domingo, 27 de abril de 2014

Wings of Destiny-Cap.3: Over Now




Me senté en la cama, y aquellos dos me seguían mirando con una cara que cada vez me incomodaba más. Bajé la mirada y las lágrimas empezaron a manar de nuevo de mis ojos, como si de unas cataratas se tratasen. ¿Me había quedado sin familia acaso? No sabía quién era mi padre, mi madre me decía que murió en una batalla que hubo hace mucho tiempo; mi madre ha muerto quemada en la aldea; y mi hermano, para acabar, probablemente también se haya ido. Parece que fue ayer cuando le dije que me enseñase a usar una espada, pero para lo que me ha servido. ¿Defenderme, salir adelante, afrontar mis problemas con entereza? ¡No era capaz de cumplir ninguna de esas tres cosas, a quién pretendía engañar! 

-¿Vas a quedarte aquí quieta? Si te marchas y consigues llegar a la puerta principal, los guardias que allí estén se encargarán de ti, y ten por seguro de que no van a tener ninguna piedad, al menos no como nosotros- pronunció Gund con su tono serio de nuevo-. ¿No piensas?

-No puedo pensar así. Me he quedado sin familia, los pocos que me querían se han ido. ¿Tú en mi lugar te pondrías a bailar y permanecerías sin hacer nada, viendo como se apaga ante todo tus ojos? -le pregunté, totalmente fuera de mis casillas-.

-Deberías calmarte, Kayle, no eres consciente de lo que estas diciendo. Mejor duerme, y mañana volveremos a hablar contigo, ¿vale? -dijo Haru-.

-¿Cómo voy a dormir? Prefiero intentar suicidarme, al menos así me entretendré un rato. Por mi mente hay demasiadas cosas danzando, y me impedirán conciliar el sueño -.

Se hizo el silencio, y los dos se marcharon, cerrando mi puerta. Me eché sobre mi cama, y me abracé a mi almohada. "Ahora eres tú mi consuelo y mi familia, algo a lo que apreciar y para lo que vivir", pensé para consolarme. Sabía que era absurdo decirle eso a un objeto inanimado, pero era la única solución que se me ocurría para no hacer ninguna locura. Quise tranquilizarme, y cerré los ojos, a ver si al menos podía dormir y olvidar mis problemas, pero como yo deduje, no había forma. Me levanté de la cama y empecé a dar vueltas. En una ocasión se me ocurrió abrir la puerta para ver si alguien me estaba vigilando, y allí estaba Gund, que se había quedado dormido, era mi oportunidad de oro para escapar. Todos estaban durmiendo, por lo que me iba a ser muy fácil marcharme de aquella encerrona en la que irónicamente mi familia me había metido. Me dispuse a salir corriendo, cuando noté el frío acero en mi cuello de nuevo. ¿Cómo era posible que hubiese desenvainado su espada tan rápido?

-¿Otra vez?, ¿cuándo aprenderás, Kayle? -dijo Gund-. Ve  a tu habitación ahora mismo.

-¡Pero dejadme en paz! -respondí molesta ante la situación inesperada-.

-Me han encomendado la tarea de vigilarte hasta que estemos seguros de que no eres una amenaza. Si quieres que esto acabe rápido, empieza a comportarte. Así lo único que harás es perjudicarte.

-Ya estoy bastante perjudicada después de enterarme que estoy completamente sola en este mundo. Seguiré intentando escaparme día y noche, hasta que muera o hasta que lo consiga. Nadie puede impedírmelo -dije intentando tragarme las lágrimas-.

-Ve a tu habitación, por favor.

No me quedó más remedio que volver a mi habitación, y por consiguiente, echarme en la cama a dar vueltas. Tenía que esperar otro poco para que Gund se durmiese y tener otra oportunidad para escaparme. Esperé hasta que se me agotó la paciencia, y fui a abrir la puerta. Tiré del pomo, pero no se abría. ¿Qué pasaba? Repetí la misma acción varias veces, pero sólo me sirvió para darme cuenta de que estaba cerrada (y que me veía ridícula, como la loca del reino). Al final me di por vencida y me fui a dormir.
No conseguí conciliar el sueño, y al día siguiente amanecí muerta (en sentido figurado, no morí). Hice un intento inútil de abrir la puerta, pero seguía cerrada. Comencé a golpearla con la esperanza de abrirla, o al menos de lastimarme y caer inconsciente. En uno de los golpes, oí un crujido, pero resultó ser que la puerta se estaba abriendo porque alguien la había abierto con llave (lógico, ¿eh?). Fui corriendo a mi cama, y me oculté entre las sábanas para disimular lo que había estado intentando hacer. Miré por un lado y resultó ser Haru:

-Sé lo que estabas haciendo, ahora no te escondas 

-Eh...lo siento -asomé la cabeza, de tal manera que ella me pudiese ver-. Bueno, supongo que ahora tengo que trabajar.

-Por eso me llamó el señor Dave, te has retrasado. Claro, si no intentásemos derribar puertas y cumpliésemos con nuestro deber, no estarías encerrada -dijo Haru con tono sarcástico-. En fin, ponte en uniforme y ve a hacer el desayuno directamente. Y hoy vas a conocer al señor Osbourne en persona, así que se educada -asentí-.

La vidente se marchó, supongo que fue a trabajar. Me puse mi uniforme, y fui totalmente desanimada y sin ganas a cumplir mi deber. Acabé achicharrando el desayuno, por lo que me llevé una bronca por parte de mi jefe. Me amenazó con llevarme al calabozo si aquella situación se volvía a repetir, y me tocó volver a empezar con el desayuno, como era de esperar.
El tiempo pasaba demasiado lento para mi gusto, desearía que ni hubiese sido así. Miraba por la ventana con la esperanza de que oscureciese, pero aún seguía siendo de día, quedaban muchas cosas por delante. Mientras limpiaba, lord Rattlehead vino a buscarme para presentarme a su padre oficialmente como su nueva sirvienta personal. Me condujo a una sala de dimensiones inimaginables, tan grande que allí podría haber vivido toda un aldea entera, con mercado, fosa y gremios incluida. La figura del rey no podía pasar desapercibida, ya llamaba la atención el trono en sí:

-Buenas, querido padre. Le presento a mi nueva esclava...digo, sirvienta -dijo Dave-.

-¡Ya estás comprando pelandruscas! Te doy un poco de dinero, y ya te lo has gastado. Que deshonra de hijo...Te deberías de fijar más en tu hermano James -respondió Ozzy-.

-¡Padre, no diga usted eso si no quiere que cometa parricidio! No es una pelandrusca, ¿no ves que no es atractiva? -el rey se rió con el comentario de Dave, y por consiguiente, toda la corte allí presente-. Es mi nueva sirvienta, como ya te he dicho antes. La gran vidente Haru me la recomendó, dijo que la vio en una de sus visiones, y que me sería muy útil. Padre, las prostitutas vienen a mí sin necesidad de pagar -la verdad que razón no le faltaba, era un hombre muy atractivo-.

-Está bien, esta es tu nueva esclava. ¿Y para qué me la presentas? Tengo cosas más importantes que hacer que ver esta niña de mierda -dijo Ozzy mientras ponía cara de enfado-.

-Padre, yo quería presentársela para que le fuese familiar y no la confundiese con una vagabunda o un horco -el comentario de Dave supuso un puñal que fue directo al corazón-.

-Por cierto, Dave, ¿dónde está mi vidente? Llevo ya un rato buscándola y no la encuentro... ¿Acaso la has usado para tus entretenimientos?

-No, padre. Han estado examinando a Kayle para ver si era peligrosa o no. Desde entonces no la he vuelto a ver, supongo que estará con algo importante.

Dave se marchó de la sala del trono sin decir ni siquiera adiós. No me quedó más remedio que seguirle, bastante humillada había resultado en aquel lugar. Esperé a que Lord Rattlehead me dijese algo, que me mandase alguna tarea, pero lo único que hacía era recorrer de un lado a otro el castillo, en busca de algo. No me atrevía a preguntar por el peligro que suponía hacerlo, pero la curiosidad me carcomía, En un momento determinado, frenó en seco y nos chocamos:

-¡Mira por dónde vas, maldita desgraciada! -Dave se sacudió como si le fuese a pegar algo-. ¿Por qué me sigues?

-Le sigo, Lord Rattlehead, porque no sé que debo de hacer ahora, no me ha encomendado más tareas aún, y también ando un poco distraída por lo que ocurrió en mi aldea...

-Oh, sí, ya me acuerdo. Lo de quemarla fue idea de mi padre, yo me negué -me quedé atónita al oír aquello-. Hay problemas económicos, y pensó que si nos deshacíamos de la basura de esta nación todo iría mejor. Ahora que me percato, has tenido suerte de que no te tocase a ti morir en las llamas de Madman (Ozzy, cuyo apodo era ese). Bueno, pues limpia mi habitación, y cocina algo sabroso y sugerente, hoy viene mi futura esposa.

Me apresuré a hacer las tareas que me ordenó, quería intentar escaparme cuanto antes y buscar a mi hermano. Limpié a medias, me perdí, hice un pastel y lo bajé corriendo a la sala del té. Acabé agotada, no paré, pero mereció la pena. Cuando por fin me disponía a marcharme, Dave me llamó:

-¡Eh, criada! -me giré-. Ve a recibir a mi querida Simone.

-Sí señor.

Fui a la puerta principal, esa si que era mi oportunidad definitiva. Si la desaprovechaba me convertiría en huesos y polvo en aquel castillo que, a pesar de su tamaño, era como una cárcel, mi prisión particular. Esperé a que la puerta se abriese para salir corriendo tan rápido como pudiese, y por fin se abrió. Vi una mujer bellísima, la más hermosa que había visto en mi vida. "Ponen el listón tan alto que así es imposible que una fea consiga algo" pensé, ciñéndome estrictamente a la cruel realidad. La mujer iba escoltada por unos hombres enormes, que parecían más bestias que humanos. Intenté pasar entre medias de ellos para no llamar la atención, pero no había contado con algo... el puente levadizo y el lago. El castillo estaba al lado de un lago, y para cruzarlo (como es normal) había que pasar por un puente levadizo, y caminar un poco después para llegar hasta aquí, y en estos momentos el puente levadizo ya estaba subido. ¿Es que nunca iba a poder irme de aquel maldito castillo? Di marcha atrás y fui a hablar con aquella mujer:

-Bienvenida sea usted, bella dama. El príncipe Mustaine me dijo que viniese a recibirla y a acompañarla hasta donde él está -la intenté decir con la mayor educación posible-.

-Muchas gracias, pequeña -me sonrió y me puse roja, relacionarme me costaba muchísimo-. ¿Te ha contratado Dave como su nueva sirvienta?

-Sí, así es, mi señora.

-Oh, no hace falta que tomes tantos formalismos conmigo, no soy una reina ni de lejos -se rió-. Si me acabo casando con Dave, mejor será que te deje libre, aún eres muy joven para trabajar en un castillo como doncella. ¿Qué te parece este sitio?

-Es muy grande, y misterioso, estoy segura de que esconde muchos secretos.

-Jajajajaja, así es, te lo aseguro. Y dime, ¿cómo te llamas? -me preguntó-. ¡No tengas miedo, que no muerdo! Yo me llamo Simone Simons, y vengo de la dinastía Rhapsody, de Italia, soy la princesa que heredará el trono. Al menos dime tu nombre.

-Ah, vale. Me llamó Kayle, y no tengo familia porque está muerta. La mató el rey Osbourne -usé un tono de voz que no era propio de mí, me parecía tenebrosa-.

-Lo siento... -me dio un abrazo-.

La guié hacia la habitación del té, donde Dave la esperaba impaciente:

-Hola Dave -dijo Simone-.

-Oh, mi dulce damisela -se puso en pié y la besó la mano-. Estaba deseando volverte a ver -la miró de arriba a abajo-. ¡Vaya, cómo has cambiado desde la última vez que nos vimos! Estás preciosa.

-Gracias, príncipe -se besaron y casi vomito, y como vi que sobraba, me intenté marchar-.

-¡Espera, Kayle! Sirvenos algo de beber y un trozo de pastel antes de que nos vayamos a  mi habitación a... hablar más tranquilos -añadió Dave-.

Hice lo que me pidió, y cuando me quise dar cuenta, ya estaba oscureciendo. Fui a mi habitación y, allí estaban aquellos individuos esperándome:

-¿Qué queréis de mí ahora? -pregunté-.

-Nada, sólo vamos a vigilarte hasta que pares de hacer tonterías -dijo Haru-.

-No voy a hacer ninguna locura, os lo aseguro, ya sé que es imposible huir de aquí -bajé la cabeza y entré en mi habitación-. Encerradme si queréis para mayor seguridad, no me importa. Total, ya todo está acabado...

-¿Es una trampa? No me fío -preguntó Gund-.

-Haced lo que os dé la gana, no os voy a dar más explicaciones.

Me metí en mi habitación y les cerré la puerta en la cara. Tenía que pensar otra cosa para poder escaparme, pero mis ideas expiraban demasiado rápido, todas eran locuras imposibles de llevar a cabo. Alguien llamó a mi puerta, y entraron de nuevo mis dos vigilantes:

-Has tomado una sabia decisión al decir que no lo seguirías intentando. Es como cuando hay un conflicto bélico y el bando contrario va ganando: por muy perjudicial que pueda resultar, si vas tú solo, lo único que haces es una estupidez, un acto suicida. Ni el mejor podría lograrlo -dijo Gund-.

-A ver, os voy a hacer una pregunta porque no sé qué demonios hago aquí. ¿Qué queréis? -solté la pregunta, me estaba desquiciando demasiado-.

-No queremos nada. Vaya, que menos que un agradecimiento por haberte salvado el pellejo -Haru se puso seria-. No te hemos traído aquí por ninguna razón concreta, queríamos salvarte. Tuve una visión en la que tu muerte acababa con el mundo -pues sí, parecía que un motivo tenían-.

-Con que no teníais ninguna razón para salvarme, ¿eh? Y, ¿por qué pasaría eso? No creo que a nadie le molestase que muriese, mi vida no tiene a penas valor para producir semejante caos. ¿Bebiste algo raro cuando la tuviste?

-No, no bebo nada raro nunca, a pesar de que la mayoría de videntes lo hacen. No puedo decirte por qué tu muerte causó semejante daño, porque mis visiones no muestran la totalidad del futuro, sino escenas aleatorias. Si lo viese por completo, la vida no tendría sentido.

-Ah, pues muy bien, no me habéis aclarado nada, sólo me habéis confundido más.

-No te preocupes, te vamos a ayudar -dijo Haru con una sonrisa malévola-.

-¿Cómo me vais a ayudar? -pregunté-.

-Yo te enseñaré un poco de lo que sé para que te muevas a tus anchas por el castillo, te daré consejos, y te daré los conocimientos básicos que has de tener para llegar a ser algo.

-Y yo te enseñaré a manejar la espada correctamente para que te puedas defender -pegué un respingo al oír a Gund hablando, no me acordaba de que estaba en la habitación-. ¿Aceptas?

-Aún no os conozco, ¿cómo me voy a fiar de vosotros?

-Porque no te queda otra. O confías en nosotros o no durarás mucho en el castillo. Yo llevó aquí dos años, y una vez el rey me sacó tanto de quicio que intenté matarlo, pero sus guardias me interceptaron y me llevaron a una sala preso. Por suerte conseguí salir antes de morir -dijo Gund-. La ayuda que te estamos ofreciendo te vendrá muy bien, yo que tú la aceptaría. Y así, en un futuro puede que consigas ir ascendiendo puestos y llegar a ser algo, o incluso salir de aquí.

-No me interesa vuestra ayuda -comenté con total seriedad-. Estáis aliados con el rey, y él es el que ha acabado con mi familia y el lugar en le que vivía. No voy a trabajar para gente que es así.

-¿Tú crees que yo estoy aquí por gusto? Me acusaron de brujería, y yo no tuve otra alternativa que aceptar el empleo como vidente del señor Osbourne. Si decía que no, por ser orgullosa, me habrían acabado quemando en una hoguera, el destino me ha ofrecido otra oportunidad. ¿Quién sabe si el día de mañana no saldré de aquí y podré volver al continente asiático, con mi familia?

-Prefiero morir manteniendo mi orgullo y dignidad que trabajar para esta gente -respondí indignada-.

-Y así morir, ¿no? -asentí-. Pues eres muy tonta. La vida hay que aprovecharla, y luchar hasta el final. Considero importante mantener el orgullo y la dignidad, claro, sin eso seríamos prácticamente animales, pero has de tener en cuenta que si mueres ahora, no va a servir de nada lo que has estado haciendo, tu esfuerzo y empeño. De ser alguien pasarás a ser huesos y ceniza, tienes que hacer algo por lo que los demás te recuerden, o al menos que te sientas orgullosa contigo misma. No pasé a formar parte del ejército por querer, mi aldea estaba siendo amenazada, pero gracias a ello he descubierto mi gran vocación.

-Todo eso es muy bonito -dije con sarcasmo-. Y ahora, encerradme, no quiero más discursos por hoy.

Los dos se marcharon de mi habitación y me cerraron la puerta. Busqué mi espada y empecé a blandirla como mejor podía. Si no conseguía salir de allí escapándome, tendría que ser a la fuerza. No manejaba muy bien aquel arma que mi hermano me había hecho, era más pesada que las que hasta entonces había estado usando, ¿de qué estaría hecha? Tenía un toque rojizo por la zona del filo, parecía como si hubiese matado a alguien y la sangre hubiese quedado impregnada en esta. Estuve un largo rato observándola, cuando ya me casé de manejarla, y alguien me interrumpió llamando a la puerta. Ya estaba demasiado enfadada, así que decidí no abrir, no sería nada importante, y si lo fuese, ya habrían echado la puerta abajo. Volvía a guardar la espada el mi pequeño armario, y me eché en la cama, con la intención de dormirme, pero entonces me fijé en la puerta, y vi que había algo que sobresalía por debajo de esta. ¿Sería eso para mí? Lo cogí, era una carta, y ponía mi nombre. La abrí y empecé a leerla a mi ritmo. Decía lo siguiente:

Querida Kayle

Espero que estés bien en el castillo, cuídate mucho y no te juntes con malas personas. Soy Zyra, por si te preguntabas quién te había escrito. Supongo que ya sabrás lo que pasó en la aldea, unos hombres uniformados empezaron a prender fuego a nuestras casas, y sólo unos pocos pudimos salir con vida. Siento decirte (aunque ya lo sabrás) que tu madre no consiguió salir de allí, aquellos desgraciados atrancaron las puertas para que muriese quemada el mayor número de gente posible. Como buena noticia te puedo decir que tu hermano, Per, consiguió salir de allí con vida, y ahora está aquí conmigo, conviviendo en el bosque hasta que encontremos un sitio en el que hospedarnos. Tenemos pensado ir a Rusia a empezar de nuevo, y desde allí intentaremos seguir en contacto contigo. Hemos tenido mucha suerte de haber podido contactar contigo, gracias a un personaje que apareció por la aldea que nos ofreció mandarte este comunicado, y supongo que si hasta tus manos ha llegado, nos ha hecho un gran favor. Te ruego que si lees esto nos reunamos dentro de un par de días en el bosque que estaba al lado de la aldea.

Zyra y Per


Los ojos me lagrimearon, ¡resulta que mi hermano y Zyra aún seguían vivos! Por una parte estaba muy alegre de que hubiesen salido vivos, pero aún seguía con la duda de si Jerry lo había conseguido o no. Pero ahora tenía un gran problema por delante: Zyra me había pedido que me reuniese con mi hermano y ella en el bosque, pero no estaba autorizada para salir, y si no iba, se pensarían que no leí su carta y se preocuparían. Tenía que pedir ayuda a alguien del castillo, pero mis contactos eran muy escasos, prácticamente inexistentes. Pero no era un grave problema, tenía una solución muy sencilla y arriesgada, además de que a estas alturas iba a tener que encomendar una seria de errores que había cometido.

"Si no puedes con el enemigo, únete a él"



Y eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeste es el final del cap. 3 (venga, valientes, contad las e's que hay en este y os doy dos caramelos o un abrazo Cx). Espero que os haya gustado, no me ha quedado demasiado extenso, soy consciente, pero debido a una serie de acontecimientos, mi inspiración ha bajado en picado ~lo siento~.

Como en los anteriores capítulos, quiero dar agradecimientos extra a las personas interesadas en esta historia, y que me animan a escribir. ¡Bien hecho, chic@s!
Up the Irons, bitches! Ah, y leed la sección "Dedico canciones", que es interesante, y os daré caramelos c: ¡¡¡¡¡¡¡MUCHOS!!!!!!!!









domingo, 20 de abril de 2014

Wings of Destiny-Cap.2: Bringer of Light




Mi hermano y yo nos pusimos en marcha para llegar lo antes posible a casa, o al menos, conseguir no toparnos con algún criminal o animal salvaje:

-Oye, Kayle, ¿qué nombre la vas a poner a la espada? -me preguntó Per mientras caminábamos-.

-Pues, la verdad...no lo había pensado... ¿Magnificencia, resplandor? -no tenía muy claro cómo llamarla, saltaba a la vista-.

-Esos no son nombres dignos de una espada, suenan muy vulgares. ¿Qué tal ves "Dracarys"? Tengo entendido que significa fuego en otro idioma -comentó mi hermano-.

-Suena bastante bien, la verdad. ¡Sí, a partir de ahora, se llamará Dracarys! -se hizo el silencio absoluto, y noté que era una buena ocasión para sincerarme con mi hermano sobre lo que había pasado en el burdel-. Eh...Per, tengo algo que contarte...

-¡No fastidies que has matado a alguien! Te dije que no te metieses en problemas...

-¡No, no soy tan...! Eh, olvídalo. Es que me voy de casa.

-¡¿Cómo?! Pero si aún eres muy pequeña. No me he independizado ni yo, que tengo 21 años, ¿mamá sabe algo? -dijo totalmente alterado-.

-Déjame que te lo cuente. Hoy, durante mi jornada de trabajo, ha venido un miembro de la familia real británica, Dave Mustaine, y le ofreció a mi madre como oferta llevarme con él para trabajar siendo su sirvienta a cambio de unos peniques, no recuerdo cuantos...

-¡¿Por qué diablos hace madre eso? La falta de dinero en la casa no es tan necesaria como para que te venda como si fueses una pescadilla recién pescada. ¿Estás segura de haber oído bien?

-Hermano, es la vista lo que tengo dañado, no el oído ni el cerebro. No quería contártelo porque yo me quiero ir...

-¿Por qué te quieres ir? -pregunté Per, parando en la mitad del camino-.

-Porque no quiero trabajar como prostituta en un lupanar toda mi vida. He aprendido lo necesario, ahora el trascurso de la vida hará el resto. Quizá llegue a ser algo el día de mañana.

-¿Y qué pasó con lo de hacerte pirata conmigo, surcar los siete mares? Si te vas, estarás totalmente sola, nadie te ayudará ni defenderá, te tendrás que sacar las castañas del fuego tú sola. Entiendo que no quieras trabajar como prostituta, pero puedes optar a otras cosas sin necesidad de irte.

-Ya es tarde, madre me vendió, y mañana me iré. El destino ha querido que fuese así. Y, ¿quién no te dice que dentro de unos años sea una filósofa con grandes tierras y numerosas riquezas?

-Si no otro remedio... Espero que te vaya muy bien, y no te olvides de nosotros nunca -me dijo Per mientras me revolvía el pelo-.

-¡Maldito, no me despeines! -dije mientras le amenazaba con mi espada-. Mientras tenga esto, te aseguro que no os olvidaré. La protegeré aunque me cueste la vida, como si de una indefensa cría se tratase.

Retomamos nuestro camino, y cuando llegamos, nuestra madre estaba limpiando la casa. La noche ya se nos había echado encima, así que decidí irme a dormir, para mañana estar preparada y no morirme de agotamiento. Cerré los ojos, pero multitud de pensamientos me asaltaron en ese mismo instante. Sabía que irme era una locura, peor ya no había marcha atrás, tenía que aprender a protegerme, y a la vez aprender de los muchos errores que seguro cometeré.

El canto del gallo me despertó, era muy temprano. Salí de casa para ver el amanecer, y de nuevo regresé. Si me iba, ¿podría volver ver el amanecer? O, ¿podría volver a ver a mi familia? Estaba atacada de los nervios, y lo peor era que la hora cada vez estaba más cerca. Estuve un rato sentada, y después fui a preparar mi equipaje. Para que no me llamasen la atención, me puse capa, y dentro de esta escondí mi espada, Dracarys. Acompañé a mi madre al burdel, y allí me despedí de mi hermano, que se iba a trabajar hasta la noche, y ya no nos volveríamos a ver, al menos por un tiempo seguro. Me hubiese gustado haberme despedido de Zyra, que había sido mi maestra y a la  vez amiga, y de Jerry... (qué decir de él...).
Al parecer, todo el mundo en el burdel se alegraba de que me marchase, menos Sanders. ¿Qué iba a hacer esa pobre inútil sin mí?, ¿con quién se iba a meter ahora? Me reía por dentro, al menos esta vez la jugada la había salido mal. Mi madre me permitió ser la camarera por ser mi último día en aquel antro, y, la verdad, lo agradecía, porque justo aquel día no dejaban de entrar clientes. Fue un día ameno, agradable como despedida a aquella vida tranquila que llevaba. Con una puntualidad extraordinaria, Dave Mustaine apareció junto al otro tipo encapuchado que le acompañaba a todos lados (al menos, que yo supiese), justo antes la puesta de Sol. Me recogió, y me llevó en carruaje hasta su castillo, cuyas dimensiones eran indescriptibles. "Al menos iba a tener un lugar en el que vivir" pensé. Durante el viaje en el carruaje, el señor Mustaine me hizo algunas preguntas:

-¿Cómo te llamas, niña?

-Eh...me llamo K-Ka-Kayle... -respondí, tratando de ocultar mi timidez-.

-¿Eres tartamuda o algo así? -dijo Dave con tono burlón-.

-No, es que no estoy muy acostumbrada a hablar con muchos chicos, y bueno, ya de por sí, relacionarme me cuesta mucho, lo siento.

-Espero que durante tu estancia conmigo se te quite ese carácter, y te vuelvas algo más extrovertida. Verás, te veía buscando, porque mi vidente Teru me dijo que posees un gran talento, y sentí curiosidad, la verdad. ¿Sabes hacer algo?

-¿Yo? Bueno, sé hacer las labores del hogar, tengo experiencia como camarera, y me han dado algunas clases, las justas para llevar las cuentas a la hora de ir al mercado. Y también toco la guitarra y la batería, aunque no tengo ninguna.

-¿Te gusta Metallica?

-Tengo entendido que esa banda la formó su hermano James Hetfield, pero, por haberle expulsado a usted de la banda, le echó de la familia. ¿Es eso cierto?

-¡Aquí las preguntas las hago yo, maldita mocosa! -dijo Dave con cara de enfado-.

-Eh...N-no,detesto Metallica (le mentí, en realidad sí me gustaba).

-Bueno, supongo que ya nos iremos conociendo con el paso del tiempo. ¿No, Kayle?

-S-sí, señor, eso espero.

Estaba atemorizada, no sabía que clase de persona era realmente Dave, pero tenía entendido que era el más sádico de su familia, lo que significaba que si no me comportaba, o le desobedecía, me torturaría sin piedad. Incluso Zyra, en una ocasión, me contó que que el castillo de la casa Osbourne contaba con una sala de torturas, con instrumentos de todo tipo, y que la usaban muy a menudo. Esperaba que esos rumores fuesen falsos, o yo ya tenía un pie allí. Una vez llegamos, Dave me condujo por el castillo hasta mi habitación. Con lo grande que era y lo mal que me solía orientar, acabaría perdida en más de una ocasión...lo que significaba que me llevarían a la sala de tortura y... ¡Oh, no, estoy muerta! Necesitaba hacerme un mapa mental urgente en la cabeza para prevenir posibles pérdidas. Al fin llegamos a la habitación, había sido una larga caminata. Entré, y la verdad, lo que me encontré me sorprendió. Dave puso cara de satisfacción:

-Bien, pues esta es tu habitación. El baño de los empleados está fuera (oh, mierda...). Mañana empieza tu jornada de trabajo.Te levantas antes de que el Sol salga, y me preparas el desayuno. La cocinera te explicará que el lo que quiero. Lo haces, después limpias mi sala privada donde toco la guitarra todos los días, y después me subes el desayuno. O mejor, empieza por lo de limpiar. Una vez haya desayunado, ya te diré lo siguiente que tienes que hacer -dijo Dave-.

-Ah, entendido -no me quedaba más remedio que responderle que sí o sino me mataría-.

-Y quiero que, a partir de ahora, me llames lord Rattlehead -hizo una breve pausa-. Oh, lo olvidaba, como no sabemos si eres peligrosa, tendrás vigilancia durante un tiempo. Bueno, ahí te quedas, hasta mañana.

La habitación era más pequeña que la de mi casa, con una cama y un armario enano para guardar mis cosas. Aún así me gustaba, era acogedora. Lo que no me gustaba era que Dave me pusiese vigilancia, además de que aquél tipo me daba miedo, estaba totalmente encapuchado, y pensaba que de un momento a otro se la iba a quitar, y de ella sacaría una espada para matarme. Quería quitarme mi capa, pero no podía, porque iba armada, y si el vigilante me descubría, iría de cabeza a la Doncella de Hierro. Pensé en plantarle cara para que me dejase en paz:

-¡Oye, tú! ¿Podrías dejar de mirarme con ese aire tan siniestro? No voy a hacer nada malo, lo prometo. Además, si quiero ir al baño a hacer mis necesidades, ¿también me vas a seguir? -esperé a que respondiese, pero siquiera se inmutó-. Muy bien, haz lo que quieras, yo me iré a dormir. ¡Hasta mañana! -fui a cerrar la puerta, pero ese tipo me lo impidió-.

-Sé que tienes algo escondido el la capa -dijo el extraño-.

-S-sí, es un recuerdo...d-de mi casa...

-¿Te importaría mostrármelo? -fui a sacar mi espada, no tenía más remedio, pero por arte de magia, alguien apareció, y fue mi oportunidad, aproveché su distracción para esconder mi querida Dracarys debajo de la cama-. ¿Y bien?

-Oh, creo que me lo dejé en casa |||||Anotación de la escritora -> *trollface*|||||- ¿Ves? No soy ninguna amenaza, sólo soy una mujer.

-Que seas una mujer no implica que no seas una amenaza -contestó el extrañó muy serio-.

-Pues vale... Si tienes que seguir vigilándome, pues nada...

Me metí en la cama y me tapé. "A estas horas aún sigo despierta" pensé. Muchos recuerdos asaltaban mi mente, echaba de menos a mi familia, a pesar de no llevar ni un día sin ellos. No estaba cansada, en comparación con otros días, no había hecho nada, y, además, estaba muy nerviosa por empezar a trabajar allí. Al final me acabé durmiendo, pero me costó horrores. El tipo que me vigilaba me despertó:

-¡Eh, Kayle, es hora de levantarse! -dijo a grito pelado-.

-Ahfkjuhuhuhhhhusggug -traducción: déjame en paz-. Aaaaaaaaaaaaahhhhh, ya me levanto. ¿Y tú no duermes o qué?

-¿Y eso a ti que te importa? -respondió el tipo-.

-Vaya, que borde...Encima que me preocupo...

-No, no te preocupas, en realidad quieres saber si luego dormiré para quedarte sin vigilancia y hacer alguna cosa que no quieres que veamos -.mierda, me había pillado-.

-No, mi mente no llega a tanto. Sólo me han enseñado para que haga el bien -añadí para no levantar sospechas, el chico era más listo de lo que yo creía-. Bueno, pues me voy a trabajar. ¿Ahora también me vas a seguir?

-No, tengo otras cosas que hacer. Pero tampoco hace falta, con la seguridad que hay aquí, siempre habrá alguien que te vigile.


Salí, sin siquiera peinarme, me sentía rebelde aquél día. Gasté como una hora en encontrar la sala de instrumentos. Cuando entré me quedé embelesada con todas las maravillas que tenían. Comprobé que nadie venía, cerré la puerta, y en vez de limpiar el sitio, que estaba lleno de jarras de cerveza, muchas derramadas en el suelo, me puse a tocar algunos instrumentos. Me centré sobre todo el las guitarras, que eran excelentes, y tenían un depósito para líquido mágico muy amplio. Me lo estaba pasando genial, era como la primera vez que entré a una librería: algo mágico, que mi mente jamás había imaginado. El sonido de la puerta abriéndose me asustó:

-¿Quién hay ahí? -dijo una mujer con pelo negro y ojos castaños, entrando en la habitación-.

-Oh, perdón, sé que no debería de estar tocando esto...La ruego que me disculpe, ahora mismo me pongo a limpiar. Soy la nueva doncella de Lord Rattlehead, Kayle.

-Ah, ya me había contado mi hermano -¿hermano? Oh-oh, ahora si que estaba metida en un buen lío-. Encantada, yo me llamó Joan Jett, y Dave es mi hermano pequeño. ¡Note preocupes, mujer! La verdad es que me gusta bastante como tocas, y estoy buscando a alguien para hacer una banda. ¿Te apuntarías?

-¡¿Lo dice en serio, señorita Jett?! -dije totalmente sorprendida-.

-Claro que sí, no suelo bromear con lo que digo. Y puedes llamarme Joan, a secas, no me gustan esos formalismos. ¿Aceptas? Ensayaríamos por las mañanas aquí, sobre esta hora.

-Sí, claro que acepto. Siempre he querido tener una banda con la que tocar. Y bueno, creo que ahora voy a empezar a limpiar, que tengo mucho trabajo por delante. Encantada de conocerla, digo, de conocerte, Joan.

-Jajajaja, igualmente, Kayle -Joan se marchó-.

Seguí con mi labor, limpié, luego me volví a perder, llegué a la cocina e hice el desayuno de Dave, después me perdí de nuevo, llegué a su habitación, y allí él me dijo lo que tenía que hacer el resto del día: arreglarle algunos trajes, coserle el emblema de la familia Osbourne en sus chalecos, atender a alguna de sus visitas, limpiar su habitación, que era más grande que dos veces la casa en la que yo había vivido, perpararle la comida, la cena, y escuchar algunos de sus temas nuevos (eso si que me gustó). Me llevó bastante tiempo llevar a cambo todas las tareas con éxito, pero al fin lo conseguí. Había sido una jornada dura, pero muy llevadera. Cuando regresé a mi habitación, no vi a aquel tipo que me vigilaba, y me sentí aliviada, al parecer habían confiado en mí. Me cambié, estaba deseando ponerme un traje con el emblema de los Osbourne, y empecé a leer el libro que mi madre me había regalado por mi cumpleaños. Cerré la puerta para que nadie me molestase (y así poder guardar mejor mi espada, antes de que la descubriesen). Cuando ya me hube cansado, me tumbé en la cama y me puse a pensar: ¿qué estarían haciendo mi hermano y mi madre? Esperaba que al menos estuviesen bien. Mis pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de alguien llamando a la puerta. Fui a abrir, y vi que era el tipo que me vigilaba, acompañado de una mujer, y me temí lo peor, quizá Joan les había contado que había estado tocando las guitarras de Lord Rattlehead:

-¿Tú eres Kayle, verdad? -me dijo la mujer-.

-Sí... ¿por?

-La aldea en la que vivías...ha sido arrasada -dijo el chico-.

-¡¿Cómo?! P-pero, ¿están bien los habitantes?

-Algunos han caído, y entre ellos estaba tu madre -me caí de rodillas, no me lo podía creer-. Lo siento, lo vi en mis premoniciones, y lo único que pude hacer fue salvarte a ti -añadió la mujer misteriosa-.

-¿Y mi hermano, qué hay de él? -pregunté, totalmente angustiada-.

-No se sabe nada, al menos, en mis visiones no aparece. Pero eso es buena señal, quizás siga vivo -las lágrimas inundaron mis ojos-.

-¡Tengo que ir y ver cómo ha quedado todo! -intenté salir de la habitación, pero el chico se interpuso en mi camino-. ¡Aparta del medio, maldita sea!

-No está permitido que salgas del castillo.

-¿Y a mí qué? Me importa más la familia. Mira, hacemos una cosa, tú me dejas pasar, voy, busco a mi hermano, y cuando vuelva ya me matáis, o torturáis. ¿Vale?

-Entendemos que quieras irte, pero no está permitido, y punto. No sabes el riesgo que supone que una criada salga de palacio, hasta a los soldados nos ponen pegas, ¿crees que te iba a salir bien la jugada? -dijo el muchacho-.

-Al menos lo habría intentado. Si muero mientras lo hago, pues mala suerte, me da igual. Y, después de esta pequeña conversación ¿me dejar ir o no?

-Por encima de mi cadáver.

-Muy bien, como quieras.

Todo sucedió muy deprisa. Fui a por mi espada, tenía pensado atacarle, ya no había marcha atrás. Mi hermano me había entrenado lo justo para poder defenderme, y eso iba a hacer. El tipo no llevaba arma, así que no tuve ningún problema en clavarle mi espada en el pecho, y así poder huir, o al menos herirle para ganar un poco de tiempo. Pero la situación dio un giró tremendo, porque en menos de un segundo, el chico se quitó la capa, y sacó su espada, poniéndola en mi garganta:

-¿Y bien, quieres seguir? -dijo con voz triunfante-.

-Mátame, me lo he ganado.

Me soltó, y me caí al suelo (tremenda torpeza la que tenía). Lo contemplé desde el suelo, no resultaba ser tan siniestro sin la capa, aunque su carácter me seguía pareciendo algo desconcertante. Aproveché esta oportunidad y me escabullí como pude, esquivando esta vez la espada del tipo. El pasillo era amplio, pero sabía cómo llegar a la puerta principal. Algo se interpuso en mi camino, la mujer que había acompañado al extraño que me vigilaba. Ya no tenía salida: si retrocedía me topaba con uno, y si seguía para adelante, con la otra. No había conseguido nada, les había mostrado que tenía una espada, y el castigo iba a ser mortal. ¿Es que no podía pasar un día de mi vida sin que metiese la pata con algo? Si mi hermano no estaba conmigo, cuidándome, no servía de nada. Al parecer, mi madre se precipitó al creer que iba a estar bien sola. Regresé a mi habitación, y los dos que me habían interceptado me miraban seriamente. No me quedaba otra:

-No voy a disculparme porque no me arrepiento de nada de lo que he hecho¿Y ahora cuál va a ser mi castigo? -pregunté con los ojos llorosos-. ¿Me mataréis?

-¿No crees que si hubiésemos querido matarte ya lo habríamos hecho? -dijo el tipo con un tono más amigable-.

-Entonces, ¿qué va a pasar conmigo?

-Nada, nadie tiene que enterarse de esto, ¿no? -dijo la mujer-. Oh, bueno, no nos hemos presentado, yo me llamo Haru, y soy la vidente de la familia Osbourne, encantada de conocerte, ¿Kayle, no?

-Sí, así es...Eh...igualmente -respondí-.  

-Y yo me llamo Gund, soy el líder del ejército de los Osbourne -dijo el tipo que me había estado vigilando-. Iba a decir encantado, pero si me descuido me matas.

-No, si hubiese sabido el rango que tenías ni lo habría intentado. Oye, una pregunta, ¿por qué me habéis salvado?

-Todo a su tiempo, Kayle, todo a  su tiempo -dijo Haru-.






Y eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeste es el capítulo 2 (si cuentas todas las "e"'s que he puesto en este te doy un caramelo). Espero que os haya gustado (lo he escrito en 3 horas, sin mucha inspiración), y desde aquí quiero mandar un saludo a mis compañeros (leed, maldita sea) Si queréis que os etiquete o regalarme alguna foto sensual de Dave Mustaine, sólo tenéis que comentarlo, o decírmelo y punto lml  Up the Irons!!  

SI ME MIRAS TE SACO LOS OJOS   O.O





sábado, 19 de abril de 2014

Tornado of Souls-Cap.27: Are you dead yet?




*************Narra Pears************

Salimos corriendo hacia donde estaba el coche, y a Jeff no le quedó más remedio que ir también, o sino moriría, pero era nuestra condena. Los bártulos que transportábamos nos resultaban de lo más molestos, no podíamos avanzar tanto como queríamos, pero no nos quedaba más remedio si queríamos salir con vida de allí y una vez en el refugio, sobrevivir. Iba en cabeza, me seguía Doro con el carro, Dave tras ella y por último Jeff. Si no le sacábamos ventaja al bot nos acabaría atrapando a todos y nos mataría. Tracé un plan rápido en mi cabeza, y lo único que pude hacer fue decir a mis amigos "Seguidme pase lo que pase".
Si esto salía bien, me coronaría como un héroe, pero si salía mal, todos estábamos muertos:

-¿Qué quieres decir con eso? -dijo Dave a grito pelado-.

-¡No podemos hacer nada si esa cosa nos está siguiendo, así que no perdemos nada siguiendo mi consejo!, ¡¿no?! -respondí sin sofocarme demasiado-.

La presión que sentía era horrible, podía meter la pata con facilidad. Mi plan era el siguiente: conduciría al grupo por determinados callejones estrechos por los que el bot no pudiese pasar, y después volveríamos al lugar en el que estaba el coche: cargaríamos todo lo que habíamos cogido y nos largaríamos como balas.
El camino se me estaba haciendo eterno, y me tomé la molestia de iniciar mi plan. Desvía el camino, de tal manera que nuestro recorrido sería más largo, pero había posibilidades de salir con vida. Las callejuelas por las que procuraba pasar eran cada vez más estrechas, y por suerte, el bot no pudo pasar. Estaba seguro de que intentaría por otros medios alcanzarnos, pero al menos teníamos una oportunidad. Jeff consiguió ganar terreno y todos estábamos cerca unos de otros. Mientras corríamos pude oír el sonido de una gran colisión, y miré atrás: el bot había usado su bazooka para volar las paredes que le impedían moverse y llegar hasta nosotros fácilmente. Ahora que sabía que mi plan podía salir bien, lo repetí varias veces, y así conseguimos despistarlo. Paramos, estábamos agotados de tanto correr, y así empecé a pensar en cómo llegar al coche sin cruzarnos de nuevo con aquella criatura:

-¡Vaya, parece que tu plan ha salido bien! -dijo Jeff, intentando recuperar el aliento-. Menos mal, casi nos mata.

-Bueno, y ahora, ¿qué hacemos? -preguntó Doro-.

-Regresaremos al coche, y huiremos de aquí. Después visitaremos una gasolinera que hay por aquí, no muy lejos, y os llevaremos a nuestro refugio. Pero recordad, estaréis un tiempo a prueba -respondí, tratando de dejar claro el mensaje principal-. Venga, pongámonos en marcha, cuanto antes nos vayamos, antes llegaremos al refugio -vi que Dave ponía un gesto muy raro-.

-Pears, no encuentro mi walkie -dijo hurgándose en los bolsillos-. Tengo que hablar con Tacii, espero que se encuentre bien.

-Oh, es verdad, con todo este jaleo yo también lo he olvidado -rebusqué en mi mochila y en mis bolsillos y tampoco lo encontré-. Mierda, creo que Duff nos los quitó cuando quedamos inconscientes. Bueno, no te preocupes, Dave, estoy seguro de que Tacii está bien.

Fuimos hacia donde el coche estaba, no quedaba muy lejos de nuestra posición actual, y metimos todas nuestras cosas allí. Por suerte, el bot había desaparecido. Ahora sólo quedaba la otra parte, ir a la gasolinera.




*****************Narra David****************


Gracias a las medidas que tomó Marty, pude bajar a tiempo para que nadie resultase herido. Estábamos totalmente armados, pero andábamos muy justos, así que íbamos mentalizados con sólo disparar cuando fuese necesario. Allí estaban, intentando entrar, los soldados que estaban en campamento, al mando de Melisse, que no se encontraba presente en el ataque.
Me sorprendió ver a tantos, el día que nos marchamos del campamento creí que habíamos acabado con la mayoría. Slash y Nick fue detrás del hotel para vigilar que ninguno de ellos se intentaba colar por ahí, y mientras, Marty y yo defendíamos la parte delantera. No olvidábamos que nuestros rivales tenían condición militar y que teníamos a una embarazada dando a luz y una niña pequeña...un momento... ¡¿y Kinzie?! :

-¡Hey, Marty!, ¡¿sabes dónde está Kinzie?!

-No, la verdad es que no sé nada de ella. ¿No estaba Slash cuidándola? -respondió Marty con cierta inseguridad-.

-Creo que alguno de nosotros debería de ir a buscarla antes de que la atrapen o la pase algo malo.

-¡Pero la situación es crítica!, ¿no ves que somos 4 frente a 8 o 9 soldados mucho más preparados que nosotros? Si siendo 4 tenemos pocas posibilidades de sobrevivir, imagínate si se va uno de nosotros. En el peor de los casos, ellos son el tripe en número y en experiencia con respecto a nosotros. ¿No puede esperar? -dijo Marty algo molesto-.

-Marty, es una vida humana, alguien a quien debemos de proteger, porque es parte del grupo, es nuestra familia. Estoy seguro de que saldremos adelante, aunque a lo que tengamos que hacer frente nos sobrepase. ¡Lo haremos! -grité totalmente convencido-.

Le dije a Marty que fuese él a buscarla, y esta vez ni rechistó. Me quedé solo, pero no me importaba, si moría, al menos lo haría con dignidad. Por el frente se aproximaban 5 soldados que comenzaron a dispararme. Claro, al ser yo su único blanco, era fácil apuntar y disparar sin fallar. No tenía oportunidad de devolverles los ataques, sólo podía esquivar, y eso ya me costaba. Busqué un lugar que me sirviese de escudo y así poder dispararles, pero aquella zona del hotel en la que yo me encontraba estaba muy vacía. Corría como Angus Young por el escenario durante un fantástico concierto de AC/DC, y a mis rivales no se les acababa la munición. ¿Era acaso infinita? Me estaba desesperando, Marty tardaba mucho en regresar, y a este paso me iban a acabar matando, un paso en falso y estaba muerto. Mi desesperación era tal que ya ni siquiera miraba hacia donde huía, y acabé tropezándome... fin de mi historia.



***********Narra Marty**************

Después de haber dejado a David solo ante el peligro, fui a toda prisa a buscar a Kinzie. No podía estar muy lejos, al menos, no había salido del hotel con total seguridad. El la planta baja no estaba, rebusqué en cada rincón, pero no aparecía. Subí, y tuve esperanzas de que estuviese en esta planta, en el lugar en el que nos reuníamos siempre, en el comedor. Vi que allí estaba su muñequita de trapo, pero ni rastro de la pequeña. Subí a la planta alta, y lo único que llamó mi atención fueron los gritos de desesperación de Tacii dando a luz. La situación se estaba complicando por momentos: por una parte, no sabemos nada de Dave y Pears, no daban señales de vida; en este día Tacii se ha tenido que poner de parto, un mes antes de lo esperado; además, en este bello día, los tipos del grupo de la tal Melisse nos deciden atacar; y, por último, Kinzie no ha podido elegir un mejor día para perderse. ¿Que mierda nos estaba pasando? Sólo faltaba que viniese un bot y ya está... ¡fiesta para todos! Deseaba que todo aquello fuese una pesadilla, poder despertarme y tocar en Cacophony, volver a ver a mis amigos, progresar con la guitarra, viajar a Tokio... Pero, ¿dónde quedaban ahora esos sueños que tenía? Reducidos a cenizas por una maldita invasión zombie.
 No me entretuve más buscando a Kinzie y regresé al exterior de nuestro refugio, el cual se había convertido en un campo de batalla. Fui a abrir la puerta para salir, cuando vi que la habitación en la que Axl había sido castigado estaba abierta... Miré para comprobar si seguía allí, pero ya no estaba. No había ni rastro de él. ¿Es que había aprovechado todo el alboroto que se había formado para huir? Corrí a a avisar a los demás, si seguía en el hotel podía ser peligroso. Me di la vuelta, y allí estaba. Axl tenía a Kinzie:

-Vaya vaya, si es mi gran amigo... ¿Martín o algo así? Bueno, da igual cómo te llames.Creo que tengo algo que te puede interesar -dijo Axl con su típico tono de voz de egocéntrico-.

-¡Suéltala, maldito, no la hagas nada o te disparo! -le respondí mientras le apuntaba con mi pistola-. ¿Qué mierda quieres a cambio?

-Oh, eso es muy fácil. Quiero salir de aquí, de la celda, y seguir como antes, no voy a cambiar de parecer. Si aceptas, te doy a la niña, pero si niegas mi oferta, me veré obligado a matarla, o a usarla para jugar un rato y luego cargármela. ¿Qué te parece, rizos?

-Pues una oferta de mierda, qué quieres que te diga. ¿En serio quieres salir de la habitación? -asintió con una sonrisa maliciosa en su cara-. ¡Eres un peligro para el grupo, tiene suerte de que no te hayamos echado! Pensamos que este tiempo encerrado te habría cambiado algo, pero no, parece que sigues igual de estúpido que antes. No hagas tonterías, dame a Kinzie, ahora no podemos negociar nada.

-¡De eso se trata, chico! -dijo Axl-. Después de haber visto la situación crítica en la que se encuentra el grupo, mi plan va a funcionar sí o sí. No tienes tiempo para pensar, estoy seguro de que al menos Junior ya está muerto. ¿Muerta o viva? -señaló a Kinzie, que estaba llorando-.

-¡No me hagas daño, por favor! Le prometí a mi mamá que sobreviviría -dijo Kinzie llorando-. Yo quiero estar con Steven...

-Es verdad... ¿y Popcorn? Ese gilipollas siempre tiene que andar jodiendo. Bueno, quizá ya esté muerto -añadió Axl, lo que causó que Kinzie llorase más-. Bueno, se agotó tu tiempo de pensar, y puesto que no hay una respuesta, mataré a la niña, a ti, y yo me iré. Mi plan es brillante, porque pase lo que pase seré libre, estás todos muert...

Antes de que terminase la frase, Axl cayó redondo al suelo, y detrás de él estaba Steven. Al parecer, la causa de la caída de Axl fue que Popcorn le golpeó justo cuando estaba distraído. Si no hubiese sido por él, ahora estaríamos muertos:

-Ah, menos mal, he llegado a tiempo -dijo Steven sonriendo-. Kinzie, ¿No estabas con Rose?

-Sí, pero fui a buscar a mi muñeca, y no le encontré, así que bajé, y Axl me cogió -respondió con su inocente voz Kinzie-.

-¿Tú dónde estabas? Se suponía que ibas a bajar a ayudarnos con el grupo de asaltantes -pregunté a Steven-.

-Fui a buscar un arma, y me entretuve un poco buscando munición, lo siento -puso cara de pena-. Bueno, ahora, Kinzie, ve con Rose, que nosotros nos haremos cargo de Axl.

Agarramos a Axl y le metimos en la habitación. Esta vez si, regresábamos al campo de batalla. Lo primero que vi fue a Junior tirado en el suelo...

*****************Narra Rose*************

-Bueno, Tacii, ahora sólo te queda empujar. ¿Vas a ser capaz? -la pregunté-.

-Si no me queda otra -respondió con cierta dificultad-. ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!

-¡Venga, que tú puedes, Tacii! No creo que esto se prolongue más de una hora. Dentro de poco podrás tener a tu bebé en brazos, venga.

No había forma de animarla, cada vez que lo intentaba saltaba con Dave, quería saber dónde estaba. Nunca había atendido un parto, y esperaba no volver a hacerlo, porque era insoportable. Sé que Tacii lo estaba pasando mucho peor que yo, pero estas cosas no se me dan bien, y sin los instrumentos necesarios, mucho peor. Lo más probable era que la chica muriese desangrada, en los partos se pierde mucho, pero no había marcha atrás. Sólo nos quedaba seguir adelante, a ver qué pasaba. Fui a buscar un trapo húmedo para ponerla en la frente, pero no encontraba ninguno. Todo se había convertido en un tremendo caos, necesitaba ayuda de alguien. De repente la puerta se abrió y apareció Kinzie:

-¡Rose, ya he vuelto! -dijo la niña sonriendo-. ¿Ya va a salir el bebé de Dave y Tacii?

-Sí, eso parece -la respondí-. Oye, Kinzie, sé que eres una niña muy mayor y responsable, ¿me podrías ayudar a traer al mundo al bebé?

-¿Yo? Eh...vale -dijo titubeando la pequeña-. ¿Qué tengo que hacer?

-Busca un trapo, mójalo, y pónselo a Tacii en la frente.

-¡Ahora mismo! -salió corriendo -.

Mientras ella iba a buscar lo que la pedí, volví con Tacii, que requería toda mi atención en aquellos momentos. Observé como marchaba todo, y me quedé sorprendida:

-Tacii, te tengo que dar una noticia buena y una mala. ¿Por cuál empiezo? -la pregunté-.

-¡Por la que te dé la gana! -respondió de mala gana Tacii-.

-La buena es que ya veo la cabeza del bebé, está a punto de salir, pero la mala es que...el cordón umbilical está enrollado en su cuello.




**************Narra Pears*************


Fuimos al 76, que era la gasolinera que más cerca teníamos. A pesar de nuestras dificultades, estaba muy satisfecho, teníamos todo que íbamos buscando, y regresábamos a casa sanos y a salvo. Durante el trayecto estuvimos conociendo un poco más a nuestros nuevos compañeros:

-Bueno, ¿nos contáis algo sobre vosotros? Ya que vais a entrar en el grupo... -dije-.

-Ah, bueno, está bien. Yo me llamo Jeff Young, y antes de que todo esto ocurriese era maestro, enseñaba a tocar la guitarra. Cuando el apocalipsis empezó, Doro y yo nos hicimos amigos, y nos fuimos del grupo en el que estábamos ya que eran una amenaza para nosotros.

-¿Una amenaza? ¿por qué?

-Porque querían matar a gente y comérsela, y como eran cristianos empedernidos, nos decían que nosotros teníamos que morir primero por ser criaturas del demonio -comentó Doro mientras se reía-. Y bueno, antes de todo esto, yo tenía un grupo, y estaba de gira con él. ¿Algo más que queráis saber?

-Sí, hay algo más que quiero saber, ¿de qué os conocéis Dave y tú? -pregunté -.

-¡Eso no es nada relevante! -contestó Dave molesto-.

-Oh, vaya, al parecer no queréis que lo sepa... Bueno, pues nada, entonces me callaré.

El resto del camino fue todo en completo silencio, no se oía nada más que a algunos zombies gruñir. Una sensación muy extraña invadió mi cuerpo justo antes de llegar, como un aviso de algo. Cuando llegamos al hotel, sentí un gran alivio, todo estaba bien. Aparcamos el coche y fuimos hacia nuestro hogar. Entramos y vino corriendo a hablar conmigo Marty:

-¡Ya era hora de que volvieseis! Estábamos preocupados por vosotros... -dijo Marty-.

-Oh, bueno, han habido algunos problemas, pero ya estamos aquí por suerte. ¿Qué tal todo por aquí? -pregunté a Marty-.

-Nada, lo de siempre...la banda de Melisse nos ha atacado, Axl ha tratado de escapar y matar a Kinzie, Tacii se a puesto de parto...

-¡Madre mía! ¿Estás todos bien? -pregunté-.

-Bueno, a  Junior le ha rozado una bala en el brazo, pero está bien... Y, ¿sabes lo más curioso? Que
he sentido una extraña presencia, como algo que ha hecho que todo, de ir mal, haya pasado a ir bien. Casi matan a David, pero por cosas del destino, llegamos justo a tiempo para acabar con los asaltantes; y el bebé de Tacii casi muere, pero por suerte, todo ha salido bien. Esto enseña a que debemos de mantener esperanzas hasta el final. Todo tiene solución, menos la muerte.

-Y que lo digas, amigo Marty. Creo que voy a traer aquí todo lo que hemos encontrado. ¡Ah, casi lo olvido! Se nos incorporan dos nuevos miembros al grupo, los tendremos a prueba durante un tiempo.


*************Narra Dave*************

Estaba deseando volver a ver a Tacii. Al parecer habían aparecido unos soldados del grupo de Melisse, pero no habían supuesto un peligro. Subí corriendo a la habitación, Rose me dijo que había pasado algo. Me temí lo peor, como un aborto o algo parecido. Pero, cuando abrí la puerta, se me quedó el corazón congelado, mis ojos se llenaron de lágrimas. Allí estaba Kinzie con un bebé en brazos, y Tacii con los ojos cerrados. No quería malinterpretar la situación:

-¿Qué ha pasado, Kinzie?

-Tacii ha dado a luz -me dijo Kinzie sonriendo-. Te presento a tu hija Allison, y bueno, ahora Tacii está un poco cansada, se tiene que recuperar. Todo está bien, no te asustes.

Cogí al bebé entre mis brazos...ahora ya era oficialmente padre, de una hermosa criaturita con ojos azules y pelo pelirrojo...Nuestra querida Allison.



Espero que os haya gustado el cap. ^_^ ¿Y sabéis qué? Que lo escribí mientras escuchaba en bucle "Tornado of Souls" x'D Lol, espero likes y comentarios, bitches *bien ruda Meri Shein*




jueves, 17 de abril de 2014

Superhuman-Cap.23: Hollow





-¡David, despierta! -dije abalanzándome sobre él-.

-Hugjhjhhhhhhhhj, déjame dormir un poco más... -respondió David, totalmente dormido-.

-Pero esto es importante David...

-A ver... -encendió la luz y se incorporó-. ¿Qué ocurre? ¿ladrones, asesinos...?

-No, que estoy embarazada -sonreí, pero David apagó la luz y se volvió a echar-. ¡David, maldita sea!, ¿me estás escuchando? -se volvió a incorporar, encendió de nuevo la luz, y esta vez abrió los ojos como platos-.

-¡¿LO DICES EN SERIO?! -me abrazó tan fuerte que casi me mata-. Bueno, pues ahora descansa, bueno, descansad, que tenemos muchas cosas que hacer por el momento. Mañana nos levantaremos pronto e iremos a Avantasia tan rápido como podamos. Buscaremos una casa para vivir los dos juntos y allí crecerá feliz nuestro hijo o nuestra hija, encontraremos buenos trabaj... -le interrumpí-.

-No hagas tantos planes, David, que aún seguimos aquí y no sabemos que puede pasar mañana. No podemos decantar un futuro ahora que... -intenté terminar la frase, pero David me interrumpió esta vez a mí-.

-¿Cómo le podríamos llamar? Oh, que difícil es esto. ¡Pero lo tenemos que decid...! -me estaba poniendo nerviosa y le di una bofetada-.

-¡Maldita sea, aún tenemos 9 meses para decidir el nombre del bebé! Ah, me estás poniendo muy nerviosa, David...siento el golpe -le dije mientras sonreía para arreglar mi metedura de pata, aunque David no se había enfadado-.

-Oh, lo siento, es que me he puesto muy nervioso, pero estoy feliz, que conste. Mejor será que ahora durmamos y mañana vayamos pronto a Avantasia.

-Sí, estoy de acuerdo -me tumbé en la cama y cerré los ojos-. Buenas noches.

-Que descanses Kim.




"Despierta, Kim, despierta...

Abrí los ojos, y para mi sorpresa, ya no estaba en casa, sino en un bosque oscuro, y al parecer, solitario. Me levanté sobresaltada, y miré a mi alrededor. Todo estaba mojado, y así no podría usar mi poder, aunque no podía controlar cuando usarlo y cuando no. Por otra parte, alguien me había llamado, pero no veía quién había sido. Seguí caminando, pero parecía que el sendero no tenía fin y que no me iba a llevar a ningún sitio concreto, estaba perdida. Me paré y miré a los lados. "¿Qué hago ahora, voy a quedarme aquí para siempre?" pensé. Ni siquiera encontraba a David, ¿cómo había llegado hasta allí sin haberme dado cuenta?

-Ven hacia mí, Kim, no estés asustada, te mantendré a salvo -dijo una voz que me resultaba totalmente desconocida-.

-¿Quién eres? Y otra pregunta, ¿dónde estoy? -intenté preguntarla-.

-No te responderé a ninguna de tus dos cuestiones. Sólo sigue adelante y me encontrarás.

-¿Para qué me interesa seguir avanzando si este camino no tiene fin? Parece un bucle -miré a mi alrededor y no se veía ni rastro de otra ser vivo más que yo-.

-Pues si quieres salir de aquí tendrás que encontrarme... y si no te mueves, acabarás muriéndote.

-¡¿Quién demonios eres?!

-¿Es eso importante ahora? -se estaba irritando-.

-Sí, no sé quién eres, y si quieres que vaya contigo, al menos identifícate.

La criatura con la que hablaba se quedó en silencio, y no la volví a oír en un buen rato. Continué adelante, no me quedaba otro remedio si quería salir de allí antes de morir de hambre o sed.
Unos perturbadores sonidos hicieron que acelerase el paso, hasta el punto de echar a correr. Miraba para atrás, pero no había nada, y al frente tampoco, era desesperante.

No sabía cuánto tiempo había pasado desde que emprendí mi camino, pero no había continuación, y me vi obligada a parar, a esperar mi muerte. ¿Para qué seguir andando, si lo único que me iba a encontrar era la nada? Fijé mi vista en el horizonte, y a lo lejos pude distinguir una sombra que me resultaba familiar... ¡estaba salvada! Me levanté y corrí desesperadamente hacia la figura, como si esta fuese a desaparecer de un momento a otro:

-¡Oiga! -me aproximaba cada vez más, hasta que pude diferenciar al propietario de la sombra que había visualizado-. ¿Estás vivo...Murray?

-Claro que sí -respondió, con una voz muy diferente a la que él tenía, lo cual me resultó sospechoso-. Ahora sígueme, yo te guiaré hasta la salida de este laberinto.

-¿De verdad? Es que estás muy raro... -miré la cruz que tenía en el brazo, que me empezaba a arder, y pude observar que esta estaba cambiando su forma-. Esto tiene que ser un sueño...o una pesadilla...

-¡No digas tonterías, Kim! Esto es real. ¿No puede ser que la realidad en la que creías vivir era una mentira? -dijo el ser que se suponía que era Murray-.

-Confío en que no sea así. Si esto fuese real, se contradiría a sí misma, ya que esto es muy surrealista... Tú no eres Murray, no sé para que mientes.

-¿Cómo lo has sabido? -el extraño cambió su forma, hasta que se convirtió en una mujer-. Me llamo Mel, y he estado atormentándote durante varios años en tus pesadillas para destruirte por dentro. ¿Sabías que cuando despiertes no recordarás esto, y que, además, tu mente quedará ciertamente dañada? Para que luego digan que mi poder es inútil...

-¡¿Cómo?! -me quedé sorprendida, no me esperaba algo así-. Y, ¿por qué me atormentas?

-Está claro... ¿quizá será porque te queremos ver muerta? Ese día llegará pronto, te lo aseguro. O si no podemos contigo, Él lo hará -dijo Mel totalmente metida en su papel-.

-Ah, muy bien... Pero, ¿es posible que me mates estando en un sueño? -pregunté-.

-No lo he probado, la verdad es que tú eres el sujeto con el que experimentar, jugar y pasármelo bien... Jajajaja, pero probablemente acabes muerta -dijo trazando una sonrisa en su malvado rostro-.

-No podrás conmigo fácilmente, nunca me rendiré -alcé el puño-.

~Kim...Kim...Kim...~"

Desperté, al final resultó ser todo una pesadilla. Vi que David estaba haciendo las maletas a toda prisa:

-¡Venga Kim! Nos tenemos que ir ya -dijo-.

-¿Tan pronto?

-Sí, porque a estas horas hay menos posibilidades de que nos encontremos con bandas de radicales que nos persigan durante nuestra travesía.

-Ah, vale David.

Me levanté y le ayudé con el equipaje. Cogimos lo imprescindible, lo justo para poder movernos con facilidad en caso de que sea necesario, pero a la vez que fuese sumamente importante. Me parecía mentira que al final fuese a salvarme, y todo gracias David, que había hecho todo lo que estaba en sus manos para sacarme de este apuro. Miré por la ventana para comprobar la situación de la calle, y no pintaba mal, estaba totalmente desierta. Cogimos nuestras cosas y salimos...sabíamos que no había marcha atrás, esta sería la última vez que estaríamos en casa. Esta amaneciendo, y todo se veía cada vez  mucho más claro:

-¿Qué será lo primero que hagamos cuando lleguemos? -me preguntó David, con su típica sonrisa-.

-Ir a hablar con tu madre, ¿no? -respondí, con cierta inseguridad-.

-Sí, estaría bien. La llamé mientras dormías y la dije que ya íbamos para allá.

-¡Vaya, si que te has dado prisa! -me reí-. Bueno, y después me gustaría buscar a mi hermana. No sé nada de ella desde casi dos años... ¿Qué habrá sido de ella?

-No sé, pero espero que esté bien... -un sonido nos llamó la atención-. ¿Has oído eso?

-Sí... al parecer no estamos solos.

Nos dio el tiempo justo para reaccionar. Sin saber cómo, un ejército completo de radicales había aparecido detrás de nosotros. Eran muchos más que nosotros, que sólo éramos dos, y no teníamos escapatoria. David empezó a lanzarles cosas para despistarlos y tiró de mi brazo para que me moviese.
Salimos corriendo a una velocidad descomunal, pero no era suficiente para escapar, ya que los radicales estaban entrenados para cosas parecidas. Me vi obligada a frenar en seco y prepararme para la batalla. Aunque no dominase el fuego, sabía cómo provocarlo, no me iba a ser difícil en estas circunstancias.
Mi temperatura corporal empezó a aumentar, lo hacía progresivamente, pero a gran velocidad, hasta que las llamas afloraron de mi cuerpo.
No pareció sorprenderles demasiado a los soldados mi poder, y al instante comprendí que había cometido un grave error: los radicales me estaban buscando, viva o muerta, y ahora ya les había dado en bandeja mi identidad y mi posición...ahora sólo me quedaba una opción, la cual era luchar contra esos malditos, y lograr que no informen a sus compañeros sobre mi paradero. David estaba a mi lado, y lanzaba objetos a través de la telequinesia a aquellos tipos para despistarles, pero no suponían una gran dificultad de esquivarlos.
De perdidos al río, me acerqué a la banda de radicales y traté de quemar al mayor número posible. Era vital tener control sobre mi poder, porque rápido se me iba de las manos y perdía el conocimiento.
Me sorprendí al ver que había acabado con la mayoría, pero otros habían escapado, y no podíamos dejarlos marchar por nuestra seguridad. Los busqué, no podían haber huido demasiado lejos, y, de repente vi que David me hacía señales, estaban detrás de mí, y no me dio tiempo a reaccionar para esquivar su jugada: me iban a derramar un cubo de agua por encima.

Intenté salir corriendo, pero ya era demasiado tarde. Cerré los ojos y esperé... pero no ocurrió nada. Miré hacia arriba, y ahí estaba, el cubo, suspendido en el aire. Al parecer, gracias a David, no me cayó encima, la paró justo a tiempo. Acabamos con los soldados que nos habían seguido, y continuamos nuestro camino, esta vez a gran velocidad, por otros posibles ataques repentinos... El camino a la parada se me hizo eterno, pero por fin llegamos y esperamos un rato al autobús. Después de media hora llegó, totalmente vacío. Sacamos nuestros billetes y esperamos a llegar. Dejamos atrás Los Ángeles, ya estábamos en Avantasia.
Bajamos del autobús y vimos que había un gran jaleo en la entrada. David y yo intentamos meternos entre medias de todo el montón de gente, y me sorprendió ver a Randy:

-¿Qué haces aquí Randy? -le pregunté extrañada-.

-Unos farsantes habían estado manipulando las listas para que determinadas personas no entrasen. Uno era un tipo moreno, fuerte y alto, bastante ligón, y el otro era rubio, de estatura baja, y maquillado como una mujer. Pero al menos los hemos detenido a tiempo -respondió Randy-. ¡Me alegro de veros! ¿Por qué no estáis aún en Avantasia? Las cosas se están poniendo muy feas ahí fuera.

-Ah, es que teníamos que cumplir las condiciones para entrar -le mencioné-.

-¿Que condiciones? -preguntó Randy, y le pasé el papel que el muchacho moreno nos había dado-. Ah...ya veo... Esto es falso.

-¡¿Cómo?! -dijo David totalmente en shock, pero no tanto como yo-. Entonces, ¿Kim puede entrar o no?

-¡Claro que puede, está en la lista! -Randy nos mostró aquel trozo insignificante de papel-. No era necesario seguir los procedimientos de este falso documento.

-Eso significa que estoy embarazada para nada... ¿Y ahora qué? -dije, y caí de rodillas al suelo-.

-¿De verdad? -Randy sonrió-. ¡Enhorabu...! -antes de que acabase de hablar le di una bofetada y salí corriendo-.

Ya estaba en Avantasia, pero la situación había cambiado radicalmente.




******************Narra David******************


-¡Kim, espera! -la dije, pero ya era tarde, se había marchado-. Mierda...

-No te preocupes, no será difícil encontrarla. ¡Ah, casi lo olvido! ¿Recordáis algo de reuniros con un tal Jon? -me dijo Randy-.

-No me había acordado hasta ahora, la verdad... Pero sí, algo nos dijo. ¿A ti también te lo ha dicho?

-Esta noche id a esta dirección, y allí se resolverán todas vuestras dudas -Randy me entregó un papel que resultó ser el mapa de Avantasia, y tenía un lugar señalado-.


Después de haber hablado con Randy fui a buscar a Kim. Estaba muy preocupado por ella, pensé que iba a hacer alguna locura seguro. Este lugar era totalmente nuevo para mí, por lo que perderse era cosa fácil. Me fijé en el mapa que Randy me había dado y seguí cada una de las calles que más cerca estaban de la entrada. Después de haber estado corriendo un buen rato, no podía haber llegado muy lejos.
Ya era casi de noche, había estado horas buscándola, como 5 o 6, pero no me iba a rendir. Dentro de poco tendría que acudir al sitio que Randy me dijo, pero no lo iba a hacer sin Kim. Ya había recorrido la mayoría de las calles, cuando vi una figura llameante sobre el tejado de un edificio. Sin pensarlo dos veces subí, no estaba muy seguro de que sería ella, pero al menos lo habría intentado. Por suerte, llegué al tejado, y era ella:

-¿Qué haces aquí y por qué te has ido? -la pregunté-.

-Estoy aquí para evadirme de la triste y cruda realidad, y me he ido porque sí -respondió, usando un tono muy arisco-.

-Sé que estás mintiendo, y también sé lo que te ha pasado. Creo que esto no lo sabes, pero tengo telepatía contigo, y se me viene a la mente lo que estás pensando -me miró con cara de sorpresa-. Quería encontrarte para hablarlo contigo.

-Muy bien, pues hablemos -se giró hacia mí y me miró muy seria, a le vez que sus llamas se extinguían-.

-No te voy a dejar sola -la dije-.

-Ya, eso lo puedes decir, pero a la mayoría de personas se les va la fuerza por la boca.

-Yo no soy como la mayoría de personas, soy alguien que te quiere. No me casé contigo sólo para salvarte, sino porque te quería, y al igual pasa con lo del bebé. No te pensaba dejar en ningún momento, siquiera la muerte nos separará -me miró con cara de pena-.

-¿De verdad?, ¿estarás conmigo?

-¡Claro! Ya te dije que tengo curiosidad por ver si nuestro hijo o hija saldrá con mis poderes, los tuyos, o una mezcla -nos reímos-. Bueno, tengo algo más que decirte.

-¿Tú también estás embarazado? -Kim sonrió-.

-Jajajaja, no - la abracé-. Randy me dio un papel, al parecer nos iba a explicar de qué trata todo este misterio que se trae, apareciendo y desapareciendo. Creo que deberíamos de ponernos en marcha e ir hacia el lugar de la reunión.

-Ah, vale.

Nos levantamos y volvimos a la calle. Estábamos justo el la otra punta del mapa, así que nos pusimos en marcha con paso ligero para no llegar tarde a la "cita" con nuestro misterioso amigo.
El lugar estaba muy escondido, por un pasillo muy estrecho cercano a una calle sin salida. Intentamos entrar, pero la puerta estaba cerrada. Llamamos, y por suerte nos abrieron. La sala en la que nos habíamos reunido era muy rara, estaba muy descuidada. No pude reconocer a ninguna de las personas presentes porque todos iban encapuchados. Me dio una sensación muy extraña. Uno de ellos se aproximo a nosotros, mostrando su rostro, era Randy:

-Aún faltan dos más, no os preocupéis, no tardarán en llegar. Tomad asiento -dijo Randy, señalando la mesa que había-.

Nos sentamos, a pesar de que en ningún momento bajamos la guardia. Entraron dos figuras más, a las que tampoco podía reconocer. Una vez todos sentados, la voz cantante la tomó Randy:

-Sé que ninguno de vosotros dos sabéis de qué va esto, pero ahora os lo voy a explicar. Nos hemos reunido por un motivo: derrocar a los radicales. He sido capaz de escoger a las personas que creo que son capaces de colaborar en este proyecto. Y la razón es sencilla: los poderes de la naturaleza, que con los más fuertes. De los aquí presentes, sólo 3 poseemos de ese tipo, pero esos poderes necesitan apoyos.

-¿Qué? ¿tenemos que colaborar obligatoriamente? -preguntó Kim-.

-No, sólo si quieres, pero convoqué esta reunión porque creía que te ofrecerías... Eres muy fuerte, y podrías hacer grandes progresos con tu poder. ¿No es lo que Murray te diría?

-¿Conoces a Murray? -le preguntó Kim a Randy-.

-Sí, se puede decir que éramos parientes muy cercanos... -dijo Randy-.

-¿Cómo de cercanos?

-Murray soy yo -añadió Randy, antes de que se volviese a hacer el silencio-.





Espero que os haga gustado el cap., me quedó demasiado corto y no me agradó demasiado, pero bueeeeeeeeeeeeeeeno, esto era lo que quería poner en el cap. Se agradecen los likes y los comentarios, ya saben ;) Etiquetas a quien quiera







domingo, 13 de abril de 2014

Wings of Destiny-Cap.1 : Sweating Bullets





No me hacía demasiado feliz cumplir 16 años, pero no tenía remedio contra ello. Mi madre me dejó claro que a esta edad dejaría de ser camarera del burdel en el que ella trabajaba y me incorporaría a las "señoritas de compañía" para ganar más dinero...Ni hablar, ya tenía pensado escaparme con mi hermano a surcar los mares.
Aquel día que suponía el inició de una nueva etapa lo pasé en un bosque, contemplando el horizonte, pensando en todo y a la vez en nada. Oí un ruido, causado por una de mis trampas, que me alertó de que alguien venía:

-¿Quién anda ahí? -dije mientras buscaba algún objeto con el que defenderme-.

-¡Feliz cumpleaños hermana! -era Per, mi hermano mayor-. Te he estado buscando un buen rato para que me acompañases a por pociones de guitarra.

-Quería pasar un rato sola...como siempre.

-No estás sola, nos tienes a mamá, a mí, y mis amigos te tienen mucho aprecio -dijo mientras se sentaba a mi lado-.

-A madre y a ti no os queda más remedio que aguantarme, y tú mismo lo has dicho, "tus amigos", no míos -respondí-.

-Vaya, siento que estés de mal humor... Yo venía a ofrecerte algo que podría interesarte... -dijo Per con una cara muy convincente-.

-Soy toda oídos, escucharé esa oferta tuya -dije sonriendo-.

-Mamá no quiere que te conviertas en una "infame pirata", así que esta es mi propuesta: aún eres considerada una joven, todavía tendrás que esperar dos años más para poder ir a la mar. Yo me iré dentro de muy poco, cuando mis navegantes y yo estemos listos, pero mientras tanto te enseñaré tácticas de combate, como usar la espada. ¿Te parece bien?

-Sí, suena muy bien, pero aún hay un pequeño problema, ¿qué se supone que va a pasar cuando regrese al burdel? ¿me convertiré en una prostituta, y tendré que aguantar 2 años?

-Sé que es un sacrificio enorme, pero madre no te permitirá hacer otra cosa -empezaron a oírse una serie de gritos-.

-¡Cuidado, vienen los Osbourne, seguro que nos cogerán si beberán nuestra sangre! -dijo un desconocido que corría como alma que lleva el diablo-.

-¿Oyes eso? Ya están aquí esos malditos - Per sonrió-. Quizá me haga famoso si mato a uno de esos cretinos.

-¿Estás loco, Per? Puede que te hagas famoso por matar a uno de toda esa escoria, pero después te matarán a ti de la manera más dolorosa.

-Al menos moriré por mis ideales, me sentiré muy satisfecho en ese caso. Los Osbourne son la dinastía más temida que hay y la más cruel. Para empezar tenemos a Ozzy Osbourne, el rey de este gran reino, cuyo desayuno favorito en cabeza de murciélago y sangre de plebeyo; la mujer de Ozzy, Sharon, la cual inspira al rey a actuar del modo que lo hace; el hijo mimado, Dave Mustaine, cuya rebeldía le va a llevar a la muerte; el otro hijo, James Heatfield, que por problemas con Dave se independizó y formó su propia dinastía; y por último la hija, Joan Jett, la única con dos dedos de frente -dijo Per, exhausto por su explicación-.Bueno, será mejor que regresemos a casa antes de que algún loco venga y trate de matarnos.

-¿De verdad hay que volver? Yo prefiero quedarme un rato más, aunque eso suponga un gran riesgo.

-Madre nos estará esperando en casa. Así podréis aclarar lo del trabajo.


Nos levantamos y fuimos a casa con paso tranquilo, sobre todo yo, que lo que más temía en ese momento era llegar. Como nosotros vivíamos en una zona de delincuencia, a menudo solían aparecer ladrones o violadores, en especial salvajes que habitaban el los bosques desiertos, y más de una vez nos tocaba correr. Tanto parar como correr era peligroso en ese momento. Por el camino nos encontramos a un amigo de mi hermano, Jerry Cantrell:

-¡Hola chicos! ¿qué hacéis a estas horas por aquí? -dijo el rubio-.

-Venimos del bosque, hemos estado hablando un rato...

-Ah, cierto, ¿hoy era tu cumpleaños, verdad Kayle? -me puse roja como un tomate-.

-S-sí... eh, sí, creo... -respondí-.

-Mañana te daré un regalo, durante el concierto, ¿vale? -Jerry  me miró y me sonrió-.

-¿Un r-r-reg-regalo?, ¿para mí? -asintió-. Vaya, muchas gracias, no te tenías que haber molestado...

-Jajajaaa, si aún no te lo he dado. Sólo espero que te guste. Bueno chicos, que voy con prisa, que tengo que ir al mercado a por pociones y ya estarán a punto de acabarse -salió corriendo-.

-Bueno, creo que hoy he descubierto algo nuevo sobre ti, hermanita.

-¿El qué? -pregunté curiosa-.

-Que te gusta Jerry.

-Uy, eso es completamente falso... a mi no me gusta nadie -rehuí la mirada de mi hermano para disimular, pero sólo sirvió para acentuar más lo obvio-.

-No es nada malo que te guste alguien, aunque sea un amor no correspondido.

-En tu caso eso no es válido, porque te recuerdo que tú  estás prometido con una muchacha, y ella te gustaba desde que eras pequeño.

-No siempre es así. Hay mucha gente que tarda en encontrar a la persona con la que quiere pasar el resto de su vida, pero todos tienen la oportunidad de encontrar a alguien. Y tú no eres la excepción.

-¿No me has visto bien? Soy la excepción que confirma la regla, a nadie en su sano juicio le atraería ni mi aspecto físico ni mi psíquico, y al menos, si tuviese dinero podría optar a encontrar a alguien, aunque no me querría... Nunca entenderé esta estupidez del amor -concluí frunciendo el ceño-.


El camino estaba completamente desierto, por lo que no tardamos demasiado en llegar. Justo como me imaginaba, madre nos estaba esperando con los brazos cruzados y su típica cara de regañina preparada:

-¿Dónde se supone que habéis estado? Pensé que os habían hecho algo por el camino -vino a abrazarnos ala vez que hablaba-. ¿Estás bien?

-Sí mamá, no te preocupes  -miré a mi alrededor y vi que había algo en el sofá-.

-Kayle, como hoy no has pasado por casa no he podido felicitarte ni darte un regalo que te tenía preparado. Pensé que a la hora de la comida regresarías, pero no fue así, y tampoco a la hora de la cena. ¡Tienes que estar hambrienta!

-¿Un regalo, para mí? -fui a abrazarla, a pesar de que aún seguía aterrada por lo que vendría después, y me lo dio-.

-Un día me dijiste que querías un libro de ciencia, así que fui al mercado y te encargué uno... -dijo mi madre-. Pregunté a Zyra* (*novia de Per, hermano de Kayle), ya que era ella la que te había estado dando clases. La verdad que es un cielo de chica, gracias a ella no vas a ser una inculta como tu madre.

-Sí, al menos Per ha sabido elegir bien -le miré y se rió-.¡No digas eso, mamá! Todos somos ignorantes en algún ámbito, nadie es perfecto, y estoy segura de que para sacarnos adelante a Per y a mí has tenido que hacer grandes sacrificios usando algo de intelecto...no solo tu cuerpo... -respondí-.

-Bueno, creo que ahora deberías de cenar e iros a descansar. Hay algo de pan y un poco de sopa de pescado.

-Yo no tengo hambre, mejor me voy a la cama directamente -dije sin siquiera esperar una respuesta-.

Vivíamos en una casa muy modesta, con unos cuantos cerdos y vacas, y un pequeño huerto que nos abastecía, aunque no resultaba ser suficiente. Nuestro acogedor hogar era muy pequeño, con una sala en la que comíamos, una habitación y una especie de baño. El lado bueno de esto es que nunca te pierdes, vayas a donde vayas vas a parar al mismo sitio -me reí para mis adentros para no parecer una loca-.

Me acosté en mi querido colchón hecho de paja, que resultaba ser cómodo de vez en cuando. Había una vano que permitía ver lo que había en el exterior: las calles estaban tranquilas, de vez en cuando se oía algún que otro estruendo de ladrones o de la gente que vivía cerca de nosotros. No tardé en quedarme dormida.

Desperté por los gritos de mi hermano, que estaba cantando:

-¿Qué demonios te pasa, Per, no tenías otro modo de despertarme? -dije mientras me desperezaba-.

-No, es que quiero ensayar un poco antes del concierto, y estoy cantando a los legendarios Helloween, hermana. Bardos ya han empezado a imitarlos a consecuencia de su talento, tendrías que apreciar más a esta banda.

-Si fui yo la que te llevó a una de sus actuaciones... -le miré de reojo y volví a tumbarme-. Bueno, seguiré durmiendo, estoy muy...

-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOO! - Per entonó su nota más alta y casi me explotan los tímpanos-. Te tienes que levantar ya para ir a trabajar. Al parecer, si madre no te ha dicho nada seguirás siendo la camarera del burdel.

-No confío en ello, aunque ojalá fuese así... -me levanté de un salto-. Bueno, pues vamos a trabajar, porque, que sepa yo, hoy no tienes el día libre -respondí a mi hermano para que él también hiciese algo productivo-.

- ¿Quieres que vaya al burdel? -se rió-. Allí sería un diamante...

-Te recuerdo que tienes novia, hermano... -le miré con cara de enfado-.

-¡Era broma, no te lo tomes en serio! Aún no está abierta la herrería, aún puedo esperar un rato. Bueno, acuérdate de que el concierto es entrada la noche, y que tú eres la guitarrista.

-Sí, vale... ehhh... ¡¿CÓMO?! En ningún momento me habías comentado nada de que yo fuese vuestra guitarrista...

-Oh, vaya, parece que lo olvidé -puso cara de inocente-. Creo que te acompañaré para ver si encuentro a Zyra por el camino.

-Pensé que lo harías porque eres mi hermano mayor y me adoras -le repliqué con voz de niña pequeña-.

-¡También lo hago por ti! Y venga, deja de remolonear, desayuna, y vayámonos.


Desayuné y salimos directos hacia el lugar en el que, por desgracia trabajaba. Ya la había dicho a mi madre en multitud de ocasiones que quería buscarme otro trabajo, aunque fuese de sirvienta, no me gustaba aquel ambiente, pero no me lo ha permitido. Mi sueño desde que era pequeña era ir a surcar los mares junto a mi hermano, pero él se va este año, y yo aún no puedo porque madre no me da permiso, quiero prometerme y casarme lo antes posible... buena suerte. Como mi hermano había previsto, nos encontramos a Zyra por el camino:

-¡Hola chicos, qué alegría haberos encontrado! -dijo Zyra sonriendo-.

-Igualmente. ¿Mañana hay clase, o estás ocupada? -la pregunté-.

-Claro, como siempre, en tu casa a la misma hora. Además, he oído que tu madre te compró un libro que te va a servir de mucha ayuda -se giró hacia mi hermano-. Per, ¿podemos hablar un momento a solas?

-Sí, claro -respondió Per, con un tono poco expresivo-. Kayle, espérame al lado de ese edificio, ¿vale? -asentí y me marché-.


No sabía de qué estaban hablando, pero la conversación iba para largo, así que decidí marcharme al trabajo, antes de que mi madre me echase la bronca por retrasarme. No tardé demasiado en llegar, aunque era fácil perderse por aquella zona, llena de callejones sin salida en la que se alojaban los enfermos, indigentes y criminales que no se podían permitir vivir en casas, y sobre todo, antros de perversión, entre los que destacaban los burdeles y las posadas de juego. Abrí la puerta y entré:

-Buenos días -dije a todas las mujeres que allí trabajaban, y que yo consideraba mis compañeras-.

-¡Por fin apareces! Te estaba esperando para hablar contigo -dijo mi madre decidida-. No sé si recuerdas que hicimos un trato, y que a partir de que cumplieses los 16 pasarías a formar parte del oficio, por lo que me temo que tendrás que abandonar tu puesto de camarera. -me miró esperando una respuesta, pero consideré oportuno callarme o la situación se volvería más violenta de que era ya-. Míralo por el lado bueno, hija, sólo tendrás que estar haciendo esto hasta que te cases, con este empleo nuevo recibirás más dinero -cada palabra que decía me irritaba más-.

-¿Qué se supone que tengo que hacer ahora? -dije con tono lastimero-.

-Un cliente paga más por una doncella, así que esperaremos a ver quién paga más por ti en el día de hoy.

-Ah, pues qué bien. Ojalá que no entre ningún enfermo mental entonces.


Me senté en una de las sillas en las que las "mujeres de compañía" estaban sentadas, y me puse a mirar fijamente el horizonte, como habitualmente hacia cuando pensaba. La puerta se abrió y tuve el acto reflejo de esconderme, pero no había peligro, era mi hermano:

-¿No me ibas a esperar? -me preguntó Per enfadado-.

-Sí, te iba a esperar, pero has tardado demasiado, y no quería que mamá me echase la bronca. Pero bueno, al menos ya te puedes marchar tranquilo, no me han matado ni robado -respondí-.

Vi que Per no se marchaba, sino que fue a hablar con mamá. "Al parecer, lo que había hablado con Zyra era algo serio y tenía que contárselo a madre". Algunas de las mujeres del burdel intentaron entablar una conversación conmigo, pero yo no tenía ganas de hablar, por lo que las ignoraba. Sólo deseaba que esa puerta no se abriese nunca, yo quería tener un futuro diferente, no acabar así... Fuera había un gran escándalo, al parecer, alguien de la familia real había venido al campo, donde los campesinos vivíamos:

-¿Un Osbourne en nuestra zona? ¡Oh, tengo muchas ganas de saber de quién se trata! -dijo una de las prostitutas-.

-No te hagas muchas ilusiones, Sander, hay veces que también sacan a las mascotas reales de paseo y montan un alboroto similar. ¡No pienses que va a venir aquí el príncipe Mustaine y te va a nombrar su princesita! A veces creo que vives en un cuento de hadas, pero cuando ves que entra un cliente y te arrastras para que "acepte tus servicios", me percato de que necesitas desesperadamente que todo el mundo se fije en ti a todas horas -respondió una mujer cuyo nombre tampoco sabía, y muchas se rieron, ya que esta chica tenía razón...yo también me mofé-.

Contemplaba la puerta fijamente, hasta el punto de que algunas pensaban que me estaba volviendo estúpida o me iba a desmayar. Y finalmente se abrió. Apareció un hombre muy corpulento, con barba y muy poco agraciado físicamente. Su olor corporal tampoco ayudaba demasiado:

-Eh, mujeres, busco algo bueno, y estoy dispuesto a gastarme un gran dineral. ¿Qué mercancía tenéis para mí? -dijo aquel ser que parecía un troll-.

-¿De cuánto dinero estamos hablando? Porque tenemos un buen... - Sander me miró- tenemos algo nuevo.

-De una gran fortuna, mira -el hombre troll sacó una bolsa llena de monedas de oro-. ¿Qué es eso nuevo que tenéis?

-Es esta chica -Sander me agarró y me miró con malicia mientras me arrastraba hacia donde aquel grotesco hombre estaba-. Sé que no es muy agraciada físicamente, pero es doncella. ¿Te interesa?

-Bueno, si no tenéis nada mejor... JAJAJAJAJA, que bien te lo vas a pasar conmigo, niña -empecé a sudar balas, y tuve la loca idea de intentar huir, pero Sander no me soltaba-.

-¡Un momento! -dijo Per, que había aparecido misteriosamente en la sala-.

-¡No fastidies el negocio! -añadió Sander-.

-¿Qué haces, hijo? Te recuerdo que tenemos que comer, no molestes a tu hermana mientras trabaja -mi madre apareció también misteriosamente-.

-Pues mejoraré la oferta -Per se plantó frente al hombre grandullón-.

-¿Incesto? -mi madre lo fusiló con la mirada-.

-¡No me malinterpretes, mamá! -el hombre me agarró y me obligó a subir las escaleras. Per le siguió y se volvió a plantar ante sus narices-. ¿Cuántos peniques piensas pagar? -el troll abrió la bolsa llena y se la enseñó-. Muy bien, pues yo amplío la oferta el doble -me quedé más blanca de lo que ya era cuando mi hermano dijo eso-.

-Está bien, quédate con esta puta barata. Hay mejores sitios y mercancía de más calidad -dijo el grotesco hombre mientras me tiraba al suelo y se marchó sin decir nada-.

-¿Estarás contento, no? Ahora tienes que pagar -Sander puso la mano para que Per la diese el dinero-.

-Aquí tienes -mi hermano la dio la cantidad prometida-. ¿Estás bien, Kayle?

-Sí, o eso creo... -me levanté-. ¿Por qué has hecho eso?

-Porque mientras pueda te protegeré. Para eso soy tu hermano mayor, ¿no? -lo abracé-. Bueno, ahora tienes un rato libre, así que aprovecha y lee un rato. Yo me voy a trabajar -Per se marchó del burdel a toda prisa-.

Seguí el consejo de mi hermano y me empecé a leer el libro que mi madre me había regalado. Por suerte, durante el resto de la tarde, ningún cliente quiso contratar mis servicios, y me sentí enormemente aliviada. Al fin y al cabo, ser fea tiene sus ventajas -me reí para mis adentros de nuevo-. Ya era por la noche, y otras prostitutas (que eran las que más dinero ganaban) relevaban a las que estaban por la mañana. Estaba a a punto de salir del trabajo cuando dos encapuchados entraron en el burdel:

-Hola, quería contratar del servicio de una de estas mujeres -dijo una de las figuras misteriosas a la jefa, que era mi madre-. ¿Tienen algo bueno?

-Sí, tenemos a una dulce muchachita, mire -mi madre me señaló mientras hablaba-. Su nombre es Kayle, y es doncella. ¿Le interesa? -maldita madre-.

-Eh, bueno, quizá sí -se quitó la capucha, y todos quedaron atónitos, menos yo, que estaba sudando balas de nuevo-. Aunque yo venía con la intención de encontrar una nueva sirvienta para mi castillo. ¿Podría llevármela? -estaba aterrorizada, no sabía que clase de cosas me iba a hacer-.

-¿Llevársela, señor Mustaine? -preguntó mi madre-.

-Sí, es que estoy buscando nuevas sirvientas para el castillo, y ya que mi padre, el gran rey de las tinieblas, Sir Madman, Ozzy Osbourne -"Sí, ya nos ha quedado muy claro quién es desde un principio"- no quiere buscarme otra. ¿Cuál es su precio?

-Si por la belleza de la suso dicha fuese, tendríamos que pagarte para que te la llevases -Sanders hizo su aparición estelar de nuevo, creyendo haber hecho un comentario cómico e inteligente, pero de nuevo se equivocaba-. ¿Por qué no me lleva a mí, señor Mustaine? Soy mucho más hermosa y experta que ella...le daré lo que ninguna mujer sería capaz de darle nunca -"Estas muy bien en este empleo, la verdad es que te pega" pensé mientras hablaba de chorradas varias-.

-No me interesas, estúpida. Y la próxima vez que te dignes a hablarme así sin que yo te lo haya pedido te mandaré a mis verdugos, o le diré al líder de mi ejército -señaló al muchacho que llevaba al lado-, aquí presente, que te corte en pedazos. ¿Alguien va a contestar a mi pregunta o os mato a todas, maldita escoria!

-¿Un millón de peniques? -trató de responder con certeza mi madre-. Sí, eso.

-¿Sólo? Está bien, ahora mismo las pago. Mañana te vendré a recoger a esta misma hora, así que prepárate y haz tu equipaje. A partir del día de mañana me pertenecerás -"Vamos, que seré su esclava". Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo-. Según mi vidente, esta era la chica que andamos buscando, ¿no? -le preguntó a la otra misteriosa figura que llevaba una capa que le ocultaba todo el rostro, y la cual resultaba ser de su ejército. Éste no dijo una sola palabra, sólo asintió, y tras esto se marcharon-.


Una vez se fue el príncipe Mustaine y el caballero que lo acompañaba, todo volvió a la normalidad en el burdel. Eché una mirada despectiva a aquella desgraciada de Sander, que no hacía más que incordiarme. ¿Qué demonios le había hecho a esa chica para que me odiase tanto?  Mi madre y yo salimos del trabajo, fuimos a casa y empezamos a preparar la cena. Mi hermano llegó puntual del trabajo, justo para cenar.
No dije una sola palabra de que me iba, no tenía ganas de hablar sobre el tema, y además, ya estaba bastante nerviosa por el concierto que íbamos a dar...que para mí era como una despedida.
Per y yo nos preparamos y salimos tan rápido como pudimos a nuestro punto de encuentro con el resto de miembros del grupo. Una vez que ya estuvimos listos, tocamos algunos temas, y, aunque pensé que sería muy duro y me estallaría el corazón de los nervios, resultó que cuando tocamos la segunda canción ya estaba completamente tranquila, y segura de mí misma, algo que jamás había experimentado. Nuestro público no era tan amplio como el de las bandas nobles, pero la verdad que resultó impresionante. Una vez terminamos, Jerry vino hacia mí y empecé a temblar:

-¡Muy buen concierto, Kayle! -dijo Jerry sonriendo-. Bueno, aquí tienes tu regalo. Es de parte de tu hermano y mía, ya que lo hemos hecho los dos.

-Oh... gracias -me lo dio, y resultó ser una espada preciosa, con un filo tremendamente raro-. ¿Cómo sabes que sé manejar espadas? -pregunté con toda la curiosidad del mundo-.

-Per me dijo que te ha estado enseñando a manejarla desde que tenías 8 años, y pensé, "bueno, vamos a hacerle a Kayle una a su medida". No se ven muchas mujeres espadachines, como tú -me empecé a sonrojar-. Y me comentó porque siempre llevas los brazos cubiertos -se rió-.

-Ya, las cicatrices... Pero yo también le he dejado marca...literalmente -me reí-. B-bu-bueno...eh...gracias... Muchas gracias -Per se acercó-.

-Y bien, señora Kayle, ahora ya puede cortar a su hermano como la dé la gana -tras soltar el comentario Per se rió-. Bueno, nos tenemos que ir ya a casa, que los lobos rondan por esta zona, y ya he oído aullar a unos cuantos.

-Está bien, nos vamos ya -"Aguafiestas"-. ¡Adiós Jerry! -le miré y me volví a poner roja-. Eh...g-gra-gracias.


Mientras regresábamos a casa, me pareció ver a una figura que en el día de hoy ya había visto. No supe reconocerlo muy bien, pero estaba segura de que estaban encapuchados...



~~"Sabía que era ella"~~







Espero que os haya gustado el capítulo. Por el momento, esto será un proyecto a parte del resto de historias que escribo, ya que todavía no sé cómo encaminarla, y puede que acabe cancelándola por falta de ideas. Hay una serie de personas a las que quiero dar las gracias por la inspiración que me han dado (a parte de a los que habéis leído, que os escondéis tras la pantalla...)...

OS VEO  

















































Angelica Rylin              Helena Martins         Mia Coldheart                















Incesto xd