sábado, 25 de octubre de 2014

Wings of Desiny- Cap.16: Warriors of Ice










Y lo sabía desde el principio. Empecé a sospechar lo que estaba ocurriendo cuando el enlace entre Dave y Simone se adelantó considerablemente, aunque nunca llegué a estar del todo segura de que mi idea era la acertada. Y ahora ya era tarde, ahora que Simone se había salido con la suya- Si le comentaba  alguien lo que acaba de pasar no me creería, obviamente, carecía de pruebas concluyentes que mostrasen su culpablilidad, y además, sería la palabra de una sirvienta frente a la de una reina. Tenía que ingeniármelas para encontrar el modo de que el resto de residentes del castillo, sobre todo Joan, ya que era la únca que quedaba de su dinastía, y además era lo suficientemente fuerte como para pararla los pies a la descarada de Simons.Aunque se lo tenía que decir a alguien para que me ayudase a mostrar la verdad al resto de personas, y ya sabía a quién decírselo y había elaborado un plan para ejecutarlo. Esa persona era Joan, pero mi plan dejaba demasiado que desear.


Volví, no quería que me descubriesen, y además quería descansar después de tanta locura, había sido un día tremendo en el peor sentido. Si la situación no cambiada radicalmente a mejor, el reino se iba a venir abajo en un abrir y cerrar de ojos, y lo pero era que nos iba a llevar a todos por delante, menos a Simone. Aún no comprendía muy bien por qué Simone hacía eso, si era tirarse piedras a sí misma, pero no iba a poner en duda algo que alguien con estudios había ideado, pues yo a penas sabía leer y escribir, no podía creerme más lista que ella. A lo lejos aún oía pasos de Simone y el otro tipo misterioso, que caminaban en la oscuridad con total tranquilidad a pesar de que corrían peligro.
Entré al castillo y fui directa a mi habitación, sin siquiera mirar atrás para ver si alguien me había  visto o me estaba siguiendo. Me eché en la cama y me quedé dormida al instante, el cansancio me venció antes de que me diese cuenta.

Desperté con la luz del sol influyendo directamente sobre mi rostro, como ya era costumbre. Me levanté despacio, e incluso tranquila, esperando a que mi suerte empezase a mejorar, al menos un poco, no pedía tanto. Me arreglé un poco, como cada mañana, y me fui directa a buscar a Gund y Eddie, después de lo que había pasado no iba a confiar en nadie más por el momento.
Justo al salir da la habitación recordé que tenía que hablar con Joan en primer lugar, antes de que se me olvidase y las cosas fuesen a peor. Ahora que me daba cuenta, si salvaba la situación podía ser recordada, o al menos salvar mi trasero por un tiempo. Estaba en mis manos, así que me apresuré en encontrar a Joan, pero como suele pasar, cuando buscas a alguien no aparece, sino que te encuentras con quien justo no deseas cruzarte, Simone:

-Buenas -la dije, intentando mostrar que iba con prisa para escaquearme de la situación-.

-Hola -dijo Simone sonriendo como si nada pasase-. ¿Buscas a alguien?

-No, es que tengo prisa por...empezar mi trabajo, y así poder descansar más tiempo, que con todo lo que ha ocurrido últimamente no duerme nadie... -traté de disimular lo mejor que pude-.

-No es que haya mucho que hacer después de todo, hay muchos criados ya. No estoy insinuando echarte -en realidad sí, mala pécora-, sino que te tomes la situación con tranquilidad. Las prisas no son buenas, o sino que se lo digan a mí querido Dave... Mira dónde acabó...

-Por tu culpa, simpática -dije en voz inaudible-.

-¿Qué has dicho? No te he oído, pues tu reina está un poco mal del oído -sonrió-. Bueno, no importa. Si quieres ve un rato al exterior, visita el mercado, no sé, tómate el día libre.

-¿Está segura de que no me va a echar del trabajo?

-No, claro que no, aquí sigues siendo necesaria. Todos lo son. Toma, compra todos los artículos de la lista. Algunos son un poco difíciles de encontrar, pero si rebuscas darás con ellos. Te daré el dinero, y si te falta, diles a los mercaderes que ya me pasaré luego a pagarles lo que falta en persona.

-Entendido, reina Simons. ¿Quiere algo más?

-No, sólo quiero que vayas ya a hacer el recado mientras se hacen el resto de tareas de palacio. Pero eso sí, ni se te ocurra irte con el dinero o te arrepentirás, te lo aseguro.

-Me lo creo viniendo de usted -dije en voz baja-.

-¿Qué decías?

-Nada, es que me estaba aclarando a garganta... Ya mismo voy a cumplir lo que me ordeno.

Salí disparada hacia la puerta con la intención de huir de aquel sitio demencial y al menos descansar un rato la mente y ver cómo andan las cosas por el exterior. Incluso llegué a sonreír, algo que no hacía hace mucho tiempo. Miré el pergamino, intentando entender todo lo que podía, pero no es que estuviese muy claro. Fuera como fuese me aba igual, yo compraría lo que pudiese, porque no me apetecía volver tan pronto. Ni tan tarde, nunca, pero tenía que regresar si quería conservar mi feo pellejo algunos días más, o al menos uno.

El aire removía mi melena, me hacía sentir viva y libre por un momento. Fui al mercado que conocía más cercano. Me habría gustado poder visitar mi antigua aldea, pero sabiendo como estaba la anterior vez que fui, no creía que fuese a estar muy diferente, más escombros por la zona, probablemente.
No tardé mucho en llegar al mercado, y tras comprar algunas de las cosas que entendía que ponían en la lista, me parcé en una esquina donde había un gran grupo de gente hablando. Lo hice por curiosidad, principalmente, pero resultó ser como una señal:

-¡Lo juro! -dijo el muchacho que estaba en el centro, que al pareer era el que estaba hablando en primer lugar-.

-¿Es cierto eso que dice, joven? -le replico una mujer mayor, que parecía estar descolocada por lo que acababa de oír-.

-Sí, señora, por lo visto una guerra de dimensiones descomunales nos va a tormentar dentro de poco por le desastre que se ha originado tras la muerte de los reyes y el príncipe.

-Y la pobre reina sola -comentó otro hombre que estaba de espectador-.

-Tenemos que huir antes de que sea tarde, porque no me haría mucha gracia morir en momentos de prosperidad económica -dijo el pregonero-.

-Qué prosperidad económica? El reino se va a pique, pero eso no supone ninguna novedad porque el reino ya estaba en crisis hace años. Que haya una guerra, a mí me da igual. Me iré con mi familia a otro sitio, que no falten las embarcaciones.

-No podemos dejar nuestro reino en manos de otros tan fácilmente. Deberíamos de quedarnos, al menos para defenderlo con nuestras vidas. Llevamos aquí viviendo mucho tiempo, y si aún no nos lo han quitado es por algo. ¡Yo me quedo! -dijo un joven que no tendría más de 20 años, alzando el puño-.

-Es una locura -dijo el pregonero-, aunque tienes bastante razón. Es muy arriesgado.


Decidí apartrame de la conversación, era ya demasiado. Yo ya sabía lo que iba a pasar desde un principio y lo dije. Podía haberme equivocado, pero por el momento, referente a todo lo que estaba pasando no había fallado en lo más mínimo.  Tenía que hacer algo.




De momento, sé que ha quedado muy corto el capítulo, pero no me ha dado tiempo a hacer nada más, por desgracia. Se me estropeó el ordenador y escribo en otro en el que me cuesta más, es más complicado e incómodo avanzar, pero con esto aro una nueva etapa en esta novela. Espero que os haya gustado este pequeño fragmento, gracias pore leer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario