jueves, 17 de abril de 2014
Superhuman-Cap.23: Hollow
-¡David, despierta! -dije abalanzándome sobre él-.
-Hugjhjhhhhhhhhj, déjame dormir un poco más... -respondió David, totalmente dormido-.
-Pero esto es importante David...
-A ver... -encendió la luz y se incorporó-. ¿Qué ocurre? ¿ladrones, asesinos...?
-No, que estoy embarazada -sonreí, pero David apagó la luz y se volvió a echar-. ¡David, maldita sea!, ¿me estás escuchando? -se volvió a incorporar, encendió de nuevo la luz, y esta vez abrió los ojos como platos-.
-¡¿LO DICES EN SERIO?! -me abrazó tan fuerte que casi me mata-. Bueno, pues ahora descansa, bueno, descansad, que tenemos muchas cosas que hacer por el momento. Mañana nos levantaremos pronto e iremos a Avantasia tan rápido como podamos. Buscaremos una casa para vivir los dos juntos y allí crecerá feliz nuestro hijo o nuestra hija, encontraremos buenos trabaj... -le interrumpí-.
-No hagas tantos planes, David, que aún seguimos aquí y no sabemos que puede pasar mañana. No podemos decantar un futuro ahora que... -intenté terminar la frase, pero David me interrumpió esta vez a mí-.
-¿Cómo le podríamos llamar? Oh, que difícil es esto. ¡Pero lo tenemos que decid...! -me estaba poniendo nerviosa y le di una bofetada-.
-¡Maldita sea, aún tenemos 9 meses para decidir el nombre del bebé! Ah, me estás poniendo muy nerviosa, David...siento el golpe -le dije mientras sonreía para arreglar mi metedura de pata, aunque David no se había enfadado-.
-Oh, lo siento, es que me he puesto muy nervioso, pero estoy feliz, que conste. Mejor será que ahora durmamos y mañana vayamos pronto a Avantasia.
-Sí, estoy de acuerdo -me tumbé en la cama y cerré los ojos-. Buenas noches.
-Que descanses Kim.
"Despierta, Kim, despierta...
Abrí los ojos, y para mi sorpresa, ya no estaba en casa, sino en un bosque oscuro, y al parecer, solitario. Me levanté sobresaltada, y miré a mi alrededor. Todo estaba mojado, y así no podría usar mi poder, aunque no podía controlar cuando usarlo y cuando no. Por otra parte, alguien me había llamado, pero no veía quién había sido. Seguí caminando, pero parecía que el sendero no tenía fin y que no me iba a llevar a ningún sitio concreto, estaba perdida. Me paré y miré a los lados. "¿Qué hago ahora, voy a quedarme aquí para siempre?" pensé. Ni siquiera encontraba a David, ¿cómo había llegado hasta allí sin haberme dado cuenta?
-Ven hacia mí, Kim, no estés asustada, te mantendré a salvo -dijo una voz que me resultaba totalmente desconocida-.
-¿Quién eres? Y otra pregunta, ¿dónde estoy? -intenté preguntarla-.
-No te responderé a ninguna de tus dos cuestiones. Sólo sigue adelante y me encontrarás.
-¿Para qué me interesa seguir avanzando si este camino no tiene fin? Parece un bucle -miré a mi alrededor y no se veía ni rastro de otra ser vivo más que yo-.
-Pues si quieres salir de aquí tendrás que encontrarme... y si no te mueves, acabarás muriéndote.
-¡¿Quién demonios eres?!
-¿Es eso importante ahora? -se estaba irritando-.
-Sí, no sé quién eres, y si quieres que vaya contigo, al menos identifícate.
La criatura con la que hablaba se quedó en silencio, y no la volví a oír en un buen rato. Continué adelante, no me quedaba otro remedio si quería salir de allí antes de morir de hambre o sed.
Unos perturbadores sonidos hicieron que acelerase el paso, hasta el punto de echar a correr. Miraba para atrás, pero no había nada, y al frente tampoco, era desesperante.
No sabía cuánto tiempo había pasado desde que emprendí mi camino, pero no había continuación, y me vi obligada a parar, a esperar mi muerte. ¿Para qué seguir andando, si lo único que me iba a encontrar era la nada? Fijé mi vista en el horizonte, y a lo lejos pude distinguir una sombra que me resultaba familiar... ¡estaba salvada! Me levanté y corrí desesperadamente hacia la figura, como si esta fuese a desaparecer de un momento a otro:
-¡Oiga! -me aproximaba cada vez más, hasta que pude diferenciar al propietario de la sombra que había visualizado-. ¿Estás vivo...Murray?
-Claro que sí -respondió, con una voz muy diferente a la que él tenía, lo cual me resultó sospechoso-. Ahora sígueme, yo te guiaré hasta la salida de este laberinto.
-¿De verdad? Es que estás muy raro... -miré la cruz que tenía en el brazo, que me empezaba a arder, y pude observar que esta estaba cambiando su forma-. Esto tiene que ser un sueño...o una pesadilla...
-¡No digas tonterías, Kim! Esto es real. ¿No puede ser que la realidad en la que creías vivir era una mentira? -dijo el ser que se suponía que era Murray-.
-Confío en que no sea así. Si esto fuese real, se contradiría a sí misma, ya que esto es muy surrealista... Tú no eres Murray, no sé para que mientes.
-¿Cómo lo has sabido? -el extraño cambió su forma, hasta que se convirtió en una mujer-. Me llamo Mel, y he estado atormentándote durante varios años en tus pesadillas para destruirte por dentro. ¿Sabías que cuando despiertes no recordarás esto, y que, además, tu mente quedará ciertamente dañada? Para que luego digan que mi poder es inútil...
-¡¿Cómo?! -me quedé sorprendida, no me esperaba algo así-. Y, ¿por qué me atormentas?
-Está claro... ¿quizá será porque te queremos ver muerta? Ese día llegará pronto, te lo aseguro. O si no podemos contigo, Él lo hará -dijo Mel totalmente metida en su papel-.
-Ah, muy bien... Pero, ¿es posible que me mates estando en un sueño? -pregunté-.
-No lo he probado, la verdad es que tú eres el sujeto con el que experimentar, jugar y pasármelo bien... Jajajaja, pero probablemente acabes muerta -dijo trazando una sonrisa en su malvado rostro-.
-No podrás conmigo fácilmente, nunca me rendiré -alcé el puño-.
~Kim...Kim...Kim...~"
Desperté, al final resultó ser todo una pesadilla. Vi que David estaba haciendo las maletas a toda prisa:
-¡Venga Kim! Nos tenemos que ir ya -dijo-.
-¿Tan pronto?
-Sí, porque a estas horas hay menos posibilidades de que nos encontremos con bandas de radicales que nos persigan durante nuestra travesía.
-Ah, vale David.
Me levanté y le ayudé con el equipaje. Cogimos lo imprescindible, lo justo para poder movernos con facilidad en caso de que sea necesario, pero a la vez que fuese sumamente importante. Me parecía mentira que al final fuese a salvarme, y todo gracias David, que había hecho todo lo que estaba en sus manos para sacarme de este apuro. Miré por la ventana para comprobar la situación de la calle, y no pintaba mal, estaba totalmente desierta. Cogimos nuestras cosas y salimos...sabíamos que no había marcha atrás, esta sería la última vez que estaríamos en casa. Esta amaneciendo, y todo se veía cada vez mucho más claro:
-¿Qué será lo primero que hagamos cuando lleguemos? -me preguntó David, con su típica sonrisa-.
-Ir a hablar con tu madre, ¿no? -respondí, con cierta inseguridad-.
-Sí, estaría bien. La llamé mientras dormías y la dije que ya íbamos para allá.
-¡Vaya, si que te has dado prisa! -me reí-. Bueno, y después me gustaría buscar a mi hermana. No sé nada de ella desde casi dos años... ¿Qué habrá sido de ella?
-No sé, pero espero que esté bien... -un sonido nos llamó la atención-. ¿Has oído eso?
-Sí... al parecer no estamos solos.
Nos dio el tiempo justo para reaccionar. Sin saber cómo, un ejército completo de radicales había aparecido detrás de nosotros. Eran muchos más que nosotros, que sólo éramos dos, y no teníamos escapatoria. David empezó a lanzarles cosas para despistarlos y tiró de mi brazo para que me moviese.
Salimos corriendo a una velocidad descomunal, pero no era suficiente para escapar, ya que los radicales estaban entrenados para cosas parecidas. Me vi obligada a frenar en seco y prepararme para la batalla. Aunque no dominase el fuego, sabía cómo provocarlo, no me iba a ser difícil en estas circunstancias.
Mi temperatura corporal empezó a aumentar, lo hacía progresivamente, pero a gran velocidad, hasta que las llamas afloraron de mi cuerpo.
No pareció sorprenderles demasiado a los soldados mi poder, y al instante comprendí que había cometido un grave error: los radicales me estaban buscando, viva o muerta, y ahora ya les había dado en bandeja mi identidad y mi posición...ahora sólo me quedaba una opción, la cual era luchar contra esos malditos, y lograr que no informen a sus compañeros sobre mi paradero. David estaba a mi lado, y lanzaba objetos a través de la telequinesia a aquellos tipos para despistarles, pero no suponían una gran dificultad de esquivarlos.
De perdidos al río, me acerqué a la banda de radicales y traté de quemar al mayor número posible. Era vital tener control sobre mi poder, porque rápido se me iba de las manos y perdía el conocimiento.
Me sorprendí al ver que había acabado con la mayoría, pero otros habían escapado, y no podíamos dejarlos marchar por nuestra seguridad. Los busqué, no podían haber huido demasiado lejos, y, de repente vi que David me hacía señales, estaban detrás de mí, y no me dio tiempo a reaccionar para esquivar su jugada: me iban a derramar un cubo de agua por encima.
Intenté salir corriendo, pero ya era demasiado tarde. Cerré los ojos y esperé... pero no ocurrió nada. Miré hacia arriba, y ahí estaba, el cubo, suspendido en el aire. Al parecer, gracias a David, no me cayó encima, la paró justo a tiempo. Acabamos con los soldados que nos habían seguido, y continuamos nuestro camino, esta vez a gran velocidad, por otros posibles ataques repentinos... El camino a la parada se me hizo eterno, pero por fin llegamos y esperamos un rato al autobús. Después de media hora llegó, totalmente vacío. Sacamos nuestros billetes y esperamos a llegar. Dejamos atrás Los Ángeles, ya estábamos en Avantasia.
Bajamos del autobús y vimos que había un gran jaleo en la entrada. David y yo intentamos meternos entre medias de todo el montón de gente, y me sorprendió ver a Randy:
-¿Qué haces aquí Randy? -le pregunté extrañada-.
-Unos farsantes habían estado manipulando las listas para que determinadas personas no entrasen. Uno era un tipo moreno, fuerte y alto, bastante ligón, y el otro era rubio, de estatura baja, y maquillado como una mujer. Pero al menos los hemos detenido a tiempo -respondió Randy-. ¡Me alegro de veros! ¿Por qué no estáis aún en Avantasia? Las cosas se están poniendo muy feas ahí fuera.
-Ah, es que teníamos que cumplir las condiciones para entrar -le mencioné-.
-¿Que condiciones? -preguntó Randy, y le pasé el papel que el muchacho moreno nos había dado-. Ah...ya veo... Esto es falso.
-¡¿Cómo?! -dijo David totalmente en shock, pero no tanto como yo-. Entonces, ¿Kim puede entrar o no?
-¡Claro que puede, está en la lista! -Randy nos mostró aquel trozo insignificante de papel-. No era necesario seguir los procedimientos de este falso documento.
-Eso significa que estoy embarazada para nada... ¿Y ahora qué? -dije, y caí de rodillas al suelo-.
-¿De verdad? -Randy sonrió-. ¡Enhorabu...! -antes de que acabase de hablar le di una bofetada y salí corriendo-.
Ya estaba en Avantasia, pero la situación había cambiado radicalmente.
******************Narra David******************
-¡Kim, espera! -la dije, pero ya era tarde, se había marchado-. Mierda...
-No te preocupes, no será difícil encontrarla. ¡Ah, casi lo olvido! ¿Recordáis algo de reuniros con un tal Jon? -me dijo Randy-.
-No me había acordado hasta ahora, la verdad... Pero sí, algo nos dijo. ¿A ti también te lo ha dicho?
-Esta noche id a esta dirección, y allí se resolverán todas vuestras dudas -Randy me entregó un papel que resultó ser el mapa de Avantasia, y tenía un lugar señalado-.
Después de haber hablado con Randy fui a buscar a Kim. Estaba muy preocupado por ella, pensé que iba a hacer alguna locura seguro. Este lugar era totalmente nuevo para mí, por lo que perderse era cosa fácil. Me fijé en el mapa que Randy me había dado y seguí cada una de las calles que más cerca estaban de la entrada. Después de haber estado corriendo un buen rato, no podía haber llegado muy lejos.
Ya era casi de noche, había estado horas buscándola, como 5 o 6, pero no me iba a rendir. Dentro de poco tendría que acudir al sitio que Randy me dijo, pero no lo iba a hacer sin Kim. Ya había recorrido la mayoría de las calles, cuando vi una figura llameante sobre el tejado de un edificio. Sin pensarlo dos veces subí, no estaba muy seguro de que sería ella, pero al menos lo habría intentado. Por suerte, llegué al tejado, y era ella:
-¿Qué haces aquí y por qué te has ido? -la pregunté-.
-Estoy aquí para evadirme de la triste y cruda realidad, y me he ido porque sí -respondió, usando un tono muy arisco-.
-Sé que estás mintiendo, y también sé lo que te ha pasado. Creo que esto no lo sabes, pero tengo telepatía contigo, y se me viene a la mente lo que estás pensando -me miró con cara de sorpresa-. Quería encontrarte para hablarlo contigo.
-Muy bien, pues hablemos -se giró hacia mí y me miró muy seria, a le vez que sus llamas se extinguían-.
-No te voy a dejar sola -la dije-.
-Ya, eso lo puedes decir, pero a la mayoría de personas se les va la fuerza por la boca.
-Yo no soy como la mayoría de personas, soy alguien que te quiere. No me casé contigo sólo para salvarte, sino porque te quería, y al igual pasa con lo del bebé. No te pensaba dejar en ningún momento, siquiera la muerte nos separará -me miró con cara de pena-.
-¿De verdad?, ¿estarás conmigo?
-¡Claro! Ya te dije que tengo curiosidad por ver si nuestro hijo o hija saldrá con mis poderes, los tuyos, o una mezcla -nos reímos-. Bueno, tengo algo más que decirte.
-¿Tú también estás embarazado? -Kim sonrió-.
-Jajajaja, no - la abracé-. Randy me dio un papel, al parecer nos iba a explicar de qué trata todo este misterio que se trae, apareciendo y desapareciendo. Creo que deberíamos de ponernos en marcha e ir hacia el lugar de la reunión.
-Ah, vale.
Nos levantamos y volvimos a la calle. Estábamos justo el la otra punta del mapa, así que nos pusimos en marcha con paso ligero para no llegar tarde a la "cita" con nuestro misterioso amigo.
El lugar estaba muy escondido, por un pasillo muy estrecho cercano a una calle sin salida. Intentamos entrar, pero la puerta estaba cerrada. Llamamos, y por suerte nos abrieron. La sala en la que nos habíamos reunido era muy rara, estaba muy descuidada. No pude reconocer a ninguna de las personas presentes porque todos iban encapuchados. Me dio una sensación muy extraña. Uno de ellos se aproximo a nosotros, mostrando su rostro, era Randy:
-Aún faltan dos más, no os preocupéis, no tardarán en llegar. Tomad asiento -dijo Randy, señalando la mesa que había-.
Nos sentamos, a pesar de que en ningún momento bajamos la guardia. Entraron dos figuras más, a las que tampoco podía reconocer. Una vez todos sentados, la voz cantante la tomó Randy:
-Sé que ninguno de vosotros dos sabéis de qué va esto, pero ahora os lo voy a explicar. Nos hemos reunido por un motivo: derrocar a los radicales. He sido capaz de escoger a las personas que creo que son capaces de colaborar en este proyecto. Y la razón es sencilla: los poderes de la naturaleza, que con los más fuertes. De los aquí presentes, sólo 3 poseemos de ese tipo, pero esos poderes necesitan apoyos.
-¿Qué? ¿tenemos que colaborar obligatoriamente? -preguntó Kim-.
-No, sólo si quieres, pero convoqué esta reunión porque creía que te ofrecerías... Eres muy fuerte, y podrías hacer grandes progresos con tu poder. ¿No es lo que Murray te diría?
-¿Conoces a Murray? -le preguntó Kim a Randy-.
-Sí, se puede decir que éramos parientes muy cercanos... -dijo Randy-.
-¿Cómo de cercanos?
-Murray soy yo -añadió Randy, antes de que se volviese a hacer el silencio-.
Espero que os haga gustado el cap., me quedó demasiado corto y no me agradó demasiado, pero bueeeeeeeeeeeeeeeno, esto era lo que quería poner en el cap. Se agradecen los likes y los comentarios, ya saben ;) Etiquetas a quien quiera
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