sábado, 14 de octubre de 2023

Let them know

Siento que una maldición corre por mis venas, y que todo aquello que toco queda destruido, se sume en la eterna oscuridad y se ramifica en mil y una pesadillas sin fin. Una preciosa decadencia, un aura mortífera y pesada que se cierne sobre la inmensidad de mi existencia.

Es posible que rendirse no sea lo más adecuado, pero es una opción. Cada vez que cierro los ojos imagino que nada de lo que ha pasado ocurrió. A lo mejor es que no soy suficiente, y las cosas nunca van a cambiar. Y por mucho que sueñe la historia se va a repetir infinitamente. Es una presión en el pecho y un dolor que van a acompañarme siempre.

Una distopía forjada en dolor, traumas, lágrimas, sangre y sufrimiento, que se prolonga de manera infinita y que solo se irá conmigo de la mano. Tengo la muerte tatuada en mi alma, tengo el espíritu corrupto, ya no hay nada que hacer. En mi interior ya solo hay vacío. Ya no hay nada que merezca la pena salvar.

Adelante, puedes pasar, ya está todo roto, ya no queda nada. La luz se apagó para siempre, toda la vida que pudo haber sido ha cesado. Todas las historias, todos los momentos, los fragmentos de una vida destrozada, desequilibrio mental severo. Nada de eso está ya, se ha esfumado todo en un instante. 

Por cada lágrima que cae, una herida se abre, un nuevo fantasma se alza y la pesadilla continúa. 




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