viernes, 27 de junio de 2014
Superhuman-Cap.25: Stare Into My Eyes
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~ 5 meses después~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
********************Narra Kim******************
Al fin había regresado a Avantasia. Algo me dijo que no podía quedarme allí demasiado tiempo, y más tarde sabría la razón. En realidad quise marcharme antes de el lugar en el que estaba, pero no pude contactar con Jon para que me ayudase y tuve que hacerlo por mis propios medios.
Todo estaba igual que siempre: calles abarrotadas de niños con sus madres, ladrones y algunos vendedores ambulantes, que probablemente, antes de trasladarse a este sitio hubiesen tenido una profesión de mayor prestigio. Saqué un plano de la ciudad y busqué el distrito en el que estaba nuestra casa. Tenía tantas ganas de ver a David que ni siquiera me había parado a pensar cómo llegaría hasta allí, lo hice sobre la marcha. Le daría una gran sorpresa habiendo regresado un poco antes de mi retirada espiritual, por así llamarla. No tardé en dar con el edificio, y llamé al porterillo, ya que al marcharme no tomé ninguna de las cosas que aquí tenía, ni siquiera llaves para posibles emergencias. Esperé largo y tendido a que me abriese la puerta, pero no había respuesta. Para asegurarme de qué había pasado, llamé a otro piso, y sí, al parecer funcionaba. Me estaba empezando a preocupar al hablar con los vecinos, los cuales me dijeron que allí, en el supuesto piso en el que debería de estar David, no había llegado a vivir nadie en ningún momento, y que no sabían nada de la persona que debía de alojarse allí. Corrí como pude, ya que mi agilidad se veía resentida por el embarazo, que parecía más avanzado de lo que realmente estaba. Pensé rápido, si algo le había pasado yo tenía que saberlo, así que pensé en ir al otro lugar en el que podría estar: en casa de su madre. Por desgracia estaba en la otra punta de Avantasia, por lo que me vi obligada a bajar el ritmo o no llegaría al aquel sitio, a secas. Deseaba encontrarme por el camino a alguien conocido para saber si sabían algo, pero no hubo suerte. Estaba claro que la vuelta no estaba acompañada de buenas noticias. El camino se me hizo eterno, pero al fin conseguí llegar al edificio en el que se hospedaba la madre de David (supuestamente). Llamé al porterillo, y me abrieron sin problema, y me llevé una gran sorpresa cuando me abrieron la puerta:
-Hola señora Ellefson, ¿está...? -me invadió una tranquilidad abrumadora al ver que la persona que me había recibido era David-.
-¿Eres Kim por algún casual? No, no creo, tiene que ser otra de mis paranoias. ¡Mamá, ven a atender a la visita, por favor!
-No, David, soy yo de verdad, soy Kim, te lo prometo -intenté sonreírle, pero me dirigió una mirada desconcertante y despectiva-.
-¡Mamá! -vi que su madre parecía por detrás y se me quedaba mirando totalmente sorprendida.-
-Hijo, esta vez no se trata de una de tus paranoias... ¡Es ella de verdad! -la madre de David vino a abrazarme, pero él permaneció inexpresivo, no parecía que le hiciese mucha gracia mi regreso-.
-Y dime, Kim, ¿dónde has estado todo este tiempo? -preguntó-.
-¿Por qué me preguntas eso? Jon ya te lo dijo. Se lo expliqué, y él te lo debió de explicar a ti, como le dije.
-¡¿Que por qué te pregunto eso?! -dijo David mientras se acercaba a mi posición-. No sé dónde mierda has estado todo este tiempo, pero si te has marchado intencionadamente, habría sido una gran muestra de afecto que nos lo hubieses dicho, ¿no crees? Yo no soy adivino, pensé que te habían matado y no dejé de buscarte. Y, ¿para qué? Para que tú ahora vengas y esperes que te reciba con los brazos abiertos. Y bien, dime al menos dónde has estado -su comentario hizo que me diese un vuelto al corazón y contuve mis lágrimas-.
-Escúchame, David. Me fui lejos de aquí, y le dije a Jon que os dijese a todos que me había marchado, principalmente a ti. Le pedí que te dijese que necesitaba descansar de todo lo que había ocurrido, lo cual no significaba que te dejase, lo hacía por nuestro bien. Quería un poco de tranquilidad, al menos por un tiempo. Jon me teletransportó hasta el lugar que le pedí, y le dije que inmediatamente fuese a buscarte y que te dijese eso. Me parece increíble que se le haya olvidado...
-No inventes, Kim. Te fuiste sin avisar. ¿A caso pretendes que me crea que Jon olvidó darme tu mensaje? ¿Qué pasa, que tú no pudiste decírmelo o qué? -dijo David. Su madre intentó calmar la pelea, pero no había forma. Tanto él como yo estábamos a punto de explotar-.
-¿Cómo puedes pensar eso de mí? Pensé que me conocías y que confiabas en mí.
-No te hagas la víctima ahora, ya es tarde. Sí, claro, confié en ti hasta el día que me dejaste tirado y te busqué por todas partes porque no conocía tu paradero. Te di por muerta, y ahora vienes y me dices que "Jon me lo tenía que haber dicho". Venga ya, Kim, vete a la mierda -se fue a meter en la casa, pero le detuve-.
-Si eso es lo que piensas de mí, no soy quién para convencerte de que te equivocas. Ni tu mujer, porque yo quiero el divorcio -no sé ni cómo pude pronunciar esas palabras, que me hicieron más daño a mí que a él-.
-Lo tendrás, no te preocupes -se metió en casa y tras él fue su madre, que le estaba regañando por haber sido tan borde-.
Me sentía como si me hubiesen dado una puñalada en el corazón, incluso me dolía el vientre. Temí que esta escena tan violenta hubiese sido presenciada por el bebé, no sabía si eso tendría influencia sobre él o no. Y por si fuese poco, mi cuerpo empezó a llamear, pero al menos la gente no se paraba a señalarme, sino que les daba igual, claro, éramos todos superhumanos, y los superpoderes no eran nada llamativo entre nosotros. Noté que mientras recordaba todo lo que había pasado alguien me dio en el hombro. Al girar vi a la madre de David, que amablemente me dio la llave de la que iba a ser la casa en la que viviésemos para que tuviese sitio en el que cobijarme. Lo agradecí, ya que en ningún momento me había planteado dónde poder caerme muerta. De nuevo me dirigí hacia el piso al que en primer lugar había acudido para descansar. Mi vuelta no había sido nada fácil, y estaba claro que no lo sería con el paso del tiempo. Este corría, y parecía que lo hacía siempre en mi contra.
*********************Narra Dave*********************
Todo estaba muy tranquilo. La verdad, cuando perfeccioné mi plan pensaba que tendría que enfrentarme a alguna clase de oponente, pero por el momento nadie parecía querer enfrentarse a mi poder supremo, Durante todo este tiempo intenté recopilar información sobre la famosa figura que se hacía llamar "Él". Resultaba ser un cretino que quería arrebatarme el puesto, llevándose todo lo que había ganado yo con sangre, sudor y lágrimas. La vida en el castillo se había vuelto tan tranquila que a penas veía al resto de miembros de Megadeth, a pesar de que nos reuníamos una vez a la semana para no perder el contacto y desintegrar el grupo. Seguíamos buscando a Ozzy, no sabíamos que había sido de él, pero tampoco me preocupaba, era un obstáculo del que me tendría que haber deshecho de todos modos, y si se había ido por iniciativa propia, no iba a ser yo el estúpido que le pidiese que regresase. Aquel día desperté con una mala sensación, como que algo gordo estaba a punto de empezar. Había contratado a un nuevo sirviente, que además formaría parte de Megadeth. No era como Nikki, era un hombre robusto, decidido, y con un par de huevos bien puestos, sería algo así como mi ayudante, mi mano derecha (todos los héroes tienen a un gran ayudante a su lado, y yo no iba a ser menos), se hacía llamar Chris Cornell. Desayuné, despaché a la gorrona de Diana y esperé a que aquel muchacho llegase, aún no le conocía bien, y tenía que asegurarme de que era el indicado para el puesto. Con una puntualidad impecable, Chris llegó a la hora acordada:
-Hola Chris, nos volvemos a ver -le saludé-.
-Buenos días Lord Rattlehead, encantado de volver a verle. ¿Qué más queda por hacer?
-Poca cosa, te haré unas preguntas, y ya está, depende de cómo respondas entrarás o no. Pero sé tu mismo ante todo, no mientas sólo para conseguir el puesto, ¿entendido?
-Si miento lo hago por gusto, no para hacerme ver como la persona que no soy -se rió, era un tipo bastante peculiar, pero aún no sabía si sería en el buen o mal sentido-.
Estuvimos charlando largo y tendido, y por suerte no me equivocaba, era la persona perfecta para el puesto. Era mucho mejor que el mediocre Nikki Sixx (al cual debía una soberana paliza por haberle dejado tirado). A partir de estos momentos Chris pasaba a formar parte de Megadeth, y sería mi ayudante. Me sorprendió lo ra´pido que se hizo al cargo:
-¿Puedo llamarte Dave? -me preguntó-.
-No porque sea superior me tienes que llamar de otro modo (o tal vez sí, hum). Todos los integrantes de Megadeth me pueden llamar Dave.
-Ah, vale, está bien. Pues bien, Dave, ¿cuáles son las mayores amenazas para sus sistema?
-En estos momentos ninguna, Tengo un gran ejército, nosotros estamos muy bien preparados, contamos con la defensa del castillo, y tenemos multitud de ciudades ya sitiadas por si las moscas. No hay nada de lo que preocuparse.
-No estés tan seguro, amigo. Probablemente estén esperando a que nos descuidemos para atacar. Siempre hay que estar ojo avizor y tener claro quienes son nuestros rivales, por eso te pregunté.
-Oh, pues ahora que lo dices, hace tiempo que dos personas sumamente peligrosas estaban en busca y captura, y hoy en día se hallan en paradero desconocido. Uno de ellos en Randy Rhoads, y la otra es Kimberly Pangairis. Ambos tienen poderes puros de la naturaleza, lo que les convierte en personas a tener en cuenta. Y habrá más, pero ellos son los únicos que se han mostrado y los más peligrosos.
-Y dices que no sabemos dónde se encuentran, ¿no? -asentí con el objetivo de saber a dónde quería llegar a parar Chris-. Probablemente este ejército de inútiles se haya olvidado de que estaban en orden de busca y captura, pero no te preocupes, yo me encargaré de que lo recuerden y no lo vuelvan a olvidar. ¿Daban recompensa por ellos?
-Que yo recuerde no -respondí-.
-Pues bien, esta ves pondré un precio a sus cabezas, y en menos de una semana esos dos ya serán historia. Y si ya están muertos, pues mejor, bailaremos sobre sus tumbas -se rió-.
-Chris, una pregunta que olvidé hacerte, ¿cuál es tu poder?
-Lord Rattlehead, creo que te gustará verlo más que oírlo. Lo probaremos sobre esa tal Kim y su amiguito Randy. Le gustará, de eso estoy seguro.
Chris tenía una actitud admirable, digna de un líder, por eso tenía que controlarle de cerca. No me gustaba que no me hubiese dicho el poder que tenía, en caso de que tuviese y no fuese un farsante. Le tenía que dejar claro desde el principio que el líder de los radicales soy yo, no él. Después de todo lo que he trabajado en ello, no me lo va a conseguir arrebatar ningún cretino que se esconde en las sombras o que viene y se intenta hacer el guay. Y si tenía que matarlos, lo haría son duda, no iban a arrebatarme mi tesoro más preciado.
*******************Narra Kim*******************
Desperté con dolor de espalda, como ya era habitual, y totalmente desanimada por los acontecimientos presenciados anteriormente, Cogí un papel y empecé a apuntar todo lo que tenía que hacer: dar con Randy y Jon; buscar a la hermana de David, Cande; comprar algo de comida; y empezar mi entrenamiento, para lo que era necesario que previamente hubiese encontrado a Randy, que fue el que se ofreció a ayudarme, y para dar con Cande también le necesitaba, así que me dispuse a buscarle a él el primero. Me vestí de persona normal y salí a la calle. El sol brillaba, ya era verano y hacía un calor espantoso. Pensé en ir al lugar en el que nos habíamos reunido cuando entramos en Avantasia, ya que no sabía con certeza dónde podría dar con mi amigo Rhoads. No me costó demasiado dar con el misterioso sitio, ya que apreté el paso con el calor y me entretuve por el camino pensando que sería lo próximo que haría. Al abrir la puerta me llevé una sorpresa...
Espero que os haya gustado el capítulo. Ya perdí el ritmo de escribir y me está costando bastante recuperarlo, pero poco a poco volveré y haré especiales de todas mis novelas. Tengo que recuperarme un poco de algunas cosas, pero volveré a ser la mismo escritora jarcorosa de siempre :D Gracias por leer bichillos.
domingo, 22 de junio de 2014
Risk-Cap.10: Follow me down
Giré mi cabeza lentamente en la dirección de la persona que había interrumpido mis pensamientos. Por desgracia, siempre iba a pasar lo que no quería que pasase:
-¿Skylar? -era Jerry. Había estado evitándole tanto tiempo para nada-.
-¿A ti qué te parece? Sí, soy yo.
-Y, ¿te acuerdas de mí? -dijo, mirándome extrañado por mi reacción-.
-Sí, claro que me acuerdo (como para olvidarme...). ¿Qué querías?
-Nada, sólo me pasaba a saludarte. Mi amigo Layne me dijo que vio a una chica que se llamaba como tú y que se parecía sospechosamente a ti, y quise decirte hola. Sólo era eso -vi que Layne se asomaba por la puerta de su camerino y me saludaba con una sonrisa de cabroncete-.
-Pues hola. Y ahora que ya nos hemos saludado y hemos tenido una pequeña conversación, ¿me puedes dejar tranquila?
-¿Por qué estás tan borde? No te recuerdo así, y no creo que en este tiempo que no nos hemos visto hayas cambiado tanto. Y no soy tonto, para tu información. Mi novia también decía eso cuando la pasaba algo, he aprendido.
-Me parece muy bien, si quieres te aplaudo -me miró enfadado-. No me pasa nada. Y ahora vuelvo a mi puesto de trabajo.
-¡Espera! Teníamos una quedada pendiente, ¿me equivoco?
-No, no te equivocas, pero en estos momentos no me conviene salir a la calle, y menos con un hombre.
-¿Y esa estupidez a qué se debe? Si no quieres, no te inventes chorradas innecesarias.
-No es que no quiera, verás -miré a los lados para comprobar que no había nadie más escuchando, aunque nunca estaría del todo segura-, mi ex-novio intenta acabar con la vida de todo hombre que se me acerca, da igual que sea mi amigo, o un completo desconocido, no tendrá piedad a la hora de apretar el gatillo -me miró extrañado-.
-Ves mucho cine, ¿verdad?
-No gano nada mintiéndote, te estoy siendo sincera, así que yo que tú me lo creería.
-Oh, vaya, perdón, es que al principio me sonó bastante extraño. ¿Es un acosador? Denúnciale.
-No puedo, o mejor dicho, no sé si puedo. Él es policía, puede encontrar mil maneras diferentes de darle la vuelta a la situación, y tiene amenazada a mi familia. No puedo hacer algo que no sé si saldrá bien, y que pone en peligro la vida de otras personas.
-Bueno, aún así puedes venir conmigo a tomar algo. Tengo un amigo que vive por aquí cerca, podemos ir a su casa. Estoy seguro de que tiene más bebida que un bar, y en este caso es gratis. E, incluso si le enseñas un poco en escote te regale algo -Jerry se rió, pero al ver que yo seguía seria, cortó de inmediato y se puso él igual que yo-. ¿Aceptas?
-Me encantaría, pero debo de andar con la mayor cautela posible. Me pondré algo para ocultarme el rostro y me cambiaré de ropa, y ya buscaré más cosas. ¡Oh, lo olvidaba! Aún me queda trabajo. Voy a preguntar al mánager si puedo marcharme un poco antes, ¿vale?
-Como quieras -dijo Jerry sonriendo-.
Fui corriendo en busca del mánager, que andaba perdido por en enorme recinto. De repente se me había pasado el enfado y la tristeza, la verdad, tenía muchas ganas de salir a tomar algo y reírme un rato, evadiéndome así de mis preocupaciones. Por fin di con él, estaba hablando con el encargado de sonido de otra banda. No quise interrumpir su conversación, y esperé a que acabasen. Fue mucho más larga de lo que yo me esperaba:
-Hola chica. Eh, perdona, pero me recuerdo tu nombre. ¿Cómo te llamabas?
-Soy Skylar -dije, suspirando-. Venía a preguntarle si podía salir un poco antes.
-¿Es algo urgente?
-No, pero estoy segura de que tendrá efectos positivos sobre mí, y por lo tanto, sobre mi rendimiento.
-Espera a que acaben la actuación y se lo pregunto. Yo te dejaría, pero ellos mandan sobre mí, ellos han de ser los que te dejen o no irte antes.
-Supongo que no me queda otra que esperar...
Fui de nuevo a hablar con Jerry y se lo dije. No me importó, dijo que esperaría, y que si no podía aquel día ya sería otro. Me aliviaba saber que no se había enfadado conmigo, muchas otras personas me habrían dejado tirada en su lugar. Saqué el libro que me estaba leyendo y continúe, con intención de seguir leyendo hasta que los chicos terminasen el concierto. Me quedé tan metida en la historia que ni siquiera me había percatado de que los chicos ya habían regresado. Decidí preguntarle a Dave, ya que parecía que no estaba de muy mal humor:
-Perdona, Dave, ¿podría salir hoy antes?
-Sí -me extrañó su respuesta-.
-¿De verdad?
-Claro, no suelo bromear cuando hablo. Y bueno, cuando lo hago se nota. Pero no te entretengas mucho, recuerda que mañana madrugamos para ir a Lubbock.
-Por supuesto, no faltaré -sonreí y me marché corriendo, antes de que cambiase de idea-.
Tenía muchas ganas de salir a tomar algo, llevaba mucho tiempo sin salir por la noche, por miedo a que ocurriese algún accidente como el que afectó a Mike. Cuando volví con Jerry, estaba totalmente dormido en una silla. Le golpeé en un hombro para despertarle, sin medir mi fuerza *jejeje*. Se sobresaltó y luego me miró mal:
-¿Estás loca? Casi me matas...
-Oh, lo siento -intenté poner cara de buena-. Bueno, ¿nos vamos o qué?
-Sí, claro, yo ya estoy listo -me miró de arriba a abajo, y se dio cuenta que iba ocultándome-. Y, una pregunta, ¿por qué vas así? Si te dije que íbamos a casa de un amigo a tomar algo, no a ningún lugar público.
-Prefiero prevenir que curar.
Salimos del recinto, y todo por los alrededores estaba abarrotado. Cogimos el primer autobús que se nos acercó, aunque no estaba muy segura de que Jerry supiese a dónde iba a ir. Le pregunté y me dijo que sí, pero por si acaso, estuve todo el recorrido pendiente de por dónde pasábamos para poder regresar en caso de que fuese necesario. De repente se levantó y pulsó el botón para bajar en la siguiente parada, y ya me sentí más tranquilo...aunque no sabía aún si estábamos en el lugar correcto o no, Callejeamos un rato, hasta que Jerry se situó y por fin llegamos a la casa de su amigo, que no estaba demasiado lejos de parada. Llamó a la puerta, y yo mientras miré nuestro alrededor para comprobar si venía alguien sospechoso o no:
-¡Hombre, Jerr, has venido! -dijo un tipo grandullón, con pinta de ser metalero-. ¿Quién es la señorita que te acompaña?, ¿tu novia?
-No, no te confundas. Ella es Skylar, una amiga. Y bueno, Skylar, este es Matt, el tipo más bruto y sincero que he conocido.
-Encantada -dije, sin fiarme mucho-.
-Bueno, pasad, no os quedéis a la intemperie, que hay mucho desaprensivo por aquí. Y con una joya semejante no dudes que se os acercarían -dijo Matt-.
-¿Qué joya? -Jerry puso cara de haber chupado un limón mientras le preguntaba-.
-La preciosa Skylar -respondió Matt intentando ser galante-. Si lo llego a saber me arreglo un poco -se rió a carcajadas, pero al ver mi cara seria dejó automáticamente de reírse y nos invitó a entrar-. ¿Qué queréis tomar, chicos?
-Hace mucho que no nos vemos, sorpréndeme -dijo Jerry-. ¿Qué tal te va la vida?
-Nada, ahí voy, tirando. Hice un curso de coctelería y trabajo en un bar de mala muerte en el el que no me pagan, pero pos suerte con mis otros negocios puedo llegar a fin de mes. ¿Y tú, chica? No nos conocemos, lo indicado es que me hables un poquito de ti -me extrañó su comentario-.
-Déjala tranquila, Matt. Ni siquiera os conocéis y ya la estás ahuyentando con tus preguntas perturbadoras. No creo que tengáis la suficiente confianza como para que ella te diga algo así -intervino Jerry, molesto-.
-Bueno, no te pongas así amigo, no es para tanto. Deja a la señorita que responda, que para eso tiene boca.
-No es que tenga nada interesante que contar, una vida muy normal... -me callé para comprobar si mi mentira había colado, y pareció que sí-.
Estuvimos charlando largo y tendido sobre música mientras tomábamos que Matt había preparado. El tiempo pasaba muy rápido, pero algo no iba bien...empecé a sentir náuseas y tuve que sentarme tan rápido como pude, pero quedé inconsciente igualmente.
Espero que os haya gustado el cap., quedó corto porque necesito ayuda de una persona para poner una parte "especial", pero no he podido contactar con ella, por lo que a la próxima será xD Gracias por haber leído lml
jueves, 5 de junio de 2014
Wings of Destiny-Cap.5: Here I Go Again
Intenté levantarme, tras estar un largo rato tendida en el suelo, esperando a que aquellos desgraciados que me habían atravesado el estómago se marchasen, no podía hacer otra cosa. Me era imposible defenderme, no tenía fuerzas ni para moverme, y mi vista iba empeorando por segundos. Con un esfuerzo sobrehumano conseguí levantarme, pero no fue suficiente y me caí al suelo. Volví a intentarlo, y esta vez lo conseguí. Miré a los lados, procurando no cruzarme con nadie peligroso. Sabía que si no buscaba pronto ayuda moriría desangrada, así que decidí retroceder e ir al bar que había visto. Empuñé el arma para defenderme en caso de que me atacasen, ya que en aquellos momentos no podía ir a lo loco. Tras caminar un rato dando vueltas, conseguí dar con la taberna que antes había visto, lugar en el que me podría cobijar de los malhechores...o al menos hasta recuperarme un poco. Cada vez estaba más cerca de la puerta, pero cuando quise abrirla, algo me golpeó y caí al suelo, sin saber por qué.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Abrí los ojos totalmente sobresaltada, no sabía dónde me hallaba, ni qué hacía allí, aún con vida. Estaba tumbada en una cama, y me incorporé con la esperanza de ver algo que me ayudase a saber dónde había ido a parar. La casa en la que estaba no era demasiado grande, se puede decir que era de un humilde campesino. Recorrí todo el espacio con la mirada, y algo llamó mi atención: había un señor mayor sentado en una silla, al lado de la cama en la que yo estaba (la única de la casa), con una mirada penetrante, que resultaba muy perturbadora:
-Parece que Kayle ya se ha despertado.
-¿Qué hago aquí?, ¿quién es usted?, ¿qué ha pasado?
-Las preguntas de una en una, señorita, que mi memoria no alcanza a tanto. Pensé que sabrías ya quién soy...es una pena que no me recuerdes, aunque no entiendo, hace mucho que no nos vemos. ¿Recuerdas al maestro de tu hermano, Per?
-Sí, ¿pero eso qué tiene que ver con...? Un momento...¿es usted su maestro?
-Así es, muchacha. La última vez que nos vimos tú aún eras una niña pequeña, y mírate ahora, una encantadora joven con una puñalada en el estómago. Bueno, te contaré lo principal: te trajeron aquí y yo te curé con mi magia. Eso te costo algunos años de tu vida, no sé si te lo han explicado, pero la magia se mide en años, y cada vez que haya que intervenir a alguien con ella, eso es lo que le costará, por eso, es combate es muy efectivo si se sabe usar... -dijo el maestro de mi hermano-.
-¿Eso significa que moriré por esta estúpida cura?
-No, mujer, la vida que te quita la cura no es equiparable a la vida que te quitaba esa herida, que era mortal. Bueno, te trajeron muy malherida y yo hice lo que pude, espero que eso sea suficiente o lo siguiente será más peligroso.
-Bueno, me da igual morir, llevo preparada para ello desde que nací. ¿Quién me trajo hasta aquí? -justo cuando acabé la frase apareció el culpable. Me levanté de la cama, y a pesar de que sentía un fuerte dolor en el abdomen empuñé mi espada-. ¡Te voy a matar!
-¿Por? Vaya, te salvo la vida y así me lo agradeces. Me habría dado igual dejarte morir en aquel bar, lo hice porque Haru me lo pidió -era Gund. Siempre iba a haber alguien que me vigilase y fastidiase-.
-Pues me parece perfecto -dije con sarcasmo-. Yo me marcho de aquí.
No puedes, y lo sabes -dijo el maestro-. Reposa y aprovecha, que aquí nadie te va a molestar.
-No esté usted tan seguro -le respondí-. Oiga, ¿me podría recordar su nombre?
-Claro, soy el Maestro Nusop, el que enseñó a manejar la espada Per, tu hermano. Y ahora, muchachita, ¿vas a hacerme caso y tomarás un descanso antes de regresar al castillo?
-Claro... -dije con total sarcasmo-. La verdad, no tenía pensado volver bajo ningún concepto. ¿Por qué lo iba a hacer ahora?
-Porque como no vuelvas, los Osbourne van a dar una orden de busca y captura, le van a poner precio a tu cabeza y entonces si que no tendrás ninguna oportunidad de salvar tu vida. ¿Crees que la gente no te buscaría por una recompensa cuantiosa? Lo harían hasta por una hogaza de pan... -dijo Gund, molesto-.
-¿Y qué pasa si me da igual? Si muero, que sea haciendo lo que yo quiera.
-No. ¿Tu madre dio su vida para que tú saques un razonamiento tan estúpido de ello? Puedes hacer lo que te dé la gana, a mí me da exactamente igual, pero te recomiendo que me hagas caso.
-¿Y cómo se supone que voy a volver? Me van a descubrir si no se han dado cuenta ya de que me he marchado...
-Lo dudo. En el castillo hay muchísima gente, no creo que tuviesen todos los ojos sobre ti en todo momento. Con una simple capa bastará para que entres, pasarás desapercibida fácilmente.
-Vale... -dije resignada. No me quedaba otra-.
Cerré los ojos un rato, a pesar de que el dolor seguía atormentándome, como si aún tuviese la espada atravesada en el estómago. Se suponía que al cabo de un tiempo se curaría y todo volvería a la normalidad, pero no estaba muy segura, ya que habían empleado magia para curarme, y no era algo que siempre fuese efectivo. Cuando volvía a abrir los ojos vi que la habitación estaba vacía, no había nadie, y me empecé a asustar. Sabía que no me podía fiar de nadie estando tal y como estaba, y aquello precisamente no me tranquilizaba. Me levanté y busqué por la humilde morada del maestro. Pociones, recetas, algún arma simple...pero ni rastro de persona alguna. Me sorprendió ver en la pared colgadas dos espadas, como las que usaban los dimachaerus (gladiadores romanos que usaban dos espadas en combate). ¿Qué tendrían que ver aquellos guerreros con este humilde mago?
Me había quedado anonadada mirando aquellas dos bellezas cuando me sobresalté por la aparición de aquellos dos individuos:
-Vaya, ¿ya estás levantada?, ¿te encuentras mejor? -me preguntó el maestro-.
-Sigo igual, pero no me voy a quedar ahí tumbada para siempre. Ya estoy lista para marcharme -intenté ser agradable-. Quería darle las gracias, maestro Nusop, por haberme curado y también disculparme por mi comportamiento de antes. Ha sido totalmente imperdonable, lo entiendo.
-Jajaja, que chica, no has cambiado nada. Bueno, si estás segura de que ya puedes partir, pues me fiaré de ti.
-No se preocupe, estaré bien. Sé cuidar de mí misma -el maestro y Gund se rieron al unísono-. ¡Aprenderé sobre la marcha! Venga, vámonos ya.
-Espero que nos volvamos a ver, jovencita. ¡Hasta otra!
-¡Adiós!
Nos marchamos, y me di cuenta de que no sabía dónde estaba mi espada:
-¿Y la espada que me regaló mi hermano? -dije, mientras miraba en todas las direcciones-.
-Cuando te encontré no tenías ningún arma. ¿Estás segura de que la llevabas? -preguntó Gund-.
-Claro, recuerdo haberla empuñado cuando andaba por el bosque en el que me atacaron...A lo mejor me la robaron... ¡encontraré a ese desgraciado y acabaré con él!
-Pero a ver, ¿tú estás loca? Antes de ir por ahí enfrentándote a cualquier individuo deberías de mejorar y aprender a usar la espada como es debido, ¿no?
-Sí, si eso suena muy bien. Pero estoy sin espada, ¿recuerdas? Puedo pelear con los dientes, pero no me suena muy tentador tener que quedarme mellada...
-No son necesarias las espadas al principio del entrenamiento, Además de manejarla, tienes que compenetrarla con otros aspectos fundamentales en el arte del control de este arma. Pero te niegas a mejorar, así que nunca recuperarás tu querida espada...
-Hablé con Haru, y acepté vuestra propuesta para prosperar en mi especialidad, que estoy segura que es la lucha, no la magia, pero es pronto para decirlo.
-Y eso fue antes de escaparte, ¿no?
-Eh...puede... -intenté disimular-. Vaya, que oscuro está todo...
-¡No cambies de tema! Te lo diré una sola vez: procura no escaparte de nuevo y te ayudaremos. Podemos llevarnos bien, pero nos lo estás poniendo muy difícil con tu cabezonería y tu estupidez. No es que te esté insultando, quiero decir que puedes confiar en nosotros, te vamos a ayudar, no actúes a lo loco, sin pensar en las consecuencias, porque puede costarte muy caro. ¿Vale?
-Está bien... Verás, salí del castillo porque recibí una carta de mi hermano y su novia diciendo que estaban bien y que querían verme, y estaba deseando ver a mi hermano, que durante todo este tiempo me ha estado ayudando, y ahora él es mi única familia.
-Lo entiendo, sé lo importante que es la familia, pero tienes que aprender a actuar con cierta cautela.
-Y siento haberme puesto así antes con vosotros...
-¿Cuando te has despertado?
-Sí, en ese mismo momento. Estaba muy frustrada porque mi plan no había salido bien, y lo pagué con las primeras personas que pillé, vosotros.
-No, si tienes un "buen carácter"... Eso es algo que también tienes que aprender a controlar.
-Ya veremos -frené en seco-. Y, ¿cómo me encontraste? Yo lo último que recuerdo era que iba a entrar a un bar y se hizo la oscuridad.
-Oh, eso es...gracioso. Pues bien, yo iba a salir de aquella taberna, y alguien estaba justo abriendo la puerta, y como esa persona tenía poca fuerza, pues yo acabé golpeándola... -puso cara de situación-.
-Y ahora me vas a decir que esa persona era yo y por eso tengo la nariz morada, ¿no? -asintió-. Como si la espada hubiese sido poco...
-Fue sin querer, te lo aseguro. Oye, míralo por el lado bueno, si no te hubiese encontrado ahora estarías más que muerta.
-O a lo mejor estaría a bordo de un barco pirata...
-¿Pirata? Venga ya, eso es una estupidez. Lo único que saben hacer es robar, destruir aldeas y violar mujeres... -le miré con cara de odio-. ¿Por qué me miras así, he dicho algo malo?
-Mi madre me dijo que mi padre fue un pirata... y que se querían, pero por seguridad él se tuvo que ir... No sé si es verdad o no, me ha contado muchas cosas diferentes, cosas que hacen que le odie cada vez más y más, pero confío en que alguna sea la cierta. Y si es esta, a lo mejor, si me hago pirata lo encuentro.
-¡No digas tonterías! Eso no suena del todo creíble, y si desperdiciases toda tu vida en ir en busca de algo que no es real, ¿qué te queda?
-No tengo nada que perder -suspiré-. Supongo que no es real, pero me hace ilusión pensar así... Mi locura es lo que me mantiene viva -intenté sonreír para no darle demasiada importancia, pero estaba ciertamente loca-.
-Puede que tengas razón -miró hacia el cielo-. Deberíamos de apresurarnos, o cerrarán las puertas del castillo, y entonces sí que tendrás un buen problema por delante.
-No puedo andar más deprisa, estoy haciendo lo que puedo.
-Yo no voy a ser el que sea condenado a muerte si no está presente mañana temprano para hacer su trabajo.
-¡¿No puedes entenderme?! Me han herido, y me duele bastante. Cada paso es un suplicio, y los palos que me ha dado la vida últimamente no contribuyen demasiado. Sé de sobra las consecuencias de mis actos, a pesar de que tú no te hayas dado cuenta. En todo momento me ha dado igual morir, he hecho lo que creía conveniente, y ahora estoy intentando enmendar mi error. Es tarde, pero ya sabes "mejor tarde que nunca". Y no necesito a alguien que me vaya diciendo lo que pasará, como si de un cura predicando se tratase -se hizo el silencio absoluto, me sentí avergonzada por mi comentario, y empecé a poner cara de pena. Suerte que en la oscuridad no se veía-.
Me distraje tanto en mis pensamientos que, al mirar al frente me sorprendí con la figura del castillo de los Osbourne. Por suerte las puertas seguían abiertas, y todo parecía estar normal:
-Toma, ponte esto -me dio una capa-. Procura ocultarte bien el rostro, y si te preguntan algo, no respondas. Diré que eres un prisionero.
-Vale. ¿Y si me obligan a hablar?
-Pues habla, pero pon voz de hombre e improvisa un poco, pero con cuidado. ¿entendido? -asentí-. Bien, pues prepárate, que vamos para allá.
Me oculté la cara tanto como pude, lo suficiente para poder ver y que no me viesen los demás. Hacía un gran favor al mundo ocultando mi fealdad, triste pero cierto.
Empecé a temblar mientras pasábamos al lado de la puerta y cerca de los guardias que las vigilaban. Por suerte conseguimos pasar sin llamar la atención, a pesar de que era muy tarde ya. Sólo me quedaba regresar a mi habitación y descansar:
-Ya sabes lo que tienes que hacer, ¿no?
-Sí. No levantaré sospechas y no volveré a escaparme ni a desafiar a nadie que me pueda.
-Bien, aprendes rápido. Y recuerda esto: mañana, cuando acabe tu jornada de trabajo, irás al campo de prácticas, donde Haru y yo te estaremos esperando para hablar contigo sobre lo que te vamos a enseñar cada uno, y cómo será. Supongo que ella también te echará la bronca por haberte escapado, pero en parte ya lo sabía, así que no sé que ocurrirá exactamente. Y mañana cambia tus vendajes o se te infectará la herida. Bueno, me voy.
Entré en mi habitación, y me tiré en la enclenque cama. Estaba agotada, y mi estado físico era más que lamentable. Me empezó a arder el estómago, y tuve curiosidad por ver qué tal estaba mi "bonita herida de guerra". Me quedé petrificada al ver que estaba abierta, y sangrando. Y más tarde me di cuenta de que el uniforme estaba empapado de sangre también. No era para nada buena señal, no parecía que me fuese a recuperar...
Espero que os haya gustado el capítulo, rattleheads ;) Hice una apuesta, y subí lo que me dio tiempo. No es que estuviese muy inspirada (nada, para ser concreta), algo es algo. Estas vacaciones me pondré las pilas para hacer un buen especial de esta historia, y sí, los capítulos serán mejores y más largos, no tan pesados y cortos como ahora. Comentarios, likes, ya sabéis que no están de más :3 Gracias por leer ^ ^
miércoles, 4 de junio de 2014
Superhuman-Secuela #1: Before I Forget
**************Narra Jon***********
Kim me había dejado muy pensativo. Aún no sabía exactamente por qué razón se quería marchar tanto tiempo de Avantasia, si aún no había pasado ni 24 horas en ella... Me dijo un sitio muy concreto, y que fuese allí a por ella, algo de lo que no podía olvidarme bajo ningún concepto. Me senté un rato en el banco a reflexionar sobre lo que le tenía que decir a David. Bien, era algo así: "Hola David, Kim se ha marchado por un tiempo, unos seis meses, y me dijo que te avisase para que no te asustases ni te preocupases. Con esto no es que te quiera dejar, sino que necesita descansar un poco de todo lo que ha pasado en este tiempo, y que te quiere mucho". Si se me olvidaba decirle ya podía considerarme hombre muerto. Por suerte, no me aburrí por mucho tiempo comiéndome la cabeza con mis pensamientos estúpidos, ya que llego una bella mujer a hacerme compañía. Si es que todas caían rendidas a mis pies:
-Hola guapo, ¿está libre este hueco del banco? -dijo la mujer-.
-Eso depende de cómo te llames -la respondí con mi tono seductor-.
-¿No crees que vas muy deprisa, titán? Bueno, como pareces simpático te lo diré. Me llamo Melanie, pero me puedes llamar Mel -la chica sonrió-.
-Un nombre precioso...Bien, puedes sentarte. Y, una pregunta, ¿qué tal sonará tu nombre cuando te llame mañana por la mañana?
-No sé, quizá deberíamos probarlo... -se acercó a mí para besarme, pero retrocedió de inmediato y se puso totalmente seria-. Eh, ahora que me doy cuenta, tengo que ir a buscar una cosa. ¿Me esperas aquí?
-¿Qué clase de hombre sería si no lo hiciese?
La chica se marchó. Seguro que iba a retocarse o a ponerse algo sensual para mí. Era muy tarde, y tenía que ir a decirle a David lo de Kim o habría un problema gordo.
Tiré mis principios a la basura y fui corriendo a casa de Ellefson. Sabía que no se me podía olvidar, bajo ningún concepto, o Kim me mataría (a pesar de que su poder y el mío se repelen a muerte). Me entró un sueño terrible, no tenía ni idea de la razón que causo mis ganas de dormir, pero me senté en un banco, siendo a penas dueño de mí mismo y me dejé llevar.
"Todo a mi alrededor era tan bonito, tan alegre, que no se me asemejaba a ninguna zona existente de la Tierra, y menos en estos momentos, tenía que tratarse de un sueño, o una pesadilla, eso estaba aún por ver. Empecé a caminar por un sendero lleno de coloridas amapolas y piedras preciosas, todo tenía tanta luz que hacía insignificante al artificial Sol. Me llamó la atención de figura de un hombre en medio del sendero por el que iba tranquilamente avanzando hacia algún lugar todavía desconocido para mí. Me paré a preguntarle, y me sorprendió lo bajito que era, y que tenía una cara un poco afeminada:
-Hola...ehhh, ¿eres un elfo?
-¿Me estás llamando bajito, eh? -puso cara de enfado, que resultaba más divertida que su cara normal-. No soy un elfo, soy una persona normal.
-Ah, vale persona normal. Y, ¿me podrías decir qué sitio es este?
-Oh, vaya, pues se me ha olvidado, la verdad. Puede que lo recuerde yendo a un bar a tomar unas copas. Pero me tienes que invitar si lo quieres saber.
-Supongo que si no me queda otra... -hurgué en mis bolsillos y encontré un billete de 5$-. Si con esto te conformas...
-Eso no es problema, ya haremos cuentas tú y yo luego. Oh, que despistado soy, olvidé decirte mi nombre -se rió-. Me llamó Lars.
No sabía qué quería ese hombre de mí, ni qué hacía yo allí, ni dónde demonios estaba, pero todo lo entendería, aunque no duraría demasiado...
Espero que os haya gustado. Esta pequeña escena se me olvidó mencionarla en el anterior cap. porque se me ocurrió después (soy un genio, apláudanme xdxdxdxd).
domingo, 1 de junio de 2014
Risk-Cap.9: Think Like a Man
No quería ver a nadie, me sentía pusilánime, lo único que me apetecía era quedarme en la habitación de los chicos hasta que terminas el concierto y me pudiese ir, pero no me quedaba más remedio, no quería perder la poca educación que tenía. Salí, y me sorprendí al ver quién era:
-Hola Skylar, la verdad es que tenía ganas de volverte a ver -dijo James-.
-Me alegro de que hayas venido a visitarme... ¿O se trata de una simple coincidencia?
-Claro, yo iba con el coche por San Francisco, y cuando quise darme cuenta llegué a París -nos reímos-. Quería cumplir con lo que nos quedó pendiente antes de que acabase el año. Me gustaría empezar 1991 de una manera interesante...
-Prefiero no saber de qué manera se trata -dije, molesta-. Bueno, supongo que esta noche nos iremos de bares franceses, ¿no? -asintió-. Pero no me puedo entretener demasiado, mañana tenemos que ir por carretera, y nos va a llevar bastante tiempo.
-Nos tomaremos algo rápido y charlaremos un poco, ¿qué te parece?
-Bueno, mientras cumplas con tu palabra, puedo arriesgarme. Voy a hablar con el mánager, a ver si me deja salir un poco antes.
Fui deprisa en busca del mánager de Megadeth, y por suerte o por desgracia, me dijo que sí, que podía marcharme antes. No estaba totalmente segura de que fuese buena idea correr el riesgo de no dormir, llegar tarde al trabajo y me que me despidan. Cogí mis cosas y seguí a James:
-Conozco unos cuantos sitios por aquí en los que poder tomar una copa y charlar un poco. No es que haya venido mucho por París, pero he llegado esta mañana y he estado curioseando un poco por la zona. Bueno, vayamos.
Emprendimos la marcha, y por suerte el local no estaba demasiado lejos. Si contaba con que llevaba mi equipaje conmigo, no tendría problemas. Entramos al bar, estaba lleno de gente y el ambiente estaba totalmente cargado, pero no me iba a quejar, las bebidas no eran caras:
-¿Qué quieres tomar? -me preguntó el camarero-. Para una chica tan linda, lo que pida corre por mi cuenta -James le lanzó una mirada asesina, como un rayo láser-.
-Oh, gracias, es todo un detalle, pero sólo quiero tomar un vaso de agua, no quiero acabar con resaca -intenté reírme, en realidad estaba agobiada-.
-Gracias por preguntarme a mí también Si tuviese un par de...ideas ya me habrías dado todas las botellas -dijo James con cara de perro-. Quiero una cerveza tan grande como tu morro.
-¿Me dices a mí? -le respondí a James-.
-No, le decía al cara dura este - señaló al camarero, que sonrió y enseguida trajo lo que James pidió-. Tiene que ser una lata que todos te quieran por tu físico.
-Da asco. Mucha gente quiere ser guapa, pero yo preferiría ser fea y que alguien me quiesiese de verdad...
-Bueno, pero tú eres mucho más que un rostro hermoso... -dijo, intentando hacerme sonreír, pero su comentario me había sentado mal-. ¡Ah, lo olvidaba! Kirk me dio esto para ti -metió su mano en la bolsa que llevaba y sacó un disco-. Me dijo que te gustaría.
-Oh, dale las gracias de mi parte -lo cogí, y vi que era de Alice in Chains... Esta te la devuelvo, pensé-. Y, ¿de qué tienes tanto interés en hablar conmigo?
-Sólo era por conocernos un poco mejor, nada más. Me caíste bien la primera vez que nos vimos, y tenía curiosidad por conocerte. Pero para ser amigos, no vayas a pensar que yo... - no lo pienso, es que es así-. ¿Qué tal te va con tu nuevo trabajo?
-Se puede decir que bien. Es lo que se me da bien hacer, no me cuesta demasiado. Los Mötley Crüe sí que eran exigentes en comparación con Megadeth.
-Me lo puedo imaginar, con esa pinta de reinonas del carnaval que llevan...No me esperaba menos -se hizo el silencio-.
-¿Y tú, qué tal? -le pregunté, aunque no tenía ganas de hablar-.
-Muy bien, Metallica es un tren a toda marcha. ¿No te gustaría ser nuestra roadie cuando Megadeth acabe la gira?
-No estoy muy interesada en trabajar viajando cuando acabe esto. Tenía pensado buscar un trabajo en alguna tienda de instrumentos, y ver si puedo sacarme la carrera de bióloga...pero gracias por la oferta -James sonrió y se acercó demasiado a mí-.
-Y, una pregunta un poco indiscreta, a la que no es necesario que respondas si no quieres, ¿tienes novio? -le miré con cara de perro, y automáticamente se alejó de mí-. Lo siento, no quería molestarte, yo...
-Ya, sólo era curiosidad, ¿no?
Se hizo un silencio absoluto entre nosotros. Me sentía mal por decirle todo aquello, pero quería disimular por si Álex nos estaba viendo. No me iba a arriesgar de nuevo por algo que no iba a ningún sitio, tendría que resignarme a estar sola hasta que mi ex muriese, o se matase, o me matase, o me muera...Bah, hay demasiadas posibilidades, como para decirlas todas. Sentí que se me partía el corazón cuando me fijé en un hombre con atuendo oscuro, como el que él llevaba cuando disparó a Mike. Mi rostro se desfiguró, por un segundo me quedé paralizada, no sabía si se trataba de algo real o era una simple paranoia mía. Dije adiós a James y salí corriendo. Le dije que era por nuestro bien, que corríamos peligro, pero no me creyó. Igual da, al menos iba a poder estar segura, y él también. Busqué el hotel para ir a descansar, y di con él. Me eché a dormir, y el tiempo pasó, literalmente, volando.
******************** Mayo de 1991************************
El tiempo había pasado muy deprisa y despacio a la vez. Seguía sola, procurando despistar a Álex, que ya era más que clara su presencia. La primera parte de la gira (la más fácil para mí) acabó el 14 de octubre en Londres, y me quedé allí un tiempo, hasta enero de 1991. La gente era tan agradable, y le había perdido la pista a mi mayor temor, lo cual me aliviaba, podía vivir libre y tranquila, pero con ciertos límites por si me había equivocado. David y yo nos habíamos vuelto a hablar, pero intentamos esquivarnos lo máximo posible, no merecía la pena, Julie seguía con él, tratándole como basura.
Pero ahora empezaba la parte dura. Desde que Nick me dijo lo de que a partir de este año haríamos el tour junto a Alice in Chains no paraba de darle vueltas al asunto. Era incapaz de sacarme a Jerry de la cabeza, y no sería capaz de hacerle frente, ni dejarle plantado, como hice con James. Estuve pensando durante mucho tiempo algún plan para no cruzarme con él, y tenía algo que podía funcionar o no, en función de la suerte que tuviese en ese momento. Estaba esperando a los chicos al lado del Starplex Amphitheatre, donde habíamos planeado reencontrarnos. Fui la única que llegó puntual, pues los demás venían juntos y seguro que habían pasado por más de un atasco.
Estábamos en Dallas, Texas, un paisaje precioso, un buen clima, lugares interesantes que visitar...pero yo no podía plantearme disfrutar de nada de aquello. Aquel día empezaba la segunda parte del "Clash of Titans", lo que suponía nuevos compañeros de gira, teloneros diferentes...Y en este caso, lo que me preocupaba eran los teloneros, Alice in Chains. Desde el día que conocí a aquel misterioso chico, no dejé de darle vueltas al asunto. Para mi consuelo, vi que los chicos ya venían, y que Julie no iba con ellos. A lo mejor David ya se había sincerado con ella...o se había quedado intentando vacunarse de la rabia:
-¡Skylar, qué ganas teníamos de volver a verte! Fuimos a visitarte a tu casa por tu cumpleaños, pero no estabas, y nos preocupamos. ¿Dónde estuviste? -me preguntó Nick, que venía con una sonrisa de oreja a oreja-.
-Pues estuve un tiempo en Londres, y la verdad, estoy pensando en mudarme definitivamente allí, no puedo estar en mejor lugar -miré a los chicos a la vez que hablaba, pero ninguno pareció darle demasiada importancia-.
-Bueno, creo que deberíamos de ir entrando para prepararlo todo -comentó David para llenar el silencio que reinaba-.
Entramos, y muchas bandas ya estaban preparándose para el espectáculo. Me moví con rapidez y sigilo, tratando de no llamar la atención de la gente que me rodeaba. Pasé con éxito, y después de varios minutos de sufrimiento, alcanzamos el camerino de los chicos y me metí la primera, algo que no era muy normal en mí, ya que otras veces me entretenía cargando el equipo:
-¿Te están siguiendo? -me preguntó Marty, sorprendido por mi comportamiento-.
-No, es que necesito ir al baño -respondí, intentando disimular-.
-Pues ya puedes esperar, que creo que Nick ha entrado, y lleva planeado un ritual satánico para hacer que el olor penetre hasta en las guitarras -nos reímos-. Por cierto, Junior me dijo que quería hablar contigo, que ahora venía.
-¿Es del todo necesario? Es que prefiero meterme en el baño con Nick, a pesar de ser peligro de muerte.
-¿Por qué no quieres hablar con él? -"Porque me gusta", le hubiese dicho-.
-Porque no me encuentro bien ahora, por favor.
-No sé, Junior me dijo que era algo importante, pero si te encuentras así, supongo que iré a decírselo.
-Sí, te lo agradecería en el alma, Marty.
-Sí, claro, no te preocupes. Oye, ¿necesitas hablar?
-Ya está el rizos locos ligando -dijo Nick, que había salido del baño con cara de satisfacción-. ¿Alguien quería entrar?
-Eh...creo que me encuentro mejor -realmente no quería morir-. Me voy a por algo de beber. ¿Queréis vosotros algo?
-Yo no, gracias -dijo Nick, que se sentó en el sillón y empezó a ojear una revista-. Y creo que Marty, después de haber sido cautivado por mi fragancia tampoco -se empezó a reír y Marty lo asesinó con la mirada-.
-Entonces me marchó.
Me apresuré en salir de la habitación, prefería encontrarme con Jerry que vérmelas con el cretino de David. Después de su comportamiento infantil, no merece la pena hablar con él. Me asomé a la puerta que da al escenario, y vi que el espectáculo ya había empezado, y por suerte, la banda que estaba tocando era Alice in Chains. Sonaban muy bien, aún no comprendía por qué Dave y compañía les estaban criticando, tenían un sonido formidable, y yo me quedé embobada mirándolos. Cuando salí de mi empanamiento, regresé al camerino de Megadeth, aún tenía mucho trabajo que hacer, y no quedaba demasiado para la actuación de los chicos. Llamé a la puerta antes de entrar por si alguno estaba aún sin cambiar (no tenía interés alguno de verles en paños menores). Dave me abrió la puerta, y para mi sorpresa, no estaba de mal humor:
-¿Dónde te habías metido? -me preguntó el colorado-.
-Eh, lo siento, estaba viendo el concierto... Perdón, ahora sigo con el trabajo, Dave.
-No, te preguntaba porque Marty y Nick me dijeron que estabas rara, como enferma, y que si te encontrabas mal te podías ir a descansar -respondió Dave, dejándome boquiabierta-.
-No te preocupes, estoy bien, simplemente necesitaba un poco de tiempo -por el rabillo del ojo vi a Junior, que estaba leyendo-. ¿Ya está todo el equipo dentro?
-Sí, sólo falta afinar los instrumentos y alguna prueba de sonido con mi guitarra favorita -Dave miró a Marty.- No sé por qué me da que alguien me rompió una cuerda y, al cambiarla, ni se molestó en afinarla...
-Vale, ahora mismo voy a ello.
Salí de la habitación otra vez, y fui en busca de la sala en la que los instrumentos de Megadeth se encontraban. No tardé nada en afinar y probar todo lo que había, aunque los bajos de Junior los di un poco de lado (no soy rencorosa...bueno, un poco). Me encantaban las guitarras de los chicos, ya me hubiese gustado a mí tener alguna como aquellas... Me entretuve un poco más reafinando la guitarra que Dave me pidió, y, mientras yo estaba concentrada en mi trabajo, alguien entró en la sala. No quería darme la vuelta y encontrarme con las personas de las que había estado huyendo en ese mismo día, y por desgracia, iba a ser así. Me giré y vi al maldito Ellefson:
-¿Qué mierda quieres? Estoy trabajando, para eso me pagáis -dije, intentando ser grosera para que se marchase-.
-Con que estabas mala y por eso no podías hablar conmigo, ¿eh? ¿Tan cobarde eres que ni siquiera puedes enfrentarte a la realidad?
-Bueno, le dijo la sartén al cazo -le eché una mirada asesina-. No eres la persona más indicada para decirme eso, ¿no crees? -se hizo el silencio-. Interpretaré eso como que me das la razón. Y si tan valiente eres, adelante, échale huevos y hazte el macho.
-Nunca dije que yo fuese valiente, sólo tenía intención de hablar contigo desde hace ya bastante tiempo, y tú me has estado esquivando, comprende mi enfado.
-Oh, pobre David, qué mal lo has tenido que pasar. Creo que no hace falta que te diga cómo me he sentido yo, no últimamente, sino siempre. ¿Crees que me vas a dar pena, o me voy a sentir arrepentida por haber actuado como lo he hecho? Pues estás equivocado, si algo tengo claro, es que voy a vivir sin arrepentimiento. Después de todo lo que ha pasado, no me queda otra. Y ahora, ¿te puedes marchar ya? A lo mejor a venido Julie a verte.
-Te estás comportando como una auténtica cretina, así no se puede hablar contigo, cuando madures hablaremos.
David se marchó, y yo me sentía peor que nunca. No me apetecía recordar el pasado, pero no me había dejado otra. Una vez acabé mi trabajo, miré el reloj, y por suerte, los chicos eran los siguientes en tocar. Como ya no me necesitarían, me fui en busca de un lugar tranquilo en el que sentarme y tranquilizarme. Di con un banco que estaba bastante alejado del camerino de los chicos, y me senté un rato, metiendo la cabeza entre las piernas. Noté que alguien me daba un toque en el brazo y lo ignoré, estaba segura de que se trataba de una equivocación, pero me volvieron a dar, y no me quedó más remedio que mirar a ver quién era:
-Oye chica, ¿qué te ocurre? -el tipo que me lo preguntaba me resultaba algo familiar, pero no caía en quién era-.
-No, es que me aburro un poco -respondí, intentando alejarle-.
-Lo dudo mucho, que no soy tonto y sé cuando una chica esta mal. No quiero parecerte raro, me llamo Layne. ¿Tú?
-¿Para qué quieres saber mi nombre?
-Sólo era curiosidad, pero si te molesta no hace falta que me lo digas -dijo Layne-.
-Buf, siento ser tan borde, pero estoy algo molesta, y por desgracia lo pago con cualquiera que pasa a mi lado. Me llamo Skylar -cuando dije mi nombre, el chico pareció sorprenderse-.
-¿Eres Skylar?
-Sí, eso parece, Layne.
-Encajas con la descripción de una chica que buscaba un amigo mío... Voy a buscarle, a ver si eres tú la Skylar de la que nos habló -en ese momento empecé a preocuparme, me había metido en la boca del lobo-.
-¡No, espera! Mi verdadero nombre es...-no se me ocurría ningún nombre- ¡Sam! Eso es, así me llamo...
-Ya, claro, y voy yo y me lo creo -se rió-. ¿No quieres ver a Jerry? Creí que os llevabais bien...
-No, no le digas nada, por favor, quiero tener un fin de día tranquilo, no discutir con más gente.
-Está bien -se marchó-.
Retomé mi posición inicial: cabeza entre las piernas. Estuve a punto de quedarme dormida, pero alguien vino a molestarme de nuevo. No quería mirar.
Y por fin volví a subir capítulos, después de tantos días :'( Espero que os haya gustado, se agradecen likes, comentarios, visitas... Abrazo psicológico para todos *modo Germán ON*
Ron Laffitte
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)




