viernes, 28 de abril de 2023

Mientras mienta

 Juré que seguiría adelante, que no me iba a rendir, que lucharía contra mis demonios todo lo que fuese necesario hasta conseguir hacerlos frente. Creí que me haría más fuerte y me resultaría más fácil, pero nada más lejos de la realidad.

Cada segundo se ha convertido en una agonía constante, en un deseo irrefrenable de cesar, de acabar de existir, de alcanzar la paz. Los desequilibrios no me dejan, con sus fuertes garras me atrapan y me encierran en una espiral de autodestrucción y sufrimiento.

¿Y quién me puede salvar? ¿Hay solución? Juré que seguiría adelante, pero es tan difícil que, aún no siendo así, podría romper el juramento y faltar a mi palabra.

La decepción de unos, el sufrimiento de muchos, así que si hay uno menos no debería ser relevante, . Planteándolo así, es prácticamente un bien mayor y un mal menor que enmascara la falta de interés por continuar viviendo. 

Es posible que haya un futuro mejor, que se pierdan risas, buenos momentos, sueños, pero soy consciente de que hay mucho malo que con ello va a acabar, y a pesar de la inocencia y la buena voluntad, no ha sido suficiente, hay algo que no va bien y probablemente nunca lo haga, por mucho esfuerzo que ponga en ello. 

No sé qué me depara el futuro, pero quién me va a ayudar a continuar, quién va a salvar mi alma de la sombra que se cierne sobre mí, de la maldición que arrastro y nunca me abandonará. ¿Quién?




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