domingo, 13 de abril de 2014

Wings of Destiny-Cap.1 : Sweating Bullets





No me hacía demasiado feliz cumplir 16 años, pero no tenía remedio contra ello. Mi madre me dejó claro que a esta edad dejaría de ser camarera del burdel en el que ella trabajaba y me incorporaría a las "señoritas de compañía" para ganar más dinero...Ni hablar, ya tenía pensado escaparme con mi hermano a surcar los mares.
Aquel día que suponía el inició de una nueva etapa lo pasé en un bosque, contemplando el horizonte, pensando en todo y a la vez en nada. Oí un ruido, causado por una de mis trampas, que me alertó de que alguien venía:

-¿Quién anda ahí? -dije mientras buscaba algún objeto con el que defenderme-.

-¡Feliz cumpleaños hermana! -era Per, mi hermano mayor-. Te he estado buscando un buen rato para que me acompañases a por pociones de guitarra.

-Quería pasar un rato sola...como siempre.

-No estás sola, nos tienes a mamá, a mí, y mis amigos te tienen mucho aprecio -dijo mientras se sentaba a mi lado-.

-A madre y a ti no os queda más remedio que aguantarme, y tú mismo lo has dicho, "tus amigos", no míos -respondí-.

-Vaya, siento que estés de mal humor... Yo venía a ofrecerte algo que podría interesarte... -dijo Per con una cara muy convincente-.

-Soy toda oídos, escucharé esa oferta tuya -dije sonriendo-.

-Mamá no quiere que te conviertas en una "infame pirata", así que esta es mi propuesta: aún eres considerada una joven, todavía tendrás que esperar dos años más para poder ir a la mar. Yo me iré dentro de muy poco, cuando mis navegantes y yo estemos listos, pero mientras tanto te enseñaré tácticas de combate, como usar la espada. ¿Te parece bien?

-Sí, suena muy bien, pero aún hay un pequeño problema, ¿qué se supone que va a pasar cuando regrese al burdel? ¿me convertiré en una prostituta, y tendré que aguantar 2 años?

-Sé que es un sacrificio enorme, pero madre no te permitirá hacer otra cosa -empezaron a oírse una serie de gritos-.

-¡Cuidado, vienen los Osbourne, seguro que nos cogerán si beberán nuestra sangre! -dijo un desconocido que corría como alma que lleva el diablo-.

-¿Oyes eso? Ya están aquí esos malditos - Per sonrió-. Quizá me haga famoso si mato a uno de esos cretinos.

-¿Estás loco, Per? Puede que te hagas famoso por matar a uno de toda esa escoria, pero después te matarán a ti de la manera más dolorosa.

-Al menos moriré por mis ideales, me sentiré muy satisfecho en ese caso. Los Osbourne son la dinastía más temida que hay y la más cruel. Para empezar tenemos a Ozzy Osbourne, el rey de este gran reino, cuyo desayuno favorito en cabeza de murciélago y sangre de plebeyo; la mujer de Ozzy, Sharon, la cual inspira al rey a actuar del modo que lo hace; el hijo mimado, Dave Mustaine, cuya rebeldía le va a llevar a la muerte; el otro hijo, James Heatfield, que por problemas con Dave se independizó y formó su propia dinastía; y por último la hija, Joan Jett, la única con dos dedos de frente -dijo Per, exhausto por su explicación-.Bueno, será mejor que regresemos a casa antes de que algún loco venga y trate de matarnos.

-¿De verdad hay que volver? Yo prefiero quedarme un rato más, aunque eso suponga un gran riesgo.

-Madre nos estará esperando en casa. Así podréis aclarar lo del trabajo.


Nos levantamos y fuimos a casa con paso tranquilo, sobre todo yo, que lo que más temía en ese momento era llegar. Como nosotros vivíamos en una zona de delincuencia, a menudo solían aparecer ladrones o violadores, en especial salvajes que habitaban el los bosques desiertos, y más de una vez nos tocaba correr. Tanto parar como correr era peligroso en ese momento. Por el camino nos encontramos a un amigo de mi hermano, Jerry Cantrell:

-¡Hola chicos! ¿qué hacéis a estas horas por aquí? -dijo el rubio-.

-Venimos del bosque, hemos estado hablando un rato...

-Ah, cierto, ¿hoy era tu cumpleaños, verdad Kayle? -me puse roja como un tomate-.

-S-sí... eh, sí, creo... -respondí-.

-Mañana te daré un regalo, durante el concierto, ¿vale? -Jerry  me miró y me sonrió-.

-¿Un r-r-reg-regalo?, ¿para mí? -asintió-. Vaya, muchas gracias, no te tenías que haber molestado...

-Jajajaaa, si aún no te lo he dado. Sólo espero que te guste. Bueno chicos, que voy con prisa, que tengo que ir al mercado a por pociones y ya estarán a punto de acabarse -salió corriendo-.

-Bueno, creo que hoy he descubierto algo nuevo sobre ti, hermanita.

-¿El qué? -pregunté curiosa-.

-Que te gusta Jerry.

-Uy, eso es completamente falso... a mi no me gusta nadie -rehuí la mirada de mi hermano para disimular, pero sólo sirvió para acentuar más lo obvio-.

-No es nada malo que te guste alguien, aunque sea un amor no correspondido.

-En tu caso eso no es válido, porque te recuerdo que tú  estás prometido con una muchacha, y ella te gustaba desde que eras pequeño.

-No siempre es así. Hay mucha gente que tarda en encontrar a la persona con la que quiere pasar el resto de su vida, pero todos tienen la oportunidad de encontrar a alguien. Y tú no eres la excepción.

-¿No me has visto bien? Soy la excepción que confirma la regla, a nadie en su sano juicio le atraería ni mi aspecto físico ni mi psíquico, y al menos, si tuviese dinero podría optar a encontrar a alguien, aunque no me querría... Nunca entenderé esta estupidez del amor -concluí frunciendo el ceño-.


El camino estaba completamente desierto, por lo que no tardamos demasiado en llegar. Justo como me imaginaba, madre nos estaba esperando con los brazos cruzados y su típica cara de regañina preparada:

-¿Dónde se supone que habéis estado? Pensé que os habían hecho algo por el camino -vino a abrazarnos ala vez que hablaba-. ¿Estás bien?

-Sí mamá, no te preocupes  -miré a mi alrededor y vi que había algo en el sofá-.

-Kayle, como hoy no has pasado por casa no he podido felicitarte ni darte un regalo que te tenía preparado. Pensé que a la hora de la comida regresarías, pero no fue así, y tampoco a la hora de la cena. ¡Tienes que estar hambrienta!

-¿Un regalo, para mí? -fui a abrazarla, a pesar de que aún seguía aterrada por lo que vendría después, y me lo dio-.

-Un día me dijiste que querías un libro de ciencia, así que fui al mercado y te encargué uno... -dijo mi madre-. Pregunté a Zyra* (*novia de Per, hermano de Kayle), ya que era ella la que te había estado dando clases. La verdad que es un cielo de chica, gracias a ella no vas a ser una inculta como tu madre.

-Sí, al menos Per ha sabido elegir bien -le miré y se rió-.¡No digas eso, mamá! Todos somos ignorantes en algún ámbito, nadie es perfecto, y estoy segura de que para sacarnos adelante a Per y a mí has tenido que hacer grandes sacrificios usando algo de intelecto...no solo tu cuerpo... -respondí-.

-Bueno, creo que ahora deberías de cenar e iros a descansar. Hay algo de pan y un poco de sopa de pescado.

-Yo no tengo hambre, mejor me voy a la cama directamente -dije sin siquiera esperar una respuesta-.

Vivíamos en una casa muy modesta, con unos cuantos cerdos y vacas, y un pequeño huerto que nos abastecía, aunque no resultaba ser suficiente. Nuestro acogedor hogar era muy pequeño, con una sala en la que comíamos, una habitación y una especie de baño. El lado bueno de esto es que nunca te pierdes, vayas a donde vayas vas a parar al mismo sitio -me reí para mis adentros para no parecer una loca-.

Me acosté en mi querido colchón hecho de paja, que resultaba ser cómodo de vez en cuando. Había una vano que permitía ver lo que había en el exterior: las calles estaban tranquilas, de vez en cuando se oía algún que otro estruendo de ladrones o de la gente que vivía cerca de nosotros. No tardé en quedarme dormida.

Desperté por los gritos de mi hermano, que estaba cantando:

-¿Qué demonios te pasa, Per, no tenías otro modo de despertarme? -dije mientras me desperezaba-.

-No, es que quiero ensayar un poco antes del concierto, y estoy cantando a los legendarios Helloween, hermana. Bardos ya han empezado a imitarlos a consecuencia de su talento, tendrías que apreciar más a esta banda.

-Si fui yo la que te llevó a una de sus actuaciones... -le miré de reojo y volví a tumbarme-. Bueno, seguiré durmiendo, estoy muy...

-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOO! - Per entonó su nota más alta y casi me explotan los tímpanos-. Te tienes que levantar ya para ir a trabajar. Al parecer, si madre no te ha dicho nada seguirás siendo la camarera del burdel.

-No confío en ello, aunque ojalá fuese así... -me levanté de un salto-. Bueno, pues vamos a trabajar, porque, que sepa yo, hoy no tienes el día libre -respondí a mi hermano para que él también hiciese algo productivo-.

- ¿Quieres que vaya al burdel? -se rió-. Allí sería un diamante...

-Te recuerdo que tienes novia, hermano... -le miré con cara de enfado-.

-¡Era broma, no te lo tomes en serio! Aún no está abierta la herrería, aún puedo esperar un rato. Bueno, acuérdate de que el concierto es entrada la noche, y que tú eres la guitarrista.

-Sí, vale... ehhh... ¡¿CÓMO?! En ningún momento me habías comentado nada de que yo fuese vuestra guitarrista...

-Oh, vaya, parece que lo olvidé -puso cara de inocente-. Creo que te acompañaré para ver si encuentro a Zyra por el camino.

-Pensé que lo harías porque eres mi hermano mayor y me adoras -le repliqué con voz de niña pequeña-.

-¡También lo hago por ti! Y venga, deja de remolonear, desayuna, y vayámonos.


Desayuné y salimos directos hacia el lugar en el que, por desgracia trabajaba. Ya la había dicho a mi madre en multitud de ocasiones que quería buscarme otro trabajo, aunque fuese de sirvienta, no me gustaba aquel ambiente, pero no me lo ha permitido. Mi sueño desde que era pequeña era ir a surcar los mares junto a mi hermano, pero él se va este año, y yo aún no puedo porque madre no me da permiso, quiero prometerme y casarme lo antes posible... buena suerte. Como mi hermano había previsto, nos encontramos a Zyra por el camino:

-¡Hola chicos, qué alegría haberos encontrado! -dijo Zyra sonriendo-.

-Igualmente. ¿Mañana hay clase, o estás ocupada? -la pregunté-.

-Claro, como siempre, en tu casa a la misma hora. Además, he oído que tu madre te compró un libro que te va a servir de mucha ayuda -se giró hacia mi hermano-. Per, ¿podemos hablar un momento a solas?

-Sí, claro -respondió Per, con un tono poco expresivo-. Kayle, espérame al lado de ese edificio, ¿vale? -asentí y me marché-.


No sabía de qué estaban hablando, pero la conversación iba para largo, así que decidí marcharme al trabajo, antes de que mi madre me echase la bronca por retrasarme. No tardé demasiado en llegar, aunque era fácil perderse por aquella zona, llena de callejones sin salida en la que se alojaban los enfermos, indigentes y criminales que no se podían permitir vivir en casas, y sobre todo, antros de perversión, entre los que destacaban los burdeles y las posadas de juego. Abrí la puerta y entré:

-Buenos días -dije a todas las mujeres que allí trabajaban, y que yo consideraba mis compañeras-.

-¡Por fin apareces! Te estaba esperando para hablar contigo -dijo mi madre decidida-. No sé si recuerdas que hicimos un trato, y que a partir de que cumplieses los 16 pasarías a formar parte del oficio, por lo que me temo que tendrás que abandonar tu puesto de camarera. -me miró esperando una respuesta, pero consideré oportuno callarme o la situación se volvería más violenta de que era ya-. Míralo por el lado bueno, hija, sólo tendrás que estar haciendo esto hasta que te cases, con este empleo nuevo recibirás más dinero -cada palabra que decía me irritaba más-.

-¿Qué se supone que tengo que hacer ahora? -dije con tono lastimero-.

-Un cliente paga más por una doncella, así que esperaremos a ver quién paga más por ti en el día de hoy.

-Ah, pues qué bien. Ojalá que no entre ningún enfermo mental entonces.


Me senté en una de las sillas en las que las "mujeres de compañía" estaban sentadas, y me puse a mirar fijamente el horizonte, como habitualmente hacia cuando pensaba. La puerta se abrió y tuve el acto reflejo de esconderme, pero no había peligro, era mi hermano:

-¿No me ibas a esperar? -me preguntó Per enfadado-.

-Sí, te iba a esperar, pero has tardado demasiado, y no quería que mamá me echase la bronca. Pero bueno, al menos ya te puedes marchar tranquilo, no me han matado ni robado -respondí-.

Vi que Per no se marchaba, sino que fue a hablar con mamá. "Al parecer, lo que había hablado con Zyra era algo serio y tenía que contárselo a madre". Algunas de las mujeres del burdel intentaron entablar una conversación conmigo, pero yo no tenía ganas de hablar, por lo que las ignoraba. Sólo deseaba que esa puerta no se abriese nunca, yo quería tener un futuro diferente, no acabar así... Fuera había un gran escándalo, al parecer, alguien de la familia real había venido al campo, donde los campesinos vivíamos:

-¿Un Osbourne en nuestra zona? ¡Oh, tengo muchas ganas de saber de quién se trata! -dijo una de las prostitutas-.

-No te hagas muchas ilusiones, Sander, hay veces que también sacan a las mascotas reales de paseo y montan un alboroto similar. ¡No pienses que va a venir aquí el príncipe Mustaine y te va a nombrar su princesita! A veces creo que vives en un cuento de hadas, pero cuando ves que entra un cliente y te arrastras para que "acepte tus servicios", me percato de que necesitas desesperadamente que todo el mundo se fije en ti a todas horas -respondió una mujer cuyo nombre tampoco sabía, y muchas se rieron, ya que esta chica tenía razón...yo también me mofé-.

Contemplaba la puerta fijamente, hasta el punto de que algunas pensaban que me estaba volviendo estúpida o me iba a desmayar. Y finalmente se abrió. Apareció un hombre muy corpulento, con barba y muy poco agraciado físicamente. Su olor corporal tampoco ayudaba demasiado:

-Eh, mujeres, busco algo bueno, y estoy dispuesto a gastarme un gran dineral. ¿Qué mercancía tenéis para mí? -dijo aquel ser que parecía un troll-.

-¿De cuánto dinero estamos hablando? Porque tenemos un buen... - Sander me miró- tenemos algo nuevo.

-De una gran fortuna, mira -el hombre troll sacó una bolsa llena de monedas de oro-. ¿Qué es eso nuevo que tenéis?

-Es esta chica -Sander me agarró y me miró con malicia mientras me arrastraba hacia donde aquel grotesco hombre estaba-. Sé que no es muy agraciada físicamente, pero es doncella. ¿Te interesa?

-Bueno, si no tenéis nada mejor... JAJAJAJAJA, que bien te lo vas a pasar conmigo, niña -empecé a sudar balas, y tuve la loca idea de intentar huir, pero Sander no me soltaba-.

-¡Un momento! -dijo Per, que había aparecido misteriosamente en la sala-.

-¡No fastidies el negocio! -añadió Sander-.

-¿Qué haces, hijo? Te recuerdo que tenemos que comer, no molestes a tu hermana mientras trabaja -mi madre apareció también misteriosamente-.

-Pues mejoraré la oferta -Per se plantó frente al hombre grandullón-.

-¿Incesto? -mi madre lo fusiló con la mirada-.

-¡No me malinterpretes, mamá! -el hombre me agarró y me obligó a subir las escaleras. Per le siguió y se volvió a plantar ante sus narices-. ¿Cuántos peniques piensas pagar? -el troll abrió la bolsa llena y se la enseñó-. Muy bien, pues yo amplío la oferta el doble -me quedé más blanca de lo que ya era cuando mi hermano dijo eso-.

-Está bien, quédate con esta puta barata. Hay mejores sitios y mercancía de más calidad -dijo el grotesco hombre mientras me tiraba al suelo y se marchó sin decir nada-.

-¿Estarás contento, no? Ahora tienes que pagar -Sander puso la mano para que Per la diese el dinero-.

-Aquí tienes -mi hermano la dio la cantidad prometida-. ¿Estás bien, Kayle?

-Sí, o eso creo... -me levanté-. ¿Por qué has hecho eso?

-Porque mientras pueda te protegeré. Para eso soy tu hermano mayor, ¿no? -lo abracé-. Bueno, ahora tienes un rato libre, así que aprovecha y lee un rato. Yo me voy a trabajar -Per se marchó del burdel a toda prisa-.

Seguí el consejo de mi hermano y me empecé a leer el libro que mi madre me había regalado. Por suerte, durante el resto de la tarde, ningún cliente quiso contratar mis servicios, y me sentí enormemente aliviada. Al fin y al cabo, ser fea tiene sus ventajas -me reí para mis adentros de nuevo-. Ya era por la noche, y otras prostitutas (que eran las que más dinero ganaban) relevaban a las que estaban por la mañana. Estaba a a punto de salir del trabajo cuando dos encapuchados entraron en el burdel:

-Hola, quería contratar del servicio de una de estas mujeres -dijo una de las figuras misteriosas a la jefa, que era mi madre-. ¿Tienen algo bueno?

-Sí, tenemos a una dulce muchachita, mire -mi madre me señaló mientras hablaba-. Su nombre es Kayle, y es doncella. ¿Le interesa? -maldita madre-.

-Eh, bueno, quizá sí -se quitó la capucha, y todos quedaron atónitos, menos yo, que estaba sudando balas de nuevo-. Aunque yo venía con la intención de encontrar una nueva sirvienta para mi castillo. ¿Podría llevármela? -estaba aterrorizada, no sabía que clase de cosas me iba a hacer-.

-¿Llevársela, señor Mustaine? -preguntó mi madre-.

-Sí, es que estoy buscando nuevas sirvientas para el castillo, y ya que mi padre, el gran rey de las tinieblas, Sir Madman, Ozzy Osbourne -"Sí, ya nos ha quedado muy claro quién es desde un principio"- no quiere buscarme otra. ¿Cuál es su precio?

-Si por la belleza de la suso dicha fuese, tendríamos que pagarte para que te la llevases -Sanders hizo su aparición estelar de nuevo, creyendo haber hecho un comentario cómico e inteligente, pero de nuevo se equivocaba-. ¿Por qué no me lleva a mí, señor Mustaine? Soy mucho más hermosa y experta que ella...le daré lo que ninguna mujer sería capaz de darle nunca -"Estas muy bien en este empleo, la verdad es que te pega" pensé mientras hablaba de chorradas varias-.

-No me interesas, estúpida. Y la próxima vez que te dignes a hablarme así sin que yo te lo haya pedido te mandaré a mis verdugos, o le diré al líder de mi ejército -señaló al muchacho que llevaba al lado-, aquí presente, que te corte en pedazos. ¿Alguien va a contestar a mi pregunta o os mato a todas, maldita escoria!

-¿Un millón de peniques? -trató de responder con certeza mi madre-. Sí, eso.

-¿Sólo? Está bien, ahora mismo las pago. Mañana te vendré a recoger a esta misma hora, así que prepárate y haz tu equipaje. A partir del día de mañana me pertenecerás -"Vamos, que seré su esclava". Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo-. Según mi vidente, esta era la chica que andamos buscando, ¿no? -le preguntó a la otra misteriosa figura que llevaba una capa que le ocultaba todo el rostro, y la cual resultaba ser de su ejército. Éste no dijo una sola palabra, sólo asintió, y tras esto se marcharon-.


Una vez se fue el príncipe Mustaine y el caballero que lo acompañaba, todo volvió a la normalidad en el burdel. Eché una mirada despectiva a aquella desgraciada de Sander, que no hacía más que incordiarme. ¿Qué demonios le había hecho a esa chica para que me odiase tanto?  Mi madre y yo salimos del trabajo, fuimos a casa y empezamos a preparar la cena. Mi hermano llegó puntual del trabajo, justo para cenar.
No dije una sola palabra de que me iba, no tenía ganas de hablar sobre el tema, y además, ya estaba bastante nerviosa por el concierto que íbamos a dar...que para mí era como una despedida.
Per y yo nos preparamos y salimos tan rápido como pudimos a nuestro punto de encuentro con el resto de miembros del grupo. Una vez que ya estuvimos listos, tocamos algunos temas, y, aunque pensé que sería muy duro y me estallaría el corazón de los nervios, resultó que cuando tocamos la segunda canción ya estaba completamente tranquila, y segura de mí misma, algo que jamás había experimentado. Nuestro público no era tan amplio como el de las bandas nobles, pero la verdad que resultó impresionante. Una vez terminamos, Jerry vino hacia mí y empecé a temblar:

-¡Muy buen concierto, Kayle! -dijo Jerry sonriendo-. Bueno, aquí tienes tu regalo. Es de parte de tu hermano y mía, ya que lo hemos hecho los dos.

-Oh... gracias -me lo dio, y resultó ser una espada preciosa, con un filo tremendamente raro-. ¿Cómo sabes que sé manejar espadas? -pregunté con toda la curiosidad del mundo-.

-Per me dijo que te ha estado enseñando a manejarla desde que tenías 8 años, y pensé, "bueno, vamos a hacerle a Kayle una a su medida". No se ven muchas mujeres espadachines, como tú -me empecé a sonrojar-. Y me comentó porque siempre llevas los brazos cubiertos -se rió-.

-Ya, las cicatrices... Pero yo también le he dejado marca...literalmente -me reí-. B-bu-bueno...eh...gracias... Muchas gracias -Per se acercó-.

-Y bien, señora Kayle, ahora ya puede cortar a su hermano como la dé la gana -tras soltar el comentario Per se rió-. Bueno, nos tenemos que ir ya a casa, que los lobos rondan por esta zona, y ya he oído aullar a unos cuantos.

-Está bien, nos vamos ya -"Aguafiestas"-. ¡Adiós Jerry! -le miré y me volví a poner roja-. Eh...g-gra-gracias.


Mientras regresábamos a casa, me pareció ver a una figura que en el día de hoy ya había visto. No supe reconocerlo muy bien, pero estaba segura de que estaban encapuchados...



~~"Sabía que era ella"~~







Espero que os haya gustado el capítulo. Por el momento, esto será un proyecto a parte del resto de historias que escribo, ya que todavía no sé cómo encaminarla, y puede que acabe cancelándola por falta de ideas. Hay una serie de personas a las que quiero dar las gracias por la inspiración que me han dado (a parte de a los que habéis leído, que os escondéis tras la pantalla...)...

OS VEO  

















































Angelica Rylin              Helena Martins         Mia Coldheart                















Incesto xd

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