Si alguien me hace algo, independientemente de que sea bueno o malo, ¿se lo tengo que devolver, o lo puedo/debo dejar pasar?
Es una cuestión complicada y, como todo, depende del punto de vista de cada uno, de la perspectiva individual de la situación o de este tipo de tesituras demandantes de acción u omisión.
Ponernos en un lado u otro no es lo bueno, ya sabemos que los extremos nunca son favorables, pero en este caso nos vamos a mojar un poco, porque sino esto no tiene demasiada gracia.
Me podría considerar una firme defensora de la ley del Talión, de Hammurabi ("ojo por ojo, diente por diente") en ciertas ocasiones, y dudo que haya alguien que haya pecado de esto. Llamadlo venganza, rencor, justicia, etc., pero no va a dejar de ser el mismo concepto, básicamente buscamos devolver lo que nos han dado. En general, vamos a referirnos al concepto de dar lo mismo que recibimos como "retribución", que no deja de ser más o menos eso.
En situaciones positivas no es un tema que genere controversia, ya que a todo el mundo le gusta recibir cosas buenas de los demás, ya sean tangibles o no.
Pero cuando entramos en el lado contrario, lo que identificaríamos como "retribución negativa", la opinión cambia tajantmente. Hay mucha gente que se escandaliza y considera devolver el daño provocado por mera convención social, es decir, el afán del individuo por generar una imagen positiva de sí mismo ante los demás es lo que les mueve a no admitirlo.
Seamos sinceros, todos lo hemos pensado más de una vez, y probablemente deseado al sujeto o sujetos recibir el mismo daño que han provocado. ¿Por qué? Muy simple, queremos que se haga justicia, cuando alguno de nuestros derechos son vulnerados, esperamos que haya un castigo para el ejecutor de dicho perjuicio, y en muchas ocasiones no pasa nada, todo se queda como estaba.
Cierto es que haber sufrido un determinado daño no nos da la potestad de poder devolverlo, pero sentimos la necesidad de que se haga "justicia", y es incluso factible que hagamos algo por físicamente para que se cumpla. Normalmente nos limitamos a pensarlo, a soñar con la idea de que, aquello que nos han hecho, lo sufra la otra persona para experimentar lo mismo que nosotros y sea consciente de ello, y hasta cierto punto lo consideraría un pensamiento normal. Es cuando se vuelve constante e interfiere en nuestra vida cuando nos puede llegar a ocasionar problemas, y es a partir de aquí donde yo me distancio del "ojo por ojo, diente por diente".
Como he mencionado anteriormente, nos podemos limitar a pensar en ello, o podemos pasar a la acción y ejecutarlo, de tal modo que proyectemos aquello que nos han hecho sobre aquellas entidades que hayan intervenido.
Y esto me lleva a pensar en una película muy famosa, más por el gore que por la historia que cuenta, Saw. La idea sobre la que gira el universo de esta película es que hay una individuo con grandes conocimientos en mecánica y una ira desgarradora que busca hacer justicia ante aquellas situaciones sobre las que el sistema no actúa, ya sea por corrupción, falta de interés, etc. Es decir, el "protagonista" decide tomarse la justicia por su propia mano al ver que estas personas van provocando daños y merecen ser castigadas por ello, puestas a prueba para ver si merecen la pena o no.
Y es aquí donde reconectamos con la ley del Talión. Aplicar la justicia que creemos que ha de llevarse a cabo por nosotros mismos es muy peligroso según el contexto. Puede ser una situación tan inocente como un niño que asusta a otro porque este le ha asustado antes, pero podemos encontrarnos casos mucho más graves, los cuales pueden hacer peligrar la integridad física incluso de la persona contra la que se aplique, como por ejemplo sería el caso de John Kramer en Saw.
Y es por esto que tenemos que ser plenamente consciente de lo que estamos haciendo en todo momento, y no creernos justicieros, porque ni siquiera existe la justicia. Muchas veces lo mejor es dejar las cosas fluir, seguir adelante y tratar de olvidar el daño que nos hayan provocado, sea cual sea.
Podemos querer venganza, a a veces eso es normal, estoy totalmente de acuerdo, pero tenemos que basarnos en vivir. Por lo tanto, vive y deja vivir, o vive y deja morir, pero que las cosas fluyan.
👌🏻 muy buena entrada
ResponderEliminar