sábado, 22 de abril de 2023

El amor como arma

"El amor mueve montañas"

¿De verdad es así? Cierto es que podemos llegar a ser extraordinariamente irracionales por algo tan sencillo como es sentir apego. Algo natural, que no elegimos, que surge de manera espontánea. Es tan variado además y se puede manifestar de tantas formas que raro es quien no lo sienta o haya sentido, bien sea hacia alguien, sea fatuo, sociable, romántico, vacío, etc.

Entonces partimos de un punto común, todos en general lo hemos manifestado, y como tal, somos conocedores de que no es oro todo lo que reluce. El amor se define, según la RAE, como "Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser". Si ya de entrada nos definen el amor como algo que surge de la insuficiencia, creo que tenemos un problema, y de ello parte esta reflexión.

¿Somos insuficientes?  Socialmente nos han educado en la creencia de que necesitamos complementarnos, y nos pasamos gran parte de nuestra vida buscando a alguien que palíe nuestras carencias y equilibre nuestro universo, hasta tal punto que podemos llegar a basar nuestra personalidad y vida en lo que los demás esperan de nosotros, en lo que ellos quieren y necesitan. Estoy de acuerdo en lo que respecta a que el ser humano es sociable por naturaleza, como defendía Hobbes, y como tal precisa de la interacción con otros individuos de su propia especie, pero hasta cierto punto, sin que ello emponzoñe quiénes somos. No nos puede condicionar tanto el amor, no nos puede transformar y tener semejante poder sobre nosotros, porque se torna en nuestra contra. 

Por otra parte, hay una importante diferencia entre ser sociable y buscar interactuar con otras personas a depender de ellas. No podemos depender de los demás, supone depositar por un lado una responsabilidad importante sobre la otra parte, pero sobre todo es injusto para uno mismo. Somos suficiente, todo lo que necesitamos está en nosotros, y si eso está bien, nuestras relaciones interpersonales van a ser sanas. 

Y, para sorpresa de nadie, no suele ser así en muchos casos, demasiados. Pasamos de un amor sano, de una perspectiva positivista y fundamentada en el amor propio, al lado del amor como arma de destrucción. Al igual que el amor puede "mover montañas" también las puede destruir, y a veces basta con un ligero temblor para derribar a la más robusta de ellas, así que hay que cambiar la manera de ver las cosas. No depositar , no dar el poder a nadie sobre nosotros, y que tampoco nadie nos diga cuál es nuestro valor, qué debemos hacer o qué queremos. 

Si quieres saber lo que es el amor de verdad, empieza a reflejarlo sobre ti. No con ello quiero decir que si no te quieres nadie te va a querer, pero todo se vuelve mucho más fácil y agradable. Tampoco se va a volver un camino de rosas la vida, pero ver las cosas desde el amor propio hace que todo merezca un poco más la pena.

Al final todos queremos querer y ser queridos, y eso no quita que el amor vaya de uno para sí mismo, ¿no?
 



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