viernes, 10 de octubre de 2014

Risk-Cap. 22: Trophy Kill





Jerry no se había percatado de lo que había pasado, pero lo consideré una ventaja, sino luego creería que estaba loca y me llevaría a un psiquiátrico , con camisa  de fuerza. El resto del camino seguimos charlando, por lo que se me hizo más llevadero, y me permitió conocer más a Jerry, al que antes consideraba sólo como un "amor de verano". Realmente echaría de menos mi trabajo como roadie, concretamente esta última gira de Clash of Titans. Había vivido muchos buenos momentos, que superaban con diferencia a los malos. Esperaba que lo siguiente que estuviese por venir no fuese peor y estropease mi nueva percepción del mundo, no quería encontrarme con un doble de Álex, su cómplice o a los dos di es que existían, no sabía muy bien que pensar sobre el tema, prefería dejarlo en la duda y olvidarlo. Miré la hora que era, justo el momento indicado para volver al hotel, preparar nuestras cosas e irnos a Florida. No tardamos en llegar, puesto que la vuelta, al menos a mí, se me hizo más corta que la ida. Por el camino incluso tomé de la mano a Jerry, lo que le sorprendió. Parecía que estaba progresando, y empezaba a ser una persona más cariñosa. Cuando llegamos al hotel cogimos nuestras cosas y esperamos al bus. Antes le dije a Dave que iría con Alice in Chains para que no me esperasen, y así estaría por la zona más tiempo y podría investigar un poco. El autobús no tardó en llegar, aunque el resto de AiC sí, concretamente Layne, que no encontraba su equipaje:


-Vaya chicos, casi no llego -dijo Layne, sofocado-.

-¿Has encontrado tu maleta? -le pregunté para saber si podíamos irnos ya o no-.

-Es que me he dado cuenta de que la había metido hace un rato en el maletero... -contestó Layne con una sonrisa de indiferencia-.

-Lo tuyo es grave, pero mucho -comentó Sean, que era el primero que había entrado al vehículo-. Bueno, no sé de qué me extraña, si esto habitual en ti -todos nos reímos-.

-Oye, creo que tenemos un espía entre nosotros -dijo Sean, mirándome fijamente, como si fuese una sospechosa-.

-No seas idiota, Sean, es Skylar, la conoces, haz memoria. Las drogas no te pueden haber frito el cerebro aún -dijo Jerry con tono sarcástico-.

-Ya, si sé quién es, pero me extraña que venga con nosotros en vez de con su banda. No te ofendas, Skylar, me caes muy bien, pero pensé que querías matarnos a todos...

-No te debería de extrañar... -le contesté, un poco cortada-.

-Es cierto, Si Jerry y ella están liados -soltó Layne de manera fluida, y tras ello se cubrió, como si estuviese esperando a recibir un golpe-. ¿No me has pegado? -me preguntó-.

-¿Por qué te iba a pegar? Nos has dicho ninguna mentira, es cierto que Jerry y yo estamos juntos. Pero una aclaración, el término correcto no es "estar liados", ¿queda claro? -le miré con cara de mafiosa para asustarle, pero era difícil tomarme en serio con esa cara-.

-¿En serio? -exclamó Sean--.

-Yo no sabía nada -dijo Jerry, y tanto Layne como yo le dimos en el brazo y dijimos a la vez "mentira"-. Ya, era broma, no hace falta que me martiricéis, claro que estamos juntos. Lo raro es que sólo lo supiese Layne, como si no fuese aparente la química que hay entre nosotros.

-Pues debes de saber poco de ciencias, tío -dijo Mick con en broma-. Oye, yo pensaba que Skylar hacía mejor pareja con cualquiera de nosotros menos contigo...

-No seas idiota, Mick, todos sabemos que es Jerry el que está loco por mi cuerpo serrano -añadió Sean, poniendo una falsa pose sexy que provocó un estallido de risas a bordo del bus-.

-Sean, tú puedes ser mi amante si quieres, el puesto de novia ya está cogido -contestó Jerry-.

-Siempre me quedaré en el segundo lugar. ¡Malditos chinos!

-¿Qué culpa tienen los chinos de tu fracaso sentimental, Sean?

-No lo sé, era por culpar a alguien. Eh, si sois pareja quiero ver la prueba. Delante de todas nuestras narices -me acerqué a Jerry y le besé, pero Sean no parecía estar conforme-. Jo, yo quería otro tipo de prueba... -antes de que dijese algo más le golpeé con mi bolsa en la cabeza-. Ya lo pillo, de ahora en adelante me portaré bien -puso cara de niño bueno-.


El camino de ida a Florida era en un principio largo, pero como se dice, cuando lo pasas bien el tiempo pasa volando. Y cuando nos quisimos dar cuenta ya estábamos en nuestro destino, en la bella ciudad. Hacía calor, pero se podía soportar (en realidad, no nos quedaba más remedio). Nos bajamos del bus y fuimos a dejar las cosas en el hotel, el cual no sabíamos muy bien dónde estaba. Layne ya estaba preparado para ir a la aventura, pero yo no quería perderme, menos sabiendo que voy con personas con peor orientación que yo:

-¿Esto es Florida? Yo me lo imaginé con flores, por el nombre -comentó Layne, y después se rió-.

-Yo sé llegar al hotel, así que os recomiendo seguirme para no perderos, al menos los que no sepáis ir -comentó Mick-.

-Yo te seguiré, amigo, porque soy malísima orientándome, en una ocasión me perdí de camino a mi vieja casa -me reí-.

-Si es que Jerry, que novia más mierdosa te has buscado -dijo Layne con su típica sonrisa-.

-¿Buscas pelea, gorila? -le respondió Jerry-.

-No, me parece que busca que le deje estéril -le sonreí siniestramente-.

-Vaya pareja de mafiosos, parecéis una banda de esas que van por ahí pegando palizas a la gente inocente.

-Layne, en caso de que te diésemos una paliza, estaría más que justificado, tenlo por seguro -nos reímos ante el comentario de Jerry-.

-¿Por qué me odiáis tanto? -Layne puso un falso puchero-.

-Oye, no te odiamos, sólo te hemos amenazado con pegarte, pero, al menos yo, eso lo hago mucho. Llámame mafiosa o violenta, pero es algo inevitable.

-Skylar, me acabo de dar cuenta de que me das miedo -añadió Sean, que hacía ya mucho tiempo que no intervenía en la conversación-.

-Al parecer, sólo Sean y Jerry me pueden soportar, el resto os hacéis caquita -puse tono de niña pequeña para enfatizarlo-.

-El camino que nos espera -dijo Mick atusándose el pelo-.


Y así fue. Estuvimos todo el rato discutiendo (en broma, como siempre) sobre tonterías, lo cual me benefició lo que no estaba en los escritos. Me había olvidado por un rato de los estudios, de Álex, del estés en general. Estaba alegre, y no tenía miedo de que algo pudiese arruinar el momento. Disfrutaba de mi segunda oportunidad como persona.
Al cabo de más o menos media hora, lo que ha a mí me parecieron cinco minutos, estábamos en frente del hotel. Fuimos a dejar nuestras cosas, y así de paso a echar un vistazo a la zona. Jerry y yo íbamos a ir juntos a dar una vuelta, estaba preocupado, y lo peor es que yo no sabía por qué. Cuando estábamos en la habitación dejando nuestras cosas le pregunté si le pasaba algo, y me respondió con un "no" que me heló la sangre. Jerry estaba sentado en la cama leyendo un libro cuando yo fui a preguntarle de nuevo:

-¿Qué haces? -me dijo cuando me senté encima suya, como si él fuese una silla-.

-¿Qué te pasa? Normalmente no estás tan "ido", por así decirlo.

-No me pasa nada, Skylar, ya te lo he dicho antes... -me rodeo con sus brazos-.

-Sé que mientes, porque yo digo lo mismo cuando me ronda algo por la cabeza. Simplemente dime qué es y ya está, no te voy a matar. Bueno, si me has puesto los cuernos podría hacerlo -me sonrió al decirle aquello-.

-No es eso. ¿Para qué iba a querer ponerte los cuernos? De momento te quiero y esas cosas...

-¡No te vayas del tema! Te pasa algo, lo has reconocido de manera inconsciente. Al menos dime qué es.

-No te preocupes, pesada, no es nada importante. Con esto reconozco que sí me pasa algo, pero no es nada malo, simplemente pienso una cosa.

-¿Qué cosa? Ah, y como me vuelvas a llamar pesada te dejo de hablar para el resto de tu vida o la mía, la que menos dure.

-Te he llamado pesada con cariño... Además, ya te he dicho que no es nada importante, sólo he estado un poco centrado en eso y me he aíslado mentalmente por un rato, pero ya vuelvo a ser el mismo de siempre.

-Espero que tengas razón y que no sea nada malo...

-Pero gracias por preocuparte -me abrazó-. Oye, ¿podrías ya bajar de encima de mis piernas? Sé que parezco una silla muy cómoda, pero soporto poco peso.

-¿Me estás llamando gorda?

-Por supuesto, es justo lo que estaba diciendo -le di una colleja-. ¡Oye!

-Si eso no era sarcasmo, prepárate -Jerry me miró con cara de miedo-. Muajajajaja.


Empecé a pegar botes encima suya, haciéndole estar más incómodo y haciéndole más daño, aunque intenté no pasarme. Mientras, Jerry había ideado una táctica para quitarme de encima, a base de cosquillas. Y lo consiguió, el maldito:

-Lo que me ha costado, buf -dijo mientras abrazaba un cojín-. Oye, ¿y si nos quedamos aquí en vez de salir?

-Bueno...me parece que nos vamos aburrir un poco, así que mejor salimos -intenté tomarle un poco el pelo-.

-Intentaba crear una atmósfera romántica -dijo Jerry-.

-Se me da a mí me mejor, y tengo tanta experiencia como un espantapájaros. Aunque el intento es bueno -dije acercándome a él-. ¿Jugamos al Monopoly?

-Yo tenía pensada otra cosa, aunque tu idea es...original.

-¿Nunca te das cuenta cuando bromeo, verdad?

-Al parecer no -nos reímos-.




Al poco tiempo alguien llamó a la puerta. Me impresionaba lo inoportuna que era la gente, siempre. La primera vez que llamaron lo ignoramos, pero cuando volvió a llamar 3 veces más no me quedó más remedio que levantarme e ir a abrir. No había mirilla para ver de quién se trataba, así que simplemente abrí la puerta:

-Hola, ¿es usted Skylar? -me preguntó un hombre con gafas de sol, chaqueta negra y vaqueros rotos con pinta de matón-.

-Sí, soy yo, ¿qué neces...? -antes de que acabase la frase me cogió y me llevó a un rincón alejado de la habitación-.

-Mira, zorra, sé quién eres. Tú novio me debía dinero, y ahora que no está me lo vas a dar tú todo. Sea como sea.

-Las deudas que tuviese Álex contigo a mí no me incumben -le respondí, intentando ocultar el miedo que sentía ante aquella situación tan incómoda-.

-¡Me da igual! -sacó una cuchillo oxidado de su bolsillo-. Quiero que me des una respuesta en menos de 3 segundos o te tocará lidiar con un corte profundo y una infección, con un poco de suerte si no mueres. Sé quién eres, dónde vives, y sé dónde estás en cada momento, así que será mejor que me hagas caso -empecé a temblar, y el tipo se alejó un poco de mí-. Bien visto, estás bastante buena, así que te doy la opción de darme el dinero y venirte un mes conmigo. Harás lo que yo diga y punto, perra.

-No voy a ceder. Si quieres mátame o haz lo que te dé la gana, no voy a ceder a tan vil chantaje, no me voy a rebajar a tu nivel -acercó su cuchillo a mi cuello, cada vez sentía mayor incomodez en mi garganta. Entonces noté que aquella presión desaparecía y vi a Jerry detrás-.

-¿Estás bien? -dijo mientras se acercaba corriendo hacia mí-.

-Sí, has llegado justo a tiempo -dije mientras le abrazaba con todas mis fuerzas.

-Vayámonos, ya he llamado a seguridad y este tipo que está aquí, tendido en el suelo va a ser arrestado por amenazarte e intentar matarte. ¿Qué se supone que buscaba?

-Quería que le pagase lo que mi ex le debía...

-Simplemente olvídalo, ¿vale?

-¿Que lo olvide? No es tan fácil, querido Jerry, te recuerdo que me han intentado matar hace un instante, ¡¿cómo quieres que me olvide yo de eso?!

-Tienes razón -me volvió a abrazar para calmarme-. Venga, volvamos a la habitación y hablamos si quieres. No es que me haga mucha ilusión que permanezcamos aquí tanto rato, nos pueden oír y, además, yo estoy tapado con una toalla, como si fuese un violador -me reí-. Huy, sí, una gracia...

-Es cierto, hasta yo lo pensaría -esta vez nos reímos los dos-. Sí, vamos a la habitación, yo tampoco me siento cómoda en esta situación.


Volvimos a la habitación y conseguí olvidar rápidamente lo que había sucedido. Lo necesitaba, porque junto a lo que había visto en el accidente de coche de esta mañana estaba bastante alterada haciendo mis propias teorías. En cuanto nos quisimos dar cuenta ya era hora de irse al recinto que tocaba para actuar. Nos encontramos con Layne de camino al bus:

-¡Hola chicos! Pensé que os vería paseando por las bonitas calles de Florida. ¿Dónde habéis estado, que no os he visto?

-¿A ti que te importa, Layne? -le respondió Jerry-.

-Porque si no me respondes me imagino qué habéis estado haciendo... -comentó Layne con cara de pervertido-.

-No insistas, eres muy pesado, ¿eh? -volvió a decir Jerry, ya ciertamente irritado-.





Espero que os haya gustado, he tenido una semana muy ajetreada, pero dentro de poco espero venir muy contenta por algo que voy a hacer, y se verá probablemente reflejado en mi trabajo como escritora :3 Gracias por haber leído.

No hay comentarios:

Publicar un comentario