El tiempo había avanzado muy deprisa. Pasamos por una gran época en la ciudad, estábamos perfectamente abastecidos y todo apuntaba a un futuro muy próspero, pero lo bueno no duraba para siempre.
Las tierras se habían empezado a resentir, y los cultivos eran cada vez peores, la obtención de comida por otros medios, como la caza o la pesca era lo que nos permitía subsistir, y ni con esas parecía que fuese suficiente. Éramos muchas personas, y algunas de ellas, las que peores condiciones estaban, enfermaban, y cada vez había menos medicamentos para tratarles y las salidas tenían que ser más prolongadas.
Tal vez eso no hubiese sido el único problema si hubiésemos estado solos. Hacían unos meses habían llegado un grupo de militares cerca de nuestra zona. No vinieron aquí, sino que se buscaron su propio hogar, y habían empezado a llevarse las cosas indiscriminadamente. Pero eran muchos, y militares, que tenían más conocimientos sobre cómo combatir que nosotros, así que ¿quién les iba a decir algo?
Y respecto a lo de la grieta, no volvió a pasar nada parecido, sólo hubo un susto con una persona a la que mordieron, pero se le redujo rápidamente y no llegó a herir a nadie.
Respecto a mí, pocas cosas habían cambiado, me estaba dando cuenta de que me empezaba cada vez más a acostumbrar a aquella comodidad y falsa "seguridad" que nos proporcionaban los muros, y no quería sentirme así porque sabía que en algún momento tendría que volver a luchar.
A pesar de que las cosas iban cuesta abajo, aún nos podíamos gestionar bien, pero ahora teníamos otros objetivos adicionales que alcanzar, de entre ellos, contactar con los militares que se estaban adueñando de la zona, al menos para poder organizarnos y no perjudicarnos mutuamente.
Era por la mañana. Fui a llevar a Alison con Dave, al menos, ya que andaba la pequeña no era tan complicado desplazarse, aunque no tenía la suficiente práctica como para permanecer andando mucho tiempo. Con el paso el tiempo Dave se ha ido relajando, y parece amigable, más o menos como había sido cuando le conocí.
Después me fui a trabajar. Seguía haciendo lo mismo, mi cargo no se había modificado, a veces me dedicaba a enseñar a algunas personas nuevas a manejar el arma y estrategias para sobrevivir a los zombis por petición de Ralph, para tener personal mejor cualificado trabajando.
Llegué pronto al trabajo, y me topé con Pears de camino:
- Oye, podías haberme avisado y hubiésemos ido juntos.
- Ah, perdona, sé que tienes mal despertar y prefiero no ser el responsable de tu enfado -se rió-. Es broma, ¿eh? No te he despertado porque pensé que vendrías más tarde, normalmente entras a las nueve, y ahora son las ocho y media.
- Eh, que otras veces también vengo a esa hora -le di en el brazo-. Lo que pasa es que yo he salido pronto...y alguien ha salido tarde -nos reímos-.
- Tienes razón, ayer me acosté tarde y me ha costado una barbaridad levantarme.
- Qué raro, Pears no cumpliendo los horarios... -dije con sorna-.
- Ja-ja, qué graciosa. Me puse a pensar, la verdad es que me siento extraño últimamente, yo creo que el hecho de haber estado pendiente tanto tiempo por nuestra supervivencia hace que me resulte incómodo estar en un lugar a salvo, es como que no estoy cumpliendo con mi deber.
- Ahora tienes otras cosas que hacer, y sigues teniendo que estar pendiente de nosotros, aunque no tanto como antes de que llegásemos aquí.
- Resulta paradójico que la persona menos confiada en venir aquí sea la que me esté diciendo esto ahora -nos reímos-.
- Ya, es cierto, he cambiado mi forma de pensar al respecto, y no es que sea nada malo, es simplemente un proceso, nuestra forma de pensar cambia con el paso del tiempo, y en estos últimos meses he empezado a disfrutar más de todo porque me he confiado, aunque eso no significa que esté con la guardia bajada.
- Lo sé. No quería decir que no estuviese bien aquí, a pesar de los problemas que estamos teniendo con los recursos, al menos tenemos un lugar en el que estar seguros y llevar una vida como la de antes. Lo que quiero decir es que me cuesta adaptarme a la larga, y pensaba que no sería así.
- Pero cada persona es un mundo Pears, no te martirices con eso más, procesamos las cosas a nuestra manera, y siempre va a estar bien porque la suma de esos procesamientos eres tú, y eso te hace único.
- Wow Tacii, sí que has madurado, incluso no he entendido lo que me has querido decir -nos reímos-. Te has vuelto una blandengue, antes me habrías amenazado o pegado con algún objeto peligroso.
- Hala -me reí-. ¿En serio yo era así?
- Más o menos, me dejaste algún que otro moratón en una guerra de almohadas un día que Anne y tú os pusisteis violentas conmigo porque no quise ver una película de terror.
- Como para olvidarme -nos reímos-. Bueno, soy más mayor, aunque ya fuese adulta por aquel entonces la experiencia me ha hecho darme cuenta de muchas cosas.
- Sí, eres más vieja, eso no lo dudo, lo veo en tus ojos...y en las patas de gallo que se pronuncian alegremente -le di un golpe en el brazo-. ¿Ves? Ya me extrañaba a mí mucho que no me pegases.
- Qué idiota eres, Pears -dije mientras nos reíamos-. ¿Qué planes tenemos para hoy?
- Como es lunes, les voy a dar una tabla de ejercicios a los principiantes para que entrenen hoy por su cuenta, y cuando acaben, dos se irán contigo a la torre.
- Esa es una forma muy original de decirme que hoy me toca ir a la torre -al soltar el comentario le sonreí para que no creyese que estaba molesta-. ¿Tengo que hacer lo de siempre?
- Sí, vigila, si ves que se amontonan me avisas y vamos a limpiar, y nada más en un principio. Tengo que ir a hablar con Ralph esta tarde, así que mañana temprano habrá una reunión seguramente.
- ¿Y eso?
- Por lo del otro asentamiento, ya sabes, vamos a hablar los encargados de cada grupo de seguridad hoy, y en un principio mañana nos convocan a todos, con la decisión provisional o final que se adopte. Ahora cuando lleguemos se lo comunicaré al resto.
El camino se me había hecho especialmente corto, normalmente iba sola a trabajar, y el hecho de tener compañía siempre resultaba ser muy ameno, sobre todo por las mañanas, que estaba todo muy solitario y silencioso.
Al llegar me fui directa a la torre. Pears me pidió que informase a la gente de arriba sobre la reunión de mañana, y así lo hice. Todos estaban muy tranquilos, al parecer iba a ser un día normal de trabajo, sin incidencias, de esos días que siempre son bien recibidos. Tenía un rifle de francotirador para asegurar la zona, y aproveché la calma para limpiarlo. White me había enseñado a hacerlo, por lo visto era su arma predilecta y la conocía casi a la perfección, y como a veces no teníamos gran cosa que hacer por aquí, un día me vio interesada en el francotirador y me preguntó si me gustaría mejorar con el uso del rifle, y como es obvio, yo le dije que sí.
Un poco antes de terminar mi jornada de trabajo, uno de los chicos de la torre vio algo raro a través de los prismáticos. Me acerqué para ver de qué se trataba: era un vehículo los militares, al parecer salían a buscar o a hacer algo, pero no era habitual. No parecía nada grave, aunque cuando bajaba para prepararme e irme se lo dije a Pears, siempre era importante mantenerte informado, y más is se trata de gente desconocida.
Volví a casa a por Alison, y vino tan rápido a recibirme que se cayo de culo, pero se levantó rápidamente, sin importarle demasiado. "Eso es hija, siempre que te caigas, levántate, y hazlo de la mejor forma posible, pero siempre levántate" pensé, sabía que por mucho que se lo dijese ella no lo entendería, no obstante era algo que trataba de inculcara desde que balbucea, algún día lo comprendería.
Después fui con Alison a buscar a Tommy, le quedaba un poco para salir del trabajo, pero como iría a paso más lento con la pequeña caminante, terminaría llegando justa. Iba con ella de la mano para que no se cayese si se tropezaba, y parecía que cada vea le gustaba más andar. Llegamos al hospital, y me quedé esperando en la recepción, a un lado, con la pequeña sujeta de la mano.
En cuanto la solté la mano, salió disparada, y tuve que seguir agarrándola para que no se volviese a escapar.
Cuando a lo lejos vi que Tommy venía, la solté, sabía que iría directa a por él, y así fue:
- Uy, qué recibimiento -dijo mientras cogía a Alison en brazos y le daba un abrazo-. Hoy estás muy contenta, ¿no? -la pequeña asintió-. ¿Se ha portado bien mamá contigo? -volvió a asentir, sonriente-.
- Ejem, ejem, si lo sé la dejo que venga a buscarte ella sola -Tommy se rió-.
- Voy a hacer caso a mamá, que se pone celosa -bajó a Alison con mucho cuidado y la cogí de la mano para evitar que se fugase-. Oh, vaya, hola Tacii, no te había visto... -le di un golpe en el brazo-. Oye, pero no me pegues.
- Oh, vaya, no sabía que estabas justo donde he estirado mi puño -nos reímos, y me dio un beso-. ¿Ves? Eso está mejor.
- Si quieres podemos ir al parque con la niña.
- Por ella podíamos quedarnos allí a vivir.
Fuimos a un parquecito infantil que estaba cerca del edificio en el que vivíamos. Estaba un poco estropeado, aunque se intentaba mantener para que los niños pudiesen seguir jugando. Como Alison era muy pequeña aún no podía montarse en todos los columpios, aunque no le importaba, los adaptaba a sus posibilidades y se lo acababa pasando muy bien. Mientras ayudábamos a la pequeña a tirarse por un tobogán pequeño, Tommy llamó mi atención:
- Oye Tacii, quería hablar contigo de una cosa...
- ¿Es algo bueno o malo? -pregunté, preocupada-.
- Depende de cómo lo veas tú, no sé, en principio es bueno...
- Qué misterio -me reí-. Bueno, dispara, a ver qué es lo que me quieres decir.
- Pues verás, llevamos ya un tiempo juntos y...
- ¿Me quieres dejar?
- No seas boba Tacii, por supuesto que no. Bueno, sigo -hizo una breve pausa para recordar por dónde iba-. Pues eso, que llevamos ya un tiempo juntos, y también pasamos mucho tiempo juntos, y claro...
- ¿Quieres que pasemos menos tiempo juntos?
- Que no, Sherlock, déjame terminar y ya me dices, que al final me pierdo y no sé qué te he dicho y qué no -me reí-. ¿Lo hacías aposta?
- Era para liberar un poco de tensión -me miró muy serio, pero se rió, por lo que me dio a entender que no se había enfadado-.
- Antes de que a la señorita le dé el venazo humorístico de nuevo, llevo un tiempo pensando en que me gustaría que diésemos un paso más en nuestra relación -cuando dijo eso me asustó, esperaba que no fuese tener un hijo o algo así-. ¿Y esa cara? Si todavía no te he dicho nada...
- No, es que me ha impactado tu forma de decirlo. Continúa, que me tienes en ascuas.
- Pues en vez de estar cada uno por su lado, podíamos estar en el mismo, o sea, que podríamos vivir juntos -todo se quedó en silencio por unos instantes-. No te lo digo para que respondas ahora, es algo que tienes que pensar, y si me dices que no no me voy a molestar, así que no te vas sujeta a decir que sí si no quieres -me sonrió-.
- No lo había pensado, pero ni creo que necesite reflexionar mucho al respecto para saber lo que te voy a decir.
- Ah, ¿sí?
- Claro. La verdad es que sí que me parece una buena idea, me gustaría que viviésemos junto, así tendríamos más intimidad como pareja, y bueno, convivir nos puede unir más.
- Genial, no me esperaba una respuesta tan inmediata -nos besamos-. ¿Y cómo lo vamos a hacer?
- Pft, no sé, habrá que hablar con alguien, porque aquí cambiarse así sin más dudo que se pueda hacer. A ver, como mañana por la mañana tenemos una reunión con Ralph, si veo que se queda libre se lo comento, o sino se lo digo después. El caso es que yo mañana por la mañana lo puedo hacer perfectamente, así que si quieres se lo digo, y a ver qué trámites tenemos que seguir.
- Si quieres voy yo contigo, puedo pedir una hora en el trabajo.
- No hace falta -le sonreí-. Y ya mañana, según lo que me diga, pues ya te diré y nos organizaremos -recordé que en la casa no estaba sola, y que también tendría que comentárselo a mi compañera de piso-. Bueno, también tengo que hablarlo con Doro, igual no quiere.
- Es verdad, se me había olvidado. Bueno, lo hablamos con ella ahora cuando lleguemos, a ver qué nos dice, que es más importante lo que ella nos diga que lo que nos diga Ralph.
- Sí, ahora cuando lleguemos lo hablamos con ella. Es comprensiva, seguro que lo entiende, pero bueno, a ver si hay suerte.
Estuvimos un rato más en el parque con la pequeña. La verdad es que lo que dijo Tommy me sorprendió, porque era algo que no me había planteado, pero no obstante me hacía ilusión.
En escasos minutos estábamos en casa. Tommy me ayudó a limpiar la casa, hoy me tocaba a mí, y también duché a Alison. Preparamos la cena, y cada vez estaba más cerca el momento en que tendría que hablar con Doro. No debía estar nerviosa, pero me había hecho a la idea muy rápido, probablemente demasiado. Cuando se abrió la puerta de la casa sabía que era ella, que ya había vuelto del trabajo. Pensé en la mejor forma de decírselo, o al menos de la forma más indirecta posible para que me dijese que sí:
- Hola Tacii -Doro terminó de entrar en el piso-. Ah, hola a ti también Tommy, que no te había visto.
- Hace que no nos veíamos por lo menos un día -dijo Tommy, y nos reímos-.
- Estamos haciendo la cena -dije, sin más-.
- Estupendo, no venía yo con muchas ganas de cocinar -sonrió-. Voy a cambiarme y ahora vengo para poner la mesa -se fue a su habitación y me acerqué a Tommy-.
- Oye, ¿se lo decimos ya?
- Podemos esperar a que me vea con la maleta en la puerta, así se hará una idea también -le miré seriamente, y me sonrió-. Venga, boba, que lo decía en broma. Si quieres se lo digo antes de que cenéis.
- No, tengo pensado decírselo yo, pero me viene bien que te quedes, así si me equivoco al decir algo me puedes corregir. Además, estamos haciendo la cena, así que doy por hecho que te vas a quedar.
- ¿Y me tengo que comer tu comida quemada? -le di en el brazo-. Podrías cambiar de lado, me das siempre en el mismo -nos reímos, y vi por el rabillo del ojo que Doro salía de su habitación con el pijama-.
- Pongo tres platos, ¿no? Porque doy por hecho que Tommy se queda a cenar.
- He tenido una dura negociación con él para convencerle, así que sí, se queda.
- Me alegro, al menos hoy va a tocar comida decente -al decir aquello Doro me miró y se rió, sabía que lo hacía en broma-.
- Yo no cocino queriendo, si lo hiciese seguro que me saldría bien...
- No puede dársete bien todo Tacii -me dijo Tommy mientras quitaba la olla del fuego-.
- Pero seguro que podría hacer al menos algo decente. Que yo sepa no os habéis quejado cuando he cocinado yo...
- Claro, porque nos quedamos sin cenar -respondió Tommy, le fui a dar y se cambió de lado-. ¿Ves? Así mejor, que al final me va a salir un moratón.
Finalmente nos sentamos en la mesa a cenar. No podía parar de mirar a Doro sin saber qué decir, finalmente puse fin a aquel silencio incómodo para hablar:
- Oye Doro, ¿cómo te van las cosas?
- Bien, como siempre, no me puedo quejar, al menos no tengo que ver a esas cosas más. ¿Y a ti?
- Bien también, la verdad. ¿Sabes? -me entraron los sudores fríos, y Tommy me dio la mano por debajo de la mesa al notar que estaba nerviosa-. Hemos estado pensando...
- Ah, dime.
- Verás, es que Tommy yo hemos estado pensando...
- ¿Sí? -me miró con curiosidad-.
- Pues eso, que hemos estado pensando en algunas cosas.
- ¿Me quieres decir algo, Tacii, o vas a seguir dando rodeos? Lo digo porque yo no soy muy buena vidente...
- Eh, ah, sí, claro. Tú sabes que Tommy y yo estamos juntos...
- Algo me imaginaba cuando pasaba tanto tiempo contigo y otras cosas que he presenciado, de alguna forma u otra -se rió-.
- Lo que quiere decir Tacii es que hemos estado hablando de vivir juntos -dijo finalmente Tommy-.
- ¿Y para eso tantas vueltas? -Doro sonrió-. Bueno, mientras a mí me den otro apartamento en este edificio, que me pilla cerca del trabajo, no me importa, tampoco es que tenga muchas cosas que llevarme de mudanza.
- ¿En serio? -le pregunté, sorprendida-.
- Claro. A ver, me gustaba estar aquí porque al final nos hemos organizado muy bien las dos, pero entiendo que queráis vivir juntos, al fin y al cabo estáis saliendo y tenéis un proyecto de vida común, sería injusto si me negase. Que además, repito, me da igual irme, nos seguiremos viendo, espero.
- Vaya, muchas gracias Doro -me levanté y le di un abrazo-. Mañana entonces iré a hablar con Ralph, a ver qué dice al respecto.
- Estupendo, mantenedme informada cuando sepáis algo.
- Claro, contamos también contigo -añadió Tommy-.
Estaba entusiasmada, el hecho de dar un paso adelante en algo me hacía ilusionarme con las cosas, me sentía llena de vida y de ganas de que aquello saliese bien. Terminamos de cenar, y mientras Doro lavaba los platos Tommy y yo fuimos a acostar a Alison:
- Ha sido un día extraño -dijo Tommy, lo cual me sorprendió-.
- ¿Por qué?
- Porque hoy cuando me he levantado pensaba en qué pasaría cuando te dijese lo de vivir juntos, y ahora ya tenemos parte del trámite hecho, ha sido todo tan rápido que me cuesta asimilarlo. ¿A ti no?
- Bueno, yo estoy más sorprendida que extrañada, la verdad es que es algo que me hace ilusión.
- No sabes cuánto me alegro -me rodeo con el brazo-. Entonces mañana es posible que ya sepamos definitivamente si vamos a vivir juntos.
- Sí -dije, sonriendo-. En cuanto salga del trabajo o de hablar con Ralph si se alarga mucho te iré a buscar y te comentaré lo que hablemos, pero bueno, si ves que no estoy, espérame en casa.
- ¿En la mía? Quiero decir, la actual, no nuestra futura casa -se rió-.
- Sí -le sonreí-. Bueno, ¿te quedas a dormir?
- No, tengo que hablar con Dave de lo de irme del piso, que me da igual lo que diga, se lo voy a decir sólo como acto meramente informativo. Además, te vas a cansar de mí cuando vivamos juntos.
- No seas idiota -le di en el brazo de nuevo, y me miró con falsa cara de tristeza-. Bueno, pues entonces mañana nos vemos, ¿no?
- Eso ni se pregunta -me sonrió-. Voy a ir marchándome, que al final se me hace tarde y tengo que hablar con Dave también.
- Vale. Hasta mañana -le di un abrazo-.
- Mañana nos vemos, cielo -nos despedimos con un beso, y se fue-.
- Oh, qué bonito -dijo Doro-.
- ¿Qué pasa? -pregunté, sonrojada por la situación-.
- Que vais a vivir juntos. No lo digo a malas, hacéis buena pareja. Tommy te mira de una forma muy enternecedora, se nota que te quiere mucho.
- ¿En serio?
- Sí, desde que os veo juntos siempre te mira así, y bueno, tú le miras también así. Es bonito, me dais mucha envidia -me dijo, sonriendo-.
- Es cuestión de tiempo, Doro, seguro que encuentras alguien maravilloso, estoy segura de que te espera un destino muy satisfactorio después de todas las calamidades que hemos pasado.
- Lo mismo digo, Tacii. Espero que os vaya muy bien a los dos, si necesitas lo que sea, voy a estar ahí, disponible para mi cocinera favorita -nos reímos-.
- Es una alegría que te lo hayas tomado tan bien. Espero que vengas muchas veces aquí si al final Tommy y yo vivimos juntos, al menos no seré yo la que cocine, intentaré convencer a Tommy para que lo haga él siempre -nos reímos-. Te voy a echar de menos.
- Y yo a ti -nos dimos un abrazo-. Pero bueno, no nos despidamos todavía, cuando me ayudes con las cajas de la mudanza ya tendremos tiempo -nos volvimos a reír-.
Me fui a dormir tras habla con Doro. Tenía mariposas en el estómago, estaba intrigada por saber qué pasaría en la reunión de mañana. Me resultó muy difícil, pero finalmente me dormí.
Me desperté aturdida, un poco más cansada de lo normal, pero llena de energía para afrontar el día que me esperaba. Mi sensación de ansiedad se fue incrementando a medida que se acercaba la hora de marcharme e ir a la reunión.
Estaba claro que no me había planteado que algo podría salir mal, y lo comprendería cuando ya no hubiese marcha atrás...

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