Sin darme cuenta ya estaba en el sitio de la reunión. Estaba muy nerviosa, veía a gente a mi alrededor que me saludaba, y a otra mucha que no conocía, supuse que serían vigilantes de otras áreas.
Busqué a Pears para quedarme tranquila, pero entre tanta gente no le veía, a pesar de que era un espacio reducido para todos los que éramos.
Tomé asiento, esperando verle en algún momento, y recordé que tenía que hablar con Ralph también. ¿Por qué estaba tan nerviosa? Sentía el latido de mi corazón cada vez más fuerte, e intenté calmarme, sin éxito, por desgracia lo único que conseguía con ello era estar más nerviosa. Me sobresalté cuando me dieron en el hombro:
- Pues menos mal que no me has visto la cara -dijo Pears, mientras se sentaba en una de las sillas libres que estaban a mi lado-.
- No me he asustado por tu cara, estoy acostumbrada -nos reímos-. Estaba pensando, sólo eso.
- ¿Ah, sí? Bueno, supongo que será importante, así que, ilumíname, dime en qué piensas.
- Verás, Tommy me dijo que dijo que había pensado que viviésemos juntos, lo hablamos ayer y bueno, vamos a intentarlo. Hemos decidido quedarnos en mi piso actual.
- Oh, qué bonito, cuántas noches sin dormir me esperan -se rió-. Es broma, me alegro de que vayáis a vivir juntos. Pero, ¿cómo lo vais a hacer?
- Pues ahora si veo a Ralph se lo comentaré, y cuando acabé la reunión a ver si puedo hablar con el al respecto tranquilamente, para que me diga qué procedimiento tengo que seguir. Tal vez no necesitamos hacer nada, pero es mejor prevenir que curar, ya me entiendes.
- Vas a volver a vivir con un hombre, pero esta vez no voy a ser yo, me debería poner celoso...
- No por favor, Pears, yo te quiero, pero solo como hermano.
- Anda, y yo a ti, no te hagas ilusiones -nos reímos-. Si quieres busco a Ralph, y si le veo se lo digo, que creo que sé dónde puede estar.
- Te lo agradecería mucho, porque igual luego se alarga la cosa y no le pillo.
- Todavía tengo tiempo, así que no te preocupes, voy ahora mismo, cuídame el sitio, eso sí -dijo mientras se levantaba de la silla-.
- Muchas gracias, te debo una.
- Lo apuntaré en tu cuenta -se fue a paso ligero-.
Me entretuve mirando a mi alrededor, por si veía alguna cara conocida con la que poder hablar un rato, pero cada vez me resultaba más extraña la gente, salvo a algunos de mi puesto con lo que a penas me había relacionado, no vi a nadie.
A lo lejos vi a White, parecía estar buscando a alguien, y vi que preguntaba a varias personas. Quise levantarme para saludar, pero quedaban unos pocos minutos para que empezase la reunión y tenía que quedarme con las cosas de Pears. Alguien me dio en el hombro, y era efectivamente Pears:
- Vaya, no te has asustado ahora, será que no estabas pensando.
- Qué idiota eres, de verdad -se rió mientras se sentaba a mi lado-. Bueno, cuéntame.
- Le he comentado que una vigilante de mi puesto quería mudarse con otra persona, no he especificado que fuese con su novio ni nada, y bueno, me ha dicho que en principio no hay problema, de la gestión se encarga una persona que tienen asignada aquí, tienes que buscar a un tal Jerry Cantrell. Ralph me ha dicho que ya ha concertado la cita para cuando acabe la reunión, y que si hay algún problema con el trámite que se lo digas de inmediato.
- Vaya, vienes cargadito de información. Entonces tengo que buscar a un tal Jerry para comentarle esto que tenemos pensado hacer, ¿y ya?
- Parece que sí, ¿qué esperabas, que te pidiesen un año de abogacía o algo así para solicitar el traslado?
- No, la verdad es que no tenía nada pensado, estaba simplemente esperando a que pasase y luego extrañarme, independientemente de lo que fuese.
- ¿Pensar las consecuencias de tus actos? Vaya locura... -le miré despectivamente-. Eh, que te veo venir, o bien estás pensando algo muy ofensivo para decirme o me vas a pegar.
- Creo que me voy a esperar a responderte a esa pregunta a que nos veamos fuera de un sitio con tanta gente que pueda pararme antes de que te pegue -nos reímos-.
- Supongo que ya habéis hablado con Doro, ¿no?
- Sí, ella dice que mientras se quede en el edificio le da igual dónde estar, y bueno que... -vi que aparecía Ralph en la palestra-. Bueno, luego te sigo contando -dije a Pears en voz baja-.
- Buenos días a todos, en primer lugar agradecer vuestra presencia -hizo una breve pausa, colocó los papeles sobre un atril que le habían colocado y continuó-. Como todos sabéis, la situación de la ciudad se mantiene estable, pero la calidad de vida se ha visto drásticamente afectada por ciertos inconvenientes a los que nos hemos tenido o tenemos que enfrentar, y es a lo segundo a lo que voy. En una revisión reciente, se observó que los huertos se volvían a recuperar, así que con respecto al cultivo las cosas van más o menos bien, pero aún hay cosas que tenemos que solucionar, y una de ellas es reunirnos con el grupo de militares que llegó hace relativamente poco. La situación es la siguiente: no sabemos si ellos saben de nuestra existencia, es más que probable que sí, pero no vamos a afirmar nada aún. El grupo de gestión de la vigilancia y demás agentes nos hemos reunido para determinar qué hacer al respecto, y la mayoría estaba de acuerdo, incluyéndome yo, en proceder a contactar con ellos de forma pacífica, lo que quiere decir que vamos a llevar a cabo un acercamiento, y que para ello necesitaremos una serie de personas muy específica, sobre todo con capaz de persuadir, por si es necesario. Lo que queremos pactar con ellos es el reparto de la zona para poder abastecernos y no molestarnos el uno al otro.
- ¿Y si son hostiles? -preguntó una chica que estaba sentada no muy lejos de donde yo estaba-.
- Si es así tarde o temprano nos tendremos que enfrentar. Activaremos el protocolo de actuación de los agentes de seguridad si vemos que esto ocurre. Aseguraremos a los civiles y defenderemos con uñas y dientes lo que es nuestro -sin saber muy bien por qué, un grupo de gente se puso a aplaudir con gran énfasis-. En los siguientes días os daremos más instrucciones, se lo comunicaremos todo a los jefes de cada grupo. Lo único que es definitivo es las instrucciones a seguir, si hay alguna duda al respecto podéis aprovechar y preguntar ahora, antes de que continúe con otros asuntos.
La reunión siguió su curso, no duró demasiado, después de decir un poco por encima lo que iba a tratar, se metió más a fondo con lo que tendríamos que hacer cuando se organicen los grupos para ir al refugio de los militares, cuyo paradero desconocíamos, aunque teníamos una idea aproximada de dónde podría estar. Nos habló de los otros procedimientos que se trataron durante la reunión del día anterior, y cómo se debe proceder a grandes rasgos si se establece el protocolo.
Una vez todas la dudas fueron resueltas, se dio por terminada la reunión, y cuando vi que más o menos había movimiento de gente, fui a buscar a la persona con la que tenía que tratar el tema de la mudanza. Pregunté a algunas personas, pero ninguna me pudo ayudar, hasta que a lo lejos vi una figura que me resultó vagamente familiar. Al ver más de cerca a aquella persona la identifiqué, era Daisy, la chica que nos encontró y nos trajo aquí. Era la hija de Ralph, así que probablemente sabría cómo estaba organizado este sitio y podría echarme una mano:
- Hola, no sé si me recuerdas, pero soy Tacii, una de las personas del grupo que te encontraste y trajiste aquí hace un año.
- Sí, os recuerdo. ¿Cómo os van las cosas por aquí?
- Muy bien, cada uno vamos por nuestro lado, las cosas van bastante bien, no nos podemos quejar. ¿Y tú?
- Nada, hago lo de siempre, la gestión aquí ya se ha convertido en rutina. ¿Has venido a la reunión?
- Sí, soy parte de la seguridad de la zona este.
- Ah, es verdad, ahora que lo recuerdo, tú eras la chica que venía con la pierna mal, ¿verdad?
- Sí, pero ya la tengo en perfectas condiciones, tuve un buen cuidado. Cuando me recuperé me pusieron a trabajar aquí.
- Me alegro de que te vayan las cosas tan bien, espero que siga así.
- Lo mismo te digo. Por cierto, ¿sabes dónde puedo encontrar a un tal -hice memoria, sólo recordaba el apellido- Cantrell?
- ¿Jerry Cantrell, del departamento de Gestión de espacios?
- ¡Sí!
- Te llevo allí si quieres, no está muy lejos su despacho, y yo ahora no tengo nada que hacer hasta que mi padre me dé una nueva orden.
- Te lo agradecería.
Seguí a Daisy, la verdad es que era una chica muy amable, no se parecía en nada a Ralph, supuse que sería más parecida a su madre, pero por no entrometerme en su vida no dije nada. Giramos un par de veces, y todo recto estaba el despacho del tipo con el que tenía que hablar. Mientras llegábamos, ella y yo estuvimos hablando:
- ¿Vas a hablar con él por algún motivo concreto? ¿Tienes problemas con tu hogar asignado?
- No, no, que va, estoy perfectamente. Es que mi novio y yo queremos vivir juntos y para la mudanza por lo visto hay que hacer una pequeña gestión aquí.
- Oh, me alegro, pensaba que se trata de algún problema. Bueno, pues aquí es.
- Gracias por traerme.
- De nada, nos vemos -se despidió y se marchó-.
Llamé a la puerta, me sentía ciertamente insegura, pero sería cuestión de unos pocos minutos, y ya estaría todo hecho. Cuando oí "Adelante" abrí la puerta con delicadeza.Sobre una silla de polipiel negra vi al tipo, tenía ojos claros, pelo rubio largo y liso, e iba vestido de forma informal. Me sorprendió encontrarme a una persona así, esperaba que en el cargo estuviese alguien mayor. Entre, cerré la puerta y tomé asiento:
- Buenas, tú debes ser la chica que me ha dicho Ralph que se pasaría, ¿verdad?
- Sí, venía por una mudanza.
- Antes necesito saber tu nombre, para consultar el archivo.
- Ah, claro, perdona, mi nombre es Tacii Hale.
- Perfecto -tomó un papel que tenía sobre la mesa y lo apuntó-. Dime el motivo de la mudanza, lo valoramos y voy al archivo a ver cómo se puede hacer.
- Bueno, la mudanza no la voy a llevar a cabo yo. Verás,mi pareja y yo queremos vivir juntos, y él se va a venir a mi piso. La cuestión es que tanto él como yo estamos compartiendo piso con otras personas, y una se queda sin compañero, lo cual no es problema, pero la otra persona, que es con la que yo vivo, necesita un piso, y me dijo que a ella le vendría muy bien si es en el mismo edificio.
- ¿Tu pareja cómo se llama?
- Tommy Karevik -vi que apuntaba su nombre y algunas cosas más muy puntuales-.
- ¿Vivís todos en edificios separados, o en el mismo?
- Estamos todos en el mismo.
- Muy bien, si me das unos minutos voy a buscar el registro -se levantó, se marchó y cerró la puerta tras de sí-.
Al menos ya estaba tranquila, era más el momento de decirlo que lo que él me tuviese que decir al respecto. Ya no estaba nerviosa, un poco inquieta por saber qué es lo que decidiría a continuación, pero al menos nada se había torcido. Miré el reloj, aún no había salido Tommy, así que podría ir a buscarle, mucho se tendría que alargar la cosa como para que no pudiese hacerlo.
A los diez minutos entró el gerente en el despacho con varias carpetas, se sentó, y se puso a mirarlas por encima:
- Hay un par de pisos disponibles en el edificio, sería cuestión de hablarlo con Ralph, pero no parece que vaya a haber ningún problema aparentemente. Como lo tengo que estudiar a fondo y hablarlo con Ralph ahora mismo no te puedo decir nada, pero para mañana sí que te podré dar una respuesta.
- Perfecto, entonces, ¿mañana me paso?
- Te llamaré y te citaré cuando organice el calendario.
- Ah, pues te doy entonces el número de teléfono de la casa.
- No te preocupes, consta en tu ficha.
- Pues eso que me ahorro entonces -sonreí ligeramente porque me empezaba a sentir incómoda-.
- ¿Ocurre algo?
- No, nada... -dejó de mirarme por fin y se puso a mirar los papeles otra vez-. Bueno, me pondré ahora a revisarlo hasta que vaya a hacer otras cosas. Luego te llamaré. ¿Te viene bien a alguna hora?
- Pues sobre las cinco de la tarde yo creo que es más que seguro que esté en casa, pero sino llama cuando puedas, mi compañera de piso puede responder y coger la cita.
- No te preocupes, procuraré llamar cuando me has dicho. Ya te puedes, ir mañana nos vemos.
- Gracias, adiós.
- Hasta mañana.
Salí con la duda de qué sería lo que decidiese, cuando Pears me habló me dijo que no había gran cosa que hacer, sólo hablar con este tipo, pero parecía que se tenían que hacer más trámites de los que había previsto antes de hablar con él.
De todas formas, dejé de pensar en ello, solo tenía que esperar un día para saberlo, no era para tanto. Fui a casa a por Alison y después a esperar a que Tommy saliese.
Fui a saludar de paso a Thomas, al final Tommy terminaron llevándose estupendamente y eran buenos amigos. Como tenía la puerta abierta pero se veía que estaba ocupado con papeleo, le saludé con la mano y le dije "Hola" en voz no muy alta para que no me llamasen la atención. Me senté cerca de la consulta de Tommy, y esperé a que terminase el turno.
Cuando salió lo primero que le dije fue lo que había hablado con Cantrell. De camino a casa no nos entretuvimos, sobre todo yo, tenía prisa por si llamaban y yo no estaba.
Me quedé en casa, no quería salir para nada, además no lo necesitaba. Estaba constantemente mirando el reloj, impaciente porque el teléfono sonase, sabía que lo haría en cualquier momento, pero deseaba que fuese lo antes posible. Tenía a Alison sentaba en el sillón jugando con un muñeco de peluche, y de vez en cuando me ponía a jugar con ella para despejarme. En una de estas ocasiones, a las cinco y media pasadas, sonó el teléfono, y fui rauda a cogerlo:
- Hola, soy Tacii, ¿quién llama?
- Buenas, soy Jerry Cantrell, te llamaba por lo que hemos hablado esta mañana. Mira, si te viene bien podemos concertar una cita mañana para determinar cómo proceder, ¿vale?
- Sí, me parece bien.
- Sólo me tienes que decir a la hora que mejor te venga, para reservarte ese espacio de tiempo.
- Cuando salga del trabajo, suele ser a las cuatro de la tarde, se puede alargar un poco, pero no demasiado.
- ¿Qué te parece entonces si te pongo a las cinco? Así vienes más tranquila y te tomas tu tiempo.
- Oh, bueno, pero a esa hora mi pareja no puede venir, y me gustaría que fuese también...
- No te preocupes, va a ser algo rápido. ¿Él a qué hora sale?
- A las seis de la tarde.
- Bien -hizo una breve pausa-. Bueno, pues nos vemos a las cinco, porque a las seis yo ya no tengo espacio en la agenda.
- Está bien, cuando salga le comunicaré lo que hablemos.
- Perfecto, pues mañana nos vemos -acto seguido colgó-.
Me decepcionó un poco que Tommy no pudiese tener la oportunidad de venir conmigo, pero sabía que lo entendería, además, así si la cosa salía bien le daría yo la sorpresa. Fui a decir a Tommy lo de la reunión, y me dijo que no pasaba nada, que si necesitaba cualquier cosa él podía salir antes en un momento dado.
Pasé el resto de la tarde y parte de la noche pensando en qué podría pasar, y cómo se lo comunicaría a Tommy, quería sorprenderle, y pensé en darle una copia de las llaves y probablemente le escribiría algo bonito también. Me quedé dormida con aquella imagen en mi cabeza metida, esperando que eso fuese lo que sucedería.
Me levanté temprano, estaba bastante descansada a pesar de los nervios. Cogí a Alison y la dejé con Dave, y casualmente fue él el que parecía querer hablar conmigo:
- Así que os vais a ir juntos...
- Sí Dave, espero que no te moleste.
- Eso da igual, yo perdí mi oportunidad, y bueno, ahora eres feliz, la vida sigue, tanto para mí como para ti.
- Vaya, no esperaba que fueses a ser tan comprensivo.
- No merece la pena que discutamos por ello, lo único que voy a conseguir es perjudicarte a ti y a mí, y yo creo que ya ha sido suficiente. Entiendo tu forma de actuar, quiero que lo sepas, aunque no lo comparto, pero es algo que no me queda otra que respetar.
- Me alegro de que pienses así, a pesar de que las cosas acabasen mal entre nosotros me gustaría poder seguir contando contigo.
- Lo mismo digo. Por cierto, hoy recogeré a Alison un poco más tarde, tengo que ir a una reunión, ¿te importa? Si no me paso a por ella antes y ya está.
- No te preocupes, entro a trabajar tarde, así que tómatelo con calma.
- Gracias Dave.
- No tienes que darlas.
Me fui desconcertada, el tiempo le había hecho mucho bien a Dave, parecía otra persona, había entendido todo muy bien, me alegraba de haberle dado una segunda oportunidad como persona, me había demostrado que la merecía, y que seguiría siendo del grupo, aunque cada uno estuviésemos haciendo nuestra vida.
Llegué al trabajo, y se me hizo eterno. Estuve un tiempo en la torre hablando sobre lo que se había comentado en la reunión, y después baje a echar una mano a los novatos para usar arcos, era de las armas que más usábamos debido a que las flechas se podían recuperar y eran también fáciles de conseguir si se rompían o extraviaban. Pasé el resto del tiempo que me quedaba de trabajo yendo de un lado a otro impaciente. Cuando fueron las cuatro en punto, al ver que todo estaba muy tranquilo, me fui pitando, sabía que iba a llegar pronto, pero eso también supondría que entraría antes, o al menos eso esperaba.
El recinto que la gente conocía como "ayuntamiento" estaba muy tranquilo también, había muy poca gente, y casi todos eran trabajadores. Fui directamente al despacho de Jerry, recordaba dónde estaba, así que tampoco tuve que preguntar. Llamé a la puerta, esperé unos segundos, y él mismo la abrió:
- Oh, vaya, no te esperaba tan pronto -vi que llevaba una copa de whisky en la otra mano-.
- Si quieres espero a que sea la hora, no me importa, es que he venido deprisa.
- No, no, no te preocupes, tú ven, y así dejamos el tema zanjado -pasé a su despacho y me senté-. Bueno, hemos estado valorándolo todo, y después de haberlo pensado largo y tendido...
- ¿Sí?
- ¿Estás nerviosa? -sonrió al comprobar que así era-. Pues que autorizamos el trámite, el nuevo apartamento de Doro será el 1ºB, que está vacío, es posible que en un futuro tenga que compartir, pero de momento no, y si es así puede venir aquí a que lo solventemos.
- Estupendo, entonces, ¿ya está?
- Sí -se puso en pie-. Espera, que te abro la puerta.
Me puse de pie tras él, y le vi abrir la puerta, pero inmediatamente la cerro, y pensé que tal vez se había olvidado de decirme algo.
Sacó del bolsillo de su pantalón una llave, con la que cerró la puerta.

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