"Lánzate hacia las olas,
deja que te lleven mar adentro
para limpiar toda tu fragilidad.
Lánzate al océano
hastiado, rotundo, invisible...
Invencible"
No es fácil describir la sensación.
Tampoco es fácil sentirlo, pero en más de una ocasión estaría bien creer en ello.
Técnicamente lo único que no tiene remedio en esta vida es la muerte. ¿Resulta, pues, descabellado decir que, de un modo u otro, somos invencibles?
Es una pregunta muy compleja en realidad. Creo que entre todos los "no" que puedan haber, hay un pequeño "sí" tratando de hacerse ver.
Tenemos que aferrarnos a aquello que queremos, y luchar por ello con todas nuestras fuerzas. Somos capaces de ello, pero nos lo tenemos que creer, aunque las circunstancias apunten a precisamente todo lo contrario.
No te dejes hundir por nada ni nadie, sigue adelante, pase lo que pase, porque tú en realidad eres invencible.
Que nunca nadie te haga ir en contra de tus principios, pon fin a aquellas situaciones que te producen dolor, lucha... En definitiva, nunca te rindas.
La vida es difícil, y muchas veces puede resultar injusta, pero somos nosotros los que tenemos que equilibrarla y sobre todo, perseguir aquello que deseamos.
Hacer locuras a veces está bien, no somos inmutables ni neutrales, y puede que una idea que se nos pase por la cabeza pueda tener un futuro, y sobre todo, pueda hacernos felices.
No coartes tu libertad, no temas, porque el miedo no te debe vencer, que no te impida hacer aquello que quieres, que no te impida ser feliz ni sonreír. Tú puedes con ello. Puedes porque eres invencible. Ya sea desde lo más simple a lo más complejo de la vida, puedes con ello.
No te quedes con la duda si la tienes, no te hundas por nimiedades, déjate ser feliz, porque así va a ser como realmente serás invencible. Que nada ni nadie pueda contigo, lucha y, nunca, bajo ningún concepto, te rindas.
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