Por muy difícil que sea, por mucho que cueste, nos gusta entenderlo todo, ns produce una gran satisfacción personal, aunque a nivel individual es más que probable que no nos aporte nada, y menos que nos reporte algún tipo de beneficio.
Somos curiosos por naturaleza, eso es algo innato en el ser humano, nos gusta saber dónde nos encontramos y las posibilidades que tenemos, y cuando algo sucede, queremos tener toda la información que nos sea posible recopilar sobre dicho episodio.
Pero la realidad nos golpea duramente en la frente con nuestra capacidad limitada para procesar datos, información...
En muchas ocasiones, para comprender una situación tenemos que conocer el contexto, porque sino generamos lo que se conocen como "opiniones por control remoto", es decir, que hacemos una deducción y una valoración de lo que ha ocurrido según nuestros conocimientos, sin saber qué era lo que rodeaba a esta circunstancia.
Por suerte o desgracia, en general nos solemos informar sobre el contexto para hacer estas evaluaciones, lo cual nos acerca a un punto de vista más cercano a lo que ha pasado pero, hay un gran problema al que nos enfrentamos, y es que, aunque hay situaciones que solo se pueden entender según el contexto, hay situaciones que nunca se podrán entender.
Simplemente no las podemos entender, por mucho que tengamos conocimientos sobre el entorno, las circunstancias, etc., no encontramos la explicación lógica y ya.
¿Por qué no paramos de pensar en ello entonces? Vamos a conformarnos con lo que sabemos, y a dejar ir aquello a lo que nuestra mente no alcanza comprender.
No, nosotros no funcionamos así, yo me incluyo la primera. Intentamos convencernos de que hay una explicación hasta tal punto que nos podemos obsesionar, generalmente porque nos puede el "morbo", la curiosidad, el por qué de todo, como el caso de Watson en la película de Sherlock, que principalmente se involucraba en las investigaciones y los casos por la curiosidad, su necesidad por "saber" le podía. Porque todo tiene que tener una explicación, ¿no?
A menudo me cuestiono esto, porque hay muchas cosas que no comprendo, ya no porque no haya una explicación científica y no la entienda, sino, refiriéndome a aquellas situaciones en las que no entiendes lo que ha sucedido, porque no les veo el sentido. Por qué hacer algo, actuar de una forma determinada, y luego cambiar radicalmente, sin motivo aparente.
Cada vez me parece más frecuente, o tal vez es que antes no me fijaba tanto, aunque apostaría principalmente por lo primero.
En estos casos, cuando se tiene que dar una situación por "cerrada", como si de un caso sin resolver se tratase, lo adecuado sería no pensar más en ello, ya que no nos va a aportar nada, es algo que no entendemos, y probablemente jamás lo haremos, pero nos puede la curiosidad y pecamos de entrometidos, lo cual interfiere claramente en nuestro día a día, perjudicándonos, aunque en realidad nos intentamos convencer de que estamos bien y que eso no nos importa, y que no pensamos en ello. Pero en el fondo sabemos que eso es mentira, y que no vamos a dejar de pensar en ello hasta que llegue un punto en el que lo demos definitivamente por perdido y nos rindamos, u otro asunto capte nuestra atención y dejemos el que antes estaba en nuestro punto de mira apartado.
¿Por qué lado de la balanza me decanto, pues? Es una pregunta complicada, porque dejar de lado el asunto y seguir con mi vida sería claramente lo que más beneficios me aportaría, pero yo, tal y como el resto, soy curiosa y, por mucho que lo intentase, le daría vueltas a la situación, mucho más de lo que me esperaría imaginar de mí, y más aún respecto a lo que los demás esperarían de mí. Así que con eso creo que respondo a la cuestión.
Mi conclusión después de todo esto es que no lo entiendo, y a pesar de que me gustaría, estoy convencida de que seguirá siendo así...