-Una pena que así sea, aunque al ser tan pocos habitantes hemos podido establecer una relación de familia, y es un gusto. La gente es muy...amable, ya verás.

-Oí rumores también sobre la gente que vive aquí, y bueno, después de verle a usted, creo que eran falsos también.

-No lo dude, la gente le tiene manía a nuestro humilde pueblo de gente trabajadora, amable y peculiar.

-Peculiar...¿en qué sentido? -tragué saliva-.

-Gente con mucha personalidad, muy única...Te caerán muy bien,ya verás. Por el momento te voy a llevar a la posada en la que te alojarás para que descanses.

-¿Posada?

-Claro, se lo mencionamos a tu superior, y le pareció buena idea para tenerte mejor vigilado. Además, sólo hay una persona más hospedada, no tendrá que preocuparse por los escándalos. Y la comida es de muy buena calidad, va a estar usted a cuerpo de rey.

-Con tener una estancia normal me conformo...

-No puede venir a Havenhill y buscar normalidad, este pueblo es extraordinario, nada de lo que se hace es normal... -el hombre hizo una breve pausa, lo que me provocó cierta inseguridad-. En el buen sentido, claro -se rió de buena gana, ignorando mi cara de espanto-. En breve llegaremos, no se preocupe.

-La verdad es que no llegar a ese sitio no me preocupa en absoluto.

-Se le ve con pocas ganas de iniciar su nueva vida, señor Hammet. Pero ya verá cómo se anima y en seguida le coge el gusto a vivir aquí.

-Estoy preocupado por mi futuro laboral aquí. ¿Voy a seguir ejerciendo como detective?

-Por supuesto, mañana le daré el caso por el que usted está aquí.

-Ah, ¿he venido por un caso?

-Al menos eso me dijo su jefe, y me aseguró que haría todo lo que en sus manos estuviese para resolver el misterio. Es joven, y veo energía en sus ojos, noto su fuerza y coraje. Lo hará bien.

-¿Puedo saber al menos sobre qué trata?

-Mañana le traeré conmigo a la Santa Iglesia y le mostraré todo sobre el caso, es muy tarde, y el agotamiento no le beneficiará. Le vendré a buscar a las seis de la mañana, y espero que a esa hora esté más que listo.

-Mmmmm...¿Por qué tan pronto?

-La gente del pueblo es muy devota, y necesitan su misa como el comer. Son unos estupendos feligreses, me colman de aplausos y elogios cada vez que termino de hablar. ¿Usted vendrá?

-No creo, me pondré con el caso...


Un pueblo con poca gente, y además, creyentes a más no poder. Cuando me encontré con el Padre pensaba que estaba a salvo, pero mis temores resurgieron como una llama avivada.
Nadie apareció por la calle, parecía que los únicos presentes éramos aquel extraño señor y yo. Cabía la posibilidad de que fuese así, pero deseaba que en realidad la gente estuviese en sus casas o en algún sitio concreto.
Llegamos al hostal, el cual resultaba más grande de lo que me había imaginado, incluso su arquitectura me resultó interesante y agradable. Al entrar, una mujer entrada en años nos recibió. A pesar de sus visibles arrugas aún gozaba de gran belleza, lucía una larga melena rojiza y estaba delicadamente maquillada, y sus ropas eran de lo más exquisitas:

-Buenas noches tengan, caballeros -dijo la mujer acercándose a nuestra posición-. ¿Un nuevo reclutado, Padre?

-Oh, no, este muchacho viene a trabajar conmigo -respondió Mathew, sonriendo plenamente, enseñando sus ennegrecidos dientes-.

-Hola encanto, yo me llamo Rose, pero me puedes llamar Tía Rosie -hizo un gesto pícaro, y volvió a su posición inicial-.

-Mi nombre es Thomas Hammet, encantado de conocerla, señor...ita.

-Oh -Rose se rió-. No hace falta que me llame señorita, tengo una edad, aunque me halaga. Creo que usted y yo nos llevaremos bien -me sonrió-. Bien, una habitación para nuestro joven aprendiz -se giró para coger la llave de la habitación-.

-No será mi aprendiz, él el detective, y va a investigar...el caso -la mujer dejó caer las llaves, y tras unos segundos de incómodo silencio, reaccionó y las recogió-.

-Joven, ya puede ir a su habitación -me dio la llave, y me fijé en que su rostros estaba tan blanco como la leche-. Padre, venga un momento... -miró en mi dirección, esperando a que me marchase para hablar de asuntos privados, o al menos tratar algo que no me incumbía-.


Me fui a la habitación con muy mal cuerpo, tal vez era por lo desconcertante no haber visto a ningún habitante por la calle, o el miedo que tenía a que todo lo que Edgar me contó fuese real.
Me instalé en mis aposentos, los cuales resultaron ser mucho mejores de lo que me había imaginado. Me tumbé, y al instante me dormí.
Susurros que llegaban de algún lugar misterioso me daban la bienvenida a mi nuevo hogar.
"Bienvenido a tu pesadilla" decían.


Ha pasado mucho tiempo, e intentaré ser más contante, me cuesta encontrar la inspiración (lo siento lectoras y lectores).
Espero que os haya gustado, créditos a Gonzalo el Metalero por la "Llegada de Thomas a Havenhill" (escrita íntegra por el caballero).

sábado, 30 de julio de 2016

Vídeos musicales CON MERY


-"Fear of The Dark" de Iron Maiden: Este vídeo fue el que me inició en el mundo del METAL. Recuerdo haberlo visto unas 10 veces seguidas, y sigue resultándome fascinante cada vez que lo veo, como si fuese la primera. Muy, muy recomendado.

-"Sweet Child O' Mine" de Guns N' Roses: Un vídeo que tuvo un gran impacto en mí (es una historia muy larga).

-"Never Gonna Give You Up" de Rick Astley: Una canción mítica con un vídeo bastante simpático. No es grandioso, ¡pero mirad ese movimiento de caderas del zanahorio! Yo aprendía  bailar con ese vídeo, no digo más.

-"Gates Of Horn and Ivory" de The Agonist: (el vídeo lo dice todo)





-"I Speak Astronomy" de Jinjer: Un escenario muy currado, y los efectos, personalmente, me parecen preciosos.



-"Angels Don't Kill" de Children of Bodom:  Un concierto espectacular, y creo que es más conocida esta versión live que la original. Y es que ver a los maestros en acción da gusto, ¿a que sí?

-"Sing To Me" de Delain (ft. Marco Hietala):  A parte de ser una colaboración magnífica, la forma en la que se presenta el vídeo (para ser la simple letra de la canción) es tan bonita <3 Las caras de Marco Hietala son para enmarcarlas, si es que es muy grande este hombre.

-"Fighter" de In This Moment: El vídeo es muy simple, pero es también muy diferente a lo que la banda había hecho hasta el momento.

-"Confrontation" de OTEP: El primer vídeo que vi de la banda, y mi favorito hasta el momento. Es un vídeo bastante realista (respecto a lo que muestra, que va de la mano con el significado de la canción).



-"Before The Fall" de September Mourning: La historia que cuenta, ese es el motivo por el cual se halla este vídeo aquí (simple, ¿verdad?).

-"Thunderstruck" de AC/DC: ¿Hace falta que lo explique? ¡Es Thunderstruck!

-"Stars" de Hear N' Aid : Un vídeo conmovedor, por la intención con la que fue hecho, y por la cantidad de músicos reunidos para la causa. Es pura epicidad, un vídeo que hay que ver sí o sí antes de morir.

-"Draconian Love" de Avantasia (ft. Herbie Langhans): tengo un crush muy grande con Herbie. Y el vídeo también me gusta, sí.

-"You Give Love A Bad Name" de Bon Jovi: Uno de los vídeos más representativos del hard rock de finales de los años 80, y con razón.

-"Celebrate" de Doro Pesch:  Esta versión concreta, ¡esta! Se me saltan las lágrimas de verlo.

-"Unleashed" de Epica: (me quedo sin palabras). ¡Paranoia!

-"Walking on Water" de Jorn Lande y Trond Holter: La ambientación está genial, pero lo mejor es Jorn, un apasionado de su trabajo, un maestro, ¡un genio!

-"March of Mephisto" de Kamelot: Aunque no esté en HD, todo en este vídeo es perfecto, y ya está (que me perdone el señor Karevik porque he pecado y no he escogido uno en el que él saliese).

-"The Beautiful People" de Marilyn Manson: Considerado como políticamente incorrecto, criticado por millones de personas, he aquí este controvertido vídeo: una obra de arte para unos, un horror para otros. ¿Simbolismos? No, para nada...


-"Nothing Else Matters" de Metallica:  Obra maestra. A llorar toca.

-"A Tour Le Monde" de Megadeth: Un vídeo muy simbólico, sobre todo para nuestro Mustaine, que por aquellos tiempos estaba pasando una muy mala racha.

-"I Don't Beliebe In Love" de Queensrÿche: Uno de los vídeos que probablemente más he visto. Muy, muy bueno, y muy cierto.

-"Highwire" de The Rolling Stones: No es que sea un clásico, pero son los Rolling. No tengo nada más que decir, señoría, es un vídeo muy animado y el escenario me encanta.

-"Paradise (What About Us)" de Within Tempation: Buena puesta en escena, buena ambientación, buenos efectos especiales, buena historia y buenas actrices. ¿He abusado de la palabra "buena"? Pues id a comprobar si lo que digo es cierto.

-"You Will Know My Name" de Arch Enemy: Un vídeo simple, pero el talento interpretativo de Alissa es deslumbrante.

-"Rising Force" de Rising Force (o simplemente de Yngwie Malmsteen): Un directo apasionante en el que el mago de la guitarra, Yngwie, nos muestra su talento.

-"Zombie" de The Cranberries: este vídeo se sale, mi vídeo favorito. El vídeo es una preciosidad, una gozada, una maravilla.

-"I Want to Break Free" de Queen: Descripción gráfica de "épico".
-"Stairway To Heaven (tributo)" de Led Zeppelin: Una grandiosa actuación en honor de unos grandiosos músicos. Emotivo, espectacular, te deja sin palabras.


Espero que os haya gustado ;)

jueves, 28 de julio de 2016

...est mihi in salutem

No la hagas caso, puedes con todo.
Las cosas no son fáciles, y nunca lo serán, pero eres fuerte y puedes con ello, no la escuches, sólo te hará daño, y tú y yo sabemos muy bien que es suficiente.
Tienes que quererte, pues no eres un monstruo, y aunque no es mucha la gente que te tiene en cuenta, es más valiosa que todo el oro del mundo. Los quieres. Ellos son uno de tus motivos para seguir adelante.
No eres una cobarde, el verdadero reto es seguir, no dejar de luchar.
No lo haces todo mal, errar es humano, y así es como se llega a la perfección (o algo parecido, pues a pesar de la existencia del término, nada es perfecto).
No das vergüenza, eres una persona peculiar, y a pesar de tus dificultades, te mantienes, algo admirable.
No te dejes llevar por tus demonios, ellos no saben nada de ti aunque estén en tu cabeza. Demuéstrales que están equivocados, sigue luchando y no te dejes embaucar con su palabrería inútil. Niega su existencia, y quédate.
Para mí es un orgullo estar contigo, y espero que siga así para siempre.


Me Daemonia

¡Eh, tú! Sí, tú, María, ¿qué miras? Muérete de una vez, engendro.
 No vales nada, no le aportas nada a nadie, ¿por qué sigues aquí? Nadie te quiere, nadie te necesita, no sabes hacer nada.
Y lo poco que intentas lo haces mal. Eres un absoluto desastre en todos los aspectos posibles. Muérete de una vez.
Eres una abominación, no hay por dónde cogerte. Das vergüenza ajena, eres una payasa, y aquí no eres bienvenida.
En este mundo sobras. Y en el resto de mundos y realidades alternativas si existiesen, eres prescindible.
Has sido un error, y lo sabes. Y eres tan cobarde que ni siquiera eres capaz de quitarte del medio. Ojalá alguien lo haga pronto y nos libres a los demás de tu bochornosa presencia. Te odiamos, y aunque unos pocos digan lo contrario, quédate con lo primero.
No te aferres a nada, porque no tienes nada a lo que agarrarte. Vete y no vuelvas.
Ojalá no estuviese en tu cuerpo, lo detesto.
Te detesto.
Eres una desgracia. Quítate del medio.

martes, 12 de julio de 2016

Stairway to Heaven-Cap.1

Sus ojos se parecían a los de la mujer que, en aquellos instantes, había dejado de luchar contra mi compañera. Se hallaba en el suelo, inerte, sin duda estaba muerta.
Establecimos un perímetro de seguridad con respecto a aquel hombre. Parecía que quería hablar, pero en su lugar emitía un sonido profundo y espeluznante. No sabíamos qué hacer, y mientras pensábamos en cuál sería nuestro siguiente movimiento, el hombre se encaminó hacia el grupo más cercano, los más curiosos, y se abalanzó sobre ellos como si se tratase de su presa. O tal vez no sólo se trataba de su presa y era algo más. Todo sucedía a cámara lenta: la gente gritaba, unos activaban los cierres para subirlos y poder huir, y mientras otros estaban paralizados del terror. Yo formaba parte del último grupo.
Como medida preventiva a lo que pudiese suceder a continuación, me oculté en el vestuario del que acababa de salir. A nadie parecía que se le hubiese ocurrido aquello, era tan simple que incluso me cuestioné por qué no lo había hecho antes. Cerré la puerta de inmediato, y me senté en una silla que había allí. ¿Qué iba a hacer ahora?

Desde dentro oí como la gente de fuera intentaba abrir el cierre manualmente, estruendo acompañado por gente gritando, unos de agonía y otros por puro terror. Y yo seguía sin saber qué hacer, quería ayudar, pero sin ideas no hacía más que los que estaban parados contemplando el caos que se había creado por una señora que no había salido de la tienda.

Me acordé de Logan, no le había visto desde que empezamos a trabajar por la mañana, tal vez se había ido. Quería pensar que se había marchado de allí antes de que la locura estallase. Entreabrí la puerta para ver si le veía, pero lo único que pude observar fue una escena dantesca, daba igual al lado al que mirase, todo eran sangre y cuerpos desmembrados. ¿Qué demonios estaba pasando?
Estaba perpleja por la carnicería que se había formado en cuestión de minutos, pensaba en cuál podía ser el motivo, pero no lo comprendía, ¿qué clase de explicación lógica se le podría dar a algo tan grotesco y surrealista?

Oteé a ambos lados de nuevo, esperando encontrar la mirada de alguien vivo, pero todos habían caído. Me atreví a salir, pero antes de dar el segundo paso me lo pensé, y retrocedí. Lo que me hizo decidirme a volver al vestuario fue ver a uno de los cuerpos moverse: era la mujer con la que había hablado aquella mañana, yacía tendida sobre un charco de sangre suya, con una parte de la garganta seccionada de tal manera que se la ponían ver los músculos, y la sangre aún manar de estos. Sentí la necesidad de vomitar, pero primero entré y me calmé, todo era demasiado raro, y probablemente fuese producto de mi imaginación. Aquello no podía ser real. No debía serlo. No lo era. Me abofeteé la cara, esperando a despertar de la pesadilla con un espasmo, pero todo seguía igual.

¿Se había ido el mundo a la mierda? Era posible, barajaba aquella posibilidad a la par que me planteaba qué sería lo siguiente que haría. Había visto a aquella mujer hacer el amago de moverse a pesar del estado en el que se encontraba. O estaba loca, o algo muy grave estaba pasando.
Atranqué la puerta con la fregona que había en la sala, y esperé a que algo se me ocurriese, sabía que la situación no iba a mejorar.
Mi siguiente movimiento fue llamar a la policía, pero al marcar el número comunicaba. Me centré en el ambiente y en escuchar lo que había fuera. Podía oír casualmente sirenas de policía sonar muy cerca de la zona en la que se localizaba el supermercado, aunque dudaba con creces que aquello me fuese a suponer ayuda de algún tipo. Retomé la idea de pedir ayuda, esta vez llamé a mi compañera de piso, sin resultado, y a la desesperado marqué a Logan, y parece que fue lo único que salió bien hasta el momento. Dio señal a la primera, y esperé a que respondiese, exitosamente:


-¿Sí? -reconocí su voz, algo quebrada-.

-Hola Logan, soy Kate, necesito ayuda -respondí con un tono casi inaudible-.

-¿Qué ocurre? Estaba durmiendo...¿Y por qué hablas tan bajo?

-Ha pasado una cosa muy extraña en el centro cuando cerrábamos, y ahora estoy encerrada, necesito que vengas a ayudarme. Por favor -al oír mi propia voz me di cuenta de estaba aterrorizada-.

-Pero, ¿qué ha pasado exactamente? Si no me lo explicas, no voy a poder ayudarte.

-Mira...íbamos a cerrar y una señora atacó a uno de los trabajadores, y la situación se descontroló, mucho, ni te imaginas cuanto. No estoy segura, pero creo que soy la única viva aquí.

-Suena muy chungo, espera, ya voy para allá.

-Ten cuidado, no sé qué está pasando, las cosas se han puesto muy raras.

-Sí, estoy oyendo sirenas constantemente, parece que todo ha cambiado desde que me he quedado dormido. ¿Dónde estás exactamente?

-Encerrada en la sala de estar, donde nos cambiamos. El cierre está echado, tienes que traer la llave para abrir. Y ve con cuidado.

-Vale, pesada. Cuando esté en el coche, de camino, te llamo. Ponlo en silencio por si acaso.

-Entendido, nos vemos -colgué, y de inmediato puse el teléfono en silencio-.

Me pegué a la pared de la sala, esperando a oír algo nuevo. Al principio lo único que podía percibir era el sonido de las numerosas sirenas que estaban pasando por la zona, algo de dimensiones muy grandes estaba ocurriendo. Pero, al agudizar el oído, escuché pasos fuera. Mi primer impulso fue abrir y comprobar si había alguien más vivo en aquella sala, pero al escuchar un sonido gutural precediendo a más pisadas, decidí que era mejor opción mantenerme callada y aguantar lo mejor que pudiese. Tenía que mantenerme en todo momento atenta, no podía despistarme por si oía algo que ayudase a mi amigo a acceder al edificio fácilmente.
Al volverme a mirar al móvil, me di cuenta de que la pantalla se estaba iluminando. Tenía 3 llamadas perdidas de Logan, y le devolví las llamadas antes de que fuese tarde:

-¿¡Qué mierda estabas haciendo!? -estaba muy agotado, no sabía que responder, y me quedé en silencio-. ¿Hola?

-Perdona, estaba pensando. No te he cogido el teléfono antes porque estaba intentando escuchar qué pasaba ahí fuera, disculpa. ¿Cómo vas?

-Te he llamado justo cuando salía de casa para advertirte de cómo están las cosas -hizo una breve pausa para recuperar el aliento-. Es una locura, la gente corre descontrolada por las calles, todo el mundo va armado, incluso me han llegado a apuntar, pero ni siquiera me he molestado en saber por qué. Y ahora estoy en el coche, en un atasco acojonante. Estoy barajando la posibilidad de ir andando, creo que llegaré antes.

-No sé si es seguro, tú mismo lo has dicho, las cosas están muy, muy mal. La gente se ha vuelto loca.

-Ya, pero no hago nada estando aquí. Un momento...tengo una idea. Te dejo, llamaré en cuanto me sea posible.

-Vale. Ten cuidado.

-Lo mismo te digo.


Colgué el teléfono, esperando a que aquella no fuese la última vez que escuchase la voz de mi amigo.
Esta vez cogí el teléfono, y lo mantuve de tal manera que pudiese verlo en todo momento.
Volví a pegarme a la puerta, y lo que oí esta vez me dejó sin palabras. Había bastante ruido fuera, pero lo peor fueron los golpes. Alguien empezó a golpear la puerta repetidamente, ¿había algún superviviente allí fuera?
Me levanté, decidida abrir, pero en cuanto acerqué la mano al picaporte, dudé y retrocedí. Necesitaba algo para defenderme, no sabía qué era lo que había tras la puerta. Busqué entre las cosas que quedaban, y lo máximo que encontré fue una barra metálica, suficiente.
Me acerqué cautelosamente, y giré el pomo lo más despacio que pude. La abrí un poco, y antes de continuar, paré y me asomé. Justo en el momento en el que me aproximé para ver qué estaba pasando fuera, un brazo sanguinolento emergió del exterior, y de inmediato, al ver la amenaza, traté de cerrar, pero fuera quien fuese quien estaba ejerciendo una fuerza que me era difícil superar. No veía el momento para que Logan llegase, y como si de magia se tratase, la pantalla de mi móvil se iluminó. No dudé un instante en responder a su llamada:

-¡Vas a flipar, no te vas a creer lo que ha pasado! -exclamó Logan, impaciente por contar su historia-.

-¿Qué ocurre?

-¡La gente se ha vuelto totalmente loca! He preferido ir en coche, y a las puertas una señora me ha amenazado para que la diese mis llaves a cambio de unas latas de sopa. ¿Te lo puedes creer? -oí el claxon sonar tan cerca que parecía que estaba a mi lado-. ¡Por el otro carril, imbécil!

-¿Estás conduciendo mientras hablamos?

-Sí, no creo que pueda hablar contigo antes de llegar, las carreteras están hechas un desastre, hay coches que cortan el paso, y otros que simplemente van en dirección contraria. Esto es caótico, pero ya voy para allá, estoy muy cerca. ¿Cuál es la amenaza, Kate?

-La gente se comporta de una forma extraña, son hiperviolentos. ¿Traes algo para defenderte?

-Espero que sean paranoias tuyas, no llevo nada, espero que mis puños sean suficientes. De todos modos creo que...


Justo en aquel momento oí una colisión al otro lado del teléfono. Mi ritmo cardíaco aumentó al comprobar que en el choque estaba implicado mi amigo. Tras varios minutos que se hicieron eternos esperando una respuesta, colgué, dando por hecho que mi única vía de escape estaba probablemente muerta.
Las lágrimas empezaron a brotar, no sabía qué hacer, estaba preocupada por mi familia, y por mis amigos sobre todo por Logan, si no daba señales de vida estaba claro que el accidente había sido de magnitudes considerables. No me había dado cuenta de que la puerta había dejado de ser embestida, aunque ya nada importaba, la probabilidad de que saliese de aquel lugar era tan remota que ni yo misma desde mi punto de vista positivo daba nada por conseguirlo. Pegué la oreja a la puerta, pero el silencio había vuelto. No estaba segura si aquello era una buena o mala señal, pero el hecho de salir de la sala empezaba a revolotear por mi mente como idea. No sabía que me encontraría fuera, pero era la única opción que me quedaba, y si moría en el intento, pues como decían en los videojuegos, "game over".
Entreabrí la puerta, y me aseguré de que el perímetro era seguro, no quería ponerme en peligro a la mínima. Salí en absoluto silencio, con cautela de no tropezar con nada que hubiese en el suelo, lo cual no resultó fácil, pues durante el fragor de la batalla habían sido muchos los productos que habían acabado caídos. Me apresuré a avanzar hacia la estantería más cerca para ocultarme, me daría ventaja para poder ver en qué situación se encontraba la tienda, y ver cómo poder salir sin problemas.
Me puse en cuclillas y permanecí todo lo quieta que mis tensos músculos me permitieron, y me concentré en lo que me rodeaba: estaba en medio de las estanterías de conservas y refrescos, por lo que mi visión de la tienda era más reducida de lo que pensaba. Oía algunos ruidos que venían de la zona en la que se había producido el incidente con la misteriosa mujer, y preferí no asomarme, no me daba buena espina, la loca podía seguir viva, aunque juraría haberla visto más que muerta antes de haberme encerrado en la sala de descanso. Sabía que existía una salida de emergencia, pero al salir emitía una alarma (precisamente para alertar a la gente de que había algún peligro en el local o simplemente para delatar al graciosillo de turno). Independientemente de las consecuencias que aquel acto tuviesen, era mi única escapatoria, pues era la única parte que aún no se había cerrado del súper, y tenía que ayudar a Logan, no lo hacía sólo por mí.
Me levanté con las piernas temblorosas, y sin pensármelo dos veces y no mirar atrás, corrí hacia la puerta como alma que lleva el diablo.  No sabía que en cuestión de segundos, con el sonido de la alarma de fondo, descubriría el motivo del enloquecimiento de la población.