domingo, 20 de abril de 2014

Wings of Destiny-Cap.2: Bringer of Light




Mi hermano y yo nos pusimos en marcha para llegar lo antes posible a casa, o al menos, conseguir no toparnos con algún criminal o animal salvaje:

-Oye, Kayle, ¿qué nombre la vas a poner a la espada? -me preguntó Per mientras caminábamos-.

-Pues, la verdad...no lo había pensado... ¿Magnificencia, resplandor? -no tenía muy claro cómo llamarla, saltaba a la vista-.

-Esos no son nombres dignos de una espada, suenan muy vulgares. ¿Qué tal ves "Dracarys"? Tengo entendido que significa fuego en otro idioma -comentó mi hermano-.

-Suena bastante bien, la verdad. ¡Sí, a partir de ahora, se llamará Dracarys! -se hizo el silencio absoluto, y noté que era una buena ocasión para sincerarme con mi hermano sobre lo que había pasado en el burdel-. Eh...Per, tengo algo que contarte...

-¡No fastidies que has matado a alguien! Te dije que no te metieses en problemas...

-¡No, no soy tan...! Eh, olvídalo. Es que me voy de casa.

-¡¿Cómo?! Pero si aún eres muy pequeña. No me he independizado ni yo, que tengo 21 años, ¿mamá sabe algo? -dijo totalmente alterado-.

-Déjame que te lo cuente. Hoy, durante mi jornada de trabajo, ha venido un miembro de la familia real británica, Dave Mustaine, y le ofreció a mi madre como oferta llevarme con él para trabajar siendo su sirvienta a cambio de unos peniques, no recuerdo cuantos...

-¡¿Por qué diablos hace madre eso? La falta de dinero en la casa no es tan necesaria como para que te venda como si fueses una pescadilla recién pescada. ¿Estás segura de haber oído bien?

-Hermano, es la vista lo que tengo dañado, no el oído ni el cerebro. No quería contártelo porque yo me quiero ir...

-¿Por qué te quieres ir? -pregunté Per, parando en la mitad del camino-.

-Porque no quiero trabajar como prostituta en un lupanar toda mi vida. He aprendido lo necesario, ahora el trascurso de la vida hará el resto. Quizá llegue a ser algo el día de mañana.

-¿Y qué pasó con lo de hacerte pirata conmigo, surcar los siete mares? Si te vas, estarás totalmente sola, nadie te ayudará ni defenderá, te tendrás que sacar las castañas del fuego tú sola. Entiendo que no quieras trabajar como prostituta, pero puedes optar a otras cosas sin necesidad de irte.

-Ya es tarde, madre me vendió, y mañana me iré. El destino ha querido que fuese así. Y, ¿quién no te dice que dentro de unos años sea una filósofa con grandes tierras y numerosas riquezas?

-Si no otro remedio... Espero que te vaya muy bien, y no te olvides de nosotros nunca -me dijo Per mientras me revolvía el pelo-.

-¡Maldito, no me despeines! -dije mientras le amenazaba con mi espada-. Mientras tenga esto, te aseguro que no os olvidaré. La protegeré aunque me cueste la vida, como si de una indefensa cría se tratase.

Retomamos nuestro camino, y cuando llegamos, nuestra madre estaba limpiando la casa. La noche ya se nos había echado encima, así que decidí irme a dormir, para mañana estar preparada y no morirme de agotamiento. Cerré los ojos, pero multitud de pensamientos me asaltaron en ese mismo instante. Sabía que irme era una locura, peor ya no había marcha atrás, tenía que aprender a protegerme, y a la vez aprender de los muchos errores que seguro cometeré.

El canto del gallo me despertó, era muy temprano. Salí de casa para ver el amanecer, y de nuevo regresé. Si me iba, ¿podría volver ver el amanecer? O, ¿podría volver a ver a mi familia? Estaba atacada de los nervios, y lo peor era que la hora cada vez estaba más cerca. Estuve un rato sentada, y después fui a preparar mi equipaje. Para que no me llamasen la atención, me puse capa, y dentro de esta escondí mi espada, Dracarys. Acompañé a mi madre al burdel, y allí me despedí de mi hermano, que se iba a trabajar hasta la noche, y ya no nos volveríamos a ver, al menos por un tiempo seguro. Me hubiese gustado haberme despedido de Zyra, que había sido mi maestra y a la  vez amiga, y de Jerry... (qué decir de él...).
Al parecer, todo el mundo en el burdel se alegraba de que me marchase, menos Sanders. ¿Qué iba a hacer esa pobre inútil sin mí?, ¿con quién se iba a meter ahora? Me reía por dentro, al menos esta vez la jugada la había salido mal. Mi madre me permitió ser la camarera por ser mi último día en aquel antro, y, la verdad, lo agradecía, porque justo aquel día no dejaban de entrar clientes. Fue un día ameno, agradable como despedida a aquella vida tranquila que llevaba. Con una puntualidad extraordinaria, Dave Mustaine apareció junto al otro tipo encapuchado que le acompañaba a todos lados (al menos, que yo supiese), justo antes la puesta de Sol. Me recogió, y me llevó en carruaje hasta su castillo, cuyas dimensiones eran indescriptibles. "Al menos iba a tener un lugar en el que vivir" pensé. Durante el viaje en el carruaje, el señor Mustaine me hizo algunas preguntas:

-¿Cómo te llamas, niña?

-Eh...me llamo K-Ka-Kayle... -respondí, tratando de ocultar mi timidez-.

-¿Eres tartamuda o algo así? -dijo Dave con tono burlón-.

-No, es que no estoy muy acostumbrada a hablar con muchos chicos, y bueno, ya de por sí, relacionarme me cuesta mucho, lo siento.

-Espero que durante tu estancia conmigo se te quite ese carácter, y te vuelvas algo más extrovertida. Verás, te veía buscando, porque mi vidente Teru me dijo que posees un gran talento, y sentí curiosidad, la verdad. ¿Sabes hacer algo?

-¿Yo? Bueno, sé hacer las labores del hogar, tengo experiencia como camarera, y me han dado algunas clases, las justas para llevar las cuentas a la hora de ir al mercado. Y también toco la guitarra y la batería, aunque no tengo ninguna.

-¿Te gusta Metallica?

-Tengo entendido que esa banda la formó su hermano James Hetfield, pero, por haberle expulsado a usted de la banda, le echó de la familia. ¿Es eso cierto?

-¡Aquí las preguntas las hago yo, maldita mocosa! -dijo Dave con cara de enfado-.

-Eh...N-no,detesto Metallica (le mentí, en realidad sí me gustaba).

-Bueno, supongo que ya nos iremos conociendo con el paso del tiempo. ¿No, Kayle?

-S-sí, señor, eso espero.

Estaba atemorizada, no sabía que clase de persona era realmente Dave, pero tenía entendido que era el más sádico de su familia, lo que significaba que si no me comportaba, o le desobedecía, me torturaría sin piedad. Incluso Zyra, en una ocasión, me contó que que el castillo de la casa Osbourne contaba con una sala de torturas, con instrumentos de todo tipo, y que la usaban muy a menudo. Esperaba que esos rumores fuesen falsos, o yo ya tenía un pie allí. Una vez llegamos, Dave me condujo por el castillo hasta mi habitación. Con lo grande que era y lo mal que me solía orientar, acabaría perdida en más de una ocasión...lo que significaba que me llevarían a la sala de tortura y... ¡Oh, no, estoy muerta! Necesitaba hacerme un mapa mental urgente en la cabeza para prevenir posibles pérdidas. Al fin llegamos a la habitación, había sido una larga caminata. Entré, y la verdad, lo que me encontré me sorprendió. Dave puso cara de satisfacción:

-Bien, pues esta es tu habitación. El baño de los empleados está fuera (oh, mierda...). Mañana empieza tu jornada de trabajo.Te levantas antes de que el Sol salga, y me preparas el desayuno. La cocinera te explicará que el lo que quiero. Lo haces, después limpias mi sala privada donde toco la guitarra todos los días, y después me subes el desayuno. O mejor, empieza por lo de limpiar. Una vez haya desayunado, ya te diré lo siguiente que tienes que hacer -dijo Dave-.

-Ah, entendido -no me quedaba más remedio que responderle que sí o sino me mataría-.

-Y quiero que, a partir de ahora, me llames lord Rattlehead -hizo una breve pausa-. Oh, lo olvidaba, como no sabemos si eres peligrosa, tendrás vigilancia durante un tiempo. Bueno, ahí te quedas, hasta mañana.

La habitación era más pequeña que la de mi casa, con una cama y un armario enano para guardar mis cosas. Aún así me gustaba, era acogedora. Lo que no me gustaba era que Dave me pusiese vigilancia, además de que aquél tipo me daba miedo, estaba totalmente encapuchado, y pensaba que de un momento a otro se la iba a quitar, y de ella sacaría una espada para matarme. Quería quitarme mi capa, pero no podía, porque iba armada, y si el vigilante me descubría, iría de cabeza a la Doncella de Hierro. Pensé en plantarle cara para que me dejase en paz:

-¡Oye, tú! ¿Podrías dejar de mirarme con ese aire tan siniestro? No voy a hacer nada malo, lo prometo. Además, si quiero ir al baño a hacer mis necesidades, ¿también me vas a seguir? -esperé a que respondiese, pero siquiera se inmutó-. Muy bien, haz lo que quieras, yo me iré a dormir. ¡Hasta mañana! -fui a cerrar la puerta, pero ese tipo me lo impidió-.

-Sé que tienes algo escondido el la capa -dijo el extraño-.

-S-sí, es un recuerdo...d-de mi casa...

-¿Te importaría mostrármelo? -fui a sacar mi espada, no tenía más remedio, pero por arte de magia, alguien apareció, y fue mi oportunidad, aproveché su distracción para esconder mi querida Dracarys debajo de la cama-. ¿Y bien?

-Oh, creo que me lo dejé en casa |||||Anotación de la escritora -> *trollface*|||||- ¿Ves? No soy ninguna amenaza, sólo soy una mujer.

-Que seas una mujer no implica que no seas una amenaza -contestó el extrañó muy serio-.

-Pues vale... Si tienes que seguir vigilándome, pues nada...

Me metí en la cama y me tapé. "A estas horas aún sigo despierta" pensé. Muchos recuerdos asaltaban mi mente, echaba de menos a mi familia, a pesar de no llevar ni un día sin ellos. No estaba cansada, en comparación con otros días, no había hecho nada, y, además, estaba muy nerviosa por empezar a trabajar allí. Al final me acabé durmiendo, pero me costó horrores. El tipo que me vigilaba me despertó:

-¡Eh, Kayle, es hora de levantarse! -dijo a grito pelado-.

-Ahfkjuhuhuhhhhusggug -traducción: déjame en paz-. Aaaaaaaaaaaaahhhhh, ya me levanto. ¿Y tú no duermes o qué?

-¿Y eso a ti que te importa? -respondió el tipo-.

-Vaya, que borde...Encima que me preocupo...

-No, no te preocupas, en realidad quieres saber si luego dormiré para quedarte sin vigilancia y hacer alguna cosa que no quieres que veamos -.mierda, me había pillado-.

-No, mi mente no llega a tanto. Sólo me han enseñado para que haga el bien -añadí para no levantar sospechas, el chico era más listo de lo que yo creía-. Bueno, pues me voy a trabajar. ¿Ahora también me vas a seguir?

-No, tengo otras cosas que hacer. Pero tampoco hace falta, con la seguridad que hay aquí, siempre habrá alguien que te vigile.


Salí, sin siquiera peinarme, me sentía rebelde aquél día. Gasté como una hora en encontrar la sala de instrumentos. Cuando entré me quedé embelesada con todas las maravillas que tenían. Comprobé que nadie venía, cerré la puerta, y en vez de limpiar el sitio, que estaba lleno de jarras de cerveza, muchas derramadas en el suelo, me puse a tocar algunos instrumentos. Me centré sobre todo el las guitarras, que eran excelentes, y tenían un depósito para líquido mágico muy amplio. Me lo estaba pasando genial, era como la primera vez que entré a una librería: algo mágico, que mi mente jamás había imaginado. El sonido de la puerta abriéndose me asustó:

-¿Quién hay ahí? -dijo una mujer con pelo negro y ojos castaños, entrando en la habitación-.

-Oh, perdón, sé que no debería de estar tocando esto...La ruego que me disculpe, ahora mismo me pongo a limpiar. Soy la nueva doncella de Lord Rattlehead, Kayle.

-Ah, ya me había contado mi hermano -¿hermano? Oh-oh, ahora si que estaba metida en un buen lío-. Encantada, yo me llamó Joan Jett, y Dave es mi hermano pequeño. ¡Note preocupes, mujer! La verdad es que me gusta bastante como tocas, y estoy buscando a alguien para hacer una banda. ¿Te apuntarías?

-¡¿Lo dice en serio, señorita Jett?! -dije totalmente sorprendida-.

-Claro que sí, no suelo bromear con lo que digo. Y puedes llamarme Joan, a secas, no me gustan esos formalismos. ¿Aceptas? Ensayaríamos por las mañanas aquí, sobre esta hora.

-Sí, claro que acepto. Siempre he querido tener una banda con la que tocar. Y bueno, creo que ahora voy a empezar a limpiar, que tengo mucho trabajo por delante. Encantada de conocerla, digo, de conocerte, Joan.

-Jajajaja, igualmente, Kayle -Joan se marchó-.

Seguí con mi labor, limpié, luego me volví a perder, llegué a la cocina e hice el desayuno de Dave, después me perdí de nuevo, llegué a su habitación, y allí él me dijo lo que tenía que hacer el resto del día: arreglarle algunos trajes, coserle el emblema de la familia Osbourne en sus chalecos, atender a alguna de sus visitas, limpiar su habitación, que era más grande que dos veces la casa en la que yo había vivido, perpararle la comida, la cena, y escuchar algunos de sus temas nuevos (eso si que me gustó). Me llevó bastante tiempo llevar a cambo todas las tareas con éxito, pero al fin lo conseguí. Había sido una jornada dura, pero muy llevadera. Cuando regresé a mi habitación, no vi a aquel tipo que me vigilaba, y me sentí aliviada, al parecer habían confiado en mí. Me cambié, estaba deseando ponerme un traje con el emblema de los Osbourne, y empecé a leer el libro que mi madre me había regalado por mi cumpleaños. Cerré la puerta para que nadie me molestase (y así poder guardar mejor mi espada, antes de que la descubriesen). Cuando ya me hube cansado, me tumbé en la cama y me puse a pensar: ¿qué estarían haciendo mi hermano y mi madre? Esperaba que al menos estuviesen bien. Mis pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de alguien llamando a la puerta. Fui a abrir, y vi que era el tipo que me vigilaba, acompañado de una mujer, y me temí lo peor, quizá Joan les había contado que había estado tocando las guitarras de Lord Rattlehead:

-¿Tú eres Kayle, verdad? -me dijo la mujer-.

-Sí... ¿por?

-La aldea en la que vivías...ha sido arrasada -dijo el chico-.

-¡¿Cómo?! P-pero, ¿están bien los habitantes?

-Algunos han caído, y entre ellos estaba tu madre -me caí de rodillas, no me lo podía creer-. Lo siento, lo vi en mis premoniciones, y lo único que pude hacer fue salvarte a ti -añadió la mujer misteriosa-.

-¿Y mi hermano, qué hay de él? -pregunté, totalmente angustiada-.

-No se sabe nada, al menos, en mis visiones no aparece. Pero eso es buena señal, quizás siga vivo -las lágrimas inundaron mis ojos-.

-¡Tengo que ir y ver cómo ha quedado todo! -intenté salir de la habitación, pero el chico se interpuso en mi camino-. ¡Aparta del medio, maldita sea!

-No está permitido que salgas del castillo.

-¿Y a mí qué? Me importa más la familia. Mira, hacemos una cosa, tú me dejas pasar, voy, busco a mi hermano, y cuando vuelva ya me matáis, o torturáis. ¿Vale?

-Entendemos que quieras irte, pero no está permitido, y punto. No sabes el riesgo que supone que una criada salga de palacio, hasta a los soldados nos ponen pegas, ¿crees que te iba a salir bien la jugada? -dijo el muchacho-.

-Al menos lo habría intentado. Si muero mientras lo hago, pues mala suerte, me da igual. Y, después de esta pequeña conversación ¿me dejar ir o no?

-Por encima de mi cadáver.

-Muy bien, como quieras.

Todo sucedió muy deprisa. Fui a por mi espada, tenía pensado atacarle, ya no había marcha atrás. Mi hermano me había entrenado lo justo para poder defenderme, y eso iba a hacer. El tipo no llevaba arma, así que no tuve ningún problema en clavarle mi espada en el pecho, y así poder huir, o al menos herirle para ganar un poco de tiempo. Pero la situación dio un giró tremendo, porque en menos de un segundo, el chico se quitó la capa, y sacó su espada, poniéndola en mi garganta:

-¿Y bien, quieres seguir? -dijo con voz triunfante-.

-Mátame, me lo he ganado.

Me soltó, y me caí al suelo (tremenda torpeza la que tenía). Lo contemplé desde el suelo, no resultaba ser tan siniestro sin la capa, aunque su carácter me seguía pareciendo algo desconcertante. Aproveché esta oportunidad y me escabullí como pude, esquivando esta vez la espada del tipo. El pasillo era amplio, pero sabía cómo llegar a la puerta principal. Algo se interpuso en mi camino, la mujer que había acompañado al extraño que me vigilaba. Ya no tenía salida: si retrocedía me topaba con uno, y si seguía para adelante, con la otra. No había conseguido nada, les había mostrado que tenía una espada, y el castigo iba a ser mortal. ¿Es que no podía pasar un día de mi vida sin que metiese la pata con algo? Si mi hermano no estaba conmigo, cuidándome, no servía de nada. Al parecer, mi madre se precipitó al creer que iba a estar bien sola. Regresé a mi habitación, y los dos que me habían interceptado me miraban seriamente. No me quedaba otra:

-No voy a disculparme porque no me arrepiento de nada de lo que he hecho¿Y ahora cuál va a ser mi castigo? -pregunté con los ojos llorosos-. ¿Me mataréis?

-¿No crees que si hubiésemos querido matarte ya lo habríamos hecho? -dijo el tipo con un tono más amigable-.

-Entonces, ¿qué va a pasar conmigo?

-Nada, nadie tiene que enterarse de esto, ¿no? -dijo la mujer-. Oh, bueno, no nos hemos presentado, yo me llamo Haru, y soy la vidente de la familia Osbourne, encantada de conocerte, ¿Kayle, no?

-Sí, así es...Eh...igualmente -respondí-.  

-Y yo me llamo Gund, soy el líder del ejército de los Osbourne -dijo el tipo que me había estado vigilando-. Iba a decir encantado, pero si me descuido me matas.

-No, si hubiese sabido el rango que tenías ni lo habría intentado. Oye, una pregunta, ¿por qué me habéis salvado?

-Todo a su tiempo, Kayle, todo a  su tiempo -dijo Haru-.






Y eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeste es el capítulo 2 (si cuentas todas las "e"'s que he puesto en este te doy un caramelo). Espero que os haya gustado (lo he escrito en 3 horas, sin mucha inspiración), y desde aquí quiero mandar un saludo a mis compañeros (leed, maldita sea) Si queréis que os etiquete o regalarme alguna foto sensual de Dave Mustaine, sólo tenéis que comentarlo, o decírmelo y punto lml  Up the Irons!!  

SI ME MIRAS TE SACO LOS OJOS   O.O





1 comentario:

  1. Está genial encanto :D Ya estoy deseando de ver la continuación!!!

    T KIEREH LA K MAH SUAJ TIENE

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