Estoy entre la delgada línea del amor y del odio hacia mí, tiendo más a lo segundo por lo general.
Resulta difícil de explicar, porque a veces estoy bien y me cuestiono si es así realmente, en otras ocasiones creo que debería estar bien pero estoy mal. También me ocurre que no sé ni cómo tratarme ni aguantarme en muchas ocasiones.
Debería ser benévola conmigo misma y dejarme ser, supongo, pero es difícil, porque al final todos acabamos esperando algo de uno mismo, y los que nos rodean muchas veces también, hasta puntos enfermizos en cualquiera de los casos. Y ello nos obliga a ser autoexigentes constantemente, a no descansar ni estar tranquilos, a vivir en un constante estado de alerta que atenta contra la calidad de vida.
Estoy en esa delgada línea en la que no sé si me quiero o me odio, la verdad. Por un lado aparece mi voz sensata, o la que creo que es, y me sugiere que debería aceptarme como soy, que igual que tengo mis cosas malas también tengo cosas buenas, y esa concatenación de aspectos es lo que me conforma. Pero (porque siempre hay un pero, o varios en este caso), en contraposición aparece la voz de la experiencia por un lado, basándose en mis vivencias pasadas, y recordándome de que no hay mucho que hacer conmigo, que no hay esperanzas para mí; seguida por la voz de la ironía, que se une para hacer sangre de cuestiones pasadas que no asimilo ni dejo ir porque precisamente la experiencia me dice que no lo merezco; y remata esa inseguridad de que siempre van a ir las cosas mal.
Me odio por hacerme esto, y no soy la única persona que es así, por desgracia creo que muchas personas estamos en la misma situación. Y no es por ser desalentadora o deprimir a nadie, pero no hay una cura, aprender a sobrellevarlo y entenderlo, porque al final esas voces que tenemos tienen una funcionalidad evolutiva vinculada a las emociones, y es lo que nos ha ayudado a sobrevivir.
¿Quiero decir con ello entonces que tenemos que dar las gracias por estar siempre cruzando de un lado a otro en la línea de amor y odio hacia uno mismo? Obviamente no, pero es importante entenderlo, o al menos intentarlo, así nos damos cuenta de que no es un problema nuestro a título personal, si no algo general.
Es importante aceptar quienes somos, y por encima de todo valorarnos y respetarnos, sentirnos bien cuando tengamos que hacerlo, y dejarnos estar mal si lo necesitamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario